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¿Guerra de sexos?

“Feminismos y derecha social”.

“Feminismos y derecha social”.

 

El pasado 21 de mayo de 2008 se celebró, en la Fundación Leyre de Pamplona, una nueva sesión de los “Talleres de realidad”. Dirigida por la Técnica de Igualdad Carmen González, se analizó el aparente choque entre feminismos y derecha social.

Al igual que en otras ocasiones, presentamos las siguientes conclusiones:

1) El feminismo es plural, no singular. Casi tantos matices como mujeres.

2) Contexto teórico inicial. Tres han sido las formas de relación entre los sexos: “Unidad e igualdad” (Platón, Renacimiento, Ilustración, Movimientos de emancipación); “Polaridad”, pero entendiendo a la mujer inferior al hombre (Aristóteles); “Complementariedad”, asimetría, dignos, no desiguales, no intercambiables, diferentes pero de igual valor.

3) Contexto actual: fin del patriarcado en Occidente. Pero incluso en el patriarcado las mujeres han sido capaces de crear sus propios espacios de libertad.

4) Feminismos actuales: de la igualdad, de la diferencia, ecofeminismo, cristiano, lesbiano, libertario… Y, en Navarra: el euskofeminismo.

5) El drama del feminismo materialista mayoritario: ignoran la mediación del amor; no en vano, lo personal determinaría lo público. “Lo personal es lo político”, afirman. En suma “unas feministas que sonríen poco”.

6) La potente “Teoría de género” es una categoría de análisis que ha desarrollado un feroz rechazo de la institución familiar; de lo que se deriva la “deconstrucción” social y personal. Un feminismo radical asociado a la “cultura de la muerte”, cuando lo femenino es, por definición, vida, relación, protección de los débiles.

7) En España tenemos un feminismo de Estado que presupone lo que las mujeres quieren y que se sirve de todos los instrumentos culturales y estatales para el desarrollo de sus políticas; ejemplo, “la discriminación positiva”. Y una política social muy concreta: la sustitución de parte del “trabajo tradicional no remunerado de las mujeres” por los servicios sociales y por los inmigrantes.

8) Un feminismo positivo: el del tercer mundo. “Partir del si para relacionarse”. Las actividades de creación y recreación de la vida vertebran la convivencia y no pueden definirse como explotación, pues hay mucho de reciprocidad, también con el medio ambiente, y mucho de amor. Hay que diferenciar entre pobreza y miseria y de los procesos de desaparición de lo duradero por lo caduco y perecedero. Así, la tradición no siempre esclaviza, sino que permite mantener la dignidad de las personas a pesar de lo limitado de sus recursos.

9) Hay feminismos ajenos a la izquierda y la derecha. Hay actuaciones feministas llevadas a cabo por la derecha y hay feminismos incompatibles y totalmente combativos con la derecha.

10) La derecha no ha respondido a la batalla cultural y política del feminismo: ni en el plano teórico, ni en el la acción política. No propone la política de cuotas, por ejemplo, pero tampoco la retira.

11) La derecha social es considerada como doblemente enemiga por la inmensa mayoría del feminismo: por derecha y por machista, al considerar que está en contra del avance social en su reivindicación de la importancia de la familia.

12) Casi todos los feminismos, también el de la diferencia, han sido devastadores para la familia tradicional. Las familias actuales ya no son patriarcales. Se establecen desde el amor y esa es su medida: el intercambio exige un compromiso que muchos hombres y muchas mujeres no están dispuestas o no saben llevar a cabo. La crisis de la familia tradicional no es mala, lo que es malo son las alternativas impuestas.

13) Es muy duro el camino que estamos andando para formar la nueva familia del amor, la familia en la que maternidad y sus prácticas sean importantes, valoradas y protegidas. Una familia que es un ámbito de libertad para hombres y mujeres y no una dominación por parte de unos o unas o una eterna lucha de poder. La familia donde se negocia desde la disparidad y la asimetría. ¿Quien defiende ahora a la familia?, ¿a esta familia de la libertad y el amor? Está bien claro quien no la defiende. Por todo ello el feminismo y la derecha social si están relacionados.

14) Cuidado con las perversiones y trampas del lenguaje: no hay cargas familiares, sino responsabilidades familiares; la paternidad “responsable” (un concepto que nace de la sospecha del hombre) debe relegarse por “paternidad” a secas. Otra propuesta concreta: hablemos de la familia sin el adjetivo de “tradicional”.

Pamplona, 22 de mayo de 2008

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La irracional ideología de la perspectiva de género

La irracional ideología de la perspectiva de género

 

Un buen número de leyes españolas y autonómicas están basadas en unos fundamentos tan irracionales, oscurantistas y anticientíficos como la ideología de género.

 

Algunas son piezas integrales de esta doctrina, como la identidad sexual o el bodrio, incluso desde el punto de vista técnico jurídico, de la ley contra la violencia machista (sic) de la Generalitat de Catalunya.

 

Lo que subyace en todos estos planteamientos es la idea de que el ser humano no está predeterminado por su condición sexual, ser hombre o ser mujer, sino por otra categoría, el género, que corresponde a una construcción cultural, por consiguiente modificable y en buena medida dispuesta para ser servida a la carta. Así hay hombres en cuerpos de mujeres y mujeres en cuerpos de hombre.

 

Como puede observarse con este enfoque lo que se hace es transformar situaciones que se dan en una mínima proporción de la sociedad, -la llamada “disforia de género”- se sitúa como mucho en torno al 0,1% de la población y seguramente esta es una valoración sensiblemente elevada, en norma que explica el conjunto del género humano toda su historia y cultura.

 

Al actuar de esta manera se están vulnerando todos los fundamentos materiales del ser humano.

 

Para empezar: su genotipo. De los 46 cromosomas humanos, la mujer posee un par “XX” que en el hombre es “XY”. En este último cromosoma “Y” hay el llamado gen “TDF” que es el generador de las hormonas masculinas.

 

La diferencia está en el propio origen. Esta distinta composición cromosómica y hormonal determina numerosas diferencias en el desarrollo y en la interrelación del ser con el exterior, la interacción con el medio, es decir el fenotipo.

 

La estructura genética condiciona aspectos tales como el hecho de que el hombre sea más propenso a las enfermedades hereditarias que la mujer. La talla, el peso, la masa muscular, la temperatura corporal, el consumo de calorías, marcan diferencias importantes.

 

A simple vista destacan los caracteres sexuales secundarios absolutamente inconfundibles. Tal diferencia visual, no es algo sin sentido sino que obedece al mensaje que los dos componentes de la especie humana se trasmiten para su relación, que en último término está dirigida a la descendencia.

 

Este es un punto extraño y crucial: para la ideología de género la descendencia es un fenómeno marginal. Es la primera vez en la historia humana, en que a gran escala se produce una ideología de este tipo, autoliquidativa de la especie.

 

El cerebro del hombre y la mujer presenta diferencias. Por ejemplo, el haz nervioso que conecta ambos hemisferios cerebrales y es el responsable del intercambio de información es más grueso en las mujeres. Esto les permite manejar un mayor número de datos entre ambas partes del cerebro.

 

Como es lógico todo esto someramente apuntado, y otras muchas cuestiones, generan una interacción con el medio típicamente distinta en función del sexo.

 

Desde cuestiones tan elementales como la capacidad para aparcar, donde el mejor sentido de la profundidad y perspectiva en el procesamiento de la información por parte del cerebro marca una diferencia a favor de los hombres, hasta la mayor capacidad para realizar tareas distintas simultáneamente, que es superior en ellas debido a la mayor interconexión de los hemisferios.

 

Todas estas cuestiones no nacen de un proceso histórico o cultural, son biológicas, genéticas, nacen de la propia naturaleza humana, no de su cultura, aunque como es lógico se expresen también relacional y culturalmente.

 

En el matrimonio y en la función materna y paterna estas diferencias se complementan y confieren al agregado de la pareja un valor añadido que por si solos carecen y que no radica en el número “ser dos”, sino en la cualidad, ser hombre y mujer. Porque esa es la diferenciación que otorga el valor añadido, la capacidad de generar nuevas sinergias. Este valor añadido tiene su traducción más importante en la función educativa de los padres.

 

No existe ningún fundamento que avale la teoría de género.

 

La cuestión entonces es evidente ¿cómo es posible que una aberración de tal calibre no sea racionalmente contestada desde los medios culturales y científicos?

 

¿Cómo es posible que médicos, psiquiatras, psicólogos, biólogos, en definitiva, todos los campos relacionados con el conocimiento de lo que es el ser humano, permanezcan impasibles ante una ideología que se traduce en políticas concretas que entra de lleno en lo irracional?

 

¿Dónde está el pensamiento ilustrado, los defensores de la razón, los exegetas de la modernidad?

 

Ese es el problema y posee una dimensión histórica porque difícil es encontrar a lo largo del tiempo un proyecto cultural y político tan absurdo y al mismo tiempo tan sumisamente aceptado por quienes tienen como oficio el pensar, el escribir y el decir al servicio de la verdad.

 

 

Editorial de Forum Libertas

19/05/2008

 

Cristianos y musulmanes defienden juntos el matrimonio hombre-mujer en las calles de Oslo

Cristianos y musulmanes defienden juntos el matrimonio hombre-mujer en las calles de Oslo

 

Dos ministras del Partido de Centro, en la coalición de gobierno, niegan su apoyo al matrimonio homosexual que incluirá adopción.

 

Unas cinco mil personas se manifestaron por las calles de Oslo el pasado fin de semana en contra del matrimonio gay y pidiendo que se mantenga el matrimonio como una unión exclusiva de un hombre y una mujer. La manifestación, según la versión en inglés del diario Aftenposten.no, acabó en la plaza Youngstorget donde diversos oradores defendieron el matrimonio y criticaron la propuesta del gobierno laborista de legalizar el matrimonio gay con adopción.

 

Aunque 5.000 manifestantes no son muy impresionantes para el lector español (acostumbrado a las concentraciones multitudinarias por la familia en España o al Family Day en Italia), representan casi uno de cada cien habitantes de Oslo, que tiene 548.000 habitantes (datos de 2007) y con un clima que no invita a salir a la calle. Entre los manifestantes había gran cantidad de emigrantes y comunidades religiosas, con una presencia importante de musulmanes y evangélicos y con representantes católicos. La Iglesia luterana oficial del Estado, sin embargo, es de doctrina liberal y, salvo excepciones, no se opone al matrimonio homosexual.

 

Los manifestantes, que llevaban globos de muchos colores y banderas noruegas, se encontraron con una contra-manifestación de unas doscientas personas. Los militantes del homosexualismo político (sus globos monocolor: todo rosa) llegaron a mostrarse groseros con las familias presentes.

 

 

La contramanifestación homosexualista

se mostró grosera con los manifestantes pro-familia

 

Ya en junio de 2005 las comunidades religiosas del país publicaron una declaración conjunta en defensa del matrimonio. Firmaron tres comunidades musulmanas, un obispo luterano, un líder evangélico, el pastor de la Iglesia de Filadelfia (pentecostales) y representantes católicos. "Tanto los cristianos como los musulmanes creen que Dios creó al hombre y a la mujer para vivir juntos en matrimonio; tanto la Biblia como el Corán enseñan esto", decía Jann Gossner de la iglesia libre (evangélica, no estatal) de Kristiansand.

 

Los católicos pueden aportar sobre todo un apoyo simbólico: hay sólo unos 50.000 en todo el país, el 70% nacidos en el extranjero, con comunidades de hispanos, croatas, polacos, tamiles, vietnamitas y filipinos que hacen misa en su propia lengua. El país tiene sólo 1 obispado y 2 prelaturas.

 

Noruega, que ya tenía una ley de "parejas domésticas" que incluía a los homosexuales, está a punto de aprobar una ley que permita el matrimonio de personas del mismo sexo, con todas las características del matrimonio, incluyendo la posibilidad de adoptar niños. Más aún, ofrece apoyo económico para ayudar a las parejas gays a concebir niños mediante fecundación in vitro. Esta ley está impulsada por el Partido Laborista y la nueva ministra Anniken Huitfeld.

 

Los laboristas (Arbeiderpartiet) gobiernan en Noruega en coalición con el Partido Socialista de Izquierdas y el Partido de Centro (Senterpartiet). Éste último se considera el elemento "verde" dentro de la coalición roji-verde. Partido agro-ecologista, descentralizador y euroescéptico, aporta cuatro ministros al gobierno, entre los cuales hay dos ministras que han anunciado su oposición al "matrimonio gay".

 

 

La ministra de Transporte, Liv Signe Navarsete,

no apoya el matrimonio gay

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Las ministras que han expresado su oposición son Liv Signe Navarsete, ministra de Transporte y Comunicaciones y posible líder del Senterpartiet en las elecciones de 2009, y Magnhild Meltveit Kleppa, ministra de Desarrollo Local y Regional. También mostraron su oposición a otras leyes sobre biotecnologías.

 

La ideología homosexualista ha ido calando en la sociedad noruega durante años. En los años 60, una encuesta de Gallup revelaba que el 72% de los hombres y el 81% de las mujeres pedían a los homosexuales que hiciesen todo lo que pudieran por combatir sus inclinaciones sexuales. En el 2004, una encuesta de la casa Visendi para el diario Dagsavisen publicaba que un 43,8% estaban a favor del matrimonio y adopción gay, frente a un 43,5% en contra.

 

Forum Libertas, 17 de abril de 2008

¡Bravo por el Ministerio de Igualdad!

¡Bravo por el Ministerio de Igualdad!

 

Estoy entusiasmado. Debo reconocerlo: me encanta la idea. ¡Nada menos que un Ministerio para avanzar decididamente en la igualdad real entre hombres y mujeres! Que se anticipe en el futuro e impulse nuevos movimientos sociales igualitarios. Que supere viejos y nuevos prejuicios. Más allá de los dogmas imperantes. Formidable.

Por ello espero que –sin miedo y bajo su sabio impulso- se empiece a valorar por igual, en juzgados y comisarías, la palabra de hombres y mujeres. Y que el principio de presunción de inocencia tenga efectos reales…. ¡también con los hombres! Y que la Justicia persiga con el mismo entusiasmo las denuncias falsas, los maltratos psicológicos, los asesinatos, etc., sean sus víctimas mujeres… u hombres.

Seguro que este Ministerio abordará sin prejuicios el Síndrome de Alienación Parental, partiendo del hecho de que sus víctimas pueden ser niñas… y niños; y que el agresor puede ser hombre, pero también mujer.

También deposito mi esperanza en este Ministerio por lo que respecta a ese slogan casi clandestino, silenciado por los mass-media, y al que se apuntan cada vez más hombres y mujeres de todas las ideologías; que dice algo así como “custodia compartida ya”. Vamos, que los hombres –incluso- podrían ver y atender a sus hijos, una vez expulsados del hogar merced al correspondiente repudio judicial, algo más del actual 8% del tiempo actual que de media “disfrutamos”. Por cierto, ¿la presunción jurídica y sociológica de “buena madre” podrá coexistir, o al menos dejar paso, a la de “buen padre”? ¿O seguirá siendo, el hombre, un sujeto jurídico de segunda, sospechoso de cualquier brutalidad, siempre movido por impulsos criminales, y, en consecuencia, difícilmente un “buen padre”?

¿Sería mucho pedir que este Ministerio de Igualdad, preocupado por la salud integral de mujeres (y hombres, suponemos…), impulse estudios y medidas tendentes a reducir el impacto de los autoaccidentes automovilísticos que encubren el suicidio de numerosos varones en proceso de crisis familiar o separación contenciosa. Y también podrían impulsar -los Ministerios de Igualdad y Sanidad- campañas contra la mutilación genital MASCULINA, que, al igual que Teruel, también existe. Y si no se lo creen, pregúnteles a los no pocos musulmanes y hebreos aquí residentes.

Y, cómo no, bienvenidas las cuotas. Dadas las tendencias actuales, algo hará este Ministerio para que la sanidad, la Justicia, la Docencia, la Función Pública… no terminen convirtiéndose en cotos exclusivos de mujeres. ¡Una oportunidad a los menos evolucionados de la humanidad, por favor!

¿Y una política de vivienda para los más desfavorecidos? Jóvenes, mujeres maltratadas, inmigrantes, excarcelados… ¿y viviendas también para divorciados expoliados econonómicamente? Oiga; que muchos se conformarían con unas económicas soluciones habitacionales. Tampoco es pedir mucho, ¿o sí?

La lista de sugerencias, de buenos deseos, de programas “rompedores”, sería interminable. Y seguro que a usted, paciente lector, se le ocurren más y mejores. Muchos más.

Pero… ¡se me olvidada! ¡Estamos en España! Y, aquí, la igualdad, en realidad, quiere decir supremacía; y el feminismo encubre hembrismo; y la supuesta protección de la mujer alimenta toda una industria de la desigualdad que se traduce en dolor, sufrimiento y agravios irracionales. Pero, no se alarmen… que no es para tanto. ¡Cuánto se quejan los hombres! Pobrecillos. No se enteran. Ni falta que hace.

¿Ministerio de Igualdad o Ministerios de la Verdad y del Amor en uno, versión siglo veintiuno, del Gran Hermano? Mejor dicho: Gran Hermana. Que estamos en la España del talante zapateril. Y no en el 1984 de Orwel.

Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 14 de abril de 2008

¿Cómo acabar con la violencia doméstica?: La ley no frena los feminicidios

¿Cómo acabar con la violencia doméstica?: La ley no frena los feminicidios

Con la ley de Zapatero, cada 5 días murió una mujer a manos de su pareja; se judicializan los conflictos y se desprecian las posibilidades de mediación o conciliación


En plena campaña electoral, este martes, 26 de febrero, España registró la jornada más sangrienta por violencia doméstica desde que se manejan datos estadísticos. En menos de 24 horas cuatro mujeres perdieron la vida a manos de su pareja.

 

Como era de esperar, tanto Zapatero como Rajoy se apresuraron a hacer declaraciones al respecto. El presidente del Gobierno anunció al día siguiente que, si gana las elecciones, convocará una Conferencia de Presidentes de las Comunidades Autónomas “extraordinaria y urgente” para lanzar un plan común.

 

Por su parte, Mariano Rajoy aseguró que, si él es el vencedor el 9-M, será “implacable y contundente” con la violencia de género. Pero, también advirtió que no se combate esa lacra con la actual ley, sino que “se necesitan juzgados, policías y medidas preventivas”.

 

Más feminicidios que nunca

 

Lo cierto es que, hasta ahora, la Ley Integral contra la Violencia de Género que el Ejecutivo de Zapatero puso en marcha el 29 de diciembre de 2004 no sólo se ha mostrado ineficaz para atajar el goteo de muertes por esta causa sino que los feminicidios van en aumento.

 

El año pasado hubo más mujeres muertas a manos de su pareja que nunca, un total de 78, y desde que se hizo efectiva la ley ya han muerto 224 mujeres por violencia doméstica, o sea que en ese tiempo ha habido un feminicidio en España cada 5 días.

 

Además, el inicio de 2008 no ha mejorado la situación: en enero murieron 7 mujeres por esta causa y en este mes de febrero, si no se produce ningún otro caso de última hora, se han cometido ya otros 9 feminicidios.

 

De seguir a este ritmo, una media de 8 asesinatos por mes, a final de 2008 se podrían llegar a contabilizar casi 100 muertes de mujeres por esta causa.

 

Ante estos datos y los que exponemos en la tabla que sigue a continuación, que se refieren a la evolución de la violencia doméstica desde que se activó la ley, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Cómo conseguir que haya menos violencia y menos feminicidios?

 

EVOLUCIÓN DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA (Desde el inicio de la Ley Integral contra la Violencia de Género)

 

Estadística

 

Total de feminicidios: 224

 

Denuncias por maltrato: 185.275

 

Procedimientos judiciales abiertos: 207.623

 

Sentencias dictadas: 69.400

 

Condenados: 50.000

 

Hombres encarcelados: 4.000

 

Órdenes de protección: 84.005

 

Cifras que se acumulan

 

 

Desde diciembre de 2004 hasta el 31 de diciembre de 2007 se han producido 185.275 denuncias por maltrato, según los datos que manejan los ministerios de Interior y Justicia.

 

En el primer año de la ley (2005) se produjeron 59.758 denuncias, en 2006 fueron 62.170 y en 2007 la cifra ascendió a 63.347, o sea más de 170 denuncias por día, por lo que se puede observar un incremento constante de denuncias año tras año.

 

Además, desde la entrada en vigor de la tutela judicial, o sea el 25 de junio de 2005, hasta el 15 de febrero de este año se han abierto 207.623 procedimientos judiciales por violencia de género, según constata el Observatorio Estatal de Violencia de Género (OEVG) del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Es decir, cada día se incoan unos 216 procedimientos judiciales por esta causa.

 

El número de personas juzgadas por este motivo supera de largo las 69.400, una cifra que ya esgrimía en octubre de 2007 la presidenta del OEVG, Montserrat Comas, quien constataba que de esa cifra de sentencias dictadas unas 50.000 fueron condenadas, es decir un 72%. Así, casi tres de cada cuatro supuestos agresores fueron declarados culpables.

 

4.000, en prisión

 

Según fuentes penitenciarias, hay 4.000 hombres encarcelados por violencia doméstica, esto es un 8% de los condenados. Además, esos 4.000 presos suponen el 6% de la población reclusa.

 

Cabe imaginar el caos que se organizaría en las prisiones españolas si se hubieran resuelto de forma rápida todos los procedimientos judiciales abiertos. Actualmente habría en prisión el triple de hombres encarcelados por violencia doméstica, o sea 12.000.

 

Por otra parte, a fecha de 15 de febrero de 2008 había 84.005 mujeres con protección oficial, según los datos del OEVG. La pregunta que surge inmediatamente es ¿cómo se puede proteger de forma efectiva a un número tan alto de mujeres?

 

Pero, la ineficacia en la protección de estas mujeres aún sería más grave si ya se hubieran resuelto todos los procedimientos judiciales, pues estaríamos hablando de más de 250.000 mujeres con órdenes de protección. Parece evidente que estas cifras resultan imposibles y que, de ser ciertas, el número de muertes por violencia doméstica sería mucho más elevado.

 

En cualquier caso, la propia Confederación Española de Policía (CEP) denuncia las carencias que tienen en la protección de mujeres maltratadas.

 

Hay provincias donde un sólo policía prejubilado o en segunda actividad está destinado a proteger a alrededor de cien supuestas víctimas de malos tratos, mientras que la ley establece que este número no puede superar la decena.

 

¿Judicializar?, mejor conciliar

 

Todo lo expuesto anteriormente lleva a concluir que se han enconado y judicializado conflictos que, en lugar de ir directamente al juzgado, podrían haberse solucionado mejor con un mediador o terapeuta de familia, por ejemplo.

 

Al mismo tiempo, hay que señalar que todos los juicios que no acaban en condena suelen dejar una ‘huella’ posteriormente en la pareja y en sus hijos, que en nada beneficia a su relación y que puede volver a ser fuente de conflictos.

 

Otro aspecto a destacar es la excesiva dureza de la ley, que provoca una gran magnitud de condenas en ocasiones por causas leves. La ley trata como delito lo que muchas veces no pasa de ser una falta que no tiene por qué considerarse como violencia condenable judicialmente, como ya han denunciado numerosas asociaciones de padres separados.

 

Las sentencias pueden acabar en no condena, en condena ‘leve’, como alejamientos, multas, separaciones, etc., o en prisión. Las penas de cárcel lo son en muchos casos por faltas consideradas como delitos, cuando no como resultado de una denuncia falsa en un proceso de separación.

 

Este tipo de condenas no se producirían si esa falta fuera ocasionada por una mujer a un hombre o a otra mujer, o por un hombre a un hombre. De hecho, muchos de los hombres que han ido a prisión por esta causa no se puede considerar que sean delincuentes peligrosos como para estar encerrados.

 

Efecto multiplicador

 

Al mismo tiempo, la propia ley es susceptible de producir un efecto multiplicador en las agresiones: a más denunciados, detenidos y presos por esta causa, más violencia por parte de muchos de estos hombres, cuando no más muertes, como se constata por el incremento de víctimas.

 

Y es que la ley está mal hecha. Parte del principio de que la violencia es estructural y es innata en el hombre. Además, da por hecho que cualquier conflicto entre la pareja es indicio de una situación de violencia.

 

Minusvalora la figura del mediador o conciliador entre los conflictos de pareja, que podría, como mínimo, evitar que ese conflicto fuera a más, o incluso reconciliar a la pareja.

 

Un enfoque menos ideológico sería admitir que la violencia contra la mujer es patológica, no estructural. Es la excepción, no la norma. Surge en gran medida de las situaciones de ruptura.

 

Se intenta implantar la idea de que el amor, el compromiso o la reconciliación son inviables, e incluso caldo de cultivo de violencia.

 

En el fondo hay un conflicto entre dos antropologías: la que confía en la bondad del hombre y su capacidad de mejorar, de cambiar, y la que hace peligrosa la condición del varón y del amor.

 

La Administración debería de ocuparse de este problema con mucha más atención, si quiere evitar el incremento de cifras de violencia doméstica y, sobre todo, del aumento de víctimas mortales.

 

Víctor Ruiz   

Forum Libertas, 29/02/2008

 

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Mujer liberada, mujer esclava

Mujer liberada, mujer esclava

Cuatro mujeres asesinadas a manos de sus parejas convierten en una broma macabra el pregonado éxito de la ley contra la violencia de género, que se ha mostrado eficacísima... para aumentar la guerra de sexos. En su día no fuimos pocos los que recordamos que esta ley, combinada además con el divorcio express, iba a multiplicar la llamada violencia de género. Y eso considerando que el lobby feminista afincado en el Gobierno Zapatero silencia la violencia femenina contra sus parejas masculinas.     

Es curiosa la ceguera del feminismo y de la progresía. Llevan 30 años predicando la liberación sexual, esa estupenda doctrina que convierte a la mujer en esclava sexual del varón y que, como ningun otro movimiento o doctrina en toda la historia, ha cosificado a la mujer. Eso sí, en nombre de la libertad. De hecho, del feminismo siempre ha salido o hacia la esclavitud o hacia el lesbianismo. Por lo general, hacia ambas cosas a un tiempo.

 

El ínclito Marcuse, uno de los intelectuales que más necedades pronunció en el siglo XX insistía en que el objetivo de la revolución no debía ser el derrumbamiento de la clase dominante sino el intercambio de violencia por sexo. Ya saben, haz el amor y no la guerra. Don Herbert no habló del hastío, prólogo de la violencia, que produce el sexo desamorado, sin entrega al otro, es decir con la utilización del otro. Y cuando se trata de violencia física, lo lógico es que gane el que más fuerza física posee: el varón. El día en que el sexo se divorció del amor y de la fecundidad, la mujer fue condenada a ser una cosa.

 

Y como no hay nada más natural que lo sobrenatural, las normas morales se encarnan en la vida cotidiana. La unión indisoluble entre sexo y amor es algo que el hombre puede conocer o ignorar, pero la mujer lo sabe siempre, por la sencilla razón de que lo vive. Si quieren ustedes que una mujer pierda su dignidad anímenla a la más libérrima actividad sexual. La feminidad sabe que el sexo siempre es un medio, y si se le considera un fin, entonces no sirve ni como medio.

 

En suma, a mayor promiscuidad sexual mayor esclavitud de la mujer y, atención, más violencia contra la mujer, convertida en un instrumento para goce del hombre, que piensa: ¡A bodas me convidan! Placer físico a discreción y sin compromiso alguno. Y cuando la mujer, aborrecida de ser tratada como un animal -o de comportarse ella misma como un animal- se rebele contra la desesperación que el produce el desamor -y que ellas vivencian con especial intensidad-, le arreo.

 

Si a ello unen un varón acosado, o un montón de hombres a los que les han privado de sus hijos y les han destrozado la vida, el resultado no hace falta imaginarlo: lo estamos viendo.

 

Eulogio López

Hispanidad, 27 de febrero de 2008

 

Con las cifras en la mano. Las mujeres maltratan más a los niños que los hombres

Con las cifras en la mano. Las mujeres maltratan más a los niños que los hombres

Projusticia denuncia que en las agresiones a niños el padre biológico es el autor en 3.541 casos, mientras la madre biológica lo es en 5.188 casos

 

Los datos presentados en el siguiente artículo de Projusticia (http://www.projusticia.es/estudios/Centro%20Reina%20Sofia/Maltrato%20infantil%20segun%20Centro%20Reina%20Sofia.htm) rompen algunos de los mitos más extendidos sobre la violencia contra los niños. Al final del artículo se ofrece una tabla en la que se demuestra que entre las víctimas no hay más niñas que niños, sino que la siniestra cifra se reparte más o menos con igual. ¿Qué importancia tendría si todas son víctimas? Parece que las distinciones de “género” deben marcarse desde la infancia.

 

Pero lo más destacable es que en el total de agresores destacan las mujeres: en 3.541 casos el autor es el padre biológico, mientras que la madre biológica lo es en 5.188 casos. Los padres no biológicos son más agresivos (452) que las madres no biológicas (72). Acabar con el tópico supone reconocer que los niños no siempre están mejor con sus madres que con sus padres. Y eso, a la hora de solicitar al juez que es un problema. En el fondo de la manipulación se encuentra una guerra de sexos que por el momento gana el feminismo radical, pero haciendo trampas. Los niños son lo último que les importa.

 

Hispanidad, 25 de febrero e 2008

El poder destructor de la ideología de género, según el cardenal Cañizares

El poder destructor de la ideología de género, según el cardenal Cañizares

Intervención en el Congreso Internacional del dicasterio para los Laicos

 

ROMA, viernes, 8 febrero 2008 (ZENIT.org).- «Revolución cultural en toda regla» más insidiosa y destructora de cuanto se pueda pensar: ésta es la trayectoria de la ideología de género, de la que alerta el cardenal Antonio Cañizares en la reflexión internacional que promueve el Pontificio Consejo para los Laicos.

 

Roma acoge, del jueves al sábado, a participantes de medio centenar de países de los cinco continentes en un Congreso, «Mujer y varón, la totalidad del humanum», por el XX aniversario de la carta apostólica «Mulieris dignitatem», el primer documento pontificio dedicado por entero a la mujer.

 

Desde el texto de Juan Pablo II, el cardenal primado de España, en la primera intervención del encuentro, hizo balance y trazó perspectivas que disparan la alarma sobre el respeto a la verdad de la persona --hombre y mujer--.

 

«Mulieris dignitatem» es más actual que nunca porque en esta carta el Papa expresa «la verdad del hombre, que es varón y mujer, y sienta sus principios antropológicos» --sintetizó el cardenal Cañizares a Zenit--. Y en estos momentos una revolución de género en el fondo está cuestionando esa verdad el hombre, inseparable por otra parte de Dios».

 

Clave en el texto pontificio es que «el hombre es creado por Dios, está constituido con una verdad: una humanidad única diferenciada hombre-mujer», añadió el purpurado.

 

Tal «diferencia lleva a la unidad, a la comunión; no puede haber dominio de uno sobre otro, sino respeto a la dignidad de ambos en su singularidad e irrepetibilidad», subrayó.

 

Grupos de presión, iniciativas legislativas y medios de comunicación están siendo vehículo de esta ideología de género, «una revolución cultural en toda regla», alertó el cardenal Cañizares en su intervención.

 

En la ideología de género la sexualidad no se acepta «propiamente como constitutiva del hombre» --recordó--, sino que «el ser humano sería el resultado del deseo de la elección», de manera que, «sea cual sea su sexo físico», la persona --sea mujer o varón-- «podría elegir su género» y modificar su opción cuando quisiera: homosexualidad, heterosexualidad, transexualismo, etcétera.

 

Advierte de que «el cambio cultural y social que el fenómeno conlleva es de gran alcance», dado que para esta ideología «no existe naturaleza, no existe verdad del hombre, solo libertad omnímoda».

 

En esta revolución cultural «el nexo individuo-familia-sociedad se pierde y la persona se reduce a individuo», y se constata, por lo tanto, «el cuestionamiento radical de la familia y de su verdad --el matrimonio entre un hombre y una mujer abierto a la vida-- y de toda la sociedad», recalca.

 

Este panorama reclama una relectura «Mulieris dignitatem», donde, como subrayaba el purpurado, el Papa Karol Wojtyla trazó las raíces antropológicas y teológicas de la verdad de la persona humana --hombre y mujer--.

 

Y el texto pontificio partía del libro del Génesis: el hombre --varón y mujer-- ha sido creado --no se ha hecho a sí mismo-- por Dios, es la «culminación de la creación que vio Dios que era buena», apunta el cardenal Cañizares; «el género humano, que tiene su origen en la llamada a la existencia del hombre y de la mujer, corona toda la obra de la creación; ambos son seres humanos en el mismo grado».

 

También la descripción bíblica «habla de la institución del matrimonio por parte de Dios, en el comienzo de la creación del hombre y de la mujer, como condición indispensable para la transmisión de la vida»; «se trata de una relación recíproca, del hombre con la mujer y de la mujer con el hombre», insistió.

 

Por todo ello «ser hombre» y «ser mujer» son realidades «queridas por Dios»: «en su igualdad y en su diferencia, uno y otro tienen una común dignidad», aspecto en el que el cardenal Cañizares hizo especial hincapié.

 

La carta de Juan Pablo II fue altavoz del hecho de que hombre y mujer «son creados como personas a imagen de Dios Amor para vivir en comunión»; de ahí su reciprocidad y de ahí que la persona esté llamada también a existir para los demás, convirtiéndose en un don.

 

«No es que Dios haya hecho "incompletos"» al hombre y a la mujer --aclaró el purpurado español--, sino que los ha creado «para una comunión de personas, en la que cada uno puede ser "ayuda" para el otro porque son a la vez iguales en cuanto personas y complementarios en cuanto masculino y femenino».

 

El amor, por lo tanto, es lo que define la verdad de la persona --hombre y mujer--, la esencia y el cometido de la familia; «por eso la familia recibe la misión de vivir, custodiar, revelar y comunicar el amor como reflejo vivo de Dios, que es amor», recordó el cardenal Antonio Cañizares.

 

«Una familia asentada en tan fiel atenimiento al otro, en tal comunión de amor de personas, rezuma cariño y crea la posibilidad de adentrarse con gozo en el mundo», reflexionó.

 

La consecuencia es de extrema importancia, porque así, en la familia «los hijos encuentran en el suelo de una realidad sólida y perciben que vivir es una posibilidad gozosa y una gracia --puntualizó--; no una desgracia o un azaroso destino».

 

Por Marta Lago

 

 

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