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Comunión y Liberación pide libertad para ejercer el ministerio episcopal en España

Comunión y Liberación pide libertad para ejercer el ministerio episcopal en España A raíz de la sentencia contra el arzobispo de Granada 

GRANADA, lunes, 17 diciembre 2007 (ZENIT.org).- El arzobispo de Granada, monseñor Francisco Javier Martínez Fernández, hizo pública una nota en la que expresa su respeto a los tribunales y anuncia recurso contra una sentencia condenatoria. El movimiento eclesial Comunión y Liberación, en otra nota, se pregunta si existe en España «tutela efectiva de la libertad necesaria pare ejercer el ministerio episcopal».

La nota del arzobispo Martínez, de 13 de diciembre, está dirigida «a los fieles católicos de Granada y a quienes pueda interesar», sobre la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 5 de esta ciudad, ante querella interpuesta por el sacerdote de la diócesis Francisco Javier Martínez Medina.

 

La sentencia absolvió al arzobispo de dos acusaciones de coacciones, una de lesiones psicológicas, y otra contra la integridad moral, pero le condenó a pagar una multa de 3.750 euros por un delito de coacciones y una falta de injurias.

 

El obispo indica en su nota que tuvo conocimiento telefónico de la decisión judicial el pasado día 10, «cuando estaba de camino para el Líbano», y fue a su regreso a Granada cuando pudo conocer en detalle su contenido.

 

Añade que siente el deber de manifestar que respeta «escrupulosamente las decisiones de los Tribunales de Justicia», así como su deber de discrepar «legítimamente de la sentencia».

 

Se reitera «inocente del delito y de la falta» y anuncia que interpondrá los recursos que el ordenamiento jurídico le permite para defender su inocencia.

 

Explica que «por respeto a la independencia de los Tribunales de Justicia» debe abstenerse de exponer públicamente las razones de su discrepancia con la sentencia, «al corresponder su conocimiento a los Tribunales de Justicia».

 

Agradece «muy de corazón los muchos testimonios de comunión, de afecto y de amor a la Iglesia» que ha recibido, a lo largo de todo este «doloroso proceso», de los fieles cristianos granadinos, de la Conferencia Episcopal, y de muchos otros pastores y fieles de otras partes de España y de fuera de España. Así como «las muestras de comprensión y de respaldo de otras personas no pertenecientes a la Iglesia Católica».

 

Recuerda que «en el corazón de nuestra fe está el que todos los acontecimientos, incluso aquellos que nos resultan difíciles de comprender, forman parte de un designio providencial del amor de Dios para bien de todos los hombres, sin dejar a nadie fuera, y que Jesucristo viene siempre a nuestro encuentro en todas las circunstancias».

 

«La vida es libre y bella cuando acogemos este don supremo que es Cristo -añade el prelado--. Por ello, vuelvo a suplicar a los católicos de Granada, y a otros que puedan conocer esta nota, que sigan rogando a Dios por la Iglesia, por el sacerdote que ha puesto la querella, y por mí mismo, para que también en estas circunstancias pueda resplandecer en todos nosotros el rostro salvador de Cristo».

 

Concluye rogando «que este tiempo de Adviento prepare nuestros corazones al gozo inmenso de su venida, única esperanza de paz y de alegría verdadera para nosotros y para el mundo».

 

Por otra parte, el movimiento eclesial Comunión y Liberación hizo también pública una nota en la que, expresando el «respeto debido a las decisiones judiciales», expresa su sorpresa por «la condena del arzobispo de Granada, máxime cuando se produce después de que el fiscal solicitara la absolución».

 

«La actuación de monseñor Javier Martínez --añade la nota-- ha estado encaminada a preservar el bien de la Iglesia».

 

Sentencias como la que se ha dictado, que todavía no es firme, indica Comunión y Liberación que «suscitan interrogantes sobre la tutela efectiva de la libertad necesaria para ejercer el ministerio episcopal».

 

Añade que «el Estado de Derecho debe custodiar cuidadosamente la libertad religiosa, lo cual implica, siempre que estén garantizados los derechos constitucionales, no inmiscuirse en las formas organizativas y de gobierno de cada confesión, para así garantizar una auténtica laicidad».

 

Monseñor Javier Martínez, indica la nota, «es una persona entregada sin reservas a la Iglesia y al servicio de los hombres. Su vida da testimonio de la búsqueda del bien y de la justicia, de la construcción social en obras culturales y educativas».

 

«Su ejemplo hace evidente que necesitamos personas y comunidades libres para que exista una sociedad verdaderamente plural. En este momento de dolor le expresamos nuestro apoyo, agradecidos por la seriedad humana con la que vive su vocación», concluye su nota Comunión y Liberación.

 

 

 

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