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Foro El Salvador

Ecumenismo y otras religiones

Una joven es degollada por su padre al rechazar un matrimonio impuesto

Italia sigue conmocionada por el caso de una joven paquistaní de 21 años asesinada después de que su padre la "condenara" por no querer casarse con la persona elegida por la familia. Fue degollada y enterrada en el jardín de una casa con su cuerpo dirigido hacia La Meca.

El cuerpo de Hina Saleem fue encontrado el pasado sábado, degollado y enterrado en el jardín de la casa familiar, que se encontraba vacía y con signos de que sus ocupantes la habían abandonado de forma precipitada.

Tras dos días en paradero desconocido, el padre de la joven, Mohamed Saleem, ha sido detenido por los Carabineros (Policía Militarizada) junto con su cuñado en la vecina localidad de Gardone y acusado de homicidio premeditado y ocultación de cadáver.

Algunos testigos han declarado que el pasado sábado vieron a tres personas, entre ellas el padre de Hina, cavar una fosa en el jardín de su vivienda, en la zona en la que fue encontrado el cadáver envuelto en una sábana.

La joven musulmana trabajaba en una pizzería y convivía desde hace varios meses en el centro de Brescia con su novio, un italiano de 33 años y de religión católica, que fue quien denunció a la Policía la desaparición.

Según los medios locales, todo apunta a que el padre, el cuñado y un tío de la chica decidieron "sentenciarla" por su negativa a contraer matrimonio en Pakistán con uno de sus primos, tal y como había sido concertado.

También se sospecha que antes del asesinato le instaron a cambiar de opinión y regresar a su país de origen, ya que en la sala de la vivienda familiar se encontraron dos maletas vacías, pero, al igual que en ocasiones anteriores, la chica se negó.

El abogado del padre, Alberto Bordone, ha afirmado hoy a los medios de prensa italianos que el acusado está:

"Tranquilo y consciente de cuál es su situación, aunque ha optado por permanecer en silencio ante los jueces que lo interrogaron".

Periodista Digital, 15 de agosto de 2006

Lo arrestan por denunciar represión a cristianos en China

Lo arrestan por denunciar represión a cristianos en China Un periodista chino llamado Zan Aizong fue detenido en la ciudad de Hangzhou (provincia oriental de Zhejiang) tras escribir informaciones que denunciaban la represión a las comunidades cristianas en China, informó hoy la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).

De acuerdo con Chinese Pen Centre, una organización de defensa de los periodistas en el país asiático, de la que es miembro Zan, este colocó en varias páginas webs el pasado 1 de agosto una información sobre la detención de 50 protestantes en la provincia.

Los fieles se habían manifestado contra la destrucción de una iglesia en Xiaoshan, cercana a Hangzhou.

"Zan tuvo el coraje de colocar en Internet informaciones que no podría haber publicado en su periódico (el 'Haiyang Bao'), controlado por el Gobierno"

, aseguró el comunicado de RSF.

"La nueva detención muestra cruelmente que es imposible para un periodista chino investigar y escribir sobre temas como la persecución a minorías religiosas", añadió la organización, que en los últimos meses ha multiplicado sus denuncias a la censura y persecución de periodistas ejercida por el régimen comunista.

Zan, de 37 años, fue contactado por las autoridades chinas poco después de publicar su artículo, y dos días después escribió otro en la red denunciando las presiones de la Policía.

A raíz de ese segundo artículo, agentes de la Policía se presentaron en la casa de Zan, efectuando un registro y llevándose numerosos documentos personales.

Zan volvió a desafiar a las autoridades presentando una carta de protesta el pasado 9 de agosto, y fue detenido ayer, viernes, según la información de RSF. Los protestantes detenidos alegaron que habían sido torturados durante la detención, y 20 de ellos siguen retenidos por las autoridades locales.

OTRA CENSURA A UN PERIODISTA CHINO

Además, RSF envió otro comunicado hoy en el que protestó por el actual juicio a otro periodista que usó Internet para publicar artículos contrarios al gobierno, Li Jianping.

La organización aseguró que los tribunales están violando las leyes, ya que según éstas el acusado debería haber sido sentenciado un mes después del inicio de las vistas, que comenzaron el pasado 12 de abril.

Li, de 40 años, participó en las manifestaciones de estudiantes pro democracia que fueron violentamente frenadas por el Ejército en 1989, con cientos de muertos en los alrededores de la Plaza de Tiananmen.

En mayo de 2005 la Policía entró en su domicilio para llevar a cabo 'una inspección de seguridad en Internet' y, tras encontrar imágenes 'indecentes' en su ordenador, fue detenido bajo sospecha de difamación.

RSF acusa a China de ser 'la mayor cárcel de periodistas' y ciberdisidentes, pues se calcula que más de 50 reporteros están detenidos por publicar informaciones contrarias a la línea oficial, en muchos casos a través de Internet.

Los grupos pro derechos humanos se han quejado de que el Gobierno chino, pese a la cada vez mayor apertura económica del país, está incrementando cada día el control sobre los medios de comunicación, especialmente en la red informática, donde millones de webs no son accesibles desde China.

Periodista Digital, 13 de agosto de 2006

Violencia, religión y laicismo

¿DÓNDE estaba Dios? Esta era la pregunta que Benedicto XVI formulaba en Auschwitz, el mayor símbolo del mal y del terror que dejó el siglo XX. La misma cuestión podría plantearse en los trenes de Atocha o de Bombay; y la respuesta es obvia: Dios estaba allí mismo, en aquel terrible lugar, entre las víctimas, recluido en sus conciencias, pues a ese sitio le había confinado el nacional-socialismo. El laicismo de aquella ideología desterró a Dios de la sociedad alemana, y lo relegó al ámbito privado. Mató a Dios y lo sustituyó por el volckgeist, por la raza aria. Lo mismo había sucedido desde 1917 con la revolución soviética. Dios fue expulsado del ámbito público; y la religión, definida como el opio del pueblo, fue sustituida por el marxismo: «la única y auténtica verdad científica». Las ideologías políticas siempre han confundido la laicidad, que significa la necesaria separación entre lo espiritual y lo temporal, César y Dios, con el laicismo. Este exige que Dios desaparezca del ámbito público, para que sólo quede el César. El problema es que terminan suprimiendo la religión, matan a Dios, y se convierten en religiones laicas sustitutas, reemplazando a Dios por ideas tales como nación, raza o clase proletaria.

El Papa, en Valencia, ha vuelto a prevenir del nuevo laicismo ideológico que nos predican. «Prescindir de Dios, actuar como si no existiera, o relegar la fe al ámbito meramente privado, socava la verdad del hombre, e hipoteca el futuro de la cultura y de la sociedad». En esta coyuntura, el laicismo se presenta levantando la bandera de la paz, frente a la violencia y el terrorismo, que se persuade consecuencia del fanatismo religioso y el fundamentalismo. Esta nueva versión no se satisface con la omisión de Dios, propia del ateísmo tradicional. Postula un ateísmo positivo, una deconstrucción religiosa, que primero realice una crítica y destrucción definitiva de los tres monoteísmos principales, judaísmo, cristianismo e islamismo. Para que después de rechazar cualquier existencia de lo trascendente, entronice a «la vida terrena en único bien verdadero», como catequiza Michel Onfray. Así se conseguirá el pleno hedonismo; es decir, el bienestar y la emancipación de los cuerpos y las mentes de mujeres y hombres; que, como escribía el citado, «solamente puede producirse mediante una descristianización radical de la sociedad».

Esta es la idea que se quiere transmitir de Dios y la religión por el pensamiento hegemónico. Identificando al fundamentalismo con la religión, se presenta a esta como el primer factor determinante de la violencia en el mundo actual. Muestras de ello lo constituyen frases tales como la expresada por Pilar Manjón: «Las religiones monoteístas dan muertos». O análisis como el formulado por Slavoj Zizek, afirmando que hoy en día «la religión aparece como fuente de una violencia exterminadora de un extremo a otro del mundo», manifestada en «las acciones de los fundamentalistas cristianos, musulmanes o hindúes». O bien el realizado por Salman Rushdie, considerando que las religiones monoteístas se han convertido en el principal problema de las democracias occidentales. Al cabo, para acabar con estos conflictos, la solución que se nos propone es fácil: el ateísmo.

Escribía Zizek que «el ateísmo es un legado europeo por el que merece la pena luchar», pues genera un espacio público en donde los creyentes pueden sentirse a gusto. Si para encontrar esa herencia en Europa hay que hallarla en la Revolución Francesa, entonces sí estará en peligro la religión. Pero todos ellos olvidan que el espacio público democrático nació en las colonias americanas, precisamente para garantizar la libertad de cultos. Que representa la dimensión pública, propia del carácter comunitario que tienen todas las religiones positivas. Puesto que para creer basta con la conciencia individual, no es necesaria la democracia. Como así sufrieron los ciudadanos europeos que vivieron tras el telón de acero, incluida la devastada tierra del yugoslavo.

Esta oportunista concepción laicista puede tener su eco en el planteamiento pacifista de nuestro Gobierno. En esta dialéctica es fácil caer en la tentación de contraponer paz y religión, y deducir la necesidad de suprimir esta para poder culminar con éxito el proyecto demagógico de paz en el que están empeñados, que les permita continuar en el poder. Como siempre, existe una gran mentira ideológica: el fundamentalismo no es una cuestión religiosa, es una cuestión política.

Porque el fundamentalismo es la ideologización política de la religión; es convertir una determinada religión en una ideología política, que sirva de instrumento revolucionario para conquistar y mantener el poder. El problema es de la política, no de la religión; menos del cristianismo, en cuyo origen está el «dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César», y separar lo espiritual de lo temporal. El cristianismo no puede prometer el paraíso en la historia como si fuera una ideología política. «Pues mi reino no es de este mundo, si fuera...». Sí, definitivamente Dios estaba en los campos de concentración alemanes, en los hábitos carmelitas de las hermanas Stein; con su pueblo: el pueblo judío. Pues, como el propio Benedicto XVI dijo en otra ocasión: Dios no está entre los crucificadores, sino entre los crucificados.

Por JESÚS TRILLO-FIGUEROA MARTÍNEZ-CONDE. Abogado del Estado

ABC, 22 de julio de 2006.

Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo

Hecho público por la asociación «Ayuda a la Iglesia Necesitada»

ROMA, domingo, 2 julio 2006 (ZENIT.org).- En el Informe 2006 sobre la Situación de la Libertad Religiosa en el Mundo, redactado por «Ayuda a la Iglesia Necesitada», Asia aparece como el continente más preocupante.

En la inmensa mayoría de sus Estados las leyes limitan de diversos modos la libertad de religión y, al mismo tiempo, es el área del planeta con el mayor número de personas que ven violado este derecho fundamental.

Se va desde la pena de muerte, para quien cambia de religión, la cárcel para quien no se adhiere a la religión de Estado, hasta la prohibición de llevar cualquier símbolo del propio credo, o al deber de vestirse según los cánones de la religión de Estado.

Fuentes de información directas, testimonios, documentos oficiales, artículos de agencias de prensa, diarios y periódicos, y noticias proporcionadas por las diversas organizaciones que se ocupan de derechos humanos, contribuyen a la redacción del Informe, realizado por la sección italiana de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que ofrece un panorama mundial, analizando país por país todos los continentes.

China es uno de los países donde la libertad de religión sigue violándose a causa de las leyes que obligan a los fieles a inscribirse en asociaciones controladas por el Gobierno y que consienten todo género de abusos o de marginaciones hacia quien no forma parte de ellas: arrestos, torturas, a veces hasta la muerte, destrucción y venta de edificios sagrados.

Pero la libertad religiosa no es violada sólo en el país más poblado del mundo, también en el segundo, la India, se esta verificando una progresiva restricción de los espacios de libertad, con el creciente nacionalismo hindú que, por un lado, multiplica los ataques contra los cristianos (ha habido incluso muertos en el último año) y, por otro, promueve leyes liberticidas «anticonversión».

Pero hay también restricciones de diversa gravedad, legales o de hecho, en Afganistán, Bangladesh, Bhután, Brunei, Corea del Norte, Indonesia, Irán, Irak, Israel, Laos, Maldivas, Malasia, Myanmar, Pakistán, Sri Lanka, Territorios Palestinos, Turkmenistán, Uzbekistán, Vietnam y Yemen.

Un capítulo propio, en Asia, está representado por la amenaza del terrorismo, que empuja a muchos cristianos a elegir la vía del exilio hacia Occidente. Es el caso de Irak, donde sólo desde agosto a octubre de 2004, entre diez mil y cuarenta mil cristianos abandonaron el país, y de Palestina, donde el riesgo de extinción de las comunidades católicas de rito oriental es alto.

También preocupante es la situación de Indonesia, donde el terrorismo y extremismo islámico, injertados en conflictos políticos locales e intereses personalistas, representan un obstáculo real para la garantía de la libertad religiosa. A finales de 2005, fuentes internas de la seguridad pública de Yakarta registraron la existencia de al menos tres mil indonesios dispuestos a realizar ataques terroristas y suicidios en todo el archipiélago.

En África las peores oleadas de violencia se han dado en Angola, Costa de Marfil y Sudán; queda sin resolverse el conflicto en Uganda y el avance en algunos países del Islam radical, que lleva consigo fuertes limitaciones a la libertad religiosa.

Extremamente preocupante es la realidad actual en Somalia donde los islamistas radicales están haciéndose con el control de la vida social.

Si, por un lado, algunos estados, como Marruecos y Túnez, introducen principios que favorecen la tolerancia, Argelia ha aprobado una ley que castiga las conversiones del Islam y en Egipto parece radicalizarse el choque entre fundamentalistas islámicos y cristianos coptos.

Difíciles, pero no dramáticas, las situaciones de Eritrea, Etiopía, Kenia, Libia, Malawi, Mauritania, Nigeria y Ruanda.

En América, en cambio, aparte de Cuba, donde permanecen limitaciones políticas a la libertad religiosa, y Venezuela, donde se temen evoluciones contrarias al respeto de los derechos civiles, los problemas para los fieles nacen sobre todo de la acción de los centros que promueven el aborto y de posturas laicistas de algunos partidos políticos en el Gobierno.

Así ha sido en Brasil en cuanto al aborto, en Canadá respecto a los «matrimonios» homosexuales, en algunos estados de Estados Unidos por una concepción distorsionada de la laicidad de las instituciones públicas.

Difícil, a diversos niveles, en algunos Estados, la vida para los grupos religiosos que difunden y promueven los derechos humanos. Es lo que sucede en Colombia, Ecuador, Jamaica y México.

Ni siquiera Europa está del todo ausente de preocupaciones en cuanto al respeto de la libertad religiosa. En el viejo continente los problemas surgen sobre todo a causa de la difusión de una postura laicista y por una actitud de control de la religión que permanece en algunos países que formaban parte de la Unión Soviética.

A este último grupo pertenecen Bielorrusia, Georgia, Macedonia, Moldavia y Rusia, aunque en este último país se entrevén posibilidades de una evolución positiva.

El Informe manifiesta su preocupación por una postura laicista del Estado en Bélgica, Francia y Suecia. Un caso especial es Turquía, donde la voluntad de adherirse a la Unión Europea está impulsando a las autoridades a dar pasos adelante en el respeto de la libertad de religión, pero queda mucho por hacer, también a nivel de sociedad civil, donde se notan signos de penetración del extremismo islámico, como lo demuestra el asesinato del misionero italiano Michele Santoro.

«Ayuda a la Iglesia Necesitada», obra de derecho pontificio, fundada en 1947 por el padre Werenfried van Straaten, monje premostratense holandés, se ha convertido en uno de los pocos observatorios en el mundo sobre la libertad religiosa.

Realiza su informe en el contexto de su misión de servicio la Iglesia para que ésta pueda realizar su misión evangelizadora en las zonas de persecución o de mayor dificultad socioeconómica.
ZS06070311

¿Es posible un diálogo entre religiones misioneras?

El cardenal Christoph Schönborn analiza la relación entre Islam y Cristianismo

VIENA, martes, 20 junio 2006 (ZENIT.org).- Las religiones que por naturaleza son misioneras, es decir, que quieren hacer discípulos, ¿pueden dialogar verdaderamente con miembros de otras religiones? A esta pregunta responde uno de los teólogos más reconocidos en estos momentos, el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena.

Lo hace en el artículo «Vías de la misión», escrito por el purpurado en el tercer número del semestral internacional «Oasis», revista plurilingüe del Centro internacional de Estudios e Investigaciones «Oasis» (www.cisro.org) para el diálogo con el islam.

En su reflexión, el arzobispo de Viena, quien colaboró decisivamente en la redacción del Catecismo de la Iglesia Católica. se interroga sobre la posibilidad de lograr conjugar la dinámica misionera, que está en la esencia de religiones como el cristianismo y el islam, con los principios que deberían animar el diálogo interreligioso, es decir la tolerancia, la conciencia del otro, y el respeto a la libertad religiosa.

«El diálogo se ve con frecuencia como opuesto a la misión: o misión o diálogo --comienza constatando el cardenal Schönborn--. Pero tanto el cristianismo como el islam son religiones claramente misioneras. Lo demuestra toda su historia, su presente y sobre todo la historia de sus orígenes.

En la Biblia cristiana, al final del Evangelio de Mateo, se encuentra el encargo misionero universal que Jesús, antes de su Ascensión, dio a los apóstoles y por tanto a los cristianos: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes» (Mateo 28, 19).

«Pero también el islam se concibe como una religión misionera: en la revelación del Corán --sostienen los musulmanes--, estaría indicada el camino que Dios ha destinado a todos los hombres. Todos los hombres la deben conocer y por tanto deben poder decidirse por la verdadera vía».

Por tanto el islam ha tenido un carácter misionero desde el primer instante y «si no lo fuera, se traicionaría a sí mismo», añade.

«¿Cómo entonces puede crecer un diálogo entre nuestras religiones? ¿No será siempre sólo una jugada estratégica ante la situación del panorama internacional? ¿No será siempre visto el diálogo por los representantes celosos de ambas religiones simplemente como una “solución soft" y por ello despreciada?», se pregunta.

«Ni el cristianismo ni el islam son monolitos --observa sin embargo--. La cristiandad vive, como el islam, en una multiplicidad de direcciones, que tal vez se han combatido violentamente y que siguen combatiéndose siempre», explica.

«La diferencias conciernen por una parte y por la otra al método, la vía de la misión». En este sentido, la cuestión es «si la misión puede recorrer sólo la vía de la persuasión personal del otro, o si puede convertirse también en un instrumento de presión política, militar y económica».

«Sobre esto el cristianismo y el islam, en su historia tan llena de conflictos, pero también de contactos, han dado respuestas muy diferentes», observa.

Sin embargo, «estas pocas indicaciones bastan para recordar que la cuestión misionera, tanto dentro de nuestras comunidades religiosas como entre ellas, debería figurar en los primeros lugares de la agenda de nuestro diálogo».

Y esto porque la misión constituye «la señal de la vitalidad de las religiones» pero al mismo tiempo encierra también «un gran potencial de conflicto», explica.

El purpurado enumera tres tareas que pertenecen «a la urgente e inaplazable agenda de los próximos años», que permitirán a las dos religiones seguir con fidelidad su mandato misionero y al mismo tiempo «mostrar y promover su compatibilidad con las instancias de una sociedad pluralista y democrática».

En primer lugar, afirma, «necesitamos, dentro del cristianismo y del islam (y de otras comunidades religiosas) un diálogo iluminador sobre la pregunta acerca del significado de nuestra tarea misionera constitutiva».

«¿Qué es la misión según Jesús, según el Corán? ¿Cómo debe, como puede darse la misión? ¿Como se sitúa respeto a la libertad de conciencia y de religión? ¿Cómo se sitúa respecto a los requerimientos de un mundo plural?», indica.

En segundo lugar, «dentro de nuestras respectivas comunidades religiosas, hay una urgente necesidad de diálogo y clarificación sobre la cuestión del 'proselitismo'», tema recurrente entre las Iglesias ortodoxas y la católica, y que también se da en la sociedad islámica mundial, prosigue.

Por último, «necesitamos un diálogo intrarreligioso sobre la cuestión de la misión, un diálogo que considere nuestra historia (nuestras historias) de misión (...), que ponga sobre el tapete abiertamente nuestras preocupaciones recíprocas, que cite abiertamente los peligros de la intolerancia, de los atentados a la libertad religiosa y que los haga objeto de esfuerzos comunes de corrección», añade.

«Como religiones con un mandato misionero, somos, estoy convencido, responsables ante Dios y ante el mundo de buscar los puntos en común de nuestros mandatos misioneros y de llevarlos juntos a la práctica», subraya.

«¿Acaso el Omnipotente no nos ha dado quizá a todos nosotros a través de la revelación y de la voz de la conciencia la tarea santa de trabajar en todas partes por la justicia, aliviar la miseria, combatir la pobreza, promover la educación, reforzar las virtudes del vivir juntos y así contribuir a un mundo más humano?», se pregunta.

«Un día seremos llamados ante Dios para dar cuenta de si hemos cumplido juntos nuestra misión. Y seremos llamados a dar cuentas de si hemos dado, a los muchos hombres que no saben creer en Dios, un testimonio creíble de la fe en Dios, o si a través de nuestros conflictos hemos aumentado el ateismo», concluye.
ZS06062002

Arrestados en Arabia Saudita cuatro cristianos mientras rezaban en una casa

RIAD, lunes, 19 junio 2006 (ZENIT.org).- El pasado 9 de junio, diez policías, armados con porras, entraron en una casa privada de Yedá, en el distrito de Al-Rowaise, arrestando a cuatro cristianos de origen africano cuyo delito ha sido el de ser sorprendidos mientras rezaban.

La noticia ha sido denunciada por la agencia «Compass Direct», y retomada por el servicio misionero «AsiaNews» y por «Radio Vaticano».

Los dos etíopes y los dos eritreos todavía estarían detenidos en la cárcel local para inmigrantes.

En el momento del arresto, más de cien personas, algunas de ellas filipinas, se encontraban reunidas en la casa.

Según estas fuentes, los fieles invitaron a los policías a sentarse y éstos esperaron durante tres horas la conclusión del acto de oración para después arrestar a los cuatro líderes del grupo.

Un cristiano, que ha hablado con los detenidos por teléfono, ha referido que los cuatro «están bien física y moralmente»; sin embargo, no ha ofrecido detalles sobre cómo están siendo tratados o sobre si son sometidos a interrogatorios.

El gobierno de Arabia Saudita prohíbe la práctica y las manifestaciones públicas de toda religión diferente al Islam. En los últimos años, gracias a las presiones internacionales, la corona saudita ha permitido la práctica de otras religiones, pero sólo en privado.

Ahora bien, según «Radio Vaticano», la policía religiosa sigue arrestando, apresando y torturando a personas que practican otras religiones, aunque lo hagan en privado.

Se desconocen cifras exactas sobre la presencia cristiana en el país, constituida en la mayor parte de trabajadores inmigrados.
ZS06061907

La libertad religiosa sigue preocupando

WASHINGTON, sábado, 13 mayo 2006 (ZENIT.org).- La Comisión para la Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos ha publicado la semana pasada su informe anual sobre la situación mundial. Ha anunciado también las recomendaciones de este año para el secretario de estado sobre «países de especial preocupación», CPCs en la jerga del gobierno.

Según la Ley sobre Libertad Religiosa Internacional de 1998, Estados Unidos designa como CPCs a aquellos países cuyos gobiernos están implicados o toleran violaciones sistemáticas y manifiestas del derecho universal a la libertad de religión o creencia.

Tras el informe del año pasado, la Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, designó como CPCs los siguientes países: Corea del Norte, Eritrea, Irán, China, Arabia Saudí, Sudán, Vietnam y Myanmar (la antigua Birmania). El informe de esta semana recomendaba que estos ocho países siguieran en la lista, y que se añadieran Uzbekistán, Turkmenistán y Pakistán.

La comisión, o USCIRF para ser breves, también tiene una «lista de observación» de países con graves problemas en cuanto a libertad religiosa. El informe de este año añadía Afganistán a la lista de Bangladesh, Bielorrusia, Cuba, Egipto, Indonesia y Nigeria.

El USCIRF también supervisa de cerca la situación de la India, Rusia y Sri Lanka. Además, continúa estando «especialmente preocupado» por Irak.

Sobre este último, el informe del USCIRF indica que «siguen las cuestiones fundamentales sobre el contenido final de la constitución, y sobre cómo se implementarán las disposiciones sobre libertad religiosa y otros derechos fundamentales a través de la legislación». Como consecuencia, los derechos humanos, incluyendo la libertad religiosa, siguen en peligro. El informe también expresaba su preocupación por la violencia en Irak debida a la intolerancia religiosa, al igual que por los ataques a los lugares de culto.

Están en especial peligro las comunidades minoritarias, incluyendo a los cristianos irakíes. Debido a la violencia continuada, los cristianos están abandonando el país, y el USCIRF advertía que el éxodo puede significar el fin de una larga presencia cristiana.

Post-Talibán

En cuanto a la presencia de Afganistán en la lista de observación, el informe comentaba que las condiciones han mejorado desde los días del régimen talibán, pero que el año pasado ha sido problemático para la libertad religiosa.

La nueva constitución afgana tiene defectos, que incluyen la falta de protecciones claras del derecho de religión o creencia, indicaba el informe. Esto tiene como resultado un creciente número de procesos penales y otras actuaciones oficiales contra los individuos.

Los defectos constitucionales se han visto exacerbados por el Tribunal Supremo del país, «que sigue siendo dirigido por un Juez que rechazó la ayuda sobre estándares internacionales de derechos humanos de la Comisión».

Además, la falta de control eficaz por parte del gobierno de la mayor parte del país, a excepción de los alrededores de la capital, Kabul, ha llevado a un deterioro progresivo de la situación de la libertad religiosa y de otros derechos humanos en muchas provincias.

Visita a China

China, por su parte, ha aumentado su control sobre los líderes religiosos, afirmaba el informe norteamericano. Los miembros del USCIRF han visitado China por primera vez el pasado agosto. Entre otras reuniones, se encontraron con representantes de las organizaciones religiosas «patrióticas». Estos organismos aprobados oficialmente se limitan a cinco creencias: budismo, catolicismo, Islam, protestantismo y taoísmo.

El coste del reconocimiento oficial ha sido alto, observaba el USCIRF. Las organizaciones aprobadas deben someterse a que el gobierno controle sus actividades. También han aceptado restricciones sobre qué doctrinas y tradiciones pueden enseñar. Se ha informado de que algunos líderes cristianos han tenido que refrenarse sobre las enseñanzas que implican la segunda venida de Jesús, la sanación divina, la práctica del ayuno, y el nacimiento virginal.

«La mayoría de la práctica religiosa en China tiene lugar fuera del sistema de las organizaciones aprobadas por el gobierno», indicaba el informe del USCIRF. Esto a pesar de las graves penas legales para quienes se implican en actividades religiosas no aprobadas.

Los budistas en el Tíbet y los musulmanes en la región de Xinjiang también se enfrentan a graves restricciones en la práctica de sus religiones, y el informe acusaba a las autoridades de graves abusos de los derechos humanos en estas dos regiones.

Otro país de la lista CPC es Vietnam. El gobierno «sigue cometiendo violaciones sistemáticas y manifiestas de la libertad de religión o creencia», indicaba el informe. En mayo del 2005, el departamento de estado de Estados Unidos anunció un acuerdo con Hanoi sobre algunas directrices que demostraran una mejoría en las condiciones de la libertad religiosa.

«El expediente de cumplimiento de este acuerdo por parte de Vietnam tiene altos y bajos», sostenía el USCIRF. Algunos presos han sido liberados y se ha abierto un cierto número de lugares de culto religioso. Se han suavizado algunas de las restricciones a los budistas y católicas. Pero todavía existen restricciones.

África en conflicto

Sudán ha sido otro país señalado con preocupación en el informe. El 9 de enero de 2005, las partes en conflicto en la guerra civil norte-sur firmaron un acuerdo de paz. Las disposiciones sobre libertad religiosa, no obstante, no han sido respetadas, según el informe norteamericano.

La situación ha mejorado algo en el sur, según el informe. Pero en la parte norte de Sudán todos los habitantes, incluidos los cristianos y los seguidores de las religiones tradicionales africanas, están sujetos a la Charia, o ley islámica. Se requiere la aprobación del gobierno para la construcción y uso de lugares de culto, y aunque se conceden con regularidad permisos para construir mezquitas, normalmente se deniega el permiso para construir iglesias. De hecho, durante más de 30 años, el gobierno ha negado el permiso para construir iglesias católicas en las zonas bajo su control.

Se suele atacar las iglesias construidas sin permiso. Además, las propiedades de la iglesia que han sido reconocidas legalmente son vulnerables de ser expropiadas. El informe observaba el caso de unas instalaciones recreativas católicas que fueron confiscadas por el gobierno para el uso privado del Partido del Congreso Nacional.

Aunque no se ha aplicado en los últimos años, todavía existe en Sudán la pena de muerte por apostasía del Islam. Los convertidos al cristianismo se enfrentan, por lo general, a tantas presiones sociales y acosos oficiales que no pueden permanecer en el país.

La religión también es un elemento de conflicto en Nigeria. El informe norteamericano indica que, desde que el presidente Olusegun Obasanjo llegó al poder por elección popular en 1999, más de 10.000 nigerianos han sido asesinados en ataques sectarios y comunales y por represalias entre musulmanes y cristianos. Los últimos conflictos incluyen el asesinato de al menos 120 musulmanes y cristianos durante las protestas de febrero pasado sobre las caricaturas del profeta Mahoma. Las protestas han fomentado las tensiones religiosas y étnicas.

Los cristianos en los estados del norte, donde se ha adoptado la Shariah, se quejan de discriminación por parte de los gobiernos controlados por musulmanes y hablan de sus comunidades como de ciudadanos de segunda clase.

Financiar el odio

Otro país que ha sido incluido en la lista negra del USCIRF es Arabia Saudí. El informe de este año comentaba que el gobierno sigue prohibiendo cualquier forma de expresión pública religiosa que no sea de la escuela del Islam sunní oficialmente reconocida. Las autoridades también reprimen la práctica religiosa privada.

El informe acusaba también al gobierno saudí de seguir financiando «actividades a través del mundo que apoyan una extrema intolerancia religiosa, el odio, y, en algunos casos, la violencia hacia los no musulmanes y los musulmanes no afectos».

La violencia por motivos religiosos persiste en Pakistán, el informe observaba que esto explicaba por qué se recomendó que el país se añadiera a la lista CPC. Además, la respuesta del gobierno a este problema, aunque ha mejorado «sigue siendo insuficiente y no totalmente eficaz».

El informe observaba que algunas de las leyes del país implican penas de prisión por motivos de religión o creencias. La situación se complica dada la alianza política del gobierno pakistaní con los partidos religiosos militantes, que ha reforzado a estos grupos y les ha dado influencia en los asuntos del país.

Una tendencia que va contra la corriente de la separación entre la Iglesia y el Estado.
ZSI06051302