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El colectivo de divorciados representa el 20% de la demanda de viviendas de venta y alquiler en Barcelona

El colectivo de divorciados representa el 20% de la demanda de viviendas de venta y alquiler en Barcelona Divorciados y separados se han convertido en un tipo de cliente muy rentable para las inmobiliarias. Ya sea para alquilar o comprar, una vez se pone punto final a una relación matrimonial, el cónyuge que pierde la custodia de los hijos debe salir de casa. Muchos regresan de forma temporal al domicilio de los padres o se instalan en el piso de un amigo. Luego empieza la difícil búsqueda en solitario de un lugar asequible donde vivir. Según una encuesta entre los agentes de la propiedad inmobiliaria de Barcelona, los divorciados mueven el 20% del negocio de la compraventa y alquiler en Barcelona.

Un pastel muy jugoso que algunas promotoras ya se disputan. Por ello, se introducen nuevas tipologías de vivienda mucho más pequeñas y de una o dos habitaciones. Y es que durante el primer semestre del año pasado se produjeron 3.451 divorcios y separaciones en la ciudad de Barcelona, según datos del Consejo del Poder Judicial. Es más, Catalunya tiene el récord en rupturas matrimoniales y esto se nota en el mercado inmobiliario. Así lo pone de manifiesto el último informe elaborado por Comprarcasa, la red de inmobiliarias que están vinculadas al Col · legi Oficial d´Agents de la Propietat Immobiliària (API) de Barcelona. Dicho estudio determina que este colectivo está cobrando importancia en el negocio inmobiliario año tras año. De hecho, los divorciados y separados representan el 20% de la demanda de pisos, ya sean de compraventa o de alquiler, en Barcelona.

 

El informe es el resultado de una encuesta entre agentes de la propiedad inmobiliaria que constata que en los últimos años se ha observado un aumento de la demanda de viviendas por parte de personas que han sufrido una ruptura. Así lo confirmó el 87,5% de los encuestados. Los datos recabados por Comprarcasa revelan, asimismo, que más del 85% de las personas en búsqueda de vivienda tras una separación o divorcio son hombres solos.

 

La gran mayoría se decanta por el mercado de alquiler, ya que se les hace imposible hacer frente a una nueva hipoteca. Buscan una vivienda que disponga de dos habitaciones. Un tipo de piso de tamaño reducido que sirva para las nuevas necesidades de su inquilino. Eso sí, con espacio para que los hijos, en el caso de que los haya, puedan pasar temporadas en el piso.

 

Un representante del Col · legi de API de Barcelona explica que la "intermediación inmobiliaria conlleva en muchos casos un nivel de confianza entre agente y particular que va más allá de la pura relación comercial". En este sentido, confiesa que es frecuente que los clientes expliquen los motivos por los cuales se encuentran en busca de una vivienda. Por este motivo, se ha podido constatar el aumento de la demanda de viviendas por parte de personas separadas, "especialmente de hombre solos y, en menor medida, de mujeres sin hijos".

 

Otras inmobiliarias consultadas por este diario confirman esta tendencia. En este sentido se pronuncia una portavoz de Finques Forcadell, quien asegura que este tipo de cliente busca un piso de alquiler y, en el caso de decantarse por la venta, está interesado en inmuebles que no superen los 300.000 euros. Pisos que empiezan a ser escasos en la ciudad. La inmobiliaria Tecnocasa confirma también esta tendencia alcista en el número de clientes que acuden a sus oficinas al poner punto final a una relación conyugal.

 

La situación económica en algunas ocasiones es tan precaria que lleva a muchos a compartir una vivienda. El presidente de la Associació Pares i Mares Separats o Divorciats Pares de Canaletes, Matias Matas, explica que volver a casa de los padres con más de 40 años, dormir en el coche o compartir piso como si se fuera un estudiante son situaciones normales. "Al no poderse pagar una vivienda deciden compartirla con una persona desconocida. Esto acaba por afectar luego a la solicitud de los padres para estar temporalmente con los hijos", explica Matas.

 

Muchos ven en este colectivo en crecimiento un motor para el fomento de la vivienda de alquiler. Fernando Encinar, cofundador del portal inmobiliario Idealista. com, uno de los más importantes del sector, explica que los divorciados y separados son, junto con las familias monoparentales, los jóvenes y los inmigrantes, los principales arrendatarios de residencias. Se trata de personas en situaciones vitales de transición que sobre todo debido a su situación económica optan por el mercado de alquiler.

 

Después de una ruptura conyugal, sobre todo si hay niños pequeños, los costes económicos para mantener dos hogares separados son altos y en muchos casos no suelen ser compatibles con dos viviendas en propiedad. Además, el boom inmobiliario y la espectacular subida de precios han provocado que este tipo de personas deba decantarse obligatoriamente por el arrendamiento. Por este motivo, se encuentran entre los separados y divorciados más personas en viviendas de alquiler que entre otros colectivos.

 

Algunas comunidades autónomas, Madrid y País Vasco son un ejemplo, han decidido actuar para paliar la situación en la que se encuentran muchos divorciados con hijos tras la ruptura. Por eso, incentivan su prioridad a la hora de acceder a una vivienda protegida o construyen pisos sociales destinados exclusivamente a este colectivo. La Generalitat, por el momento, no tiene entre sus planes más inmediatos interceder a favor de los separados y divorciados. Sí que trabaja desde hace años en ayudas a familias monoparentales, en general, una tipología que en los últimos años se ha incrementado en Barcelona y en Catalunya, aunque se trata de ayudas que están vinculadas a los ingresos económicos de las familias y no a su tipología.

 

Así, durante el año pasado, de las 8.375 solicitudes de ayuda para pagar un alquiler que se solicitaron a través de la red de mediación social, 1.267 estuvieron destinadas a familias monoparentales, según fuentes de la Conselleria d´Habitatge. También 301 familias monoparentales recibieron ayudas en la compra de un piso, según las mismas fuentes. No se descarta que el número de familias monoparentales que se beneficiaran de las ayudas fuera mayor debido a que no existe obligación de rellenar la casilla de estado civil.

 

Poco a poco, los políticos se sensibilizan con la situación en que se encuentra este colectivo. Por eso, durante el debate parlamentario de la ley para el Derecho a la Vivienda que se produjo esta semana, tanto los grupos de la oposición como los del gobierno del tripartito hicieron referencia a las dificultades de los divorciados. Este grupo se sitúa junto a los jóvenes, inmigrantes y personas mayores como uno de los colectivos con mayores dificultades de acceso a una vivienda.

 

La ciudad ha ganado más de cien mil hogares, en concreto 115.697, entre los años 1970 y 2001, a pesar de que haya descendido el número de parejas con niños. En este periodo de tiempo han crecido los hogares unipersonales y las familias monoparentales, así como las parejas sin hijos. Éstas son algunas de las conclusiones extraídas de un estudio sobre los hogares y las familias de Barcelona elaborado por la UB.

 

Silvia Angulo

La Vanguardia, 4 de marzo de 2007

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