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Ecumenismo y otras religiones

Suspenso a los imanes europeos. A pesar de los esfuerzos de gobiernos y comunidades islámicas, su formación es insuficiente.

Suspenso a los imanes europeos. A pesar de los esfuerzos de gobiernos y comunidades islámicas, su formación es insuficiente.

Son los responsables de la imagen pública que se ofrece del islam en Europa, los encargados de transmitir el mensaje coránico a los creyentes, pero muchas veces no saben ni la lengua del país en el que residen. Deben ayudar a los fieles a sentirse en casa en el país en el que viven, enseñar a superar los conflictos entre la fe musulmana y la cultura occidental, y sin embargo, a pesar de los esfuerzos, no siempre es éste el mensaje que se recibe en sus mezquitas.
Hace mucho que se oyen voces en el seno de las comunidades musulmanas europeas que piden más control en la formación de los imanes para que se adapten y se integren en sus sociedades. Para los musulmanes nacidos en Europa deberían existir imanes formados en Europa. Sin embargo, los datos arrojan otra realidad: la gran mayoría de los imanes europeos (casi el 90%) carece totalmente de una cultura o formación occidental. Han sido enviados desde países árabes como Turquía, Irán, Pakistán o Arabia Saudí para ocuparse de los inmigrantes musulmanes e islamizar a los europeos. Educados conforme a la tradición musulmana, no consiguen ofrecer una visión armónica entre la cultura occidental y su propia cultura, y terminan por generar múltiples conflictos internos. Muchas comunidades musulmanas llevan años luchando por poner remedio a este caos que, en gran medida, responde a la propia estructura interna del islam, donde no hay frontera entre la política y la religión, ni representantes oficiales. En el islam no existe ninguna autoridad reconocida, ninguna figura similar a un Papa sobre el que, en último término, recaiga toda responsabilidad. De ahí la dificultad de promover concordatos semejantes a los que se mantienen con el Vaticano. Sí existe, en cambio, una gran diversidad de grupos islámicos, dirigidos cada uno por su propio imán, que luchan entre ellos por imponer su supremacía ideológica, creando conflictos, en ocasiones, irresolubles. En el caso de los países europeos, detrás de cada grupo existe una organización islámica internacional o un estado musulmán que apoya o financia imanes y actividades, y que actúan como verdaderos «lobbys».
«La situación es dramática, porque los estados europeos no tienen autoridad alguna sobre estos grupos», explica el profesor Samir Khalil Samir, experto islamólogo. «Por otra parte, no existe una autoridad reconocida a la que referirse. El islam en Europa es una desbandada, a merced de cualquier predicador que llegue de fuera», sostiene. A esto debería añadirse la proliferación de imanes europeos convertidos al islam: «Excepto algunos casos notables, estos imanes, en lugar de difundir un islam que ha integrado lo mejor de la cultura europea, como cabría esperar, son imanes que difunden un islam antioccidental, quizá para justificar su decisión», explica Khalil. «Los musulmanes árabes son raramente atraídos por estos imanes, que, sin embargo, logran numerosos prosélitos entre los europeos», sostiene.
Ahmed Kazim Al Rawi, presidente de la Federación de Organizaciones Islámicas de Europa -fundada en 1989, reconocida por la Unesco y que integra a diversas asociaciones islámicas de 26 países- ha abogado en diversas ocasiones por la formación de imanes entre jóvenes europeos pertenecientes a la segunda generación de musulmanes que viven en Europa, conocedores de la cultura islámica y la occidental. Según Ahmed Kazim, «estos jóvenes son mucho más capaces de transmitir el mensaje de diálogo y convivencia en las sociedades en las que se han formado, sin menospreciar por ello el esfuerzo y la aportación de los imanes que vienen de fuera», aunque, en su opinión, «es mucho mejor formar a los imanes en Europa».

Mar Velasco

La Razón, 29 de septiembre de 2006

ENCUESTA DEL PEW RESEARCH CENTER. La pervivencia de la Umma musulmana

ENCUESTA DEL PEW RESEARCH CENTER. La pervivencia de la Umma musulmana

El Pew Research Center, dentro de su proyecto The Pew Global Project Attitudes, ha publicado un reciente estudio acerca de las actitudes de los musulmanes que viven en Europa. El propio Pew Research Center lo titula con el que, a su juicio, es el principal hallazgo del estudio: los musulmanes en Europa se preocupan más por el desempleo que por cuestiones identitarias o religiosas.

Los comentarios más generalizados que se han podido leer en la prensa se centraban en el nacimiento de un Islam europeo, moderado e integrado, compuesto por personas que tienen las mismas preocupaciones que el resto de la población, esto es, principalmente el asegurarse un puesto de trabajo estable.

Sin negar este dato (por otra parte previsible: los musulmanes de primera generación que han llegado a Europa lo han hecho en busca de trabajo, por lo que es natural que les preocupe una eventual pérdida del mismo), el estudio en cuestión aporta varios datos más que matizan, cuando no desmienten, la pretendida emergencia de ese euroislam.

Y ya desde el mismo principio: por ejemplo, cuando se dice que el factor de mayor preocupación para los musulmanes ingleses es el desempleo, por delante del declinar de la religión o la influencia de la cultura pop, hay que matizar que los preocupados por el paro son el 46%, mientras que los preocupados por los otros dos factores son el 45% y el 44%, respectivamente. Una diferencia que hay que poner en su contexto (aunque para ello haya que leer la letra pequeña, algo a lo que la mayoría de periodistas y comentaristas no parecen muy habituados): estamos hablando, para los datos referidos a Gran Bretaña, de una encuesta telefónica realizada a 412 musulmanes y que, según el Pew Research Center, tiene un margen de error del 6%.

La Meca.Pero donde el estudio nos aporta una evidencia clara es en el terreno de las identidades y las lealtades. Cuando se plantea la pregunta: "¿Qué se considera usted en primer lugar, ciudadano de su país o musulmán/cristiano?", los resultados difieren sensiblemente en función de la religión del encuestado. Los que se reconocen como cristianos (otra cuestión estribaría en saber si hoy en Europa y en una encuesta telefónica este grupo es homogéneo) afirman sentirse antes ciudadanos de su país en porcentajes que oscilan entre el 83% de Francia y el 59% de Alemania y Gran Bretaña. Por el contrario, entre los musulmanes el porcentaje de quienes se consideran en primer lugar ciudadanos de sus países baja en picado (con la excepción de Francia, con una importante proporción de musulmanes de origen argelino debido a su pasado colonial, donde el 42% se considera primero francés): solamente un 13% de los musulmanes alemanes se considera antes ciudadano alemán que musulmán, mientras que este porcentaje cae al 7% en Gran Bretaña… ¡y a un 3% en España!

Algunos argumentarán que es normal que a los musulmanes les resulte difícil identificarse con unas naciones que les son ajenas histórica y culturalmente, pero es el propio estudio quien viene a desmentir esta tesis: el porcentaje de quienes se sienten antes ciudadanos de sus respectivos países que musulmanes gira sólo en torno al 20% en los países árabes (21% en Jordania, 23% en Egipto, ¡19% en la teóricamente occidentalizada Turquía!), alcanzando en Pakistán un bajísimo 6%. La razón de esta preeminencia de lo musulmán debe de encontrarse en otro lugar, y éste se llama Umma.

En efecto, lo que el estudio del Pew Research Center muestra es la pervivencia de la Umma, la comunidad religioso-política a la que pertenecen todos los musulmanes por encima de fronteras que ellos consideran arbitrarias. De hecho, en muchos casos lo son, pues el concepto de nación es ajeno al mundo islámico y en gran parte se estableció, a menudo con fundamentos dudosos, durante la descolonización.

Esas naciones musulmanas nunca han conseguido crear una identidad nacional real, y los intentos del panarabismo por trascenderlas no fueron más que la pretensión de restaurar una Umma secularizada. Tras el fracaso del panarabismo, la Umma en estado puro resurge por doquier y explica esta fidelidad a la comunidad islámica, que constituye uno de los aspectos más centrales de la vida de todo musulmán. Otra cuestión es, a la luz de la constatación de la persistencia de la Umma en tierras europeas, si tiene sentido, como parece que los socialistas han insinuado, conceder la ciudadanía a quienes en una inmensa mayoría no se sienten parte de la comunidad que los acoge. Pero para esto el Pew Research Center no tiene respuesta.

JORGE SOLEY CLIMENT, de la Universidad Abat Oliba CEU.

LIBERTAD DIGITAL agradece a la Fundación Burke el permiso para la publicación de este artículo.

Suplemento Ideas, 20 de septiembre de 2006

 

El terrorismo del espíritu

El terrorismo del espíritu Tengo ante mis ojos el texto íntegro de la conferencia de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona.

Primera constatación: las frases incriminadas, esas famosas frases en las que supuestamente insulta a 2.000 millones de musulmanes, ocupan apenas unas cuantas líneas en una larga exposición teológica sobre las relaciones entre la ciencia y la fe, la universalidad, la trascendencia y el kantismo.

Segunda constatación: en contra de lo que intentan hacer creer, desde el comienzo del caso, los desinformadores profesionales, la exposición en cuestión no versaba sobre el islam, sino sobre la religión en general y el cristianismo en particular, al que advierte contra la tentación de dar la espalda a su herencia griega y renunciar, al hacerlo, a su pacto milenario con la razón.

Tercera y última constatación: cuando, en el marco de esta reflexión, aborda el ejemplo de islam, cuando llega a este caso particular de renuncia a la racionalidad que es, en el islam, el fenómeno de la conversión forzada, el Papa cita -sin que nada permita decir si hace o no suya la cita- las palabras de un emperador bizantino, que discute con un erudito persa del siglo XIV y que atribuye este fenómeno de la conversión forzada y, por lo tanto de la tentación del fanatismo, a la excesiva, demasiado pura y demasiado perfecta trascendencia de Dios.

Se podía, naturalmente, discutir el desarrollo del discurso papal. Se podía objetar al emperador bizantino, o a Benedicto XVI, que el fenómeno de la conversión forzada no es una especialidad del islam: véase la Inquisición.
Se podía soñar, sueño, con teólogos musulmanes recordando a un profesor Ratzinger, quizás cegado por su disputa con el cristianismo bizantino (porque ahí tal vez reside la intención secreta de sus afirmaciones). Sueño, pues, con teólogos capaces de recordarle, en el mismo tono de amistad disputada y sin concesiones, que el islam de Avicena y Averroes, el islam de los librepensadores mutazilitas del siglo VIII, el islam que fue, durante siglos, el principal vector de la penetración de los textos griegos en tierra judeocristiana, no estaba cerrado, ni mucho menos, a las enseñanzas de la razón. Cf. Granada, Córdoba, el Siglo de Oro español, etc.

Lo que no es aceptable, una vez más, al igual que en el caso de las caricaturas, son estas algaradas, estos rugidos de rabia planetaria, este clamor organizado, orquestado, paulovizado.

Lo que no sólo es intolerable, sino también inquietante, es ese terrorismo del espíritu. Sí, sí, ese terrorismo, que pretende prohibir a un no musulmán el menor comentario sobre el islam y que, si a pesar de todo el no musulmán lo hace en nombre de ese diálogo de las civilizaciones y de las religiones que era el objetivo explícito del discurso de Ratisbona, si persevera en el proyecto de dar su opinión sobre tal o cual punto de la doctrina del Corán, provoca que el orbe musulmán grite a la ofensa y a la blasfemia.

Y lo que no sólo es inquietante sino francamente ridículo, son todas esas personas que, aquí, en Occidente, interiorizan el razonamiento y justifican de antemano, o comprenden, o disculpan, los peores excesos a los que esta paranoia puede conducir (el sábado, esas iglesias de Gaza atacadas con cócteles Molotov; el domingo, en Somalia, una monja asesinada). Lo que no sólo es grotesco sino odioso, es el espectáculo de los tertulianos de café que viven bajo la presión de esa famosa «calle árabe», erigida en no se sabe bien qué tribunal popular y permanente, que sentencia sin cesar. Una calle de la que se convierten en altavoces y pasan el tiempo anticipando, anunciando y temiendo sus terribles veredictos.

El Papa -hay que decirlo y repetirlo- no ultrajó a los musulmanes. El Papa -y sobre este punto no se puede ceder- tenía derecho, como cualquier otra persona, a opinar sobre una religión que no es la suya, pero que es hermana, o prima, de la suya.

El Papa, suponiendo incluso que se haya equivocado, suponiendo que haya dado conscientemente una interpretación denigratoria, los denigra un millón de veces menos que los que, en el islam, justifican en nombre del islam los kamikazes, el 11 de Septiembre, la lapidación de las mujeres adúlteras, la decapitación de un periodista judío, la matanza de musulmanes en Darfur y otras muchas cosas.

El problema es, pues, saber por qué son tan numerosos los que se echan a la calle cuando una autoridad espiritual extranjera propone, en el marco de un debate de fondo, una interpretación errónea de su fe y tan pocos, tan trágicamente pocos, cuando son los musulmanes los que, como en Darfur o en Irak, matan a otros musulmanes, por miles, a las puertas de las mezquitas.

Esta cuestión Benedicto XVI no la planteó. Pero, después de lo que él dijo, es una cuestión digna de ser sometida a la reflexión de nuestros amigos musulmanes.

Porque lo cierto es que no hay otra manera de separar, en esta región del mundo y del espíritu, los dos tipos de musulmanes. Por un lado los islamofascistas, de los que cada llamada al asesinato o al suicidio, cada prédica yihadista, es como un escupitinajo en la cara del Profeta. Y por el otro, los herederos de Averroes y Avicena, partidarios obstinados y a veces heroicos de la dulzura, de la racionalidad y de la Ilustración del islam.

Bernard-Henri Lévy
EL Mundo, 21-09-2006

 

El periodista italiano Messori señala que “en el extremismo islámico el concepto amigo-enemigo les es indispensable”

“Los cristianos de mi generación han pasado gran parte de la vida luchando contra quienes no creían en Dios: los comunistas. Y ahora, deben luchar contra aquellos que, en un Dios, creen demasiado: los musulmanes”. Así, comenzaba ayer su artículo Vittorio Messori, en Il Corriere della Sera El periodista, reconocido internacionalmente por haber entrevistado a Juan Pablo II y a Benedicto XVI cuando todavía era cardenal Ratzinger, restó importancia a la polémica suscitada a raíz de la declaración del Santo Padre a los universitarios de Ratisbona: “Muéstrame aquello que Mahoma a traído nuevo y encontrarás solo cosas malas e inhumanas, como su orden de difundir la fe usando la espada que él predicaba", cita del emperador Manuel II Paleólogo.

Para Messori la malinterpretación se debe a “una lectura distorsionada”, “un detonante” que se andaba buscando que antes o después tenía que ocurrir y que ha caído sobre un hombre que busca la paz y que no ha hecho sino recordar que la religión no puede ser un pretexto para utilizar la violencia. “La lección universitaria manipulada no ha sido sino una excusa como otra cualquiera”, criticó. A renglón seguido, lamentó que, por desgracia, no importa que Benedicto XVI “describa una verdad objetiva” sino que lo que interesa es sacar de contexto una frase, que no se ha atribuido a su verdadero autor: Paleólogo.

Las amenazas, incluso de muerte, no han tardado en producirse. Messori va más allá del extremismo islámico y recuerda que existen culturas y sociedades musulmanas “bien diversas”, pero que lo que parece que llega a la gente es lo negativo: armas, sangre, ‘guerra santa’, insensibilidad social, burka y privación de los derechos a las mujeres, poligamia, ejecuciones públicas, raptos, amenazas, persecuciones a los homosexuales, intolerancia, tribalismo… Justo lo opuesto a lo que propugna una sociedad democrática.

El periodista italiano se refirió al extremismo en cuanto a que “el concepto de amigo-enemigo les es indispensable”, al menos, para entender el fanatismo que se conoce en occidente, y están a la espera de “una recaída positiva” del cristianismo, (filosofía cosechada a partir de la libertad y la justicia que defendía Marx). Sin embargo, incidió en que lo que parece impregnar cada vez más en la sociedad es la búsqueda de una “religión alternativa” al cristianismo, una confusión que hará brecha en América y en Europa, vaticinó Messori. “Mientras el marxismo es un judeo-cristianismo secularizado, el Islam es, objetivamente, un judeo-cristianismo simplificado”.

“Lo que el cristiano intenta de alguna manera evitar- continúa- es el enfrentamiento”. Y es que la lucha es lo que Dios tampoco quiere. De esta manera, defendió que lo que occidente descubre es que “el cristiano es mejor”. “Puede que todavía la Divina Providencia esté escribiendo recto sobre renglones torcidos”, concluyó.
Análisis Digital, 19 de septiembre de 2006

Asesinan a una Religiosa italiana en un hospital de la capital somalí

Asesinan a una Religiosa italiana en un hospital de la capital somalí La religiosa, de 70 años, vivía en el país africano desde hacía muchos años. Fue asesinada cuando se dirigía a pie de un edificio a otro del hospital, donde dictaba clases a estudiantes de medicina.

Los atacantes entraron en el hospital SOS en el distrito de Huriwa, en el sur de la capital, y abrieron fuego contra la religiosa antes de darse a la fuga. "Entraron en el recinto y dispararon a la religiosa y huyeron", explicó un empleado del centro a la AFP. "No sabemos quiénes eran".

La religiosa era una de las colaboradoras extranjeras más veteranas de la Iglesia Católica en Somalia, indicaron las fuentes. Los asaltantes eran dos y uno de ellos pudo ser detenido, afirmó un dirigente del hospital, citando a un responsable en Huriwa de los tribunales islámicos, que controlan la ciudad desde el pasado mes de junio.

Los tribunales islámicos se han apresurado a condenar el suceso. "Es un acto bárbaro y contrario a las enseñanzas del islam", ha manifestado Muktar Roboy, vicerresponsable de seguridad del Consejo Supremo Islámico de Somalia.

Miembros de la milicia islamista que controla la capital han arrestado a un acusado del doble crimen y siguen buscando a otro sospechoso. Ayer, un jefe religioso de Mogadiscio relacionado con los tribunales islámicos llamó a los fieles a "vengarse" del Papa. "Quien ofende a nuestro profeta Mahoma debe morir a manos del musulmán que se encuentre más cerca de él", arengó en la mezquita.

El Vaticano no ha tardado en condenar el asesinato. "Ha sido un acto horrible. Esperemos que quede como algo aislado", declaró Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede.
Análisis Digital, 18 de septiembre de 2006

Las palabras de la ofensa

Las palabras de la ofensa

Algunos de los fragmentos del discurso del Papa que han provocado la indignación en el mundo islámico

Las palabras que han causado ofensa en el mundo islámico formaron parte de un discurso pronunciado por el Papa el pasado martes en Alemania, en el que citó un diálogo entre el emperador Manuel II Paleólogo (1391) con un erudito persa. En él, el emperador le preguntaba al persa que le mostrase algo que el mundo debiese a Mahoma que fuera nuevo y respondía él mismo que sólo encontraría cosas "malas e inhumanas como su orden de difundir usando la espada la fe que predicaba". Estos son algunos párrafos:

(...) "En el séptimo coloquio editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la 'yihad' (...) de manera sorprendentemente brusca se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: 'Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba'. El emperador explica así minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. 'Dios no goza con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por lo tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas... Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir a los músculos ni a instrumentos para golpear ni de ningún otro medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte...'"

(...)

"La afirmación decisiva en esta argumentación contra la conversión mediante la violencia es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. El editor Theodore Khoury, comenta que para el emperador, como buen bizantino educado en la filosofía griega, esta afirmación es evidente. Para la doctrina musulmana, en cambio, Dios es absolutamente trascendente. Su voluntad no está ligada a ninguna de nuestras categorías, incluso a la de la racionalidad. En este contexto, Khoury cita una obra del conocido islamista francés R. Arnaldez, quien revela que Ibh Hazn llega a decir que Dios no estaría condicionado ni siquiera por su misma palabra y que nada lo obligaría a revelarnos la verdad. Si fuese su voluntad, el hombre debería practicar incluso la idolatría".

(...)

"Mi intención no es el reduccionismo o la crítica negativa, sino ampliar nuestro concepto de razón y su aplicación (...) Sólo lo lograremos si la razón y la fe avanzan juntas de un modo nuevo, si superamos la limitación impuesta por la razón misma a lo que es empíricamente verificable, y si una vez más generamos nuevos horizontes (...) Sólo así podemos lograr ese diálogo genuino de culturas y religiones que necesitamos con urgencia hoy".

Declaración del cardenal Bertone, nuevo secretario de Estado, sobre las reacciones islámicas al discurso pronunciado por Benedicto XVI en Ratisbona

Declaración del cardenal Bertone, nuevo secretario de Estado, sobre las reacciones islámicas al discurso pronunciado por Benedicto XVI en Ratisbona

CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 16 septiembre 2006 (ZENIT.org).- A raíz de las reacciones musulmanas ante algunos pasajes del discurso del Papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona, el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, ha publicado este sábado la declaración siguiente:


--La posición del Papa sobre el Islam está sin lugar a dudas expresada en el documento del Concilio Vaticano II Nostra Aetate: «La Iglesia mira con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian además el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno» (n. 3).

--La opción del Papa a favor del diálogo interreligioso e intercultural es asimismo inequívoca. En el encuentro con los representantes de algunas comunidades musulmanas en Colonia, el 20 de agosto de 2005, dijo que este diálogo entre cristianos y musulmanes «no puede reducirse a una opción temporal», añadiendo: «Las lecciones del pasado tienen que servirnos para evitar que se repitan los mismos errores. Queremos buscar los caminos de la reconciliación y aprender a vivir respetando la identidad del otro».

--Por lo que se refiere al juicio del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, citado por él en el discurso de Ratisbona, el Santo Padre no pretendía ni pretende de ningún modo asumirlo, sólo lo ha utilizado como una oportunidad para desarrollar en un contexto académico y según resulta de una atenta lectura del texto, algunas reflexiones sobre el tema de la relación entre religión y violencia en general y concluir con un claro y radical rechazo de la motivación religiosa de la violencia, independientemente de donde proceda . Vale la pena recordar lo que el mismo Benedicto XVI afirmó recientemente en el mensaje conmemorativo del vigésimo aniversario del encuentro interreligioso de oración por la paz convocado por su predecesor Juan Pablo II en Asís, en octubre de 1986: «Las manifestaciones de violencia no pueden atribuirse a la religión en cuanto tal, sino a los límites culturales con las que se vive y desarrolla en el tiempo… De hecho, testimonios del íntimo lazo que se da entre la relación con Dios y la ética del amor se registran en todas las grandes tradiciones religiosas».

--Por tanto, el Santo Padre está profundamente disgustado por el hecho de que algunos pasajes de su discurso hayan podido parecer ofensivos para la sensibilidad de creyentes musulmanes y hayan sido interpretados de una manera que no corresponde de ninguna manera a sus intenciones. Por otra parte, ante la ferviente religiosidad de los creyentes musulmanes ha advertido a la cultura occidental secularizada para que evite «el desprecio de Dios y el cinismo que considera la ridiculización de lo sagrado como un derecho de la libertad».

--Al confirmar su respeto y estima por quienes profesan el Islam, el Papa desea que se les ayude a comprender en su justo sentido sus palabras para que, una vez superado este momento difícil, se refuerce el testimonio en el « único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres» y la colaboración para promover y defender «unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres» (Nostra Aetate, n. 3).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
ZS06091601

Secuestrado un sacerdote caldeo en Bagdad

Secuestrado un sacerdote caldeo en Bagdad

CIUDAD DEL VATICANO/BAGDAD, viernes, 18 agosto 2006 (ZENIT.org).- Un joven sacerdote de la Iglesia caldea (en comunión con Roma) se encuentra secuestrado en Irak desde el pasado 15 de agosto, según ha confirmado monseñor Philippe Najem, procurador del Patriarcado de Babilonia de los Caldeos ante la Santa Sede.

El padre Saad Syrop de la parroquia de Santiago en Bagdad, en el distrito de Doura, regresaba a casa después de haber celebrado la eucaristía, cuando su coche fue detenido por tres hombres armados, con los rostros cubiertos, que le obligaron a subirse a su automóvil.

Monseñor Najem, en declaraciones a «Radio Vaticano» este viernes ha explicado que el Patriarcado caldeo todavía no sabe quiénes son los autores del secuestro del joven sacerdote, que tenía previsto ir a Roma para continuar sus estudios.

El patriarca de Babilonia de los Caldeos, Su Beatitud Emmanuel III Delly, ha mantenido un encuentro con el primer ministro de Irak para tratar de encontrar caminos para la liberación del padre Syrop.

El Partido Islámico Iraquí, que representa a sunníes en el Parlamento iraquí, ha condenado el secuestro.

«La Iglesia católica sufre muchísimo y diariamente, al igual que el resto del pueblo iraquí, que sufre también por la falta de lo indispensable para vivir: falta agua, falta electricidad, faltan hospitales y servicios sanitarios, y sobre todo falta seguridad», constata monseñor Najem.

En el mes de julio, según constató el 15 de agosto en una oración elevada por el cardenal Roger Etchegaray, enviado especial de Benedicto XVI al Líbano, en Irak fallecieron al menos 1.800 personas a causa de la violencia.
ZS06081810