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Comunicación de José Luis Orella en la presentación del libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas" realizada en Huesca

Comunicación de José Luis Orella en la presentación del libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas" realizada en Huesca

Aunque no me encuentre físicamente entre ustedes, debo agradecerles escuchen estas palabras y pedirles excusas por no haber podido cumplir con este compromiso que me había ilusionado pero que, por causas ajenas a mi voluntad, no he podido colmar. Como en tantas ocasiones, “el hombre propone y Dios dispone”..

“La tregua de ETA…” es el resultado del trabajo colectivo de un grupo de amigos sensibilizados ante el dolor de las víctimas del terrorismo, el impacto de este triste fenómeno en la vida nacional y el destino de España.

Cuando ETA anunció, en marzo pasado, una interrupción unilateral e indefinida de la que ellos denominan “lucha armada”, en la revista digital Arbil nos encontrábamos elaborando un número especial dedicado a Foro El Salvador, dado que algunos de nosotros militamos en ambas entidades.

En apenas tres días, le incorporamos nuevos contenidos de modo pudimos orientarlo hacia la valoración de esta nueva situación y de los aspectos que considerábamos más relevantes. Ya en la red, un amigo editor, José Antonio Herrero Crespo, bilbaíno de sangre aragonesa, nos propuso editarlo como libro. Aceptamos la propuesta., elaboramos un programa de trabajo con un calendario y un reparto de funciones, y nos pusimos manos a la obra. El día 7 de abril, a la noche, se remitió el texto al editor. El día 25 de abril salían de imprenta los primeros ejemplares sin encuadernar, iniciándose su promoción. La primera reseña se publico en Elsemanaldigital.com el domingo 22 de mayo. El 23 de mayo se encontraba presente en las principales librerías de España.

Fue el primer libro editado en España en torno a una situación que polarizaba la vida nacional, generando apasionados debates, dramáticos desencuentros y, desde muy pronto, profundos desengaños.

Han transcurrido, desde entonces, seis meses. Un tiempo que nos ha permitido constatar diversas carencias del texto que, lógicamente dejamos a su perspicacia, y algunas notables virtudes.

En primer lugar, situamos en el centro de nuestra reflexión a las víctimas del terrorismo. De sus 5 capítulos, ocupan el tercero de ellos, es decir, el central de ellos; todo un símbolo intencionado. Y, acaso, sus páginas, aunque no sean las más numerosas del texto, provocaron en sus autores el mayor dolor de este trabajo. En ellas, no se trataba de anticiparse a posibles tácticas y estrategias. No era un problema de ideologías, según lo percibimos nosotros. Se trataba de personas concretas, rostros que tenían y tienen una historia detrás. Que habían formado, o forman parte, de nuestras vidas. No podíamos prescindir de esa realidad, de esta humanidad con nombres y apellidos.

Por lo que se refiere a los demás contenidos del libro, intentamos, y creo que lo conseguimos, destacar las que desde nuestra perspectiva constituyen las claves del proceso.

  1. El terrorismo siempre es perverso. No se puede justificar. Y más, cuando en nuestra sociedad existen cauces para la resolución de conflictos de todo tipo y para la promoción de posiciones variadísimas. Si el terrorismo responde a una “lógica” de coste/beneficio, no podemos admitirla ni como personas, ni como católicos ni como ciudadanos de una sociedad democrática. La persona debe primar por encima de los cálculos políticos y de tácticas deshumanizadoras.
  2. El terrorismo está vinculado en España especialmente al nacionalismo. Una ideología que poco tiene que ver con la virtud cívica del patriotismo, así sin adjetivos, que absolutiza la idea de una nación imaginaria a cualquier coste. Por ello, no es de extrañar que los nacionalismos hayan enganchado, en muchas ocasiones, con las expresiones más sangrientas y delirantes de los totalitarismos del siglo XX: el siglo de los genocidios, el siglo de las “limpiezas étnicas”. Para un católico esta actitud tiene un nombre muy preciso: idolatría.
  3. Pero, determinado el mal, ¿cómo explicarnos su fuerza? Partamos de una premisa. El nacionalismo se asienta en una mentira: la falsificación de la historia. Pero han sido muy hábiles y tenaces trabajadores, edificando una contrasociedad alternativa omnicomprensiva, atractiva, en la que se puede vivir en clave “abertzale” las 24 horas del día: en el trabajo, en la vida cotidiana, en el ocio, en la vida familiar, en el asociacionismo social, en la lucha política. En definitiva: una comunidad que apoya, sirve de referencia, proporciona una identidad personal y colectiva frente a una sociedad caracterizada por el individualismo, el relativismo, la disolución de los lazos familiares, el debilitamiento del entramado social, la ausencia de valores e ideales por los que vivir y con los que confrontarse. Por contraste, aunque desde una perversión social, este fenómeno cuestiona la salud moral y la capacidad de sacrificio y servicio de nuestra sociedad.

Por todo ello, en el libro hemos dedicado espacio a la historia, a las relaciones del terrorismo con el totalitarismo y el nihilismo actual, a los movimientos cívicos vascos y navarros. Y hemos realizado diversas reflexiones en torno a la importancia estratégica de Navarra en esta embestida nacionalista, a la importancia de la ética, y a la necesidad de una fortaleza moral ciudadana.

Este libro pretendía proporcionar elementos de reflexión, juicios culturales y políticos, que nutrieran, al igual que otras muchas más fuentes, la movilización emprendida por un sector muy relevante de la sociedad española que no se resigna a dejar el futuro de España en manos de este Gobierno y de sus interlocutores.

Desde que salió de la imprenta hasta ahora, la rápida sucesión de eventos nos ha desbordado en alguna medida. Pero se están produciendo otros movimientos significativos. La sociedad española está tomando la delantera a los políticos. Así, la aparición de numerosas entidades sociales, la movilización en internet, las magnas manifestaciones lideradas por AVT, etc., son expresiones de una sociedad viva que no se resigna a morir, sino que quiere edificar su futuro responsablemente.

Pero en este trabajo gigantesco se han colocado por delante todo tipo de obstáculos. Se ha querido arrojar a un sector de la sociedad española a la marginación, a los desvanes del pasado. Y nuevas leyes vienen impulsando una revolución social y antropológica diseñada hace más de un siglo por anarquistas y marxistas y reelaborada genialmente por Gramsci y las factorías pseudointelectuales nacidas en el 68 que han edificado un poder cultural dominante autodenominado “progresista” y ominipresente en los medios de comunicación.

Por ello no es momento de lamentaciones, sino de reflexión, y toma de decisiones. Tenemos que defender y promover los valores más adecuados a la naturaleza del hombre. La pluralidad social es garantía de libertad. La educación de las conciencias en la razón, es requisito imprescindible de cualquier sociedad sana que aspire a perpetuarse. En este contexto, la Iglesia católica, de la que Foro El Salvador, muy modestamente, forma parte, es un espacio de encuentro, de transmisión de vida, de contraste con hombres y mujeres que marchan por delante nuestra a los que seguir.

Queremos construir, queremos dialogar. Pero desde una identidad y unos valores firmes. En caso contrario, el supuesto diálogo se torno en estéril distracción que desmoraliza y aburre.

Muchas gracias.

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