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Obispos de España y ETA: «La verdad de los hechos»

Obispos de España y ETA: «La verdad de los hechos»

MADRID, sábado, 28 octubre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la nota emitida el 27 de octubre por la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española sobre informaciones publicadas por el diario «El País» acerca del alto el fuego permanente del grupo terrorista ETA.

* * *


El diario “El País” publicó el pasado domingo, día 22, en primera página, una supuesta noticia cuyo titular era: “El Vaticano apoyó el proceso de paz tras la mediación del obispo Uriarte. El prelado actúa como interlocutor entre Roma y las partes implicadas”. La información era desarrollada ampliamente en las páginas 18 y 20 bajo epígrafes como éstos: “El Papa apoyó el proceso de paz”, “Un rumbo distante del de Rouco y Setién”.

En orden a esclarecer la verdad de los hechos, esta Oficina de Información envió al director de “El País”, el mismo domingo, día 22, una carta que no fue publicada hasta el miércoles, día 25. El párrafo final fue suprimido por “El País”. A continuación transcribimos la carta en su integridad:


ACLARACIONES DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

Sr. Director:
La información sobre El Vaticano, la Conferencia Episcopal Española y la Iglesia en el País Vasco, que aparece en portada del diario EL PAÍS del domingo 22 de Octubre, y desarrollada en las páginas 18 y 20, transmite la idea de que se dan posturas, supuestamente contradictorias, entre los miembros de la Conferencia Episcopal acerca del alto el fuego permanente de ETA. Alguna de las declaraciones clave que se utiliza para argumentarlo es inexistente.

El Secretario General, P. Martínez Camino, nunca ha dicho que “ETA deba ser excluida de todo proceso de diálogo”. Lo que realmente ha declarado en diversas ocasiones, reflejando la doctrina oficial de la Conferencia Episcopal Española, es que los terroristas “no pueden ser considerados como interlocutores políticos de un Estado legítimo”. Por otro lado, cuando se dio a conocer la noticia del alto el fuego permanente, el Secretario General dijo también que “nos congratulamos de la voluntad expresada por ETA de dejar de matar”, algo que se ignora en la amplia información a la que nos referimos.

Una información así confeccionada carece de objetividad y, por tanto, no es fiable en su conjunto.

Este último párrafo, suprimido por “El País”, es fundamental para dejar claro que la falsedad de la información en cuestión no atañe sólo a las declaraciones que se atribuyen al Secretario General de la Conferencia Episcopal y a la supuesta alineación de diversos miembros del episcopado en frentes contrapuestos. La información de “El País”, efectivamente, no es fiable en su conjunto, como pone asimismo de relieve Mons. Uriarte en la carta enviada al director del diario, que ha sido publicada hoy y que también transcribimos a continuación:

ACLARACIÓN

Sr. Director:
Quiero mostrarle mi sorpresa y mi desazón por el reportaje recogido en la cabecera y en las páginas 18 y 20 del diario que usted dirige, en su edición del domingo pasado día 22. Al menos en lo que se refiere a mi persona y a las intervenciones que se me atribuyen está surcado por graves errores que tengo el deber de subsanar.

1º No se ajustan en absoluto a la verdad que yo haya solicitado de la Santa Sede ninguna intervención pontificia ni vaticana que apoyara las actuales gestiones en curso en pro de la paz en el País Vasco.

2º No he ejercido mediación alguna entre la Santa Sede y los diversos agentes que realizan tales gestiones.

Por amor a la verdad y a la paz me veo precisado a ofrecerle estas importantes aclaraciones.
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Socialismo y cristianismo: hoy contradictorios

Socialismo y cristianismo: hoy contradictorios

Cuando el socialismo viraba al centro, todavía podía hablarse de socialismo cristiano; captaba a socialdemócratas convencidos. Ahora que ha virado de nuevo a la izquierda radical, ¿no está echando a los cristianos de su partido?

Una información de Navarra Confidencial nos habla del esfuerzo realizado por algunos socialistas navarros de buscar puentes entre socialismo y cristianismo. Entre esos representantes del socialismo cristiano están Ramón Jáuregui y Fernando Puras, así como Eduardo Ortiz. Mucha tarea tienen entre manos cuando su partido, hoy más que nunca, se ha vuelto, sobre todo anticristiano y promotor del ateísmo militante. ¿Podrán dar un golpe de timón en el socialismo real para hacer oír la voz del 50% de los votantes socialistas que se dicen cristianos?

Yo fui concejal en un barrio zaragozano de mayoría socialista. Los vocales del distrito, gente sencilla y buena, eran católicos; algunos de ellos practicantes y que querían formación cristiana para sus hijos. Eran "socialistas solidarios". Ciertamente hay algunos que son cristianos y también creen que en la izquierda tienen cabida; pero no en la de Rodríguez Zapatero que es un radical carbonario y con la misión divina de erradicar a Dios de la vida pública; y de la vida privada también, porque si no porqué enseñar a los niños en la educación contra la ciudadanía que la idea de Dios es obsoleta, que no hay verdades, que la ciencia se consensúa, que el mal y el bien son relativos y tantas otras doctrinas incompatibles con la naturaleza del hombre y de las cosas; y, por tanto, por ser anti-humanas son anti-cristianas.

Trabajo tienen los socialistas cristianos. Pero por ahora les aconsejo que, si son cristianos, no voten a su partido hasta que deje de ser anti-cristiano. El socialismo es un camino terreno y por lo tanto temporal; el cristianismo que profesan es camino espiritual y por tanto eterno. Que inviertan en eternidad reparando ese partido socialista que se ha dejado dominar por iluminados ateos radicales, relativistas éticos, deconstructores del hombre y promotores del pensamiento único en las escuelas.

http://aragon-liberal.lastinfoo.es/20061027-socialismo-y-cristianismo-hoy-contradictorios.html

 

Lenguaje y terrorismo

Lenguaje y terrorismo

Hace unos días el obispo de San Sebastián acudía a la Fundación Joan Maragall, en Barcelona, para impartir la lección inaugural del año académico, en la que anunciaba la «hoja de ruta» para la reconciliación en el País Vasco. ¿Sabe el Sr. Obispo qué significa el término reconciliación? No, Sr. Obispo, no hay que «volver a las amistades y acordar los ánimo desunidos», como señala la Real Academia Española para el término reconciliar.

¿Amistades con los asesinos? Quienes hablan este lenguaje están haciendo un uso perverso del mismo, utilizando palabras tan hermosas como reconciliación o paz («El papel de la Iglesia en la construcción de la paz en Euskadi», titulo de la ponencia de Uriarte) para referirse a la claudicación del estado de derecho ante un grupo de asesinos terroristas. Es sencillamente repugnante (y perdóneseme el adjetivo) que el obispo reclame, como hacía en Barcelona el pasado día 12, que tanto el Gobierno como ETA-Batasuna deban hacer «signos de acercamiento, gestos y acciones pacificadoras» para devolver la ilusión al pueblo vasco. ¿Signos de acercamiento del gobierno hacia ETA? Desde luego que el gobierno ya lo hace. Pero, ¿se da usted cuenta, Sr. Obispo, de las palabras que utilizó?

No salgo de mi asombro cuando leo que pide misericordia –otra hermosa palabra con los mismo fines- para los agresores y que la Justicia sea flexible con ellos? ¿Está abogando Monseñor Uriarte por ese siniestro personaje que es de Juana Chaos, el hombre que celebra con champán los veinticinco asesinatos vilmente cometidos, y, que, para mayor inri, se ha reído de todos los españoles (incluido el mismo prelado), haciendo de la huelga de hambre, si se me permite el coloquialismo, un paripé? ¿Nadie le replicó? Estoy segura de que entre ese selecto auditorio, que escuchaba al Obispo de San Sebastián, había alguien que no estaba de acuerdo con sus opiniones, pero la cobardía es una moneda de uso frecuente ante el nacionalismo irresponsable y excluyente, que se va extendiendo como la gangrena. Viene al caso aquella frase de la magnífica película de Bertolucci, El último emperador: «Si no decís lo que pensáis nunca pensaréis lo que decís. Y un caballero debe pensar siempre lo que dice».

Josefina Albert Galera (profesora de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona).

Diario Siglo XXI, 23 de octubre de 2006

La visión de la Iglesia sobre la democracia

La visión de la Iglesia sobre la democracia


Según el obispo Crepaldi, secretario del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz

SALAMANCA, miércoles, 25 octubre 2006 (ZENIT.org-Veritas).- Monseñor Giampaolo Crepaldi, secretario del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, afirmó este miércoles que «la democracia es un régimen político que defiende los derechos de la persona y promueve sus deberes» y que comprendida de esta manera puede »servir a la dimensión de la familia humana universal».

Con una conferencia titulada «Unidad de la familia humana y democracia: una visión trinitaria», el prelado ha participado en la jornada conclusiva del XLII Simposio de Teología Trinitaria, que se viene desarrollando en Salamanca desde el pasado lunes, 23 de octubre.

Monseñor Crepaldi, según recoge la agencia Veritas, se preguntó si la democracia puede «favorecer la comunión dentro de la familia humana» y consideró que sí tiene esa potencialidad cuando no es considerada «sólo una técnica para contar las manos alzadas en una asamblea, ni mucho menos el fin último al que tiende la vida social».

«La democracia es un instrumento al servicio de la comunión entre las personas y, para poder ejercer este rol, debe relacionarse con algo distinto de sí misma», matizó.

El prelado consideró dos de los elementos que caracterizan la democracia, a saber, «el acceso a las elecciones libres» y el «debate público», pero los juzgó todavía insuficientes, porque incluso cuando se garantizan «el diálogo público no manipulado y la participación en el debate sobre las cuestiones políticas», se mantiene el valor de la democracia reducida a »lo procesal».

«En el respeto del debate público y dando la palabra a todos, las democracias pueden realizar violaciones significativas de los derechos humanos. La historia nos habla de políticas eugenésicas, exterminios y genocidios, de asesinatos de seres humanos mediante la legalización del aborto, acaecidos en regímenes de democracia comunicativa y de debate público transparente», precisó.

Monseñor Crepaldi consideró que la definición de la democracia como «régimen político que defiende los derechos de la persona y promueve sus deberes» tiene en cuenta «el criterio de inclusión», englobando el resto de elementos que caracterizan esta forma de gobierno.

«La democracia verdaderamente útil para la maduración de una comunidad universalmente humana es, por lo tanto, la que se entiende no sólo como libertad política y electoral, no sólo como paridad en el debate público, sino también y sobre todo como tutela y desarrollo de la persona», sintetizó.

El secretario del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz reconoció que hoy existen «varias visiones de la persona», y expresó la posibilidad de «establecer una jerarquía, utilizando el criterio de la inclusión: si una visión de persona responde a las exigencias de las otras y todavía más que las otras, ésta es mayormente inclusiva».

Como ejemplo para clarificar esta idea «el choque entre mundo católico y mundo laico acerca de la procreación asistida», que «pone en evidencia dos visiones de la persona considerada en relación con su libertad».

«La primera sostiene que la libertad de conciencia y de investigación se fundan sobre algo distinto de sí mimas: la dignidad de la persona humana, que es su fundamento y, por lo tanto, también su límite. La segunda, por el contrario, sostiene que libertad de conciencia y de investigación tengan una dignidad en sí mismas, que sean éstas a dar fundamento a la dignidad de la persona humana, de manera que toda limitación que se les imponga es una herida inflingida al hombre. Como es evidente, la primera tesis es mayormente inclusiva que la segunda, en cuanto que le reconoce dignidad humana también a quien no tiene conciencia explícita, mientras que la segunda limita la libertad a la sola presencia de la conciencia», explicó.

Finalmente se pregunto si «Occidente hace coincidir la persona y la democracia con el nihilismo de la técnica, o con la dictadura del relativismo, propone una concepción de persona y de democracia demasiado poco inclusivas, y compatibles sólo con una globalización reducida a globalismo y con una familia humana cercana pero no unida» o si, por el contrario, «permaneciendo fiel a su historia, que hunde sus raíces en Jerusalén, Atenas y Roma, el Occidente sabrá proponer una visión “incondicionada” de la persona sobre la cual construir una democracia como instrumento para la tutela y la promoción de las personas».

Monseñor Crepaldi dijo que Occidente podrá realizar esta misión si tiene en cuenta la visión cristiana de la persona, que «se deriva de la esencia trinitaria»y reconoce la capacidad de apertura del ser humano

La justificación teológica
Monseñor Crepaldi llegó a estas ideas de la democracia a partir de una síntesis de las bases teológicas de la familia humana según la fe cristiana y justificó «la unidad del género humano» a partir del concepto de «relación» que en la Santísima Trinidad se establece de modo «esencial», dando un giro a la concepción de la filosofía antigua, que consideraba a esta categoría como un mero «accidente».

Basándose en ideas expresadas por el cardenal Joseph Ratzinger en su obra «Introducción al Cristianismo», monseñor Crepaldi dijo que «la idea de relación es el núcleo central del concepto de persona, que es diverso y más elevado que el concepto de individuo».

«La nueva importancia asumida por la relación en el dogma trinitario consiste en el hecho que la persona “es” relación, mientras que en precedencia se podía creer que la persona es y luego se relaciona. La relación se vuelve para la persona un elemento absoluto y no relativo», precisó.

En este contexto, afirmó también que «la fe cristiana no inspira forma alguna de colectivismo» sino que «lleva a tomar conciencia del hecho que la unidad y la comunión auténticas están fundadas en el espíritu, en la libertad y que, por este motivo, no tienen necesidad de anular a las personas singulares sino, por el contrario, de valorarlas al máximo».

«También el encuentro personal con Dios --encuentro de persona a Persona-- no comporta alguna anulación de sí mismo en una indistinción vacía, sino más bien la valoración máxima de la categoría del encuentro personal», añadió.

El prelado consideró que «esta clave de lectura» permite liberar a «la interdependencia creada por la globalización» del «nihilismo de la técnica» y darle un nuevo sentido.

«La técnica no puede crear comunidad, y el nihilismo de la técnica puede sin duda corroer la comunión e impedir un encuentro real entre personas y pueblos. La técnica puede hacernos más cercanos, pero no más unidos. Por esto decía al inicio que la técnica corre el peligro también de esconder y hasta de anular el significado profundo, auténticamente humano, de la dimensión universal de la familia humana», precisó.

El Simposio de Teología Trinitaria es organizado desde hace más de 40 años por la Editorial Secretariado Trinitario. En colaboración con la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) las reflexiones del Simposio se han vertebrado en torno al lema «La Santísima Trinidad y la Paz».
ZS06102510

Comunión y Liberación pide “libertad para Cataluña”

Comunión y Liberación pide “libertad para Cataluña”  “Urge la libertad” es el llamamiento que hace el movimiento eclesial Comunión y Liberación de cara a las próximas elecciones autonómicas en CataluñaEl movimiento Comunión y Liberación, emitió ayer un comunicado en el que pide otra forma de entender la política para apoyar a los candidatos que mejor aseguren la libertad en nuestra sociedad”, tras la soez campaña promovida por Esquerra Republicana. Recordemos que en la campaña de las elecciones autonómicas catalanas estamos oyendo todo tipo de obscenidades y faltas de respeto. ¿Con qué fin?. ¿Cómo pueden degradarse tanto algunos partidos políticos?

Las elecciones al Parlament se producen en un contexto de gran confusión social y política, un clima de división en el que predomina el desencanto y la indiferencia, que padece un déficit de libertad: libertad de expresión, libertad religiosa, libertad de educación.

Por ello, Comunión y Liberación propone acudir a las urnas con una pregunta: “¿De dónde partir para reencontrar el gusto y el interés por la política que nuestra sociedad ha perdido?”, con el fin de que la respuesta nazca “del deseo de afrontar todas las necesidades humanas. Cuando este deseo es sistemáticamente afrontado y respondido, genera una capacidad de construcción social que permite recuperar el interés por la cosa pública”.

Lo que dice la Iglesia del proceso

Lo que dice la Iglesia del proceso

El Gobierno de Zapatero busca el apoyo de la Iglesia a su proceso de paz emprendido con ETA como en su día el Ejecutivo de Aznar quería su firma en el pacto antiterrorista. La Iglesia en España sólo ha dicho con claridad meridiana que no se puede hablar con los terroristas hasta que no decidan abandonar la violencia y no haya precio político alguno.

“El Papa apoyó el proceso de paz tras la mediación del obispo Uriarte ante el Vaticano”. Con este titular y una amplia información, el diario El País despachaba este fin de semana el supuesto respaldo de la Santa Sede al proceso de paz emprendido por el Gobierno Zapatero. Para sustentar la noticia, el periódico se basaba exclusivamente en unas palabras pronunciadas el pasado 5 de abril por Benedicto XVI, escasas semanas después del anuncio de alto fuego permanente por parte de ETA, así como en una supuesta entrevista en Roma entre el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, y el secretario para las relaciones con los Estados, Giovanni Lajolo, dos días antes de las palabras del Papa. Efectivamente, el Papa se refirió al proceso abierto en marzo tras el anuncio de la banda terrorista ETA, pero lo único que dijo fue una invitación a rezar para que “se consolidaran los horizontes de paz que parecen abrirse en el País Vasco y en toda España, y a superar los obstáculos que puedan presentarse”. Éstas fueron sus palabras textuales. Hasta aquí, sólo tenemos una supuesta entrevista de Monseñor Uriarte con Lajolo en Roma y una declaración del Papa. Respecto a la entrevista, falta por confirmar la información, ya que la Cadena Cope ha adelantado que Uriarte ha enviado una carta a El País negando la información que le situaba de mediador. Y de las palabras de Benedicto XVI no podemos sacar como conclusión un claro apoyo al proceso emprendido por el Gobierno y ETA. El Santo Padre, como no podía ser de otra manera, invitaba a rezar para que se consolidaran las posibilidades de paz y por los obstáculos que pudieran presentarse, nada más. Todo lo demás, aunque le venga muy bien al Ejecutivo de Zapatero, no es cierto. Al Gobierno le interesaba mucho que, días antes de que el Parlamento Europeo tenga que pronunciarse sobre el mal llamado proceso de paz, tuviera en la antesala la bendición de su actuación ni más ni menos que de la Santa Sede, pero no ha sido así. El Vaticano no se ha pronunciado ni a favor ni en contra del proceso comenzado por José Luis Rodríguez Zapatero con ETA. Es más, muy probablemente no lo hará, ya que en cuestiones de este índole en España y en cualquier país del mundo, siempre ha dejado la conveniente indicación a la Iglesia del país correspondiente. Y, de momento, aparte de algún comentario particular de algún obispo, no hay pronunciamiento oficial de la Conferencia Episcopal Española. El único texto de nuestros obispos es la Instrucción Pastoral de 2002 “Valoración del Terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias”, que, por cierto, no niega la posibilidad de un diálogo con lo terroristas si se producen las condiciones necesarias, entre ellas el abandono definitivo de la violencia y el compromiso de que no se produzcan concesiones políticas a cambio. Es curioso ver ahora cómo el Gobierno socialista de Zapatero busca y presiona para tener el apoyo de la Iglesia a su mal llamado proceso de paz, como de igual manera se hizo con el entonces Gobierno popular de José María Aznar para que la Iglesia española estampara su firma en el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Entonces, quizás como ahora, el gobierno de turno puso toda la maquinaria mediática a presionar a la Iglesia para contar con su apoyo y la campaña fue muy fuerte. La Iglesia no firmó el pacto antiterrorista. Puede que ahora vuelva a ser protagonista de una nueva campaña para contar con la bendición a un proceso emprendido además en solitario por el Gobierno. Pero hasta el momento la Iglesia en España ha dicho lo que ha dicho y en la Instrucción quedan perfectamente marcados los límites al diálogo con los terroristas. Su contribución a la verdadera paz, aunque no sea entendida, ha de ser el anuncio de Cristo en el corazón del hombre. Claro que está muy preocupada por el terrorismo de ETA y por supuesto que quiere que desaparezca, pero no tiene por qué respaldar un determinado proceso político ni tiene que asumir necesariamente un papel mediador. Esta nueva polémica es una buena ocasión para subrayar la tarea de la Iglesia en el País Vasco y en España, que consiste en dar respuesta verdadera al corazón del hombre, a cada hombre, también al del terrorista y al de la víctima. Sólo ella es capaz de ofrecer la auténtica paz a todos y a cada uno. Ella sí puede contribuir a que se produzca el perdón y a que en la convivencia cotidiana desparezcan la violencia y los odios enquistados. Por eso se pide desde hace años en las misas dominicales por el fin del terrorismo, de todo signo de violencia, para que se conviertan los terroristas y las víctimas encuentren el verdadero consuelo. La Iglesia, una vez más, rompe todos los esquemas políticos. Raquel MartínPáginas Digital, 24 de octubre de 2006

Carta del Papa en los cincuenta años de la rebelión de Hungría

Carta del Papa en los cincuenta años de la rebelión de Hungría
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 24 octubre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la carta que ha enviado Benedicto XVI al cardenal Angelo Sodano, legado pontificio con motivo de las celebraciones del quincuagésimo aniversario de la rebelión de Hungría.

A nuestro venerado hermano
Cardenal ANGELO SODANO
Secretario de Estado emérito
Decano del Colegio cardenalicio

Es noble y justo defender y conservar los propios derechos de libertad y religión. En efecto, "la verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre" (Gaudium et spes, 17). Por eso, la Iglesia considera que se debe tutelar la justa dignidad y libertad: "El hombre ha sido constituido inteligente y libre en la sociedad por Dios creador" (ib., 21). En consecuencia, los que por este motivo sufren atropellos o pierden la vida son dignos de alabanza y de piadoso recuerdo.

Así pues, como hace cincuenta años mi predecesor el Papa Pío XII, de venerada memoria, solícitamente acompañó con sus oraciones y consoló con sus palabras al pueblo húngaro cuando defendía su libertad, también yo quiero expresar aprecio por las solemnes celebraciones que dentro de poco tendrán lugar en Budapest para conmemorar el 50° aniversario de aquella heroica defensa de la libertad nacional.

Estoy profundamente convencido de que este acontecimiento podrá ayudar a la fe y la unidad de esa noble nación y de toda Europa. Por eso, de buen grado acepté la invitación del señor presidente de Hungría, Ladislao Sólyom. Al no poder acudir yo personalmente, deseo encomendarte el cumplimiento de esta singular tarea a ti, venerado hermano, que con gran prudencia y pericia te has encargado durante tanto tiempo de los compromisos más importantes del Romano Pontífice para bien de toda la Iglesia.

Por tanto, con esta carta te nombro legado mío para la solemne conmemoración que se tendrá en Budapest los días 22 y 23 del próximo mes de octubre, con ocasión de la celebración de la libertad de Hungría. Así pues, en mi nombre presidirás los ritos solemnes y transmitirás convenientemente a todos los presentes mi saludo, particularmente al presidente de Hungría, a las autoridades y a los pastores sagrados. A todos les confirmarás mi benevolencia, caridad y presencia espiritual.

Puedes exhortar a todos con las palabras del concilio Vaticano II, "principalmente a aquellos que tienen a su cuidado la educación de los otros, a que se esfuercen por formar hombres que, respetando el orden moral, obedezcan a la autoridad legítima y amen la auténtica libertad" (Dignitatis humanae, 8).

Encomiendo tu misión de legado a la poderosa intercesión de la Gran Señora de Hungría, así como a san Esteban y a san Juan de Capistrano, con la esperanza de que ese acontecimiento beneficie a la nación, confirme su fe y dé abundantes frutos de caridad y paz.

Quiero, por último, que impartas amorosamente a todos los participantes en la celebración la bendición apostólica, prenda de la gracia celestial y testimonio de mi comunión.

Vaticano, 23 de septiembre de 2006, segundo año de mi pontificado.

[Traducción del original latín distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]

ZS06102410

El padre Martínez Camino asegura que “no es moral que el Estado negocie con asesinos”

El padre Martínez Camino asegura que “no es moral que el Estado negocie con asesinos” “No es moral que los asesinos puedan sentarse a una mesa como interlocutores políticos para negociar” El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el padre Juan Antonio Martínez Camino, insistió ayer en que sólo se puede hablar con ETA "para ver cómo dejan de ser asesinos" y en ningún caso "como un interlocutor político de un Estado legítimo". "El Estado no puede negociar con asesinos", recordó.

"Los terroristas y ETA no son interlocutores políticos de un Estado legítimo". El portavoz de la Conferencia Episcopal ha desmentido también la información de El País y ha querido dejar muy claro que no le consta en absoluto que ningún obispo español haya intercedido ante la Santa Sede para obtener un apoyo al proceso de negociación con ETA.

Por último, recordó que "la postura oficial" de la Conferencia Episcopal en relación al terrorismo está expresada en la instrucción pastoral sobre la “Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias” de noviembre de 2002.
 Análisis Digital, 25 de octubre de 2006