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Jáuregui defiende un “nuevo estatuto” para el País Vasco

Jáuregui defiende un “nuevo estatuto” para el País Vasco

El diputado socialista Ramón Jáuregui, manifestó a Radio Euskadi que el proceso de pacificación en el País Vasco es “sólido”, tanto por el contexto histórico como porque parte del entramado abertzale “quiere hacer política". Confió en que este proceso “culminará en una reforma estatutaria, que será la percha de la que colgar la incorporación a la democracia de la izquierda abertzale”.

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Un nuevo estatuto

Jáuregui cree que el proceso de paz tiene que culminar en un nuevo Estatuto y que ésa es la "percha de la que colgar la incorporación de la izquierda abertzale a la democracia definitivamente. Una norma que lo mejore, que profundice en su autogobierno y que sea, a su vez, la ocasión para que ventilemos esta vieja herida”.

 

Gestos del Gobierno

En relación a las peticiones que se hacen desde algunos ámbitos para que el Gobierno central de pasos, Jáuregui indicó que es “lógico” que el Gobierno reivindique su derecho a inscribir “sus gestos y sus pasos” en un contexto en el que existan “signos inequívocos de abandono de la violencia”. Aseguró que la ausencia de estos signos debe provocar una reflexión por parte de quienes reclaman al Ejecutivo “otros gestos”.

 

"Oposición brutal" y “aliados mediáticos poderosos”

Respecto a la petición del presidente del PP, Mariano Rajoy, para que Rodríguez Zapatero diga que Batasuna no va a poder presentarse a los próximos comicios si ETA no se disuelve, Jáuregui criticó duramente esta exigencia porque pone de manifiesto que este partido “no concibe” el proceso del final de la violencia en los términos en los que lo habían diseñado todos los partidos en el marco de Ajuria Enea, “incluido el PP”.

 

Añadió que este partido pone enormes limitaciones, “con una opinión pública en gran parte mediatizada por una oposición tan brutal y acompañada de algunos aliados mediáticos poderosos”.

 

Decisiones judiciales

El dirigente socialista hizo referencia al papel de la Judicatura en el proceso.Señaló que en año 2000 “se produjeron una serie de acuerdos políticos que endurecieron, por así decirlo, la represión judicial de todo el entramado violento”. Jáuregui afirmó que, "en poco tiempo", ese escenario ha cambiado y hoy se está "ante una expectativa de fin de la violencia" que hay que "animar y acabar consolidando". Respecto a la huelga de hambre de De Juana, Jáuregui recomendó una "espera paciente" a la resolución que debe dictar el Tribunal Supremo.

 

Elplural.com, 29 de diciembre de 2006

María Sanahuja, decana de los jueces de Barcelona: «Miles de hombres son detenidos por casos de maltrato que luego acaban en nada»

María Sanahuja, decana de los jueces de Barcelona: «Miles de hombres son detenidos por casos de maltrato que luego acaban en nada»

Alerta de que la Ley de Violencia Doméstica implica arrestos al varón «simplemente por el hecho de ser varón» y sin que se lleve a cabo una investigación previa

Barcelona-Cuando María Sanahuja habla sobre malos tratos es imposible que no surjan reacciones críticas desde varios sectores, especialmente desde los más feministas. Ella se defiende diciendo que lo hace para explicar los problemas que tienen los jueces a los que representa a la hora de deliberar sobre estos asuntos. Es tajante y se mantiene en que la Ley de Violencia sobre la Mujer es un fracaso. Hace dos semanas participó en la presentación de un libro -«El varón castrado», de José Díaz Herrera (Planeta)-, volvió a plantear sus tesis, y ha vuelto a ser criticada.
- ¿Por qué cree que sus palabras han vuelto a sentar mal?
- Una vez más, yo no podía imaginar la trascendencia de mis palabras durante la presentación de un libro a la que asistieron unas diez personas. En este libro se ejemplifican con un montón de supuestos concretos lo que está sucediendo con la aplicación de la Ley de Violencia sobre la Mujer, con casos de compañeros de la talla del titular del Juzgado de lo Penal número 20 de Madrid, Ramón Sáez, o de la compañera del juzgado de lo Penal número 4 de Murcia, María Poza Cisneros, que son dos de los compañeros que han interpuesto varias de las cuestiones de inconstitucionalidad que están pendientes contra esta ley.
- ¿Cuántos recursos se han presentado?
- Creo que ya son más de cien. La verdad es que son muchísimos, y espero que el Tribunal Constitucional responda. El libro recoge miles de casos, y ya no tengo ninguna duda no sólo de lo que transmiten los compañeros del día a día, sino de lo que se deriva de la falta de información que da el Observatorio de Violencia del Consejo General del Poder Judicial.
- ¿En qué sentido?
- Si cada año se interponen más de 140.000 denuncias por malos tratos, y nos dan datos de lo que ha ocurrido finalmente con 8.000 o 10.000 casos, ¿qué ocurre con el resto de miles? No nos dicen qué pasa con el resto. La presidenta del Observatorio dijo, al cumplirse un año del funcionamiento de los Juzgados de Violencia Doméstica, que el 59 por ciento de los casos son archivados o sobreseídos.
- ¿Y qué sucede entonces?
- Como cada vez que se produce la denuncia se da la detención inmediata del individuo, supone que son miles de individuos detenidos al año en este país por supuestos malos tratos a sus parejas, en casos que luego acaban en nada. No creo que proceder a la detención inmediata sea razonable sin realizar investigaciones mínimas, porque supone pasar dos noches en el calabozo, y eso causa traumas.
- ¿Y cómo afecta esto a los jueces?
- Actuando de esta manera indiscriminada, sin una investigación -que es el factor clave-, los jueces no somos capaces de detectar los casos graves de violencia, y se nos siguen muriendo el mismo número de mujeres o más, que supone el despliegue de una gran cantidad ingente de medios que no llegan para ofertar ayuda a los casos más necesarios
. El autor del libro también achaca todos los problemas de esta ley al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando la Ley de Violencia sólo acentúa una línea iniciada y ya perversa por sobre todo el último gobierno del Partido Popular, que modificó el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal en 2003, que fue el que inició toda esta dinámica. Mi primera rueda de prensa sobre este tema fue en 2004, y la ley de violencia ni siquiera estaba en el Parlamento. Y ya se vio que no se estaba yendo por el buen camino.
-¿Cuál es su queja?
- No se puede actuar impunemente contra el hombre por el simple hecho de ser hombre, por lo que se debe denunciar la vulneración de los derechos fundamentales que se está realizando en nuestro país. Sobre todo porque no se está consiguiendo el fin de la ley, ya que no se está ayudando a las mujeres que sufren los casos graves de maltrato. A mí me emociona cuando voy al colegio a buscar a mis hijas y muchas abuelas me dicen que no ven a sus nietos porque con la aplicación de un derecho de un modo abusivo se les está negando no a muchos padres, sino también a muchos abuelos, el volver a ver a sus nietos.
- Hablemos de cifras.
- Si el Observatorio dice que en un año hay 8.495 sentencias dictadas por los Juzgados de lo Penal, de las que un 39 por ciento fueron absolutorias, que son 3.273, significa que hubo unas 5.200 condenas. Alguna más habrá en conformidades en los Juzgados de Violencia, pero quiere decir que de las 140.000 denuncias que hay al año, el porcentaje de condenas puede ser ¿10.000? ¿O 20.000? ¿Y qué pasa con las 120.000 restantes, resultantes de todos aquellos a los que hemos detenido? El autor del libro habla de un compañero, del Juzgado de lo Penal número 12 de Valencia, José Luis Ruido de la Torre, que le dijo que «la Policía actúa con dureza hacia el maltratador», que «se detiene a los varones de forma masiva» y que «estamos previniendo», así que está admitiendo que estamos deteniendo por miles para encontrar a unos pocos maltratadores con los que no damos nunca.
- El Observatorio del CGPJ dice que sus declaraciones son «ofensivas».
- Somos pocas las personas que manifestamos públicamente lo que pensamos. Sí es cierto que mis palabras tienen más repercusión mediática que lo que dicen mis compañeros en voz baja en los pasillos. Yo creo que molestan mis palabras porque las personas que defendieron ardientemente un proyecto de ley y una ley como ésta, y que comprueban al cabo de un año -ya se ha evidenciado- que no ha sido un buen camino, todos aquellos que no esperaron a ver qué pasaba con las reformas legislativas realizadas por el Gobierno del PP para ver cómo funcionaban, los que nos lanzaron a todos a votar unánimemente una ley, pues reconocer su fracaso les debe costar bastante. Pero la realidad es tozuda, los números son tozudos, y creo que han optado por hacer juegos de cifras en lugar de explicarlas con claridad.
- ¿Los jueces a los que usted representa la apoyan en su postura?
- Con mis compañeros no he tenido ningún problema, al contrario. Después de mi primera rueda de prensa recibí aplausos de los compañeros de la Junta de Instrucción de Barcelona, y lo único que hice fue decir en voz alta algo que los demás decían en voz baja. Es cierto que decirlo en voz alta supone recibir un aluvión de críticas, pero yo creo que ya se ha abierto una pequeña brecha para que muchos digan lo que está pasando. Yo siempre digo que cualquier persona vaya a los juzgados de lo Penal, que son públicos, para que se vea lo que estoy diciendo, qué ocurre cada día y que no me lo estoy inventando, como que por supuestos muy leves se están pidiendo penas muy altas. Por un «vete a la mierda» de un marido a su esposa, se están pidiendo nueve meses de cárcel. Por un «te vas a enterar» durante un proceso de ruptura, o por un empujoncito que no causa lesión se están pidiendo también penas altísimas.
- Ahora los médicos han anunciado que incluirán la sospecha de maltrato en el historial de las pacientes.
- Ellos evidencian por un montón de síntomas situaciones reales de violencia física y psíquica. Si los médicos decían que les cuesta ver las situaciones graves, y eso que ven a sus pacientes mes tras mes y año tras año, los jueces, en unos minutos, no podemos ver la gravedad. Y luego están las personas que están en una situación más débil, las que realmente necesitan un colchón psicológico y, en algunos casos, económico. Se tiene que replantear qué es maltrato en el Código Penal. Maltrato es cuando yo insulto, cuando pego a alguien, o cuando empujo a alguien y, si no quiero tolerarlo, el Código Penal debe reaccionar con una pena proporcional a la gravedad del hecho: si el hecho es leve, tiene que ser leve. Y ahora llega un momento en que el Código Penal sanciona la mala educación con penas muy graves. Y esto es inaceptable. Ahora bien, evidentemente, los hechos graves deben castigarse con penas graves, por supuesto. Pero no puede ser que al maltratador lo encerremos para siempre, y menos aún por un hecho leve.
- ¿Qué necesitan los jueces?
- Se está empleando una cantidad ingente de dinero pero de una manera desorganizada. Pedimos que alguien se encargue. En la ley debería haberse fijado una figura para organizar los distintos departamentos de la Administración -con Sanidad, Educación, Justicia, Interior y con Bienestar Social- para que no se repitan Oficinas de Atención a la Víctima que están informando de una manera desorganizada y distinta unas de otras. Se están repitiendo unas ayudas y no se están garantizando otras. Hay que ordenar esta situación. El resultado es que tenemos a varias administraciones haciendo lo mismo, pero como no se coordinan y como no se han fijado los criterios de actuación, se ayuda mal a las víctimas. Y además se deben ofertar los servicios que hacen falta. Por ejemplo, se han puesto casas de acogida donde no hay nadie, y luego faltan plazas en los lugares donde se necesitan. Y son una buena idea, a la espera de que se haga una investigación inicial.
- Entonces, sugiere usted que debido a la presión mediática sobre este asunto se están realizando detenciones sin pruebas.
- Sí, porque la Policía tiene pánico a que una mujer presente una denuncia, que no se proceda a la detención inmediata y luego pase algo, porque entonces van a hacer a la Policía responsable de esta situación. Por eso lo que hace es, por prevención, detener a casi todo el mundo
, a menos que vean una situación realmente escandalosa en la que no sea necesario, pero esos son pocos casos.
- Y entonces empieza el colapso judicial.
-Así es, ya que luego nos los traen a los juzgados de guardia o de violencia doméstica. Y el juez, que tiene en una mañana infinidad de casos -e invito a cualquier persona a que lo vea- tiene que ver en minutos, y con las simples declaraciones de uno y otro, qué resuelve. Lo más sencillo, en prevención, es dictar una orden de alejamiento, es decir, expulsar a uno de los cónyuges de la casa, que siempre es el señor, claro. Normalmente, en los juzgados tampoco se realiza una gran tarea de investigación, porque principalmente ésta es una labor de la Policía. ¿Y qué hacemos? Si devolvemos a la Policía tal cantidad de órdenes, son incapaces de proteger a nadie. Por eso necesitamos datos suficientes para saber qué casos son los realmente graves. Y la saturación es importante . De cuatro asuntos civiles se resolvió sólo uno. Son unos juzgados con una congestión mayor que la sala primera del Tribunal Supremo.
- ¿Qué pide usted para solucionar estos problemas?
- Es imprescindible la modificación inmediata del Código Penal para tipificar hechos graves con penas graves, definir qué es maltrato. Eso es un clamor. Se ha hecho un Derecho Penal de autor, en el que se castiga a un hombre por el simple hecho de ser hombre, y esta fórmula ya ha sido desterrado de todos los países del mundo. Y es que una denuncia sin protección aumenta el peligro para la víctima, porque la devolvemos a su casa con un papelito. Y los policías se quejan porque tienen hasta cuatro órdenes de protección. La mujer va a un juzgado, ve que no se resuelve su problema; se va a su pueblo, y vuelve a hacer lo mismo, lo que evidencia una verdadera ineficacia porque las personas no se sienten protegidas.
- Resulta paradójico que las feministas la critiquen.
- El Código Penal de 2003 resultó absolutamente ofensivo para la mujer. Imagine que una pareja va por la calle, discute y se empujan. No denuncian, pero hay un tercero, ya sea un ciudadano o un policía local, que va y denuncia. Se produce la detención, puede haber condena con el testimonio de esa persona que ha presenciado esa situación de maltrato leve, y se obliga a la pareja a estar alejada. En algún caso incluso se les prohíbe que se casen, porque como existe una orden de alejamiento, el empleado del Registro Civil no puede autorizarlo.

Una feminista que persigue la igualdad
Aunque muchas mujeres no lo crean, porque ha sido acusada de defender a los maltratadores, María Sanahuja, miembro de Jueces para la Democracia, es una feminista de los pies a la cabeza que busca la auténtica igualdad de género . Hace declaraciones lapidarias: «Las mujeres primero hemos dependido del padre, luego del marido, y ahora el Estado es quien elige quién debe ser nuestro novio». Sostiene, continuando esta misma argumentación, que «si creen que las mujeres somos tan minusválidas mentales, pues entonces también lo seremos para elegir al presidente del Gobierno». Su despacho, en una quinta planta junto a los juzgados de Barcelona, cumple la paradoja de ser un lugar aparentemente caótico pero en un segundo vistazo, perfectamente ordenado, con montones de pilas de papeles esparcidos sobre las mesas de trabajo y de reunión. Esta entrevista, que duró apenas media hora, fue interrumpida en seis ocasiones por llamadas telefónicas. Algunas eran de apoyo. Otras, peticiones de entrevistas y de artículos de opinión. Insiste en que sólo dice lo que los jueces le cuentan. La única diferencia es que ella, porque es también su obligación, lo dice en voz alta.

Xiana Siccardi

La Razón, 28 de diciembre de 2006

El PSN cambia su estrategia electoral por la presión de UPN

El PSN cambia su estrategia electoral por la presión de UPN


El PSN apostaba por llegar a las elecciones sin aclarar su estrategia de pactos. Pero en los últimos días se ha desdicho, en un aparente intento de aflojar la presión de UPN. Tanto Carlos Chivite como Fernando Puras afirman ahora que sólo tendrán acuerdos «con quien respete a Navarra como comunidad diferenciada».

 

Mientras en la reunión de La Moncloa el máximo líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, defendía que ya cumple las demandas que le traslada el PP de Mariano Rajoy, en Iruñea los dos máximos representantes del PSN también daban un paso atrás ante la exigencia fundamental que UPN le dirige con insistencia: que aclare su política de pactos tras las elecciones de mayo próximo.

 

En una fiesta navideña celebrada por el PSN el jueves 21, su secretario general, Carlos Chivite, quebró todo la línea de discurso anterior del partido, consistente en posponer cualquier definición hasta después del paso por las urnas. Chivite afirmó que «la fórmula de los pactos ya está diseñada». Aunque luego desde el PSN se haya indicado que aquello era poco menos que una broma a tono con las características del acto, UPN no tardó en tomarle la palabra y exigir aclaraciones.

 

Dos días después, Chivite las dio, y además en el sentido deseado por el partido de Miguel Sanz: «El PSN ya ha tomado su decisión; es decir, que no hará ningún acuerdo ni pacto con aquellos que se aparten de dos ejes fundamentales y estratégicos para nosotros, que han sido decididos por el partido: el primero de ellos, el respeto y el refuerzo de la identidad de la Comunidad Foral con su estatus propio, diferenciado y singular; el segundo eje es el proyecto político de progreso, pensando en las personas. Se trata de dos condiciones irrenunciables para el PSN», concluyó.

 

Por si quedara alguna duda, anteayer en Tutera fue el cabeza de lista al Parlamento, Fernando Puras, quien recalcó esta nueva posición, usando unas palabras prácticamente calcadas a las de Chivite. «Lo que tenga que hacer el PSN para buscar acuerdos de gobierno pasa por dos pilares fundamentales: el respeto al proyecto político de Navarra como comunidad propia y diferenciada, y nuestro proyecto social», afirmó en una reunión con cargos socialistas de la Ribera.

 

 Giro en dos fases

 

El PSN ha llegado a este punto con un paso intermedio. Después de limitarse a indicar durante meses que su objetivo es llegar a la Presidencia del Gobierno navarro ­lo que obliga a apostar por un acuerdo postelectoral con Nafarroa Bai, IUNe incluso la izquierda abertzale­, Puras giró su posición en una entrevista concedida a ‘‘Diario de Navarra’’ en setiembre, en la que por primera vez abrió la puerta explícitamente a un acuerdo postelectoral con UPN. «No renuncio ni a UPN ni a Nafarroa Bai», dijo el candidato. Y Miguel Sanz no tardó en tomarle la palabra exponiendo en la fiesta del Día del Partido, en diciembre, que conviene prepararse ante la eventualidad de tener que ceder el Gobierno al PSN como mal menor.

 

En aquel primer momento, tanto desde Nafarroa Bai como desde IUN se respondió con preocupación. El coordinador general de esta segunda formación, Ion Erro, avisó de que un pacto del PSN con UPN «sería una traición». Desde NaBai, su cabeza de lista, Patxi Zabaleta, estimó que la plataforma y el PSN «estamos obligados a entendernos», y dejó caer la opción de priorizar las cuestiones sociales sobre las políticas.

 

Ahora, Puras y Chivite dan otro paso y hablan con más claridad que nunca de un pacto con UPN. Desde el resto de partidos no hay respuesta.

 

 

Temor a UPN

 

La «definición» repentina del PSN muestra su temor a UPN y a su poderoso entorno mediático. El propio Chivite lo admitía el sábado al justificar por qué ha modificado su discurso: «Desde los dos extremos se nos reclama claridad en esta cuestión, y lo que yo dije es que nadie debe preocuparse por ello».

 

Resulta dudoso, sin embargo, que apostar por someterse a la línea de UPN le vaya a ser más rentable electoralmente al PSN. Como dato, en el acto navideño del partido los mayores aplausos para Chivite llegaron justamente cuando planteó que el Amejoramiento sigue sin refrendo ciudadano y propuso celebrar un referéndum. -

 

Gara, 29 de diciembre de 2006

FRANCO-HITLER: LA TÁCTICA DE BERTOLDO

FRANCO-HITLER: LA TÁCTICA DE BERTOLDO


Así pues, Hitler mismo desmiente las enrevesadas construcciones  de nuestros lisenkos, al señalar su prioridad, durante varios cruciales meses, en conseguir  la entrada inmediata de España en guerra. Y Franco, como queda igualmente de manifiesto, tuvo como prioridad abstenerse de entrar en aquellos momentos,  con lo cual salvó al país (y a los anglosajones) de una catástrofe. El interés del dictador alemán  no radicaba, claro está, en la ayuda que pudiera prestarle el ejército español,  pues sabía de sobra sus malas condiciones, así como las de la  economía del país en general. De hecho,  se quejaba de que Franco no cesaba de pedir, sin dar  a cambio más que buenas palabras. Lo interesante para Hitler era el permiso de paso hasta Gibraltar. En Suecia, las tropas alemanas circulaban sin trabas hacia y desde Noruega o Finlandia, sin perjuicio de su neutralidad, pero tal caso no se repetía en España: aquí una situación pareja significaba necesariamente la beligerancia.

 

Resuelta esta cuestión en lo esencial (aunque siempre habría que matizar muchos extremos), debemos examinar la cronología de la relación entre Franco y Hitler, pues las actitudes mutuas cambiaron de forma muy palpable, a veces bruscamente, en aquellos años.  La historiografía lisenkiana presta muy poca atención a la primera declaración de neutralidad de Franco, ya en 1938, en plena guerra civil y durante la crisis de Munich, cuando pareció a punto de estallar la guerra europea. Tal declaración despertó indignación en Berlín y en Roma, que ayudaban en aquel momento a los nacionales y la vieron como una prueba escandalosa de ingratitud.  Pero Franco la hizo por dos razones: una obvia,  alejar el peligro de una invasión francesa por los Pirineos. Otra, menos mencionada,  la idea de que una contienda entre las democracias y los fascismos supondría un desastre para toda Europa, del que solo sacarían beneficio Stalin y los movimientos revolucionarios.

 

Franco detestaba semejante eventualidad,  pero no se hacía ilusiones al respecto. A finales de mayo de 1939, cuando muchos pensaban que el choque europeo podría aplazarse o evitarse, advirtió de la proximidad del mismo,  “más terrible de lo que la imaginación alcanza”, porque  destruiría “los puntos vitales de la nación, las fábricas y las comunicaciones”.  Por ello,  cuando la contienda mundial comenzó efectivamente, a principios de septiembre, se apresuró a pedir la paz y a declarar de nuevo la neutralidad española. No podía hacerle ninguna  gracia, además, la agresión  concertada de nazis y soviéticos contra la católica Polonia.  En la ocasión declaró: “Con la autoridad que me da el haber sufrido durante casi tres años el peso de una guerra para la liberación de mi patria, me dirijo a las naciones en cuyas manos se encuentra el desencadenamiento de una catástrofe sin antecedentes en la Historia,  para que eviten a los pueblos los dolores y tragedias…” Con la contienda en marcha,  apelaba “al buen sentido y responsabilidad de los gobernantes para encaminar todos los esfuerzos” a  no extenderla.  Se trataba, volvió a insistir al final del año, de “una lucha estéril”, cuyo resultado, venciera quien venciere,   “será igual de catastrófico”.

 

Vale la pena comparar esta actitud con la de Mussolini, ya ligado a Hitler por el “Pacto de acero”, pero muy desconfiado de la ventura que pudiera salir de ahí,  según  cuenta Ciano: “Haré como Bertoldo –decía  el Duce--. Aceptó la condena  a muerte con la condición de escoger el árbol apropiado para ser ahorcado. Es inútil decir que no encontró nunca ese árbol. Yo aceptaré entrar en guerra, reservándome la elección del momento oportuno” que muy bien podría no llegar nunca: “Deseo ser yo solo el juez, y mucho dependerá de la marcha de la guerra”.

 

Sin embargo en 1940 se produjo el  increíble y decisivo cambio. Ya habían sido harto impresionantes la rápida victoria alemana sobre un ejército polaco nada  desdeñable, en septiembre de 1939,   y la conquista de Dinamarca y Noruega con fuerzas muy reducidas y sin dominio del mar, en abril de 1940. Pero en mayo, las tropas de Hitler barrían en pocas semanas a los ingentes ejércitos francés y británico,  además del belga y el holandés. Era algo absolutamente pasmoso, nunca visto.  Nada  que ver con la I Guerra Mundial, a cuya experiencia se atenía el análisis de Franco, admirador por otra parte del ejército francés.  Nada de una larga contienda de desgaste, nada de  arruinamiento del continente y desesperación de las masas, nada de peligro revolucionario. La URSS había aprovechado para ocupar a su vez los países bálticos y una parte de Rumania, pero eso era todo, y no estaba en condiciones de explotar la situación creada en el occidente europeo. Más aún, el Kremlin había felicitado con extraordinaria efusividad a Hitler por su victoria y había contribuido algo  a ella, movilizando a los comunistas franceses para sabotear  el esfuerzo defensivo de su país frente a la invasión nazi.

 

Aquello trastornaba de modo radical todas las perspectivas. Lo más racional y razonable  para Franco era cambiar  su actitud, por todas las poderosas razones ya expuestas en el artículo anterior.  Un nuevo orden se anunciaba en Europa, y nada le convenía menos que marginarse de él. Lo mismo pensó Mussolini, que aprovechó el momento para abandonar el método de Bertoldo y elegir, por fin, el árbol del que había de ser ahorcado. El Caudillo, a pesar de la tremenda tentación, adoptó una  posición bastante más prudente: precisamente la de Bertoldo. A través de los momentos de mayor o menor tentación se percibe con claridad el hilo conductor de su política: él elegiría el momento de la intervención, según marchara  el conflicto.    

 

También Hitler cambió su actitud hacia Franco de forma bastante radical. En un primer momento, mientras esperaba que Churchill aceptara la paz, no le interesaron Gibraltar ni, por tanto, la postura española, y pensaba en el Mediterráneo como esfera de influencia de su aliado Mussolini. Pero  al mostrarse Inglaterra irreductible, Franco empezó a influir en la estrategia alemana. Hitler pensó incluso en un gran engaño, prometiendo a Franco cuanto quisiera, sin intención de cumplirlo,  para arrastrarle a la lucha. Pero el fundado temor de que tal promesa trascendería y perjudicaría sus relaciones con la Francia de Vichy le empujó a una política irresoluta. En octubre de 1940 viajó a Hendaya y a Montoire para obtener la intervención de Franco y de Pétain y no consiguió ninguna; a continuación marchó rápidamente a Florencia para detener a Mussolini en su insensata invasión de Grecia, y llegó tarde. Fueron tres auténticos reveses a manos de sus aliados o amigos, reveses de gran trascendencia sobre el curso de la guerra, aunque ello apenas pudiera vislumbrarse entonces. Poco después, fracasada de momento la invasión de Inglaterra, y con Italia sufriendo graves derrotas en Libia y en Grecia, la política de Berlín en relación en relación con  España se volvió ansiosa. Como resume el historiador N. Goda, durante ocho meses, hasta finales de febrero de 1941, Hitler persiguió la intervención española, “con energía y coherencia, con numerosos cambios y alteraciones”. Solo entonces abandonó provisionalmente la Operación Félix para concentrarse en la invasión de la URSS.  El abandono provisional iba a convertirse en definitivo.

 

El mismo dictamen vale para la política de Franco, sus cambios y alteraciones dentro de  una línea principal de acción seguida con tenacidad y coherencia.  Mantener el rumbo en aguas tan turbulentas  y con tales fuerzas en juego exigió, desde luego, una habilidad sobresaliente,  que nuestros lisenkos, los Ángel Viñas, Moradiellos, Reig y demás no consiguen apreciar, obsesionados en demostrar la ineptitud y simpleza de  quien, insistamos, venció a todos sus enemigos, una y otra vez, a lo largo de cuarenta años. ¿Será excesiva la sospecha de que la simpleza, inducida por prejuicios y fobias,  se encuentra más bien en tales analistas?  

 

PIO MOA


Wahabíes y salafistas en Córdoba

Wahabíes y salafistas en Córdoba


Las preocupantes informaciones sobre los proyectos islámicos para recrear en Córdoba una meca europea han de ponernos sobre aviso de las cartas que se van a jugar en la capital andaluza, puerta de entrada en la UE a estos efectos. Una de las batallas importantes, en esta confrontación como en cualquier otra, es la del idioma.

 

Los más férreos enemigos de la democracia liberal saben de la superioridad intelectual de ese sistema de libertades. Por ello juegan siempre con circunloquios lingüísticos para intentar llegar a su objetivo. Sucedía ya con los comunistas, que -según el escenario- preferían denominarse «progresistas», «socialistas reales», «fuerzas de vanguardia» y memeces varias con las que intentar disfrazar su verdadera condición. Algo similar ocurre ahora con los wahabíes que promueven el islam más ortodoxo como religión única en toda tierra que en algún momento de la historia hubiera sido hollado por los seguidores del Corán. E intentan llevarlo adelante por la fuerza. El historial de violencia de los wahabíes para con otros musulmanes es tan notorio que son muchos los que sienten un profundo rechazo hacia esa división del islam. De ahí que, como ha explicado Stephen Schwartz en «The Weekly Standard», los wahabíes promuevan su expansión en muchas áreas bajo la bandera del salafismo. Los salafistas fueron las primeras generaciones de píos académicos musulmanes surgidos en torno a la muerte del profeta. Y más tarde, en el siglo XIX, se dio ese nombre a un grupo de reformistas islámicos que querían simplificar y modernizar su religión rechazando la violencia.

 

Estamos ante un problema de una trascendencia suficientemente grave como para ocultar su verdadero origen. Cada día oímos hablar de los «insurgentes» que asesinan a decenas de iraquíes. Nadie aclara por qué no son terroristas. Los mentores ideológicos de buena parte de esos terroristas han puesto ahora su mirada y su dinero en Córdoba. Sigamos con circunloquios, miremos para otro lado y no llamemos a las cosas por su nombre. Veremos.

 

Ramón Pérez Maura, ABC, 27/12/2006

 

Errazti considera necesario poner fecha a la constitución de la mesa de partidos

Errazti considera necesario poner fecha a la constitución de la mesa de partidos


Aunque quiso transmitir un mensaje de «esperanza» basado en un «análisis reflexivo», Begoña Errazti no ocultó ayer la «enorme complejidad» del actual momento político. En un desayuno con periodistas, consideró necesario fijar una fecha para la constitución de la mesa de partidos y dar otros pasos que permitan dar luz a un proceso resolutivo. La presidenta de EA censuró el incumplimiento de «compromisos y garantías» por parte del Gobierno español.

Como viene siendo habitual en los últimos tiempos, Begoña Errazti aprovechó la proximidad del fin de año para hacer ante los medios una valoración del momento político actual. Una situación que definió como de «enorme complejidad», aunque «fuera del catastrofismo» del que, a su parecer, hacen gala otras formaciones políticas.

En un desayuno con periodistas, la presidenta de EA afirmó que «todos sabíamos que el proceso tenía enormes dosis de complejidad», y apeló a la «responsabilidad» de todas las partes para hacer frente a las dificultades. En esta línea, calificó de «frivolidad e irresponsabilidad» las especulaciones aparecidas en algunos medios, en los que se ha llegado a poner fecha a una eventual ruptura del alto el fuego por parte de ETA.

Errazti también cargó tintas contra el PP y contra su presidente, Mariano Rajoy, y declaró que para este partido «lo importante no es solucionar el conflicto político», sino «torpedear» el proceso de resolución y utilizarlo «con fines partidistas». A su parecer, en este momento dar prioridad a «intereses partidistas o de poder» resulta «inaceptable».

La presidenta de EA, a pesar de estas dificultades, opinó que «no han variado las condiciones objetivas» que pueden hacer posible avanzar en un proceso resolutivo, y valoró que «seguimos estando ante una oportunidad histórica». Por ello, habló de «esperanza», «no como un ejercicio de buena voluntad, sino como consecuencia de un análisis reflexivo».

En cualquier caso, consideró necesario dar una serie de pasos y cumplir unas condiciones «lo más rápidamente posible», porque cuanto más se demoren, «más nos alejaremos de una solución definitiva».

Tres pasos

A este respecto, Errazti enumeró tres movimientos que deberían producirse con la máxima prontitud. En primer lugar, sostuvo que «ETA y el Gobierno español deben reunirse para negociar la desaparición de esta organización armada», una negociación que, según subrayó, no debería abordar contenidos políticos, ya que «la labor de diálogo político le corresponde a los partidos políticos».

Asimismo, afirmó que «deben cesar las vulneraciones de los derechos en todos los ámbitos, desde la kale borroka hasta actuaciones judiciales que tienen más que ver con la venganza que con la aplicación de la Justicia». Sobre este asunto, citó expresamente la situación de Iñaki de Juana y la aplicación de la «cadena perpetua» a los presos políticos vascos. Consideró también que se debe derogar la Ley de Partidos «y aceptar la realidad plural del país».

Como tercer y último punto, la parlamentaria navarra consideró necesario poner una fecha para la constitución de la mesa de partidos. Insistió en varias ocasiones en este aspecto, señalando que su conformación «no debe estar sujeto a vaivenes innecesarios». Subrayó, además, que la mesa de partidos «es el instrumento fundamental para la solución política», y destacó que las claves para esa solución pasan por reconocer el derecho a decidir de la sociedad vasca y la posibilidad de ejercitarlo en «toda la territorialidad».

Errazti denunció que «se ha querido situar el ámbito de la pacificación por encima del diálogo político», y censuró el «incumplimiento de los compromisos y garantías» por parte del Gobierno español.

Gara, 28 de diciembre de 2006

Los españoles -y toda Europa, menos holandeses y suecos- contra la adopción gay

Los españoles -y toda Europa, menos holandeses y suecos- contra la adopción gay


Sólo un 43% de españoles a favor de dar niños a las parejas gays; en la Europa mediterránea nadie acepta el matrimonio homosexual.

 

 

La mayoría de los europeos no aprueban ni el "matrimonio homosexual" ni la entrega de niños en adopción a parejas homosexuales, según el Eurobarómetro 66, una encuesta a 30.000 ciudadanos de la Unión Europea, que ha incluido la opinión de países aspirantes a entrar en la UE.

En España, pese a dos años de "matrimonios homosexuales" legalizados y tres años de intensa propaganda para "normalizar" el matrimonio gay (hasta en los muñecos televisivos Los Lunnies se han promocionado las bodas gay) sólo un 56% de la población está a favor de legalizar estas uniones y sólo un 43% piensa que debe ser legal entregar niños en adopción a parejas homosexuales.

La media en la Unión Europea es mucho más protectora con los niños y con el matrimonio que en España: en la UE sólo el 32% permitiría la entrega de niños en adopción a parejas homosexuales; y sólo el 44% aceptaría la unión de dos homosexuales como "matrimonio legal".

 

 

La entrega de niños a homosexuales es el tema que más disgusta a los europeos: aunque se hace en España, no gusta a los españoles. De hecho, sólo hay dos países con un porcentaje mayoritario a favor de la adopción gay: son el 69% de los holandeses y el 51% de los suecos.

Sólo 8 países cuentan con más de la mitad de habitantes a favor del matrimonio gay, y España va el sexto: Holanda (82% a favor), Suecia (71%), Dinamarca (69%), Bélgica (62%), Luxemburgo (58%), España (56%), Alemania (52%) y Chequia (52%).

España, un país raro

Como se ve, España es el único país mediterráneo con una población favorable a las "bodas gay". Todos nuestros vecinos mediterráneos están en contra. Sólo lo apoyan el 31% de italianos, el 29% de portugueses, el 18% de malteses, el 15% de griegos y el 14% de chipriotas.

Todos los países ex-comunistas, excepto la muy descristianizada República Checa, están en contra del matrimonio gay. En Letonia sólo un 12% lo aceptaría; en Polonia sólo un 17%, en Eslovaquia un 19%, en Hungría un 18%. En los dos países candidatos a la entrada próxima el matrimonio gay no lo defiende casi nadie: un 15% en Bulgaria y un 11% en Romanía.

Europa no potencia el respeto a la vida humana

El Eurobarómetro recoge muchos más datos sobre los valores de los europeos.

Cuando se pregunta a los europeos qué valores defienden ellos como más importantes, un 52% mencionan la paz, un 43% el respeto a la vida humana y un 41% los derechos humanos; sólo un 24% menciona la democracia y sólo un 7% la religión.

Pero cuando se les pregunta qué valores ven que representa la Unión Europea, los derechos humanos y la democracia van primero (un 38% mencionan cada uno), la paz va segunda (36%) y el respeto a la vida humana baja a un 8º lugar: sólo un 13% ve a la UE representando el respeto a la vida humana, un valor que, sin embargo, es el segundo más valorado por los ciudadanos.

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El estudio Eurobarometer 66 en inglés, PDF, 8 MB:

http://ec.europa.eu/public_opinion/archives/eb/eb66/eb66_highlights_en.pdf

 

Forum Libertas, 27 de diciembre de 2006

Herida de una belleza que nos permite renacer

Herida de una belleza que nos permite renacer

Confusión es la palabra que describe el contexto humano y cultural en el que vivimos. Nos damos cuenta de que ésa es la situación porque tenemos urgencia de una certeza. Toda la confusión en la que estamos inmersos no puede evitar que se manifieste el deseo de verdad, de justicia, de felicidad que nos constituye.

«Me he buscado a mí mismo. Se busca sólo esto» (Cesare Pavese). Insatisfacción, inquietud y tristeza nos dicen que el deseo del corazón es inextirpable – un dato que ningún nihilismo puede vencer – . Ni siquiera nuestra mentira, nuestros intentos de vivir como si no existiese, consiguen extirparlo. Tanto es así que no vemos más escapatoria que odiarlo: «Cuando se nubla, el corazón pesa como la peor carga. Y es difícil sostener esta carga sin odiarse, no hallando consuelo de haber nacido» (María Zambrano).

Un odio comprensible porque, si el deseo de felicidad no encuentra la presencia que lo satisface, es «como un ímpetu enloquecido, que ya no sabe a dónde ir»; no «puede autodestruirse porque es constitutivo y quien nos ha constituido es otro, es el Destino». Por eso incluso en el abismo del olvido se puede encender de nuevo el deseo de volver a casa. Así fue para el hijo pródigo. Y así es para cualquiera al que le quede todavía una pizca de ternura hacia sí mismo, «porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer» (Ernesto Sábato).

El corazón permanece como un baluarte contra el nihilismo. Dar crédito al corazón, al deseo de volver a casa, es el comienzo de ese renacer del que habla Sábato. Parece poca cosa, pero es lo que necesitamos para reconocer la verdad, si nos saliera al encuentro. En el corazón, en efecto, tenemos el criterio para juzgar: « El infierno – escribe Italo Calvino – es algo que está aquí. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige una atención y un aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y dejarle espacio ».

¿Dar espacio a qué, si las cosas, los rostros, incluso las relaciones más queridas, parecen no tener fuerza y consistencia para vencer al infierno? Haría falta algo excepcional para respirar y vivir. El nacimiento de Cristo es el anuncio de este hecho excepcional que irrumpe en los límites cerrados de la experiencia humana: el Verbo se ha hecho carne, Dios se convierte en uno de nosotros.

Hoy, sin embargo, estamos acostumbrados a hablar de la Navidad como un sentimiento, un folclore o un rito ya conocido, más que como un hecho excepcional. Tanto es así que la fe ya no interesa a casi nadie, ni siquiera a muchos de los que van a la Iglesia. Lo que interesa en la vida está en otra parte. «Pero ¿cómo es posible –se pregunta Benedicto XVI– que un hombre diga “no” a lo más grande que hay; que no tenga tiempo para lo más importante; que encierre su existencia en sí mismo?». Y responde: «¡En realidad, nunca han hecho la experiencia de Dios; nunca han experimentado cuán delicioso es ser “tocados” por Dios!». ¿ Cómo podemos ser “tocados” por Dios? Sólo a través de la humanidad cambiada de testigos, no porque sean mejores, sino porque han sido cautivados, aferrados por un Hecho que mueve toda su vida, como les sucedió, de forma inesperada, a los pastores: «¡Venid a ver! ¡Un niño ha nacido para vosotros!».

Por lo tanto, la Navidad es una esperanza para todos. Basta con mirar y dejarse “herir” por su belleza, tal como la describe la liturgia de la noche de Navidad: «En el misterio del Verbo encarnado aparece ante los ojos de nuestra mente la luz nueva de tu resplandor». Encontramos un eco de este estupor en las palabras de Pasolini: «El ojo mira… es el único que puede percibir la belleza… la belleza se ve porque está viva, y por lo tanto es real. Digamos, mejor, que puede suceder que la veamos. Depende de dónde se manifieste. El problema es tener ojos y no saber ver, no mirar lo que sucede. Ojos cerrados. Ojos que ya no ven. Que ya no son curiosos. Que ya no esperan que suceda nada. Quizá porque no creen que la belleza exista. Pero por el desierto de nuestras calles Ella pasa, rompiendo el límite finito y llenando nuestros ojos de deseo infinito».

Hoy, como hace dos mil años. Desde entonces este deseo infinito hace que la Iglesia grite: «¡Ven, Señor Jesús!».

Julián Carrón, (publicado en El Mundo)