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Mariano no pedalea

Mariano no pedalea

A Rajoy le pirra el ciclismo. Le gusta subirse en una bicicleta y en algún caso ha llegado a hacer de comentarista deportivo de la Vuelta a España. Pero ahora, que se ve ya el cartel de meta de la legislatura y cuando se ha cumplido un mes del atentado de la T4, Mariano no le da los pedales con suficiente brío. Ni dentro ni fuera del partido.

 

“A Aznar esto no se le hubieran hecho, Zaplana no se habría atrevido a mover un dedo”. Con esta frase comentaba uno de los que fuera dirigentes del PP en las anteriores legislaturas el enfrentamiento del portavoz de los populares en el Congreso de los Diputados a cuenta de la renovación de cargos en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).

 

Zaplana durante semanas le ha estado haciendo la cama a Francisco Camps por la renovación de los cargos en la caja alicantina, su tradicional feudo. El actual presidente de la Generalidad de Valencia ha tenido que soportar en silencio cómo Zaplana montaba una lista alternativa pactada con los socialistas para renovar los cargos. El clima ha sido tan tenso que el entorno de Camps se sobresaltó cuando el consejero portavoz de la Generalidad confirmó tímidamente las reuniones entre socialistas y zaplanistas.

 

Mariano ha creado un clima laxo en el que el zaplanismo, que tiene unos largos tentáculos muy influyentes en los pocos medios críticos con el Gobierno, campa a sus anchas y condiciona de forma poco conveniente su agenda. No hay debate de ideas, ni siquiera una discusión táctica sobre cómo aprovechar mejor el momento de debilidad por el que atraviesa Zapatero. Al menos en Madrid, el duelo entre Gallardón y Aguirre ha tenido cierta riqueza, se trata de dos pesos pesados. Pero lo de Valencia ha sido una lucha de poca altura por el feudo, una lucha fruto de ese dejar pasar, de ese dejar hacer tan característico de Mariano. Menos mal que Aznar le dejó el partido cohesionado.

 

El último mes nos ha dejado el retrato más característico del actual presidente del PP. Tuvo una intervención firme tras su reunión en la Moncloa con Zapatero, tuvo una tarde contundente –que no brillante- en el Congreso cuando compareció Zapatero. Pero en uno de los momentos más críticos de la legislatura se le ha visto sin arranque, sin capacidad para suscitar entusiasmo o al menos curiosidad en una opinión pública que buscaba referentes consistentes.

 

El siempre hábil Rubalcaba ha conseguido darle la vuelta a la situación; ha conseguido que Mariano no asistiera a la manifestación convocada por los sindicatos y no pudiera justificar su ausencia; ha conseguido que el PP aparezca como el culpable de que el Pacto Antiterrorista haya sido enterrado. La falta de iniciativa, lo repetitivo de un discurso verdadero pero cansino y el dejarse enredar en un zaplanismo que dice no a todo con arrogancia han dejado a Rajoy durante este mes en un segundo plano.

 

Sólo ha ganado terreno cuando ha sido propositivo. Sólo consiguió un tanto cuando hizo una propuesta sobre la política antiterrorista y el resto de los grupos parlamentarios se negó a debatirla. Entonces consiguió romper ese cerco mediático del que tanto se quejan en el PP, como si tuvieran derecho a que alguien les regalara algo.

 

Este mes la oposición la han hecho los jueces independientes. Mariano nos ha obligado a rescatar del olvido a los que también fueron candidatos a suceder a Aznar.

 

Fernando de Haro

Páginas Digital, 31 de enero de 2007

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