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Foro El Salvador

LA AVT EXIGE AL GOBIERNO QUE NO VUELVA A NEGOCIAR CON ETA NUNCA MÁS

LA AVT EXIGE AL GOBIERNO QUE NO VUELVA A NEGOCIAR CON ETA NUNCA MÁS

La Asociación muestra su absoluto apoyo y solidaridad con los heridos

 

Tras la explosión de esta mañana de una furgoneta bomba en el aparcamiento de la T4 del aeropuerto de Barajas, la Asociación de Víctimas del Terrorismo muestra su absoluto apoyo y solidaridad con las víctimas y sus familias y exige al Gobierno que deje de negociar con los asesinos de ETA y no vuelva a hacerlo nunca más.

 

 

Desde que comenzó la tregua, hace nueve meses, el presidente Zapatero sólo ha logrado que la banda terrorista sea más fuerte al no aplicar de forma contundente todos los recursos que tiene a su alcance el Estado de Derecho.

 

 

La ruptura de las negociaciones debe ser real. Aunque la AVT ya advirtió que podía producirse un atentado a finales del mes de diciembre, nadie puede sorprenderse de que ETA, por su macabra forma de actuar, vuelva a atentar en cualquier momento. Por lo tanto, esta asociación quiere alertar de los pasos que pueda dar el presidente Zapatero en el proceso de rendición durante los próximos meses.

 

 

La AVT no permitirá, entre otras cosas, más concesiones por parte de la Fiscalía General del Estado a los asesinos de ETA, ni que aquellos que forman parte de la banda terrorista y no condenan la muerte de nuestros seres queridos puedan presentarse a las elecciones de mayo. Ni ETA ni Batasuna pueden tener el protagonismo de los últimos meses. Además, la AVT exige al Partido Comunista de las Tierras Vascas que condene el atentado de hoy.

 

 

Además de exigir que los terroristas cumplan íntegramente sus condenas, la AVT espera que se deje trabajar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que los asesinos que andan sueltos puedan ser juzgados. Junto a este retorno a la normalidad democrática, el Gobierno debe también volver, sin dejar pasar un día más, al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y aplicar la Ley de Partidos sin ningún tipo de miramiento, sin dejarse intimidar por los terroristas.

 

 

Por último y después de dos semanas, la AVT vuelve a exigir a los señores Blanco y López Garrido que rectifiquen y pidan perdón por menospreciar a las víctimas del terrorismo.

 

Un proceso más necesario que nunca

Un proceso más necesario que nunca

Las situaciones duras y complicadas, y ésta sin duda lo es, requieren, si cabe, un mayor esfuerzo de todas las partes para no frustrar un proceso que hoy es más necesario que nunca. Más allá de las trágicas consecuencias que el atentado perpetrado a primera hora de ayer en el aparcamiento de la terminal número cuatro del aeropuerto internacional de Barajas, en Madrid, pueda tener, urge hoy trabajar con denuedo y altura de miras para recuperar estados y situaciones de responsabilidad y confianza, sin caer en tentaciones partidistas o electoralistas demasiado obvias o en un fácil y estéril juego de acusaciones mutuas por lo hecho y no hecho desde que arrancó el actual proceso abierto en Euskal Herria, especialmente desde que ETA declarara, hace nueve meses, un alto el fuego permanente. Por acción u omisión, según los casos, el proceso político se encuentra hoy estancado. Y urge reflotarlo, sentar bases sólidas (como tantas veces se ha reclamado desde este espacio editorial), demostrar voluntad real de avanzar en un proceso democrático de resolución del conflicto y ganar la confianza imprescindible entre todas las partes para garantizar que los acuerdos, los compromisos renovados, van a poder ser desarrollados y cumplidos por todos.

 

La situación crítica del proceso hace que hoy sea más necesario que nunca dar los pasos que en estos nueve meses no se han dado, de forma que el mismo pueda responder a las causas reales que mantienen en el tiempo el conflicto; lo que equivaldría, en definitiva, a responder de forma positiva a la voluntad manifestada por una gran mayoría de la sociedad vasca. Obviar las dificultades no ayuda en absoluto; la forma de dar la vuelta a esta grave crisis no es dejar que la oportunidad se pudra, sino afrontar el momento, más allá de poses declarativas o meramente voluntaristas.

 

Toca apelar a la responsabilidad de todos los agentes para que trabajen con decisión y valentía con el fin de eludir el riesgo de que el conflicto quede enfangado en un círculo vicioso que no llevaría sino a una escalada del mismo. Es preciso sumar voluntades y compromisos en ese sentido, evitar repetir errores y enterrar los viejos bloqueos estructurales. La mayoría social y política de Euskal Herria ha expresado clara y repetidamente la exigencia de que el proceso democrático se ponga en marcha para superar el conflicto político, por encima de los altibajos que surjan en el camino. -

 

Editorial de Gara, 31 de diciembre de 2006

La dictadura de género

La dictadura de género

Dicen que una de cada cinco familias esconde un maltratador... ¿por qué nadie cuestiona estas cifras?

 

Escribe Alison Jagger en Political Philosophies of Women’s Liberation, que la “humanidad podrá revertir finalmente a su sexualidad polimorfamente perversa natural”.

 

“La igualdad feminista radical significa, no simplemente igualdad bajo la ley ni tan solo igual satisfacción de necesidades básicas, sino más bien que las mujeres –igual que los hombres- no tengan que dar a luz”.

 

“La destrucción de la familia biológica que Freud nunca visualizó, permitirá la emergencia de nuevos mujeres y hombres distintos de cuantos han existido anteriormente”.

 

“Deben oírse las voces de mujeres jóvenes, ya que la vida sexual no gira solo alrededor del matrimonio”.

 

Esta es una de las concepciones centrales de la llamada perspectiva de género, una concepción que persigue alterar radicalmente los fundamentos de la sociedad. La llamada perspectiva de género, es una derivación del marxismo, si bien notablemente degradada desde el punto de vista de la racionalidad.

 

De hecho todo el planteamiento de la ideología de género debe prescindir de razón científica, de ahí su pretensión de reescribir la historia. Por sus objetivos y en parte por su metodología constituye una ideología totalitaria que consecuentemente se expresa en políticas que tienen una deriva de este tipo, por ejemplo, la construcción de un estado policial a su servicio.

 

La ley española sobre protección contra la violencia de género, un tipo de norma inédita en el mundo, es un buen ejemplo de ello: tiene en proceso a 150.000 hombres y el gobierno ya ha anunciado que considera que existen 2.000.000 de mujeres maltratadas, es decir 2.000.000 de maltratadores que deberían ser procesados y condenados.

 

Sobre 11,6 millones de hogares con parejas (8,9 son matrimonios y 2,9 no lo son) significa casi un 20%, uno de cada cinco esconde a un maltratador. ¡Esto se afirma con toda la tranquilidad del mundo y aquí nadie lo cuestiona! ¡Tremendo!

 

Como expresa el texto precedente de la señora Jagger, la ideología de género no es una variante del feminismo, en el sentido real de esta concepción, el de la equiparación de los derechos de la mujer con los del hombre, sino que propone su liquidación, dado que niega la condición básica: el ser mujer en toda su plenitud y poder ejercer como tal sin menoscabo ante el hombre.

 

La perspectiva de género persigue en realidad eliminar las diferencias suprimiendo la condición de ser-mujer, así como la de ser-hombre. En el fondo la teoría es bastante rupestre. “Muerto el perro muerta la rabia”. En el momento en que no existan “hombres” y “mujeres” sino “sexualidades polimorfas” se acabó el problema.

 

En realidad la perspectiva de género más que de un tipo de feminismo es el fundamento ideológico, de un proyecto de sociedad que utiliza a la mujer para otro fin distinto, al igual que el marxismo hacía con la clase obrera.

 

Esta característica también explica que la ideología de género sea el soporte teórico fundamental del proyecto político de sociedad homosexual, de homosociedad, aquella en la que las instituciones son radicalmente modificadas, en beneficio de la homosexualidad.

 

Como esta concepción choca más duramente con la condición humana, la violación de la realidad debe ser mayor y el recurso al castigo y a la imposición una práctica creciente. A su vez está en la raíz del problema de la decadencia europea, dado que está vinculada a los principales vectores que la alimentan. Pero éste, el de la caída de la civilización europea, es ya otro tema.

Josep Miró i Ardèvol

Forum Libertas, 29 de diciembre de 2006

El Foro Ermua condena el atentado de ETA y reclama al Gobierno que asuma una política de derrota del terrorismo, interrumpiendo todo contacto con ETA y su brazo político Batasuna

El Foro Ermua condena el atentado de ETA y reclama al Gobierno que asuma una política de derrota del terrorismo, interrumpiendo todo contacto con ETA y su brazo político Batasuna

Esta mañana la organización terrorista ETA ha hecho estallar una potente carga explosiva en el aeropuerto de Madrid-Barajas, destruyendo una parte del aparcamiento de viajeros de la nueva Terminal 4. En estos momentos sigue desaparecida una persona que, según parece, se encontraba en dicho aparcamiento en el momento del atentado. Varias otras personas, hasta un total de 19, han sido atendidas por diversos daños personales en las instalaciones sanitarias de emergencia organizadas por la Comunidad de Madrid; ninguna de ellas se encuentra en peligro.

 

 

Como sucede siempre con los atentados terroristas, solamente los propios terroristas son los responsables de este acto de violencia. El Foro Ermua hoy, a diferencia de lo que hicieron diversas fuerzas políticas y medios de comunicación en las horas posteriores a la masacre de Madrid el 11 de marzo de 2004, culpa únicamente a ETA del atentado en Barajas esta mañana.

 

 

Por otra parte, el Foro Ermua expresa su solidaridad con las decenas de personas que han sufrido de forma directa los efectos de la explosión y con los muchos miles de otras que han visto alterados sus planes de viaje por la permanente voluntad de ETA de imponer por la violencia sus objetivos políticos a la sociedad española. Además, el Foro Ermua desea que aparezca sana y salva la persona a la que se sitúa como desaparecida en el lugar del atentado.

 

 

El atentado de esta mañana supone un paso más, aunque un paso de extrema gravedad, en la misma táctica que ha mantenido ETA desde el anuncio del mal llamado alto el fuego el pasado 22 de marzo. Una postura que combina los cantos de sirena de una hipotética paz, con la práctica constante de diversas formas de violencia todo a lo largo del denominado “proceso de paz”. La extorsión a los empresarios no ha cesado en ningún momento, el rearme de la banda en explosivos y armas de fuego ha continuado sin interrupción y la ausencia de actos terroristas apenas duró 30 días, ya que el día 22 de abril fue destruido totalmente el comercio de un concejal de UPN en Barañain (Navarra), poniendo en peligro 52 viviendas del mismo edificio que tuvieron que ser desalojadas. A pesar de que el gobierno de Rodríguez Zapatero puso en duda entonces que la izquierda abertzale fuese la responsable de este atentado, actuando como su abogado defensor, en el mes de noviembre ETA ha reivindicado abiertamente la autoría de aquel primer acto de terrorismo bajo el alto el fuego.

 

 

Desde el atentado de Barañain, se han producido otros 255 atentados más. En ellos ha habido varias personas heridas de distinta consideración y se han producido unos daños materiales que superan los 2,4 millones de euros. El Gobierno ha minimizado estos hechos de violencia terrorista e incluso los ha negado abiertamente. A pesar de esta escalada terrorista, el ministro del Interior, Alfredo Pérez-Rubalcaba, se precipitó el 23 de mayo a proclamar solemnemente que “el alto el fuego es completo y real”; apreciación que ha sido confirmada en numerosas ocasiones por el Presidente Rodríguez-Zapatero la última vez ayer, día 29 de diciembre, a través de una declaración tan triunfalista como irreal e irresponsable.

 

 

Sólo ETA es responsable del atentado de hoy en Barajas, pero el Gobierno y el Presidente Rodríguez Zapatero son responsables de haber confundido, cuando no engañado repetidamente, a la opinión pública sobre la falsa voluntad de la banda terrorista de abandonar la violencia. El Foro Ermua, el Partido Popular y otras organizaciones cívicas y de víctimas del terrorismo hemos proclamado sin cesar durante estos nueve meses que no apreciábamos en absoluto la disposición de ETA a abandonar las armas y a disolverse para siempre y que el Gobierno se estaba equivocando gravemente en su política de negociación y apaciguamiento hacia los terroristas. El atentado de hoy en Barajas nos da, una vez más, tristemente la razón.

 

 

Miente la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, al ubicar hoy la violencia y la extorsión de ETA en “un pasado al que no queremos volver”. La violencia terrorista no ha desaparecido en España, sino que ha ido en constante aumento desde el mes de abril, a lo largo de ocho meses. Tras el atentado de hoy el Gobierno no puede seguir negando por más tiempo la evidencia: ETA no ha abandonado sus objetivos políticos, ni ha renunciado a la violencia para lograrlos.

 

 

El Gobierno no es responsable del atentado de hoy, pero si no abandona de inmediato la errónea política de negociación y cesiones ante ETA se convertirá en cómplice de su violencia.

 

 

El Gobierno debe anunciar de inmediato la ruptura definitiva de todo contacto con ETA y con su brazo político, Batasuna. Ha de hacer pública su determinación de volver a emplear a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en reprimir a ETA de forma implacable hasta su derrota final, poniendo fin a la inacción policial de los pasados 24 meses. El Gobierno debe proclamar su voluntad de volver a emplear a la Fiscalía General para perseguir judicialmente a los terroristas, en vez de usarla para protegerles de la Justicia procurándoles impunidad ante los tribunales, lo que exigirá, seguramente, el nombramiento de un nuevo Fiscal General.

 

Asimismo, la Abogacía del Estado, cuyo papel en la aplicación de la Ley de Partidos Políticos es sin duda muy relevante, ha de ponerse al servicio de una política de derrota de ETA.

 

 

El Gobierno debe recuperar con urgencia el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, superando la paralización a la que le ha sumido deliberadamente, y haciendo al Partido Popular partícipe en todo momento de las medidas antiterroristas a tomar desde hoy mismo.

 

 

Para que este radical e impostergable giro en la política del Gobierno frente al terrorismo fuese creíble, está obligado a reconocer el grave error que ha supuesto la política de “salida negociada” al terrorismo que ha practicado en los pasados dos años.

 

 

Cuando el Gobierno de España de los pasos que acabamos de enumerar, puede estar seguro que obtendrá el pleno apoyo del Foro Ermua y, estamos seguros, que también de los demás movimientos cívicos y de las principales asociaciones de víctimas del terrorismo.

 

 

El Predicador del Papa pide el don de un padre y una madre para los niños del mundo

El Predicador del Papa pide el don de un padre y una madre para los niños del mundo

El Predicador del Papa pide el don de un padre y una madre para los niños del mundo

Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., a la liturgia del próximo domingo

 
ROMA, viernes, 29 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia de la Misa del próximo domingo, de la Sagrada Familia: Jesús, María y José.

 
Domingo después de Navidad: Fiesta de la Sagrada Familia

 

I Samuel 1, 20-22.24-28; I Juan 3, 1-2.21-24; Lucas 2, 41-52

 

«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». En estas palabras de María vemos mencionados los tres componentes esenciales de una familia: el padre, la madre, el hijo. No podemos este año hablar de la familia sin tocar el problema que en estos momentos más agita a la sociedad y preocupa a la Iglesia: los debates parlamentarios sobre el reconocimiento de las parejas de hecho.

 

No se puede impedir que el Estado busque dar respuesta a situaciones nuevas presentes en la sociedad, reconociendo algunos derechos civiles a personas también del mismo sexo que han decidido vivir juntas sus propias vidas. Lo que importa a la Iglesia –y debería importar a todas las personas interesadas en el bien futuro de la sociedad- es que esto no se traduzca en un debilitamiento de la institución familiar, ya muy amenazada en la cultura moderna.

 

Se sabe que la forma más efectiva de agotar una realidad o una palabra es la de dilatarla y banalizarla, haciendo que abrace cosas diferentes y entre sí contradictorias. Esto ocurre si se equipara la pareja homosexual al matrimonio entre el hombre y la mujer. El sentido mismo de la palabra «matrimonio» -del latín, función de la madre (matris)- revela la insensatez de tal proyecto.

 

No se ve, sobre todo, el motivo de esta equiparación, pudiéndose salvaguardar los derechos civiles en cuestión también de otras maneras. No veo por qué esto deberá sonar a un límite y ofensa a la dignidad de las personas homosexuales, hacia quienes todos sentimos el deber de respetar y amar, y de quienes, en algunos casos, conozco personalmente su rectitud y sufrimiento.

 

Lo que estamos diciendo vale con mayor razón para el problema de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales. La adopción por parte de éstas es inaceptable porque es una adopción en exclusivo beneficio de los adoptantes, no del niño, que bien podría ser adoptado por parejas normales de padre y madre. Hay muchas que esperan hacerlo desde hace años.

 

Las mujeres homosexuales también tienen, se hace observar, el instinto de la maternidad y desean satisfacerlo adoptando a un niño; los hombres homosexuales experimentan la necesidad de ver crecer una joven vida junto a ellos y quieren satisfacerla adoptando a un niño. Pero ¿qué atención se presta a las necesidades y a los sentimientos del niño en estos casos? Se encontrará con que tiene dos madres o dos padres -en lugar de un padre y una madre-, con todas las complicaciones psicológicas y de identidad que ello comporta, dentro y fuera de casa. ¿Cómo vivirá el niño, en el colegio, esta situación que le hace tan diferente de sus compañeros?

 

La adopción es trastornada en su significado más profundo: ya no es dar algo, sino buscar algo. El verdadero amor, dice Pablo, «no busca el propio interés». Es verdad que también en las adopciones normales los progenitores adoptantes buscan, a veces, su bien: tener alguien en quien volcar su amor recíproco, un heredero de sus esfuerzos. Pero en este caso el bien de los adoptantes coincide con el bien del adoptado, no se opone a él. Dar en adopción un niño a una pareja homosexual, cuando sería posible darlo a una pareja de padres normales, no es, objetivamente hablando, hacer su bien, sino su mal.

 

El pasaje del Evangelio de la festividad termina con una escena de vida familiar que permite entrever toda la vida de Jesús desde los doce a los treinta años: «Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre iba guardando todas estas cosas en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en edad y en gracia ante Dios y los hombres». Que la Virgen obtenga a todos los niños del mundo el don de poder, también ellos, crecer en edad y gracia rodeados del afecto de un padre y de una madre.

 

[Traducción del italiano realizada por Zenit]

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España y Libertad ante el atentado de ETA en Barajas.

España y Libertad ante el atentado de ETA en Barajas.


España y Libertad ante el tremendo atentado de ETA que ha sacudido a todos los españoles en estas fechas, quiere en primer lugar hacer llegar su solidaridad con las víctimas del mismo y a reglón seguido, no solo condenar y repudiar formalmente el mismo, sino clamar por hechos y no solo por palabras.

 

España y Libertad exige la inmediata reacción del estado de derecho y la represión de aquellos que son responsables materiales y morales de la barbarie, debiéndose proceder a la detención y encarcelamiento de toda la cúpula de Batasuna, hasta que no se aclare sus responsabilidades en este atentado, como interlocutores en el proceso de negociación y por tanto teóricamente participes de las decisiones que adopta la banda terrorista.

 

España y Libertad también cree que este nuevo atentado debería de una vez por todas cerrar cualquier tipo de polémica sobre lo negativo que ha sido el cambio de política terrorista llevado a cabo por este gobierno socialista. Pretender acabar con el terrorismo desde la premisa de ofrecer la mano a los asesinos y tratar con condescendencia a alimañas que vienen sembrando de dolor inmisericordemente nuestra patria desde hace lustros, solo puede conducir al desastre de la victoria de los objetivos de los violentos.

 

Tan solo desde la firmeza política, la dureza legislativa y la inflexible persecución de los asesinos y sus secuaces parapetados detrás de siglas partidistas, cualesquiera que sean, se podrá poner fin al terrorismo en España.

 

Zapatero ha despreciado, no solo la opinión de media España y de las víctimas del terrorismo, sino las más elementales reglas de la prudencia, permitiendo a una ETA acorralada, tomar aire, recobrar protagonismo político, reorganizarse e insuflar nuevos ánimos a unos seguidores que estaban al borde del colapso.

 

Tras este brutal atentado, la única salida digna para Zapatero es la convocatoria inmediata de elecciones anticipadas. La respuesta al desafío terrorista que supone este atentado, no puede ser dada por un presidente que siempre ha optado por huir ante el terrorismo en vez de enfrentase a él.

 

La principal apuesta de la legislatura de Zapatero ha fracasado trágicamente, con el agravante de haber hecho oídos sordos a aquellos que hemos venido advirtiendo una y otra vez contra el efecto de cualquier cesión a los terroristas. Sin duda este atentado se traduce en la perdida de confianza del pueblo español en este gobierno que ha humillado al estado de derecho, la democracia y a la sociedad, impidiéndole continuar como si tal cosa con la legislatura.

 

España y Libertad cree que el gobierno debe asumir sus responsabilidades, y dado que no podemos confiar en que por debajo, pese al atentado, siga negociando en secreto con los asesinos, en modo alguno debe continuar su labor sin que el pueblo refrende en las urnas su propuesta para el futuro respecto a ETA.

 

Bilbao, sábado 30 diciembre de 2006.-

José A. Sevilla: Víctima Anónima

José A. Sevilla: Víctima Anónima

La semana pasada murió en Pamplona José Antonio Sevilla. Agotada la energía, se le acabó la vida y se fue. A muy pocos les sonará su nombre, pero yo le he venido atendiendo como médico desde hace años, así que me sé bien su historia. Lo que al fin la enfermedad ha conseguido siendo terca, lo intentó ETA hace 22 años. Un tipo entró en el bar donde asiduamente jugaba a las cartas, le acercó una pistola a la sien y disparó.

La Providencia, o quizá la vergüenza escondida en un mínimo temblor del pulso hizo que el asesino no diera con él muerto. Le arrancó una esquina del cráneo y un pedazo pequeño del cerebro y le dejó tuerto pero vivo a sus 44 años. Y asombrosamente no le quedó miedo a morir. Probablemente el pistolero o sus compañeros se consideraran valientes gudaris, pero matar por la espalda no exige valor. Lo que exige valor es vivir como lo hizo José Sevilla después de aquello. Volvió a rondarle la muerte más de una vez en forma de enfermedades y nunca le vimos un asomo de temor. Ciego ya del todo, hace un año no dudó en darle al cirujano el ánimo necesario para reparar el corazón que se le había roto. Todo un valiente.José Sevilla era policía nacional. Eso debió de ser lo que hizo que ETA le escogiera a él. Entonces, militares, policías y guardias civiles eran sus objetivos más comunes. Pero ser policía nacional fue la razón para escogerle, no el motivo para intentar asesinarle. El motivo de ETA para poner muerto tras muerto encima de la mesa ha sido siempre el mismo: buscar el quebranto en la entereza de la sociedad española ante tanto dolor y tanto miedo. Tensar la soga del sufrimiento de una nación hasta el punto en que se rompe por lo más débil, por la creencia de que ceder solamente un poco no es en realidad ceder del todo. Que es donde estamos ahora.

Desde que le dispararan a José Sevilla en 1985 mucho ha cambiado en este mundo, y casi todo para bien. Los asesinos y sus cómplices acaban habitualmente en la cárcel, se ha terminado la ocultación miserable de los cadáveres aún calientes, va desapareciendo el vergonzoso temor a coincidir en el portal con un vecino político o guardia civil y, salvo en demasiados reductos del País Vasco, los más de mil muertos son reconocidos de muy diversas formas, y los heridos, los viudos o los huérfanos son homenajeados con cariño, y todo eso es mucho.

Y hasta ahora siempre se ha mantenido la dignidad. Porque la dignidad no es el recuerdo. No son las medallas (rememoro a José Sevilla en la entrega de la Medalla de Oro de Navarra), ni el rótulo en la calle o en el polideportivo. Ni siquiera en el frontispicio de la Constitución. La dignidad para la víctima no es otra cosa que vivir con la certidumbre de que el dolor de todos -los heridos, los familiares, los amigos, todos aquellos que alguna vez han llorado por alguien- no ha sido en vano. De que tanta sangre por las aceras de España no les da a los asesinos ni una brizna de lo perseguido. De que el dolor de tantas casas vacías y tantos cuerpos mutilados, como el de José Sevilla, alimenta la decisión firmísima de toda la sociedad para no dar ni un paso atrás.

Esta de la dignidad de las víctimas es hoy una cuestión en peligro. Durante treinta años, con cuatro presidentes de gobierno y muy distintas representaciones parlamentarias, la firmeza de los gobernantes de España ha permitido que las víctimas llevaran con dignidad su condición. A nadie con el corazón permeable le puede extrañar que se sientan ahora traicionadas ante la expectativa de que España le conceda a ETA la capacidad de negociar el fin de la violencia. Ya sabe a traición, además de a una enorme desilusión, entrever parlamentos y ayuntamientos nuevamente poblados de quienes sienten tanto asesinato como deseado, razonable u oportuno. No es posible defender la dignidad de las víctimas de ETA si uno plantea la posibilidad de ceder siquiera parcialmente a alguna de las pretensiones de los asesinos a cambio de que le perdonen la vida a la próxima víctima. Todos los españoles ansiamos la paz, las víctimas y los miles de ciudadanos aún directamente amenazados mucho más que nadie. Pero si la paz ha de llegar a cambio de la cesión, será una paz indigna.

El inverosímil trazado de la bala que no quiso asesinarle ha permitido que la familia de José Sevilla disfrutara de él durante muchos años, y su muerte ha sido finalmente silenciosa y anónima. Por eso he querido recordar su condición de víctima del terrorismo. Por eso y por que creo firmemente que defender la dignidad de las víctimas -que es nuestra dignidad por que es a todos nosotros a quienes ETA hiere en la carne de ellos- es hoy una de las tareas más importantes de la sociedad civil. Como creo que el río de sangre vertido por ETA en tantos años forma parte del mortero que, por encima de nuestras diferencias políticas, nos une a los españoles de bien para defender un futuro común en paz y en libertad. Un futuro que no deberíamos dejar que nadie arriesgue.

Bruno Sangro Gómez-Acebo es médico

Diario de Navarra, 28 de diciembre de 2006

 

Por qué hay que proclamar 2007 como año nacional de la resistencia

Por qué hay que proclamar 2007 como año nacional de la resistencia

El país se desmorona por dentro sin que a nadie le importe un bledo. Con la visión cegada por el "proceso de ETA" y otras hierbas, lo peor nos está pasando desapercibido. Hay que plantarse.

 

Estampa de Navidad. Un breve debate en Popular TV. Allí sentado, frente a un servidor, un periodista veterano: Fernando Segú, uno de esos caballeros que serían un lujo para cualquier redacción, pero que ya no se estilan porque los veteranos no quieren vender quincalla. El moderador pregunta algo sobre ETA y el "proceso de paz". Segú toma la palabra y aproximadamente viene a decir lo siguiente: "¿ETA? ¿Paz? ¿Pero qué me estás contando? No sabemos nada de nada, y seguiremos sin saberlo, porque cada cual está llevando su propio juego envuelto en mentiras y en trampas. Y mientras hablamos de ETA, un día y otro día, sin saber de verdad lo que hay, en España y en el mundo están pasando cosas trascendentales, decisivas, a las que nadie presta atención. ¿ETA? ¿Paz? Que se vayan a paseo, hombre". Esto es lo que yo llamo espíritu navideño. Del de verdad.

 

Porque es cierto. En los dos últimos años nos han hecho tragar cosas tremendas sin más reacción que la de una minoría de ciudadanos comprometidos. Se han cavado con saña los cimientos de muchas cosas ante la pasividad de una mayoría social embrutecida y obtusa. En el debate público, eso sí, todos los días lo mismo: lo de ETA. Y mientras "lo de ETA" siembra de niebla el paisaje, detrás del telón se va rompiendo el país un poco por todas partes, pero, sobre todo, por dentro. Y el año que viene se seguirá rompiendo.

 

Tenemos ya unas cifras de aborto prácticamente cubanas, sin que nos quepa la excusa de la miseria; el año que viene aumentarán. Todos los días, como quien dice, seguirá muriéndose algún negro ahogado en las playas canarias, víctima de un sueño ciego que este Gobierno nuestro, tan solidario, ha convertido en pesadilla cotidiana, sin que los cadáveres náufragos lleguen ya a conmovernos. La vida de miles de humanos no nacidos ha entrado en la ruleta de la fortuna mientras, abajo, la gran industria de la biotecnología espera con las fauces abiertas para comérselos mejor. Gran progreso para la sanidad española, que, al mismo tiempo, se apresta a sufragar cambios de sexo aunque jamás nos pague la factura del dentista o del homeópata.

 

En nuestras escuelas estabulamos a la generación más bárbara de la España contemporánea, para desesperación de unos docentes que empiezan a arrojar la toalla como legionarios vencidos en el último limes. Tendremos, eso sí, nuevas asignaturas para adoctrinar a los niños en las virtudes de la ideología oficial, y a los padres de familia que les den dos duros, que les vendrán muy bien para la hipoteca. El país se desnacionaliza a ojos vista, pero no (sólo) por la afluencia extraordinaria de inmigrantes ni por el trato privilegiado a religiones extranjeras, sino por la incuria y la indiferencia generalizadas, por el desdén cotidiano hacia la propia identidad (¿qué nos habrá pasado para que la palabra "identidad" haya terminado confinada en el vocabulario separatista? ¿Es que lo nuestro, lo de todos, lo español, no es también identidad?). Sólo miramos al pasado para liarnos a garrotazos: nos han enzarzado en una discusión suicida sobre nuestros abuelos, cuando deberíamos estar hablando del país que dejaremos a nuestros nietos. Pero es que quizá no habrá nietos: las españolas ya no paren porque está demodé, y a las pocas familias que van quedando se las asfixia con la política más antifamiliar de Europa. En esa atmósfera decrépita, crepuscular, las oligarquías locales se frotan las manos, envueltas en "realidad nacional", en tanto que las masas miran las tetas de la última procesada por la Operación Malaya. Esto es España. Un asco.

 

Habrá o no habrá solución. Eso no lo podemos saber. Quizás estemos ya en la definitiva cuesta abajo. Pero es cuestión de principios: por aquí no se pasa. Como Leónidas en las Termópilas, que diría mi amigo José Carlos Laínez (ved su reciente La tumba de Leónidas, en Áltera). A Leónidas lo pintó Jean-Louis David hacia 1815, cuando todavía cualquier cosa era posible. Por esas mismas fechas andaba Metternich presidiendo el Congreso de Viena. Debió de ser entonces cuando Metternich, en un rapto de melancolía, escribió algo parecido a esto: "Mi sentimiento más profundo es que todo se desmorona. Firme en mi puesto, lo mantendré hasta el final". El final tardaría un siglo, nada menos, en llegar, cuando Metternich ya era Historia. Valga la conseja para acreditar el valor de la resistencia: uno sabe cuándo empieza, pero, si las cosas van bien, nunca se sabe cómo acaba. Lo importante es tener claro desde dónde resistir. Y hay que hacerlo desde todas esas cosas que el debate público español rehuye, desde la defensa de libertades reales y vivas, de derechos profundos, de convicciones que van más allá de uno, también desde la propia identidad. Que es lo que venía a decir Fernando Segú.

 

Y por eso hay que proclamar 2007 como año nacional de la resistencia. Por algún sitio habrá que empezar.

 

José Javier Esparza

El Semanal Digital, 29 de diciembre de 2006