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Iglesia católica

DOCUMENTO: La Iglesia ante las Elecciones

DOCUMENTO: La Iglesia ante las Elecciones

1. Los españoles hemos sido convocados a las urnas para el próximo 9 de marzo. Como en otras ocasiones semejantes, los Obispos ofrecemos a los católicos y a todos los que deseen escucharnos algunas consideraciones que estimulen el ejercicio responsable del voto. Hablamos como pastores de la Iglesia que tienen la obligación y el derecho de orientar el discernimiento moral que es necesario hacer cuando se toman decisiones que han de contribuir al pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos y a la promoción del bien común.

 

2. Con tal finalidad pensamos que es éste un momento apropiado para leer y meditar de nuevo la Instrucción Pastoral aprobada el 23 de noviembre de 2006 por la Asamblea Plenaria de nuestra Conferencia Episcopal bajo el título de “Orientaciones morales ante la situación actual de España”. Recordamos algunas ideas fundamentales de esta Instrucción, que han de ser comprendidas, por tanto, en el conjunto de aquel relevante texto.

 

3. Respetamos a quienes ven las cosas de otra manera. Sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás. Deseamos colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad, en la consolidación de la auténtica tolerancia y de la convivencia en el mutuo respeto, la libertad y la justicia, como fundamento imprescindible de la paz verdadera (n. 81).

 

4. Si bien es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, también es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública (n. 50).

 

5. Los católicos y los ciudadanos que quieran actuar responsablemente, antes de apoyar con su voto una u otra propuesta, han de valorar las distintas ofertas políticas, teniendo en cuenta el aprecio que cada partido, cada programa y cada dirigente otorga a la dimensión moral de la vida. La calidad y exigencia moral de los ciudadanos en el ejercicio de su voto es el mejor medio para mantener el vigor y la autenticidad de las instituciones democráticas (n. 56). No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo (n. 55).

 

6. “Es preciso afrontar - señala el Papa - con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social” (n. 56). La legislación debe proteger al matrimonio, empezando por reconocerlo en su ser propio y específico (n. 41).

 

7. No es justo tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna (n. 13). En ese  sentido parece que apuntan, entre otras cosas, las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública, así como el  programa de la nueva asignatura, de carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía” (n.18), que lesiona el derecho de los padres - y de la escuela en colaboración con ellos - a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales. Es necesario promover un gran pacto de Estado sobre la base de la libertad de enseñanza y la educación de calidad para todos.

 

8. El terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político (n. 68).

 

9. La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la configuración política de la unidad de España (n. 73). Al mismo tiempo, enseña que, también en este caso, es necesario tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria y - en palabras de Juan Pablo II a los obispos italianos - “superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros del separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada” por parte de todos. Hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas (n. 74).

 

10. En este momento de la sociedad española, algunas situaciones concretas deben ser tenidas muy particularmente en cuenta. Nos parece que los inmigrantes necesitan especialmente atención y ayuda. Y, junto a los inmigrantes, los que no tienen trabajo, los que están solos, las jóvenes que pueden caer en las redes de la prostitución, las mujeres humilladas y amenazadas por la violencia doméstica, los niños, objeto de explotaciones y de abusos, y quienes no tienen casa ni familia donde acogerse. Hay que trabajar también para superar las injustas distancias y diferencias entre las personas y las comunidades autónomas, tratando de resolver los problemas más acuciantes, como son el trabajo, la vivienda accesible, o el disfrute equitativo de la naturaleza, compartiendo dones tan indispensables para la vida como el agua y cuidando con esmero el patrimonio común de la creación (n. 80). En el orden internacional, es necesario atender a la justa colaboración al desarrollo integral de los pueblos.

 

Que el Señor ilumine y fortalezca a todos para actuar en conciencia y conforme a las exigencias de la convivencia en justicia y libertad.

 

Madrid, 30 de enero de 2008

 

Una Iglesia calladita y unos cristianos timoratos

Una Iglesia calladita y unos cristianos timoratos

Desde que la democracia es democracia en España, los obispos, cuando se aproxima una jornada electoral, tienen la sana costumbre de hacer pública una declaración o nota con la que ofrecen criterios morales de orientación del juicio de la conciencia cristiana ante las cuestiones más urgentes del momento.


Han sido estos textos síntesis apreciadísimas, motivo y argumento de reflexión para no pocos cristianos, de aplicación de la doctrina social de la Iglesia. Alejados por su naturaleza del cómo de las políticas coyunturales y centrados en el qué de la sustancia del hacer en pos del bien común, su difusión pública es un magnífico servicio al desarrollo de una democracia capaz de ser espacio de diálogo público.

 

Los obispos del sur de España han publicado ya su argumentario de orientación de la conciencia cristiana ante las elecciones del 9 de marzo. Unos comicios en los que nos jugamos mucho más que la continuidad del desgobierno de Zapatero; decidiremos, mal que nos pese, el futuro del proyecto de disolución ética de la sociedad española, amén de la implantación definitiva de las bases de un totalitarismo de Estado que utiliza el relativismo moral inoculando en las nuevas generaciones, a través de la educación, para así seguir manipulando las conciencias y hacer de los ciudadanos sujetos acríticos y débiles actores de su libertad frente a los poderes. Los obispos del sur de España lo han dicho con meridiana claridad:

 

Los inmensos medios que el poder pone hoy en manos de los responsables políticos hace que la tentación de manipular a la sociedad, y de reducir el gobierno de los hombres a un control cada vez más minucioso y estricto de todas las dimensiones de la vida, incluso de la conciencia, sea una tentación muy fuerte, a la que se cede con frecuencia. La libertad es un bien frágil. El peligro del totalitarismo, aún con apariencia democrática, es un peligro muy real en nuestro mundo, al que están expuestos todos los partidos políticos, y no sólo en España.

 

La tutela de la vida desde su concepción hasta su muerte natural, el aborto, la píldora abortiva del día después, la eutanasia, la educación, el desarrollo de un agresivo laicismo de Estado o la pulsión por silenciar a la Iglesia en el debate público serán cuestiones que estarán en el protagonismo de las idas y venidas de los candidatos y en los capítulos, escritos con tinta colorada, del programa electoral de los partidos políticos.

 

La economía será importante, claro que lo será. Pero por primera vez en la historia, la impunidad con que el Gobierno socialista ha querido destapar los fantasmas de la cuestión ética y religiosa de la historia de España hará que no pocos de los ideólogos de la izquierda quieran hacer de estas elecciones la decisión sobre un proyecto moral. De ahí la agitada movilización del electorado de izquierda en las últimas semanas a costa de la Iglesia y de lo cristiano. Un proyecto moral que nunca debiera llevarse al sólo juego de las mayorías y de las minorías dado que pertenece a la lógica de la razón común, de la razón dialógica, si se me apura. Una razón que es previa a la decisión numérica electoral.

 

Los obispos siempre han hablado claro. Esperemos que también lo hagan en esta ocasión. Ejemplos tienen, como el del titular de la diócesis de Tarazona, que en una reciente carta pastoral sobre la familia cristiana señalaba que "un matrimonio joven cristiano no estará dispuesto a dar los votos a quienes no defiendan la familia, tal como Dios la ha diseñado. Si para ganar votos ese partido promueve o tolera el divorcio, o la uniones homosexuales, o el aborto, o la píldora del día después, o la manipulación de embriones, ese partido, sea de derechas o de izquierdas, no merece el voto de una familia cristiana".

 

En las primeras vísperas de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, la vicepresidenta del Gobierno ha lanzado un mensaje a los obispos para que no se pasen mucho con su nota ante las próximas elecciones: "Los ciudadanos exigen este respeto porque saben que la democracia no necesita tutelas morales, porque la única forma de vivir en libertad es sobre el respeto a la libertad ideológica, al principio de laicidad y aconfesionalidad del Estado". La frase está tan cargada de tautologías y de sofismas que no merece más comentario. Es tan poco original que sólo repite lo que el señor Zapatero viene diciendo desde hace demasiado tiempo.

 

Mientras, el que fuera arzobispo de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, y artífice de la Transición, al menos de la eclesial, declaraba que "en nuestra España de hoy no faltan personas, grupos, instituciones, que no ven con buenos ojos la presencia de la Iglesia, ni de los eclesiásticos, ni de los cristianos confesantes en los medios de comunicación. Preferirían una Iglesia calladita y unos cristianos timoratos y recluidos. Pero tendrán que acostumbrarse a lo contrario. La Iglesia es toda ella Palabra".

José Francisco Serrano Oceja

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 31 de enero de 2008

El cardenal Amigo Vallejo afirma que "justificar" el terrorismo es "prostituir" los ideales

El cardenal Amigo Vallejo afirma que "justificar" el terrorismo es "prostituir" los ideales Políticos, víctimas del terrorismo y centenares de sevillanos participaron ayer en los actos de homenaje al concejal del PP en el Ayuntamiento de Sevilla Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa, Ascensión García, asesinados por la banda terrorista ETA hace diez años, que comenzó con una misa celebrada en la Catedral de Sevilla y en la que el arzobispo de la ciudad, cardenal Carlos Amigo Vallejo, advirtió de que "justificar" el terrorismo significa la "prostitución de los ideales", a la vez que aseguró que la "democracia sin fundamento ético es un castillo de naipes" 

Durante la homilía, el cardenal Amigo Vallejo pidió a los presentes que "por lo que más queráis, no endurezcáis el corazón, sino llenarlo con esperanza de que es posible la paz". Así, indicó que los que buscan la "paz sin comenzar por ella están equivocados”, a la vez que subrayó que los que "tanto mal han causado no pueden pedir que renunciemos a la Justicia".

De esta forma, reiteró que la "dignidad y la vida de las personas ocupa el primer puesto de los valores", al tiempo que afirmó que las "heridas" producidas por el asesinato perpetrado por ETA fueron "grandes". "La vida –añadió- es dignidad y esta es tan sagrada que nadie puede destruirla".

 

A la misa asistieron además de familiares y amigos del matrimonio el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín; las consejeras de la Junta Evangelina Naranjo y María Jesús Montero; el presidente del PP-A, Javier Arenas, el eurodiputado del PP Jaime Mayor Oreja, y el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, así como José Antonio Ortega Lara y María del Mar Blanco.

 

Una vez finalizada la ceremonia, el eurodiputado del PP Jaime Mayor Oreja calificó de "repugnante" el asesinato de Alberto y Ascensión, a la vez que destacó que ante la "presión etarra, ni Sevilla ni el PP cedieron, ya que tuvieron una reacción ejemplar". Además, advirtió de que en este décimo aniversario es el momento de decir que "la victoria representa la verdad y que en terrorismo no se puede mentir nunca".

 

Por su parte, el ex líder del PP vasco Carlos Iturgaiz dijo que es un "nunca olvidaremos lo que sucedió, ya que las alimañas de ETA los mataron". Asimismo, destacó la necesidad de que las próximas elecciones generales, convocadas para el 9 de marzo, gane el PP, ya que "vamos a ir a por ellos, sin embargo, si gana Zapatero, a la serpiente sólo le cortarán la cola y así no se les mata". De esta forma, subrayó que a las serpientes se les mata "cortándoles la cabeza".

 

Además, describió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como el "bombero pirómano", ya que la "ilegalización de ANV llega tarde, puesto que ya ha consentido que haya 400 concejales, que van a seguir en los ayuntamientos, amenazando y recibiendo unos fondos de las arcas públicas".

 

Análisis Digital, 31 de enero de 2008

 

 

Monseñor Jaramillo, una víctima del terrorismo que dio su vida por la fe. El obispo de Arauca fue asesinado en 1989 por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) colombiano

Monseñor Jaramillo, una víctima del terrorismo que dio su vida por la fe. El obispo de Arauca fue asesinado en 1989 por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) colombiano

Monseñor Jaramillo, una víctima del terrorismo que dio su vida por la fe. El obispo de Arauca fue asesinado en 1989 por el Ejército de Liberación colombiano

 

La congregación vaticana para las Causas de los Santos está trabajando ya en su posible beatificación.

 

N. de C.

Madrid- «La pastoral llega a la cumbre cuando se da la vida por los caminos», solía decir. Monseñor Emilio Jesús Jaramillo fue asesinado en Fortul el 2 de octubre de 1989, tras una intensa labor pastoral, que logró elevar del rango de prefectura al de diócesis misionera a la región colombiana de Arauca y que multiplicó el número de sacerdotes y congregaciones de religiosas. En ese mismo lugar, cuatro años antes, había sido asesinado otro sacerdote, Raúl Cuervo. Fue entonces cuando monseñor Jaramillo proclamó abiertamente su posición ante la violencia terrorista: «Sólo hacía falta la sangre de un sacerdote para que la copa se llenara. Pero si hace falta más sangre, aquí está mi clero con su obispo a la cabeza».

 

A las tres y media de la tarde de aquel día, tres hombres armados detuvieron el coche en el que viajaba el obispo y le secuestraron junto a otro sacerdote, el padre Helmer. Confiaron en que les retenían para realizar alguna gestión de mediación para los mandos terroristas del Ejercito de Liberación Nacional colombiano. Pero no fue así. El padre Helmer fue obligado a abandonar a su obispo, contra su voluntad, con instrucciones de regresar a la mañana siguiente al mismo lugar. Antes de despedirse, en un despiste de sus captores, se dieron la mutua absolución. Amanecido el día 3 de octubre, se dirigió al lugar convenido. Allí encontró a monseñor Jaramillo tirado en el suelo, con los brazos en cruz y la cara desfigurada. Faltaban su anillo pastoral, el rosario y su reloj.

Recordando a su obispo, el padre Álvaro Hernández no puede reprimir las lágrimas. Lógico, cuando ha compartido con él, su padre espiritual, más de 25 años, 15 de ellos siendo ya obispo.

 

«Era un hombre muy humano, de entrega generosa, al que le dolía toda actitud contra la vida humana», recuerda. «Se hacía entender entre los más humildes, probablemente por su vida austera y sencilla, que cada día comenzaba con un rato de oración y algo de ejercicio físico saltando con una cuerda, como un boxeador». De esa manera de amarrar la vida que le arrebataron entre sus manos brotaba la claridad que le permitió, hasta el último aliento de vida, no esquivar ninguna circunstancia que se interpusiera en su deber de sucesor de los apóstoles.

 

¿Por qué asesinaron entonces a monseñor Jaramillo? El mismo ELN lo dejó claro en un boletín interno publicado el 28 de octubre de 1989.

 

El asesinato del obispo fue un duro mazazo para la diócesis. Al principio, todos quedaron atenazados por el miedo, como reconoce el padre Hernández, y no es para menos. El propio Hernández relata que hasta en tres ocasiones terroristas armados le ha intentado obligar a interrumpir la celebración de la eucaristía, a lo que siempre se ha negado con riesgo para su vida. Pero supieron reponerse.

 

La Razón, 30 de enero de 2008

Maronitas, «sed protagonistas de la resurrección del Líbano»

Maronitas, «sed protagonistas de la resurrección del Líbano» Dijo el cardenal Sandri en el tercer centenario de la Orden en Roma 

ROMA, martes, 22 enero 2008 (ZENIT.org).- «Permaneced fieles al Santo Padre y esto sea perenne elogio de la Iglesia maronita; ayudad el camino de las Iglesias Orientales en estar al servicio de la unidad de los cristianos», recomendó el pasado 20 de enero el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.

La invitación dirigida por el purpurado a los religiosos de la Orden Maronita de la Beata Virgen María resonó en la basílica papal de Santa María la Mayor de Roma.


La orden pertenece a la iglesia maronita, la más numerosa en el Líbano, fundada por san Marón (siglo IV y V), y que se mantiene en plena comunión con la Sede Apostólica de Roma, sin renunciar por ello a sus estructuras y rituales propios en siríaco y árabe.

 

El purpurado presidió la concelebración eucarística de clausura del tercer centenario de la presencia en Roma de la Orden Maronita Mariamita, acompañado del cardenal Bernard Francis Law, arcipreste de la basílica de Santa María la Mayor, y por el superior general de la Orden, el abad Semaan Abou Abdo.

 

El abad Abou Abdo saludó y agradeció su presencia al nuevo cardenal prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, así como al prefecto emérito, el cardenal Moussa Daoud, al embajador del Líbano ante la Santa Sede, Naji Abi Assi, y al embajador libanés en Italia, Melhem Mistou.

 

Hablando de la situación de Líbano, dijo: «Celebramos el sacrificio eucarístico mientras que nuestro país, Líbano, sucumbe bajo el peso de las dificultades económicas, políticas y sociales».

 

El abad invitó a la asamblea a orar al Señor para que ilumine las mentes de los responsables políticos y expresó su esperanza de que se elija un nuevo presidente capaz dar prioridad a «al carácter específico del Líbano como símbolo de convivencia entre religiones y culturas diversas».

 

En su homilía, el cardenal Sandri se detuvo en el sentimiento de acción de gracias que debe llenar esta celebración jubilar por las grandes cosas que el Señor ha hecho por la Orden Maronita Mariamita. El purpurado expresó su esperanza de que sea «María misma la que ponga en los labios y en los corazones el canto de alabanza a Dios».

 

«Junto a la familia mariamita, aquí reunida en torno a su padre general, elevamos a Dios el cántico de María: mi alma, el alma de toda la Orden y de toda la Iglesia magnifica al Señor», dijo.

 

El cardenal agradeció además a la Orden su servicio en todos los lugares donde está presente: Líbano, Italia, Estados Unidos, Argentina, Paraguay y Egipto.

 

Refiriéndose al carisma de la espiritualidad mariamita, el purpurado dijo: «Vuestra vida comunitaria en el amor por el Cristo obediente, casto y pobre es fecunda por el encuentro con María»; «¿Qué regalo podéis dar a la Iglesia si no es esta fidelidad a la vida religiosa, a la vida tras las huellas del Señor?».

 

El cardenal exhortó a los religiosos a reforzar la contemplación que debe ocupar el primer lugar en la vida religiosa: «Vuestra patrona os pide antes que nada la contemplación. Habitad siempre, al menos con el corazón, en el templo del Señor. Como María, dedicáos a guardar la Palabra de su Hijo Jesús».

 

«De la contemplación brotará la vía recta --añadió--, la de la caridad, que no distrae de la contemplación sino que la ahonda».

 

«De la vía recta --añadió-- brota la acción de gracias, el ‘Magnificat', como testimonio del amor de Dios al mundo».

 

María merece ser imitada como «modelo absoluto de aquella contemplación» que es la única en la que crecen la vida consagrada y la vida evangélica.

 

Hablando de la situación libanesa, les animó a desempeñar un papel activo en la resurrección del país.

 

«Apoyad el camino de vuestro querido país, Líbano», para el que «resuenan las palabras de Cristo a Lázaro: ‘Lázaro sal fuera del sepulcro'; Líbano sal fuera de esta situación», «y luego álzate y camina como gozne de paz y vida cristiana en Oriente Medio», dijo el cardenal.

 

No faltó un augurio de paz para Oriente Medio: «La oración por la paz, a través de las manos de María, se extiende desde el Líbano a la Tierra del Señor, a Irak y a toda la región como semilla de paz. Que la ‘Theotokos' interceda por la paz, por Líbano y por toda la tierra».

 

«Oremos para que los maronitas sean también ellos protagonistas de esta resurrección de Líbano», concluyó.

 

A la concelebración eucarística siguió un recital del Coro de la Universidad de Nuestra Señora, de Líbano, titulado «Gloria al Justo». Fundado en 1993 por el padre maronita Khalil Rahme, que también lo dirige, está compuesto en parte por profesionales, como la cantante libanesa de ópera Aida Tomb, y por estudiantes de la citada universidad. Ganó la medalla de oro en el tercer concurso internacional de Laval, Quebec, en 2007.

 

Por Robert Cheaib, traducido del italiano por Nieves San Martín

 

 

 

Los católicos muestran más rechazo hacia el PP que hacia el PSOE

Los católicos muestran más rechazo hacia el PP que hacia el PSOE

La mayoría de los católicos no practicantes y de los no creyentes se declaran votantes del PSOE, según la última encuesta electoral del diario Público. Aunque la mayor parte de los votantes del PP se declara católico practicante, un 20,6 por ciento de los que se encuadran en este grupo rechazan el voto popular, frente al 18,2 por ciento de las mismas creencias que rechazan votar a los socialistas. En un momento en el que la Iglesia no cesa en sus declaraciones públicas de corte político y sus críticas al Gobierno, un 22,9 por ciento de los practicantes declaran que votarán al PSOE.

 

La cuarta parte de la macroencuesta electoral elaborada por el periódico Público arroja interesantes datos sobre la relación entre la fe que se profesa y la intención o rechazo de voto hacia los principales partidos políticos.

 

El PSOE cuenta con el voto consolidado y mayoritario de los ateos y no creyentes (un 39,9 por ciento dice votarle, frente al 8,3 que vota al PP), pero también tiene más votos que los populares por parte de quienes se consideran católicos no practicantes (el 35,5 por ciento de estos votaría a Zapatero, frente al 22,8 por ciento que apoyaría a Rajoy).

 

En cuanto a los católicos practicantes, el 37,9 dice votar al PP, frente al 22,9 que vota al PSOE. Sin embargo, este grupo muestra más rechazo de voto a los populares: un 20,6 por asegura que no votaría nunca a Rajoy, frente al 18,2 por ciento de los practicantes que dice rechazar a los socialistas.

 

De hecho el resto de los grupos de la encuesta también muestran mayoritariamente su rechazo al PP: un 37,1 por ciento de los no practicantes y un 61,5 por ciento de los ateos reconocen que no votarían nunca a los populares (10,4 y 8,2 por ciento rechazan a Zapatero, respectivamente). Estos datos darían a entender que el PP provoca un mayor rechazo en la sociedad en general que el PSOE.

 

Según este estudio, un 50,8 por ciento de la población española se declara “católica no practicante”, y un 81,2 por ciento se considera católico, sea practicante o no. sólo un 16,1 por ciento se declara ateo o no creyente, cifra que aumenta en la Comunidad de Madrid hasta el 21,3 por ciento, y hasta el 23 por ciento en Cataluña. En Andalucía se incrementa el número de católicos (33,4 por ciento practicantes, y 52 por ciento que no lo son), y también en la Comunidad Valenciana, donde un 25,7 por ciento se declara practicante, y un 56,8 católico no practicante. (El Plural)

 

Periodista Digital, 15 de enero de 2008

El cardenal Cipriani deplora el terrorismo de la guerrilla colombiana

El cardenal Cipriani deplora el terrorismo de la guerrilla colombiana LIMA, domingo, 13 enero 2008 (ZENIT.org).- Tras la reciente liberación de dos colombianas que permanecieron secuestradas por cerca de seis años por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el cardenal Juan Luis Cipriani, en su programa «Diálogo de Fe», del sábado 12 de enero mostró su indignación al conocer que este grupo subversivo mantiene a personas encadenadas para impedir que huyan, y; que al mismo tiempo somete a más de 700 secuestrados de una manera brutal y abusiva como parte de un planteamiento político.

 

«¿Cómo podemos decir que es un planteamiento político el encadenar a la gente como animales, el mentir, secuestrar, matar y separar a los seres queridos? En nombre de ninguna justicia y en nombre de ningún proyecto político se puede hablar de violencia», dijo el arzobispo de Lima.

 

Asimismo, afirmó que esto no tiene que ver sólo con el oscurecimiento de las conciencias porque se apagó la luz de Dios o porque no hay una relación y un examen personal con el Señor. «Esto es un asunto de imponerse unos a otros, de programas políticos, de influencias de tipo económico; es decir, el hombre en su pura dimensión material».

 

El cardenal Cipriani también indicó que la verdad y la justicia están íntimamente unidas. La verdad es primero, mientras que la justicia es la consecuencia de la verdad. «Si hay verdad, la justicia sale por si sola; en cambio, si hay justicia no se puede estar seguro si hubo verdad, si simplemente se ganó el juicio o se impuso la opinión».

 

Comentó que en estos días estuvo hablando con un político internacional que le manifestó: «que en la actualidad existe un problema. En el mundo de hoy la política no le interesa a la gente, especialmente, a la juventud. Esto se debe a que la política ha dejado de brindar un servicio a la colectividad y se ha convertido; tantas veces, en el modo de capturar el poder y de abusar de los demás».

 

«Para él, la política está dejando de tener la responsabilidad social de buscar la verdad, de aplicar la justicia y el bien para la mayoría», dijo.

 

«El Señor no puede estar entrando a nuestra vida sólo cuando tengamos una emergencia o dificultad. Lo que Dios quiere es que vayamos siempre a su encuentro en donde hay alegría, familia, trabajo, justicia y bondad, así como control, respeto y responsabilidad».

 

Indicó que entre los católicos hay un acuerdo de tratar de amar a Dios y al prójimo, de ser felices y de buscar la paz. Ese noventa por ciento cree en Dios, pero lo ideal sería que busquemos hacerlo nuestro amigo e incorporarlo a nuestra vida.

 

Tomando como referencia al Papa Benedicto XVI, el cardenal Cipriani señaló que sólo habrá paz y justicia si todos nos ajustamos a unas normas comunes.

 

 

 

ZP amenaza a la Iglesia con la ruptura del Concordato

ZP amenaza a la Iglesia con la ruptura del Concordato

Dividir al enemigo: los “malos”, según el presidente del Gobierno, son los obispos de Madrid y Valencia, esto es, los que directamente criticaron las leyes contra la vida, la familia y la libertad de enseñanza; el bueno, es monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao. Consigna monclovita a los medios afines: la concentración del día 30 en defensa de la familia cristiana... fue “el mitin de Madrid”. Durante la Pascua Militar, el presidente del Gobierno advirtió que, por el momento, no se renovará el Concordato entre España y la Santa Sede, como pide Izquierda Unida. La amenaza del Ejecutivo coloca a la Conferencia episcopal ante el ineludible reto de lanzar un documento conjunto antes del 9 de marzo, recalcando los principios no-negociables para electores y elegidos católicos

Cuando llegó al poder en 2004, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no le importaba nada la influencia de la Iglesia en la sociedad española, porque la consideraba nula. Así se lo confesó al líder del Partido Popular, Mariano Rajoy –asimismo poco amigo de la clerecía- y así se lanzó a una política de exterminio de esa influencia “residual”. En fondo, especialmente con las reforma del Código Civil y las ley de embriones, y en forma, con una agresividad formal contra los cristianos nunca vista en toda la etapa democrática española.

 

Así ha sido durante tras años, pero todo empezó a cambiar cuando l postura firme de la Iglesia, especialmente en defensa de la vida, la familia y de la libertad religiosa y la re-escritura de la historia, comenzó a preocupar al ZP en lo único que le duele: la pérdida de votos que le puede alejar de La Moncloa. 

 

Entonces vino el acercamiento del PSOE a los cristianos, pero el acuerdo no fue posible porque la Iglesia hizo lo único que no puede dejar de hacer: hablar. Lo hizo el 30 de diciembre, festividad de la Sagrada Familia y convocó una concentración en defensa de la familia cristiana en la que no hubo tribuna de autoridades para que ningún partido, especialmente, el PP, pudiera instrumentalizarla. El éxito de la manifestación ha hecho que la política interesadamente conciliadora del Ejecutivo con la iglesia saltara hecha pedazos.

 

Así, Zapatero aprovechó la celebración de la Pascua Militar para hacer un parte, perfectamente programado, con los periodistas y difundir, sin el riesgo de las grabaciones, un mensaje muy claro: está enfadado, pero no con los cristianos ni con la Iglesia, sino con los obispos de Madrid, cardenal Rouco Varela, y de Valencia, García Gasco, que fueron los que más claro hablaron en el acto del 30 de diciembre. Por contra –divide y vencerás- ZP alabó la “sensatez” de monseñor Ricardo Blázquez, arzobispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal española (CEE).

 

De hecho, los medios gubernamentales llevan una semana repitiendo que “Blázquez se desmarca –es el término más utilizado- de Rouco”, y esto por los motivos más fútiles. No sólo eso, sino que ha vuelto la era de las consignas monclovitas. Así, desde la radio y la televisión pública se refieren al “mitin de Madrid”, en relación a un acto donde el personaje más citado fue Jesucristo y donde se cantaron salmos, canciones religiosas y sólo hablaron líderes de movimientos religiosos -Neocatecumenales, Comunión y Liberación, Renovación Carismática, Comunidad de San Egidio, etc-, y obispos, y donde la talla de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid, procesionó entre los presentes. La expresión “mitin de Madrid” es repetida cada día pero uno de los periodistas a sueldo del Gobierno: el director del programa matinal (en días como hoy) de Radio Nacional de España, Juan Ramón Lucas.

 

De todas formas, todo ello revela un dato relevante. Hasta ahora, los principales asesores de ZP, Miguel Barroso, José Enrique Serrano, Fernando Vallespín, presidente del CIS, y un renacido Rubalcaba, soñaban con una Iglesia dividida entre la Jerarquía ya las comunidades de bases, el pueblo fiel, Pero como a esta alturas lo de la “iglesia de base” ya no se lo cree nadie, urge dividir a la propia cúpula episcopal.

 

Por lo demás, ZP utilizó de “sométete por la vía del diálogo o te sacudo”. Así, y dado que había algunos obispos “sensatos” como monseñor Blázquez, ZP consideró que la propuesta del líder comunista Gaspar Llamazares de revisar el Concordato con la Santa Sede -que regula en España las relaciones entre el Estado y la Iglesia- no figura en la agenda del Gobierno... por el momento.

 

Todo ello coloca a la Conferencia Episcopal ante le reto ineludible de manifestar su unidad a través de un comunicado conjunto previo al 9 de marzo, día de la convocatoria electoral. El secretario de la Conferencia, monseñor Martínez Camino, ya está trabajando en ello, sobre la idea motriz de los llamados principios no-negociables –terminología de Benedicto XVI- para un católico, sea elector o elegido, en política. Dicho de otra forma: aquellos principios a los que ni electores ni elegidos católicos pueden renunciar. Cuando más claro sea ese mensaje, más perjudicado electoralmente resultará el PSOE... pero también el PP, partido tibio –por decir lo menos- en las materias que Benedicto XI consideran no-negociables: vida, familia, libertad educativa y bien común.

 

Hispanidad.com, 7 de enero de 2008