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Navidad en Líbano: aquel verano trajo este duro invierno

Navidad en Líbano: aquel verano trajo este duro invierno

Está surgiendo ahora una versión completamente distinta de aquella con la que nos estuvieron machacando durante la 'mini' guerra del verano pasado entre Hezbolá e Israel. La defiende, entre otros, el conservador Clifford D. May, antiguo corresponsal extranjero del New York Times, y actual presidente de la Fundación por la Defensa de las Democracias. No aseguramos que tenga el 100% de la verdad, pero nos da idea de lo sesgadas que están las informaciones internacionales en manos de pocos y partidistas medios de comunicación.

 

Dice May que este verano los comandos de Hizbolá en el Líbano invadieron Israel donde mataron y secuestraron a soldados israelíes, desencadenando una guerra de 34 días. Durante ese conflicto, por el mundo entero se distribuyeron fotos y se afirmaba que eran de víctimas civiles libanesas. Pero las fotos de combatientes de Hizbolá, vivos o muertos, eran imposibles de encontrar. Eso era porque los combatientes de Hizbolá no llevaban uniforme y se escondían entre la población civil del Líbano. Estas prácticas ilegales no fueron denunciadas en toda su extensión. Para los periodistas occidentales en el Líbano, habría sido difícil distinguir entre combatientes y civiles. Muchos ni siquiera lo intentaron, escogiendo más bien informar lo que les decían los portavoces de Hizbolá.

 

La verdad comenzó a aflorar después de un alto el fuego que se logró a mediados de agosto. Después de completar su misión de investigación en el Líbano, el Ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Kim Howell, contó a un comité parlamentario que Hizbolá había escondido alijos de armas y misiles en escuelas, mezquitas, edificios de apartamentos y casas. “Lo que vi allí plantea una pregunta sobre la forma en la que tratamos de definir lo que constituye un crimen de guerra”, dijo Howell. “Cada vez que los israelíes respondían (a un ataque de misiles) y derribaban algún edificio, cada foto de algún niño quemado y cada foto de algún edificio que había albergado gente y que ahora era escombros se convertía en propaganda para Hizbolá”.

 

Igualmente, James G. Zumwalt, un veterano marine americano informó de una operación secreta de Hizbolá, preparada mucho antes de que empezara el conflicto, en la que decenas de hogares libaneses eran convertidos en “pequeñas instalaciones militares ... Hizbolá preparó con eficacia un involuntario rebaño civil de libaneses como corderos camino al matadero en apoyo de sus propias capacidades para librar la guerra”.

 

A pesar de todo, ha sido Israel, en lugar de Hizbolá, quien ha sido permanentemente acusado de crímenes de guerra por organizaciones como Human Rights Watch, Aministía Internacional y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Ahora, sin embargo, un informe del Centro de Información de Inteligencia y Terrorismo, centro israelí de investigación política, está usando nuevo material desclasificado proveniente de la inteligencia militar y que incluye fotos aéreas, cintas de vídeo así como el testimonio de detenidos de Hizbolá, en un intento por demostrar de una vez por todas de que Hizbolá flagrantemente violó las leyes de la guerra al convertir en objetivos a civiles israelíes y libaneses.

 

TODO VALE CONTRA ISRAEL

 

Escribe el Dr. Reuven Erlich, director del centro: “Este estudio analiza dos conceptos centrales de la forma que tiene Hizbolá de hacer la guerra … El primero es el amplio uso de la población civil libanesa como escudos humanos vivientes, el segundo es considerar a la población civil israelí como su principal objetivo para el enorme arsenal de misiles que Hizbolá ha amasado durante años. Ambos actos son considerados crímenes de guerra bajo la ley internacional”.

 

El informe más las fotos y los vídeos que lo acompañan muestran lanzamisiles escondidos en pueblos libaneses, al lado de escuelas, mezquitas y hospitales; también muestra cómo lanzan misiles cerca de los puestos de observación de la ONU.

 

Uno de los detenidos de Hizbolá reconoce en una grabación que ha transportado misiles mientras llevaba una bandera blanca – usada cuando libaneses no combatientes querían avisar a los israelíes que estaban intentando huir del campo de batalla. Otros prisioneros de Hizbolá hablan abiertamente del uso de domicilios para almacenar armas y lanzar misiles.

 

Preguntado por el New York Times sobre si el informe israelí significa que Hizbolá debería ser visto como responsable de las muertes de civiles libaneses, Elias Hanna, un general retirado del ejército libanés respondía: “Por supuesto que Hizbolá es responsable. Pero esta gente está dispuesta a sacrificar su vida por Hizbolá”.

 

Eso plantea dos preguntas que aparentemente no se le ocurrieron al New York Times:

 

1) Si un civil libanés no estaba dispuesto a sacrificar su vida por Hizbolá, ¿cómo podía comunicárselo de forma segura a los líderes de Hizbolá?

 

2) Si un civil voluntariamente entrega su casa a Hizbolá para que la usen como sitio de lanzamiento de misiles, ¿no se convierte su casa en objetivo militar aunque él y su familia sigan dentro?

 

Este verano, Hizbolá disparó más de 4.000 misiles contra el norte de Israel. La mayoría tenía como objetivo áreas predominantemente civiles como Haifa, ciudad en la que judíos, musulmanes y cristianos ha coexistido en paz desde hace mucho.

 

¿Cuál es la posibilidad de que este informe cambie la percepción, sea del público en general o de las organizaciones que critícan automáticamente a Israel al mismo tiempo que no hacen ningún esfuerzo serio para presionar a sus enemigos a que obedezcan las leyes de la guerra? Creo que esa probabilidad está en un nivel entre bajo y cero.

 

Por eso, las probabilidades de que haya muchas más víctimas civiles libaneses e israelíes en el futuro son altas. Como indica el informe: “En la actualidad, Hizbolá está rehabilitando su infraestructura militar dañada durante la guerra, sin ningún cambio en su política fundamental de esconderse entre la población civil”, relata May, traducido por el GEES en Colaboraciones nº 1383 del 13 de diciembre pasado.

 

LOS GRANDES MEDIOS SE ESTÁN HACIENDO PRO-HIZBOLÁ

 

A todo ello, Whalid Phares un prestigioso comentarista experto en la cuarta guerra mundial en ciernes al que a menudo citamos, añadía hace unos días: Lo más interesante es el giro editorial gradual indirectamente en favor de Hezbolá en la mayor parte de las agencias de noticias que distribuyen información en todo el mundo. En la práctica, la elección de los términos en las noticias difundidas por Reuters, AP y UPI indica que están retratando cada vez más la campaña de Hezbolá como "movimiento de oposición contra un gobierno que se niega a aceptar sus exigencias". Este pequeño núcleo dirigente de los medios internacionales, que alimenta a miles de periódicos y canales de televisión en todo el mundo, ha hinchado por ejemplo la cifra de manifestantes hasta "cerca de 800.000 personas", o incluso "un cuarto de la población del Líbano", mientras que en realidad, midiendo el espacio donde tuvieron lugar las manifestaciones, no se puede pensar en más de 250.000 personas. Un cuarto de millón es una cifra enorme, pero comparada con los 1,5 millones de personas reunidas por la Revolución de los Cedros indica claramente que Hezbolá, con el apoyo de Siria, Irán y los fundamentalistas palestinos, no pueden movilizar un apoyo popular superior a un 20% de la población.

 

Pero un amplio sector de los medios internacionales se decanta pro-Hezbolá. "No es tan difícil de comprender", afirma un "activista de derechos humanos" en Beirut, "Hezbolá ha hecho una efectiva labor de propaganda. Con la logística iraní, sus operativos saben proporcionar aquello con lo que sueñan los periodistas”. “También desafortunadamente", decía un observador de una ONG, "muchos miembros de los círculos de Hezbolá han encontrado el camino para ser reclutados por algunos medios. No se creería hasta dónde han llegado estas infiltraciones", dice. Los bloggers de Beirut han comenzado a monitorizar la penetración de Hezbolá en los medios internacionales que se orientan en favor de promover a la milicia pro-iraní.

 

DE CÓMO EL PARTIDO DE DIOS SE ESTÁ APODERANDO DE BEIRUT

 

Walid Phares ha relatado también lo que está pasando en la capital del Líbano con datos y valoraciones que uno no puede leer en ningún lado. Hacia mediados del fin de semana pasado, varios miles de miembros, líderes y funcionarios de Hezbolá se habían asentado en el centro de Beirut alrededor de las oficinas del Primer Ministro. La milicia ha levantado docenas de tiendas de campaña al estilo militar, con 30 guerrilleros por tienda. Fuentes del Ejército Libanés describen el despliegue de las tiendas como un campamento temporal de cerca de tres brigadas, "siguiendo claramente el código militar iraní", cuenta en un artículo traducido en La Razón del pasado 5 de diciembre.

 

Sin embargo, las fuerzas de seguridad observan que unidades de Hezbolá se están posicionando en varios círculos concéntricos alrededor del centro de Beirut. No hay armas a la vista, pero según los observadores, los "manifestantes" se pueden armar en menos de media hora y convertirse en el equivalente a la mitad de una división en un área céntrica, y en cerca de una división completa en el caso del Beirut sunní.

 

Desde primeras horas del sábado hasta el domingo tuvieron lugar varios incidentes entre células de Hezbolá avanzando por diversos barrios del Beirut occidental, sunní sobre todo, y jóvenes locales. En la mayor parte de estos combates urbanos, con piedras y palos, los miembros de Hezbolá se retiraron a sus cuarteles en los suburbios del centro y el sur. Los observadores sostienen que estos incidentes son una especie de sondeo en representación del mando militar de Hezbolá con el fin de evaluar el nivel de "resistencia popular" contra su expansión dentro del Beirut musulmán. Vale la pena observar que las zonas sunníes vienen mostrando oposición a la milicia de Nasrala en más de una zona. Sobre todo al Este de la Bekaa, donde aldeas enteras como Kamed al Lawz y las zonas circundantes han estallado en pequeñas manifestaciones contra la coalición pro-iraní. También en Trípoli, y a pesar de la sólida influencia pro-Siria sunní, están teniendo lugar manifestaciones anti-Hezbolá.

 

Llamativamente están emergiendo contra el poder de Nasrala y en apoyo al Gobierno Libanés y sus partidarios voces chi'íes más moderadas. Además del prominente muftí chi'í de Tyro Alí al Amine, líder espiritual de los chi'íes de Jabal Amel (el núcleo de la comunidad del sur del Líbano) una "Coalición Chi'í Libre" recién instituida, encabezada por el intrépido jeque Mohammed al Haj Hassán, está llamando a los chi'íes "a rechazar las órdenes de Ahmedinijad de convertir el Líbano en escombros". En un fuerte discurso difundido en todo el mundo a través de Internet la noche del sábado, el jeque llama a la comunidad internacional a asistir al pueblo libanés frente a la amenaza del terror, Hezbolá. Es el llamamiento más claro de un clérigo chi'í contra la influencia de Irán en el Líbano.

 

Los líderes espirituales suníes han manifestado ya su oposición a "la agresión sirio-iraní" contra el gobierno. El muftí nacional del Líbano, Mohammed Rashid Qabbani, extendía su apoyo al gobierno Seniora respaldado por la Revolución de los Cedros el lunes, e insistía en rezar en el interior de la oficina del Primer Ministro mientras Hezbolá estrecha el cerco al edificio gubernamental. Por su parte, el muftí del Monte Líbano, Mohamed Alí al Juzu, atacaba a Hassán Nasrala acusándole de recibir órdenes de Irán y atentar contra la independencia del Líbano.

 

Las últimas informaciones difundidas por fuentes de seguridad libanesas y publicadas en la prensa árabe la mañana del domingo, en detalle en el diario kuwaití as Siyassa, afirman que Hezbolá planea forzar el cierre del aeropuerto de Beirut, probablemente el puerto, y grandes sectores de los servicios públicos básicos tales como la red eléctrica y sanitaria. Un memorando enviado por Nasrala a sus partidarios dentro de las fuerzas policiales y de seguridad les pide retirarse y unirse a las filas "del movimiento contra el gobierno".

 

A nivel mediático, la campaña desatada por Hezbolá se expande en Al Manar TV y es apoyada por la prensa y los medios de Siria, así como los de Irán. Al Jazira está apoyando el derrocamiento del gobierno libanés, “proyectando” que el gabinete va a caer a pesar de los indicadores de que la mayoría popular del Líbano lo respalda.

 

Al comenzar el tercer día de la ofensiva, Hezbolá y sus aliados están comenzando a realizar movimientos más descarados con el fin de derrocar al gobierno libanés. Desde Egipto, el Presidente Mubarak advertía de pasos más dramáticos que iba a dar Hezbolá, llevando a un derramamiento de sangre. En Nueva York, el ahora ex embajador norteamericano Bolton advertía de una guerra del Terror contra el Líbano. Y en Beirut, la sociedad civil desarmada del país teme lo peor: siendo abandonada con un gabinete democráticamente elegido del que está orgullosa, siente que está afrontando, en solitario, las fuerzas del Terror más poderosas del mundo: el poder combinado de Ahmedinijad, Assad y Nasralá: Irán, Siria y Hezbolá, una santísima trinidad compuesta de dos partes de islamismo chiíta y una de fascismo panárabe.

 

Periodista Digital

Blog Infordeus

24/12/2006

 

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