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Aborto, exterminio hitleriano

Aborto, exterminio hitleriano “Iniciativa de exterminio”, llamaron los obispos de México a la iniciativa de ley que legaliza el aborto en el Distrito Federal.

“Los ciudadanos, al elegir a gobernantes y legisladores, deben averiguar si, con su voto, apoyarán a abortistas, porque se convierten en colaboradores, quizá ingenuos, de asesinatos exterminadores, que en nada se distinguen de los crímenes perpetrados por Adolfo Hitler”, dice la carta pastoral emitida el 14 de marzo por el obispo Felipe Arizmendi, de San Cristóbal de las Casas.

Se refiere a los legisladores que están a punto de aprobar en la Asamblea del Distrito Federal (DF) la iniciativa de ley para legalizar el aborto sin restricciones durante las primeras 14 semanas de gestación.

La legalización del aborto en el DF es sólo el primer paso para luego hacerla extensiva al resto de país. El 16 de marzo el coordinador de la bancada del PRD en el Senado de la República, Carlos Navarrete, anunció que su partido introducirá “la misma iniciativa que presentó en la Asamblea Legislativa, para que sea aplicada a nivel federal, en toda la República”.

 

“Ante esta iniciativa de exterminio estamos obligados a alzar la voz en favor de la vida de los más indefensos”, dice un comunicado oficial de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) fechado el 15 de marzo.

 

El obispo Arizmendi se dirige de forma especial a los legisladores, a quienes aclara que “nuestra Constitución, en su artículo 14, consagra el respeto a la vida como fundamento de los demás derechos”.

 

“El feto, aunque está en el cuerpo de la mujer, es una persona distinta”, les dice el prelado. “La misma ciencia nos confirma que, desde el primer instante, el óvulo ya fecundado tiene todos los elementos que constituyen la identidad genómica de un nuevo ser humano”.

 

Luego se dirige particularmente a los legisladores católicos, citando la Nota Doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 2002 sobre los católicos en política: “ Quienes se comprometen directamente en la acción legislativa tienen la precisa obligación de oponerse a toda ley que atente contra la vida humana” (n. 4).

 

“Lo pedimos en particular a los legisladores católicos…Una ley no puede cambiar la moralidad de un hecho sólo por haber sido aprobada por unos legisladores sin escrúpulos. La conciencia cristiana considera el aborto como un asesinato y, por tanto, un pecado grave, mortal, penado con la excomunión”, les dice el obispo.

 

El Código de Derecho Canónico, afirma el obispo Arizmendi, establece que “quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (canon 1398). Es decir, explica Arizmendi, “se excluye de la Iglesia a sí mismo en forma automática, sin necesidad de juicio canónico. Y son culpables del delito quienes lo realizan, quienes lo aconsejan, quienes ayudan a practicarlo”.

 

Por su parte, la CEM cita la Instrucción Donum Vitae del Papa Benedicto XVI, en la cual se establece que el derecho a la vida no está subordinado “ni a los individuos ni a los padres, y tampoco es una concesión de la sociedad o del Estado: pertenece a la naturaleza humana y es inherente a la persona (…). Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley”.

 

Y termina haciendo un llamado urgente, “a la luz de la fe, de la ley y de la razón, a los legisladores, a los científicos y profesionales de la salud, y a todo el pueblo de México a reafirmar su compromiso con la vida”.

 

Ricardo Olvera

Páginas Digital, 20 de marzo de 2007

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