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CDN busca encaje entre el no de UPN a la coalición y una tercera vía casi imposible

CDN busca encaje entre el no de UPN a la coalición y una tercera vía casi imposible

CDN lleva diez años de caída electoral apenas mitigada por su participación en los gobiernos. Así las cosas, Juan Cruz Alli propuso en octubre a Miguel Sanz una coalición si se cumplían ciertas condiciones que se han ido despejando. Pero UPN dio la callada por respuesta, y ahora CDN busca un «plan B». En ese contexto, Alli asegura que miembros del PSN barajan un gobierno con CDN e IUN.

Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN) mira ya muy de lejos aquellos diez parlamentarios logrados en 1995, cuando Juan Cruz Alli saltó del barco de UPN para formar un partido destinado presuntamente a «civilizar» la derecha navarra con una oferta más moderna y sin dependencias de formaciones estatales como el PP. El paulatino descenso electoral y el tono plebiscitario que están adquiriendo los comicios de 2007 amenazan con dejarle fuera del mapa institucional del herrialde o en una posición muy residual. Así las cosas, Juan Cruz Alli movió ficha en octubre de 2005 lanzando una oferta de coalición al partido de Miguel Sanz que podía entenderse como atractiva para UPN, pero que ha sido contestada con un significativo y despreciativo silencio.

La propuesta de Alli tenía tres condiciones que entonces se revelaban como factibles, pero que ahora están aún más consolidadas en el escenario abierto tras el alto el fuego de ETA. Defendió el acuerdo UPN-CDN si el PSN no aclaraba sus eventuales pactos de gobierno (ni lo ha hecho ni lo hará hasta después de los comicios), si los partidos de Nafarroa Bai concurrían juntos (el pacto ya está sellado), y si Batasuna «o una lista afín» está en las urnas (opción que casi todo el arco político, incluido Alli en sus últimas declaraciones, da por cierta).

¿PSN-CDN-IUN?

Pese a que Alli formuló esta propuesta con el objetivo de apuntalar el actual marco político, UPN no aprovechó la ocasión. En sus cálculos electorales parece pesar más la opción de recuperar por las bravas la última porción de aquellos 55.000 votos que Alli se llevó consigo hace once años y que han ido volviendo a casa paulatinamente.

Meses después de lanzar esa oferta que cayó en el vacío, en los micrófonos de Radio Euskadi Alli tensó un poco más la cuerda al indicar que «habría gentes que jamás votarían a Miguel Sanz, pero sí a Juan Cruz Alli, y al revés». Para entonces, sin embargo, Sanz ya se había postulado oficialmente como cabeza de lista de UPN, de modo que el debate sobre una gran coalición de la derecha navarrista se daba por zanjado por la vía de los hechos antes incluso de abrirse.

Quedaba la vía de la coalición postelectoral, practicada en las últimas legislaturas en el Gobierno de Nafarroa o el Ayuntamiento de Iruñea. Para eso, sin embargo, hace falta que CDN siga en ambas instituciones, lo que a día de hoy no parece asegurado. «Que cada uno asuma su riesgo, y después ya se verá», afirmó textualmente entonces Alli, a quien encuestas de hace ahora un año, en una situación mucho menos polarizada que la actual, anticipaban ya un descenso de cuatro a dos parlamentarios.

El desplante de UPN deja a CDN necesitado de un «plan B». Y a eso suena la revelación, hecha el pasado fin de semana en declaraciones a una agencia de noticias, de un presunto globo-sonda lanzado por miembros del PSN «en fiestas de los pueblos». Pretenderían impulsar una coalición de gobierno con IUN y CDN (en la que Alli asegura incluso que se le ofrecería la Presidencia). Pero el líder de CDN, que curiosamente difundía esta opción mientras se situaba al margen de ella, admitía que «no van a tener capacidad cuantitativa. Cuentan con lograr más de 20 parlamentarios y que los nacionalistas les apoyen. Pero éstos tienen más ganas que nadie de estar en el poder, y si son imprescindibles van a exigir estar en el gobierno», consideró, en referencia a la actitud de Nafarroa Bai.

Discurso variable

En esta búsqueda de supervivencia institucional y encaje político, CDN ha virado algunos puntos de su discurso para que fueran paralelos a sus apuestas. En mayo del pasado año, por ejemplo, se alineó con el encendido rechazo de UPN a la propuesta del PSN para realizar por vez primera un referéndum sobre un Amejoramiento maquillado. Tras el incendio de una ferretería en Barañain, fue también el primero ­antes incluso que UPN­ en exigir a Zapatero la paralización de cualquier iniciativa para abrir un proceso de paz. Y luego dejó claro que «CDN no va a participar en mesas políticas con partidos ilegalizados».

En esta última entrevista, sin embargo, Alli defiende la legalidad de medidas como el acercamiento de presos, recuerda que Aznar lo hizo y añade que «hace falta cinismo y desvergüenza para negarlo». Se muestra convencido de que Batasuna estará en las elecciones y estima que la relegalización de la izquierda abertzale podría producirse «de forma tácita». -



EA: «Su apuesta es el oportunismo»
EA compartió gobierno tripartito con CDN en 1995, y desde esa perspectiva ha criticado con dureza la posición actual. Para su presidente en Nafarroa, Maiorga Ramírez, el partido de Alli «ya ha demostrado con toda rotundidad que su apuesta no es el progresismo, sino el oportunismo».

En una nota emitida anteayer, Ramírez recuerda episodios como el acuerdo parlamentario impulsado junto a UPN «contra la constitución de un gobierno alternativo con participación abertzale, semejante al que compartió CDN en 1995». Dice que todo se debe a «puro interés electoral de una derecha que sabe que en un contexto de paz y normalidad su mayoría absoluta está en peligro» y le hace ver que «con UPN no hay gestión de centro progresista posible. De hecho, señor Alli, esa convicción fue la que le llevó a impulsar la escisión. ¿O acaso fueron razones personales?».

Para el líder de EA, «el único fin político de CDN es entregar a UPN sus votos para que ésta los gestione», y le acusa de «engañar a la sociedad».

Gara, 1 de septiembre de 2006

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