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Iglesia católica

«La tortura degrada a todos los implicados»

«La tortura degrada a todos los implicados»


Obispos firman una declaración contra esta práctica en Estados Unidos

WASHINGTON, miércoles, 8 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Monseñor William S. Skylstad, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), en representación de los obispos estadounidenses, se ha unido a otros líderes religiosos del país, de diversas confesiones, en el rechazo al uso de la tortura en Estados Unidos, dado que es una violación de la dignidad humana básica.

Según informa la Conferencia, el obispo firmó una declaración conjunta titulada «La Tortura es un asunto moral», promovida por la Campaña Nacional Religiosa contra la Tortura.

En el texto de la declaración se lee: «La tortura viola la dignidad básica de la persona humana que todas las religiones, en sus más altos ideales, tienen en gran estima. La tortura degrada a todos los implicados –responsables políticos, perpetradores y víctimas—».

La declaración añade que la tortura «contradice los más queridos valores de nuestra nación. Cualquier política que permita la tortura y el trato inhumano es chocante y moralmente intolerable».

«Lo que está en riesgo en la crisis de abuso de la tortura --subraya la declaración de los líderes religiosos-- es nada menos que el alma de nuestra nación. ¿Qué significa que la tortura sea condenada de palabra pero permitida de hecho? América debe abolir la tortura ahora, sin excepciones».

Entre los firmantes de la declaración se encuentran el rabino Alvin Berkun, presidente de la Asamblea Rabínica y otros líderes judíos; el obispo metropolita Christopher, de la Iglesia Ortodoxa Serbia en Estados Unidos y Canadá; el arzobispo Nicolae Condrea, de la Archidiócesis Ortodoxa Rumana en América y Canadá; el arzobispo Demetrios, primado de la Archidiócesis Griega Ortodoxa de América, así como líderes de las Iglesias Episcopal, Luterana, Baptista, Metodista, Presbiteriana.

Así mismo firman la declaración Ingrid Mattson, presidenta de la Sociedad Islámica de Norteamérica; Manmohan Singh, secretario general del Consejo Mundial Sij y otros muchos líderes religiosos.
ZS

Las posibilidades y límites de la ciencia, según Benedicto XVI

Las posibilidades y límites de la ciencia, según Benedicto XVI


Discurso a los miembros de la Academia Pontificia de las Ciencias

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 6 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que pronunció Benedicto XVI este lunes a los miembros de la Academia Pontificia de las Ciencias, reunidos en Roma, con motivo de su asamblea plenaria celebrada sobre el tema: «La posibilidad de predicción en la ciencia: precisión y limitaciones».
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Excelencias, señores y señoras:
Saludo con mucho gusto a los miembros de la Academia Pontificia de las Ciencias con motivo de esta asamblea plenaria, y doy las gracias al profesor Nicola Cabibbo por las gentiles palabras que me ha dirigido en vuestro nombre. El tema de vuestro encuentro, «La posibilidad de predicción en la ciencia: precisión y limitaciones», constituye una característica distintiva de la ciencia moderna. La posibilidad de predicción, de hecho, es una de las razones principales del prestigio del que goza la ciencia en la sociedad contemporánea. La institución del método científico ha dado a las ciencias la capacidad de prever los fenómenos, de estudiar su desarrollo y, por tanto, de controlar el ambiente en el que el vive el ser humano.

El creciente «avance» de la ciencia, y especialmente su capacidad para controlar la naturaleza a través de la tecnología, en ocasiones ha sido asociado con una correspondiente «retirada» de la filosofía, de la religión e incluso de la fe cristiana. De hecho, algunos han visto en el progreso de la ciencia y de la tecnología modernas una de las principales causas de secularización y materialismo: ¿por qué invocar el dominio de Dios sobre esos fenómenos, cuando la ciencia ha mostrado su propia capacidad de hacer lo mismo?

Ciertamente la Iglesia reconoce que el hombre «gracias a la ciencia y la técnica, ha logrado dilatar y sigue dilatando el campo de su dominio sobre casi toda la naturaleza» de manera que «un gran número de bienes que antes el hombre esperaba alcanzar sobre todo de las fuerzas superiores, hoy los obtiene por sí mismo» (Gaudium et spes, n. 33). Al mismo tiempo, el cristianismo no plantea un conflicto inevitable entre la fe sobrenatural y el progreso científico. El punto de partida de la revelación bíblica es la afirmación de que Dios creó a los seres humanos, dotados de razón, y les puso por encima de todas las criaturas de la tierra. De este modo, el hombre se convirtió en quien administra la creación y en el «ayudante» de Dios. Si pensamos, por ejemplo, en la manera en que la ciencia moderna, ha contribuido a la protección del ambiente, previendo los fenómenos naturales, al progreso de los países en vías de desarrollo, a la lucha contra las epidemias y al aumento de la esperanza de vida, queda claro que no hay conflicto entre la Providencia de Dios y la acción del hombre. De hecho, podríamos decir que el trabajo de prever, controlar y gobernar la naturaleza, que la ciencia hace hoy más factible que en el pasado, forma parte en sí mismo del plan del Creador.

Sin embargo, la ciencia, si bien es generosa, sólo da lo que tiene que dar. El ser humano no puede depositar en la ciencia y en la tecnología una confianza tan radical e incondicional, como para creer que el progreso de la ciencia y la tecnología puede explicarlo todo y satisfacer plenamente sus necesidades existenciales y espirituales. La ciencia no puede sustituir a la filosofía y a la revelación, dando una respuesta exhaustiva a las cuestiones fundamentales del hombre, como las que conciernen al sentido de la vida y de la muerte, a los valores últimos y a la naturaleza del progreso.

Por este motivo, el Concilio Vaticano II, tras haber reconocido los beneficios alcanzados por los progresos científicos, subrayó que «el método de investigación […] se considera sin razón como la regla suprema para hallar toda la verdad», añadiendo que se da «el peligro de que el hombre, confiado con exceso en los inventos actuales, crea que se basta a sí mismo y deje de buscar ya cosas más altas» (Ibidem, n. 57).

La posibilidad de predicción científica suscita también la cuestión de las responsabilidades éticas del científico. Sus conclusiones tienen que estar guiadas por el respeto de la verdad y por el reconocimiento honesto, tanto de la precisión como de las inevitables limitaciones del método científico. Ciertamente esto significa evitar innecesariamente predicciones alarmantes cuando no están sostenidas por datos suficientes o sobrepasan la capacidad actual de la ciencia para hacer previsiones. Al mismo tiempo, se debe evitar lo contrario, es decir, callar, por temor, frente a los auténticos problemas. La influencia de los científicos en la formación de la opinión pública en virtud de su conocimiento es demasiado importante como para ser socavada por una indebida precipitación o por una publicidad superficial.
Como mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, observó en una ocasión: «Por eso los científicos, precisamente porque "saben más", están llamados a "servir más". Dado que la libertad de que gozan en la investigación les permite el acceso al conocimiento especializado, tienen la responsabilidad de usarlo sabiamente en beneficio de toda la familia humana» (Discurso a la Academia Pontificia de las Ciencias, 11 de noviembre de 2002).

Queridos académicos, nuestro mundo os mira a vosotros y vuestros colegas para comprender claramente algunas de las posibles consecuencias de muchos fenómenos naturales. Pienso, por ejemplo, en las constantes amenazas al medio ambiente que afectan a poblaciones enteras y la necesidad urgente de descubrir fuentes alternativas de energía, seguras y disponibles para todos. Los científicos encontrarán ayuda en la Iglesia a la hora de afrontar estos temas, porque ha recibido de su divino Fundador la tarea de encaminar a las conciencias hacia el bien, la solidaridad y la paz. Precisamente por este motivo considera que tiene el deber de insistir en que la capacidad científica de control y previsión no se debe emplear jamás contra la vida y la dignidad del ser humano, sino que debe ponerse siempre a su servicio y al de las generaciones futuras.

Hay, por último, una reflexión que nos puede sugerir hoy el tema de vuestra asamblea. Como han subrayado algunas de las relaciones presentadas en los últimos días, el mismo método científico, en su capacidad de reunir los datos, elaborarlos y utilizarlos en sus proyecciones, tiene límites propios que restringen necesariamente la posibilidad de predicción científica en determinados contextos y aspectos. La ciencia, por tanto, no puede querer proporcionar una representación completa y determinista de nuestro futuro y del desarrollo de cada fenómeno que estudia.

La filosofía y la teología podrían aportar, en este sentido, una contribución importante a esta cuestión fundamentalmente epistemológica, ayudando por ejemplo a las ciencias empíricas a reconocer la diferencia entre la incapacidad matemática para predecir ciertos acontecimientos y la validez del principio de causalidad, o entre el determinismo o la contingencia (casualidad) científicos y la causalidad a nivel filosófico, o más radicalmente, entre la evolución como el origen de una sucesión en el espacio y el tiempo, y la creación como el origen último de del ser participado en el Ser esencial.

Al mismo tiempo, hay un nivel más elevado que necesariamente supera todas las predicciones científicas, es decir, el mundo humano de la libertad y de la historia. Mientras que el cosmos físico puede tener su propio desarrollo espacio-temporal, sólo la humanidad, en sentido propio, tiene una historia, la historia de su libertad. La libertad, como la razón, es una parte preciosa de la imagen de Dios dentro de nosotros, y nunca podrá quedar reducida a un análisis determinista. Su trascendencia con respecto al mundo material tiene que ser reconocida y respetada, pues es un signo de nuestra identidad humana. Negar esta trascendencia en nombre de una supuesta capacidad absoluta del método científico de prever y condicionar el mundo humano implicaría la pérdida de lo que es humano en el hombre y, al no reconocer su unicidad y su trascendencia, podría abrir peligrosamente las puertas a su abuso.

Queridos amigos, al concluir estas reflexiones, os aseguro una vez más mi profundo interés por la actividad de esta Academia Pontificia y mis oraciones por vosotros y por vuestras familias. Invoco sobre todos vosotros las bendiciones de la sabiduría, la alegría y la paz de Dios omnipotente.

[Traducción del original inglés realizada por Zenit
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]

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Cardenal Antonio Cañizares: El relativismo ético amenaza la convivencia

Cardenal Antonio Cañizares: El relativismo ético amenaza la convivencia


Intervención en las Semanas Sociales de España

TOLEDO, sábado, 4 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso de apertura de la Semana Social de España, que se celebra del 2 al 5 de noviembre en Toledo, pronunciado por el cardenal Antonio Cañizares Llovera. El tema de la Semana es «Propuestas cristianas para una cultura de la convivencia».


No es casual que se celebre en Toledo esta Semana Social, que va a tratar una importantísima cuestión, nada menos que: "Propuestas cristianas para una cultura de la convivencia", tan urgentes y necesarias en los tiempos que corremos. Digo que no es casual porque aquí tuvo lugar, en el año 589, el Tercer Concilio de Toledo, "dato histórico, eclesiástico y europeo de primer orden", en palabras de quien hoy es el Papa Benedicto XVI, en una conferencia en Madrid en uno de los actos programaos para conmemorar el XIV centenario de este Concilio,

El entonces Cardenal Ratzinger añadía en aquella ocasión: "La España de aquel tiempo estaba dividida internamente en un doble sentido. Al enfrentamiento étnico entre la población románica y la germánica, se sumaba la correspondiente oposición religiosa entre las versiones católica y arriana del cristianismo. Las contraposiciones de la sangre sólo podían ser salvadas por la unidad del espíritu; ambos pueblos podían crecer y caminar juntos, por senda de la unidad en la fe... No volvemos nuestro pensamiento a estos acontecimientos Históricos para refugiarnos en el pasado. El Concilio de Toledo ha creado futuro ha construido Europa, produciendo unidad a partir de la fuerza del espíritu. En el Encuentro con el Concilio, buscarnos modelos de unidad, al no que pueda reunir a unos y otros y abrir caminos para avanzar" (J. Ratzinger), En esta Semana Social también buscamos y esperamos hallar, en las fuentes y propuestas cristianas, caminos por los que avanzar por las sendas de la unidad y de la convivencia entre los pueblos, las razas, las religiones, las gentes, en definitiva.

En esta Semana van a estar presentes preguntas como éstas: ¿Qué puede dar unidad y edificar convivencia entre los hombres y los pueblos? ¿Que fuerzas pueden servir a la edificación de un nuevo futuro para una cultura de la convivencia? ¿Es todavía la fe cristiana, también hoy, mil cuatrocientos diecisiete años después del Tercer Concilio de Toledo una fuerza así? (Cf. J. Ratzinger). Si el camino trazado y emprendido en aquel momento fue quebrado siglos más tarde de algún modo y recuperado, de nuevo en Toledo, con la llegada a Toledo y restablecimiento del rey cristiano. A partir de entonces se origina una convivencia que ha dado lugar a la denominación de Toledo, como la "Ciudad de las tres culturas", no sin una cierta carga de mito de todos conocido.

En todo caso, Toledo representa y es signo de unidad, de convivencia y de una verdadera tolerancia que tiene sus raíces y fundamentos cristianos. Hoy, una de las palabras que está más en boga en el lenguaje público es "tolerancia". Y es verdad que estamos muy necesitados de ella. Se trata de una exigencia básica para las relaciones humanas. Necesitamos vivir en la tolerancia, entendida ésta como obligado respeto a la conciencia y a las convicciones ajenas; la necesitamos como base firme para una convivencia en libertad. La necesitamos en un mundo intolerante, abundante, por desgracia, en rechazos por doquier.

Ojalá, por el bien común de la convivencia, que no se hiciese de la "tolerancia" una palabra manida, un «slogan». Con seguridad, habría que hablar poco de tolerancia y, sin embargo, ser en la realidad muy respetuosos unos de otros. Esto requiere un largo aprendizaje. Un aprendizaje que no es ajeno al reconocimiento de la verdad. Cuando la tolerancia se entiende como indiferencia relativista que cotiza a la baja todo asomo de convicción personal o colectiva, o cuando domina la persuasión de que no hay verdades absolutas, de que toda verdad es contingente y revisable y de que toda certeza es síntoma de inmadurez y dogmatismo, o cuando se estima que tampoco hay valores que merezcan adhesión incondicional y permanente entonces es muy difícil que se construya una sociedad tolerante y una cultura de la convivencia.

Estimo que uno de los enemigos más fuertes y más difíciles para una sociedad tolerante y para cultura de la convivencia es el relativismo y el desplome ético que caracteriza muchos aspectos de la cultura contemporánea. Incluso, "no falta quien considera este relativismo ético como una condición de la democracia, ya que sólo él garantizaría la tolerancia, el respeto recíproco entre las personas y la adhesión a las decisiones de la mayoría, mientras que las normas morales, consideradas objetivas y vinculantes, llevarían al autoritarismo y a la intolerancia" (Juan Pablo II). Pero cuando faltan estas normas morales, objetivas y vinculantes para todos, por ejemplo en lo concerniente al respeto a la vida, todos somos testigos de las graves consecuencias que se originan.

"Es cierto, como señaló el Papa Juan Pablo II en su Encíclica sobre la vida, que en la historia ha habido casos en los que se han cometido crímenes en nombre de la 'verdad'. Pero crímenes no menos graves y radicales negaciones de la libertad se siguen cometiendo también en nombre del 'relativismo ético'. Si por una trágica ofuscación de la conciencia colectiva, el escepticismo llegara a poner en duda hasta los principios fundamentales de la ley moral, el mismo ordenamiento democrático -basado en el respeto y la tolerancia- se tambalearía en sus fundamentos, reduciéndose a un puro mecanismo de regulación empírica de intereses diversos y contrapuestos" (EV 70). Una sociedad tolerante y una cultura de la convivencia se asienta sobre la verdad que nos hace libres y se realiza en el amor. Una sociedad que destruya o disminuya la libertad, asentada en la verdad, o desvirtúe y desnaturalice la realidad del amor o la misma palabra "amor", va de camino hacia la intolerancia. Por ello, si queremos ser libres y construir una sociedad tolerante, busquemos y sirvamos a la verdad que se realiza en el amor.

La Iglesia se presenta en el mundo servidora de una verdad sobre el hombre y de una vida que ha encontrado en Jesucristo, camino verdad y vida, amor de Dios encarnado y crucificado por los hombres. Ella sabe que esta verdad es vida en libertad y en comunión y amor, en mano tendida, en acercamiento al extraño que yace malherido y despojado por otros, arrinconado y marginado, porque la libertad sólo nace del amor, y porque la única razón de ser de la libertad es hacer posible la comunión y el amor, el servicio respetuoso y atención sanante a todo hombre que es próximo a cada uno. Se trata de una libertad para buscar y adherirse a la verdad y al bien, para la comprensión y el respeto, para la longanimidad y el diálogo, para el amor y la misericordia.

Para el cristiano ser tolerante y ser factor de una cultura de la convivencia no debiera ser un añadido, pertenece a su misma entraña. Porque el cristiano es hombre de comunión, de diálogo, de encuentro; porque ha nacido del amor, de la comunión, del diálogo y del encuentro de Dios con el hombre en su Hijo Jesucristo. La tolerancia y la convivencia entre los hombres tan cercana y tan dentro de la comunión es posible si cada uno respeta la dignidad personal y humana de los demás. La comunión, la convivencia, y la tolerancia no existen cuando la colectividad se impone a los hombres; la tolerancia no es real si coexisten unos junto a otros con indiferencia y sólo buscan sus propias ventajas e intereses. La verdadera tolerancia tiende de suyo a la comunión, y sólo surge cuando uno percibe la dignidad inrobable del prójimo y la diversidad como riquezas, cuando le reconoce al prójimo la misma dignidad sin uniformidad que a uno mismo y está dispuesto a comunicarle sus propias capacidades y dones.

Esto es lo que he visto y contemplado en Jesucristo, esto es lo que he aprendido en la Iglesia y de su historia, esto es lo que nos va a ofrecer con gozo y sencillez a todos esta XL Semana Social en España, en el primer centenario de su andadura, aquí, en Toledo, para la que deseo y pido todos los frutos y bendiciones de Dios.
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In memoriam. Una entrevista a Julián Gómez del Castillo: la posición del Movimiento Cultural Cristiano

In memoriam. Una entrevista a Julián Gómez del Castillo: la posición del Movimiento Cultural Cristiano

El pasado 29 de octubre de 2006, Julián Gómez del Castillo entregó su alma al Padre. Testigo y protagonista de un largo y difícil periodo de la Iglesia española, militó hasta el final de sus días al servicio de la Iglesia y de los pobres. Uno de nuestros colaboradores lo entrevistó allá por mayo de 2003. Como homenaje a su memoria, hemos querido rescatar esa entrevista, publicada en el número 60 de nuestra revista digital, que valoramos como plenamente vigente.

Hemos entrevistado a Julián Gómez del Castillo, cofundador de la HOAC en 1946, segundo presidente de la Editorial ZYX, y del grupo iniciador del Movimiento Cultural Cristiano; una pujante realidad eclesial española muy presente en las calles españolas con su característico estilo militante y sus “Ediciones Voz de los sin Voz”.

Pregunta: Imagínese a un joven de 17 años. Padres separados, vive con la madre. Bautizado, hizo la primera comunión pero no contempla la posibilidad de confirmarse. Estudia en un colegio privado no católico. Su mayor estímulo es disfrutar el fin de semana a tope. Suele llevar un preservativo en un bolsillo del pantalón. Ahora, su principal dilema es decidir donde hacerse un tatuaje. Inteligente, consumidor habitual de cine y vídeo, pero apenas lee libros; estudiando únicamente para superar curso y no perder los privilegios caseros. No tiene claro qué estudios superiores realizará. No está comprometido en ninguna asociación. Si se lo presentaran en una reunión de amigos, y éste le preguntara “de qué vas”, ¿qué respondería?

 

Respuesta: De constructor de vida solidaria

 

P.: ¿Podría resumir, sintéticamente, el carisma de su movimiento?

 

R.: Servir a la promoción integral y colectiva, no al asistencialismo de los empobrecidos.

P.: Algunos movimientos sociales, aparentemente, han sido abandonados en buena medida por los católicos, caso del sindicalismo, el cooperativismo, etc. Esta apreciación, ¿es justa? ¿debería, el conjunto del catolicismo social, retomar la iniciativa en estos ámbitos sociales?

 

R.: Lo que ha sido abandonado es la actitud militante sustituyéndose con la cancerosa e interesada burocracia.

 

P.: El MCC, en sus publicaciones, denuncia con idéntico énfasis, tanto las injusticias económicas y estructurales norte-sur, como el daño del aborto. Esa capacidad de juicio, ¿le facilita el mantenimiento de espacios de encuentro con otras realidades y movimientos eclesiales?, ¿se identifica con algunas de esas realidades de forma especial?

R.: Con la Iglesia. Las demás realidades... son propias del mundo enriquecido a costa del empobrecido.

 

P.: ¿Mantiene, su movimiento, buenas relaciones con los obispos españoles? ¿Participa en las delegaciones diocesanas de apostolado seglar y pastoral obrera?

 

R.: La mayoría del MCC es universitaria. Amamos a la Iglesia, a toda y única Iglesia y, lógicamente, todo lo que hacemos colabora en su acción apostólica.

 

P.: ¿Cuáles son las raíces, a su juicio, de las constantes muestras de anticatolicismo militante practicado por determinados sectores políticos y mediáticos españoles?

R.: El sectarismo antirreligioso se ha dado en la derecha y en la izquierda españolas desde principios del siglo XX y se sigue dando. ¿Seguirá? En la medida que no se construya la justicia, seguirá.

P.: El MCC propugna generalmente, según vemos en su revista Autogestión, el “voto en blanco”. Con la mirada en los próximos comicios del 25 de mayo, ¿mantendrá de nuevo esa postura?, ¿también en el País Vasco y Navarra donde, además, se juega la libertad de media sociedad?

 

R.: Sí. Niego las siete palabras finales. Pero mientras más de 4.000 millones de personas pasen hambre provocada, 400 millones de niños sean esclavos y 1.500 millones sean parados o subempleados pediremos el voto en blanco.

 

P.: ¿Qué opinión les merece el colectivo Cristianos en el PSOE?

R.: Los datos que tenemos nos dan la impresión que no tienen maduro ni el cristianismo ni el socialismo, quizá sean socialdemócratas.

P.: El futuro parece jugarse, en buena medida, en la educación de las nuevas generaciones. ¿Cómo responder, desde la Iglesia a ese reto?

 

R.: Eso lo he oído en los últimos 60 años. Creemos que el gran problema de la evangelización del mundo enriquecido es la vivencia de la conversión y la solidaridad.

P.: En un mundo globalizado y de pensamiento único, cuyo destino se determina en restringidos círculos financieros y de poder político de alcance universal, ¿qué puede aportar la Doctrina Social de la Iglesia? ¿No parece, acaso, un instrumento obsoleto frente a las modernas modalidades de lucha y de resistencia anti-globalización?:

R.: No, si promovemos un cristianismo de conversión y solidaridad.

P.: La inmigración está evolucionando, pasando de ser una excepción a constituir una realidad generalizada en la sociedad española. ¿Cuáles son, a su juicio y en este contexto, los límites del principio de solidaridad?

 

R.: La solidaridad no debe tener límites, debe abarcar hasta “dar la vida”, lo demás son chapuzas burguesas.

 

P.: El Islam, ¿qué le sugiere? ¿confrontación, diálogo, asimilación, ecumenismo, multiculturalismo?

R.: Diálogo.

P.: Ante la guerra en Irak, ¿le parece justa y adecuada la postura de la Iglesia católica?

R.: Sí, pero además no toleremos que sirva para tapar las otras 72 guerras que hay.

Muchas gracias.

F.J.V.O.

 

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Pedimos a nuestros lectores que se unan con sus oraciones, y sus miradas puestas en este hombre, a las ya rezadas por todos los militantes del Movimiento Cultural Cristiano y sus amigos de todo el mundo, entre los que, modestamente, nos incluimos.

 

 

Link de interés:

http://www.solidaridad.net

 

 

El Episcopado recuerda que celebrar Halloween «contradice» la fe cristiana

El Episcopado recuerda que celebrar Halloween «contradice» la fe cristiana


L. R. R.

Madrid- Celebrar Halloween es «contradictorio» con la fiesta católica del día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Así lo explicó ayer el director de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el padre Joan María Canals, quien señaló además que celebrar Halloween «no es muy pedagógico» para los niños. «Una cosa es la realidad y otra el juego, y en medio están los niños. La muerte no es un juego ni una fiesta para divertirse un día al año. ¿Qué idea de la muerte queda en el corazón del niño que se ha disfrazado de calavera y ha estado jugando?», se preguntó el padre Canals. «Por una parte, los colegios y los propios padres instan a sus hijos a disfrazarse en Halloween y, por otra, cuando llega la muerte de un ser querido, ¿qué pasa?», se planteó.
Por tanto, hay que dar a Halloween «un sentido cristiano», ya que en esta fiesta de origen irlandés «no se ve el sentido de muerte como lo vemos los cristianos, ya que nosotros vemos más allá. Para el cristiano no termina todo aquí», explicó. Así, en la fiesta de Todos los Santos la Iglesia católica «hace memoria de todos los que gozan en el cielo contemplando al Señor». «Es un día para mirar al cielo y contemplar que hay una multitud de personas que han vivido en la tierra y han muerto en gracia del Señor», añadió el sacerdote. Ep

La Razón, 1 de noviembre de 2006

Julián Gómez del Castillo ha fallecido.

Julián Gómez del Castillo ha fallecido.

La Coordinadora Permanente del Movimiento Cultural Cristiano, profundamente apenados pero confiados en la misericordia de Dios, le comunican a usted el fallecimiento de Julián en el día de hoy.

Encomendamos a nuestro querido Julián a sus oraciones, pidiendo al Señor por su eterno descanso en la certeza de que ya esté gozando de su presencia.

Asimismo, le rogamos comunique este acontecimiento a aquellas personas que pudieran conocerle.

Aprovechamos la ocasión para enviarle un abrazo en Cristo Jesús, muerto y resucitado.

Madrid, 29 de octubre de 2006

Julián Gómez del Castillo nació el 10 de octubre de 1924 en la España del hambre. Nació en una familia obrera entregada al ideal de la justicia. Su padre, miembro de aquel PSOE militante al igual que su abuelo, murió en la cárcel de aquel engendro pequeño burgués que fue la Segunda República.

Su infancia le fue robada por el capitalismo. Muy pronto tuvo que trabajar y muy pronto se unió a las luchas sociales siendo capaz, con sus hermanos y otros niños, de obtener fondos para sostener huelgas. Recordaba con frecuencia cómo de niño metía en la cárcel los periódicos para su padre eludiendo la vigilancia carcelaria.

En su juventud se convirtió al cristianismo y recibió el bautismo. A partir de ese momento, lucha por la Justicia y vida cristiana formaron para él un solo cuerpo. En la militancia cristiana conoció a Trini, una joven obrera, con quien contrajo matrimonio cristiano del que nacieron 4 hijos y que sufrió también varios abortos involuntarios.

Su entrega al Ideal cristiano de Justicia se hacía vida, por aquellos años, en la promoción de centros culturales. A mediados de los cuarenta conoce a Guillermo Rovirosa y la HOAC y forma parte del grupo de conversos que dio solidez a esa organización desde la cual se lanza un periódico, el ¡Tú!, que Franco no dudó en cerrar. Aquellos militantes devolvieron la esperanza a una clase obrera completamente hundida y humillada: bufetes laboralistas, cursillos, hojas informativas, penetración en el sindicato vertical... todo servía para retomar la antorcha de la Solidaridad histórica de los pobres, mientras el PSOE iniciaba sus plácidas vacaciones en el exilio y abandonaba la promoción militante en España. El franquismo le persiguió sin piedad, llegando a padecer cárcel y todo tipo de controles.

Su vida apostólica se caracterizó por no aceptar las instrumentalizaciones de la democracia cristiana ni de la socialdemocracia. En la crisis profranquista del apostolado laico de los años sesenta, junto a Rovirosa, fue el primer impulsor de la editorial ZYX, la editorial obrera más importante de la oposición franquista. Y en la crisis apostólica promarxista de los años setenta defendió, incluso desde el compromiso sindical, la solidaridad, la autogestión, la primacía de la persona humana... frente a los manejos politiqueros de la derecha y la izquierda.

A comienzos de los ochenta, cuando el capitalismo se ha hecho neocapitalismo, los obreros -especialmente sus representantes- se han aburguesado y el colonialismo se ha transformado en robo Norte-Sur, colabora de forma muy destacada en el lanzamiento del Movimiento Cultural Cristiano. A él aportará hasta su muerte sus cualidades y su entrega. Sus pilares, como en otras asociaciones anteriores, serán la fidelidad a Cristo, la Iglesia y los pobres. Con el Movimiento Cultural Cristiano nace la editorial “Voz de los sin voz”, que unida a la experiencia en ZYX, convierten a Julián en el primer editor de la lucha social de la España contemporánea.

A comienzos de este tercer milenio, teniendo ante sus ojos el drama de los pobres y las ganas de ser fieles de los militantes en cuya forja había colaborado, es el principal impulsor del primer partido político plenamente autogestionario: Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIn). Insiste en la inspiración cristiana de esta plataforma que nace para servir a los empobrecidos.

Ha muerto un militante cristiano de la Iglesia Católica. Miles de personas se han beneficiado de los cientos de miles de kilómetros que hizo por España e Iberoamérica alentando la vida solidaria, especialmente desde los cursillos apostólicos y sociopolíticos dedicados a plantear la vida cristiana en toda su amplitud: conversión y revolución. Cientos de personas hemos sido amados por él como sus hijos, y a él y a Trini les queremos como a nuestros propios padres. Por su sabiduría y experiencia vital, su consejo ha sido buscado por intelectuales de alto rango, obispos... y personalidades históricas le han admirado. Pero sobre todo, los sencillos, los obreros, los empobrecidos del Tercer Mundo han vivenciado que Julián les ha devuelto la esperanza, las ganas de luchar. Fue perseguido de mil maneras y conoció la alegría del amor de Dios en medio del sufrimiento. El 29 de octubre de 2006 ha muerto un testigo, un militante cristiano, un converso enamorado de Cristo, de la Iglesia y de los pobres de la Tierra. Su semilla seguirá dando fruto.

Coordinadora Permanente del Movimiento Cultural Cristiano.

POLITICOS CRISTIANOS EN PARTIDOS CRISTIANOS

POLITICOS CRISTIANOS EN PARTIDOS CRISTIANOS



Este fin de semana se han celebrado en Pamplona las primeras Jornadas de Católicos y Vida Pública organizadas por la ACdP. Exito de público e inyección de moral para las cabezas visibles de esa mayoría silenciosa que es la gente católica de a pie.

En la mesa redonda más propiamente política participaron tres cargos electos: Amelia Salanueva (UPN), Gotzone Mora (PSOE) y José Eugenio Azpíroz (PP), que contaron las penalidades que han de soportar en sus respectivos partidos para tratar de mantener un equilibrio que les mantenga dentro de las listas electorales y, al mismo tiempo, no les haga votar en contra de su conciencia.

La senadora Salanueva, a pesar de reconocer que no se sentía identificada al 100% con el ideario de UPN, se manifestó entusiasmada de que en su último congreso este partido hubiera reafirmado su compromiso con el “humanismo cristiano”. Azpíroz vino a decir que eran seguramente su edad y experiencia lo que hasta ahora le habían permitido alguna “disidencia” en la disciplina de voto del Grupo Popular. En cuanto a Gotzone Mora, después de constatar la fuerza pasada y la debilidad actual de la corriente “Cristianos por el Socialismo” acabó expresando una idea sorprendente: “a lo mejor tenemos que unirnos todos para montar otra CEDA”.

Es decir, que aunque la teoría de la “transversalidad” (que animaría la presencia de cristianos en todos los partidos) parece seguir siendo hoy por hoy la apuesta de los dirigentes católicos más influyentes; poco a poco se abre paso la otra opción, la confesional. Y es que si el relativismo imperante sigue negando a los cristianos “entristas” las listas abiertas y hasta el derecho a objetar en cuestiones de conciencia no habrá más remedio que volver a los partidos netamente cristianos.

Jerónimo Erro

Editorial de Navarra Confidencial 30 de octubre de 2006

La paradoja actual, según el Papa: sobreabundancia de bienes y de carencia de sentido

La paradoja actual, según el Papa: sobreabundancia de bienes y de carencia de sentido

Análisis del Santo Padre al encontrarse con el nuevo embajador de Bélgica

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 26 de octubre 2006 (ZENIT.org).- Las sociedades de la sobreabundancia de bienes, particularmente en Occidente, carecen paradójicamente de lo más necesario para vivir: el sentido de la vida, constata Benedicto XVI.

De este modo, el consumismo y el subjetivismo moral, opina el Papa, están poniendo en peligro el respeto mismo por la vida humana.

Así se lo expuso en el discurso que entregó este jueves al nuevo embajador de Bélgica ante la Santa Sede, Frank De Coninck (1945), durante la ceremonia de presentación de sus cartas credenciales.

«Los inmensos progresos de la técnica han alterado muchas prácticas en el campo de las ciencias médicas, mientras que la liberalización de las costumbres ha relativizado considerablemente las normas que parecían intangibles».

«En las sociedades occidentales, caracterizadas cada vez más por la sobreabundancia de bienes de consumo y por el subjetivismo, el hombre afronta una crisis de sentido»

«En un cierto número de países --siguió constatando-- vemos cómo surgen legislaciones nuevas que ponen en causa el respeto de la vida humana desde su concepción hasta su ocaso natural, con el riesgo de utilizarla como un objeto de investigación y de experimentación, atentando así gravemente contra la dignidad fundamental del ser humano».

En este contexto, asegura el pontífice, la Iglesia «pretende recordar con fuerza su fe sobre el hombre y su prodigioso destino, dando a cada quien la clave de lectura de la existencia y las razones para esperar».

En este sentido, el pontífice ha aplaudido la organización del gran congreso internacional de nueva evangelización, «Bruselas - Todos los Santos 2006», que se celebrará del 28 de octubre al 5 de noviembre en la capital belga por iniciativa de su arzobispo, el cardenal Godfried Danneels.

Se trata de una iniciativa que tuvo lugar en los años precedentes en Viena, Parías, Lisboa y que el próximo año se celebrará en Budapest.

Los organizadores esperan involucrar unas cien mil personas de la ciudad en la que se encuentran buena parte de las sedes de las instituciones europeas. Unos 1.500 «misioneros» de Francia, Portugal, Holanda, Austria, Alemania y Hungría participarán en la iniciativa, alojados por familias bruselenses.

En torno a 75 movimientos cristianos, además de las parroquias, participan en el acontecimiento que ofrece 600 proyectos y actividades de cine, teatro, música, oración y liturgia con el lema: «Proponiendo el Evangelio»

Más información en http://bruxelles-toussaint2006.be/
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