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“Fue una barbaridad pretender matarlo”

“Fue una barbaridad pretender matarlo”

Víctimas, profesores, periodistas y políticos debaten en la cárcel de Nanclares con presos disidentes de ETA sobre el terrorismo y la paz. Los reclusos explican los talleres

Ética y autocrítica entre rejas

Mónica Ceberio Belaza

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguró ayer que no habrá acercamientos de presos de ETA al País Vasco. El de Interior, Jorge Fernández, matizó por la tarde que la política penitenciaria es competencia de su departamento y que no habrá una “política” de acercamientos, pero que de forma individualizada se podrán tomar medidas. Es decir, insistió una vez más en la llamada vía Nanclares, establecida por el Gobierno socialista como único camino posible: conceder beneficios penitenciarios a aquellos penados que cumplan con los requisitos del Código Penal, rechacen la violencia y pidan perdón a las víctimas. Una solución que rechazan de plano tanto la izquierda abertzale como el colectivo oficial de presos de ETA, que confía en alguna salida que no les obligue a cuestionar su pasado y el uso de la violencia, algo que no parece que estén dispuestos a hacer.

 

Los reclusos disidentes de la banda recluidos en Nanclares de Oca (Álava), ahora trasladados a la nueva y cercana cárcel de Zaballa, y algunos en Basauri (Bizkaia) y Martutene (Gipuzkoa), son solo una veintena entre los más de 500 presos de la banda. Pero han hecho autocrítica —a la vez que una crítica hacia los excesos del Estado—, cumplido con las exigencias de la ley y, aunque se saben minoría, quieren participar en el proceso del final de la violencia.

Una decena, entre ellos Joseba Urrusolo Sistiaga, Rafael Caride o Idoia López Riaño, La Tigresa, participaron en octubre y noviembre de 2011 en una serie de talleres de debate dentro de la prisión con víctimas, profesores, políticos y periodistas para hablar sobre la violencia, las víctimas y la paz en Euskadi. Fueron los internos quienes solicitaron los talleres, y la anterior secretaría general de Instituciones Penitenciarias, dirigida por Mercedes Gallizo, los organizó con la colaboración de la oficina de víctimas del Gobierno vasco.

 

Un grupo de estos reclusos, autodenominados Presos Comprometidos con el Irreversible Proceso de Paz, casi todos en prisión desde los años 90 por condenas de decenas o centenares de años por asesinato o pertenencia a banda armada, accedieron a contestar, colectivamente, un cuestionario —centrado en los talleres— enviado por este diario.

 

Joseba Urrusolo Sistiaga, Carmen Gisasola, Kepa Pikabea, Andoni Alza, Ibon Etxezarreta y Rafael Caride, en nombre de todo el grupo, hablan de su necesidad de participar en debates y de lo que supuso reunirse con víctimas de ETA. Ante el periodista Gorka Landaburu, que sobrevivió a un atentado que le dejó mutilado de por vida, aseguran que se alegraron de que siguiera vivo, “que fue una barbaridad querer matarlo”.

Pregunta. ¿En qué consisten los talleres?

 

Respuesta. Son charlas-debate en torno a cómo afrontar una nueva convivencia basada en la reflexión crítica del pasado, la superación de las heridas tanto personales como sociales y nuestra aportación en este sentido.

 

P. ¿Por qué querían hacerlos?

 

R. Es evidente que la organización en la que nosotros militábamos ha sido responsable de una parte importante del sufrimiento vivido por muchas familias en todos estos años. Asumiendo esta responsabilidad, veíamos necesario tender puentes y crear espacios de encuentro que ayudaran, en lo posible, a cerrar las heridas, y aportaran algo a favor de una convivencia en paz y normalizada para que nunca más se vuelvan a vivir situaciones tan dramáticas y dolorosas. Nos parecía fundamental el contacto con personas de sectores y sensibilidades diferentes hablándonos, escuchándonos y rompiendo así el diálogo de sordos que ha existido en nuestro país durante tantos años.

 

P. ¿Qué tipo de cuestiones han abordado?

 

R. Lo que queda por hacer para recuperar una convivencia normalizada. Hemos analizado los procesos de memoria, verdad y reconciliación en otros países, las bases éticas para la construcción de la nueva convivencia, la realidad de las víctimas a través de sus propios sentimientos.

 

P. ¿Cómo fue la reunión con víctimas del terrorismo?

 

R. Fueron dos los encuentros, y resultaron especialmente intensos, positivos y constructivos. Le damos importancia al hecho de que participaran en el taller. Hemos podido escuchar sus miedos y dudas sobre que se quiera hacer un borrón y cuenta nueva, pasar página como si aquí no hubiera pasado nada, y lo entendemos. Creemos que el nuevo período que se abre en nuestro país con el fin de ETA debe construirse desde el reconocimiento del conjunto de la sociedad vasca de todas las víctimas de tantos años de violencia.

 

P. ¿Qué sintieron al tener a estas personas enfrente?

 

R. En el primer encuentro participaron los hijos de dos personas muertas en atentados [Jaime Arrese e Iñaki García Arrizabalaga]. Ver que estábamos en la misma sala y un grupo de presos hablando con ellos, escuchando cómo lo vivieron —no solo el atentado que costó la vida a sus padres, sino además la falta de solidaridad en su entorno, la reacción de la gente que encima dejaba de saludarles y añadían aún más dolor— hace que uno cuestione aún más no solo la utilización de la lucha armada, sino también la mentalidad que la rodeaba.

 

P. ¿Y en la segunda reunión?

 

R. Participó una víctima directa de ETA [Gorka Landaburu], que resultó gravemente herido, mutilado para toda su vida. Sientes que te alegras de que siga vivo, que fue una barbaridad pretender matarlo. Compartes en serio esos sentimientos, te emocionas estrechándole la mano. No puedes reparar el daño causado, no puedes volver atrás, pero a nivel humano sientes que estás aportando lo que puedes. Eso es lo que sientes.

 

P. ¿Los talleres han generado debates posteriores?

 

R. Claro. Hemos seguido dándole vueltas a los temas que se planteaban y cómo llevarlos a la práctica, cómo dar pasos concretos, cómo plantear una revisión crítica del pasado que vaya más allá de lo personal.

 

P. ¿A qué conclusiones han llegado?

 

R. La principal es que tenemos que seguir con este tipo de encuentros porque el contacto directo ayuda a afrontar de manera positiva estos temas cuando se tiene voluntad para ello. En nuestro país, la existencia de la violencia ha hecho que viviéramos en mundos estancos, llenos de prejuicios e ideas preestablecidas sobre lo que representaba “el otro”. El fin de la violencia tiene que traer consigo, entre otras cosas, un cambio de mentalidad. También pensamos que encuentros de estos, en los pueblos y en otros foros de reflexión, facilitarían superar muchos obstáculos para la convivencia.

 

P. ¿Qué pueden aportar estos talleres a la convivencia?

 

R. Aportan mucho en el terreno de lo concreto. Es como bajar a la realidad e ir más allá de las declaraciones o escritos. Nosotros queremos aportar nuestras reflexiones y testimonios porque pensamos que, desde nuestra propia experiencia, en primera persona y como grupo, nuestras reflexiones críticas de las decisiones que tomamos y de los procesos que las acompañaron ayudan a cuestionar la mentalidad con la que los objetivos políticos se ponen por encima de la dignidad de las personas.

 

P. El colectivo oficial de presos de ETA es absolutamente reacio a hacer autocrítica y a permitir en sus filas gestos hacia las víctimas. ¿Hay alguna posibilidad de que esta experiencia se extienda a otras prisiones?

 

R. Hay otros muchos presos que también participarían en este tipo de charlas-debate si se plantearan de forma adecuada. En Irlanda ya lo hacían; también salían de permiso para participar en actividades a favor del proceso de paz. Antes de empezar con los talleres, una de las primeras visitas que tuvimos fue la de Rafa Larreina, ahora diputado de Amaiur por EA, cuando EA aún no formaba parte de Bildu-Amaiur. Nos contó su experiencia de las reuniones con víctimas cuando formaba parte del Gobierno vasco. Nos hizo ver que el diálogo directo era posible. Compartimos con él la importancia de los pasos que estábamos dando y nos animó a seguir. Le comentamos lo importante que sería que él mismo fuera a hablar con presos en otras cárceles. Estaba de acuerdo. El problema es que el tema de los presos sigue bloqueado, y no solo por parte del Gobierno. Bastaría con que en la izquierda abertzale se tomara la decisión de desbloquearlo, como han hecho para legalizarse como grupo político. Con sensatez, como corresponde al momento que vivimos. Sin retrasar más los pasos a dar.

 

P. Muchas víctimas no creen que la autocrítica sea sincera. La ven como algo instrumental para acceder a beneficios penitenciarios. ¿Qué les dirían?

 

R. Entendemos que puedan existir este tipo de recelos, pero les diríamos que en nuestro caso llevamos muchos años de crítica, autocrítica y cuestionando a nivel interno todos estos temas. Han sido años de discusiones y problemas constantes con un coste personal y para nuestro entorno familiar que no es fácil de llevar. Nos podíamos haber limitado a dejarlo, a distanciarnos discretamente y buscar nuestra salida personal dentro de las posibilidades que se establecen en la ley. Esta es la opción que hubieran querido que tomáramos los que hablan en nombre de los presos. Pero no lo hemos hecho porque pensamos que nuestra responsabilidad nos lleva al compromiso de aportar lo que podamos en este sentido. Esta es una de las conclusiones que han podido sacar los que han venido a participar en los encuentros del taller.

 

http://politica.elpais.com/politica/2012/02/07/actualidad/1328646465_063852.html

José Marco (AVT) a Hispanidad: el decreto de Patxi López para reparar a los etarras es "indignante”

José Marco (AVT) a Hispanidad: el decreto de Patxi López para reparar a los etarras es "indignante”

Hispanidad, miércoles, 08 de febrero de 2012

"Una auténtica derrota del terrorismo no puede ser que ahora quedemos todos amigos y aquí no ha pasado nada", añade

 

Como informó ayer La Razón, el Gobierno vasco de Patxi López ultima un decreto para reparar los "sufrimientos injustos" producidos en el contexto de la violencia política entre 1968 y 1978. Esta proposición no de ley que se aprobó en marzo de 2011 a instancias de Aralar -formación que integra hoy en Amaiur-, el Parlamento insta al Gobierno Vasco a indemnizar a las víctimas de la violencia policial, con un presupuesto inicial de un millón de euros.

 

Y hoy ha añadido La Razón que la izquierda abertzale contabiliza como víctimas 'suyas' a un total de 474. Y de estas, un total de 140, según el recuento de este periódico, estarían enmarcadas entre 1968 y 1978, década estimada que recoge el borrador del decreto que prepara el Gobierno vasco sobre la «reparación integral de víctimas de sufrimientos injustos como consecuencia de la vulneración de sus derechos humanos en el contexto de la violencia de motivación política». De los 140 casos, un total de 29 corresponden a enfrentamientos  entre los terroristas y la Policía y siete a miembros de la banda terrorista que murieron a consecuencia de manipular una bomba.

 

En declaraciones a Hispanidad, el vicepresidente de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo), José Marco, ha valorado esta información: "Ya veíamos que esto se venía encima, porque ya hace días que estamos viendo los movimientos que está realizando Patxi López, pidiendo las mismas peticiones que está haciendo Bildu, Sortu, y todos los brazos políticos de ETA. Nos parece lamentable que más que preocuparse por las auténticas víctimas del terrorismo estén preocupándose de los que las han provocado", "que ahora están en prisión intentando ser aproximados a las cárceles del País Vasco. Y un paso más allá, que parece ser que quieren dar es el equipararnos a las víctimas de haber sufrido atentados terroristas con los propios terroristas que son los que han cometido esos atentados".

 

Según Marco, todo esto es algo que "indigna muchísimo a las víctimas del terrorismo y a muchísimas personas normales y corrientes" que ven que "terroristas pueden ser considerados como víctimas y además indemnizados y reparados". "Nos parece escandaloso" al igual que Patxi López esté "intentando a toda costa dar la razón y apoyar en ese aspecto las peticiones de ETA" y más cuando "estamos todos abogando por una derrota del terrorismo en condiciones una auténtica derrota del terrorismo no puede ser que ahora quedemos todos amigos y aquí no ha pasado nada". "No puede ser que delincuentes, asesinos y gente que les ha ayudado puedan ser considerados como víctimas absolutamente de nada".

 

Patxi López haría bien en escuchar a las víctimas de ETA, no a los verdugos, por muy cerca que tenga a los asesinos y sus cómplices.

 

José Ángel Gutiérrez

joseangel@hispanidad.com

Auténticas víctimas, por José Antonio Vera

Auténticas víctimas, por José Antonio Vera

Cualquier víctima de un hecho violento tiene derecho al reconocimiento del mismo por el Estado y, en su caso, a la indemnización que proceda, pero hay que darle toda la razón al ministro del Interior cuando dice tener claro cuáles han sido aquí las víctimas del terrorismo, que fundamente son las de ETA. Es verdad que hubo víctimas del GAL y del denominado «Batallón Vasco Español», y que como tales han de ser reconocidas, pero en ningún caso podemos equiparar unas con otras, porque el daño causado por la banda a la democracia y a las personas es tan brutal que no admite ni la más leve equiparación. Es comprensible que tanto los sindicatos policiales nacionales como la Ertzaintza hayan catalogado de «tomadura de pelo» este decreto que prepara el Ejecutivo autónomo de Patxi López, según el cual se va a poder indemnizar hasta con casi 400.000 euros a «las víctimas de la violencia policial» durante los años que van desde 1968 a 1978. Un primer paso para hacer lo mismo, a posteriori, con las «víctimas de la Policía» entre 1978 y el momento actual.

 

La realidad es que estamos ante una operación de calado que sólo pretende contentar a ETA y a sus entornos ante la nueva situación en la que se supone que la banda ha dejado por completo de asesinar. Huele a pacto prefijado y hay que vestir la situación con diferentes ropas para aparentar que es algo diferente. Pero difícilmente la sociedad lo va a creer sin más. Poner al mismo nivel a «victimarios con verdugos» es impropio de la democracia. El agravio no es menor, entre otras cosas porque en 1977 hubo una Ley de Amnistía que benefició a los presos de ETA.

La Razón, 8 de febrero de 2012

María San Gil o la batalla contra ETA

María San Gil o la batalla contra ETA

Reseña del libro "En la mitad de mi vida", de María San Gil, Planeta 2011

 

A lo largo de 329 páginas, María San Gil hace un repaso a su trayectoria vital y política. No recurre a la enumeración de hechos descriptivos o anecdóticos sino que por el contrario, su obra supone un tratado de historia reciente del País Vasco y por extensión de España con un eje vertebrador: la dictadura de Eta a la que ella se opuso y se opone.

 

En efecto, si una lección debemos extraer de su lectura es que la batalla contra Eta, pese a lo que se nos diga, no está ganada aún. De este modo, San Gil huye del triunfalismo, tan habitual en algunos sectores de la clase política y mediática, decantándose por el realismo, aún siendo consciente de las críticas (muchas de ellas personales) que tal forma de pensar lleva consigo.

 

Referentes

 

Lo personal y lo político no pueden disociarse en ningún momento cuando de María San Gil hablamos. En efecto, en 1998 tuvo que exiliarse en Ezcaray (La Rioja) ya que se encontraba entre los objetivos de Eta. La fecha es muy significativa: 1998, momento en el cual el Partido Popular había dejado de ser una fuerza política marginal en el País Vasco para convertirse en una alternativa real de gobierno. Que así fuera se debió a la obra, como sinónimo de esfuerzo y tesón, de una de las personas a las que rinde tributo en su libro: Gregorio Ordóñez. Éste fue asesinado por la banda terrorista lo cual no evitó que su discurso y su apuesta velada por la libertad se impregnara en las nuevas generaciones de vascos.

 

Así habla San Gil de su mentor: “fue de los primeros políticos en señalar con el dedo al Gobierno del PNV como responsable de muchas situaciones que se vivían en el País Vasco.(…). Se rebeló contra el terror, se rebeló contra la dictadura de Eta, y lo hizo siendo un ciudadano normal, era uno de nosotros…Sólo que él tenía la valentía de decir lo que muchos callábamos” (pág. 97).

 

Libertad frente a terror

 

Si los 80 fueron “los años de plomo” y entre los objetivos de la banda terrorista se encontraban en primer término militares, policías y políticos de la UCD, una década más tarde, ese lugar lo ocuparon políticos de los partidos constitucionalistas en función de la estrategia de “socialización del terror”. Aún así, los verdaderos demócratas no se amedrentaron y sí miraron hacia delante pese al apartheid institucional, político y social al que fueron sometidos con el Pacto de Lizarra. Fueron momentos complicados en los que PP y PSE sumaron fuerzas no sólo argumentales sino políticas también, lo que se tradujo en la candidatura conjunta para las elecciones autonómicas de 2001.

 

Como describe San Gil: “por fin un colectivo importante, integrado por gente del PP, del PSOE y por gente sin afiliación política, acusaba a los nacionalistas de connivencia con el terrorismo, no por acción pero sí en muchos casos por omisión. Los dirigentes nacionalistas tenían una enorme responsabilidad en la continuidad de Eta a través de los años y en no tomar medidas para derrotarlos. Desde luego no sería a través de un pacto con ellos como Eta iba a dejar de matar o iba abandonar su proyecto totalitario” (pág. 174).

 

Demócratas vs oportunistas

 

En mayo de 2001 mucha gente pensó que “el cambio” era posible. Sin embargo, no fue así y lo que es más grave, a partir de ese instante, la situación se invirtió por la suma de un conjunto de factores concatenados de los que se hace eco la autora. Desde el victimismo con que el “nacionalismo moderado” encaró dichos comicios acusando al PP y al PSE de “frentismo”, a la reacción de un sector del socialismo vasco y estatal, caracterizado por sus complejos doctrinales e ideológicos y que de una manera oportunista renegó del pacto suscrito entre Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo Terreros. Por su importancia y veracidad, citamos la siguiente explicación de la autora: “esas elecciones del año 2001 fueron la antesala de lo que ocurrió en el 2009 (…).Una vez visto el resultado electoral muchos politólogos achacaron la “no victoria” al hecho de que desde el resto de España se había prestado una atención desmedida a las elecciones, al hecho de que Jaime Mayor había dejado el Ministerio de Interior para ser candidato y eso, supuestamente, le restaba credibilidad. También se dijo que habíamos sido demasiado claros y directos en la confrontación con el PNV y el mundo nacionalista, que habíamos obligado a los ciudadanos a elegir entre nacionalistas y constitucionalistas, y que eso no había sido bien acogido. Es lo de siempre: una vez visto el resultado electoral, los “listos” se inventan un montón de argumentos que lo justifiquen, pero si el resultado hubiera sido otro todo aquello que nos restó votos habría sido lo que nos hubiera hecho sumar” (págs. 181-182).

 

A partir de mayo de 2001, el Partido Popular Vasco, a pesar de quedarse solo, mantuvo su apuesta por el “patriotismo constitucional”, como demostró el Congreso de 2002, coincidiendo con el cambio de “estrategia” del PSOE, simbolizada en la negociación con Eta.

 

María San Gil no reserva calificativos para describir la política “anti-terrorista” del gobierno zapateril, en unos años en los cuales se puso de moda en España un cordón sanitario contra el PP, abanderado por sectores de la clase política y de la clase “intelectual”. El Pacto del Tinell fue uno de sus frutos y “los socialistas cumplieron a rajatabla” (pág. 228).

 

La perversión conceptual

 

María San Gil combatió a los instintos asesinos de Eta y los planes separatistas del PNV: “me siento orgullosa de haber defendido contra viento y marea que a Eta hay que derrotarla sin paliativos y que el País Vasco sólo tiene sentido formando, como lo ha hecho históricamente, parte de España” (pág. 73). En ambas empresas estuvo más bien sola aunque los escasos apoyos los exalta (Jaime Mayor Oreja o José María Aznar).

 

En efecto, han sido muchos los estamentos de la sociedad vasca que han mirado para otro lado, empezando por el propio nacionalismo dirigente (que no brindó un verdadero apoyo a las víctimas) o la Iglesia (al respecto, son ilustrativos los encuentros de María San Gil con Setién). En este punto, ella subraya la enorme paradoja que se da en su comunidad autónoma: “los no nacionalistas, los que se supone que somos peores vascos, solamente porque no seguimos los postulados excluyentes y xenófobos propuestos por Sabino Arena, nosotros sí somos capaces de enormes sacrificios por esa patria vasca a la que se supone que no queremos” (pág. 171).

 

Por ello, en esta obra San Gil quiere homenajear a aquellos colectivos cívicos que han actuado en Euskadi en defensa de la libertad y que tuvieron que afrontar como hándicap de partida esa cobardía de un sector importante de la sociedad. “El País Vasco es una sociedad enferma y no es para menos de haber padecido cuarenta años de terror de Eta, y treinta años de nacionalismo obligatorio. Lo primero, los cuarenta años de terrorismo, nos ha convertido en una sociedad asustadiza, cobarde, temerosa, y profundamente marcada. Y los treinta años de nacionalismo casi obligatorio no nos han ayudado mucho a superar ese trance” (pág.61).

 

De ahí el consejo que da a sus hijos: “si cuando crezcáis Eta sigue existiendo (es tan insensata su existencia que me resulta impensable), me gustaría que no mirarais hacia otro lado, que no os encogierais de hombros como ha hecho una parte importante de la sociedad vasca, y espero que también que, en la medida de vuestras posibilidades, le plantéis cara al terrorismo y os rebeléis cívicamente contra él” (págs. 10-11).

 

También nos acerca un poco más a la diáspora vasca, la cual se ha producido tanto por motivos ideológicos como por la calidad de la enseñanza que ha priorizado el adoctrinamiento provocando que “un buen número de nuestros jóvenes, en general del ámbito no nacionalista, una vez acabado el colegio, quisieran evitar por todos los medios posibles las universidades públicas del País Vasco y que, una vez ya instalados en otras ciudades españolas, sobre todo Madrid, ni se plantearan volver a vivir a Euskadi” (pág. 170).

 

En defensa de las víctimas frente a los verdugos

 

María San Gil se muestra tal cual es. No emplea el libro para justificarse sino para explicar, contextualizar y precisar. Así hace con el concepto de “paz”, prefiriendo hablar de “libertad”. Pone a fin determinados tópicos que se han asociado a Eta como su supuesto carácter liberador frente a la dictadura de Franco. Arremete contra la tendencia del PNV a monopolizar lo vasco, de tal manera que sólo es vasco quien es nacionalista (generando un enfrentamiento con el que adopte la complementaria identidad vasca y española), sin olvidar el recurso nacionalista a emplear la palabra español como insulto (pág. 105).

 

Buen vasco vs mal vasco es una dualidad que forma parte del discurso del PNV: el buen vasco es el nacionalista pero también aquél que mira para otro lado cuando Eta mata, amenaza o extorsiona. María San Gil se rebela contra esta falsa división: “esto de ser mal vasco es algo que siempre me ha parecido el colmo del cinismo. Quienes nos hemos jugado la vida, quienes llevamos más de diez años viviendo con escolta, quienes hemos sacrificado años de nuestra vida por defender la libertad de todos, también la de los nacionalistas, por luchar contra el miedo, esos somos los malos por el simple motivo de no ser nacionalistas” (pág. 171).

 

En íntima relación con esta idea, es destacable otro punto que pone sobre el tapete como es la perversión conceptual que tiene lugar en el País Vasco y que se traduce en que un buen número de ocasiones los verdugos pasen a la categoría de víctimas y éstas a la de victimarios. Al respecto, era habitual la aparición de pintadas contra Gregorio Ordóñez en las que le acusaban de “español”, “carcelero” o el más clásico de “fascista”, incluso una vez asesinado: “la saña con la que insultaban después de muerto quizá se debía a que ahora él ya no les podía responder” (pág. 105).

 

Coherencia hasta el final

 

Finalmente, la autora explica los motivos de su salida de la vida política. De nuevo mostró la coherencia que ha caracterizado todo su devenir profesional y todo su desempeño político. San Gil no estaba de acuerdo en la línea que iba a seguir el PP, en lo que al País vasco se refiere, tras el Congreso de Valencia (2008), por lo que optó por renunciar. Y lo hizo siguiendo su modus operandi tradicional: exponiendo argumentos y no amparándose en la demagogia. Apartada de la vida política, sigue mostrando el mismo compromiso del que hizo gala durante sus años de batalla, convirtiéndose, más allá de ideologías políticas, en un referente para todos aquellos que nos definimos como amantes de la libertad.

GEES, por Alfredo Crespo Alcázar, 02 de Febrero de 2012

http://www.gees.org/articulos/maria_san_gil_o_la_batalla_contra_eta_9161

María del Carmen Hernández: El etarra mató a su marido, y 13 años después la viuda le abrazó en la cárcel y él le pidió perdón

María del Carmen Hernández: El etarra mató a su marido, y 13 años después la viuda le abrazó en la cárcel y él le pidió perdón

Dice su viuda que sin su fe, y en especial en el Sagrado Corazón de Jesús, no hubiera tenido fuerzas para perdonar una cosa así. 

Habla Encarnación Carrillo, viuda de Manuel Indiano, asesinado por ETA

 

El etarra le metió varios tiros en el cuerpo y corrió a un teléfono público para llamar a su familia: "Ya estás muerto", le dijo el asesino a una de las hijas de Jesús Mari Pedrosa. Era el 4 de junio de 2000. Los siguientes días se repitieron las macabras llamadas al domicilio del asesinado: "Jesús Mari, hijo de puta".

 

Jesús Mari Pedrosa, de 57 años, era edil del PP en el Ayuntamiento de Durango (Vizcaya), además de militante del sindicato nacionalista ELA.

 

"Llevaba 13 años de concejal cuando le mataron -cuenta su viuda-. Los primeros años todo iba más o menos bien o así me parecía a mí. Él nunca trasladó a casa si tenía alguna preocupación al respecto y la política no era tema de conversación entre nosotros. Desde siempre había tratado con cualquier persona independientemente de su ideología o signo político. Tenía un talante abierto y eso hacía que participase en uno u otro sitio (Korrika, apoyo al euskera...) o entrase a tomar algo o pasar un rato tanto en el batzoki como en cualquier otro local. Creo que era muy confiado, pues para él todos eran amigos...".

 

Los niños del colegio también intimidaban...

"Entre dos a tres años antes de matarle empezaron las amenazas en la calle y seguido el acoso de manera más directa. Empezaron a venir a casa un día sí y otro también. Cuando había manifestaciones terminaban debajo de casa, o venían expresamente a leernos pasquines y dejarnos mensajes. Venían con velas que dejaban encendidas, pancartas que dejaban colgadas. Muñecos poniendo frases como “zu ez zarz errugabea” (tú no eres inocente). Los chavales del instituto, que está en frente de casa, nos venían durante el recreo con las pancartas de los presos o nos empapelaban desde el portal hasta la puerta de la vivienda. Cosas increíbles de que estuviesen sucediendo en la realidad".

 

Pintadas amenazantes en las paredes

Cuenta Mari Carmen Hernández, la viuda de Jesús Mari Pedrosa, la tristeza con la que vivían en la familia por ese clima de persecución a la que estaban sometidos. "El miedo aparece y va dejando huella hasta el punto de necesitar ayuda profesional. Una de mis hijas lo estaba pasando muy mal. Yo solía pensar `no puede ser real que nos esté pasando esto´y me preguntaba cosas como ¿Hasta dónde se pude intimidar a la persona? ¿Por qué permanecen sin borrar las pintadas?... Ir por la calle, sobre todo la zona del casco viejo, y ver su nombre en medio de una diana o poniendo frases como `tú serás el próximo´. Sentía una angustia terrible. Encima te sientes mal por la gente que va contigo, por la gente con la que te cruzas. Es como si llevases encima un sentimiento de culpa".

 

Con el asesinado de su marido cara a cara

Mari Carmen aceptó entrar en un programa impulsado por Instituciones Penitenciarias y el Gobierno vasco de reconciliación con las víctimas. Todos aquellos etarras que se sienten arrepentidos por sus crímenes tienen la necesidad vital de pedir perdón, cara a cara, con la familia de sus víctimas, y es la Administración quién concierta, si todas las partes están conformes, una cita resrvada.

 

Mari Carmen recibió esa llamada de Instituciones Penintenciarias y fue al encuentro con el asesino de su marido. Cuenta que nada más verle se abrazó al etarra y, éste se sintió completamente desarmado. Lugo vino el diálogo: "Me sorprendió lo joven que era -señala Mari Carmen al diario El Mundo-. Como una de mis hijas. Le conté mi triste historia, él me contó la suya... Me preguntó por cómo lo habíamos vivido. Le dije que en mi cabeza no entraba cómo se podía asesinar. Me contestó que en aquel entonces era un objeto... Nunca había estado con una víctima", narra.

 

"Le pregunté por qué se sentaba frente a mí. Me dijo que quería pedir perdón, mostró un profundo arrepentimiento. Me habló de que algún día tendría que contárselo a sus hijos, que no podía dormir. Le pareció increíble que no fuera dura con él".

 

"Gracias a mi fe no siento odio"

"A mí lo que me mueve es mi fe. Soy muy devota del Sagrado Corazón de Jesús. Pensé: ´Ese chico ha sido muy malo. Si ahora quiere ser bueno, le tengo que ayudar´. Le dije: ´Con esa carita, nadie diría que tienes el haber que tienes´. Gracias a mi fe, el odio no está en mí. Puedo haber sentido rabia, impotencia, puedo haberme hecho preguntas sin respuesta... Pero odiar, no".

 

"Mi lucha ha sido y es día a día muy fuerte en lo referente a alcanzar una paz espiritual, porque la rabia sale sin querer y las preguntas ahí están, sin respuesta".

 

"Cada día me pregunto si soy capaz de perdonar"

"Cada día, cuando hago mi examen de conciencia me pregunto si soy capaz de perdonar. Es muy difícil perdonar (sobre todo sin que te lo pidan), pero me es necesario hacerlo. El perdón no es una obligación, no es el olvido, no es una expresión de superioridad moral ni es una renuncia al derecho. El perdón es un acto liberador. Perdonar es ir más allá de la justicia. Esforzarnos en plantear el perdón, en proponerlo y hablar de él es invitar a ser cada vez más persona".

 

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=20292

Más de 400 víctimas del terrorismo piden a la Fiscalía General del Estado que ordene la detención inmediata de Josu Ternera

Más de 400 víctimas del terrorismo piden  a la Fiscalía General del Estado que ordene la detención inmediata de Josu Ternera

El lunes 6 de febrero, a las 13 horas, la asociación Voces Contra el Terrorismo, la cual representa a casi medio millar de víctimas del terrorismo, presentará un escrito ante la Fiscalía General del Estado para solicitar la inmediata detención de Josu Ternera y su puesta a disposición de la justicia española.
 
El terrorista se encuentra en busca y captura desde el año 2002. Sin embargo, eso no le ha impedido reunirse en diversas ocasiones con el Presidente del PSE, Jesús Eguiguren, en ciudades como Oslo o Ginebra, y pasearse impunemente por varias naciones europeas con una más que sospechosa tranquilidad sin que jamás haya sido detenido. Por eso, VCT confía en que, tras el cambio de Gobierno, la despolitización de la justicia sea, por fin, una realidad y que, por tanto, el Ministerio Público cumpla y haga cumplir la ley.
 
Josu Ternera está imputado como autor intelectual del atentado cometido contra el Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en el año 1987. Un atentado en el que fueron asesinadas 11 personas, entre ellas 6 niños.
 
Homenaje a las víctimas del atentado de la Plaza de la Cruz Verde
 
Antes de presentar el escrito ante la Fiscalía, el Presidente de Voces Contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, acudirá a los actos en recuerdo de las víctimas del atentado de la Plaza de la Cruz Verde de Madrid, del que se cumplen 20 años.
 
A las 10:30 horas, tendrá lugar una misa en la Iglesia Arzobispal Castrense de Madrid, sita en la calle Sacramento, número 11, con el fin de mantener viva la memoria de todas las personas vilmente asesinadas. Posteriormente, los familiares de las víctimas llevarán a cabo una ofrenda floral en el lugar del atentado.
 
Los hechos se remontan al 6 de febrero de 1992, cuando ETA hizo estallar un coche bomba al paso de una furgoneta militar a la altura de la plaza madrileña. Como resultado de este terrible atentado, cinco personas fueron asesinadas y más de una docena resultaron heridas.
Presentación del escrito ante la FGE
 
Fecha:
6 de febrero de 2012
Lugar: Fiscalía General del Estado
Dirección: C/ Fortuny, 4, Madrid
Hora: 13:00 horas
Misa por las víctimas del atentado de la Plaza de la Cruz Verde
Fecha:
6 de febrero de 2012
Lugar: Iglesia Arzobispal Castrense de Madrid
Dirección: C/ Sacramento, 11, Madrid
Hora: 10:30 horas

Irene Villa cree que las decisiones sobre los presos las deben tomar los políticos

Irene Villa cree que las decisiones sobre los presos las deben tomar los políticos

Presenta en Pamplona la reedición de su libro 'saber que se puede', donde relata sus vivencias

Irene Villa, víctima de la violencia de ETA que con tan solo 12 años sufrió un atentado que le dejó sin piernas, visitó ayer Pamplona para presentar la reedición de su libro Saber que se puede, con el que pretende "transmitir un poco de alegría, de paz interior y de psicología positiva". Según la propia autora, "el libro trata de cómo es posible transformar la realidad trágica, difícil o terrible en una vida que merezca la pena ser vivida gracias al tesón, a la medicina". Villa, que es un ejemplo de superación para muchos y a sus 33 años, casada y a la espera de su primer hijo, tiene una vida muy normalizada, valoró ante el público reunido en el hotel Puerta del Camino que "la adversidad y las barreras te hacen más fuerte".

 

Sobre el anuncio del final de la actividad armada anunciada por la banda en octubre, Villa dijo haber recibido la noticia con "muchísima alegría, porque imaginar que nadie más va a tener que sufrir la violencia absurda y gratuita del terrorismo, es lo mejor que uno puede escuchar siendo victima". No obstante, añadió que cruza los dedos "para que esto sea así y para que realmente no vuelvan atrás y vean que el camino no es la violencia".

 

Respecto al papel que deben jugar las víctimas en el proceso de paz y ante el anuncio del Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón de que hablará con las víctimas de cualquier medida a tomar sobre los presos, Villa consideró que los partidos tienen que escuchar a las víctimas pero deben ser los políticos quienes tomen las decisiones. "Los partidos nos tienen que escuchar porque somos una parte de la sociedad que ha demostrado tener autoridad moral ya que no nos hemos tomado la justicia por nuestra mano, pero creo que son los partidos políticos unidos los que tienen que guiar la lucha contra el terrorismo. Las víctimas lo que pedimos es memoria, dignidad y justicia, y pedimos que los políticos tomen decisiones en base a eso", afirmó.

 

Por último dijo que le da "igual" si los presos tienen que pedir perdón para otener beneficios penitenciarios. "Me da igual porque yo ya les he perdonado, y el hecho de que se arrepientan y pidan perdón es irrisorio. Si se arrepienten allá ellos, yo lo que quiero es que haya paz y justicia", concluyó.

 

Noticias de Navarra, 4/02/12

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/02/04/politica/irene-villa-cree-que-las-decisiones-sobre-los-presos-las-deben-tomar-los-politicos

La Reinserción individualizada; ETA gana (Sevilla nuestra; por Javier Cortes Lucena)

La Reinserción individualizada; ETA gana  (Sevilla nuestra; por Javier Cortes Lucena)

 

Triste y lamentable pero como muchos ya sospechábamos la negociación con ETA ha sido cosa de tres, no sólo de ZP y Otegui.

 

Primero fue humillante comprobar como en el debate televisado entre Rajoy y Zapatero no se habló ni de terrorismo ni de corrupción. Muchos teníamos esperanzas en que el nuevo gobierno entrante supondría un antes y un después en lo que a materia antiterrorista se refiere, pero por desgracia no está siendo así, o al menos tanto como debiera.

 

Hay que reconocer que se están planteando reformas interesantes para la justicia, la estabilidad presupuestaria, la reforma del mercado laboral o la responsabilidad penal para aquellos políticos que nos lleven a la quiebra. Pero como siempre la derecha sólo se dedica a gestionar al país desde un punto de vista económico olvidando la importancia de apartar a quienes usan nuestras leyes para debilitarnos como nación.

 

Encubrir una "Amnistía Parcial" como "Reinserción Individualizada" supone poner en bandeja a los asesinos una victoria que los defensores del Estado de Derecho no podemos tolerar. Perfecto que gestionemos España teniendo en cuenta su economía, su capacidad productiva, su riqueza y sus rentas más altas, pero cometemos un grave error si dejamos en un segundo plano asuntos de estado tan importantes como dejar que, los enemigos de España y la libertad, puedan seguir expoliando y dilapidando nuestro futuro.

 

El PP se equivoca si considera que lo mejor es apartar a los llamados sangilistas, ellos mejor que nadie han entendido la importancia de una derrota no sólo de ETA sino de quienes recogieron sus frutos. Antes idolatrados y ahora ninguneados, como si de simples proscritos se tratara, han tenido que soportar, como Santiago Abascal, la humillación pública de tener que renunciar a su acta como diputado en el País Vasco para que la dirección del partido aceptara el nombramiento de Carlos Urquijo como delegado del gobierno.

 

No me gusta nada este tipo de situaciones y mucho me temo que deben estar relacionadas con la falta de interés que el Ayuntamiento de Sevilla está mostrando para la realización de un monumento a las víctimas del terrorismo que desde el pasado 12 de Octubre empezó a reivindicar y promover Foro Sevilla Nuestra.

 

El Semanal Digital, 2/02/12