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Foro El Salvador

Cultura de vida y derechos humanos

Líneas desde el episcopado indio para evitar la explotación laboral de menores

Mensaje del obispo Joshua Mar Ignathios en la Jornada Mundial contra el Trabajo Infantil

NUEVA DELHI, lunes, 12 junio 2006 (ZENIT.org).- Ante el drama de más de 100 millones de niños sometidos a explotación laboral en la India, desde el episcopado católico del país se lanzan propuestas para poner freno a este fenómeno.

Y es que el progreso que experimenta La India no se acompaña de la disminución de la «enfermedad social» del trabajo infantil, denuncia el obispo Joshua Mar Ignathios --auxiliar de la archidiócesis de Trivandrum--, presidente de la Comisión del Trabajo perteneciente a la Conferencia de los Obispos Católicos del país (CBCI).

Su alarma se contiene en la carta que, bajo el título «Despierta, levántate y detén el trabajo infantil», anticipó el viernes a toda la comunidad católica de su nación con ocasión de la Jornada Mundial contra el Trabajo Infantil que se celebra este lunes.

«El final del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance» es el lema de la Jornada --que coordina la Organización Internacional del Trabajo-- de este año, que busca sensibilizar a la comunidad internacional sobre la condición de más de 200 millones de niños y niñas de todo el mundo sometidos a explotación laboral.

No sólo la pobreza genera el fenómeno del trabajo infantil en La India --puntualiza el obispo Joshua Mar Ignathios en su misiva--, sino también la dejación de la sociedad. De ahí que, desde la Comisión de la CBCI, se invite a afrontar el problema con gestos concretos.

Y es que, a pesar de las leyes nacionales, pronunciamientos judiciales, políticas y programas, lo cierto es que persiste el fenómeno del trabajo infantil en La India, algo que interpela directamente ya a la responsabilidad de cada uno, según traza el prelado en su carta.

Sugiere que se denuncien episodios de explotación cuando se sepa de ellos; que se rechace acudir a tomar algo a hoteles si quienes sirven son niños, y que se pregunte al responsable del local por la edad del empleado, si se sospecha que es menor.

Igualmente invita a que se ayude a las familias que no puedan permitirse la escolarización de los hijos, y que se trabaje junto a ONG (Organizaciones no gubernamentales) presentes en el país para que los empleadores de oficinas, hoteles y tiendas expongan visiblemente un aviso: «Aquí no hay empleados niños».
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Estudioso de fama mundial demuestra que el feto experimenta dolor

ROMA, miércoles, 7 junio 2006 (ZENIT.org).- El profesor de la Universidad de Kansas K.J.S. Anand, neonatólogo de fama mundial acaba de publicar un estudio en el que demuestra el dolor que siente un feto incluso antes del estado avanzado de gestación.

Anand ha publicado un artículo sobre el argumento en el número de junio de 2006 de «Pain Clinical Updates», la revista oficial de «International Association for the Study of Pain» (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor), que es considerada mundialmente la fuente más autorizada sobre el argumento.

Su estudio nace de la necesidad de ofrecer un punto de referencia, alejado de las polémicas partidistas, porque «el dolor fetal tiene tantas implicaciones que exige un enfoque científico independiente de las polémicas sobre el aborto, derechos de las mujeres o inicio de la vida humana», afirma Anand.

Gracias a los estudios de K.J. Anand en los años ochenta, se demostró ya que el recién nacido podía experimentar dolor, por lo que se comenzó a difundir la práctica de suministrar morfina en el momento de las operaciones quirúrgicas a estos pequeños pacientes.

Anand comienza su artículo afirmando que «los precedentes argumentos contra la posibilidad del dolor fetal estaban basados en la inmadurez o la inhibición de las neuronas corticales y los estímulos talamocorticales en el feto, dado que estos elementos son considerados esenciales para una percepción consciente del dolor. Pero la inmadurez o la hipofunción de las neuronas corticales no son en sí suficientes para obstruir el dolor fetal».

El autor incluye explicaciones sobre la actividad y el desarrollo neuronal y presenta ejemplos de percepción sensorial consciente en el feto. Citando investigaciones precedentes, afirma: «En un atento análisis del comportamiento fetal basado sobre el aprendizaje y la memoria, como evidencias de la función psicológica en el útero, Hepper y Shihidullah concluyen que se da una percepción consciente en el feto».

Anand critica los trabajos que ponían en duda la percepción del dolor prenatal, basándose en la peculiaridad del sistema nervioso del feto: «Estos trabajos presuponen que la activación cortical es necesaria para la percepción del dolor por el feto. Este razonamiento ignora el dato clínico de que la ablación de la corteza somatosensorial no altera la percepción del dolor en los adultos».

Por lo que concluye: «La evidencia científica muestra como posible e incluso probable que la percepción del dolor en el feto comience antes del periodo avanzado de la gestación».

«Nuestros actuales conocimientos sobre el desarrollo --añade-- muestran las estructuras anatómicas, los mecanismos fisiológicos y la evidencia funcional de la percepción del dolor que se desarrolla en el segundo trimestre, cierto no en el primero, pero mucho antes del tercer trimestre de gestación humana».

Entrevistado por Zenit sobre el alcance científico de este estudio, el profesor Carlo Bellieni, neonatólogo del Departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlinico Universitario «Le Scotte» de Siena, ha comentado: «La evidencia científica sobre el dolor del feto encuentra aquí una exposición sistemática por parte de la máxima autoridad mundial».

«La lucha contra el dolor de quien no puede expresarse sale reforzada. Por otra parte, no se puede sostener que el niño prematuro de 500 gramos experimenta dolor pero tampoco se puede decir que el feto del mismo peso no lo experimenta sólo por el hecho de que está todavía en el útero», puntualizó.
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Mamás infractoras de la ley por no querer abortar

Algunas mujeres se resisten a suprimir a los menos perfectos

PARAMATTA, Australia, sábado, 3 de junio de 2006 (ZENIT.org) .- La sociedad demanda cada vez más perfección, y los bebés a los que se diagnostica algún problema corren el riesgo de ser abortados. Algunas mujeres, sin embargo, están resistiéndose a esta presión y dan a luz a niños que sufren discapacidades.

La investigadora y activista australiana, Melinda Tankard Reist, ha sacado a la luz la historia de algunas de estas mujeres en un libro titulado: «Nacimiento desafiante: Mujeres que se resisten en a la eugenesia médica» («Defiant Birth: Women Who Resist Medical Eugenics», Spinifex Press). Los testimonios en primera persona abarcan la mayor parte del libro.

En su ensayo que abre el libro, Tankard Reist, directora del Foro de las Mujeres de Australia, habla de las mujeres que se enfrentan a una sociedad temerosa con la discapacidad y que deciden tener hijos sin el sello de aprobación genético. «Son, en cierto sentido, mujeres que están fuera de la ley genética», indica.

La experiencia de algunas de estas mujeres suscita también dudas sobre la profesión médica. Algunas recibieron diagnosis graves de sus hijos no nacidos. Más tarde, estos niños nacieron, sin ningún problema, o con discapacidades que eran menos graves de las predichas. Algunos doctores incluso rechazaron ayudar a las mujeres que no quisieron abortar a los niños a los que se habían diagnosticado incapacidades.

De hecho, cada vez con más frecuencia se ignoran los deseos de las mujeres. Tankard Reist cuenta el caso de una mujer que no quiso que se le informara de ningún problema antes de someterse a un procedimiento de ultrasonidos. Sin embargo, al ver la imagen en casa, encontró, sobre la misma imagen, una serie de anotaciones sobre posibles anormalidades. El bebé al nacer estaba libre de todas las circunstancias mencionadas.

El resultado, indica la investigadora, es que el diagnóstico prenatal, en lugar de dar más posibilidades a las mujeres – algo que forma parte de la retórica del «derecho a elegir» el aborto– en la práctica le impone la presión de conformarse a los prejuicios sociales contra la discapacidad.

Los sin voz
Con las pruebas genéticas también asoma otro peligro, más insidioso. El diagnóstico y el aborto se han convertido en una mera parte de la rutina del programa prenatal, sostiene Tankard Reist. Antes de la diagnosis prenatal la posibilidad de abortar ni siquiera se menciona y cuando se detectan problemas tampoco se da una explicación plena de las opciones disponibles.

Tal ha sido el caso de Natalie Withers. Se diagnosticó a su cuarto bebé problemas de corazón y otros síntomas. Ella contaba a Tankard Reist que el término «aborto» ni siquiera fue mencionado, simplemente se hablaba de «inducir el nacimiento» – a las 20 semanas de gestación. Sólo cuando Withers estaba en el parto se le informó que el bebé podría ser prematuro o morir inmediatamente. Hasta que no acabó todo – el bebé no sobrevivió – no descubrió Withers que los niños nacidos en las circunstancias de su hija pueden sobrevivir y vivir normalmente si reciben el cuidado apropiado.

Las mujeres pueden, por tanto, convertirse en víctimas si van de modo inocente con la actitud de «el médico sabe lo que es lo mejor». Solo demasiado tarde descubren que sus propios intereses y preferencias se han dejado a un lado a favor de la sabiduría convencional de los niños perfectos, afirma Tankard Reist. Y una vez que se dan cuenta de lo que está ocurriendo, incluso a las mujeres con estudios les puede resultar difícil, si lo eligen, el ir contra las preferencias de los expertos médicos.

Con frecuencia la información dada a las mujeres es enfocada de modo parcial de forma que las anime al aborto. En muchos casos, los padres no son dirigidos a las organizaciones que les ayudarían a comprender mejor la naturaleza de las discapacidades en cuestión. Esto a su vez hace que les sea difícil saber cómo les iría a sus hijos y si hay disponibles apoyos.

Otras dificultades tienen que ver con afrontar al trauma y la ansiedad de los resultados de las pruebas que muestran posibles problemas. Tankard Reist cita algunos estudios que muestran que muchas mujeres, a las que se les dice que sus hijos sufren defectos, sufren un grave shock, estrés y pánico. Esta presión psicológica puede incluso afectar al bienestar de la madre, y el del niño no nacido.

Los peligros implican también riesgos físicos. Algunos observadores cuestionan, por ejemplo, el uso frecuente de máquinas de ultrasonidos sin una evaluación adecuada de sus consecuencias negativas. Y la amniocentesis, en la que se toma una muestra del fluido amniótico de la madre para analizarla, puede llevar a la pérdida del bebé en 1 de cada 125 embarazos, según un meta-análisis citado en el libro. Otro estudio demostraba que este procedimiento causaba la pérdida de cuatro bebés sanos por cada anormalidad detectada.

Algunas veces los tests simplemente son erróneos. Un estudio de 300 autopsias fetales encontró que la hipótesis prenatal de posibles problemas sólo se confirmó en el 39% de los casos.

Deshumanizar
La mentalidad eugenésica que subyace tras la práctica de abortar a los niños discapacitados en ocasiones incluso más descarada. Una encuesta a los obstetras de Inglaterra y Gales, por ejemplo, encontró que un tercio de ellos exigían a la mujer, incluso antes de someterse a las pruebas prenatales, que dieran su consentimiento para abortar si se descubriese que el niño tenía algún problema.

Tras esta práctica está la creencia de que permitir que nazcan estos niños les sería una carga para ellos mismos con unas vidas de segunda clase y trayendo miseria a este mundo. Esto ha hecho que surja una forma de nueva eugenesia enmascarada tras la apariencia de preocupación por la salud, advierte Tankard Reist. Las personas que siguen esta línea de razonamiento, añade, puede terminar dando su aprobación a la selección y eliminación de los niños menos que perfectos, a una suerte de infanticidio.

Tal mentalidad refleja el creciente deseo de perfección de nuestra sociedad. Otras manifestaciones de esta tendencia incluyen hacer dietas excesivas y el cada vez más extendido uso de la cirugía estética. Algunos prominentes genetistas y moralistas, incluyendo figuras como James Watson y Peter Singer, están abiertamente a favor de técnicas genéticas que diseñen a bebés más perfectos.

Incluso los costes sanitarios más altos pueden ejercer una ulterior presión a las madres para inducirlas a abortar a los discapacitados. Los padres que deciden no abortar a los niños imperfectos se les suele hacer sentir su irresponsabilidad por provocar una carga ulterior a la sociedad.

Tankard Reist cita al genetista australiano Grant Sutherland, que consideraba que prevenir el nacimiento de un niño con síndrome de Down ahorra a la comunidad un millón de dólares o más. Animó a los gobiernos a crear clínicas públicas para controlar a las mujeres embarazadas.

Esta presión económica se extiende a otras áreas, tales como las dificultades crecientes a que se enfrentan las personas con defectos genéticos para obtener seguros de vida, o la aprobación para adoptar niños.

Harrison está de maravilla
El 21 de mayo, un reportaje en el periódico Telegraph de Londres subrayaba la relevancia de los problemas planteados en «Un Nacimiento Desafiante». Lisa Green estaba embarazada de 35 semanas cuando se diagnosticó a su bebé síndrome de Down, y los médicos le ofrecieron abortar.

El médico, contaba Green, sólo expuso los aspectos negativos de dar a luz al niño. Ella rechazó el aviso, y dos semanas después dio a luz a un bebé, llamado Harrison, que ahora tiene dos años. Es, afirmaba el periódico, un niño «feliz y sano», según la madre.

En un editorial publicado el mismo día, el Telegraph hacía referencia a la práctica de abortar bebés en etapas muy avanzadas del embarazo. «Es muy difícil», decía, «si no imposible, explicar cuál es la diferencia entre este final y el asesinato de un niño». Tales asesinatos continuarán, por lo menos mientras prevalezca la nueva mentalidad eugenésica.
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La «muerte asistida» derrotada, por ahora: La Cámara de los Lores británica rechaza la propuesta

LONDRES, sábado, 27 mayo 2006 (ZENIT.org).- La Cámara de los Lores de Gran Bretaña ha rechazado un intento de facilitar el suicidio asistido para aquellas personas gravemente enfermas. Lord Joel Joffe, que ha llevado a cabo otros intentos en el pasado que fueron también rechazados, propuso la consideración de la Ley de Muerte Asistida para el Enfermo Terminal.

La ley había dividido a la opinión pública en los últimos meses, culminando en un debate de siete horas y en la votación en los Lores el 13 de mayo. Al día siguiente, el Times informaba de que la Cámara de los Lores estuvo llena para el debate como en pocas ocasiones. Incuso estuvieron presentes tres baronesas, en sillas de ruedas a motor, para oponerse a la ley.

Al final los Lores votaron 148 contra 100 el retrasar la ley seis meses. Poco después, Joffe prometió que continuaría su campaña por la legalización del suicidio asistido.

Las Iglesias y los grupos pro vida han llevado a cabo una campaña bien organizada para derrotar la propuesta. El 16 de marzo, Mons. Peter Smith, obispo de Cardiff, envió una carta a todos los párrocos de Inglaterra y Gales explicando por qué la Iglesia católica se estaba organizando para derrotar la ley.

El obispo, presidente del Departamento para la Responsabilidad Cristiana y la Ciudadanía de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, también envió, para que se utilizara en las parroquias, un folleto explicando qué podía hacer una persona para derrotar la propuesta. El folleto ha sido producido por Care Not Killing Alliance, que está formada por grupos médicos, organizaciones que representan a personas discapacitadas e iglesias, incluyendo a la Iglesia católica.

En abril, líderes de diversos grupos religiosos enviaron una carta abierta a todos los miembros del Parlamento y de la Cámara de los Lores. Estos grupos, que van desde budistas, cristianos, hindúes y judíos, hasta musulmanes y sikhs, expresaban su preocupación por el intento de cambiar la ley y añadían que ellos «consideran que toda vida humana es sagrada y digna de un respeto extremo».

Cuidados paliativos
La carta también comentaba que los cuidados paliativos progresan con mucha rapidez, tanto al evitar sufrimiento a aquellos con una enfermedad terminal, como al proporcionar apoyo a sus familias. Los líderes invitaban a los políticos a dar pasos para asegurarse que se da la preparación adecuada a médicos y enfermeras para tratar de forma adecuada a tales pacientes. También pedían que se establecieran más centros de cuidados paliativos.

«El argumento de que el suicidio asistido o eutanasia es necesario para tratar el sufrimiento de una enfermedad terminal es falso», sostenían. Añadían, además, que en los países donde se ha legalizado el suicidio asistido o eutanasia existe una grave preocupación sobre cómo se aplica. En Holanda, por ejemplo, 1 de cada 32 muertes se debe a la eutanasia leal o ilegal. Además, los grupos holandeses a favor de la eutanasia están haciendo campaña para que se amplíe la ley y se extienda, por ejemplo, a personas con demencia.

Los líderes religiosos también observaron que la mayoría de los doctores se oponen a la muerte asistida. De hecho, en los últimos años se ha intensificado la oposición médica.

Poco antes del debate parlamentario, algunos de los líderes escribieron otra carta, publicada el 12 de mayo en el Times. Estaba firmada por el arzobispo anglicano de Canterbury, Rowan Williams, por el cardenal de Westminster, Cormac Murphy-O’Connor, y por el rabino jefe Jonathan Sacks.

«Animamos a los legisladores a que no apoyen esta ley», escribían los líderes, «para asegurar que las leyes británicas siguen salvaguardando el principio de que la intención de matar, o ayudar en la muerte de un ser humano inocente es mala».

«La compasión por el enfermo terminal nos incumbe a todos nosotros», indicaban. Pero esto no significaba que haya algún «derecho a morir». Tal «derecho» podría convertirse pronto, para el vulnerable, en «un deber de morir», advertían los líderes religiosos.

El peligro de que la ley de Joffe lleve a cada vez más ampliaciones de la eutanasia fue uno de los puntos subrayados en un documento preparado por Care Not Killing Alliance.

La ley contiene dentro de ella las semillas de su propia ampliación, explicaba el documento: «Si permitimos ahora la muerte asistida por razones de compasión, ¿por qué negársela a pacientes que sufren enfermedades inaguantable aunque no sean terminales?» El documento advertía que los cambios legales en la Ley de Derechos Humanos conducirían probablemente, y rápidamente, a una situación donde el suicidio asistido podría establecerse como una opción terapéutica para cualquier persona.

Límite a la autonomía
El documento también trataba la cuestión de la autonomía, puesto que quienes apoyan el suicidio asistido suelen apoyar sus propuestas con la justificación de permitir a las personas hacerse cargo de sus propias vidas. «La autonomía es importante», indicaba el documento, «pero tenemos leyes porque dicha autonomía no es absoluta».

Por otra parte, continuaba el documento, la petición de autonomía personal se debe sopesar con otros factores, tales como:

-- La mayoría de la gente que pide la eutanasia no la desea realmente. Las personas enfermas terminales suelen sufrir de depresión que puede fomentar ideas suicidas. En la mayoría de los casos esto se puede tratar eficazmente. Lo que necesita, por tanto, son mejores cuidados.

-- Las personas vulnerables sentirán la presión de solicitar la eutanasia. Las personas que se están muriendo pueden sentir en ocasiones que son una carga para sus familiares o para una sociedad con recursos limitados. Una ley que permitiera la eutanasia podría llegar a presionarlos para considerar el suicidio asistido como una opción terapéutica.

-- La eutanasia no puede controlarse. La experiencia en Holanda muestra claramente que existe una progresión del suicidio asistido a la eutanasia voluntaria o involuntaria.

-- La eutanasia podría cambiar la naturaleza de la medicina. La eutanasia resquebrajaría la profesión medica, llevando a muchos doctores que se oponen por conciencia a ser excluidos de especialidades donde la eutanasia se convierta en parte de la normal gama de servicios.

Una opción no civilizada
La campaña que condujo a la votación parlamentaria también contó con muchos testimonios personales de personas discapacitadas o de quienes han sufrido graves enfermedades, advirtiendo en contra de la tentación de hacer fácil que las personas escojan el suicidio.

En el periódico Observer del 7 de mayo, David Williams, de 51 años, contó cómo se le diagnosticó un tumor a los 35 años y se le dieron sólo unos pocos años de vida. Williams contaba que, si el suicidio asistido por un médico hubiera estado disponible, lo habría considerado, «sobre la base del sufrimiento que pasaría mi mujer». Fue tratado del dolor y más tarde el cáncer remitió. Además, pocos años después de su recuperación, su mujer murió repentinamente de cáncer de hígado. La elección de Williams por el suicidio habría dejado huérfanos a sus hijos.

Escribiendo el 9 de mayo en el Guardian, Jane Campbell, comisionado de derechos de los discapacitados, explicaba cómo sufre ella misma de una grave forma de atrofia muscular.

«Mucha gente que no me conoce», comentaba», cree que sería ‘mejor la muerte’».

Este punto de vista se basa sobre todo en la ignorancia, o incluso en los prejuicios, indicaba Campbell. De hecho, observaba, la ley de Joffe no ha logrado el apoyo de ninguna organización de personas discapacitadas. Los grupos que representan a los enfermos terminales y a los discapacitados, que se sienten asustados por lo que busca la ley, han formado una coalición, Not Dead Yet, para luchar contra la propuesta.

«La derrota de la ley de Lord Joffe es muy importante y grata», comentaba el obispo Peter Smith en un comunicado de prensa el 16 de mayo. Advertía, sin embargo, que el tema volverá al Parlamento en el futuro. El obispo recomendaba que Care Not Killing Alliance continuase presionando para lograr mejoras en los cuidados paliativos. «El suicidio asistido y la eutanasia», concluía, «no pueden ser el camino de una sociedad civilizada».
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Tres de cada cuatro mujeres asesoradas por la Fundación Madrina deciden no abortar

Tres de cada cuatro mujeres asesoradas por la Fundación Madrina deciden no abortarCada hora dos adolescentes se quedan embarazadas y una de ellas opta por abortar. Ésta es la realidad en la que vive la sociedad española, donde la cifra de abortos anuales asciende ya a casi 85.000, según el Ministerio de Sanidad y Consumo. Muchos de estos casos son consecuencia de situaciones de desamparo y falta de recursos por parte de las madres. Por ello, la Fundación Madrina lleva ya cinco años trabajando para asistir económica y psicológicamente a las mujeres con problemas para ser madres y evitar que tomen esta medida extrema. Tanto es así que el año pasado la Fundación consiguió que el 75 por ciento de las mujeres que se pusieron en sus manos y que estaban planteándose el aborto como única salida siguieran adelante con su embarazo.«Nuestro objetivo es cuidar y defender a la mujer, especialmente en la situación donde es más vulnerable que es la maternidad», explica el presidente de la Fundación, Conrado Giménez. Por esta razón, la prioridad de la Fundación Madrina es conocer cuál es el problema de cada mujer para poder atajarlo directamente: «La mayoría de las jóvenes que acuden a nosotros sufre violencia, desamparo, al cuarto mes de embarazo su pareja las abandona o las pega, pierden el trabajo o la empresa les invita a abortar», añade Giménez.Luz al final del tunel. Para ayudar a estas mujeres, la Fundación Madrina dispone del «Programa Madre», que consiste en un itinerario donde se ofrece un apoyo en tres sectores diferentes: asistencia y orientación por teléfono o internet las 24 horas del día, alojamiento en hogares con familias de acogida por periodos variables de una semana a tres años y, finalmente, la integración social mediante formación y ayuda para encontrar empleo. Con este despliegue, la Fundación consigue que ninguna mujer se vea privada de su derecho a la maternidad y que «una chica que se encontraba en un túnel sin salida, pueda tener a su bebé, encontrar un empleo y ser autónoma», subraya Giménez.Durante el año pasado, la Fundación Madrina recibió más de 25.000 llamadas telefónicas para pedir asesoramiento y atendió a 141 mujeres en alguno de sus proyectos del «Programa Madre». Aunque la mayoría de las mujeres que acuden a la Fundación son inmigrantes, cada vez es mayor el número de jóvenes españolas que solicitan su ayuda, especialmente entre los 18 y 25 años. «Las chicas no tienen ningún tipo de protección por parte de sus familias, están solas y cada vez hay más promiscuidad... Nos hemos encontrado algunas jóvenes que mantienen hasta cinco relaciones sexuales a la semana con personas distintas», explica Conrado Giménez. Sorprende también el nivel de cualificación de las mujeres atendidas por la Fundación, puesto que el 22 por ciento dispone de estudios universitarios y más de la mitad ha superado el bachillerato.El presidente de la Fundación Madrina pidió recientemente en el Parlamento Europeo que se proteja el derecho fundamental a ser madre. En vez de hacer esto, «la sociedad ataca a la maternidad» y esto explica que cuando mujeres embarazadas con dificultades «acuden a los servicios sociales la única solución que les proponen es el aborto», añade.Además de ayudar a jóvenes embarazadas, la Fundación Madrina está desempeñando sendos proyectos de ayuda a mujeres en Costa de Marfil y Burkina Faso, tanto enviando material clínico como construyendo una escuela. Ambos proyectos han sido promovidos por aquellas mujeres inmigrantes que, «al ser acogidas por la Fundación, se sienten en la necesidad de ayudar a sus países de origen».Más información en la web www.madrina.org y asistencia telefónica en el 902 32 33 29.
Autor: solidaridad.net- Fecha: 2006-05-25
 

“La eutanasia no completa la medicina, sino que la destruye”, dice el neurólogo Jordi Cervós

El experto señala que “las tres tentaciones del investigador son el sensacionalismo, la vanidad mediática y las presiones económicas”

“La ética debe regir la investigación y el comportamiento que corresponde a los valores inherentes a la persona humana... los científicos no pueden exigir una ética hecha a su medida y dependiente de las circunstancias”, afirmó este domingo, 14 de mayo, el neurólogo catalán Jordi Cervós en la clausura del XXII Congreso Mundial de la FIAMC. Ante una sala repleta, el doctor Cervós dedicó su intervención a La ética en la investigación científica. Aborto, investigación con células madre y eutanasia fueron los ejes de su exposición y una buena muestra de cómo la investigación puede caer hasta lo más bajo si se deja seducir por las tres grandes tentaciones del científico: El sensacionalismo, la vanidad mediática y las presiones económicas. 

La falta de honradez científica se ve reflejada en algunas ocasiones con inusual desvergüenza. Es el caso de los conflictos que se presentan en la muerte y en la forma de morir y que tiene su expresión máxima en la eutanasia: Algunas encuestas, con un lenguaje manipulado, plantean si se prefiere morir con o sin dolor, para en una segunda fase lamentar la existencia de “vidas inútiles por vejez avanzada o enfermedad incapacitante”, constató el neurólogo. La ‘muerte dulce’, una falacia Citando palabras de un experto en bioética, el doctor Gonzalo Herránz, “la eutanasia hace daño a los que en ella intervienen, a los que la observan, a los que les llega la noticia”, dijo Cervós, quién también destapó la falacia de lo que se suele llamar ‘muerte dulce’: “El médico que aplica la muerte a uno de sus pacientes y considera que ha hecho bien ya no puede dejar de hacerla: entra en una bolsa de arena movediza, que lo va tragando lenta pero inexorablemente.

Lo que comienza siendo una eutanasia en casos excepcionales se convierte para ciertos pacientes en un derecho exigible a la muerte dulce; para los allegados, es una invitación tentadora a verse libres de preocupaciones y molestias; para ciertos médicos es un recurso sencillo, que ahorra tiempo y esfuerzos”, sentenció. Una última y trágica fase se alcanza con la eutanasia involuntaria. El médico llega a concluir que es irracional el deseo de ciertos pacientes de seguir viviendo, pues tienen por delante de sí una perspectiva de vida detestable y abusiva. El deseo de seguir viviendo de esos pacientes es un deseo injusto, que provoca un consumo irracional de recursos económicos y humanos. “Se acaba expropiando al paciente de su libertad de escoger seguir viviendo”, denunció Cervós.  

“La experiencia holandesa muestra de modo evidente que, en materia de eutanasia, es imposible poner límites legales a los potenciales abusos, nacidos de la compasión de los médicos, de la fatiga de la familia, del desgaste de los mecanismos de control. La enseñanza que nos viene de dicha experiencia es que la eutanasia no completa la medicina sino que la sustituye e incluso destruye. La falta de ética del investigador y del médico es reflejo de la falta de ética general, ética que parte del reconocimiento de la dignidad de la persona, tanto del médico como del paciente”. 

‘Preembrión y aborto: Sin justificación científica

 De los problemas derivados de la muerte y la forma de morir, a los que se fomentan con el embarazo. Cervós ejemplificó los riesgos que se dan en este campo centrándose en los avances en la reproducción humana. “Cuando se pierde o no se acepta la existencia de un hecho diferencial que determina la persona humana, -dijo- es evidente que se pierden los principios fundamentales de la ética. Esto se manifiesta también en una falta de honradez en las conclusiones científicas. Cuando se quiere justificar el aborto se niega que el embrión humano tenga alguna relación con la persona humana. Para ello, se inventan incluso palabras como preembrión que no tienen ninguna justificación científica pero permiten establecer cómodamente un espacio de tiempo en el que se pueden tomar medidas abortivas”. Esta ambigüedad en la determinación de lo que es la vida humana y cuándo y cómo se puede acabar con ella, que es reproducida sin autocrítica por la mayoría de medios de comunicación, representa un peligro no sólo para la comunidad científica sino también para la opinión pública, que acaba por aceptarlas ingenuamente. 

Células madre embrionarias, pura mercancía

 Otro ejemplo lo encontramos en la investigación con células madre embrionarias. Cervós basó su argumentación, en este apartado, en lo que sería un paso más a la negación de dignidad humana del embrión e incluso del feto humano hasta el momento de nacer. “No puede sorprender que se esté hablando de células madres embrionarias humanas como si se tratara de una mercancía”, afirmó. El experto neurólogo denunció una amplia “falta de honradez científica”: Por una parte, “se silencia que se pueden obtener células madre sin necesidad de recurrir a embriones humanos”; mientras que, por otra parte, “se presenta la utilización de embriones humanos como un gran remedio para gran número de enfermedades, por ejemplo el Alzheimer”. “No sólo se trata de que no se ha curado ni a un solo enfermo de Alzheimer con células madre, sino que nadie puede explicar cómo habría de ser una terapéutica de dicha enfermedad con células madre”, dijo, contundentemente, basándose en sus conocimientos en el campo de la neurología. 

Vanidad injustificada

 La tentación de dar como novedades grandes descubrimientos que, después, en ocasiones, resultan ser un fiasco, no afecta sólo a los medios de comunicación, sino que “algunos científicos -explicó el Dr. Cervós- no pueden resistir la tentación de salir en los periódicos como autores de descubrimientos que ni tan siquiera existen. Un ejemplo patente lo hemos tenido recientemente con el descubrimiento del fraude del científico del coreano Hwang Woo-suk, que había anunciado la clonación de un ser humano”. Al sensacionalismo fácil y la vanidad mediática de algún científico se añade otra circunstancia, explicó el Dr. Cervós: “Estamos ante una inflación en la producción científica. Hay una inflación de resultados y de científicos que trabajan sobre un mismo campo. Y es esta inflación la que puede llevar fácilmente al investigador a modificar, por no utilizar la palabra falsear, sus resultados para poder publicar lo más pronto posible”. En demasiadas ocasiones, este hecho se produce “por la necesidad imperiosa de presentar resultados para seguir recibiendo dinero para la investigación”, concluyó el experto.  

Forum Libertas, 17 de mayo de 2006

Justo Aznar, miembro de la Pontificia Academia: España da "un paso gigante" en el "trato inhumano de embriones”

El jefe del Departamento de Biopatología Clínica del Hospital Universitario la Fe de Valencia y miembro de la Pontificia Academia para la Vida, Justo Aznar, aseguró que con la nueva Ley sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, aprobada ayer en el Congreso de los Diputados, España da "un paso gigante" al "trato inhumano de los embriones"

"Con la aprobación de esta ley, nuestro país da un paso de gigante en el desafortunado camino de legalizar el trato más inhumano a los embriones, sin duda los más débiles entre los débiles de los seres humanos vivos", aseguró a Europa Press. Además, lamentó que "en asuntos de tan notable importancia moral no se haya consultado a la ciudadanía, como se ha hecho en otros países cercanos al nuestro", como en el caso de Italia, y "se de carta de naturaleza legal, por una mayoría parlamentaria tan exigua, a actividades tan contrarias a la dignidad que el embrión humano preimplantado merece".

Asimismo, aseguró que con la aprobación de esta ley, España "se unirá a los nueve países que en el mundo ya permiten la utilización de embriones humanos para fines experimentales, práctica totalmente ajena al bien del propio embrión". El doctor Justo Aznar se quejó de que el Congreso de los Diputados no tuviera en consideración ninguna de las enmiendas propuestas en el Senado. En definitiva la nueva normativa "abre la posibilidad a una amplia manipulación de los embriones humanos y plantea problemas bioéticos de indudable calado".

Justo Aznar, médico del Hospital de Valencia y profesor de Bioética de la Universidad Católica ‘San Vicente Mártir’ de la Ciudad de las Artes, ha publicado varios artículo en Análisis Digital a propósito de la Ley de Técnicas de Reproducción Asistida. En una de ellas, que lleva por título “Decálogo de debilidades éticas de la nueva Ley de Reproducción Asistida”, reflexionaba a propósito de los aspectos negativos de la norma.

Según enumeró, la ley permitirá "la utilización del término preembrión, algo biológicamente en total desuso" y cuyo fin es manipularlo sin ninguna responsabilidad ética; "la apertura a cualquier tipo de clonación humana, que no sea la reproductiva"; "el incremento del número de embriones humanos congelados, que podrán ser utilizados en experimentaciones biológicas", al no limitar su número habrá un exceso que se congelarán o destruirán.

También habilitará "la utilización de embriones humanos frescos para la investigación"; "la apertura del camino al diagnóstico genético preimplantatorio, con las graves dificultades éticas que esto implica, al ser una práctica claramente eugenésica", se evitará por un lado el nacimiento de niños enfermos y por otro se abrirá la posibilidad de crear niños-medicamento, y "la fecundación de ovocitos animales con espermatozoides humanos, es decir, abrir la puerta a la posibilidad de crear híbridos entre hombre y animal".

Análisis Digital

12 de mayo de 2006

Diez razones para decir no a la eutanasia legalizada

Ya hemos visto su efecto en Holanda y Oregón y la corrupción, falta de control y eliminaciones no consentidas que genera.Cada cierto tiempo, la prensa pro-eutanasia lleva a las portadas un caso más o menos trágico para intentar legalizar esta práctica, que consiste en matar a un enfermo, en teoría porque él lo pide libremente.
 
La experiencia de varios años en Oregón, la de Holanda y la breve de Australia (donde volvió a abolirse la eutanasia) demuestra que casi nunca el enfermo lo pide libremente, sino que está deprimido, con ansiedad u otros problemas mentales. Este tipo de problemas, suficientes para declarar nulos diversos actos al faltar la libertad (como casarse por ejemplo) impiden que una persona elija libremente.
 
Además, se sabe por el caso de Holanda que muchas veces los enfermos son "eutanasiados" sin que lo hayan pedido. Otros han decidido por ellos. En Holanda se considera que uno de cada tres "eutanasiados" lo fue sin su consentimiento.
 
El "riguroso control" y la "estricta libertad", en el mundo real, brillan por su ausencia.
El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha denunciado que cuando se ha pedido en Holanda que se revisen casos de eutanasias dudosas, de 2.000 casos revisados (es decir, sospechosos de ilegalidad), sólo 3 casos han sido criticados por la comisión de revisión. Es evidente que, como en el caso del aborto, el fraude de ley se generaliza una vez la clase médica y el funcionariado asume un ritmo de normalidad y aplica criterios económicos y de eficacia en vez de criterios de justicia y humanidad.
 
Recordamos diez argumentos clásicos contra la legalización de la eutanasia, que los años refuerzan.

1- La eutanasia legal favorece una "pendiente peligrosa" en contra del derecho a la vida en otros campos
En Holanda la eutanasia se aplica no ya a enfermos, sino simplemente a gente que no quiere vivir, como el senador socialista octogenario Brongersma, que pidió y logró ser "finalizado" no porque estuviese enfermo o deprimido, sino porque estaba cansado de vivir. Se calcula que en Holanda se dejan morir a unos 300 bebés al año por nacer con minusvalías y hay casos (en este país rico) de negar la implantación de marcapasos a mayores de 75 años; la eutanasia favorece otras actuaciones de "eliminación de los inútiles". 2- La eutanasia empeora la relación médico-paciente e incluso la relación paciente-familiares¿Queda algún margen para que los enfermos, ancianos o incapacitados, sigan manteniendo aquella plena confianza en quienes, hasta ahora, tenían por obligación -casi sagrada- procurar la sanación de sus dolencias? ¿Quién impondrá a la víctima potencial el deber de confiar en su verdugo? ¿Quién podrá devolver a los enfermos holandeses su sentimiento de fiducia en la clase médica? ¿Y cómo confiar en que el médico va a esforzarse por mi vida si mis parientes presionan en un sentido contrario? 3- La eutanasia desincentiva la inversión en cuidados paliativos y en tratamientos para el dolorDe 1995 a 1998 Holanda apenas invirtió en cuidados paliativos; sólo a partir de 1998 ha invertido en cuidados paliativos, pero presentados siempre como una alternativa más, siendo la eutanasia la más apoyada desde las instituciones e incluso por parte de la sociedad. Se tiende a pensar que si tratar el dolor con cuidados paliativos es caros, hay que fomentar la opción barata: matar el enfermo. 4- La eutanasia pervierte la ética médica que desde Hipócrates se ha centrado en eliminar el dolor, no en eliminar el enfermoLos médicos insisten en que la eutanasia, como el aborto, no son actos médicos, ya que el fin de la medicina es curar, y si no se puede curar al menos mitigar el dolor, y en todo caso atender y acompañar. La eutanasia no cura nada. Los médicos que entran en una mentalidad eutanásica la incorporan a toda su visión profesional y olvidan a Hipócrates. Como han recordado políticos italianos al hablar de la eutanasia a niños en Holanda es significativo que el primer régimen que instaura la eutanasia desde del viejo paganismo romano es la Alemania nazi... y sólo dos estados por ahora se han apuntado a la eutanasia. 5- La eutanasia no es solicitada por personas libres, sino casi siempre por personas deprimidas, mental o emocionalmente transtornadas¿"Piden libremente" la eutanasia los niños "eutanasiados" en Holanda? No tienen madurez para hacer este acto en libertad. Pero muchos adultos tampoco porque lo piden con enfermedades mentales o emocionales. Cuando uno está sólo, anciano, enfermo, paralítico tras un accidente... es fácil sufrir ansiedad y depresión que llevan a querer morir. En un país sin eutanasia, los médicos y terapeutas se esfuerzan por curar esta depresión, devolver las ganas de vivir y casi siempre tienen éxito si el entorno ayuda. Por el contrario, en un país con eutanasia, en vez de esforzarse por eliminar la depresión se tiende a eliminar al deprimido "porque lo pide". 6- La eutanasia no es un derecho humano, no está recogido en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, por ejemploSegún el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso de Dianne Pretty en el año 2002, no existe el derecho a procurarse la muerte, ya sea de manos de un tercero o con asistencia de autoridades públicas. El derecho a la autonomía personal no es superior al deber de los Estados de amparar la vida de los individuos bajo su jurisdicción.7- La eutanasia, como el suicidio, es contagiosaUna vez una persona deprimida se suicida, otras personas deprimidas de su entorno pueden copiar su comportamiento con más facilidad. Esto es así en suicidios con o sin asistencia, lo cual incluye la eutanasia. 8- La eutanasia dificulta el trabajo de los terapeutas que trabajan con minusválidos, deprimidos, enfermos...Las personas que ayudan a otros a vivir con una grave minusvalía o en duras circunstancias ven su trabajo saboteado por la otra opción, la eutanasia, que legalizada aparece con atractiva insistencia como una salida fácil para el enfermo. 9- La eutanasia tenderá a eliminar a los más pobres y débilesComo el aborto, la eutanasia tenderá a hacerse especialmente accesible y promocionada entre las clases económicamente más débiles, los grupos étnicos desfavorecidos, etc... Al desatenderse la oferta en cuidados paliativos, éstos serán un lujo sólo para gente con medios adquisitivos. 10- La eutanasia legal no impedirá las eutanasias ilegales, sino que las potenciaráComo en el caso del aborto, aprobar una ley que permite la eutanasia "con todos los controles que haga falta" no impedirá que se extienda el fraude de ley, los permisos escritos sin examinar al paciente, la laxitud en la aplicación de la ley y el fraude de ley generalizado. El caso de Holanda demuestra que no hay control de los 2.000 casos denunciados, como ha señalado con indignación el Comité de Derechos Humanos de la ONU.Con todo, el mejor argumento contra la eutanasia siempre será el testimonio de miles de hombres y mujeres en circunstancias dificilísimas que, apoyándose mutuamente, con la ayuda de sus valores, su familia, amigos o profesionales demuestran día a día que la dignidad del hombre les lleva a vivir y enriquecer la vida de otros. Forum Libertas, 10 de mayo de 2006