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El Parlamento de Canadá reconoce que los quebequois son una nación

El Parlamento de Canadá reconoce que los quebequois son una nación

·El gobernante partido conservador impulsa una moción que recibe el apoyo mayoritario

El Parlamento de Canadá aprobó, con 266 votos a favor y 16 en contra, una resolución que reconoce que los quebecois son una nación. La iniciativa, presentada por el primer ministro conservador, Stephen Harper, provocó la dimisión de su ministro de Asuntos Interguber- namentales, Micharl Chong, y fue rechazada por quince diputados del opositor Partido Liberal, inmerso en una campaña interna para la elección de su nuevo líder centrada, entre otros temas, en la cuestión de Quebec. El Bloc Quebecois apoyó la iniciativa y destacó que, pese a que la moción insiste en que los quebecois «forman una nación en el seno de una Canadá unida», servirá para hacer avanzar la causa del independentismo.

OTAWA

La Cámara de los Comunes de Canadá aprobó casi por unanimidad una resolución que reconoce que los quebecois son una nación. La resolución, presentada por el primer ministro conservador, Stephen Harper, fue apoyada por los cuatro partidos con representación parlamentaria y logró 266 votos a favor frente a sólo 16 en contra.

El texto, que no está desprovisto de cálculos electorales en torno a Quebec, señala que «los quebecois forman una nación en el seno de una Canadá unida». La formulación no es baladí y, al referirse al gentilicio, evita utilizar el término Quebec en un intento de no conferir una dimensión territorial a este reconocimiento, además de insistir en la «unidad» de Canadá.

El promotor de la iniciativa, el primer ministro, insistió una y otra vez en que la resolución no constituye «ni una ennmienda constitucional ni un texto jurídico» sino «una declaración de reconocimiento y un gesto de reconciliación».

Harper logró mantener la disciplina de voto del Partido Conservador. No obstante, la fisura partió desde su propio Gabinete. Horas antes de la votación, a última hora del lunes ­madrugada del martes en Euskal Herria­, el ministro de Asuntos Intergubernamentales, Michael Chong, dimitió sin renunciar a su acta parlamentaria para «poder abstenerme de votar», aseguró. Según explicó en rueda de prensa «reconocer a los quebecois como nación, aunque sea dentro de una Canadá unida supone un reconocimiento que no puedo apoyar (...) Yo creo en una nación indivisible que se llama Canadá», sentenció, para añadir a continuación y sin despeinarse que «no creo en un nacionalismo étnico».

Apoyo de los independentistas

Quien sí apoyó la resolución fue el Bloque Quebecois (BQ). Su líder, Gilles Duceppe, explicó que la votación supone una victoria para Quebec y aseguró que servirá para hacer avanzar la causa del independentismo.

El BQ espera organizar un tercer referéndum de autodeterminación como los celebrados en 1980 y 1995, ese último con un resultado muy ajustado.

Los independentistas presentaron a continuación su propia resolución, que reclamaba el reconocimiento nacional de Quebec, «actualmente» dentro de Canadá. El texto fue rechazado por los otros tres grupos.

15 diputados del opositor Partido Liberal ­además de un independiente­ votaron en contra de la resolución inicial presentada por los conservadores. Uno de los participantes en la dura pugna interna por la dirección de esta formación política, Gerard Kennedy, anunció públicamente horas antes de la votación su oposición a la resolución y calificó de «irresponsable otorgar un reconocimiento oficial a la idea de nación sin luega definirla».

La tercera formación canadiense, los socialdemócratas del NDP, el otro grupo opositor, votaron en bloque a favor de la resolución, anunciada hace una semana por el primer ministro conservador Harper y que levantó una considerable polvareda en el Estado.

La polémica ha llegado a la prensa. El daiario “The Globe” hizo público el lunes un escrito en el que personalidades del país tachan de «error abandonar la idea de un Canadá unido formando un todo».



Primarias en el Partido Liberal
En la oposición desde enero tras 12 años de reinado, los liberales eligen este fin de semana al sustituto del ex primer ministro, Paul Amis. Con la vista puesta en el posible adelanto electoral tras la presentación en primavera de los presupuestos ­los conservadores no tienen mayoría­, los favoritos son Michael Ignatieff, neófito con ideas propias sobre Quebec y las «guerras» de Irak y Afganistán y el ex primer ministro de Ontario, Bob Rae. Un tercero, el ex ministro de Desarrollo Stéphane Dion, podría salir beneficiado de la liza. -



Los unionistas ponen un dique; el BQ simplemente espera

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El primer ministro conservador, Stephen Harper, sorprendió a propios y extraños la semana pasada cuando sin aviso presentó el texto. Se anticipó así a la presentación por parte del Bloque Quebecois de una resolución en la que reclamaba el carácter nacional, sin añadido alguno, del enclave francófono.

La presentación de esta resolución, que los independentistas accedieron a limar en el debate del pasado lunes, incluyendo el reconocimiento de que Quebec está «actualmente dentro de Canadá» ­gesto que fue rechazado junto con la moción reformulada por el resto de formaciones el pasado lunes­, coincide con el debate abierto en plena pugna por el liderazgo de la formación en el seno de Partido Liberal.

Uno de los candidatos, el politólogo Michael Ignatieff (diputado por Toronto) reeditó recientemente su propuesta de campaña de reconocer la identidad, la cultura y la historia de Quebec como nación dentro de la Constitución aprobada durante el mandato del primer ministro Pierre Trudeau en 1982. Esta propuesta de compromiso fue rechazada por el entonces líder québécois, René Levesque.

Algunos analistas sostienen que el conservador Harper se habría anticipado a la posibilidad de que el debate hubiera provocado un cisma en el seno de la oposición liberal.

No hay que olvidar que los liberales han sido históricamente los garantes de la «unidad». Pero tienen un problema: los liberales de Quebec defienden su reconocimiento como nación.

Este problema no es esclusivo de ellos. A los conservadores, que lograron vencer en las elecciones generales de enero tras la reconciliación de sus diversas familias, les ocurre otro tanto de lo mismo.

El conservador de Quebec Lawrence Cannon señaló antes de la votación de la resolución de Harper que «espero que todo el mundo la apoye, porque lo único que hace es reconocer la realidad que a día de hoy existe».

Harper puede haber logrado su objetivo a corto plazo. Pero, como recórdó, aunque con mala baba, “The Toronto Star”, puede debilitar al país dándoles (a los independentistas) otro argumento la próxima vez ­y es casi seguro que la habrá­ que quieran romper el país»-.

Los independentistas lograron un 49,4% de apoyo en el referéndum de 1995.

Gara, 29 de noviembre de 2006

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