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Foro El Salvador

Tres rosas blancas

11 de Junio de 2006 - 10:54:30 - Luis del Pino Ayer fue un día histórico. Habrá tiempo en los próximos días de analizar en detalle la manifestación, sus repercusiones y sus consecuencias, pero quiero quedarme ahora con las palabras de una de las oradoras.

Todos los discursos (el de Isabel San Sebastián, el de Gabriel Moris, el de Javier Gismero, el de Mari Mar Blanco, el de Francisco José Alcaraz) fueron contundentes y emotivos, pero el de Teresa Jiménez Becerril hizo que a buena parte del millón de personas congregadas ayer se nos saltaran las lágrimas.

Contó Teresa, con un impresionante tono de tristeza y de rabia, cómo esos asesinos con los que Zapatero se siente tan a gusto mataron al concejal Jiménez Becerril y a su esposa, dejando huérfanos a tres niños que desde entonces ha tenido que criar su abuela.

El día que la mataron, la mujer de Jiménez Becerril llevaba en la mano tres rosas blancas para sus hijos, porque al día siguiente se celebraba en los colegios el Día de la Paz. Mientras sus hijos esperaban a esa madre que ya nunca llegaría, aquellas tres rosas quedaron tendidas en la acera, manchadas por la sangre del concejal y de su esposa. Y, a pesar de ello, esas tres rosas blancas son mucho más puras, son mucho más luminosas, son mucho más albas que esa rosa que las tirititeras entregaron como premio hace unos días a Jone Goirizelaya, la abogada de asesinos. Porque esa rosa bardemita entregada a la defensora de terroristas está manchada con la sangre de un millar de inocentes, sangre que Zapatero está intentando lavar, pétalo a pétalo, en un vano intento de borrar las huellas del crimen.

¿Cómo explicarás, Zapatero, a esos niños por qué no pudieron celebrar en su momento aquel Día de la Paz? ¿Cómo les vas a explicar tu rendición ante los asesinos que se le impidieron? ¿Te atreverás a mirar a esos niños a los ojos y a explicarles que los canallas que les destrozaron la vida van, finalmente, a salirse con la suya gracias a tí?

Ayer te hemos vuelto a gritar todos que estás pactando con asesinos, Zapatero. Que estás vendiendo tu pais e incluso su propia memoria, quizá porque el 11-M que te permitió llegar al poder te impide hacer otra cosa. Y que no vamos a consentírtelo. Porque nosotros tenemos de nuestro lado la Justicia y tú no tienes forma de lavar tanto pétalo.

Nunca vamos a olvidar esa sangre de las rosas.

Libertad Digital, 11 de junio de 2006

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