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Foro El Salvador

Foro El Salvador: por una laicidad no laicista

Foro El Salvador: por una laicidad no laicista
Los integrantes de Foro El Salvador, entidad nacida en defensa de las víctimas y del pluralismo sociocultural del País Vasco, asistimos estupefactos ante las reiteradas descalificaciones, cuando no insultos expresos, proferidos contra los católicos españoles.

Para semejante ejercicio, cualquier excusa es buena: el intento de eliminación del derecho legítimo de los padres a la formación religiosa de sus hijos; la cobertura pública a diversas expresiones ofensivas de las creencias católicas de un sector de nuestro pueblo, inimaginables si fueran dirigidas contra otras confesiones; amenazas directas o indirectas contra los Acuerdos establecidos con la Santa Sede; la crítica inquisitorial y sistemática a cualquier comportamiento de la Iglesia católica desde medios totalmente ajenos a la misma; la descalificación personal de ciudadanos cristianos con proyección pública; el escrito “Los idus de marzo” del obispo de Huesca y Jaca dirigido a los fieles católicos de sus diócesis; la desinformación distorsionada en torno a ciertas peripecias judiciales del arzobispo de Granada; etc., etc.

Como demócratas, consideramos que únicamente desde la libre expresión de las diversas identidades y opiniones, personales y sociales, es posible dialogar y construir. Desde la ambigüedad y la ausencia de compromiso no es posible diálogo fecundo alguno. Por ello, es de lamentar que los Sopena y Llamazares de turno incurran –irresponsable, reiterada y antidemocráticamente- en el vicio que tanto denuncian: la intolerancia.

El ejercicio de la libertad, por los hombres y mujeres de la Iglesia, parece molestar a los administradores de lo “políticamente correcto”. Aunque con otros modos, enlazan con la tradición antirreligiosa que tanto daño causó a nuestro pueblo durante décadas. Los antiguos y modernos laicistas hispanos –tememos- comparten idéntica pretensión: la reducción de la novedad cristiana al ámbito de las sacristías y la conciencia individual; estrangulando su revitalizadora proyección social, tratando de borrar su larga experiencia de humanidad, y criminalizando sus manifestaciones públicas.

Esta izquierda autodenominada progresista, que siempre ha afirmado que “todo es política”, se escandaliza farisaicamente porque otros –que no sean ellos mismos- opinen libre y responsablemente sobre asuntos relevantes de la vida pública, o porque una identidad popular de tradicional arraigo en España se comporte conforme sus creencias y su conciencia. ¿No será que no admiten las discrepancias, aplaudiendo únicamente a sus corifeos? Queremos recordarles que la opinión y orientación sobre las cuestiones de “candente actualidad” no es competencia exclusiva de unos pocos privilegiados hermanados con los poderes dominantes.

Pedimos un ejercicio responsable y actual de laicidad. Que esos feroces laicistas miren al resto de Europa; allí donde esas anticuadas actitudes se han superado, en aras de la construcción de la persona y de la sociedad, desde un diálogo sincero, sin exclusiones ni prejuicios.

Madrid, Bilbao, Pamplona, 16 de marzo de 2007


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