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Entrevista a ROSA MARÍA RODRÍGUEZ MAGDA. Autora de ‘La España convertida al islam’

Entrevista a ROSA MARÍA RODRÍGUEZ MAGDA. Autora de ‘La España convertida al islam’

“El uso del velo por la mujer supone la supeditación al varón”

 

El ensayo ‘La España convertida al islam’ (Áltera), de la filósofa y escritora Rosa María Rodríguez Magda, es un análisis minucioso, imprescindible para conocer el nuevo islam español. ¿Quiénes son sus miembros?, ¿cómo se definen? ¿qué pretenden? ¿cuál es su discurso? ¿Cuántas son sus tendencias?. La autora insiste en el peligro de que las comunidades musulmanas consigan, por el complejo de culpa de Occidente, derechos diferentes, como la poligamia.

 

¿Existe un Islam español?

 

Sí, podemos hablar de un movimiento autóctono, que arranca de los años 70, en el que gentes procedentes de la contracultura y de diversos movimientos de izquierda, también de cierto nacionalismo islámico andaluz, se hacen conversos musulmanes. Un personaje que tuvo especial relevancia fue el escocés Ian Dallas (Abdelkader as-Sufí al-Murâbit), quien, según él dice, fue manager de los Beatles. Una vez convertido al islam desarrolló una amplia labor de difusión de lo que se denomina movimiento Morabitún en Estados Unidos y en Europa. Tras la muerte de Franco empieza a recorrer nuestro país y a crear comunidades islámicas Morabitún, la primera de ellas en Córdoba con el nombre de Sociedad para el Retorno del Islam a al-Ándalus. Muchos de los líderes del resurgir del nuevo al-Ándalus son gentes que comienzan en ese movimiento y posteriormente se separan de él.

 

¿Cuál es el ideario de los Morabitún?

 

En general forman comunidades cerradas, artesanales, al margen de la sociedad. Su nombre procede de los almorávides, y en su proyecto se encuentra el retorno del califato, la abolición del papel moneda, la consolidación internacional de un alto mando islámico…

 

Pero hay otros grupos…

 

Por supuesto, el panorama de los conversos españoles representa un mosaico de tendencias, a veces muy enfrentadas entre sí, y con escasa relación con las comunidades musulmanas que, fruto de la inmigración van instalándose en nuestro país. Entre los conversos podemos destacar a la Junta Islámica, dirigida por Mansur Escudero, con un alto poder mediático, como se ha comprobado con su reclamación de permiso para que los musulmanes puedan orar en la catedrñl de Córdoba. Hasta hace muy poco la Junta mandaba en la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI). Además, están la Tariqa Alawi oculta, los Naqshbandi, los Nematollahi, con sede en Madrid, son seguidores de Javad Nurbakhsh, promotores de la editorial sufí Nur, los Ahmadíes que propulsaron la primera mezquita de España, residen en Pedro Abad (Córdoba), ciertas comunidades originadas en Almería, que defienden un Estatuto Mudejar que reclama un gobierno musulmán en España con una administración propia e incluso un posible carnet de identidad diferenciado…

 

Junto a estos grupos existen otros de origen foráneo, como la UCIDE, integrada fundamentalmente por profesionales de origen sirio ya nacionalizados españoles. El wahabismo está relacionado con las mezquitas construidas con fondos de Arabia Saudí, como la mezquita de la M-30 en Madrid. Hay una cierta presencia de los Hermanos Musulmanes, y múltiples comunidades de inmigrantes ligadas a sus países de origen: Marruecos, Mauritania, Paquistán, Nigeria…

 

En 1992, las comunidades integradas en la FEERI y la UCIDE conformaron la Comisión Islámica de España (CIE), que firmó con el Estado Español el Acuerdo de Cooperación.

 

LOS MODELOS CULTURALES: VELO, AL-ÁNDALUS

 

En su libro trata el mito de al-Ándalus como un referente común entre los conversos españoles.

 

Existe un tópico común que pretende presentar al-Ándalus como una época, no sólo de esplendor sino de idílica convivencia entre las tres culturas: cristianos, judíos y musulmanes, mito que no resiste el menor análisis histórico. Así muchos conversos defienden las tésis de Ignacio Olagüe afirmando que no hubo conquista musulmana de Hispania, sino una ocupación pacífica, alentada por la superioridad cultural del Islam, desde este punto de vista la reconquista queda presentada como una injustificable acción genocida. Me parece muy peligroso alentar esa visión falseadora de la historia, y más cuando, como ha demostrado Gustavo de Arístegui en su útlimo libro, la obsesión por reconquistar al-Ándalus es una constante del islamismo más radical.

 

Su libro ‘La España convertida al islam’ también aporta datos para comprender la actual situación de los musulmanes en Europa: las polémicas del comunitarismo y el laicismo, el debate del velo, las causas de los pasados disturbios de los barrios en Francia…

 

Si, creo que es importante suscitar un debate en España, como ya se está realizando en otros países europeos sobre la identidad cultural europea y su presente multirracial y multirreligioso. El derecho a la diferencia no debería implicar derechos diferenciales. Existe una perversión del multiculturalismo cuando las culturas se presentan como entidades homogéneas, separadas entre sí, y no aceptan en su seno el pluralismo. Los derechos humanos, la igualdad de los sexos, la libertad individual… no son rasgos de ningún imperialismo cultural, sino las reglas del espacio social democrático. No me parece saludable marcar religiosamente a los grupos sociales, por encima del derecho de los grupos a practicar su religión está el derecho individual a cambiar de religión, disentir de ella o no practicar ninguna.

 

La cultura musulmana postula una diferente percepción de la imagen de la mujer. ¿Qué implicaciones puede tener en las sociedades occidentales?

 

El uso del velo no puede entenderse como una mera característica indumentaria, pues está cargada de toda una simbología moral, de recato, separación de los sexos y supeditación al varón. El hecho de que una mujer musulmana sólo pueda casarse con un musulmán tiene también relevancia dado que contribuye a formar comunidades endogámicas. Especialmente preocupante me parece la reivindicación de las comunidades musulmanes en países occidentales, y también por parte de los conversos españoles, de la legalización de la poligamia, situación ésta que es un flagrante atentado contra la igualdad de los sexos.

 

EL COMPLEJO DE CULPA DE OCCIDENTE

 

¿Cree que las políticas de integración que se están llevando a cabo en los países europeos son satisfactorias?

 

Evidentemente no, y ahí tenemos los casos de los atentados en Londres o los disturbios en los barrios franceses. España debe aprender de estas circunstancias, urge clarificar un modelo europeo de integración justo, igualitario y respetuoso con su propia tradición, los derechos humanos y los valores de la democracia.

 

Esa es una tarea no solamente política sino también de debate intelectual…

 

Es preciso un trabajo en un doble sentido, por un lado social, pues una integración insuficiente genera guetos, estamos viendo cómo los jóvenes de segunda y tercera generación asumen posturas contrarias a occidente y son tentados por tendencias de un islamismo radical. Y por otro lado es necesario que el llamado pensamiento occidental revise muchas de sus falacias, la autocrítica de un pasado imperialista o colonial no puede implicar el debilitamiento de los valores “ilustrados”, no puede ser utilizada desde la victimización por aquellos que sustentan posturas premodernas. Un concepto acrítico de tolerancia puede encubrir sectarismos.

 

Es un problema delicado, pienso que muchos intelectuales europeos y americanos se hallan presos en el chantaje multicultural y otros en la autocensura por miedo. Prolifera un ‘buenismo’ de grandes palabras que no baja a analizar posicionamientos concretos. Occidente está atrapado en la ‘culpa’, pero no sólo existe el racismo del hombre blanco, sino también un neorracismo reactivo, sea éste étnico, nacional o religioso. Cuando el antirracismo se convierte en defensa comunitaria, identitaria, victimista, que no acepta la disidencia en su seno, nos encontramos con un neorracismo reactivo, un totalitarismo que pierde su derecho moral a llamarse antirracismo.

 

Cristina Cifuentes

Minuto Digital, 15.01.07

 

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