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Iglesia católica

La Asociación Católica de Propagandistas dice que el laicismo del PSOE y el nazismo tienen "similares raíces"

La Asociación Católica de Propagandistas dice que el laicismo del PSOE y el nazismo tienen "similares raíces" El presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, Alfredo Dagnino, dijo este viernes que el laicismo del Gobierno pretende "extirpar las creencias religiosas de la vida pública" para construir un "hombre nuevo", un pensamiento con "similares raíces" al Tercer Reich o a los países marxistas. Dagnino criticó la virulenta reacción del Gobierno contra los católicos, mientras no dice nada de las manifestaciones de los "cómplices del terrorismo".

Dagnino hizo estas afirmaciones en una rueda de prensa convocada para responder al comunicado del PSOE sobre el acto "Por la familia cristiana", celebrado el pasado domingo en Colón.

Para Dagnino, "un acto religioso, pacífico y sanamente reivindicativo" como el de Colón "no merece comunicados como el del PSOE" que, como algunas declaraciones públicas de sus dirigentes, produce "estupor, inquietud y desasosiego".

 

El comunicado "evidencia un laicismo esencialmente ideológico de hondas raíces", que al igual que algunas de las leyes que promulga el Gobierno o de las políticas que defiende, tiene la "deliberada intención de prescindir de Dios, de la Iglesia y del cristianismo en la visión del mundo", aseguró.

 

Su intención es "extirpar las creencias religiosas de la vida pública para confinar al cristianismo al ámbito de lo privado y de la conciencia individual" para construir la vida pública con el "hombre por sí sólo", agregó. "Apoyadas en similares raíces de pensamiento –continuó– determinaciones de este tipo ya se tomaron en la Alemania nazi, en el Tercer Reich, por personas que habiendo llegado al poder por métodos estrictamente democráticos se sirvieron de él para transformar la sociedad y conformar un hombre nuevo", como ocurrió también en los países marxistas, puntualizó.

 

Tras defender el derecho de los católicos a reunirse pacíficamente y a expresar libremente sus opiniones dentro del "más escrupuloso respeto a la Constitución y al ordenamiento jurídico", lamentó la reacción del PSOE, "que no tiene parangón", y que no se da cuando hay manifestaciones "verdaderamente graves" que pretenden "subvertir el orden constitucional".

 

"Las manifestaciones de corte independentista, unos actos organizados por los cómplices del terrorismo, en los que vemos cómo se veja a España, cómo se mancillan sus símbolos, cómo se cuestionan" los principios constitucionales y "cómo se proclama el derecho a la autodeterminación", criticó, "no merecen comunicados" ni declaraciones públicas como las que ha causado el acto de Colón.

 

Asimismo Dagnino acusó al Gobierno de "no observar ni cumplir la Constitución" en cuestiones como la enseñanza, el derecho a la educación o la defensa de la vida y del matrimonio, "que es la unión de un hombre y una mujer".

 

Sobre las afirmaciones del embajador español en el Vaticano, Francisco Vázquez, quien ha calificado el acto en favor de la familia de "mitin electoral", Dagnino dijo que son declaraciones "en clave partidista" porque "nunca he visto un acto más cívico, tranquilo y tolerante".

 

Libertad Digital, 4 de enero de 2008

Los 'teocons' se hacen con el mando en la Iglesia. Los sectores más conservadores de la Iglesia arrinconan a los moderados y aumentan su poder en la legislatura socialista

Los 'teocons' se hacen con el mando en la Iglesia. Los sectores más conservadores de la Iglesia arrinconan a los moderados y aumentan su poder en la legislatura socialista "¿Qué hacemos con la Iglesia?". En octubre de 2004, siete meses después del triunfo electoral, la espinosa cuestión de las relaciones Iglesia-Estado había ya adquirido un cariz tan inquietante que José Luis Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco se sintieron obligados a reunirse en un cónclave monográfico. El asunto era inaplazable, entre otras razones, porque los colectivos militantes católicos más beligerantes ya habían empezado a distribuir folletos con el listado de acusaciones que compondrían los particulares "siete pecados capitales" del Gobierno socialista: el aborto, el divorcio, la eutanasia, las células madre, el matrimonio homosexual, la educación y la financiación de la Iglesia.

 

Ha reverdecido una ideología que quiere imponer las normas morales a la sociedad

Se trataba de ordenar un discurso oficial, hasta entonces confuso, y de establecer una estrategia para la legislatura que impidiera que la "guerra con la Iglesia" se sumara a los frentes de desgaste abiertos con la reforma autonómica catalana y la negociación con ETA.

 

Acuciada por la presión, la cúpula socialista decidió que en lo referente a los compromisos electorales se respetaría "el Gobierno de los hombres" y la separación Iglesia-Estado, pero que en lo tocante a la educación y a la financiación se facilitaría un marco negociador que debía rebajar los inflamados ánimos de la jerarquía eclesiástica. La vicepresidenta Fernández de la Vega se encargaría de pivotar esa estrategia tendiendo puentes hacia la Conferencia Episcopal y el Vaticano. Aquella estrategia mantiene sumidos en el desconcierto a los sectores más laicistas del PSOE y del resto de la izquierda, pese a que las cesiones en materia de educación y el acuerdo que elevó del 0,52% al 0,7% del IRPF la aportación voluntaria del contribuyente a la Iglesia católica no le han ahorrado al Ejecutivo la apertura explosiva del temido tercer frente.

 

Por primera vez desde la instauración de la democracia, la Iglesia española ha cruzado en esta legislatura el Rubicón que los obispos fijaron tras el Concilio Vaticano II cuando afirmaron el pluralismo político de los cristianos y negaron su apoyo al proyecto democristiano de Joaquín Ruiz-Giménez. Ha tomado partido, empujada por los vientos de una moral rescatada de la historia que está reactivando en la izquierda el viejo reflejo anticlerical.

 

Cabe preguntarse si el espectáculo de agitación religiosa es cosa de la jerarquía católica o sólo de una parte de ella. ¿A quién representan los 18 obispos que promovieron y participaron en la manifestación contra el matrimonio homosexual el 18 de junio de 2005 y la media docena de prelados que desfilaron también el 12 de noviembre de ese año en la marcha contra la reforma educativa? ¿La Cope es una anomalía dentro de la Iglesia o la punta de lanza de un movimiento involucionista ascendente? ¿Quién manda en la Conferencia Episcopal?

 

Aunque las encuestas del CIS señalan que el electorado del PSOE está formado mayoritariamente por personas que se reclaman católicas, la jerarquía eclesiástica ha anudado en estos años un maridaje opositor con el PP, tan comprometedor que a algunos sectores religiosos y de la propia derecha empieza a resultarles embarazoso. La disposición de Rodríguez Zapatero a olvidar sus propias palabras -"más gimnasia, menos religión", dijo en la campaña electoral; "la Iglesia debe cumplir su compromiso de autofinanciarse", indicó, adentrada ya la legislatura-, no ha apagado el fuego reprobador, como tampoco lo ha hecho el pacto educativo sellado con la enseñanza concertada religiosa, financiada al cien por cien por el Estado.

 

Además de renunciar a ampliar la legislación sobre el aborto y a abordar la eutanasia, el Gobierno ha mantenido la asignatura de religión en la escuela -como oferta obligatoria, aunque sin computar a los efectos de la nota final-, y ha estabilizado laboralmente a cargo de las arcas del Estado a los 15.000 profesores de la asignatura, 8.000 de ellos en la escuela pública, que la jerarquía eclesiástica selecciona y despide a su libre albedrío, guiada por criterios tan extravagantes para la moral civil como "vivir en pecado" o divorciarse. Pese a los efectos apaciguadores del 0,7% del IRPF, porcentaje con el que ningún obispo podía soñar al inicio de la legislatura, el magma de deslegitimación del Gobierno sigue crepitando.

 

"No se puede colaborar con el mal", ha sentenciado públicamente el arzobispo de Toledo y Primado de España, Antonio Cañizares, ante la negativa de la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) a secundar el llamamiento a la objeción de conciencia en la asignatura de educación para la ciudadanía. A juicio del portavoz de la Conferencia Episcopal, recientemente consagrado obispo, Juan Antonio Martínez Camino, el matrimonio homosexual "es la cosa más terrible que ha ocurrido en 20 siglos". Y según la carta pastoral emitida por el obispo de Huesca, Jesús Sanz, "la sospecha" de la matanza del 11-M "mira al Gobierno".

 

Una organización jerarquizada y de naturaleza oligárquica que no conoce la democracia interna y excluye a las mujeres del sacerdocio cuestiona a diario la calidad y hasta la existencia misma de la democracia española, al tiempo que se erige en actor político de primer orden. ¿Qué ha pasado en España para que la Iglesia emita un discurso tan catastrofista y adopte semejante protagonismo político?, se preguntan también en los foros internacionales.

 

Lo que está pasando, dicen personas bien situadas en la jerarquía episcopal y reiteran cristianos de base, socialistas católicos y cargos de la Administración, es que asistimos al reverdecimiento de una ideología neotradicionalista que lleva en su seno la vieja tentación de imponer al conjunto de la sociedad las normas morales propias de la Iglesia.

 

Esa ideología, alentada por los vientos involucionistas del anterior pontífice, se ha asociado con el pensamiento político neoconservador de una parte de la derecha española y ha dado lugar a un híbrido que en los ambientes católicos progresistas se conoce como "los teocons".

 

Grupos como Comunión y Liberación, Asociación Católica de Propagandistas, Hazte oír, Foro Español de la Familia, Legionarios, Plataforma E-cristians y otros muchos se suman a organizaciones como el Opus o los Kikos, en un movimiento diverso pero convergente en la descalificación, la presión y la movilización políticas.

 

Son gentes que anatemizan todo lo que hace y dice el Gobierno, que contraponen la "ley natural" a las leyes de la mayoría parlamentaria, que juzgan aberrante la laicidad propia del Estado aconfesional y que, imbuidos de la "santa indignación", enarbolan la teoría de que la Iglesia española está hoy perseguida "por la ofensiva laicista gubernamental".

 

He aquí lo que se escribe en el número 77 de la revista Abril: "Desde luego, la sibilina persecución del sistema liberal, callada, tranquila, constante pero sin estridencias, ha causado mucha más apostasía que la de Decio, la de la Convención o la del Frente Popular. Obvio ha sido para el enemigo: si la sangre de los mártires fertiliza la tierra, no derramemos sangre y la tierra quedará estéril. (...) El lavado de cerebro de nuestros niños y adolescentes para que sus esquemas mentales sean incapaces de tolerar algo que no sea el sincretismo aguado a caballo entre el deísmo masónico y el panteísmo spinoziano se hará cada vez más intenso. El pensamiento único se impondrá irremediablemente; éste es el panorama más creíble".

 

Aunque muchos de estos grupos se sitúan en la base militante laica o en los aledaños de la estructura piramidal católica, el movimiento neo tradicionalista alcanza también a purpurados del anillo cardenalicio y está bien presente en la Conferencia Episcopal. Pocos dudan de que el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, exponente genuino del neotradicionalismo hispano, maneja, en gran medida, los hilos del máximo órgano institucional católico español que preside el conciliador Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao.

 

Dada la correlación de fuerzas, Ricardo Blázquez, "un obispo entre cardenales", "un coronel entre generales", puede ser sustituido dentro de unos meses al frente de la Conferencia Episcopal, bien por el propio Rouco Varela o por un prelado de su misma adscripción ideológica. "Si opta al cargo y se va a una votación sin acuerdos previos, el arzobispo de Madrid lo tendrá fácil porque hace tres años sólo le faltó un voto para alcanzar los dos tercios que necesitaba para su tercera reelección consecutiva. Ahora, le bastaría con el respaldo de la mitad de los 76 obispos con derecho a voto", opina un sacerdote, observador privilegiado de lo que acontece en la Conferencia Episcopal.

 

"El problema de Ricardo Blázquez es que no ha podido asentar su posición, ni imponer la alternativa templada en la que también se encuentran obispos como Carlos Amigo, de Sevilla, Luis Martínez Sistach, de Barcelona, y algunos taranconianos [el arzobispo de Madrid Vicente Enrique y Tarancón, que dirigió la apertura de la Iglesia tras el franquismo], así que necesitaría un gesto de apoyo vaticano", indica Carlos García de Andoin, coordinador general de Cristianos Socialistas del PSOE.

 

"El núcleo más conservador está consiguiendo nombramientos de jóvenes obispos neotradicionalistas y ya hay prelados de la Conferencia Episcopal que forman parte de Comunión y Liberación", añade.

 

Tras la experiencia de esta legislatura, en la que el Gobierno ha renunciado a revisar los acuerdos con la Santa Sede de 1979 -nada más tomar posesión de su cargo, el presidente Zapatero viajó a Roma para tranquilizar al Vaticano en este aspecto-, la izquierda más laicista continúa haciéndose la pregunta de qué hacer con la Iglesia católica.

 

Desde el Gobierno se defiende la estrategia marcada con el argumento de que "hay que administrar los frentes" y establecer prioridades. "El dinero es menos importante que lograr promulgar leyes como la del matrimonio homosexual. Tenga en cuenta que en Italia ni siquiera han podido sacar adelante una ley de parejas de hecho. La situación no está para reformas constitucionales, ni para modificar los acuerdos con la Santa Sede", indica una alto responsable de la Administración. El empeño del Ejecutivo socialista está ahora en evitar que el resto de las confesiones religiosas se sientan discriminadas.

 

Según la directora de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico, se está trabajando para que el millón de protestantes españoles pueda contar el próximo año con la casilla de la declaración de la renta que les permitirá destinar el 0,7% del IRPF a su organización. A su juicio, la mayoría de los obispos españoles son moderados, "conservadores, pero moderados", indica. "Y lo que pasa", añade, "es que, además, buena parte de la izquierda sólo tiene en la cabeza el modelo francés de separación radical Iglesia-Estado, que sí es una excepción en Europa".

 

Pese al vocerío reinante, también en España hay un terreno de encuentro propicio para el acuerdo. El documento que la Conferencia Episcopal publicó el 22 de abril de 1986 juzga como alternativas igualmente inaceptables, tanto la pretensión de "imponer a todos las normas morales de la Iglesia para la vida social" como el propósito de "eliminar cualquier intervención de la Iglesia en la vida pública inspirada en la fe".

 

Hay pues en la instrucción misma de la Iglesia una descalificación expresa de los comportamientos que han aflorado en la presente legislatura y que difícilmente encuentran asiento en el principio, tan abusivamente utilizado por el integrismo, de que "en caso de conflicto hay que obedecer a Dios antes que a los hombres".

 

Parece claro que un sector del clero pretende recuperar a través de las palancas política y mediática el ascendente moral y espiritual que la Iglesia ha perdido en la sociedad. "En el contexto actual, se corre el riesgo de ver enemigos donde no los hay", afirman Jesús Romero y Tiscar Espigares, responsables de la Comunidad de San Egidio, dedicada a ayudar a los desfavorecidos.

 

"Tanto los creyentes como los no creyentes nos enfrentamos a problemas comunes y el diálogo es el único camino que puede dar frutos y posibilitar las respuestas serenas. No hay que olvidar que la Iglesia primitiva gozaba de la simpatía del todo el mundo y que si ha sobrevivido 20 siglos es porque ha trabajado por los pobres y necesitados", dicen.

 

Si eso es así, la Iglesia debería buscar a su principal enemigo dentro de ella misma: en los seminarios clausurados por la sequía vocacional, en la escasa capacidad de atracción de un magisterio que condena el preservativo, la píldora y el divorcio, en la miopía y los temores que le hacen vivir de espaldas a la realidad, añorando tiempos pretéritos o confortándose con la alegre estadística de que el 90% de los españoles se declara católico.

 

La realidad es que los católicos practicantes no superan el 30% de la población, que el porcentaje de contribuyentes que marcan en exclusiva la casilla de la Iglesia católica es el 23% y que únicamente hay 20.000 sacerdotes, la mayoría de edad avanzada y sin recambio a la vista. Más bien parece que la huida hacia delante de una parte del episcopado puede precipitar su marginación y provocar que la izquierda española vuelva a hacer del anticlericalismo una equivocada seña de identidad.

 

JOSÉ LUIS BARBERÍA - San Sebastián – El País, 30/12/2007

 

 

El pestilente error de la libertad

El socialista Gregorio Peces-Barba, uno de los siete padres de la Constitución, propone modificar los convenios con Roma. A su juicio, parte del problema reside en la referencia explícita a la Iglesia católica inscrita en el apartado constitucional que aborda la cooperación del Estado con las confesiones religiosas. “Jordi Solé Tura, Miquel Roca y yo mismo estábamos en contra de esa mención expresa, pero no insistimos lo suficiente, porque, sencillamente”, dice, “entonces no podíamos imaginar que las cosas llegarían al extremo al que han llegado”. De hecho, en los tiempos en los que la jerarquía eclesiástica parecía haber abandonado las posiciones ultramontanas, el conjunto de la izquierda asistió pasivamente a las decisiones adoptadas por los Gobiernos de González: convenios con la Santa Sede, pactos con los colegios concertados, participación en el IRPF..., que han ido conformado el privilegiado estatus de la Iglesia española. Antiguo democristiano, Peces-Barba sostiene que la Iglesia católica no está regulada por las leyes españolas, tampoco por la Ley de Libertad Religiosa, y que el hecho de que sólo asuma el marco constitucional y los acuerdos con la Santa Sede “crea zonas exentas a la acción del Estado”.Lo que le alarma, en todo caso, es la involución integrista que aprecia en la jerarquía eclesiástica, el traslado al ámbito político de la consideración de que la Iglesia es la detentadora y la administradora de la Verdad con mayúsculas, la verdad de Dios.“No aceptan la distinción público-privado que está en el artículo 27 de la Constitución y, en el fondo, siguen pensando como en el siglo XIX, cuando decían que la libertad de conciencia era un pestilente error”, indica Peces-Barba.

 

 

 

Nota: el artículo al que se refiere el autor del reportaje es “Persecuciones religiosas, ayer y hoy”, de Arturo Fontangordo (revista Arbil, no Abril, 77).

Blair se convierte al catolicismo

Blair se convierte al catolicismo El ex primer ministro del Reino Unido Tony Blair ha dejado la iglesia Anglicana para convertirse al catolicismo, la religión que le costó la cabeza a Tomás Moro, lord canciller británico, en el siglo XVI.

Su esposa e hijos son católicos, y hace tiempo se especulaba que el líder laborista abrazaría esa fe tras dejar Downing Street.

El cardenal británico Cormac Murphy O'Connor, quien ofició la ceremonia de incorporación de Blair a la iglesia Católica, dijo estar "muy contento" por la decisión.

 

El año pasado, Blair -quien está a cargo ahora de las negociaciones de paz en Medio Oriente como enviado del Cuarteto- dijo que había rezado a Dios antes de tomar la decisión de enviar o no tropas británicas a Irak.

 

Uno de sus últimos viajes como jefe de Gobierno fue al Vaticano, en junio, donde se reunió con el papa Benedicto XVI.

 

"Un feligrés habitual"

 

Blair fue incorporado este viernes a la comunión católica durante una misa celebrada en la Casa del Arzobispado, en Westminster, Londres.

 

El cardenal Murphy O'Connor, cabeza de la iglesia Católica de Inglaterra y Gales, dijo: "Estoy muy contento de dar la bienvenida a Tony Blair".

 

"Blair ha sido un feligrés habitual durante mucho tiempo, asistiendo a misa junto a su familia, y en los últimos meses ha seguido un programa de formación que lo preparó para incorporarse a la comunión", agregó.

 

"Rezo por él, por su esposa y su familia, en este momento tan gozoso en su camino de fe", remató.

 

El arzobispo de Canterbury, Dr. Rowan Williams, líder de la iglesia Anglicana, deseó lo mejor a Blair en su recorrido espiritual.

 

"Tony Blair puede contar con mi oración y mis buenos deseos ahora que está dando este paso en su peregrinación cristiana", dijo.

 

¿Cambia su voto?

 

El gobierno británico confirmó que Blair se convirtió al catolicismo pero indicó que se trata de un asunto personal del ex mandatario y su familia.

 

El Papa Benedicto XVI y Tony Blair en junio en el Vaticano

En junio, Blair se reunió con el papa Benedicto XVI en el Vaticano.

 

Pero la ex ministra del gobierno conservador, Ann Widdicombe -quien por su parte se volvió católica en 1993- dijo a la BBC que el paso de Blair suscita algunos interrogantes.

 

"Si se mira el historial de votación de Blair en la Cámara de los Comunes, él ha ido en contra del magisterio de la Iglesia en varias oportunidades.

En materias como por ejemplo el aborto", dijo.

 

"Lo que yo me pregunto es si ha cambiado su forma de pensar en estos asuntos", agregó.

 

El biógrafo de Blair, Anthony Seldon, dijo en cambio que la fe de Blair ha sido siempre una gran influencia en sus decisiones políticas.

 

Seldon dijo: "Es un personaje profundamente religioso. Para empezar fue la religión lo que lo llevó a la política, no la historia del Partido Laborista precisamente".

 

"El catolicismo ha sido la religión de toda su vida. (Su esposa) Cherie ha sido increíblemente importante para él a lo largo de toda su carrera, entusiasmándolo para inmiscuirse en la política, y adoptando varias de sus actitudes, de modo que es el credo cristiano más obvio al que podía incorporarse", agregó.

 

Irlanda del Norte

 

Nunca ha habido un primer ministro británico católico, a pesar de que no existe ninguna norma que lo impida.

 

Sin embargo, se había sugerido en el pasado que Blair esperaría para convertirse hasta acabar su mandato, para evitar eventuales conflictos con el hecho de que es el primer ministro quien designa los obispos de la iglesia Anglicana.

 

Catherine Pepinster, editora de la revista católica The Tablet, dijo que no es lo mismo que Blair se convierta ahora.

 

"Entiendo que uno de los problemas que le preocupaban, especialmente por su fuerte vinculación al proceso de paz en Irlanda del Norte, era que alguna gente se hubiera sentido incómoda de ver al primer ministro cambiando de iglesia en pleno proceso", dijo.

 

"Esta situación es diferente. Aunque todavía constituye una figura pública, y claramente tiene un papel en Medio Oriente, quizá ya no es lo mismo", agregó.

 

"De remate"

 

El ex vocero de Blair, Alastair Campbell, dijo una vez a los periodistas algo que traducido al español significa "nosotros no abordamos el tema de Dios".

 

Su frase quedó para la posteridad, puesto que en inglés quedó formulada en forma similar a "no consumimos drogas".

 

Algún tiempo después Campbell se corrigió, y confirmó que su ex jefe "sí se ocupaba de Dios, y bastante".

 

Blair dijo el año pasado al presentador de un programa de entrevistas de ITV1, Michael Parkinson, que rezó cuando tuvo que tomar la decisión de enviar tropas británicas a Irak.

 

"Al final hay un juicio, y yo creo que si uno tiene fe en estas cosas, el juicio lo hacen las otras personas, y si uno cree en Dios, también lo juzga Dios", dijo Blair.

 

A principios de este año, dijo a la BBC que había evitado comentar sus puntos de vista religiosos para no ser calificado de "loco de remate".

 

La noticia de su conversión llega en momentos en que se publica un documento que indica que el ex mandatario "se mostró preocupado" por los negocios de armas entre grupos británicos y Arabia Saudita.

 

Lea también: Príncipe saudita en escándalo de armas

 

Días después de su llamado de atención, la investigación fue abandonada por asuntos de seguridad nacional y no por intereses comerciales, explicó el propio Blair entonces.

 

BBC Mundo, 22 de diciembre de 2007

Comunión y Liberación pide libertad para ejercer el ministerio episcopal en España

Comunión y Liberación pide libertad para ejercer el ministerio episcopal en España A raíz de la sentencia contra el arzobispo de Granada 

GRANADA, lunes, 17 diciembre 2007 (ZENIT.org).- El arzobispo de Granada, monseñor Francisco Javier Martínez Fernández, hizo pública una nota en la que expresa su respeto a los tribunales y anuncia recurso contra una sentencia condenatoria. El movimiento eclesial Comunión y Liberación, en otra nota, se pregunta si existe en España «tutela efectiva de la libertad necesaria pare ejercer el ministerio episcopal».

La nota del arzobispo Martínez, de 13 de diciembre, está dirigida «a los fieles católicos de Granada y a quienes pueda interesar», sobre la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 5 de esta ciudad, ante querella interpuesta por el sacerdote de la diócesis Francisco Javier Martínez Medina.

 

La sentencia absolvió al arzobispo de dos acusaciones de coacciones, una de lesiones psicológicas, y otra contra la integridad moral, pero le condenó a pagar una multa de 3.750 euros por un delito de coacciones y una falta de injurias.

 

El obispo indica en su nota que tuvo conocimiento telefónico de la decisión judicial el pasado día 10, «cuando estaba de camino para el Líbano», y fue a su regreso a Granada cuando pudo conocer en detalle su contenido.

 

Añade que siente el deber de manifestar que respeta «escrupulosamente las decisiones de los Tribunales de Justicia», así como su deber de discrepar «legítimamente de la sentencia».

 

Se reitera «inocente del delito y de la falta» y anuncia que interpondrá los recursos que el ordenamiento jurídico le permite para defender su inocencia.

 

Explica que «por respeto a la independencia de los Tribunales de Justicia» debe abstenerse de exponer públicamente las razones de su discrepancia con la sentencia, «al corresponder su conocimiento a los Tribunales de Justicia».

 

Agradece «muy de corazón los muchos testimonios de comunión, de afecto y de amor a la Iglesia» que ha recibido, a lo largo de todo este «doloroso proceso», de los fieles cristianos granadinos, de la Conferencia Episcopal, y de muchos otros pastores y fieles de otras partes de España y de fuera de España. Así como «las muestras de comprensión y de respaldo de otras personas no pertenecientes a la Iglesia Católica».

 

Recuerda que «en el corazón de nuestra fe está el que todos los acontecimientos, incluso aquellos que nos resultan difíciles de comprender, forman parte de un designio providencial del amor de Dios para bien de todos los hombres, sin dejar a nadie fuera, y que Jesucristo viene siempre a nuestro encuentro en todas las circunstancias».

 

«La vida es libre y bella cuando acogemos este don supremo que es Cristo -añade el prelado--. Por ello, vuelvo a suplicar a los católicos de Granada, y a otros que puedan conocer esta nota, que sigan rogando a Dios por la Iglesia, por el sacerdote que ha puesto la querella, y por mí mismo, para que también en estas circunstancias pueda resplandecer en todos nosotros el rostro salvador de Cristo».

 

Concluye rogando «que este tiempo de Adviento prepare nuestros corazones al gozo inmenso de su venida, única esperanza de paz y de alegría verdadera para nosotros y para el mundo».

 

Por otra parte, el movimiento eclesial Comunión y Liberación hizo también pública una nota en la que, expresando el «respeto debido a las decisiones judiciales», expresa su sorpresa por «la condena del arzobispo de Granada, máxime cuando se produce después de que el fiscal solicitara la absolución».

 

«La actuación de monseñor Javier Martínez --añade la nota-- ha estado encaminada a preservar el bien de la Iglesia».

 

Sentencias como la que se ha dictado, que todavía no es firme, indica Comunión y Liberación que «suscitan interrogantes sobre la tutela efectiva de la libertad necesaria para ejercer el ministerio episcopal».

 

Añade que «el Estado de Derecho debe custodiar cuidadosamente la libertad religiosa, lo cual implica, siempre que estén garantizados los derechos constitucionales, no inmiscuirse en las formas organizativas y de gobierno de cada confesión, para así garantizar una auténtica laicidad».

 

Monseñor Javier Martínez, indica la nota, «es una persona entregada sin reservas a la Iglesia y al servicio de los hombres. Su vida da testimonio de la búsqueda del bien y de la justicia, de la construcción social en obras culturales y educativas».

 

«Su ejemplo hace evidente que necesitamos personas y comunidades libres para que exista una sociedad verdaderamente plural. En este momento de dolor le expresamos nuestro apoyo, agradecidos por la seriedad humana con la que vive su vocación», concluye su nota Comunión y Liberación.

 

 

 

Comunicado de prensa de Comunión y Liberación a raíz de la condena del arzobispo de Granada, monseñor Javier Martínez

Comunicado de prensa de Comunión y Liberación a raíz de la condena del arzobispo de Granada, monseñor Javier Martínez Con el respeto debido a las decisiones judiciales, sorprende la condena del arzobispo de Granada, máxime cuando se produce después de que el fiscal solicitara la absolución. La actuación de monseñor Javier Martínez ha estado encaminada a preservar el bien de la Iglesia. Sentencias como la que se ha dictado -que todavía no es firme- suscitan interrogantes sobre la tutela efectiva de la libertad necesaria para ejercer el ministerio episcopal. El Estado de Derecho debe custodiar cuidadosamente la libertad religiosa, lo cual implica, siempre que estén garantizados los derechos constitucionales, no inmiscuirse en las formas organizativas y de gobierno de cada confesión, para así garantizar una auténtica laicidad.  
Monseñor Javier Martínez es una persona entregada sin reservas a la Iglesia y al servicio de los hombres. Su vida da testimonio de la búsqueda del bien y de la justicia, de la construcción social en obras culturales y educativas. Su ejemplo hace evidente que necesitamos personas y comunidades libres para que exista una sociedad verdaderamente plural. En este momento de dolor le expresamos nuestro apoyo, agradecidos por la seriedad humana con la que vive su vocación.

Comunión y Liberación, 11 de diciembre de 2007

¿Un Tarancón para 2008?

¿Un Tarancón para 2008?

Era casi inevitable que los medios interpretaran en clave electoral los dichos, los hechos y hasta los gestos dentro de la sala de la Plenaria episcopal de este noviembre. En parte porque el clima de desafío a la presencia pública de la fe aporta un tinte dramático a los debates internos de la Iglesia. Por otro lado, el primer trienio de monseñor Blázquez en la Presidencia emboca la recta final, y esta vez no está claro que vaya a funcionar el automatismo no escrito, según el cual todo presidente goza de un segundo trienio para desarrollar su tarea.

 

Será lo que la voluntad libre y soberana de los obispos decida, pero está claro que el gozne entre los periodos 2005-2008 y 2008-2011 no se presenta apacible. La Iglesia en España debe afrontar una difícil coyuntura marcada por el proyecto laicista de Zapatero, la cultura ambiental alejada de la Tradición cristiana, y la debilidad interna del propio catolicismo hispano. Un cóctel explosivo para el que existen, legítimamente, diagnósticos y recetas varias, y eso explica que la continuidad automática pierda enteros en la puja. El discurso del actual presidente, monseñor Blázquez, ha ofrecido a los diversos intérpretes material para la discusión y algo más: les ha servido de pretexto para construir sus propios ensueños sobre la conducción de la Iglesia que convendría a sus respectivos intereses.

 

Es evidente que monseñor Blázquez ha evocado en su discurso la figura del cardenal Tarancón, cuyo centenario celebramos el pasado mes de mayo. Nada extraño, porque es evidente que forma parte relevante de nuestra historia y que fue el timonel del difícil tránsito de la Iglesia en las revueltas aguas del final del franquismo y de la Transición. Es verdad que la protagonista de esa historia fue la Iglesia en su conjunto, y que el propio Tarancón sería incomprensible sin el fermento y la reflexión de toda una generación, pero fue él quien guió la barca y es justo reconocerlo. Monseñor Blázquez traza un retrato agradecido y hasta emocionado de don Vicente: "hombre de espíritu abierto, avizor del futuro, sensible como un sismógrafo a los movimientos de la sociedad, de natural optimista y decidido, hábil y sagaz". En otro momento afirma que "buscó siempre la concordia, respetando la pluralidad y fomentando el diálogo".

 

Una valoración completa de Tarancón y su época requeriría un tratado, y esa no era la pretensión del discurso de Blázquez. Ayer se recordaron virtudes de don Vicente bien contrastadas y se alabó su conducción de la Iglesia: algo que se ha repetido hasta la saciedad desde hace más de veinte años. Entonces, ¿dónde estaban la sal y la pimienta? Desde luego han sido algunos medios los que han cocinado este guiso: al igual que aquella marejada de finales de los 70 requirió un hombre plácido y tolerante, amante del diálogo y de la concordia, el escenario que asoma para después de marzo de 2008 demandaría (siempre de acuerdo con estos augures) un nuevo Tarancón.

 

Los mitos los carga el diablo. Primero porque las personas y las circunstancias son irrepetibles. Algunos están encantados viendo a Ricardo Blázquez como el nuevo Tarancón, pero yo creo que no se parecen en casi nada, como no se parecen tampoco Cañizares y Guerra Campos, por poner otro ejemplo. Tarancón fue un hombre providencial (lo cual no significa ocultar que su guía también ofrece flancos para la crítica serena) para la encrucijada que conformaron el ocaso del franquismo y la recepción del Vaticano II. De acuerdo, pero intentar reproducir el esquema me parece absurdo. Recuerdo una de esas respuestas demoledoras de Fernando Sebastián, cuando intentaban que contrapusiese el "Tarancón dialogante" al "Suquía montaraz" de los años ochenta. Don Fernando explicó entonces que si Tarancón hubiese debido afrontar la política de Felipe González respecto a la Iglesia, seguramente habría hecho y dicho cosas diferentes a las que hizo y dijo en los años finales de Franco y primeros de Suárez. De cajón.

 

Con todo, el propio Sebastián, que fue uno de los redactores de la famosa homilía de Tarancón en Los Jerónimos, publicó en Vida Nueva un lúcido balance de aquella época, en el que dejaba ver las debilidades que afectaron a la Iglesia en aquel periodo. La Iglesia desarrolló un papel esencial para la reconciliación y el advenimiento pacífico de la democracia, pero no puso la suficiente energía en abordar el fenómeno de la secularización rampante, quizás porque se asumió con demasiadas alegrías el papel de guardiana moral de una sociedad supuestamente católica, y ello retrasó el cambio de mentalidad, de la mera pastoral de cristiandad a la misión. En todo caso, la fórmula Tarancón fue un éxito porque existía aún un tejido de valores compartidos de izquierda a derecha, y enraizados en el humus de la Tradición cristiana; pues bien, eso se acabó. Por eso fue posible aquella Transición, y por eso se pretende ahora construir una nueva, cuyo fundamento ético-cultural sería muy distinto.

 

El escenario de marzo de 2008 plantea a la Iglesia en España una tarea de largo alcance, sea cual sea el resultado de las elecciones generales (aunque éste no es de ningún modo indiferente). Lo más urgente es la regeneración del tejido comunitario de nuestro catolicismo, y eso va necesariamente ligado a sostener una clara propuesta educativa; de ahí nacerá una nueva misión, basada en el testimonio y la caridad, que se dirija al corazón de nuestras ciudades y ambientes. En ese marco se insertan cuestiones como el diálogo con la cultura laica, la defensa de la familia y de la vida y el esfuerzo por recuperar un fundamento moral para la democracia. Quien sea más capaz de guiar y alentar este camino será el hombre adecuado para los próximos tres años; afortunadamente, las posibilidades son varias. El cardenal Tarancón se merece nuestro agradecimiento y respeto, pero no que se agite un mito a favor de la causa de algún medio de comunicación.

 

Por José Luis Restán

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 22 de noviembre de 2007

Es ordenado monseñor Paolo Pezzi, nuevo arzobispo metropolita en Rusia

Es ordenado monseñor Paolo Pezzi, nuevo arzobispo metropolita en Rusia  

MOSCÚ, lunes, 29 octubre 2007 (ZENIT.org).- «Te doy todo a Ti». Con estas palabras, monseñor Paolo Pezzi consagró su ministerio como nuevo arzobispo de la arquidiócesis de la Madre de Dios en Moscú, tras ser ordenado obispo el pasado 27 de octubre en la Catedral de la capital rusa y entrar así plenamente en funciones.

 

La ordenación estuvo presidida por el arzobispo saliente, quien estuviera 16 años al frente de la arquidiócesis, monseñor Tadeus Kondrusiewicz, y concelebrada por el nuncio Antonio Mennini, representante de la Santa Sede en Rusia, así como por los otros tres arzobispos del país: monseñor Joseph Wert, monseñor Kirill Klimovich, monseñor Clemens Pickel y por el arzobispo de Astana, Kazajastán, Tomasz Peta.

 

Durante la celebración efectuada en ruso, latín e italiano, monseñor Kondrusiewicz resaltó la difícil y responsable tarea que tiene un obispo: «Enseñar a amar a Dios». «Cristo llama al obispo para ser su apóstol y continuar a través de él su misión. Es Dios quien por medio del obispo guía a su pueblo».

 

Haciendo una analogía con el evangelio de la celebración litúrgica, que hablaba precisamente de la triple confesión de Pedro (Juan 21, 15-17) donde Jesús le pregunta: «¿Me amas?» y Pedro responde: «Sí Señor, tú sabes que te amo», monseñor Kondrusiewicz resaltó el papel del obispo de servir a cada persona hasta el final.

 

«Un obispo es como un ángel de la guarda», afirmó Kondrusiewicz, haciendo referencia al papel que ahora desempeñaría su sucesor Pezzi. Por un lado, explicó, la Iglesia en Rusia existe desde hace más de un siglo, pero por otro, es también muy joven. Es por ello que ahora Pezzi sería esa especie de «ángel de la guarda» a quien se le encomendaba el «corazón» de la Iglesia católica en Rusia.

 

«Con amor, dile a Jesús: Sí Señor, te amo» y «Él te hará más fuerte a través del Espíritu Santo», exhortó Kondrusiewicz, quien al mismo tiempo pidió a todos los feligreses encomendar en sus oraciones a su nuevo arzobispo.

 

Con la catedral llena de sacerdotes, religiosas y religiosos, diplomáticos y fieles, entre los que se encontraba un gran número de italianos, el arzobispo Mennini manifestó en su discurso que como ha hecho Kondrusiewicz en estos 16 años, Pezzi tiene que ser también un arzobispo «del corazón».

 

El nuncio Mennini, recalcó que monseñor Pezzi conocía muy bien a Rusia y que de ninguna manera era un extraño en estas tierras, al mismo tiempo que señaló que el Papa Benedicto XVI no lo hubiera designado si no supiera que ama al pueblo ruso. «Juntos construiremos el reino de Dios», afirmó Mennini.

 

Por su parte y tras ser ordenado obispo, monseñor Paolo Pezzi explicó que su vida desde un principio estuvo llamada a escuchar a Dios y a servirle, y dio gracias en particular a los representantes presentes de las distintas confesiones cristianas, de entre los cuales, dijo, «veo signos de amor de la Iglesia ortodoxa».

 

Y fue precisamente en su turno de felicitación, que el arcipreste Vsevolod Chaplin, vicepresidente del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, en nombre del Patriarca ruso ortodoxo, Alejo II, y del metropolita ortodoxo Kirill de Smolensk y Kaliningrad, deseó a monseñor Pezzi que juntos desarrollaran el diálogo y la cooperación para resolver problemas en común.

 

Cabe señalar que entre las autoridades presentes se encontraba también el sacerdote Igor Vyzhanov, secretario para las Relaciones Intercristianas del Departamento de Relaciones Religiosas del Patriarcado de Moscú, el Patriarca Ortodoxo de Antioquía, obispo Niphon, así como distintos diplomáticos en Rusia.

 

A las felicitaciones expresadas ese día llegaron también por parte del Departamento de Asuntos Religiosos del Parlamento Ruso, la Duma, así como del Rabino principal de Moscú.

 

Como detalle curioso cabe señalar que el padre Igor Kovalevski, secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos en Rusia, señaló a monseñor Pezzi que desde ahora ya no sería llamado «Paolo», como es su nombre en italiano, sino con la variante rusa: «Pavel», «Pavel Pezzi».

Los 498 mártires interrogan hoy a los católicos españoles sobre su fe

Los 498 mártires interrogan hoy a los católicos españoles sobre su fe Intervención del obispo Ricardo Blázquez en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma

ROMA, sábado, 27 octubre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, presidente de la Conferencia Episcopal Española, al dar la bienvenida este sábado en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma a los miles de peregrinos que han venido para participar este domingo en la ceremonia de beatificación de 498 mártires del siglo XX en España

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La Iglesia de Roma conserva los sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo como «trofeos» de su fidelidad a Jesucristo y como acreditación de la autoridad apostólica de la Sede de Roma. Estamos reunidos donde Pablo, en la vía ostiense, fue decapitado, culminando el testimonio de fe y amor a Jesucristo, que lo llamó a su seguimiento y al apostolado en el camino de Damasco. Saludo a los peregrinos venidos de lejos y de cerca para participar en la gozosa celebración de la beatificación de 498 mártires de nuestras diócesis: Señores obispos, religiosos y religiosas de las congregaciones a las que pertenecieron y enaltecieron los mártires, hermanos y hermanas de todos los rincones de la Iglesia en España. Saludo con respeto y afecto al señor embajador de España ante la Santa Sede. Agradezco, en nombre de la Conferencia Episcopal Española, la hospitalidad que en esta basílica emblemática de Roma nos ofrece el arcipreste de la misma Card. Andrea Cordero Lanza de Montezemolo.

 

Queridos peregrinos, hemos custodiado como un tesoro la memoria de nuestros mártires, que nos han precedido con la antorcha de la fe y de la santidad. Son un don precioso de Dios que recibimos con gratitud; estamos dispuestos con la fuerza del Señor a proclamar la fe y a vivir con fidelidad, alentados por su testimonio sublime, en las situaciones concretas de nuestra historia. El martirio de estos hermanos nos une con el Señor y nos dignifica a todos.

 

Los mártires situados ante la alternativa, no buscada ni provocada por ellos, de renegar de la fe cristiana y así salvar la vida, o de mantenerse adheridos al Señor y así perderla, prefirieron en un gesto admirable entregar la vida temporal y recibir la Vida eterna, recordando las palabras del Maestro: «Quien pierde su vida por mí y por el Evangelio, la salvará» (Mc 8,35). «Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15,13). Los mártires recibieron de Jesús la gracia de su amistad, y ellos le devolvieron viviendo y muriendo por El la misma amistad. ¡Qué elocuente se hace el Evangelio en la proximidad de los mártires!

 

En el proceso de los mártires se ha concentrado la fidelidad a Dios a través de unos gestos expresivos de la totalidad. Como muchos mártires de la Iglesia en los primeros siglos murieron aclamando a Jesús como el Señor («Iesus Kýrios»), así también los mártires que van a ser beatificados mañana murieron aclamando con los labios y el corazón: ¡Viva Cristo Rey! A algunos el rosario los identificó como cristianos y en la hora suprema supieron que era una señal decisiva. Unos murieron porque participaban en la Eucaristía; y otros por el hecho de ser sacerdotes, frailes o monjas. Los que tuvieron la oportunidad se unieron en el martirio a aquéllos con los que habían compartido su fe, la profesión religiosa y los trabajos apostólicos.

 

Los mártires han rubricado con su sangre un mensaje que queremos recibir hondamente en estos extraordinarios días. Su muerte martirial glorifica el poder de Dios que hace de la fragilidad de los hombres su propio testimonio. Todo lo pudieron en Aquel que les dio fuerza (cf. Fil 4,13; 2 Cor 12,9-10; Col 1,29). ¡Que importante es la fe en Dios que orientó la vida y decidió la muerte de sus fieles! En nuestro tiempo estamos llamados a mostrar que para la vida personal, familiar y social no es indiferente creer en Dios que no creer en El. Todo cambia con la luz y la fuerza que emite la fe en nuestro Señor Jesucristo. Los mártires nos preguntan hoy sobre la valentía de nuestra fe. Los hermanos mártires nos estimulan a ser fieles, a confiar en Dios que nunca defrauda y no abandona ni siquiera en la persecución. Con la autoridad que les confiere su muerte por el Señor nos recuerda una exhortación evangélica: Si ellos murieron perdonando, debemos nosotros recorrer los caminos del perdón, de la reconciliación y de la paz. Su actitud ante la muerte es una fuerte invitación a la convivencia respetuosa en la pluralidad.

 

Queridos peregrinos, deseo a todos unos días de gracia del Señor; que la proximidad al sucesor de Pedro, el papa Benedicto XVI, nos fortalezca en la unidad de la fe y del amor.