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Patxi López: «Hay que pactar en Euskadi un Estatuto integrador que sea respetado en las Cortes»

Patxi López reclama a los partidos nacionalistas inteligencia histórica y realismo para no repetir los errores cometidos en la reforma de Cataluña. La paz parece irreversible. Con esta ilusión de cambio vital, y en vísperas de que Zapatero realice un importante pronunciamiento al respecto el próximo 21 de mayo en Barakaldo, Patxi López muestra su disposición a un diálogo político «sin imposiciones nacionalistas» y a un nuevo pacto «realista e integrador» entre vascos que después sea respetado por las Cortes.

-Tanto mirar a Cataluña pero al final ha fracasado el experimento...

-Me sigo quedando con que es posible y es bueno un acuerdo que puede ampliar y mejorar el autogobierno, que puede definir un marco de convivencia que respete ideas y sentimientos, que integre identidades, incluso nacionalistas, y que recupere pactos, y que es lo que hace falta en Euskadi. Lo que ha fracasado en Cataluña es un gobierno de izquierdas y catalanista. Sobre todo por la inmadurez de ERC, que no ha sabido poner por encima de sus intereses particulares la importancia que tenía este gobierno y la que tenía este nuevo Estatuto.

-¿Qué incidencia puede tener este fracaso en el País Vasco? ¿Quizá debilita la opción de articular una alternativa al PNV?

-Espero que no influya nada, porque sigue habiendo una alternativa a los gobiernos del PNV y a los lehendakaris nacionalistas que es la del PSE, que hoy está mucho más asentada y es mucho más real que nunca

-Y la paz, ¿está asentada?

-Todavía no se puede decir que ETA es un sueño del pasado y no se puede bajar la guardia, y mucho menos del Estado de Derecho. Pero hay motivos para la esperanza alta y para pensar que esto es irreversible. Vamos para tres años sin asesinatos. Parece que los informes policiales consolidan el alto el fuego. Por primera vez en mucho tiempo hemos recuperado la unidad de los partidos y también estamos oyendo cosas de parte de la izquierda abertzale que no las habíamos oído nunca y que indican que ellos también están en un recorrido hacia la democracia que es positivo.

-¿Qué puede decir el día 21 el presidente Zapatero en Barakaldo?

-No sé cuál será el contenido concreto de su intervención, pero estoy convencido de que viene a reafirmarse en su compromiso de utilizar la política para conseguir la paz, que es un camino que se tiene que recorrer sin prisa pero también sin pausa, que hay que seguir avanzando y que está dispuesto a seguir haciéndolo.

-¿El PP tendría que estar al final en la foto de una solución?

-Nadie es imprescindible pero todos somos necesarios. El PP también. Mientras Rajoy ha hecho declaraciones de apoyo en esta fase de preparación al diálogo, otras voces de este partido, por ejemplo María San Gil, siguen pidiendo la confrontación. O Rajoy está solo o no dice lo que piensan y el PP está remando en contra de la ciudadanía vasca y la española.

-¿Debería legalizarse a Batasuna?

-La democracia no se va a desviar hacia la izquierda abertzale, es la izquierda abertzale la que tiene que asumir los planteamientos, las bases democráticas de la legalidad. Ojalá que la izquierda abertzale tuviera una representación legal porque también esa parte de la sociedad vasca tiene que estar representada, pero son ellos los que tienen que moverse. Ojalá lo hagan.

-¿Hay condiciones para que el Gobierno inicie un acercamiento de presos?

-En el momento en el que el Gobierno contraste la voluntad firme de abandonar las armas se inicia un escenario para el diálogo en el que la política penitenciaria puede jugar un papel favorecedor de la paz. Somos partidarios de que se flexibilice la política penitenciaria, tal como marca también la Constitución respecto a la reinserción. Y no entendemos que alguien se oponga a esto cuando en la anterior tregua, sin haber verificado el alto el fuego, con mil actuaciones de violencia callejera, el Gobierno del PP acercó a más de 160 presos y excarceló a más de 60 presos.

-¿Arnaldo Otegi debiera ser el interlocutor del Partido Socialista?

-Si hay una formación de la izquierda abertzale legalizada serán ellos los que decidan sus interlocutores.

-Otegi les ha instado a ustedes y al PSN a que digan en público si quieren dialogar con ellos...

-Nosotros creemos que las cosas tienen sus ritmos, sus tiempos y hay que hacerlas paso a paso. Estamos en la etapa de la verificación, después se abren dos escenarios. Uno de ellos es el diálogo entre todos los partidos vascos que debe basarse en dos principios: respeto a la legalidad y a las reglas de juego y rechazo a la violencia como mecanismo para obtener objetivos políticos. Y el objetivo debe ser buscar consensos entre diferentes. Dialogaremos con quienes cumplan esos principios.

-Pero llegará el día en el que usted se siente a hablar con Otegi...

-No lo sé, pero ojalá pudiera ser posible porque supondría que la izquierda abertzale ha hecho ese recorrido democrático.

-¿Incluso que Otegi visite La Moncloa para entrevistarse con Zapatero como Gerry Adams lo hizo con Blair?

-Eso sería un salto muy significativo en la historia de este país.

Las dos 'pinzas'

-¿Han diseñado ustedes una solución política con la izquierda abertzale que relega al PNV?

-El Partido Socialista ocupa una posición de centralidad en el País Vasco. Mientras unos dicen que hemos pactado una pinza con Batasuna contra el PNV, los de Batasuna dicen que queremos pactar con el PNV para ningunearles. No hay ninguna de las dos cosas. Con Batasuna no es el momento de hacer futuribles.

-¿Qué quiere decir?

-Que es imposible cualquier tipo de relación o de acuerdo en este momento. Y al PNV le queremos desalojar del Gobierno Vasco democráticamente. Queremos mantener la alternativa de los socialistas vascos sin entendimientos raros con nadie.

-Ha dicho imposible en este momento. ¿Y en el futuro?

-No hago futurología.

-Ibarretxe contempla una consulta política si se alcanza un acuerdo político antes de que sea negociado en Madrid...

-Vuelve a las posiciones del pasado fracasado, aunque lo disfrace con otras palabras, y plantea una consulta para dividirnos. Los socialistas queremos un acuerdo entre diferentes, que haga todo el recorrido legal -Parlamento Vasco, Cortes Generales y referéndum- y que termine con esta consulta para refrendar, no para dividir. Queremos buscar un nuevo modelo que profundice y mejore el autogobierno, que procure integrar diferentes sentimientos de identidad, que nos incluya a todos, que no excluya a nadie y que defina un marco político de convivencia para todos. Eso se puede hacer a través de una reforma estatutaria o de un nuevo Estatuto. Si vamos a una mesa a debatir cuestiones doctrinales será muy difícil que alcancemos acuerdos.

-¿El nuevo Estatuto debe reconocer que Euskadi es una «realidad nacional»?

-En este asunto siempre he sido bastante relativista. Los términos me preocupan bastante menos que la ciudadanía. Son los ciudadanos libres y diferentes los que pactan. Admitir que Euskadi es una nación en términos culturales, históricos o lingüísticos no me preocupa. Me preocuparía si entrásemos en términos de soberanía exclusiva. Sería un paso atrás en la historia, querer construir la Euskadi del siglo XXI con ladrillos del XIX o del XVII.

-Pero el meollo está en el derecho de decisión de la sociedad vasca. ¿Es un principio democrático como esgrime el nacionalismo?

-El nacionalismo lo está utilizando para encubrir el derecho de autodeterminación. Soy de los que piensan que los vascos ya tenemos derecho a decidir dentro de nuestro marco de competencias. Llevamos 25 años decidiendo entre todos. Fíjese si decidimos todos que hasta tenemos un lehendakari como Ibarretxe, lo que pasa es que a la vez participamos en otro ámbito de decisión que es España y otro que es Europa. Y lo que pretenden los nacionalistas es que los vascos decidamos lo nuestro y lo de los demás. Los vascos ya tenemos el derecho a decidir en lo que nos corresponde.

-¿Es posible buscar un acuerdo sobre el derecho de decisión entre nacionalistas y no nacionalistas?

-No lo sé, lo que tiene que ser posible es buscar un punto de encuentro en la convivencia y la normalización política.

-¿Y que luego debiera ser negociado en las Cortes Generales?

-Desde luego que nosotros lo defenderemos allí en el Congreso. Es una de las cosas que no hay que repetir de Cataluña. Primero hay que saber llevar las cosas bien aquí para no arrepentirse, con acuerdos realistas, pactando un Estatuto integrador que sea respetado por las Cortes. Con inteligencia histórica.

-¿Para que no sea 'cepillado'?

-Espero que no haya nadie que lo 'cepille' porque aquí hayamos hecho las cosas bien. No hay que repetir maximalismos. Algunos están aprovechando la expectativa de un proceso de paz para imponer sus reivindicaciones maximalistas. Con la paz no se va a quebrar ningún compromiso del Estado de Derecho ni del Estado constitucional. Nosotros vamos a defender con libertad lo que siempre hemos defendido, la Constitución y el Estatuto, con todas sus potencialidades que tienen para buscar el entendimiento, pero no vamos a asumir trágalas del mundo nacionalista. Yo he oído a Begoña Errazti decir que hay cosas que ni se discuten, por ejemplo la soberanía ni el derecho de decisión. Pues muy mal vamos por ese camino.

-¿Con el discurso pactista del PNV que preside Josu Jon Imaz se siente cómodo?

-Sí, y además es que yo quiero entenderme con el PNV.

-¿Para gobernar otra vez?

-No, para hacer un país entre todos, con el PNV, con el PP, con EA... El discurso de Imaz va en esa misma dirección. Pero queremos que el PNV pase a la oposición. Este discurso nuevo del PNV viene a asumir los planteamientos del Partido Socialista, que son radicalmente contrarios a los que asumió con el plan Ibarretxe, que era la acumulación de fuerzas nacionalistas para imponer un nacionalismo radical al conjunto de la sociedad vasca. Un discurso pactista que contrasta con las tesis de Egibar y de Ibarretxe. Euskadi no se puede construir si no es con un pacto entre diferentes.

-¿El PSE no va a participar en esa mesa de diálogo si las premisas son las de Ibarretxe?

-No digo que no haya mesa, pero el objetivo es ponerse de acuerdo, no que se pongan de acuerdo los que piensan igual. Nosotros estamos dispuestos, tenemos voluntad para alcanzar acuerdos. ¿El nacionalismo está dispuesto a compartir renuncias? Para imponer sus planteamientos al conjunto no hace falta mesa. Tenemos muy claro cuál debe ser la metodología, que es un acuerdo amplio. Con el discurso de Imaz el acuerdo de país es posible, con el de Ibarretxe y el de otros dirigentes nacionalistas, no.

-¿Euskadi está abocada a las elecciones anticipadas?

-Depende de Ibarretxe, pero este gobierno no gobierna y está paralizado por una crisis profunda. Cada vez que activa una política avanzada, entra en crisis.

-¿Le preocupa la polémica por el futuro de Navarra?

-Nadie ha puesto a Navarra encima de la mesa. Sería impensable.

-Pero es que es posible un relevo a UPN y un pacto entre el PSN y los nacionalistas si obtienen la mayoría en las elecciones...

-Claro, es una posibilidad democrática real si hay una mayoría alternativa.

-UPN esgrime esta hipotética alianza como el primer paso de una estrategia de anexión...

-Falso. Agita el voto del miedo porque están muy nerviosos por si pierden el poder. El PSN no está pensando en ninguna anexión ni ahora ni en el futuro.

-¿Le preocupa que Rosa Díez, que le ha criticado mucho a usted últimamente, haya asistido a la presentación de un nuevo partido no nacionalista en Cataluña que estudia implantarse en toda España?

-No me inquieta en absoluto en cuanto al plano orgánico interno. Rosa Díez se representa a sí misma. Me puede inquietar que una militante socialista esté avalando un movimiento ciudadano que quiera competir con el PSOE.
Por Alberto SurioEl Diario Vasco, 14 de mayo de 2006
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