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Iglesia católica

Febrerillo loco (carta semanal de D. Jesús Sanz, obispo de Huesca y Jaca)

Febrerillo loco (carta semanal de D. Jesús Sanz, obispo de Huesca y Jaca) Queridos hermanos y amigos: paz y bien.

Así dice, precisamente, nuestra sabiduría popular. Llega este mes que de pronto anda dudoso entre el invierno que remolón va quedando atrás poco a poco, y la primavera que discreta quiere empezar a apuntar maneras. Y vienen los días de sol paseado y los de niebla con frío de pelar. Febrero loquillo que nos desconcierta si no acertamos a mantener firme el timón del tiempo entre el aquí y el ahora, el antes y el después de un poco más.

Puede sucedernos que asomados a la realidad social y política de estos días, acaso reconozcamos esta extraña inestabilidad de la que nos habla el febrerillo loco. Y a diferencia de lo que sucede en la célebre otra teatral de los hermanos Álvarez Quintero, que se titula así justamente “Febrerillo loco” (1919), no sólo no se cambia la rutina de la vida mediocre de sus personajes, sino que nos podemos sumir perplejos en lo espeso de estos días, llegándonos a habituar a lo que no por repetido cada día deja de estar de más.

Así, tenemos algún despiadado y burlón terrorista que reclama la piedad pública, y quien no dudó en segar la vida ajena y celebrar con sarcasmo el llanto de las víctimas, anda ahora concitando clemencias ante sus dietas ideológicas. ¿Quién lo entiende?

 

O también el interminado proceso de paz (que así lo llaman), que se utiliza no para erradicar a quienes más manchan de sangre la vida y de cobarde acoso la libertad, sino para desgastar a los adversarios políticos, sociales y mediáticos. ¿Quién lo entiende?

 

No falta el recurso a la abierta mentira a la hora de presentar la responsabilidad en la cosa pública, confundiendo el noble ejercicio del gobierno justo y prudente, con el chalaneo partidista del apego al poder, a cualquier precio o por seguir controlando el precio. ¿Quién lo entiende?

 

Propiciar (y hasta subvencionar) todo aquello que aísle, enfrente, confunda y ridiculice la tradición religiosa en general y la cristiano-católica en particular. La sistemática hoja de ruta laicista, sin ahorrar medios ni ocasión, se vale de la provocación o de la buena voluntad para seguir acorralando a la Iglesia, una de las pocas instituciones que no se pliega ni se plegará cuando la vida, la dignidad, la verdad o la libertad están en entredicho por intereses inconfesados.

 

Así, este febrerillo loco hace de telón de fondo de un momento confuso y ambiguo, que casi pareciera ya un período pre-electoral. Nosotros como cristianos, no podemos estar al margen ni mirar con pasiva indiferencia ante lo que está cayendo. Pero tampoco es nuestra vocación la de ser sin más “leal oposición” ante los desafíos y desmanes que ensombrecen o lastiman nuestra sociedad. Los cristianos que trabajan en política, en la sanidad, en la enseñanza, en los servicios sociales, en los medios de comunicación, deben saber qué y cómo hacer llegar la posición justa, creativa y bella que se deriva del cristianismo. Por eso, junto a la denuncia respetuosa ante lo que es engañoso e inadecuado para el bien común, debemos ejercer el gozoso anuncio de lo que supone apostar por lo que apuestan Dios y la Iglesia cuando hablamos de la vida en todos sus tramos, de la familia verdadera, de la libertad en la enseñanza y en la expresión religiosa, de la justicia y de la paz.

 

No tenemos prisa en que llegue la primavera templada, no maldecimos al invierno encogedor, sino que queremos vivir las cosas con serena pasión, para no tropezar en este febrero loquillo con su vaivén incomprensible que nos engaña con su “ya”, cuando es “todavía no”. Así, sin especiales sobresaltos, miramos la realidad y la acertamos a denunciar en lo que tiene de exceso y de defecto, mientras la arrullamos agradecidos para saber también anunciar en ella lo que tiene de más verdadero, de más bello y de más consolador, todo eso que se reconoce cuando se le hace sitio entre nosotros al mismo Dios.

 

Recibid mi afecto y mi bendición.

 

+ Jesús Sanz Montes, ofm

 

Obispo de Huesca y de Jaca

 

04.02.2007

Blázquez contraprograma al Foro de Ermua

Blázquez contraprograma al Foro de Ermua

 

El obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, ha programado una manifestación este sábado en Bilbao, coincidiendo con la que ha convocado el Foro de Ermua en Madrid. Bajo el lema “Muévete por la paz. Zure pausoa, bakerako hauspoa”, Blázquez leerá en la plaza de la catedral un mensaje eclesial ante la “delicada situación en la que nos encontramos con respecto a la tan ansiada, y a la vez esquiva paz que nuestro pueblo viene anhelando”.

Con esta convocatoria, según informó el Obispado, se quiere subrayar que “no somos meros espectadores, sino protagonistas de una u otra manera” de la lucha contra el terrorismo. Según el manifiesto que se leerá en la convocatoria, “el camino hacia la paz exige moverse”. “Es preciso dar pasos, proseguir tareas e incluso abrir caminos inéditos”, indica.

 

Cristianos por la paz

Los obispos explicaron que la comunidad cristiana “es compañera de camino de quienes buscan la paz y la reconciliación”. En este sentido, el acto “invita a mirar también los pasos de otras personas y quiere animar a sumarse a otras iniciativas y propuestas que se ofrecen en medio de nuestra realidad”.

 

Mirar críticamente

La Conferencia Episcopal señaló que “es necesario mirar críticamente, sin ingenuidad, al pasado con compasión, al presente con ternura y al futuro con confiada esperanza”, por lo que pretenden, con esta convocatoria, que todas las comunidades cristianas y, en general, el conjunto de la sociedad, participen en este acto, que coincide en tiempo y hora con la manifestación contra el terrorismo del Foro de Ermua.

 

Foro El Salvador, contra la convocatoria

La iniciativa no ha sido bien recibida por otros grupos religiosos, como el Foro El Salvador, que agrupa católicos no nacionalistas del País Vasco y Navarra. Este Foro ha indicado a Blázquez que “la Iglesia debía romper los vínculos que tiene el País Vasco con el nacionalismo” ya que esta conexión “le impide muchas veces ser fiel al mensaje evangélico”. Según Jaime Larrínaga, presidente de la agrupación, “son tiempos de hablar de justicia y libertad, más que de paz, porque aquí no hay ninguna guerra”.

 

V.V.

Elplural.com, 3 de febrero de 2007

S.O.S. desde las Iglesias de Oriente Medio y Rumanía

S.O.S. desde las Iglesias de Oriente Medio y Rumanía

Reunión vaticana para analizar las ayudas que necesitan para subsistir

 

ROMA, viernes, 26 enero 2007 (ZENIT.org).- Muchas Iglesias Orientales católicas son tan pequeñas y viven en contextos tan convulsos que carecen de medios para garantizar su subsistencia, un aspecto del que se ocupa la Reunión de las Obras para la Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO, en sus siglas en italiano) recién celebrada en el Vaticano.

 

Dos veces al año se reúne este comité; en su primera sesión de 2007 –del 22 al 24 de enero-, las Iglesias en el Líbano y Tierra Santa, Rumanía, y Egipto han ocupado buena parte de sus trabajos.

 

De ellos ha ido informando «Radio Vaticano»: «Durante el verano pasado la guerra en el Líbano ha provocado grandes daños» «a las iglesias y a otros edificios que pertenecen a varias iglesias» del país, «sobre todo en el sur», explicó en sus micrófonos el secretario general de la ROACO, don Leon Lemmens.

 

En el Líbano «la Iglesia nos preocupa mucho, junto a la de Tierra Santa», «por el fenómeno de la emigración», subrayó por su parte «en Radio Vaticana» el arzobispo Antonio Maria Vegliò --secretario de la Congregación vaticana para las Iglesias Orientales, de la que depende la ROACO--.

 

Y es que «los católicos, los cristianos, no ven mucho futuro para sus vidas en estos países. Y entonces se produce una hemorragia continua que provoca que la presencia cristiana disminuya cada vez más», lamentó.

 

Núcleo de la asamblea ha sido también la iglesia greco-católica en Rumanía, «cuya existencia suprimió oficialmente el régimen comunista»; «sólo desde hace quince años ha salido de una difícil existencia clandestina», y «partiendo de una gran pobreza, ha tenido que reconstruir la vida eclesial», recuerda don Leon Lemmens.

 

Por ello, la cita vaticana ha centrado su atención, respecto a esa situación, «en la vida pastoral, en cómo servir a los pobres», «numerosísimos en Rumanía» -precisa-, en «cómo comunicar el Evangelio al pueblo, tanto fuera como dentro de la comunidad eclesial», en «cómo educar a los jóvenes».

 

Las necesidades principales en Rumanía se revelan en las estructuras, los edificios pastorales y el sostenimiento de cuantos trabajan en la Pastoral, apunta «Radio Vaticana»; se necesita sacar adelante la construcción emprendida de 124 iglesias. En 1948, año de la citada supresión comunista, las iglesias católicas de rito griego en el país eran 2.030; actualmente, después de lo que se ha logrado recuperar y de las labores de edificación, suman 405.

 

Otra emergencia existe «a nivel de formación y enseñanza teológica: la ayuda y el sostenimiento de los seminarios, el apoyo de la catequesis a nivel parroquial, pero también de la enseñanza en las escuelas», advierte el obispo de la diócesis rumena de Cluj-Gherla, monseñor Florentin Crihalmeanu.

 

En cuanto a Egipto, la emisora recuerda que, de una población de 75 millones de habitantes, los musulmanes representan el 90%; los coptos ortodoxos el 9%; los demás cristianos el 1% -entre ellos los católicos, entre 250 mil y 300 mil fieles-.

 

Explica el nuncio apostólico en Egipto -y delegado de la Santa Sede en la Liga de los Países Árabes en el Cairo-, el arzobispo Michael Fitzgerald: «La influencia de la Iglesia, al menos en la esfera de la educación y de la acción social, va mucho más allá del número; menos el compromiso de los cristianos, especialmente de los católicos, en el terreno político», donde «es mucho más difícil participar».

 

«Se podría decir que existe una cierta discriminación, no abierta, pero existe, que hace difícil algunas posiciones para los cristianos --añade en "Radio Vaticano"--. Pero la Iglesia está viva y todas las Iglesias se unen» en «la asamblea de los patriarcas y obispos, y buscan llevar una vida muy productiva para Egipto y para la Iglesia».

 

De particular interés ha sido la presencia, en la asamblea de la ROACO, del nuevo patriarca copto-católico, Su Beatitud Antonois Naguib, quien expresó las necesidades de la Iglesia copta, pequeña minoría dentro de la minoría cristiana egipcia.

 

«No sólo las necesidades materiales --entiéndase bien--, sino sobre todo las relativas a la formación del clero, de los laicos; las necesidades relativas al diálogo continuo con los copto-ortodoxos» y, en cuanto a los musulmanes, «la necesidad de proponer, realizar, desarrollar un diálogo», sintetiza el arzobispo Antonio Maria Vegliò.

 

Los micrófonos de la emisora pontificia recalcan además el testimonio de monseñor Robert Stern –presidente de la Pontificia Misión para Palestina y secretario general de la CNEWA («Catholic Near Est Welfare Association»)- sobre las necesidades de las Iglesias de Oriente Medio, con una situación cada vez más difícil «caracterizada por la violencia y por todos los problemas relativos a Irak, a el Líbano y a Palestina».

 

En su opinión, las necesidades de estas Iglesias Orientales «son sobre todo las de toda sociedad: paz y justicia».

 

«Todas estas Iglesias son tan pequeñas que no tienen los medios necesarios para garantizar su propia existencia. Es necesaria una ayuda, siempre externa, para lograr que continúen con su obra, la formación del clero y la relativa a la sanidad, la educación, pero también par apoyar a las parroquias mismas», concluye.

 

La ROACO es un comité que se formó en 1968; reúne a agencias de todo el mundo que ayudan a las comunidades católicas orientales, por ejemplo la CNEWA --con sede en los Estados Unidos, aprobada por Pío XI en 1928--, la Misión Pontificia para Palestina --surgida en 1949, cuya sede también está en ese país--, y agencias de Alemania, Francia, Suiza, Países Bajos y Austria.

ZS07012602

Joaquín Navarro-Valls: «Sin verdad no hay periodismo, sino propaganda»

Joaquín Navarro-Valls: «Sin verdad no hay periodismo, sino propaganda»

Al recibir el Premio «¡Bravo!»

 

MADRID, martes, 23 enero 2007 (ZENIT.org-Veritas).- Joaquín Navarro-Valls, director de la Oficina de Información de la Santa Sede durante 22 años, recibió este martes en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE)el Premio «¡Bravo!», que concede anualmente la Comisión de Medios de Comunicación Social de esa institución.

 

El antiguo portavoz vaticano, que recibió el «¡Bravo! Especial por su trayectoria», fue el encargado, junto a Joaquín Luis Ortega, «¡Bravo! De Prensa», de pronunciar el discurso de agradecimiento en nombre de todos los premiados (Carlos Herrera, «¡Bravo! de Radio»; Ente Radio y Televisión Valenciana, «¡Bravo! de Televisión»; Pasión Vega, «¡Bravo! de Música»; El noveno día, «¡Bravo! de Cine»; Campaña institucional de la ONCE sobre discapacitados, «¡Bravo! de Publicidad»; Análisis Digital, «¡Bravo! en Nuevas Tecnologías»; y «La Verdad», de la Archidiócesis de Pamplona, «¡Bravo! al Trabajo Diocesano en Medios de Comunicación Social»).

 

Durante el discurso, Navarro-Valls recordó su anterior visita a la Conferencia Episcopal acompañando a Juan Pablo II, precisamente para la inauguración de la sede de la Casa de la Iglesia, y afirmó que durante su larga trayectoria profesional al servicio de la Santa Sede, era mucho más lo que había recibido, que lo que había dado.

 

El experto sostuvo que en «cualquier tipo de comunicación», el problema es «tener algo que decir», y consideró una «tragedia de la comunicación a nivel mundial» los esfuerzos que se hacen por decir algo, por conseguir un espacio en un periódico para inventar algo en lo que no se cree.

 

«La comunicación periodística no puede ser más que la transmisión de una experiencia que uno considera verdad; sin esa experiencia, no hay comunicación. Si no se cree que la comunicación es verdad, no hay periodismo sino propaganda», afirmó Navarro-Valls.

 

En este contexto, resaltó que durante sus años de trabajo como director de la Oficina de Información de la Santa Sede nunca orientó su trabajo «a atraer el interés de la opinión pública», sino que su intento se centró en «no defraudar las expectativas», que la opinión pública ya tenía, pero no en crearlas.

 

Al concluir el acto, y en un breve encuentro con algunos de los periodistas que acudieron a la entrega de estos Premios, Navarro-Valls abundó en algunas de estas ideas, matizando la influencia que tiene en el modo de hacer comunicación el tema central planteado por la modernidad: un mundo donde «sabemos de todo», pero no «sabemos qué es el hombre».

 

Para el ex portavoz, este «desconcierto sobre la naturaleza del ser humano» se refleja en el modo en que se resuelven multitud de problemas, como el modo de afrontar el aborto o la eutanasia. En este sentido, se preguntó cómo se puede resolver problemas o plantear legislaciones, «si no sé qué es el hombre».

 

Navarro-Valls defendió la necesidad de una «reflexión antropológica» que dé luz a muchos debates y avances desconcertantes.

 

Finalmente, y respecto a la información religiosa, se refirió exclusivamente a la «profesionalidad», y añadió que del mismo modo que se exige a un periodista que hace información deportiva que conozca qué es el deporte y muestre cierta «estima» por su quehacer, se debe exigir esa competencia también a quien haga información sobre la vida de la Iglesia.

ZS07012312

Dolor de la Iglesia en Francia por el fallecimiento del Abbé Pierre

Dolor de la Iglesia en Francia por el fallecimiento del Abbé Pierre

Fundador de la Comunidad Emaús, para la promoción de la dignidad de los pobres

 

PARÍS, lunes, 22 enero 2007 (ZENIT.org).- El Abbé Pierre, fundador de la Comunidad de Emaús, murió este lunes en París, a los 94 años, como consecuencia de una neumonía, según ha informado esa institución en un comunicado.

 

El sacerdote fundador de esa comunidad, dedicada a la ayuda de los pobres y con los pobres, era el personaje más popular en la sociedad francesa, como testimoniaban repetidamente durante años los sondeos de opinión.

 

Entre los numerosos mensajes de obispos de todo el mundo, en particular de Francia y Bélgica, emitidos este lunes al hacerse pública la noticia del fallecimiento, se encuentra el del cardenal Jean-Pierre Ricard, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa.

 

«El Abbé Pierre ha llegado al Padre. Que Dios le acoja ahora en la plenitud de su Amor», explica el purpurado.

 

En estos momentos, el cardenal piensa en los franceses, «cuya admiración por el Abbé Pierre no ha sido desmentida desde hace tantos años. A través de él, han manifestado su apego a la generosidad, a la solidaridad, y a la atención por los más necesitados».

 

«Emaús y la fundación del Abbé Pierre seguirán actuando en su nombre, pues la precariedad y las malas condiciones de alojamiento siguen siendo preocupantes, en Francia al igual que en otros muchos países», asegura el prelado.

 

Emaús Internacional cuenta con 327 comunidades repartidas en 39 países a través de 4 continentes.

 

La mayoría de sus acciones «se realizan siempre con y para los más pobres. En la mayoría de los casos, estas acciones se autofinancian a través del trabajo de estos grupos», explica un comunicado de la Comunidad.

 

Emaús promueve en el escenario internacional una lucha sobre varios temas prioritarios, en particular, «contra la esclavitud contemporánea», a favor del «agua como derecho fundamental de la Humanidad y la finanza ética».

 

El Abbé Pierre (su nombre de pila era Henri Grouès) nació en Lyón y fue ordenado sacerdote en 1938. Se convirtió en un héroe de la resistencia en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, salvando la vida de miles de personas, judíos y perseguidos políticos.

 

Junto a su extraordinaria obra de caridad, fue conocido también por algunas posiciones controvertidas asumidas en público. Era amigo del filósofo negacionista el Holocausto judío, Roger Garudy; en alguna ocasión apoyó públicamente la adopción de niños por parte de homosexuales; y sostuvo al obispo francés Jacques Gaillot cuando la Santa Sede aceptó su renuncia al gobierno de la diócesis de Evreux por sus posiciones en contra del Magisterio de la Iglesia.

ZS07012208

Franz Beckenbauer regresa a la Iglesia Católica gracias al Papa

Franz Beckenbauer regresa a la Iglesia Católica gracias al Papa

El ‘Kaiser’, una leyenda del fútbol mundial, considera a Benedicto XVI como una “personalidad impresionante” del 2006

 

 

Franz Beckenbauer, una auténtica leyenda del fútbol mundial, reconoce haber regresado a la Iglesia Católica después de un reciente encuentro con el Papa Benedicto XVI, a quien considera la personalidad del 2006.

 

 

El ídolo futbolístico de los alemanes, conocido como el ‘Kaiser’, vuelve a ser un asiduo asistente a las iglesias, según confesó al periódico muniqués Münchner Abendzeitung, desde que entró en contacto con los discursos del Pontífice.

 

 

El astro bávaro, que capitaneó a la selección campeona del Mundial de Alemania en 1974, reconoció al rotativo “haber leído todos y cada uno de los discursos del Papa Benedicto XVI durante su visita a Alemania”.

 

 

“Constantemente me venía aquello de 'Id a la Iglesia y confiésense'” añadió Beckenbauer, quien a pesar de llevar dos divorcios en sus espaldas se describe a sí mismo como un “hombre de fe desde la cuna”.

 

 

“Personalidad impresionante”

 

 

El ‘Kaiser’ afirmó que “pocas veces he visto una persona que irradie tanto, de tanta bondad y de rostro tan amigable. El Papa bávaro es una personalidad impresionante”.

 

 

Cuando Beckenbauer fue recibido por el Papa el 26 de octubre de 2005, con motivo de su presidencia del Comité Organizador Alemán del Mundial de Fútbol 2006, el astro alemán confesó: “ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi vida”.

 

 

Franz Beckenbauer, de 61 años, se casó durante el pasado Mundial con su compañera de hace tiempo, Heidi Burmester, de 40 años, con la que tiene dos hijos: Joel, de 5 años, y Francesca, de 2.

 

 

Dos mundiales de fútbol

 

Además de ser probablemente el mejor jugador de la historia de Alemania, Beckenbauer fue también un excelente entrenador. Volvió a la selección alemana como director técnico en 1984. Sorprendentemente, der Kaiser, que no tenía ninguna experiencia como entrenador, llevó a su equipo hasta la final de la copa del mundo de México 86.

 

 

En el mundial de 1990, en Italia, Beckenbauer hizo aún más grande su leyenda consiguiendo ser la segunda persona en el mundo en conseguir la copa del mundo como jugador y como entrenador. Veinte años atrás lo consiguió también el brasileño Mario Zagallo.

 

 

Actualmente es el presidente del club alemán Bayern de Munich y, al mismo tiempo, es el vicepresidente de la DFB (Deutscher Fussball Bund o Federación Alemana de Fútbol); además de ser el principal organizador del Mundial de Fútbol del 2006 en Alemania.

 

Forum Libertas, 19 de enero de 2007

«Los cristianos tenemos un deber hacia Tierra Santa»

«Los cristianos tenemos un deber hacia Tierra Santa» Entrevista con el obispo Vives i Sicilia después de peregrinar a los Santos Lugares

 

SEO DE URGELL, domingo, 21 enero 2007 (ZENIT.org).- A su regreso de la peregrinación con otros obispos del mundo (Zenit, 12 enero 2007), el delegado de la Conferencia Episcopal Española para Tierra Santa, monseñor Joan Enric Vives i Sicilia, pide a los cristianos que visiten los Santos Lugares “sin miedo”.

 

El pasado jueves, al finalizar el encuentro de obispos de distintas conferencias episcopales de Norteamérica y Europa con la Asamblea de Ordinarios de Tierra Santa, se emitió un comunicado en el que los prelados proponen romper el círculo de desesperación en la zona (Zenit, 18 enero 2007).

 

Obispo de Urgell y copríncipe de Andorra, monseñor Vives reconoce, en esta entrevista concedida a Zenit, que en Tierra Santa “la comunidad cristiana es una pequeña minoría, pero es semilla de gozo y esperanza, y debe contar con el apoyo de toda la cristiandad”.

 

--A su regreso de Tierra Santa, los obispos participantes en la peregrinación piden que los peregrinos continúen visitando el país. ¿Es más necesario que nunca?

 

--Monseñor Vives: Después de los combates del sur del Líbano del pasado verano, conviene que los peregrinos vuelvan a visitar los Santos Lugares, sin miedo y siempre con el interés por fortalecer la fe en el Hijo de Dios hecho hombre por nosotros y el conocimiento de su país y de sus huellas.

 

Sobre todo a través de las agencias cristianas, que están muy bien preparadas, podrán comprobar la acogida cálida y esperanzada de las comunidades cristianas de Tierra Santa. Se trata de visitar los Santos lugares de nuestras Escrituras y las piedras vivas de las actuales comunidades que nos transmiten su fe.

 

--Además de la oración, ¿qué pueden hacer los cristianos de otras partes del mundo por Tierra Santa?

 

--Monseñor Vives: Ciertamente debemos creer y confiar más en el poder de la oración por la paz, el perdón y el reconocimiento mutuo de los hermanos enfrentados.

 

También debemos ser valientes y peregrinar hacia aquellos lugares, interesándonos por la situación concreta de las comunidades que allí testimonian la fe con tanta fortaleza de ánimo.

 

Y podemos y debemos compartir sus necesidades con auténtica solidaridad por nuestra parte. Si hay que ayudar a todos los que necesitan apoyo y reconstrucción, más aún a los que viven en aquellos lugares sagrados para nosotros.

 

Y ya que reconocemos los derechos de aquellos dos pueblos, Israel y Palestina, a vivir en paz, justicia y libertad, ser una voz de moderación y de paz ante las autoridades locales y también ante las autoridades de nuestros propios países.

 

Debemos sostener como hermanos a los que allí son una minoría, pero muy significativa.

 

--¿Qué cambios ha percibido en esta nueva peregrinación?

 

--Monseñor Vives: En el lado israelí hay mucho miedo e inoperancia, y en el lado palestino desesperación y una gran frustración después de las últimas elecciones democráticas.

 

La guerra del Líbano, la situación de Irak y la tensión con Irán planean sobre el proceso de paz, que se vislumbra con grandes dificultades.

 

La situación no ha mejorado en este último año, sino que continúa siendo muy difícil, y se ve gravísima en la Franja de Gaza, en Belén y en Galilea.

 

Hemos podido visitar aquellas poblaciones aisladas, que no ven salida a su penosa situación.

 

La comunidad cristiana es una pequeña minoría, pero es semilla de gozo y esperanza, y debe contar con el apoyo de toda la cristiandad.

 

He regresado muy impresionado por la labor pastoral que en Gaza se realiza de cara a los niños y jóvenes cristianos y musulmanes, que conviven en armonía, así como por la buena relación existente con las autoridades civiles y religiosas de Gaza.

 

--¿Cuál es la reacción de los gobernantes israelíes y palestinos cuando ven el interés de la Iglesia Católica por esa tierra?

 

--Monseñor Vives: Supongo que comprenden que estemos ansiosos por la mejora de la vida diaria de los hermanos cristianos, y creo que valoran nuestra comunión con los obispos ordinarios de Tierra Santa, que preside Su Beatitud Michel Sabbah.

 

Saben que los cristianos tenemos un deber hacia Tierra Santa, a la cual por el bautismo pertenecemos de alguna manera todos, y que las comunidades cristianas de nuestros países occidentales desean ardientemente que se construyan puentes de paz y que se vean reafirmados en concreto los derechos de todos a vivir en una paz justa.

 

--¿Regresa usted más esperanzado o más preocupado que en otras ocasiones?

 

--Monseñor Vives: Me preocupa la debilidad de los actuales líderes de ambas partes, pero como nos decía el presidente Abbas, no podemos dejar de ser optimistas ahora que parece que los Estados Unidos desean implicarse de nuevo en el proceso de paz, y ojalá se puedan conseguir algunas mejoras concretas. Los cristianos no podemos perder nunca la esperanza.

ZS07012105

Mercados y moralidad

Mercados y moralidad

Se debate sobre el papel del propio interés

 

ROMA, viernes, 19 enero 2007 (ZENIT.org).- Los temas económicos ocupan gran parte de los sumarios ofrecidos por los medios y los comentaristas. No faltan tampoco reflexiones sobre la desigualdad y la necesidad de más oportunidades para los países en desarrollo.

 

Resultan de interés, entre los muchos análisis sobre el tema, un par de libros recientes. El primero es «The Moral Ecology of Markets: Assessing Claims about Markets and Justice», del economista y teólogo Daniel Finn.

Se critica a la economía de mercado por muchos defectos, pero en medio de este debate la mayoría de los economistas prefieren concentrarse en el análisis empírico, dejando de lado las cuestiones sobre juicios morales. No obstante, observa Finn, la moralidad forma parte ineludible de nuestras vidas diarias.

 

Un problema que surge a la hora de debatir sobre la moralidad en la economía es la gran diversidad de posturas. Los puntos y presupuestos iniciales varían ampliamente, según el lugar que se ocupe en el espectro político. Finn espera lograr en su libro un marco común en el que examinar los temas claves relacionados con la economía de mercado.

 

Comienza sosteniendo que una análisis adecuado de los mercados, sea desde una perspectiva de apoyo o de crítica, debe incluir la consideración de las implicaciones morales. El punto de partida más obvio para esto es considerar el concepto del propio interés.

 

Los defensores del mercado, explicaba Finn, siguen los pasos de Adam Smith, y consideran que se pueden lograr buenos resultados a partir de los complejos sistemas de interacción humana aunque los individuos no pretendan generar dichos buenos resultados. El egoísmo y la avaricia existen, sin duda, pero a través de la mediación de los mercados, el propio interés sirve para el bien.

 

¿Santos o pecadores?

El concepto del propio interés no carece de críticos, continúa Finn. Por ejemplo, una teoría que no hace distinción entre la Madre Teresa y un ladrón – considerando que ambos actúan por la perspectiva de su propio interés – resulta deficiente. Una descripción del mundo que no pueda distinguir entre vicio y virtud, santo o pecador, mártir o asesino, carece de una seria discapacidad para describir las realidades de la vida.

 

Otros críticos del propio interés apuntan a problemas como las grandes desigualdades de riqueza, y la insuficiente protección del débil como prueba de las limitaciones de un sistema basado en el seguimiento del propio interés.

 

Creo que aquí resulta más claro si decimos: Los defensores del mercado libre responden, observa Finn, sosteniendo que es erróneo echar la culpa de todos los males de nuestra sociedad al mercado, ya que pueden provenir de diversas causas y de factores culturales.

 

Pero los defensores del mercado se enfrentan a mayores dificultades a la hora de responder a la acusación de que el sistema basado en el propio interés fomenta la avaricia. Los defensores del mercado apuntan a su papel en la promoción de virtudes como el trabajo duro, la iniciativa y la creatividad, pero los críticos sostienen que el hábito utilitarista de basar el actuar en el propio interés tiende a extenderse a todas las áreas de la vida, minando en ocasiones la moralidad de la que el mismo mercado depende.

 

Cuando se llega a problemas económicos como la asignación y distribución de recursos el libre mercado tiene muchas ventajas, concluye Finn. Pero la producción económica es sólo una parte de nuestras vidas y la aplicación de un comportamiento basado en el propio interés a otras áreas puede crear problemas.

 

Incluso dentro de la realidad económica, actuar únicamente por el propio interés puede a veces no ser suficiente. Finn cita el caso de un consumidor que se enfrenta a la opción de escoger entre dos productos, uno más barato que el otro porque se produce en una fábrica donde se explota a los trabajadores. El propio interés llevaría al consumidor a optar por el producto más barato, pero, si el producto tiene éxito en la venta de estos productos, podría estarse apoyando el que existan condiciones laborales de explotación.

 

Esto lleva a Finn a concluir que es erróneo suponer automáticamente que siempre es moralmente correcto o erróneo actuar por el propio interés. La evolución moral de cada acción en el mercado depende de una serie de factores relacionados con el contexto y los resultados.

 

De igual forma, al hacer un juicio sobre el mercado mismo, Finn apunta que no es una simple elección entre el libre mercado y el sistema centralizado de planificación. En la práctica, los mercados existen dentro de un complejo sistema de fronteras, o «vallas» como las denomina, en cuanto a su operación. La decisión de donde se ponen estas vallas dependerá de una situación a otra. Además, los mercados existen dentro de un contexto social, político y cultura que no puede ignorarse.

 

Teología económica

Otro libro publicado hace poco sobre el tema de los mercados es «Adam’s Fallacy: A Guide to Economic Theology», de Duncan Foley, profesor de economía en la New School for Social Research.

 

Como Finn, este autor examina en detalle el concepto del propio interés relacionado con los mercados, si bien de una forma más histórica y menos rigurosamente analítica. El Adam a que se refiere Foley es Adam Smith, autor del texto de economía clásica La Riqueza de las Naciones.

 

La falacia, según Foley, «radica en la idea de que es posible separar la esfera económica de la vida, en la que el perseguir el propio interés se guía por leyes objetivas para un resultado socialmente beneficioso, del resto de la vida social, en el que perseguir el propio interés resulta problemático moralmente y ha de sopesarse enfrentado a otros fines».

 

En su análisis de cómo actúan los mercados, Foley admite que el concepto de perseguir el propio interés propuesto por Smith tiene mucho sentido y realismo, pero describirlo como un bien positivo, sostiene, es otra cuestión. La mayor parte del libro se dedica a una síntesis de ideas económicas presentadas por algunos pensadores económicos en los últimos dos siglos.

 

Foley, concluyendo, comenta que Smith mismo se percata mejor que muchos pensadores económicos que le siguieron de los límites del propio interés y el mercado. Además de defender las ventajas del sistema de mercado, Smith también reconocía la necesidad de instituciones políticas que canalizaran y controlaran las operaciones de capital.

 

El capitalismo contemporáneo es un sistema que tiene éxito en la creación de riqueza, pero, sostiene Foley, no es una suerte de proceso automático inherente a la naturaleza humana. Las instituciones económicas son frágiles y contingentes y es necesario afinarlas y guiarlas. Además, comprender cómo trabaja la economía no significa que sometamos nuestro juicio moral a la lógica del mercado. El desarrollo económico trae consigo muchos cambios para la sociedad y la cultura, pero sería un error aceptar todos estos cambios como algo inevitable.

 

Caridad

En el espíritu de buscar complementar y afinar la operatividad de un sistema de mercado, la Iglesia católica propone la virtud de la caridad. Benedicto XVI, en su encíclica «Deus Caritas Est», explicaba que: «Esto significa que la construcción de un orden social y estatal justo, mediante el cual se da a cada uno lo que le corresponde, es una tarea fundamental que debe afrontar de nuevo cada generación» (No. 28).

 

Ésta es esencialmente una tarea política, en la que la Iglesia no desempeña un papel directo, afirmaba el Papa. Aunque la Iglesia puede contribuir a este esfuerzo. «Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar».

 

Uno de los argumentos presentados por la Iglesia tiene que ver con el papel del amor. «No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor», indicaba el Pontífice. «Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre». Algo a tener en mente cuando se considera cómo actúan los mercados.

 

Por el padre John Flynn

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