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La feroz resistencia de Hizbula

La feroz resistencia de Hizbula

La feroz resistencia de Hizbula
El ministro israelí de Defensa, Amir Peretz, pronostico ayer «días críticos» a sus soldados. Otro ministro, el de vivienda, reconoció imposible eliminar la capacidad ofensiva de hizbula. Una guerrilla que ha hecho olvidar la humillación árabe de la guerra de los seis días.

Utilizan cifras de tres dígitos para identificarse, se alimentan de latas de atún y esconden sus gafas de sol para evitar que un reflejo solar marque su posición: los combatientes de Hizbula hacen frente al todopoderoso Tsahal israelí.

Mientras los combatientes se escurren por las ruinas de Srifa, aldea devastada por las bombas israelíes, dos maestros de historia han cambiado sus manuales escolares por kalachnikov y walkies-talkies.

«Es el combate para el que nos hemos preparado durante mucho tiempo. Mi misión, hacer que mis morteros arrasen Israel», afirma Haj Rabiah Abu Hussein, conocido por su hombres con la matrícula 103.

Este comandante guerrillero de 40 años de edad tiene a cargo la defensa de tres localidades. Viste un chándal, una camisa vaquera y una visera de beísbol. Está sentado junto a su camarada, Abu Mohammad, de 44 años de edad, «código 121».

«Cuando estamos en el frente nos vestimos como soldados, pero nos quitamos los uniformes cuando estamos entre civiles», narra Abu Hussein.

Los dos hombres explican cómo combaten a un enemigo muchísimo más numeroso y mejor armado. «Contamos con nuestro conocimiento del terreno. Por la radio, identificamos nuestras posiciones con un árbol o una pequeña colina que sólo nosotros conocemos. ¿Cómo quieres que los israelíes entiendan algo?», señala Abu Mohammad. Ambos han crecido en esta región y jugado en sus colinas desde su más tierna edad.

Abu Hussein muestra una carta en la que están inscritos todos los combatientes a su cargo, con sus seudónimos y su «número de matrícula». Aprovecha para presentar el «menú de los muyahidines»: Conservas, mortadela, atún y chocolate.

Abu Hussein, que milita en Hizbula desde sus inicios, en los años ochenta, y que ha participado en todos sus combates, acaricia el grueso anillo del índice de su mano derecha, que no se quita nunca. No en vano tiene inscrita en el reverso una oración a Ali, el yerno de Mahoma y primer imam para los chiítas. «Lleva escrito ‘Ya Ali’ y es mi talismán». Y añade que, en plena batalla, le da fuerzas comparar la actual guerra con la victoria del profeta Mahoma en 624 contra el clan mequita de los koraichitas, muchísimo más numeroso.

No pierde Abu Hussein la oportunidad para valorar la retirada israelí de dos localidades la pasada semana. «Los israelíes aseguraron que iban a aniquilar a Hizbula, pero ahora se contentan con limitar su objetivo a destruir nuestro armamento. Estamos seguros de nuestra victoria», asegura tajante.

No lejos de Srifa, en Bint Jbeil, otro mando de la guerrilla libanesa que se identifica como Hussein ­patronímico del héroe mítico de los chiítas, muerto en la batalla de Kerbala en 680­, narra con tintes de epopeya la retirada israelí tras un intento de asalto frustrado.

«Puedes imaginarte la abismal diferencia de arsenal entre ellos y nosotros. ¿Que cómo los vencimos? Es el secreto de los creyentes, es el lazo que existe entre el combatiente y su Dios», asegura.

Porque Hussein no duda de que la del 28 de julio en Bint Jbeil fue una victoria de Hizbula. «Los israelíes no se retiraron. Tuvieron que batirse en retirada».

Ni tiempo para tener miedo

«El mando nos dio una instrucción simple: ‘Cuando veáis a los israelíes, atacadles». Y eso hicieron en cuanto una avanzadilla israelí tomó posiciones en una villa construida por un rico emigrante chiíta en EEUU en una colina cercana. «Les atacamos inmediatamente y nos les dimos tiempo para que llegaran refuerzos».

Los combatientes rodearon la villa mientras Hussein lanzaba morteros para darles cobertura aérea. Finalmente, los israelíes se retiraron y cubrieron a duras penas los cinco kilómetros hasta suelo israelí.

Hussein muestra finalmente los trofeos de guerra: varios fusiles M-16, arma del Ejército israelí, y gafas de visión nocturna. «Nosotros no tenemos de esto y será enviado a Beirut para que nuestra televisión, Al-Manar, las muestre. Luego volverán al frente, donde nos serán de utilidad».

Charles LEVINSON

Gara, 2 de agosto de 2006

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