Blogia
Foro El Salvador

¿Y Navarra?

La "gloriosa resaca" anula dudas en UPN y complejos en el PP

La "gloriosa resaca" anula dudas en UPN y complejos en el PP

 

Nada puede ser igual después de lo que pasó en Madrid el sábado. No se trata de entrar en la guerra de cifras, sino de comprender cómo y por qué españoles incontables de todas las regiones, clases e ideas han sido capaces de salir juntos a la calle para parar los pies al Gobierno.

 

Miren ustedes a la cara a la gente: verán hoy sonrisas en muchos de sus conocidos, y son los que acudieron a manifestarse o se sintieron regocijados por el éxito de la manifestación. Son los mismos que el viernes llevaban diez días huraños y enfadados, convencidos de que Zapatero ya había logrado descuartizar el país para ETA: hoy están resacosos del triunfo, felices de haber aportado su presencia a la gran victoria, convencidos de que el pueblo puede parar en las calles la rendición.

 

Tienen razón. El PP ha acertado al culminar con su manifestación tres años de creciente descontento popular, uniendo con una sola bandera a todos los españoles que no quieren dejar a sus hijos un país amputado, destruido o dividido, peor del que recibieron. A eso, a una cuestión de actitud ante la historia, se reduce todo. Zapatero quiere construir una entelequia revolucionaria paralela a la de los marxistas de ETA. Sus adversarios, sencillamente, queremos proseguir una historia milenaria. Y de esa contradicción ha nacido una fuente de legitimidad de incalculable potencia para Mariano Rajoy.

 

El siguiente y más importante asalto de esta batalla se va a librar en y por Navarra. Como el 3 de diciembre de 1977, el gobierno de Navarra ha convocado a los ciudadanos para defender en las calles de Pamplona la identidad y libertad del viejo reino. Miguel Sanz asume sobre sus hombros este sábado, 17 de marzo, la misma responsabilidad que hace treinta años tenía Amadeo Marco Ilincheta, vicepresidente de la Diputación Foral. De aquel trance Navarra salió con sus Fueros y España siguió unida, aunque con algunas puertas falsas en las instituciones que –como la Transitoria Cuarta de la Constitución- han demostrado sus peligros.

 

Navarra pide a todos sus hijos y a sus amigos del resto de España que prosigan, tras el éxito del día 10, la obra iniciada. Si socialistas, nacionalistas y comunistas tienen en mayo una mayoría aunque sea de un voto, con o sin Batasuna, Navarra será el precio del "proceso de paz". Zapatero ha hecho posible que hoy el PP y UPN hayan vencido la inercia tecnocrática de algunos dirigentes, porque el centro social de la nación ha impuesto su voz y su estilo en las calles. Pamplona debe llenarse el próximo sábado de españoles sonrientes, en nombre de la patria común, sin exabruptos y sin etiquetas sectarias, pero sobre todo sin miedos y sin complejos.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 12 de marzo de 2007

El Gobierno foral convocará una manifestación en las próximas horas

El Gobierno foral convocará una manifestación en las próximas horas Reportero Digital Navarra puede confirmar en primicia que UPN está completamente decidido a convocar una movilización masiva para defender la identidad de Navarra frente al anexionismo. Los detalles quedan a la espera de perfilarlos con los socios de Gobierno, CDN.

La intención será canalizar la resistencia de la inmensa mayoría de la población frente al anexionismo que promueve Batasuna y frente a la tibieza de los socialistas.

La reunión de los socios del Ejecutivo, UPN y CDN, tendrá lugar este miércoles a las cinco de la tarde, posteriormente darán a conocer los acuerdos alcanzados. Si todo discurre según lo previsto se hará pública la fecha de la convocatoria y el lema previsto.

El Ejecutivo foral responderá así a una de las demandas de los ciudadanos activos de Reportero Digital. Desde el anuncio de que el etarra De Juana quedará libre los bloggeros y lectores de RD Navarra discuten sobre la conveniencia de movilizarse.

El éxito que cosechó el pasado sábado la Fundación para la Defensa de la Nación Española y el impulso de las víctimas está animando a los navarros a movilizarse. 5.500 personas llenaron la Plaza a las ocho en punto de la tarde. En la pancarta principal se leía "En mi nombre no", sujetada entre otros por familiares del concejal de UPN Tomás Caballero, asesinado por ETA, y de los policías nacionales Julian Embid y Bonifacio Martín, igualmente asesinados en otro atentado de la banda terrorista. En el centro dos banderas españolas que recabaron el aplauso de los asistentes.

APOYO EXTRAORDINARIO AL PP

UPN ha apoyado la convocatoria que ha realizado para el sábado el Partido Popular en Madrid y en las próximas horas anunciará también una medida extraordinaria para promover que los navarros secunden la marcha.

José Monente

Reportero Digital Navarra, 6 de marzo de 2007

Navarra, el precio de la traición

Navarra, el precio de la traición Cuarenta y ocho horas después de la excarcelación del sanguinario De Juana Chaos, el Gobierno ha vuelto a dar otra muestra inequívoca de que no hay nada que le detenga en su voluntad de continuar «como sea» el proceso de claudicación abierto por Rodríguez Zapatero so pretexto de amar la vida por encima de todas las cosas. El fiscal general del Estado, una vez más, ha mirado para otro lado, no sólo para satisfacer los deseos del Gobierno, sino por seguir fielmente la desatinada doctrina jurídica del juez Baltasar Garzón, que pretende hacernos creer que una cosa es la izquierda abertzale y otra muy distinta Batasuna.

A tenor del criterio de Garzón, el hecho de que en Pamplona la plana mayor de Batasuna hubiera presidido el mitin celebrado el pasado sábado en el pabellón del Anaitasuna e intervenido en él los principales dirigentes del partido disuelto, no lo convertía en un acto ilegal. Tampoco les ha importado nada a los responsables de hacer cumplir la ley que los organizadores del acto lo hubieran venido anunciando como el acontecimiento más relevante de la izquierda abertzale desde que, en noviembre de 2004, Batasuna hiciera pública en Anoeta su propuesta para resolver el conflicto.

No hubo en el Anaitasuna grandes novedades, salvo un aurresku en minifalda. Pero la lenidad gubernamental y del juez Garzón ha servido para que Batasuna haya puesto de manifiesto que el oscuro deseo del entramado etarra se concentra a corto plazo única y exclusivamente en Navarra. Otegi dejó bien sentado que aspiran a crear un nuevo «marco democrático para Euskal Herria» y a conseguir un «Estado vasco, socialista y euskaldún». Emplazó al presidente del Gobierno a tener un nuevo gesto de valor y negociar, «con responsabilidad política y ambición histórica», la creación de una «autonomía política» formada por los territorios de la Comunidad Autónoma Vasca y la de Navarra, y le regaló un caramelo envenenado: con Navarra dentro, el «conflicto político» quedaría resuelto. El ejercicio del derecho a la autodeterminación puede esperar. Para los terroristas, subyugar a Navarra es lo único importante.

Abundando en esta idea, Otegi proclamó que Navarra es «el pilar de Euskal Herria» y que, «sin Navarra, no queremos nada, nada, nada. Preferimos una autonomía de cuatro territorios para comprar garbanzos que una autonomía de tres territorios envuelta en un celofán de más y más competencias».

Batasuna ha enseñado sus cartas. Ya sabemos lo que quiere a corto plazo: Navarra dentro de Euskal Herria. ¿Y el Gobierno? Tengo la absoluta convicción de que Zapatero intentará convencer a la opinión pública de que Batasuna ha dado un gran paso hacia la paz. Cuando en junio del pasado año acudió al zaguán del Congreso para anunciar la apertura de las negociaciones con ETA, ya expresó su decisión de autorizar la creación de una mesa extraparlamentaria de agentes políticos, sociales, económicos y sindicales para negociar un nuevo estatus político para el País Vasco. Esto es, ni más ni menos, lo que le exige Batasuna. En consecuencia, a nada que ETA garantice que mientras se dialoga no habrá más atentados, al presidente dará paso a la constitución de esa mesa de Euskal Herria.

Zapatero manifiesta muy poco aprecio por Navarra. Ha hablado y está dispuesto a seguir hablando con terroristas, pero no ha sido capaz de recibir al presidente de la Comunidad Foral para informarle acerca de sus verdaderas intenciones. Cuando se le pregunta sobre Navarra, repite una y otra vez que respetará la voluntad de los navarros. Sin embargo, el presidente está empeñado en echar a UPN del Gobierno de Navarra en las elecciones de mayo.Para eso le basta con que, aunque sea por la mínima, el partido fuerista no logre la mayoría absoluta. En tal caso, podrá formarse un «gobierno de progreso» fruto de la coalición de socialistas y los integrantes del frente nacionalista cobijados bajo Nafarroa Bai (Aralar, Eusko Alkartasuna, el Partido Nacionalista Vasco y Batzarre). Dando por supuesto que los proetarras estarán presentes de una u otra forma en las elecciones, el candidato socialista necesitará además el voto de la izquierda abertzale.

A Zapatero no le importan en absoluto las devastadoras consecuencias que tendría para el mantenimiento de la identidad de Navarra y su condición española, así como para el progreso y el bienestar de los navarros, un gobierno sextapartito -sin contar Batasuna- con ideologías y programas heterogéneos y contradictorios. Los socialistas replican que todo esto son monsergas patrioteras de una derecha que se envuelve en las banderas de España y de Navarra porque teme perder el poder.

Pero no son elucubraciones interesadas. El pasado 15 de enero, en el transcurso del debate en el Congreso sobre el atentado de Barajas, Zapatero hizo público su idilio político con la diputada Barcos al anunciar su voluntad de llegar a acuerdos y entendimientos futuros con Nafarroa Bai por compartir plenamente su visión sobre Navarra.

Mucha gente se pregunta: ¿qué se puede hacer para evitar que Navarra sea el precio de la traición? Mi respuesta es invariable. Trabajar de forma incansable para convencer a la mayoría sociológica de Navarra, radicalmente contraria a la rendición ante Euskadi, de que la única garantía de que nadie pueda pagar tal precio reside en renovar, por mayoría absoluta, la confianza en el actual Gobierno foral en el próximo Parlamento. Por encima de consideraciones ideológicas o de partido, está el destino de Navarra. Y no se olvide que en una sociedad democrática las urnas tienen la última palabra.

Jaime Ignacio del Burgo

El Mundo, 5 de marzo de 2007

Zapatero no es el único culpable (recordemos los nombres de los demás)

Zapatero no es el único culpable (recordemos los nombres de los demás) La liberación de Ignacio De Juana Chaos ha indignado a bastante más de media España. Personas de toda edad y condición, a veces casi sin conocerse, se confiesan mutuamente la rabia, la frustración, el sentimiento de impotencia ante la injusticia. Zapatero ha humillado en público los sentimientos de los españoles, y la gente ha reaccionado con furia, de momento contenida. Además no han necesitado de partidos ni de instituciones para movilizarse, como la Pamplona libre demostró el pasado viernes.

No dispersemos el fuego: es de Zapatero, y sólo de él, la decisión de sacar al etarra a la calle. Cierto es que la condena cumplida por sus veinticinco asesinatos es la establecida por las leyes y los tribunales: es legal, aunque no justa. En este momento su encarcelamiento depende del Gobierno, en vía administrativa. Precisamente por eso Zapatero es responsable de la victoria etarra, ya que, pudiendo mantenerlo en prisión hasta el cumplimiento íntegro de su pena, lo está soltando.

Zapatero es responsable, en su persona y en su partido. Él ha tomado una decisión política: apuesta por su "proceso de paz", cede a esta exigencia etarra y cederá a otras –como nos anticipó el sábado en Pamplona Arnaldo Otegi, lo siguiente es Navarra- a pesar del riesgo personal y electoral porque cree que, con la "paz" en la mano, el alivio sustituirá a la rabia y le hará vencer en las urnas.

 

De Juana es sólo una parada camino de la rendición. Algo excepcional en nuestro país; José María Aznar no tuvo entre sus defectos la claudicación ante el chantaje, y eso que la vida entonces realmente en riesgo era la del concejal del PP Miguel Ángel Blanco. Sin embargo, Zapatero tiene un precedente para tanta magnanimidad del Estado, un precedente que en su opinión demuestra su propia inocencia y que, además, nos devuelve al momento histórico más aborrecido por el actual Gobierno: la Transición.

 

El 15 de octubre de 1977 Adolfo Suárez quiso, el presidente de las Cortes Antonio Hernández Gil firmó y el Rey Don Juan Carlos refrendó la Ley 46/1977. Ley de Amnistía plena para "todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado", con especial atención y facilidades si el móvil era la "reivindicación de autonomías de los pueblos de España" o si el medio eran "actos de expresión de opinión, realizados a través de prensa". Los padres de la Transición quisieron hacer universal el necesario "borrón y cuenta nueva" incluyendo a los terroristas de ETA en el "consenso, concesiones recíprocas y reconciliación" que recordaba nostálgico Gabriel Cisneros en una entrevista de ayer mismo.

 

Suárez, sin Constitución, quiso abrir a ETA las puertas de la democracia; se le advirtió de que ETA no quería democracia, sino independencia, pero no hizo caso. El resultado es bien conocido, ya que Suárez soltó a todos los criminales multiplicando la capacidad asesina de los terroristas. Ni España ni la justicia ni la democracia ganaron nada con la extensión de la amnistía a los abertzales. La única posibilidad de acabar con el terror sin combatirlo de frente era entonces y es ahora concederle la victoria. Suárez, en sus errores, no llegó tan lejos; Zapatero quiere superarlo en su "nueva Transición".

 

Así que Zapatero no es el único en el limbo de los ilusos. Suárez se le anticipó, aunque con más razones para equivocarse, como Rodolfo Martín Villa que creía que el terrorismo acabaría al legalizarse la ikurriña. Algunos ilusos de entonces han pagado caros sus errores, como Tomás Caballero, que como concejal de Pamplona colocó la bandera separatista en el Ayuntamiento y que dos décadas después murió asesinado por la misma ETA. Ilusos siguen floreciendo por doquier, como el empresario Antonio Catalán que ayer se nos exhibía con un helador "me encantaría que UPN pactase con el PSN y se desmarcara totalmente del PP". Mientras todos estos pardillos de ayer y de hoy comparten la culpabilidad o la inocencia de Zapatero, ETA avanza sobre Navarra y el Gobierno de España incumple sus deberes esenciales.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 5 de marzo de 2007

ETA-Batasuna advierte a Zapatero: `Sin Navarra no queremos nada´

ETA-Batasuna advierte a Zapatero: `Sin Navarra no queremos nada´ Han percibido las flaquezas del presidente Zapatero, gracias a De Juana, y le están apretando. Los proetarras de Batasuna han presentado en Pamplona su propuesta de "marco democrático para Euskal Herria", en un acto en el que Otegi ha dejado claro que la incorporación de Navarra a su "estado vasco, socialista y euskaldun" es imprescindible.

Con las brasas de la excarcelación de De Juana muy vivas, llega un nuevo órdago de Otegi, lo que demuestra que el entorno de ETA está más crecido que nunca. Actuando como si fuera una organización legal más, arropada por miles de simpatizantes en un pabellón deportivo de Pamplona, Batasuna, disfrazada como izquierda abertzale, dio a conocer ayer las condiciones que le pone a Zapatero.

Batasuna no se ha movido un ápice de sus posiciones. Estamos como antes de la excarcelación del sanguinario De Juana: en propuestas de máximos. Pese a las expectativas que se habían generado en el sentido de que del acto de ayer saliera alguna declaración que supusiera un balón de oxígeno para Zapatero, ésta no se produjo.

Ni condena de la violencia, ni petición a ETA para que tenga en cuenta los gestos del Gobierno, ni rebaja de las pretensiones políticas.

OTEGI EXIGE A ZAPATERO

 

Otegi exigió al presidente Zapatero que actúe con "responsabilidad política y ambición histórica" para negociar su propuesta de autonomía para Navarra y País Vasco, y afirmó que ésta es la "única alternativa razonable" al "conflicto político".

 

El dirigente de la ilegalizada Batasuna hizo estas manifestaciones en el pabellón Anaitasuna de Pamplona, ante miles de simpatizantes, en un discurso en el que no ofreció novedades respecto a la posición de Batasuna, pese a las expectativas levantadas por la propia izquierda 'abertzale'.

 

En su intervención no hizo ninguna mención a la banda terrorista ETA.

 

Éste es el primer acto organizado por la izquierda 'abertzale' tras la polémica decisión del Gobierno de conceder prisión atenuada para el etarra Iñaki de Juana Chaos.

 

El Pabellón Anaitasuna se encontraba lleno de público y contó con la presencia de destacados dirigentes de Batasuna como el propio Otegi, Pernando Barrena o Juan Kruz Aldasoro, así como el secretario general del sindicato LAB, Rafa Díez Usabiaga.

 

El líder de Batasuna afirmó que su propuesta de autonomía conjunta para Navarra y País Vasco, dentro del Estado español, es "la primera estación para la reconstrucción nacional y el camino que llevará a la independencia".

 

Además, afirmó que Navarra es "el pilar de Euskal Herria". "Sin Navarra no queremos nada".

 

Por su parte, el portavoz de la formación ilegalizada Pernando Barrena afirmó que la izquierda 'abertzale' "tiene que estar en las elecciones" y para ello exigió "la derogación de la Ley de Partidos". Sostuvo, además, que esta derogación es necesaria para "permitir que el proceso de resolución del conflicto avance".

 

Reportero digital Navarra, 4 de marzo de 2007

¿Habrá un 24-M en Navarra como hubo un 11-M en Madrid?

¿Habrá un 24-M en Navarra como hubo un 11-M en Madrid?

Tres años después de las últimas elecciones generales ha empezado el juicio por los atentados del 11-M. Todo está en duda sobre los autores, los mandantes y los medios, pero una cosa es segura: hubo un acto violento destinado a influir en las elecciones que se habían de celebrar tres días después, y efectivamente influyó. Nada es igual en la vida pública española desde entonces, y sobre todo existe la posibilidad de que la violencia vuelva a intervenir decisivamente en política.

Es más: en Navarra ya estamos seguros de que habrá violencia en la política, aunque no sea con la forma sangrienta de un atentado masivo. Ante las elecciones del 27 de mayo el terrorismo y sus objetivos son un elemento consolidado del paisaje. Todos los proyectos y deseos de un futuro sin ETA se han quedado en nada: la banda terrorista condiciona desde fuera las decisiones de los políticos y los mensajes de los partidos, la violencia ha llevado a Zapatero a la mesa de negociaciones, la tensión se palpa en las calles y en los debates y hay un proyecto de "todos contra UPN" muy similar a la arremetida de "todos contra el PP" que dejó a Mariano Rajoy fuera de La Moncloa en aquellos días decisivos.

 

Para llegar a esto, en Navarra, no hemos necesitado doscientos muertos de golpe, porque nos han bastado mil en pequeñas dosis multiplicadas por las insidias de la mentira, la difamación y el rencor. ETA dirige la orquesta del chantaje –paz por territorios, en suma-, y lo de menos es si llega a haber candidaturas de Euskal Herria Berria o de Ezker Abertzalea. Bastan su amenaza, sus votos y sus exigencias, que ya están encima de la mesa. El resto lo hará la izquierda democrática, dispuesta a unirse con quienes culpan del terrorismo a quienes siempre lo combatieron, a quienes fueron sus víctimas, a quienes nunca han aceptado ceder. Estamos a punto de disfrutar de un 11-M fashion, cortesía del PSN.

 

Comparto, qué duda cabe, el deseo de Enrique de Diego de una regeneración en la derecha sociológica, así como su disgusto por la vulgata liberal, si es monocarril, y por el estilo soviético, si no ha cicatrizado por completo. Pero creo que los errores del PP antes, durante y después del 11-M nos deben llevar, a todos los que desde cualquier puesto combatimos el proyecto nacionalista vasco en Navarra, a hacerlo mejor. La primera trinchera son las urnas; tras ellas, pase lo que pase, dos necesidades se imponen: el examen de conciencia sobre errores, renuncias y claudicaciones vergonzantes de las últimas legislaturas, y la resistencia cívica desde el centro de la sociedad navarra. Esto ya no es ni un juego ni un negocio, sino una cuestión de vida o muerte para la Navarra foral y española.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 1 de marzo de 2207

¿Quién está dispuesto a ser el Petain de Navarra?

¿Quién está dispuesto a ser el Petain de Navarra?

DESENGÁÑENSE: si alguno de ustedes, sorprendido en su buena fe, ha querido ver en las palabras de Otegui sobre el futuro de Navarra y el País Vasco "como una gran autonomía del Estado Español" un cambio apreciable de discurso y de posturas de ETA y Batasuna sobre la cuestión de siempre, es que usted es un bendito, y, discúlpeme, tiene muchos números de que se la meta doblada el primero que llegue. Es más, fíjese bien si lleva la cartera en el bolsillo porque lo más probable es que se la hayan mangado a primera hora del día a cuenta de cualquier saludo. No; atiéndame un momento. Un buen número de analistas políticos -de esos que saben interpretar hasta el aire de una pausa-- coincide en que este asunto, así planteado, ha sido uno de los pocos acuerdos a los que se ha llegado en las conversaciones ETA-Gobierno: los terroristas pretenden ahora hacer llegar el mensaje a Rodríguez Zapatero de que no habrá bombas antes de las elecciones si se le da alguna credibilidad a esta trampa que acaba de tender la llamada "izquierda abertzale" de los cojones. Es evidente que ETA no tiene ningún interés en formar parte como autonomía de ningún estado que no sea el suyo propio, por ello se plantea conseguir primero la utopía que comparte con el resto del nacionalismo vasco -robarle la cartera a Navarra-- y después, con el trabajo de la política educativa, social y, si es necesario, terrorista, trabajar por la independencia efectiva. No al contrario. El endiablado sudoku de la política acaba en componendas de este tipo, en las que los malos se presentan travestidos de medio buenos y los medio buenos acaban pareciendo malos de remate. Para conseguir Navarra el nacionalismo necesita, por supuesto, un mínimo formalismo de comicios y referéndums, y para desbrozar la particular tozudez de los navarros de ser ellos mismos, ese nacionalismo necesita un Petain, un colaboracionista que se disfrace y que esté dispuesto a entregar a los suyos a un objetivo pactado y, necesariamente, imposible de conseguir a cara descubierta. ¿Está dispuesto el PSOE navarro a jugar ese papel?: escuchando a Fernando Puras, el candidato a la presidencia de la Comunidad Foral, cuesta creerlo, a menos que sea un mentiroso compulsivo dispuesto a carbonizarse ante la historia como el que se disfrazó de Mariscal. Conociendo a Carlos Chivite, aún más. Sin embargo, algunos descreídos aseguran que un pacto entre los socialistas y Nafarroa Bai sería un escenario perfecto para desarrollar las disposiciones adicionales necesarias para crear un órgano común, no una Comunidad única, cosa prohibida específicamente por la Constitución, que allanara los tortuosos caminos conducentes a la absorción absoluta; ese órgano común sería un comienzo, y, desde ahí, en un escenario de "paz técnica" se podría llegar más lejos.

 

Ante este panorama se impone una solución a la altura de la trascendencia del momento. De ganar con suficiente mayoría la alternativa UPN-CDN, es decir, Sanz y Alli, la cuestión quedaría resuelta durante un plazo crítico de cuatro años en los que las coyunturas pueden cambiar absolutamente ya que median, entre otros, unos comicios generales. De no ser así, habrá llegado la hora de la altura de miras, del compromiso ante la historia, de la grandeza personal, del sacrificio por la tierra. De la gran coalición. Ese será el momento en el que los que amen sinceramente la Navarra que conocemos, la Navarra que disfruta, como comunidad, de mayor autonomía en toda España, la Navarra de la calidad de vida, la Navarra industrial, la Navarra acogedora, la Navarra de la huerta y la vid, la Navarra universitaria, la Navarra festiva y laboriosa, den un paso al frente y aparquen diferencias técnicas, conceptuales o metódicas, y encaren el delicado momento histórico que se avecina. Si en otros lugares del mundo, políticos de todo tipo han sabido poner puntos en común para salvar los muebles de contingencias adversas y perversas ¿por qué eso no va a ser posible aquí? Si el PSOE navarro es sincero tiene una estupenda oportunidad de demostrar lo que dice: rebelándose, si es necesario, ante los dictados de Rodríguez Zapatero y devolviendo el traje de mariscal colaboracionista a la tienda de disfraces. Coalíguense, de ser necesario, derecha e izquierda y acaben con la trampa.

 

Carlos Herrera

ABC, 09/02/2007

 

Navarra: el asalto al Viejo Reyno ha comenzado

Navarra: el asalto al Viejo Reyno ha comenzado

Con la presentación de la propuesta del miércoles, Batasuna ha dado una vuelta más de tuerca a la estrategia anexionista sobre el Viejo Reino, y no lo ha hecho sola. Desde que etarras y socialistas negocian a escondidas el futuro de los navarros, una cosa parece clara: La única diferencia entre la hoja de ruta de Zapatero y la de ETA es la de la velocidad del cambio. A Rodríguez Zapatero le basta con expulsar a la perversa derecha de una comunidad más; logrado su propósito, el Partido Socialista de Navarra capearía las presiones nacionalistas de la única manera que le es posible; cediendo las carteras “menores” de Cultura, Lengua y Educación al panvasquismo y esperando que la profecía de la paz de Zapatero se haga realidad más adelante.

Es también conocido que ETA quiere ir más rápido, y sobre todo más seguro. Los etarras, tan criminales como inteligentes, son conscientes de que el Anschluss será sólo posible a largo plazo, tras un duro trabajo de zapa política e institucional; no importa cuánto dure, pero mejor ubicar el comienzo cuanto antes. En términos revolucionarios, en Navarra aún no existen las condiciones necesarias, pero eso no significa que no puedan crearse. A una sociedad navarra mecida suavemente por la nana de la paz que el Gobierno de Rodríguez Zapatero y su frente mediático entonan cada día, el primer acto le pasaría medio desapercibido; bajo el poder nominal del PSN, Cultura, Educación, y Lengua quedarían en manos del nacionalismo para hacer y deshacer a su antojo.

A estas alturas, engañarse es de ingenuos; para socialistas y nacionalistas vascos, las elecciones forales de mayo son de una importancia que revienta cualquier mera expectativa electoral; para Zapatero, arrinconar a la derecha es condición necesaria para su refundación democrática. Bajo el paraguas socialista, los nacionalistas no se aguantan ya las ganas de comenzar a reconfigurar Navarra a su antojo; ya habrá tiempo de aniquilarla institucionalmente o de disputársela entre ellos. La cita es tan importante, que la propuesta de Batasuna lanza un mensaje rotundo; es necesario que todos en España tengan en mente que las elecciones forales de 2007 son algo más que unas elecciones.

Desde que se inició el proceso, es Otegi el que habla con mayor desvergüenza de la negociación; ya vendrán después El País y el Gobierno a matizar y disculpar sus palabras. Con la propuesta, Batasuna está abriendo el debate sobre el futuro de Navarra justo cuando es necesario hacerlo; sacando ahora el tema, está forzando a convertir de hecho las elecciones en un referéndum de facto sobre la Comunidad Foral. Y es que Batasuna ha ligado el futuro de la paz a su unidad macroautonómica. El Gobierno y el Frente de la Paz ha picado inmediatamente, tantas son las ganas que tienen de pactar. E instalados en la lógica que ha señalado Batasuna, la lectura sólo podrá ser a partir de ahora una: Si UPN pierde las elecciones, significará que los navarros han optado por seguir con el proceso, esto es, con la negociación, esto es, con la única salida posible, que es la que ofrece Otegi.

La propuesta no es insólita; según parece, éste tema ha sido ya tratado entre el PSE y Batasuna a espaldas de los socialistas navarros. Los dirigentes del PSN se ponen de medio lado y disimulan ante un tema del que ni saben ni contestan, pero a Otegi ya no le hace falta que éstos se posicionen antes de las elecciones; Madrid ya ha dicho que sí con entusiasmo, y salvo rebelión interna, pactarán repartirse el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona. Y desde el anuncio de Batasuna, este pacto sólo podrá entenderse en un sentido; el de la autonomía común para empezar, con las consejerías clave en manos de los anexionistas.

Todo ello revestido de la cháchara pseudodemocrática que encandila al Frente de la Paz, que ha interpretado las propuestas como la renuncia al “programa de máximos” etarra y la aceptación constitucional. Tras las noticias del miércoles, engañarse es de ingenuos: Navarra se está quedando muy sola, y en El País, Tele 5 o TVE todos se felicitan por el paso dado por Batasuna, que acepta la Constitución de momento, a cambio de comenzar el festín navarro; a los pactistas les es suficiente con eso. Han aceptado con gusto la propuesta etarra, y aceptan ser cómplices del Anschluss apelando a una Constitución que creen, al igual que Batasuna, superada.

Batasuna ha sustituido formalmente la territorialidad por una Autonomía común y un referéndum posterior. Pero de hecho, lo que está haciendo es plantear las elecciones de mayo como el referéndum definitivo. Ante el silencio del Gobierno y sus aliados en el Congreso de los Diputados y el aplauso de la izquierda bienpensante, Batasuna ha puesto el tema clave sobre la mesa, aquel que ETA quiere cobrar y a Zapatero no importa pagar; o UPN o PSN, o violencia o proceso de paz, o Constitución o Autonomía Política. Como de costumbre, nadie podrá decir que los terroristas no son claros. Pero lo que sí es una novedad, es que el Frente de la Paz ni disimula ni lo intenta; con la propuesta batasuna, ETA ha facilitado el pago, y el Gobierno ha aceptado las nuevas condiciones. En nombre de la Paz, el asalto al Viejo Reyno ha comenzado oficialmente. Queda por ver si conseguirán terminarlo.

Óscar Elía es Analista del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) en el Área de Pensamiento Político.