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El Príncipe defrauda, el PSOE se (co)-rompe

El Príncipe defrauda, el PSOE se (co)-rompe

El saxofonista Pedro Iturralde recibió este jueves el Premio Príncipe de Viana, de manos de Don Felipe en el monasterio de San Salvador de Leyre. Esta visita real ha interrumpido unas horas la tumultuosa vida política navarra, pero no ha pasado en vano. Se trataba del primer contacto entre la familia real y la Comunidad Foral desde las elecciones y desde el final de la tregua terrorista, y el Príncipe de Asturias y de Viana ha desaprovechado la oportunidad de representar los valores comunes del Estado que un día espera encabezar.

 

Es políticamente incorrecto decirlo, pero Don Felipe no ha estado a la altura; a la altura de los navarros quiero decir, porque a la de su egregia progenie se ha mantenido sin dificultades. Las palabras protocolarias de "homenaje a la historia y a los reyes de Navarra que tanta raigambre y gloria aportaron a la rica y variada esencia del devenir español" son las mismas, casi literalmente, de todos los años, pero éste no es un año como otros. La monarquía está al servicio de España, no la nación al servicio de la dinastía, y la cómoda asepsia equidistante no responde ni a las necesidades del país ni a las demandas de la gente. ETA va a volver a matar y fingir unidad y normalidad es un flaco favor a la convivencia presente y futura.

 

Claro que el lema de esta rama segundona de la casa de Borbón es ahora el glorioso "hablando se entiende la gente", así que el marido de Doña Letizia no tendrá problemas al volver a casa; pero, si exceptuamos los y las horteras de rigor, sí los puede tener con los navarros de a pie. En esta tierra somos muy especiales, Alteza.

 

Especiales, la verdad, todos, pero ninguno como nuestros socialistas. Andan las aguas revueltas en el PSN (sector vascófilo) por la "creciente relevancia" de Alfonso Arroyo, de la agencia Imascé, asesor del candidato Fernando Puras durante la campaña electoral, en las negociaciones para los pactos postelectorales. Arroyo hizo un trabajo excelente, dio un cambio total a la imagen de Puras (gris cuando no inexistente antes), impidió un descalabro electoral mayor: todo son méritos. Pero, ay, tiene dos pecas para nuestros nacionalistas: una, evidente, es que no aconseja a Puras el suicidio de un pacto con NaBai ahora; otra, murmurada, es que tuvo bastante que ver con Tamayo. Sí, otra vez Tamayo.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 7 de junio de 2007

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