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Iglesia católica

Para Juan Manuel de Prada: Iglesia y derecha política

Para Juan Manuel de Prada: Iglesia y derecha política Dice este escritor espléndido en el diario ABC:

“Que en vísperas electorales se exhume un catálogo fotográfico publicado en 2003 nos hace dudar sobre la sinceridad de los denunciantes, a quienes no parecen mover tanto las creencias o sentimientos religiosos que en tal catálogo se ultrajan como el propósito de perjudicar electoralmente a la facción política adversa.

Como católico, empiezo a estar un poco hartito de que la facción opositora enarbole con oportunismo la Cruz cuando olfatea réditos electorales y luego la guarde en el desván de los cachivaches obsoletos cuando le conviene posar de moderno y de laico ante la galería.

 

Y estoy más hartito todavía de que las jerarquías eclesiásticas actúen de mamporreros y hasta de arietes en trifulcas políticas que benefician a la derecha, la misma derecha que durante ocho años de mandato permitió, por ejemplo, que en España se abortase a mansalva.

 

Las jerarquías eclesiásticas deberían advertir que están siendo utilizadas políticamente, recordando que la Iglesia no es de izquierdas ni de derechas, sino de Cristo. Y, si tan preocupadas están por el desvío que la sociedad española muestra hacia el ideal de vida cristiano, deberían empezar por desvincularse de los energúmenos que desde posiciones derechistas inspiran pensamientos y actitudes anticristianas.

 

La Iglesia española está creando un monstruo, una derecha sin Dios que acabará infligiéndole un daño irreparable, si es que no se lo ha infligido ya”.

 

Creo que lo anterior no es mal resumen del artículo de Juan Manuel de Prada. Y lo primero que tengo que hacer es felicitarle por su contenido (luego iremos con los matices). Lo único que me asombra es que golpee donde Hispanidad lleva golpeando desde hace dos lustros, justo cuando el mismo De Prada se encarga de ponernos como no digan dueñas, eso sí, ante quien corresponde, para no romper el círculo de silencio sobre este periódico al que me refiero en el artículo dedicado al undécimo aniversario de Hispanidad.

 

Plasmada la felicitación al señor De Prada, vamos con los ‘peros’. Son tres:

 

En primer lugar, la percha utilizada. En periodismo, una percha es la noticia de actualidad que permite una reflexión más atemporal. Jodó, Juan Manuel, hijo, podías haberte buscado otra percha. Porque verás, me importa un bledo que se ‘exhume’ un catálogo fotográfico de 2003 en vísperas de elecciones -siempre estaremos en vísperas de elecciones-. Lo que me importa es que el tal catálogo sobrepasa todo lo admisible, en un país en el que señor Presidente del Gobierno critica las caricaturas danesas de Mahoma pero se abstiene de comentar la montoyada española. Si existen intereses electorales como si no: leña al Montoya, al Gobierno Ibarra financiador y a los hipócritas de Moncloa.

 

Totalmente de acuerdo, en la utilización que el PP hace de la Iglesia y de los católicos. Y totalmente de acuerdo que los polvos de Aznar trajeron los lodos de ZP. Por decirlo de algún modo, el Gobierno Aznar nos situó al borde del abismo, ZP no ha hecho más que dar un paso hacia delante. Pero eso es culpa del PP, no de la Iglesia. Ciertamente, lo que debe pedir la jerarquía al Partido de Mariano Rajoy es coherencia. Sencillamente. Y lo que debería hacer la Jerarquía es no ponerse al teléfono cuando, en nombre del PP, llama don Eduardo Zaplana, un verdadero desastre para la imagen de la Iglesia. Pero eso no es ser mamporrero de la derecha. Recuerde, señor De Prada, que el culpable del chantaje no es el chantajeado, sino el chantajista.

 

Respecto a los energúmenos… Mi opinión es que los dos principales energúmenos que se están aprovechando de la Iglesia no son políticos, sino periodistas. Hablo del dúo dinámico, formado por Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez (¡Ah! ¿Se refería usted a ellos, señor De Prada? Pues entonces dígalo, buen hombre, dígalo, así no quedará hueco para el equivoco). De acuerdo, Ahora bien…

 

El tercer ‘pero’, es el propio ABC, donde usted presta sus servicios. Porque claro, Ramírez y Losantos han secuestrado la COPE, y es de justicia exigir a la Jerarquía, su propietario, que les despida de forma fulminante, aunque ello suponga una temporal caída en audiencia. Pero no es Vocento quien debe denunciarlo. Vocento es el grupo que destrozó en su beneficio la Editorial Católica, tras la más brutal tomadura de pelo a la Iglesia que se recuerda; el mismo grupo que intentó quedarse con la COPE, y encima baratita, no puede dar lecciones de coherencia. Es más, señor De Prada, no olvide usted que esa derecha sin Dios, esa derecha pagana, está representada en España por buena parte del PP, ciertamente, entre otras cosas por el frívolo de su presidente, pero también hay dos medios que responden a los ideales de esa nueva derecha sin Dios: El Mundo -y Jiménez Losantos, que hablamos de un matrimonio transitoriamente indisoluble- y Vocento. ¿O pretende usted, por citar a la cabeza más publica de la Iglesia española, que monseñor Cañizares se fíe de los socios de Berlusconi en Tele 5, como hacedores de un periodismo católico? De humedades, señor de Prada, hablaremos luego.

 

Pero tiene usted toda la razón cuando afirma que la Iglesia no es de la izquierda ni de la derecha. Es más, a pesar de esa metástasis que nos ha tocado en suerte como Presidente del Gobierno, sigo pensando, con Chesterton, que el enemigo de la Cristiandad no está en Moscú, sino en Nueva York. Sólo que de eso tampoco podemos culpar a la Jerarquía, ¿no le parece?

 

Eulogio López

Hispanidad.com, 20 de marzo de 2007

El firme regreso al catolicismo de intelectuales y escritores franceses

El firme regreso al catolicismo de intelectuales y escritores franceses El «fenómeno Bernanos» envuelve al mundo de la cultura, donde cada vez hay más conversos

Los intelectuales franceses siguen la senda de Georges Bernanos

MADRID- Sopla un viento nuevo de fe en la laicísima Francia. Las letras francesas siguen las huellas de Claudel, Péguy, o Mauriac, los grandes conversos de la tradición literaria, y cada vez son más las novelas, guiones y ensayos en los que la fe cristiana vuelve a ser protagonista.

Hace tiempo que escritores de la talla de Michel Tournier o Dider Decoin demostraron que la fe aumentaba su talento y, siguiendo su misma senda, está surgiendo una nueva generación de autores creyentes, nuevas figuras de la escena literaria y filosófica cuyas obras buscan la consonancia con el mensaje evangélico. El periodista Daniele Zappalá explica en el diario «Avvenire» que, en el caso de la escritora Sylvie Germain ha sido su búsqueda sobre la mística cristiana y la frecuente costumbre de acudir la Biblia lo que le ha llevado a la conversión. La aclamada autora de la reciente novela «Magnus» ha visto cómo su obra está empezando a seducir no sólo en Francia sino más allá de sus fronteras.

Hace algunos días, en las páginas del diario francés «Le Figaro», otro talentoso y pluripremiado escritor de la nueva literatura francesa, François Tallandier, ha intentado esbozar y enumerar las razones de su silenciosa conversión al catolicismo, después de años de profundo escepticismo: «Quizás por el esplendor de Bourges, que le daba a Stendhal alas para ser cristiano. Quizás por la modesta dulzura de la iglesia románica de Ennezat. Quizás porque un día, escuchando pronunciar la palabra “católico” con el desprecio de quien cree que no necesita más razones, me he cansado y he dicho abiertamente: “Soy católico”», explica.

También Jean Claude Gillebaud está volviendo a la fe, después de unos años de éxito como periodista. Golpeado por la obra de filósofos como René Girard y la atmósfera de recogimiento del mundo monástico, acaba de publicar dos ensayos sobre la importancia de creer. «Cómo he vuelto a ser cristiano» es el título del más significativo.

Católicos sin complejos

El recorrido creativo de Fabrice Hadjadj es también un punto de referencia en la cultura francesa. Escritor e intelectual de cultura judía y nombre árabe, se ha convertido al catolicismo «tras una fase de nihilismo». Un reciente ensayo suyo analiza con pasión e ironía su indiferencia hacia la muerte de las sociedades occidentales a la vez que lanza una llamada a la alegría fundada sobre las razones de la fe.

Pero quizá la figura más controvertida es la del controvertido escritor Maurice Dantec, que dice inscribirse en el ámbito «futurista». Hace poco que este intelectual excéntrico, admirado por la crítica, se ha atrevido a gritar en público que «no hay futuro para la humanidad fuera de Cristo».

Junto a todos ellos, más allá de las fronteras francesas, se sitúa el dramaturgo belga Eric-Emmanuel Schmitt, o filósofos como Bernard Sichére y Jean Louis Chrétien, que han llegado al catolicismo tras un largo camino a través del escepticismo. En definitiva, son cada vez más los escritores e intelectuales que han redescubierto la trascendencia, que han experimentado la conversión y «vuelven» a la fe tras un largo exilio en el desierto del nihilismo. Hoy, sin temor alguno, se declaran católicos sin ningún complejo.

 

M. V.

La Razón, 21 de marzo de 2007

Nota explicativa a propósito de la Notificación sobre las obras del P. Jon Sobrino s.j.

Nota explicativa a propósito de la Notificación sobre las obras del P. Jon Sobrino s.j. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE


NOTA EXPLICATIVA A LA NOTIFICACIÓN SOBRE LAS OBRAS DEL P. JON SOBRINO S. J.

 

 

1. El interés de la Iglesia por los pobres

 

Es función propia de la Congregación para la Doctrina de la Fe promover y tutelar la doctrina sobre la fe y las costumbres en todo el orbe católico[1]. En tal modo se quiere servir a la fe del pueblo de Dios y en particular a sus miembros más sencillos y pobres. La preocupación por los más sencillos y pobres es, desde el inicio, uno de los rasgos que caracteriza la misión de la Iglesia. Si es cierto, como también lo ha recordado el Santo Padre, que «la primera pobreza de los pueblos es no conocer a Cristo»[2], entonces todos los hombres tienen derecho a conocer al Señor Jesús, que es «esperanza de las naciones y salvador de los pueblos», y a mayor razón cada cristiano tiene derecho de conocer de modo adecuado, auténtico e integral, la verdad que la Iglesia confiesa y expresa acerca de Cristo. Ese derecho es el fundamento del deber correspondiente del magisterio eclesial de intervenir cada vez que la verdad es puesta en peligro o negada.

 

Por todo ello, la Congregación se ha visto en el deber de publicar la Notificación adjunta sobre algunas obras del P. Jon Sobrino S.I. en las cuales se han encontrado diversas proposiciones erróneas o peligrosas que pueden causar daño a los fieles. El P. Sobrino, en sus obras, manifiesta preocupación por la situación de los pobres y oprimidos especialmente en América Latina. Esta preocupación es ciertamente la de la Iglesia entera. La misma Congregación para la Doctrina de la Fe, en su Instrucción Libertatis conscientia sobre libertad cristiana y liberación, indicaba que «la miseria humana atrae la compasión de Cristo Salvador que la ha querido cargar sobre sí e identificarse con los “más pequeños de sus hermanos” (cf. Mt 25,40.45)» y que «la opción preferencial por los pobres, lejos de ser un signo de particularismo o de sectarismo, manifiesta la universalidad del ser y de la misión de la Iglesia. Dicha opción no es exclusiva. Ésta es la razón por la que la Iglesia no puede expresarla mediante categorías sociológicas o ideológicas reductivas, que harían de esta preferencia una opción partidista y de naturaleza conflictiva»[3]. Ya previamente la misma Congregación, en la Instrucción Libertatis nuntius sobre algunos aspectos de la teología de la liberación, había observado que las advertencias sobre esta corriente teológica contenidas en el documento no se podían interpretar como un reproche hacia quienes deseaban ser fieles a la “opción preferencial por los pobres” ni podían en modo alguno servir de excusa a quienes se muestran indiferentes a los gravísimos problemas de la miseria y de la injusticia[4].

 

Estas afirmaciones muestran con claridad la posición de la Iglesia en este complejo problema: «Las desigualdades inicuas y las opresiones de todo tipo que afectan hoy a millones de hombres y mujeres están en abierta contradicción con el Evangelio de Cristo y no pueden dejar tranquila la conciencia de ningún cristiano. La Iglesia, dócil al Espíritu, avanza con fidelidad por los caminos de la liberación auténtica. Sus miembros son conscientes de sus flaquezas y de sus retrasos en esta búsqueda. Pero una multitud de cristianos, ya desde el tiempo de los Apóstoles, han dedicado sus fuerzas y sus vidas a la liberación de toda forma de opresión y a la promoción de la dignidad humana. La experiencia de los santos y el ejemplo de tantas obras de servicio al prójimo constituyen un estímulo y una luz para las iniciativas liberadoras que se imponen hoy»[5].

 

2. Procedimiento para el examen de las doctrinas

 

A la Notificación arriba mencionada se ha llegado tras un atento examen de los escritos del P. Sobrino según el procedimiento establecido para el examen de las doctrinas. El modo de proceder de la Congregación para la Doctrina de la Fe para formarse un juicio sobre escritos que aparecen como problemáticos puede explicarse brevemente. Cuando la Congregación considera que los escritos de un autor determinado presentan dificultades desde el punto de vista doctrinal, de tal manera que de ellos se deriva o puede derivarse un daño grave para los fieles, se inicia un procedimiento regulado por el Reglamento del 29 de junio de 1997, que fue en su día aprobado por el Papa Juan Pablo II[6].

 

El procedimiento ordinario prevé que se pida la opinión de algunos peritos en la materia tratada. El parecer de los mismos, junto con todas las noticias útiles para el examen del caso, seguidamente se somete a la consideración de la Consulta, o sea, la instancia de la Congregación formada por expertos en las diferentes disciplinas teológicas. Toda la ponencia, incluyendo el verbal de la discusión, la votación general y los votos particulares de los Consultores sobre la eventual existencia en los escritos de errores doctrinales u opiniones peligrosas, es sometida al examen de la Sesión Ordinaria de la Congregación, compuesta por los Cardenales y Obispos miembros del Dicasterio, la cual examina minuciosamente toda la cuestión y decide si se debe proceder o no a una contestación al Autor. La decisión de la Sesión Ordinaria es sometida a la aprobación del Sumo Pontífice. Si se decide proceder a la contestación, la lista de proposiciones erróneas o peligrosas se comunica, a través del Ordinario, al Autor, el cual dispone de tres meses útiles para responder. Si la Sesión Ordinaria considera que la respuesta es suficiente, no se procede ulteriormente. De lo contrario se toman las medidas adecuadas. Una de éstas puede ser la publicación de una Notificación en la que se detallan las proposiciones erróneas o peligrosas encontradas en los escritos del Autor.

 

Cuando se considera que los escritos son evidentemente erróneos y de su divulgación podría derivar o ya deriva un grave daño a los fieles[7], el procedimiento se abrevia. Se nombra una Comisión de expertos encargada de determinar las proposiciones erróneas y peligrosas. El parecer de dicha Comisión se somete a la Sesión Ordinaria de la Congregación. En el caso de que las proposiciones se juzguen efectivamente erróneas y peligrosas, después de la aprobación del Santo Padre, siempre a través del Ordinario, se trasmiten al Autor, para que éste las corrija en un plazo de dos meses útiles. Su respuesta es examinada por la Sesión Ordinaria, que adopta las medidas oportunas.

 

3. El caso particular del P. Sobrino

 

En el presente caso, la misma Notificación indica los pasos que se siguieron según el procedimiento urgente. Se optó por tal procedimiento teniendo en cuenta entre otras razones la gran difusión que, sobre todo en América Latina, han alcanzado las obras del P. Jon Sobrino. En ellas se encontraron graves deficiencias tanto de orden metodológico como de contenido. Sin reproducir aquí cuanto en la Notificación se indica en detalle, se hace notar que entre las deficiencias de orden metodológico se encuentra la afirmación según la cual la Iglesia de los pobres es el lugar eclesial de la cristología y ofrece la dirección fundamental de la misma, olvidando que el único “lugar eclesial” válido en la cristología, como de la teología en general, es la fe apostólica, que la Iglesia transmite a todas las generaciones. El P. Sobrino tiende a disminuir el valor normativo de las afirmaciones del Nuevo Testamento y de los grandes Concilios de la Iglesia antigua. Estos errores de índole metodológica llevan a conclusiones no conformes con la fe de la Iglesia acerca de puntos centrales de la misma: la divinidad de Jesucristo, la encarnación del Hijo de Dios, la relación de Jesús con el Reino de Dios, su autoconciencia, el valor salvífico de su muerte.

 

Al respecto, la Congregación para la Doctrina de la Fe escribía: «una reflexión teológica desarrollada a partir de una experiencia particular puede constituir un aporte muy positivo, ya que permite poner en evidencia algunos aspectos de la Palabra de Dios, cuya riqueza total no ha sido aún plenamente percibida. Pero para que esta reflexión sea verdaderamente una lectura de la Escritura, y no una proyección sobre la Palabra de Dios de un significado que no está contenido en ella, el teólogo ha de estar atento a interpretar la experiencia de la que él parte a la luz de la experiencia de la Iglesia misma. Esta experiencia de la Iglesia brilla con singular resplandor y con toda su pureza en la vida de los santos. Compete a los Pastores de la Iglesia, en comunión con el Sucesor de Pedro, discernir su autenticidad»[8].

 

Por lo tanto, con esta Notificación, se espera ofrecer a los pastores y a los fieles un criterio seguro, fundado en la doctrina de la Iglesia para un juicio recto acerca de estas cuestiones, muy relevantes tanto desde el punto de vista teológico como pastoral.

 

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[1] Cf. Juan Pablo II, Const. Apost. Pastor bonus, 48: AAS 80 (1988), 841-934)

 

[2] Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2006.

 

[3] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Libertatis conscientia, 68: AAS 79 (1987), 554-599.

 

[4] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Libertatis nuntius, Proemio: AAS 76 (1984) 876-909.

 

[5] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Libertatis nuntius, 57.

 

[6] Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Agendi Ratio in Doctrinarum Examine: AAS 89 (1997) 830-835.

 

[7] Cf. ibidem, 23

 

[8] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Libertatis conscientia, 70.

 

 

ZS07031431

Jesucristo no era marxista, aclara el cardenal de Venezuela a Hugo Chávez

Jesucristo no era marxista, aclara el cardenal de Venezuela a Hugo Chávez

«A Venezuela no le conviene instaurar un socialismo marxista-leninista»

CARACAS, martes, 13 marzo 2007 (ZENIT.org).- El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa, dijo que a Venezuela «no le conviene» la instauración de un socialismo «marxista-leninista, porque no produce riqueza».

 

En una entrevista publicada el pasado 11 de marzo por el diario «El Universal» de Caracas, el cardenal Urosa también desechó la tesis del presidente venezolano, Hugo Chávez, de que Jesucristo era «socialista» porque promovía la caridad y la solidaridad con los pobres.

 

Al ser preguntado sobre el socialismo del siglo XXI que promueve Chávez, el cardenal insistió en que no está claro el concepto, aunque recordó que el mandatario en sus constantes discursos «manda a leer» a Carlos Marx y a Federico Engels.

 

«Evidentemente nos está diciendo por donde va su modelo (marxismo-leninismo), y nosotros le decimos que no nos conviene, porque no produce riqueza», dijo el cardenal Urosa.

 

Explicó que el sistema socialista con directrices marxista-leninistas desarrollado en Europa Oriental «no produjo ningún bienestar ni progreso, y al mismo tiempo ejercía una gran opresión sobre el pueblo».

 

En otra entrevista, divulgada el mismo día por la estatal Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), el cardenal Urosa reiteró el interés de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en «entrar en el debate» sobre el socialismo del siglo XXI.

 

Recordó que en diciembre pasado el episcopado envió una carta a Chávez en la que le decía que esperaba que el socialismo del siglo XXI sea «ajeno por igual al capitalismo salvaje y a la ideología marxista y estatalista».

 

En esa misiva, aún sin respuesta, según el cardenal Urosa, el episcopado dijo que aspira a que el socialismo del siglo XXI «sea una vía de transformación del país, abierta a la trascendencia y a la religión y promotora de la inclusión de todos los venezolanos por la vía del diálogo y del convencimiento».

 

En cuanto a la repetida afirmación de Chávez del carácter «socialista» del hijo de Dios, el cardenal Urosa respondió que «Jesucristo no fue un político». «No se puede decir que Jesucristo avale el sistema socialista como tampoco el neoliberal capitalista, el monárquico o el republicano», dijo el cardenal Urosa a «El Universal».

ZS07031305

Malestar entre las trabajadoras cristianas por la falta de respeto a sus «costumbres religiosas»

Malestar entre las trabajadoras cristianas por la falta de respeto a sus «costumbres religiosas» MADRID, miércoles, 7 marzo 2007 (ZENIT.org-Veritas).- Diversos sectores eclesiales han manifestado estos días, en el marco del Día Internacional de a Mujer Trabajadora --que se celebra el 8 de marzo-- su visión sobre la situación actual de la mujer.

Las mujeres trabajadoras cristianas de Acción Católica (AC) expresan que se sienten «ofendidas ante la falta de respeto que se está generando desde un sector de la sociedad hacia nuestros símbolos y costumbres religiosas, que forman parte de nuestro patrimonio cultural y espiritual».

De forma paralela, las mujeres de la AC han valorado «los avances que se van produciendo en el reconocimiento de los valores y dignidad de la mujer», entre los que cuentan «la creación de leyes que defienden a la mujer ante la violencia que sufren por parte de algunas de sus parejas».

Asimismo, consideran positivo que algunas empresas comiencen «a alargar más el período de baja por maternidad» y a gratificarlo económicamente. También observan que «cada día es más valorado el papel educador de la mujer como pilar de la familia».

Sin embargo, las mujeres de AC creen que persisten algunos problemas sin resolver como «la incompatibilidad del horario laboral y escolar» que se traduce en una «mala atención a los hijos» o «las faltas de ayudas económicas para incentivar la maternidad y el crecimiento demográfico».

 

Finalmente, piden «la creación de leyes que favorezcan y faciliten unir la vida familiar con la laboral» y «una educación para nuestros hijos basada en valores y respetando nuestras creencias».

 

Por otra parte, también Manos Unidas se ha pronunciado con ocasión del Día de la Mujer Trabajadora; en este caso para denunciar que «el 70 % de los 1200 millones de personas que viven en el mundo en situación extrema de pobreza, son mujeres».

 

Manos Unidas recuerda que «la brecha que separa a los sexos se agranda sobremanera en la mayoría de las naciones en desarrollo y afecta a todos los campos de la vida diaria».

 

Esta ONG católica --cuyos proyectos educativos durante 2005, prestaron especial atención a la mujer--, entiende que «la lucha contra la desigualdad debe comenzar a edad temprana, en la familia y en la escuela y que privar a las niñas de la educación pone en peligro las posibilidades de desarrollo, porque el analfabetismo de las mujeres y la falta de educación perjudican directamente a los hijos y con ellos a la familia, a las comunidades y a la sociedad en general».

ZS07030710

Los idus de marzo

Los idus de marzo

Queridos hermanos y amigos: paz y bien.

“Los idus de marzo” es una célebre obra de Thornton Wilder que toma como título la fecha fatídica en la que asesinaron a Julio César. Se ambienta la novela en los últimos días de la república romana, y describe con escéptica ironía la capacidad de los hombres para el heroísmo, la generosidad y la virtud, así como para el egoísmo, la traición y la deslealtad. En este marzo nuestro, mes de memoria de tantos otros idus, hemos vuelto a ver a gente así: héroes hasta la virtud más generosa, y traidores hasta el egoísmo más desleal.

Entre los primeros están las víctimas de la serpiente terrorista y las gentes sencillas que espontáneamente han querido solidarizarse con los débiles ignorados, despreciados y hasta perseguidos. En lugar de tirarse al monte, volvieron a la calle. No para una consentida kale borroka, sino para pasear de nuevo con inmensa dignidad su indignación. Era la enésima concentración que en las principales ciudades se dieron cita, a plena luz aunque era de noche, sin encapuchados y sin mentiras. No eran vociferantes, sino ciudadanos de bien que no quieren asistir impávidos al espectáculo que algunos gobernantes nos brindan en el pim-pam-pum de la feria del disparate político.

Y entre los segundos están los que pretenden cambiar la historia sacándose de la chistera del resentimiento lo que dicen ellos que ocurrió. Como adolescentes montan y desmontan operaciones económicas jugando al a ver quién llega más, cuando se trata de costear favores inconfesables con el dinero más ajeno, lavando como pueden las deudas de su propia corrupción.

Son los que manchan el nombre de la paz y el de la piedad, convirtiéndolo en moneda de cambio con el que pagar -cueste lo que cueste- la particular guerra contra sus adversarios políticos, sociales y mediáticos, llegando a pervertir un sentimiento noble como es el perdón, a fin de camuflar el chantaje del que siendo rehenes ellos mismos, nos hacen víctimas a todos los demás. Como consigna de un nuevo pásalo, lo repiten sin parar, sin ninguna pausa y con mucha prisa: lo hemos hecho por piedad, hemos salvado la vida a un asesino que celebra sus veinticinco matanzas brindando con champán, le hemos salvado la vida porque defendemos la vida.

Yo he tomado nota de esta declaración insólita por parte de quien miente de manera habitual, y pasando por encima de su cinismo asustado ante la opinión pública, levanto acta de su advenediza declaración: defienden la vida. Estamos de enhorabuena.

Supongo que estarán al quite de quien se quite la vida en la eutanasia que viene... porque defienden la vida. Supongo que no pondrán más obstáculos para saber la verdad de la maraña confusa y confundida de otra matanza, el 11-M, cuya sospecha les mira... porque defienden la vida. Supongo que respetarán la libertad de quienes quieren una educación no ideologizada ni sectaria para sus hijos... porque defienden la vida. Supongo que ya no jugarán a romper la familia con sus leyes para amiguetes... porque defienden la vida. Supongo, en fin, que encabezarán la defensa del más amenazado de todos los seres humanos: el no nacido, luchando contra el aborto en primera línea... porque defienden la vida.

Si no lo hacen así, nos habrán vuelto a colar su mentira, que hasta pueden hacerla legal, pero que es y será siempre inmoral. Pero si en marzo mayea, quizá en mayo marceará, y allí daremos cuenta. Porque hay idus que no deberían haber pasado nunca, pero ya que han sucedido, sólo se desea que no duren mucho más una vez acontecidos.

A Dios nos encomendamos en esta apasionante encrucijada en la que debemos roturar sus campos para que broten espigas de paz serena y de bien colmado para los hermanos.

Recibid mi afecto y mi bendición.

+ Jesús Sanz Montes, ofm

Obispo de Huesca y de Jaca

11.03.2007

La tumba de Jesús, una falsa exclusiva, según el arzobispo Bruno Forte

La tumba de Jesús, una falsa exclusiva, según el arzobispo Bruno Forte Aclaración del miembro de la Comisión Teológica Internacional

ROMA, jueves, 1 marzo 2007 (ZENIT.org).- El anuncio del descubrimiento de la supuesta tumba de Jesús no sólo es contradicho por la arqueología, sino también por la historia, considera uno de los teólogos católicos de mayor prestigio actualmente en vida.

Monseñor Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto, miembro de la Comisión Teológica Internacional, ha analizado con Zenit las supuestas revelaciones que promete el documental «La tumba perdida de Jesús», realizado por los galardonados cineastas James Cameron y Simcha Jacobovici.

Para el presidente de la Comisión de la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Italiana, «el dato de hecho es que se habla de tumbas antiguas, algunas del siglo I, descubiertas en el barrio de Talpiot, a inicios de los años ochenta, en las que están grabados algunos nombres como los de Jesús, María, José, Mateo… Este es el dato de hecho».

«Pero tumbas como ésas hay muchas en el territorio de Tierra Santa. Por tanto, no hay nada nuevo en esta revelación», constata el prelado, miembro de varios dicasterios de la Santa Sede.

«¿Por qué, entonces, tanto ruido?», se pregunta y responde: «Porque Hollywood ha querido lanzar una exclusiva. Dado el éxito de operaciones como “El Código da Vinci”, se ha tratado de provocar otro éxito análogo, jugando con la auténtica cuestión en juego, es decir, si Jesús verdaderamente ha resucitado».

«De hecho, la tesis lanzada es que si allí está sepultado Jesús con su familia, entonces la resurrección no sería más que una invención de sus discípulos», reconoce.

«Ahora bien, dejando a un lado la inconsistencia de la prueba arqueológica, que ha sido totalmente contestada por arqueólogos israelíes, el dato de hecho de la resurrección de Jesús es documentado rigurosamente en el Nuevo Testamento por las cinco narraciones de las apariciones: cuatro de los Evangelios y la de san Pablo».

«Sabemos que estas narraciones han sido interpretadas también en un sentido reductivo por la crítica liberal del siglo XIX. Incluso Renan llegó a decir que la resurrección se explicaba como la pasión de una alucinada, de una exaltada, que había resucitado a un Dios en el mundo, potencia divina del amor».

«Ahora bien, todos los estudios críticos en estos dos siglos han demostrado que en la verdad profunda de las narraciones de las apariciones se da una historicidad incontestable», añade.

Según Forte, «hay un vacío entre el Viernes Santo, cuando los discípulos abandonaron a Jesús, y el Domingo de Pascua, cuando se convirtieron en testigos de Él, resucitado, con un empuje y una valentía tales que llevaron ese anuncio a todos los confines de la tierra, hasta dar la vida por él».

«¿Que sucedió?» se pregunta el arzobispo. «El historiador profano no se lo explica. Los Evangelios nos lo dan a entender. Se dio un encuentro que cambió su vida».

«Y este encuentro, narrado en los pasajes de las apariciones, se caracteriza por un dato fundamental: la iniciativa no es de los discípulos, sino de él, el que esta vivo, como dice el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 3).

«Esto significa que no es algo que sucede en los discípulos sino algo que les sucede. A partir de este hecho, a lo largo de la historia, Cristo ha sido anunciado con un empuje que ha involucrado a genios del pensamiento, no visionarios, desde Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, hasta Teresa de Calcuta, por poner tres ejemplos».

El prelado, por último, se pregunta: «¿Por qué tienen tanto interés los medios de comunicación por poner en su punto de mira a Jesús?»

«Evidentemente porque Jesús, en lo profundo de la cultura de Occidente y no sólo de occidente, constituye un punto de referencia tan decisivo e importante que todo lo que le afecta nos afecta».

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«Zapatero es la caricatura de lo éticamente correcto y ve en la Iglesia a su enemigo» Vittorio Messori / Escritor y articulista

«Zapatero es la caricatura de lo éticamente correcto y ve en la Iglesia a su enemigo» Vittorio Messori / Escritor y articulista TURÍN- El escritor italiano da nombres y apellidos a la hora de denunciar los «lobbys» anticristianos que, según afirma, van desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), a ciertos sectores de la masonería, las asociaciones gays (sobre todo americanas), las multinacionales farmacéuticas o las potentes organizaciones ecologistas internacionales que, asegura, «odian el cristianismo por nostalgia del paganismo». Son los círculos liberales radicales «de lo políticamente correcto».

-¿Quién se empeña en atacar a la familia, y en general, a la ética católica?

-Es evidente la existencia de esos «lobbys» a los que recientemente se ha referido Benedicto XVI. La acción de estos influyentes grupos de presión no se dirige sólo hacia el matrimonio y la familia desde la perspectiva de la fe, sino contra todo el complejo ético y moral de la Iglesia. Estoy hablando, por ejemplo, de la OMS en temas de contracepción, aborto, diagnóstico prenatal para eliminar a los fetos con malformaciones; también de algunas siglas importantes del medio ambiente que querrían liberarse del Evangelio para recuperar nostalgias paganas o ciertos sectores de la masonería que, sobre todo en los países latinos y bajo influencias francesas y españolas, son hostiles a la moral católica. Pero los «lobbys» a los que se refiere el Papa son también otros...

-¿Cuáles?

-Las grandes organizaciones de homosexuales, muchas de matriz anglosajona. Los gays, como todas las minorías, a menudo se pelean en el seno de sus comunidades, pero especialmente en los EEUU superan sus desavenencias en la aversión prácticamente unánime de la ética «papista».

Después está la colosal industria farmacéutica, el negocio más rentable de la economía global, que obtiene ganancias formidables de la producción de píldoras anticonceptivas, preservativos y otros fármacos e instrumentos que contradicen con los hechos las indicaciones de la Iglesia.

- ¿Existen también lobbys políticos contra la familia?

-Sobre todo ciertos influyentes sectores del Partido Socialista Europeo, ese grupo europarlamentario que no ha aceptado al católico Rocco Buttiglione como comisario sólo porque no ha ocultado que es creyente; los mismos que no han querido mencionar las raíces cristianas en el texto de la Constitución Europea. El presidente español Zapatero es un cabecilla casi caricaturesco de lo «éticamente correcto» que impera en Bruselas, un radicalismo de masas que ve en la Iglesia a su enemigo jurado. Las palabras del filósofo Augusto del Noce fueron proféticas. Los partidos de vieja inspiración marxista se han transformado en grupos liberales en los que la perspectiva moral es aquella que fue de la minoría radical de Panella y que ahora inspira a la vulgata hegemónica. Y la secularización se convierte en desconfianza, a menudo odio hacia el cristianismo, en deseo de cerrar un paréntesis evangélico que ha durado veinte siglos. Demasiado tiempo. Cierta «intelligentzia» se lamenta del «mito semita» del Nazareno que ha sumido en el letargo a un Olimpo que se podría resucitar, con sus dioses que no podían blasfemar, porque eran los primeros que seguían sus impulsos, sus instintos y placeres...

-¿La Iglesia está sufriendo un ataque frontal?

-Sí. Como siempre y gracias a Dios, si lo vemos con una perspectiva providencial, ya que el Evangelio, si de verdad lo es, divide. Pero la Iglesia se encuentra en dificultades no sólo externas, sino también internas. A veces tengo la impresión de que el Papa es un jefe sin tropas. Después del Concilio, los católico-progresistas se enfrentaban abiertamente a las instituciones eclesiásticas, sobre todo en los temas sociales que por aquel entonces prevalecían. Hoy asistimos a una especie de cisma sumergido de los creyentes que, sin manifestarlo públicamente, no obedecen en privado a las normas morales de la Iglesia. Son los que, si les preguntas, se dicen católicos, incluso van a misa, pero no siguen las directivas sobre ética sexual y familiar. Desde el uso de los métodos contraceptivos a la aceptación del divorcio, a la convivencia, la homosexualidad o incluso el aborto. Luego están los intelectuales creyentes que firman manifiestos de tono dramático donde Benedicto XVI aparece como un Pío IX que quisiera cavar un foso entre fe y sociedad, entre Iglesia y Estado. Al otro lado de la barricada política, el que hace prédicas edificantes y se postula como defensor a ultranza e incluso capaz de hacer cruzadas, habla desde los púlpitos dejándonos cuanto menos perplejos.

- ¿Qué quiere decir?

- Es bien sabido que los líderes italianos de la CdL [la coalición italiana de centro derecha ]que se enfrentan a las «Dico» [nuevas leyes de parejas de hecho] están todos, pero absolutamente todos, en una situación familiar que para la Iglesia es irregular. Entre los que se declaran defensores de la familia, el único que podría recibir sin problemas los sacramentos, que sólo tiene una mujer a la que nunca ha abandonado, es Clemente Mastella. Es decir, irónicamente, un exponente del partido que ha regularizado las uniones de hecho que los «irregulares» anuncian que quieren combatir a ultranza. Sólo Dios, naturalmente, «penetra en los corazones» y Él sólo, por tanto, puede juzgar. Pero, a los ojos de los hombres, también los políticos que se sitúan en defensa de la familia participan de la incoherencia entre doctrina y praxis que caracteriza hoy al catolicismo. La Stampa.

 

Giacomo Galeazzi

Fe y Razón, 21 de febrero de 2007