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La dictadura de género

La dictadura de género

La llamada perspectiva de género como mutación degradada que es del marxismo, constituye una ideología totalitaria que consecuentemente se expresa en una concepción política que tiende a la construcción de un nuevo tipo de dictadura.

Es una versión degradada del marxismo porque a diferencia de aquél prescribe toda razón científica. Esta es una gran paradoja. En el momento en el que la ciencia tiene un mayor predicamento en la sociedad, tiende a imperar una concepción ideológica construida, no ya al margen, sino contra toda verificación empírica de sus postulados.

La ideología de género es en un determinado sentido un fenómeno post moderno porque su progreso está ligado a la confusión. Muchas de las personas que se adscriben a ella desconocen realmente cual es su significado.

La ideología de género no es una variante del feminismo en el sentido de que pretenda una equiparación de los derechos de la mujer con los del hombre, sino un proyecto radicalmente distinto que, para empezar, niega la condición básica de la cuestión: el ser mujer en su plenitud y el asumir sus atributos, potencialidades y limitaciones; porque en la perspectiva de género el ser-hombre y el ser-mujer no existe, se trata solo de condiciones culturales que tienen escasa capacidad determinativa y no tienen porque manifestarse tampoco externamente.

La reciente ley española sobre identidad sexual, también en este caso única en el mundo, constituye una excelente manifestación de esta concepción que relega la vinculación biológica al cuarto de los trastos inútiles. En realidad la perspectiva de género es el fundamento ideológico, no de un determinado feminismo sino de un proyecto político de sociedad homosexual, de homosociedad, en el sentido de que las instituciones son radicalmente modificadas en beneficio de la difusión de la homosexualidad.

Esta dictadura se manifiesta en el contexto de una sociedad con una democracia de baja calidad, como la española, a través de una progresiva restricción de los derechos, las libertades y la manipulación de las funciones públicas.

Un ejemplo lo expresa magníficamente: una comisión creada para tratar de la paridad de género en la policía autonómica de Cataluña ha concluido que el 40% de las plazas han de ser necesariamente ocupadas por mujeres, y que para ello han de modificarse las pruebas de aptitud, especialmente las pruebas físicas.

Porque, y citamos literalmente, "el objetivo de la policía es que represente adecuadamente la proporción de hombres y mujeres del conjunto de la población". Véase como la finalidad policial, la de proteger más y mejor a los ciudadanos, queda supeditada a otra, la paridad femenina, aunque para ello deban de rebajarse los niveles de exigencia.

Unas determinadas condiciones físicas para un policía no son un capricho sino la garantía de que en un momento determinado podrá valerse por sí mismo y ayudar eficazmente a los demás. Si el hombre tiene mayor facilidad para cumplirlas que la mujer esto no es discriminación, igual que no lo es que un determinado tipo de personas tengan más facilidad para las matemáticas como aptitud natural.

Arrancamos de muy abajo porque el primer problema a superar es transmitir a la sociedad el peligro real que entraña la perspectiva de género: el proyecto de una nueva dictadura legal.

Editorial de Forum Libertas, 29 de noviembre de 2006

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