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Zapatero asume que el proceso sigue donde ETA lo puso el 22-M

Zapatero asume que el proceso sigue donde ETA lo puso el 22-M


·Dice que «la expectativa sigue en los mismos parámetros que el día del alto el fuego» y que «el Gobierno mantiene sus planes»

El presidente español defendió ayer en el Congreso que «la expectativa sigue en los mismos parámetros que el día del alto el fuego». José Luis Rodríguez Zapatero usó un tono optimista, pero dejó claro que «el mantenimiento de las expectativas» se basa en «razones objetivas» que son atribuibles a la iniciativa de ETA: citó en concreto el mantenimiento del alto el fuego permanente y los tres años transcurridos sin que la organización armada haya provocado víctimas mortales. Su ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, apuntó por su parte que «el resultado del proceso no está escrito».

MADRID

Ante la situación de bloqueo del proceso y acontecimientos como el incremento de la kale borroka, el mensaje dirigido por ETA en Aritxulegi o la confirmación por parte del Gobierno español de que no ha mantenido contactos con la organización armada tras el anuncio del 29 de junio, José Luis Rodríguez Zapatero fue interpelado ayer en el Congreso de los Diputados para que explicara cuál es la situación exacta del proceso. De forma concisa, el presidente del Gobierno español aseguró que «la expectativa sigue en los mismos parámetros que el día del alto el fuego».

A preguntas de Coalición Canaria, que ante lo ocurrido el sábado en Oiartzun decidió sustituir su pregunta inicial sobre los cayucos que llegan a sus islas por ésta sobre la situación en Euskal Herria, Zapatero explicó que este «mantenimiento de las expectativas» se basa en «razones objetivas». Citó dos, ambas atribuibles a la iniciativa de ETA: el mantenimiento del alto el fuego permanente seis meses después, y el hecho de que hayan transcurrido ya más de tres años sin que la organización armada vasca haya provocado víctimas mortales.

Al margen de subrayar que su expectativa no ha disminuido, Zapatero aprovechó su intervención para subrayar que siguen intactos también los «principios» del Gobierno español: «Legalidad, Estado de Derecho y diálogo para el fin de la violencia», enumeró. Y resaltó que «el Gobierno mantiene sus planes desde la firmeza, los principios, las convicciones y el empeño decidido en llegar a ver el fin de la violencia».

López Aguilar: «La pesadilla»

Horas antes de que Zapatero hablara en el Congreso, fue su ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, quien puso termómetro a la situación. Tras denostar el acto de Aritxulegi y afirmar que la kale borroka pone «grandes dificultades» en el camino hacia la paz, quiso dejar claro que «el resultado no está escrito» en este proceso, «pero estamos peleando por este periodo prolongado sin muertos».

«Nadie puede reprochar al Gobierno haber dado un paso precipitado ­dijo López Aguilar­. Estamos conduciendo con discreción, templanza y cautela. Estamos intentando mantener la guardia alta e intentar ir al encuentro de la esperanza de la mayoría de los españoles».

El ministro subrayó que «se trata de acabar con ETA, con la que ha de establecerse un punto de contacto después de tanto tiempo instalada en una lógica aberrante». Y añadió que «esta pesadilla no durará siempre».



El acto de Aritxulegi enfrenta al ministro López Aguilar y el consejero Balza

GASTEIZ

La aparición de encapuchados que leyeron un mensaje de ETA el sábado en el acto de Aritxulegi provocó ayer un agrio reproche del Gobierno español al Ejecutivo de Lakua. De ello se encargó el ministro de Justicia, Juan Fernando lópez Aguilar, que se preguntó en una entrevista radiofónica a la emisora Onda Cero «cómo es posible» que se llegara a realizar «un acto grotesco, anacrónico e inaceptable» y apuntó que es al Gobierno de Juan José Ibarretxe a quien le corresponde dar explicaciones al respecto.

«Ese espectáculo está en el ámbito de las competencias de Interior, que corresponden enteramente al Gobierno Vasco», subrayó el ministro de Zapatero, que obvió que en las carreteras de acceso a Aritxulegi había un importante despliegue de la Guardia Civil, con controles de uniformados y una amplia y notoria presencia de agentes de paisano en toda la zona.

El Departamento de Interior respondió rápidamente a través de una nota de prensa en la que el consejero, Javier Balza, se limita a tildar de «irresponsables» estas declaraciones, y acto seguido pasa a acusar a ETA de provocar «problemas» en el proceso.

En referencia a las palabras de López Aguilar, Balza opinó que «lo ocurrido es responsabilidad de todos, incluido el propio Estado y sus Fuerzas de Seguridad». A continuación, asegura que el Gobierno de Lakua «lleva seis meses con una política de absoluta lealtad y discreción en esta materia» y se pregunta «si esas declaraciones de López Aguilar suponen un cambio de actitud del Gobierno central».

Así las cosas, pide una rectificación al titular de Justicia al tiempo que destaca la «relación muy fluida» con su homólogo de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

«ETA quiere vigilar»

El consejero Balza dedica el resto de la nota a situar la responsabilidad de la actual «evidente fase de problemas en el proceso de paz» en el tejado de ETA.

Según opina, la organización armada «está intentando cambiar las bases que lo fundamentaban, que era la separación de violencia y normalización política anunciada por la izquierda abertzale en la declaración de Anoeta. Ahora ETA quiere alterar esa relación y vigilar la marcha de la política».

Al respecto, Javier Balza indica que «tenemos que hacer política con independencia de lo que haga ETA» y resalta a continuación que «es urgente la mesa de partidos y la normalización política, pero sin la vigilancia de unos encapuchados con fusiles».

Gara, 28 de septiembre de 2006

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