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Foro El Salvador

¿Y Navarra?

La paz de Zapatero ha empezado en Barañáin

La ferretería de mi amigo José Antonio Mendive ha sido incendiada y destruida por desconocidos. ¿Desconocidos? Sería la primera vez que un concejal de UPN es atacado en Navarra sin que se sepa perfectamente de dónde viene el golpe. Y mucho más si tenemos en cuenta la historia reciente de Barañáin.

En las elecciones municipales de mayo de 2003 UPN, con una buena lista en la que además de Mendive estaba por ejemplo mi amiga María Estévez, ganó las elecciones en Barañáin. Pese a la abundancia de listas, los regionalistas navarros consiguieron una mayoría amplia. Y sin embargo, Mendive no fue alcalde. ¿Por qué?

Porque el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero tiene otras prioridades. El poder, una de ellas; la buena relación con los independentistas vascos, la segunda. Y el PSOE consiguió la alcaldía de Barañáin, que es el tercer municipio de Navarra en habitantes, con los votos de distintos grupos nacionalistas vascos. No fue, la verdad, un caso aislado: en la misma ocasión UPN fue el partido más votado en Estella, en Tafalla o en Leiza, por ejemplo, y fue desposeído por coaliciones contra natura de políticos que se dicen demócratas. Así sea.

Pero las consecuencias de aquella operación "de paz" no terminaron con la constitución del Ayuntamiento, sino que han hipotecado la vida municipal sucesivamente. Es lógico: alcaldes elegidos con los votos de los gaztetxes o de los nacionalistas que cortejan a los gaztetxes son alcaldes sin autoridad. No desalojarán locales ilegítimamente ocupados, no retirarán subvenciones mal empleadas, no reprimirán las acciones ilegales de quienes los han alzado al poder ni de sus polluelos.

La "paz" de Zapatero ya ha llegado a los pueblos de Navarra. Las milicias independentistas toman las calles y expulsan de ellas a quienes defienden Navarra, y con ella España y la libertad. Una tienda ha ardido; pero no es la primera ni desgraciadamente será la última, porque un nacionalismo que sólo considera nacionales a los nacionalistas ha decidido empezar una limpieza étnica. No es Sarajevo: es Barañáin.

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 23 de abril de 2003

Un incendio provocado destruye en Barañáin la ferretería de uno de los concejales de UPN

PAMPLONA. Un incendio provocado destruyó en la madrugada de ayer en Barañáin la ferretería del concejal de Unión del Pueblo Navarro (UPN) José Antonio Mendive. El ataque podría ser, si se confirma la autoría y según apunta el Gobierno central, el primer episodio de kale borroka desde que ETA declaró un alto el fuego permanente el pasado 22 de marzo. El fuego obligó a desalojar 56 viviendas cercanas y causó la intoxicación por humo de un niño de diez meses y de tres agentes de la Policía Municipal.

El incendio se produce en un momento en el que el Gobierno y las Fuerzas de Seguridad del Estado tratan de verificar la efectividad del cese de la violencia para avanzar hacia la paz en Euskadi. Además, sucede en una semana en la que se ha polemizado sobre el papel de Navarra en una hipotética negociación con ETA.

Los hechos se produjeron en torno a las cuatro y media de la madrugada del sábado, y el delegado del Gobierno en Navarra, Vicente Ripa, confirmó que el incendio había sido provocado. Uno o varios desconocidos rompieron las lunas del escaparate de esta ferretería, ubicada en el cruce de la avenida Central y la calle San Esteban. Los agresores vertieron líquido inflamable en el local y dejaron el recipiente que contenía el líquido al pie del escaparate.

La magnitud del fuego se explica por los materiales inflamables que se guardaban en la propia ferretería, como pinturas o disolventes. El incendio fue sofocado por los bomberos hacia las seis menos cuarto de la mañana. Minutos antes había llegado al lugar el propietario del local, quien para entonces se encontró con su negocio calcinado.

Las llamas obligaron a desalojar a 56 familias de sus viviendas, ubicadas en el inmueble en cuyos bajos se encuentra la ferretería. Un bebé de diez meses y tres agentes de la Policía Municipal de Barañáin resultaron afectados por el humo y precisaron atención médica. Otro negocio situado al lado de la ferretería, una tienda de lencería, también se vio afectado por las llamas, así como tres vehículos particulares.

A lo largo de la mañana, regresaron a sus domicilios los vecinos desalojados del inmueble, salvo cuatro familias residentes en la primera planta del edificio y cuyas viviendas resultaron dañadas. El humo llegó a afectar hasta la sexta altura de la fachada del inmueble, según se percibía desde la calle. Las cuatro personas que fueron trasladadas al Hospital de Navarra, un bebé y tres policías locales, también fueron dados de alta a lo largo del día.

A las dos y media de la tarde todavía continuaba cortado el tráfico en los alrededores del lugar, al tiempo que proseguían las labores de limpieza. El delegado del Gobierno mostró la «solidaridad» del Ejecutivo con el concejal de UPN y con todas las personas afectadas. Las investigaciones policiales continúan para determinar si se trata de un acto de la denominada kale borroka, como todo hacer prever, según apuntó ayer el Ejecutivo central.

«Escollo»

El representante del Gobierno en la Comunidad foral advirtió de que «si el incendio provocado es como consecuencia de la militancia política del propietario de la ferretería, sería un escollo muy importante en el proceso que se está desarrollando, porque como ya ha dicho el presidente del Gobierno de España, para que este proceso vaya adelante se tiene que verificar claramente que la banda terrorista y su entorno dejan de actuar».

Barañáin, que quedó conmocionado por lo ocurrido, es el tercer municipio de Navarra por número de habitantes. Situado junto al término de Pamplona, cuenta con 23.000 vecinos y el Ayuntamiento está compuesto por ocho grupos políticos. El propietario del establecimiento encabezó la candidatura de UPN en las pasadas elecciones municipales y fue la fuerza política más votada, aunque el gobierno municipal está en manos del Partido Socialista de Navarra, que en su momento recabó el apoyo de otras formaciones como IU, Aralar y Batzarre.

Por el lugar de los hechos pasaron, además del delegado gubernamental, el alcalde de la localidad, el socialista Iosu Senosiain, el consejero de Interior del Gobierno de Navarra, Javier Caballero, y el dirigente de UPN Alberto Catalán.

Los vecinos afectados pueden presentar sus reclamaciones en la oficina de la Policía Municipal, ubicada en el Ayuntamiento. Una vez remitidas a la delegación del Gobierno en Navarra, se tramitarán ante el consorcio de compensación de seguros.

El último acto de violencia callejera tuvo lugar en Errenteria el 20 de marzo, dos días antes del anuncio del alto el fuego, cuando unos individuos arrojaron varios cócteles molotov contra la vivienda del concejal socialista Jesús Oficialdegui.

La semana pasada, también en Navarra, el presidente de la patronal de la Comunidad foral denunció el envío de cartas de extorsión de ETA a empresarios. La Policía investigó si fueron remitidas antes o después de la tregua aunque, finalmente, el presidente Zapatero aseguró el pasado martes que las misivas habían sido enviadas antes del alto el fuego.

La kale borroka estuvo presente en la frustrada tregua de 1998 desde el día siguiente a que ETA anunciara su entrada en vigor, con un ataque a una entidad bancaria de Santurtzi. Posteriormente hubo varios actos de violencia callejera. COLPISA

 

El Diario Vasco, 23 de abril de 2006

Navarra y el pacto ETA-Gobierno

El pasado jueves, el presidente de Navarra, Miguel Sanz, denunciaba un pacto entre el Gobierno de Rodríguez y la ETA para la creación de un "Órgano Común Permanente" que gobierne conjuntamente las comunidades vasca y navarra. Sería un primer paso para la construcción de una mítica Euskal Herría, acariciada por décadas por los nacionalistas, en una ensoñación imperialista que es un nuevo desprecio por la historia. El nacionalismo, además de ser una ideología antiliberal y totalizadora, que antepone una idea nacional a los derechos de los individuos, se ha convertido en una estrategia de poder, que el imperialismo nacionalista vasco no quiere restringir a su propio ámbito

La rama criminal del nacionalismo vasco, vecina de mesa del Gobierno de Rodríguez en una negociación de la que por él nada sabemos, no ha cambiado un ápice su discurso en el anuncio de tregua en permanente trampa. Si uno observa los manifiestos de la banda asesina y de su rama dizquepolítica, no podrá escapar a la conclusión de que el mundo de ETA no ha renunciado a ninguno de sus objetivos políticos. Tampoco ha renunciado a sus métodos, ya que el llamado alto el fuego es una renovación de su permanente amenaza: nos siguen diciendo que atentarán contra los ciudadanos si no consiguen sus objetivos a los que, insisten, no han renunciado en absoluto. Uno de ellos, no cabe duda, es Navarra.

ETA, por su parte, ha reaccionado haciendo una nueva demostración de fuerza; ha lanzado un mensaje del único modo en que ella sabe hacerlo: por medio del terror como instrumento político, en un ataque contra el local de un concejal de UPN. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior, no ha tenido más remedio que reconocer que el acto de terrorismo es lo que es, en la misma semana en que José Blanco y el propio José Luis Rodríguez Zapatero han lanzado el mensaje de que la tregua es "real". Lo real es que el atentado de este sábado muestra el verdadero alcance de la supuesta tregua.

El atentado es la demostración por la vía de los hechos de que ETA volverá a atentar en cuanto le resulte conveniente, de que lo único permanente en la tregua de ETA es su sumisión a los intereses de la banda asesina. No solo eso, ETA sabe de la debilidad de la posición del Gobierno. Rodríguez necesita venderle a los españoles que puede llegar el fin del terrorismo para poder presentarse con garantías de éxito a las próximas elecciones. Y esa necesidad, más la constatación de que Rodríguez cederá lo que sea porque no tiene ni conciencia nacional ni interés por mantener el régimen de la Constitución del 78, le ponen al Gobierno en una posición negociadora muy débil, por lo que la banda puede permitirse el lujo de volver a atentar para demostrar quién está en posición de marcar el rumbo de los acontecimientos. Gotzone Mora no ha podido dar más en el clavo, pidiéndole al Gobierno una demostración de firmeza ante ETA de la que es política y moralmente incapaz.

Editorial de El Semanal Digital, 22 de abril de 2006 

La política nacional cambia de centro, y se desplaza a Navarra

Es moneda de cambio para unos, próxima sede del PP o "última trinchera de la derecha" para otros, campo de batalla para todos. Y Zapatero lleva el futuro de Rajoy a Pamplona.

 

21 de abril de 2006.  Ayer jueves Navarra tuvo una visita poco habitual y para algunos poco deseada. El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, invitado por el presidente del Gobierno y presidente también de UPN, Miguel Sanz, expuso con claridad su compromiso con la identidad foral de Navarra y con la unidad de España.

¿Era necesario o se solemnizaba lo obvio? A quien piense que no es necesario expresar la adhesión al actual marco jurídico y la defensa de una identidad amenazada basta recomendarle la lectura de la prensa más reciente. La izquierda ha abierto una "cuestión navarra" para congraciarse con los nacionalistas vascos; y esa maniobra no sólo está abierta a cambios en las instituciones –porque los exige el nacionalismo, incluyendo la ETA de la tregua- sino que acepta la tergiversación nacionalista de la realidad pasada y presente de Navarra. Los nacionalistas quieren la Comunidad Foral, y los socialistas quieren el poder en Madrid. Mientras ambas cosas vayan de la mano nunca estará de más que Sanz y Rajoy digan juntos lo que no están dispuestos a tolerar.

La Disposición de la discordia

El problema –porque hay un problema, y negarlo es de necios- es que el nacionalismo vasco, que incluye quizás a un 12% de los navarros, quiere que Navarra se engloble en su proyecto de "Gran Euskalerría". Pero esto no viene de aquí: el centroderecha acobardado de la Transición ya se dividió sobre este asunto, y en definitiva la UCD –del mismo modo que Suárez sacó a la calle a los asesinos etarras, o que Martín Villa legalizó la ikurriña suponiendo que con eso se acababa la ETA- aceptó dejar una puerta abierta para que sucediese. Una puerta abierta supeditada a la "voluntad de los navarros", es cierto, pero una puerta al fin y al cabo.

¿Esa "puerta" era inevitable? De ninguna manera. Y si Mariano Rajoy estuvo el jueves en Pamplona con el presidente Sanz es porque un puñado de navarros –siempre decenas de miles, de todos modos- se resistió a la Transitoria Cuarta antes y después de la Constitución. Lo hizo antes, cuando Alianza Foral Navarra denunció los manejos electoralistas de UCD, rebozada de navarrismo pero supeditada a las conveniencias de turno de La Moncloa. Y lo ha hecho ininterrumpidamente después, tanto por los epígonos de AFN que formaron Alianza Popular y el Partido Popular en Navarra como sobre todo por el partido nacido ante todo para pedir un cambio constitucional: Unión del Pueblo Navarro desde 1979. Y ésa es la historia que sustenta a Rajoy y Sanz.

"Que Navarra sea lo que los navarros quieran"

Las palabras son más peligrosas que las bombas. Navarra es una comunidad autónoma desde antes de la Constitución, y nunca ha dejado de serlo. Cuando Fernando el Católico y sus representantes juraron el Fuero medieval a partir de 1512 éste siguió en vigor, definiendo un marco legal específico dentro de España: una región autónoma. Y en la España constitucional Navarra ha mantenido su autonomía –nada que ver con ningún nacionalismo, que le son todos posteriores- con una misma norma a lo largo de siete regímenes constitucionales, dos repúblicas y dos dictaduras. Ahí están las raíces de la autonomía navarra, no en los manejos de pasillo entre Arzallus y sus interlocutores.

Navarra no es sin embargo un "sujeto de decisión". Navarra es una comunidad política nacida como parte de un proyecto de Reconquista española en la Edad Media; terminada esa era, Navarra –que obviamente ya era España- se unió políticamente a España conservando su especificidad. Navarra es lo que es; puede cambiar su forma, pero si cambia su esencia –España- desaparecerá como comunidad.

Esto es lo que los nacionalistas y sus tropas cipayas llaman "esencialismo", como si el de Sabino Arana, Federico Krutwig o –mal maquillado- el de Patxi Zabaleta fuese otra cosa. En el fondo en la idea de que los "navarros decidan" hay una trampa nacionalista, porque el nacionalismo, que es minoritario, lleva tres décadas estructuralmente dedicado a hacer posible que los navarros cambien de opinión. Vamos a invertir la carga de la prueba, sin quitar libertad a nadie: hagamos "que los navarros sepan lo que Navarra es", y así evitaremos dudas sobre este sarampión falsamente democrático que repentinamente afecta a tantos delincuentes con las manos manchadas de sangre.

¿Qué hacer, señores de la derecha? Ante la última oportunidad

Rajoy estuvo en Pamplona, y se ha hablado de la importancia nacional de la situación navarra, porque en 2007 las elecciones municipales y forales van a dirimir si Navarra puede ser pacífica y legalmente parte del precio de eso que Zapatero llama la "paz". Bien está que nos demos cuenta del peligro, y no dudo de que las bases de UPN y los navarros que quieran seguir siéndolo, aunque no sean de UPN, vamos a responder al llamamiento.

Pero ese toque de rebato es el último. Zapatero ha generado en Navarra una situación de "todos contra uno" que, en caso de no obtener UPN mayoría absoluta, derivará necesariamente en una entrega de Navarra al nacionalismo, eso sí, con mucha vaselina. Pero si vence UPN será la hora de meditar por qué estamos en esta situación, es decir, por qué durante muchos años de Gobierno navarrista se ha hecho navegación de cabotaje, pensando sólo en los cortos plazos, en las elecciones siguientes y en los beneficios personales del poder en vez de lanzar grandes políticas de afirmación social, cultural educativa y política de la Navarra foral y española. Si se vence en 2007 será hora de hacer eso y de que Sanz renueve los rumbos con un criterio de capacidad, honestidad y lealtad, porque la mejor Derecha de España no merece menos.

 

Pascual Tamburri

El Semanal digital, 21 de abril de 2006

 

Otegi y Eguiguren acordaron promover un órgano vasco-navarro y una consulta que incluya Navarra

La consulta popular, no vinculante, sería la «versión amable» del referéndum Navarra-País Vasco, que además tendría como sujeto a «todos los vascos».

Los portavoces de Batasuna y del Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE), Arnaldo Otegi y Jesús Eguiguren, se habrían mostrado de acuerdo en promover la conformación de un órgano entre el País Vasco y Navarra que comparta materias y competencias comunes, como fórmula de colaboración que allane el camino hacia la futura integración de la comunidad foral en Euskadi. Una consulta popular conjunta -no vinculante, pero sí decisiva- en toda Euskal Herria (las tres provincias vascas, Navarra y los tres territorios franceses) se encargaría de refrendar la existencia de la nación vasca, previo reconocimiento por parte del Gobierno. Ello sin perjuicio de las reformas del Estatuto vasco y del Amejoramiento del Fuero navarro, iniciativas que corresponderían a los respectivos Parlamentos y que acompasarían medidas complementarias, algo que podría ocurrir ya a partir de 2007, si el Partido Socialista de Navarra (PSN) logra sumar mayoría y constituir con el nacionalismo un Gobierno alternativo al actual de UPN.

Según fuentes cercanas al socialismo vasco, en los diversos contactos mantenidos por Eguiguren (interlocutor del Gobierno en busca de un alto el fuego de ETA y promotor de acuerdos de futuro con Batasuna) y Otegi, iniciados en 2002, el líder batasuno habría advertido siempre que la declaración de Euskal Herria como nación, incluyendo a Navarra, «es a todos los efectos irrenunciable» para que el proceso de paz llegue a buen puerto. «Navarra no es el problema, es la solución», ha repetido Otegi en varias ocasiones.

Según la interpretación relatada a este periódico, ambos portavoces habrían dado por hecho que el avance del proceso llevará a la coalición a las urnas el año que viene (en la versión que sea). Además, habrían concluido que la llamada «Dieta vasco-navarra» y la consulta popular, por un lado, responderían a la exigencia de ETA y de Batasuna de satisfacer el «derecho de todo el pueblo vasco a decidir libremente»; es decir, el territorio y la autodeterminación. Por otra parte, según su impresión compartida, la consulta sería la «versión amable» y, a la postre, sustitutiva, de la tradicional exigencia de un referéndum Navarra-Euskadi, contemplada estos años como una agresión en amplios sectores de la comunidad foral, de mayor dificultad legal (requiere el apoyo de los grupos políticos) y que tendría muchas menos posibilidades de salir adelante si sólo se pronunciaran los navarros, abrumadoramente contrarios (los partidos que propugnan estas tesis no superan el 15 por ciento en el Parlamento).

«Todos los territorios vascos»

Es cierto, aclaran, que el Gobierno central tendría que dar su reconocimiento a la existencia de una nación que incluyera a «todos los territorios vascos», lo que se considera el «nudo gordiano» de la cuestión navarra y, en última instancia, de todo el proceso. Pero tanto Eguiguren como Otegi consideran este extremo más factible una vez superada «satisfactoriamente la prueba» del Estatuto catalán, que considera a Cataluña como nación. Además, agregan, «el órgano común ya se creó, aunque no echara a andar por unas semanas; en cuanto a la inclusión de Navarra en la nación vasca, si la consulta no es vinculante, sería legalmente factible». Por eso, concluyen que son las opciones «más realistas».

Precisamente ayer, el diario «Gara» incluía un folleto que supone la reaparición de Udalbiltza (asamblea de ayuntamientos considerada institución nacional de Euskal Herria, alumbrada en el pacto de Estella) en pleno proceso de paz y en los preparativos del Aberri Eguna, que se celebra este domingo (el juez ha prohibido los actos de Batasuna en Navarra). El folleto incorporaba un mapa del «gran pueblo vasco» que incluía el territorio francés, el País Vasco y Navarra, y concluía: «La resolución de conflicto no es posible si no se garantiza el reconocimiento y ejercicio de todos los derechos a toda la ciudadanía de toda Euskal Herria. Udalbiltza dará nuevos pasos para la evolución de la Declaración de la Nacionalidad Vasca».

Ambas partes habrían asumido que sería un proceso «gradual, progresivo y de larga distancia», partiendo del marco institucional actual, hasta ahora rechazado por los batasunos. El propio Eguiguren habría hecho valer ante el Gobierno, según las mismas fuentes, la aceptación expresa del marco institucional que llevó a cabo en enero, en una de sus ponencias, la última mesa nacional de la coalición ilegalizada.

El PSN se abre a los nacionalistas

Según los expertos, las soluciones apuntadas en estos contactos tendrían su inspiración en el modelo irlandés (un espejo muy recurrente para el mundo abertzale). Aunque el Gobierno ha reiterado que «Navarra nunca será moneda de cambio» en una negociación con ETA, el PSN ha abierto sus brazos al nacionalismo vasco esta legislatura. Rompiendo la costumbre de no pactar con el nacionalismo y preservar la estabilidad de Navarra (sólo roto por el PSN y el CDN de Alli a mediados de los 90), el PSN de Carlos Chivite gobierna con los nacionalistas algunos de los principales ayuntamientos de Navarra, como Tafalla, Estella, Barañáin, Burlada y Cizur. Si a ello unimos la abierta disposición de Chivite a reformar el Amejoramiento del Fuero y un lenguaje inusitadamente tolerante por parte del delegado del Gobierno (que llegó a llamar «gamberradas» a los ataques de «kale borroka»), empieza a calar en Navarra la idea, nunca desmentida por el PSN, de futuros acuerdos con una Batasuna relegalizada.

ABC, 14/4/2006

«Irunea» (Iruña), la «Jerusalén» de los nacionalistas vascos

Euskal Herria es algo así como la tierra prometida para los nacionalistas vascos.

Aunque nunca ha existido como entidad jurídico-política, ni siquiera como el espacio cultural y lingüístico pleno al que obedece su nombre, «Pueblo Vasco» -la mitad sur de Navarra no es vasca-, la quimera nacionalista sigue situando como capital a Pamplona, la vieja Iruña (Irunea, en el euskera vigente hoy).

La aspiración de unificar sus siete territorios es especialmente obsesiva en el caso de ETA y Batasuna -Otegi ha llegado a hablar de Pamplona como «la Jerusalén del pueblo vasco»-, cuya presión violenta ha apuntado permanentemente a Navarra y ha logrado arrastrar al resto del nacionalismo a hablar de Euskal Herria como nación, como en el plan Ibarretxe -antes, el PNV sólo se refería a Euskadi-.

Si el grado de apoyo a esta unificación puede ser mayoritario en Guipúzcoa y Vizcaya -60 por ciento del voto-, en Álava no lo es, en Navarra no pasa del 15 por ciento y en los territorios franceses se reduce a la mínima expresión.

Euskal Herria integra siete territorios o «herrialdes»: Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, Navarra, y los territorios que forman parte de Francia: Labort (Lapurdi), Baja Navarra y Sola (Zuberoa).

ABC, 14/4/2006

Empresarios navarros siguen recibiendo cartas de extorsión de ETA después del alto el fuego

Empresarios navarros han recibido en los últimos días nuevas cartas de extorsión de ETA, fechadas en el mes de marzo, cuando están a punto de cumplirse tres semanas del alto el fuego permanente de la organización terrorista. El presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, José Manuel Ayesa, confirmó ayer la existencia de cartas de este tipo en la Comunidad foral. Al parecer, se ha detectado dos tipos de cartas diferentes. En unas, fechadas en «marzo» (el alto el fuego permanente se hizo público el día 22), «más que exigir, se invita al empresario que la recibe a participar en el proceso de paz a través de una contribución económica», señala Ayesa. «Pero siguen siendo cartas enviadas por ETA». En otras, este tono «amable» se ha sustituido por la extorsión directa, clásica de las cartas usadas por la organización terrorista para obtener fondos con los que financiarse.
Hasta ahora, la última remesa de misivas de extorsión de la banda terrorista se detectó a comienzos del pasado mes de marzo, pero estaban fechadas en el mes de febrero, es decir, antes de la tregua. Las actuales, como ya se ha señalado, están fechadas en marzo.
El hecho de que estén llegando a los domicilios y empresas en los últimos días parece hacer pensar que se han enviado recientemente.
En cualquier caso, las cartas, al menos las que «invitan» a «colaborar económicamente con el proceso de paz», habrían llegado en las últimas fechas no sólo a empresarios navarros sino también a otros domiciliados en el País Vasco.
La existencia de estas misivas vendría a significar un cambio respecto a los datos ofrecidos en los últimos días por el Ejecutivo central.
Verificar el alto el fuego
Como se sabe, tras la declaración del alto el fuego permanente, el Gobierno del Estado ha pedido tiempo para verificar la ausencia de violencia. Incluso la Guardia Civil y la Policía recibieron órdenes de notificar cualquier cambio en las campañas de extorsión de ETA.
De hecho, el pasado día 5, el Ministerio del Interior entregó al presidente del Gobierno el primer informe de verificación del alto el fuego en el que se constataba la total inactividad de la organización terrorista, tanto en acciones armadas como en kale borroka y extorsión económica. El informe, se dijo, reunía los datos recopilados por la Guardia Civil, Policía y Ertzaintza en el País Vasco, Navarra y País Vasco francés, señalándose que en ninguno de dichos territorios se habían detectado movimientos ni acciones de miembros de ETA. Hay que recordar que el Gobierno vasco negó que la Ertzaintza hubiera aportado tales datos.
Extorsión en los últimos meses
La banda terrorista había aprovechado los últimos meses previos al alto el fuego para seguir extorsionando a los empresarios. En las últimas cartas enviadas, hasta el mismo mes de marzo, llegaron a incluir fotografías y detalles de las rutinas diarias de familiares de los empresarios, al tiempo que exigían cantidades que oscilaban entre los 30.000 y los 120.000 euros.
Además, ETA facilitó a sus comandos, según informó la Policía, una lista de 149 empresas que se habían negado a pagar el chantaje.
Desde diciembre del año pasado, la banda ha perpetrado ocho atentados relacionados con el impago de la extorsión, entre ellos los que destruyeron la sala de fiestas Bordatxo, en Santesteban, el 22 de diciembre último, y la sala de fiestas La Nuba, en Urdax-Dantxarinea, el 15 de febrero pasado.
Ayesa: «El terrorismo continúa»
Para José Manuel Ayesa, estas misivas recibidas en Navarra permiten asegurar que «el terrorismo continúa, porque la extorsión es una forma de terrorismo, y lo que pedimos a los empresarios es que no cedan al chantaje y menos ahora».
El presidente de los empresarios navarros invitó a los amenazados a «seguir confiando en las fuerzas de seguridad» y a «denunciar los intentos de chantaje». Respecto al Gobierno de Rodríguez Zapatero, señaló: «Tenemos que decirle que mientras existan las coacciones es algo muy importante a tener en cuenta para que no tome decisiones respecto a un posible diálogo con ETA, diálogo que entendemos que no debe haber mientras no cese la violencia».
Respecto a los dos tipos de cartas, Ayesa se preguntó: «¿es que hay dos bandas o dos grupos dentro de ETA extorsionando? Estamos absolutamente despistados sobre esto».

Jueves, 13 de abril.
Diario De Navarra. PAMPLONA.

Navarra: como siempre, como ahora

Los partidos políticos independentistas vascos,  PNV, Batasuna (éste no legal), EA, Aralar, y el sindicato LAB, reafirman siempre, ahora, sus objetivos sobre Navarra. A ellos presta ETA su fuerza armada. En todo caso, con o sin armas, plantean la integración de Navarra -dicen- como requisito indispensable y base necesaria para acceder, en el plazo más breve posible, a - si es el caso- un autogobierno federalista y luego a la autodeterminación que permitirá conseguir la independencia a un “Euzcadi con buenas relaciones con España” (frase ésta de Ibarreche, después de la entrevista con el Presidente del Gobierno Español, y no contestada por éste). Todo ello resulta inviable sin contar con el ámbito territorial y la legitimidad histórica de Navarra.

Unas conclusiones iguales aprobó la Asamblea “Nacional” Extraordinaria del PNV el 27 de junio de 1981 al revisar su actuación política sobre Navarra y actualizar entonces la estrategia a seguir en le proyecto de absorción por incorporación de esta región española en el inventado “Euzcadi”. Desde entonces el PNV y sus corifeos se muestran también como partidos políticos de Navarra y para Navarra; y presentan la integración como una exigencia natural - y posteriormente, un natural resultado – de la “naturaleza vasca” de Navarra; a la vez que esos separatistas aparecen como la única alternativa de política socio-económica apta para Navarra. A este efecto proponen frente al sistema capitalista o al social-marxista, un orden social nacido de “nuestro propio ser vasco, primando al trabajo”.
 

Aquella estrategia, aquellos planes de 1981 han variado poco y hoy se vuelcan otra vez sobre Navarra las campañas fanáticas para “euskadizarla”; para convencer a los navarros que “Euzkotaren aberria, Euzkadi da” (los navarros son vascos, su Patria es “Euzcadi”, no España)
 

Campañas políticas, culturales, deportivas (¡ésas horribles!), económicas y lúdicas, con derroche de millones de euros, muchas veces con el apoyo, a veces ignorante y casi siempre cobarde, de otros partidos políticos y de gobiernos que llevan en sus programas el defender la unidad de España. Ahora, del 2006 en adelante, esas campañas cobrarán renovada violencia, mayor vigor, toda vez que todo un gobierno socialista español está consiguiendo, con tanta hipocresía como mentira, que se arrumbe en la cuneta lo “español” del partido, del PSOE. Y es que existe una Internacional Socialista.
Por eso pienso yo que se dieron y se dan otras más ocultas y profundas intenciones en los apoyos del PSOE a estas reformas en los estatutos de las Autonomías: hoy el catalán, mañana el “euzcadiano”, pasado mañana, y al otro, y al otro, a los 14 restantes estatutos o Autonomías (Navarra es foral, no estatutaria); apoyo, digo, en el camino a la soberanía a través de las reformas, hechos al margen de la propia constitución de 1978; y aún en contra de ésta.
 

Así, según mi pensamiento, cabe que si el PSOE consigue en el 2007 una mayoría absoluta en el gobierno, logre confederar las autonomías en una “Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas” (la Monarquía no presidirá esa “Unión”), con sus gobiernillos respectivos y un “Gobierno de las nacionalidades”. Este será quien realmente lleve el timón de toda la “Unión”.
 

(¿Rebuscado?... Bueno, una cosa así sucedió en Rusia, luego URSS o “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”, con gobiernos autonómicos, de “nacionalidades”, supeditadas en todo a Stalin – autor de la idea – y al Politburó Nihil novum sub sole!).
 

Por los caminos políticos españoles de hoy pudiera llegarse, con visión tremendista, primero a un “crack” económico que lleva al desorden social; este a la violencia anarquizante; luego (pues no se puede vivir sin un orden político-social) a esa “Unión de repúblicas ibéricas”, gobernada desde el centro por un partido que no tolerará que se le opongan otros “autonómicos-soberanistas”.
 

(¿Visión tremendista?...pues fue realidad, desde 1931 a 1975, en España, tanto en la República, como en la guerra, como en los años de Franco. De 1931 a 1939 se “despiezó” España y fueron desapareciendo autonomías estatutarias y los partidos políticos que las apoyaron. El PC (los comunistas) era, ya  en 1937, el que gobernaba la nación española al compás de las conveniencias de la URSS. Acabaron con los catalanistas, los “euzcadianos”, los republicanos, los troskistas del POUM, y nada de los anarquistas de la CNT y la FAI. Sí, y con todos sus órganos de gobierno. Sólo quedó un “Gobierno rojo” y un “Ejército rojo”, derrotados por el “Ejército nacional” al mando de Franco, y éste y sus gobiernos, ni permitieron autonomías soberanistas; ni partidos políticos tampoco. Ergo…),
 

Volvamos al hoy y a Navarra, y siempre olvidando que pueda darse una reacción defensiva que devuelva a España y a la española Navarra esos “espacios de la memoria” en los que han de plantearse la supervivencia de la Patria y de la Nación; toda vez que como enseñaba Juan Pablo II y ha recogido Benedicto XVI: “La memoria nos da las raíces en las que aprendemos el sentido de la vida. Cuando no se reconoce el pasado, se pierde también el futuro, a favor de un presente vacío”.
 

Esperemos que eso no suceda; que España y Navarra no pierdan la memoria. Mientras tanto, pensemos que hace pocos días el PSOE – en sus filiales de Cataluña y “Euzcadi”- parece dejar vía libre a esa pérdida de memoria española; y que su filial Navarra, el PSN, deja de lado – se abstiene- la defensa del ser de Navarra a los que queremos que esta no sea “moneda de cambio” en los pactos con los separatistas de “Euzcadi”. Parece, asimismo, que el PSN, abandona la E de “español” y apoya, tanto en lo cultural, como en lo social y aún en lo económico, los planes estratégicos de los partidos políticos “euzcadianos” sobre Navarra: Alianzas municipales; aportaciones culturales y “folklóricas”; pasividad en las huelgas, aún sabiendo que pueden arruinar a sus afiliados (ejemplo inmediato: la actuación, mejor dicho, la hipócrita falta de actuación de UGT en la huelga y paros de la Volkswagen en Pamplona); enfrentamientos radicales con UPN y CDN y así sucesivamente.
 

Sí, todo parece corresponder con los planes y perspectivas de futuro de los separatistas (que ahora apoya) como del propio PSOE para un gobierno de muchos años instalado en el poder (y entonces no habrá otra soberanía distinta de la del “partido”). Será en el 2007 cuando, desde una mayoría, junto con los partidos de izquierda y separatistas, intente a través de todos esos planes que Navarra, ya integrada en “Euzcadi”  forme parte de la, no por utópico menos imposible, “Unión de Repúblicas socialistas Ibéricas”, gobernada más que por sus respectivos “gobiernillos” por un partido político central, totalitario que acabará, si puede, con los separatismos, pero también con la foralidad navarra.
 

Javier  NAGORE YÁRNOZ  (4.IV.2006)