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La yihad terrorista

La yihad terrorista (Del libro La yihad terrorista, de Luis De la Corte Ibáñez y Javier Jordán. Editorial Síntesis. Madrid, 2007)

Dos autores prolíficos nos regalan con una obra conjunta necesaria y esclarecedora. Ambos comienzan su didáctico recorrido por los orígenes, el contenido y los escenarios del yihadismo internacional afirmando en la Introducción algo que aún muchos, tanto en España como en el resto de Europa, se niegan a reconocer: “estamos en guerra”. Quienes asignan rápidamente esta frase al Presidente estadounidense olvidan algo que es esencial, a saber: la firme voluntad de los yihadistas salafistas de actuar en un campo de batalla universal hasta alcanzar la victoria sobre sus enemigos. Entre estos figuran no sólo “cruzados y sionistas” - léase europeos de cualquier Estado, sean apaciguadores o no, estadounidenses y canadienses, australianos e israelíes, entre otros - sino también buena parte del orbe islámico: en concreto todos aquellos, gobernantes o no, que no comparten esa perversión del Islam que es la ideología yihadista salafista.

La obra se añade pues a otros esfuerzos anteriores por parte de los Profesores De la Corte Ibáñéz y Jordán de dar a conocer una realidad que todo ciudadano está hoy y seguirá estando en el futuro obligado a asumir y, cada uno en la medida de sus posibilidades, a combatir. Como ya ocurriera anteriormente con respecto a ideologías como el nazismo o el comunismo, cuando muchos se negaban a aceptar su carácter expansionista, opresivo y destructivo, ahora ocurre lo mismo con respecto al yihadismo salafista, y ello a pesar de que sus ideólogos y principales dirigentes no engañan a nadie sino que procuran cumplir lo que prometen. Por ello es de agradecer la aparición de esta obra, como también lo es la trayectoria de sus autores que aúnan su perfil académico, y por tanto didáctico y muy pedagógico, con su actividad constante como ponentes de seminarios y como investigadores en proyectos donde convergen con funcionarios del Estado, con periodistas y con colegas extranjeros que da el necesario efecto multiplicador a sus reflexiones.

A quien desee ahondar en el complejo mundo de la elaboración ideológica yihadista salafista, de sus redes de proselitismo, de sus escenarios de actuación y, esto es también muy importante, de los instrumentos con que se han venido dotando hasta la fecha los Estados para combatirla, la obra “La yihad terrorista” es el instrumento. Lo primero que hacen los autores es romper los cuatro tópicos que aún permiten a algunos explicarse rápida y racionalmente los arcanos del terrorismo yihadista salafista. Como los autores demuestran sobradamente no es ni la pobreza ni la miseria la causa principal del surgimiento de esta modalidad terrorista. Además, la tesis del choque de civilizaciones simplifica las cosas en exceso, y no sirve para explicar la obsesiva fijación de los yihadistas por castigar a aquellos que consideran malos musulmanes y que se refleja en las múltiples víctimas musulmanas producidas cotidianamente. En tercer lugar, quienes explican este terrorismo como una reacción al autoritarismo de muchos regímenes árabo-musulmanes olvidan que los terroristas yihadistas no pretenden en absoluto dar paso con su lucha a un mundo caracterizado por las libertades. Y, finalmente, quienes creen, y son muchos entre los árabo-musulmanes pero también entre los occidentales, que los agravios históricos enumerados por el mundo musulmán son la causa última de un resentimiento que lleva, de forma lógica y comprensible, al terrorismo, no han abandonado la condescendencia de los antiguos colonizadores quienes consideraban que sólo los occidentales eran lo bastante adultos como para ser moralmente responsables de sus actos.

Tras aclarar las ideas desbrozando el camino para una mejor comprensión del objeto de estudio el libro acomete la estimulante tarea de sumergirnos en la forma de reflexionar de los yihadistas salafistas, recorriendo suras y aleyas del Corán, acompañando al Profeta Mahoma a través de algunos hadices, rememorando cómo Saladino arrebató Jerusalén a los cruzados, situando a ideólogos muy lejanos en el tiempo como Ibn Taymiyya (siglos XIII y XIV de la era cristiana) o a otros más próximos como Dan Fodio (siglos XVIII y XIX), el primero entre Siria y Egipto y el segundo en el norte de Nigeria, y todo ello en un recorrido que no pierde en ningún momento la erudición y ello a pesar de su amenidad e incluso brevedad. Es otra forma de recomponer las piezas del rompecabezas del mundo y de la Historia, la que utilizan hábilmente Osama Bin Laden o Ayman Al Zawahiri en sus famosos vídeos, fácil de desmontar por cualquier historiador avezado o por cualquier ciudadano bien informado pero que, dramáticamente, es la exitosa fórmula para seguir engañando a quienes aún reflexionan sin conocer las “cuatro reglas” explicadas al principio del libro.

Una vez se han explicado otros conceptos que han sido y son importantes para la elaboración ideológica del yihadismo actual - y que pasan también por el wahabismo, por el reformismo musulmán de la Salafiyya o por la creación de los Hermanos Musulmanes y sus efectos más inmediatos - la obra nos lleva a recorrer la riquísima lista de nombres de grupos yihadistas y sus escenarios de actuación, para desembocar en la creación y el perfeccionamiento progresivo de la red de redes, Al Qaida. Siendo esta la parte del libro sobre la que más se ha escrito, sobre todo tras los macroatentados del 11-S, la capacidad de sistematización de los autores hace que siempre podamos aprender algo nuevo y, en especial, que ordenemos bien las fases de la ofensiva de Al Qaida y su avance inexorable hacia la globalización de su lucha que hace de todos nosotros sus objetivos potenciales. La inmersión de los autores en los perfiles de las organizaciones yihadistas y en sus tácticas (Capítulo 6) y en las respuestas dadas al yihadismo (Capítulo 8), con un inquietante intermedio que recoge (Capítulo 7) la mejor radiografía del yihadismo en España con los intentos felizmente abortados de atentados (páginas 261 y 262), demuestra que estos conocen bien el mundo del que hablan y que frecuentan a quienes día a día, siempre con escasos medios materiales y humanos pero con un gran espíritu de sacrificio, trabajan para protegernos a todos de la amenaza. Finalmente, su afán por abrir los ojos del lector y de atraer su compromiso hacia una cuestión que nos afecta a todos, lleva a los autores a enumerar tres cuestiones con respecto a las cuales los ciudadanos comprometidos tenemos que ser muy exigentes: la primera, exigir a los salafistas, porque los hay que no son violentos y hay que leer el libro para entenderlo, un compromiso claro con los valores básicos recogidos en nuestra Constitución; la segunda, que nuestras autoridades y los representantes de nuestra sociedad civil sean exigentes a la hora de elegir sus interlocutores entre los salafistas y de conseguir que en estos anide un sentimiento de pertenencia a una sociedad a la que hay que liberar de prejuicios y simplificaciones hacia el Islam; y, finalmente, que frente a una comunidad como es la musulmana que profesa con intensidad su religión, no haya una sociedad, la española, fragmentada y despojada de valores.

 

Por Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 1963). Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto "Undestanding Terrorism" financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.

 

Grupo de Estudios Estratégicos

Reseñas nº 90 | 4 de Junio de 2007

 

 

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