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Observatorio del nacionalismo vasco

El responsable de Pastoral de la Diócesis de Bilbao afirma que “un acercamiento de presos no sería una cesión a ETA, sino la aplicación de la Justicia”

El responsable de Pastoral de la Diócesis de Bilbao afirma que “un acercamiento de presos no sería una cesión a ETA, sino la aplicación de la Justicia” “No se puede atentar contra la vida de una persona en razón de buscar el reconocimiento de los derechos de un pueblo". Así, hizo ayer un balance sobre el terrorismo el delegado de Pastoral Social de la Diócesis de Bilbao, José María Delclaux

 

Tras el proceso abierto hace nueve meses, denominado por el Gobierno “de paz”, la banda terrorista ETA ha declarado una tregua a cambio de unas condiciones que el Ejecutivo deberá cumplir. El religioso de la Diócesis de Bilbao destacó que la Iglesia recibió como "una buena noticia" el alto el fuego decretado por ETA el pasado 22 de marzo, "con alivio y con prudencia", pero "sin optimismos ingenuos, sabiendo que un proceso de este tipo es largo, delicado y complejo".

 

"En todo el proceso, como Iglesia, pretendemos estar atentos, dando lo mejor de nosotros mismos para que no se rompa ni se bloquee. Posiblemente, lo único que podamos hacer será fomentar en nuestros fieles y en nuestros contemporáneos la virtud de la esperanza activa, que significa creer que todos somos capaces de dar lo mejor de cada uno y, por tanto, hacer las cesiones que sean oportunas para conseguir ese bien mayor que es la paz", apuntó.

 

¿Es el acercamiento de los presos, de asesinos que están en la cárcel porque han matado a personas inocentes que defienden la libertad, una claudicación del Gobierno? El tema es complejo. Para Delclaux, ni sería una cesión a ETA ni un acto que demostrase debilidad por parte del Ejecutivo. Sería “una recuperación de la aplicación normalizada de la Justicia". Se pronunció así en una entrevista concedida a Europa Press, donde abogó por que sea la sociedad la que "gestione el proceso", sin olvidar que "el aliento activo y fiel de la Iglesia a la sociedad, puede jugar un papel determinante, especialmente en momentos críticos".

 

Tras recordar que "es doctrina tradicional de la Iglesia la inviolable dignidad de la persona humana", dijo que "un derecho colectivo, por justo que sea, no se puede imponer por encima del derecho individual de cada persona". "En resumen, no se puede atentar contra la vida de una persona en razón de buscar el reconocimiento de los derechos de un pueblo", afirmó. Aunque, tampoco "se pueden conculcar los derechos de una persona", en el caso de los presos.

 

Sobre la dispersión de los presos condenados por terrorismo, recordó que "un sector mayoritario de la Iglesia ha mantenido un silencio tolerante con el poder constituido", pero precisó que "las pocas voces que han dado un juicio sobre este asunto, han cuestionado esta política de dispersión, cuando no han sido muy negativas respecto a esta práctica". "Y no podía ser de otra manera", apostilló.

 

En su opinión, "una medida de este tipo, en los sectores más tolerantes de la Iglesia, sólo puede ser aceptada en condiciones excepcionales y por un tiempo no excesivamente prolongado". "Y dejan, en cualquier caso, de tener sentido, en una situación de distensión o de camino hacia la paz", señaló.

 

José María Delclaux también se refirió a las víctimas de ETA para asegurar que "tienen derecho a una memoria reparadora que les haga justicia y les repare, en la medida de lo posible, el daño causado". "Tienen derecho a que se haga justicia y nosotros, como Iglesia samaritana, tenemos la obligación y el deber de estar cerca de ellas", añadió.

 

El sacerdote recordó que, "en este sentido, la Iglesia ha sido muy criticada y cuestionada, acusándola de haberse desentendido de ellas" y rechazó que haya sido así. "Cuando se nos acusa de ello, creo que se hace porque se ha echado en falta nuestra presencia pública en homenajes, manifestaciones de apoyo a determinados colectivos o asociaciones de víctimas", indicó.

 

En esta línea, puntualizó que "la Iglesia, con una tradición de 2.000 años, suele cuidar mucho esa presencia pública como institución". "Ello no quiere decir que la Iglesia no haya estado cerca y presente con quienes han sufrido como consecuencia de la violencia entre nosotros", dijo, aunque eludió citar casos y nombres.

 

Según afirmó, "ya llegará el momento de leer juntos esta página de la historia y saldrá a relucir toda la verdad". "Es cierto que, posiblemente, nos hayamos quedado muy aquém de lo que algunas víctimas, con nombres y apellidos, individualizadamente, hubiesen necesitado de nosotros y, en ese caso, tendremos que pedir perdón", dijo.

 

El delegado de Pastoral Social de la Diócesis de Bilbao reconoció que "la Justicia nunca va a poder reparar totalmente el daño causado" a las víctimas. No obstante, señaló que está en manos de esa Justicia "superar los sentimientos de odio o deseos de venganza de las víctimas".

 

Tras precisar que éstas "no pueden exigir una Justicia vengativa", manifestó que "la renuncia" de las víctimas "a tomar la Justicia por su mano" no puede ser trasladada a las instituciones democráticas.

 

Delclaux apuntó que las víctimas "tampoco están legitimadas para ejercer el veto sobre determinadas decisiones políticas o, incluso, en la futura organización de la convivencia socio-política". "Podrán y deberán participar en los debates que ello suponga como un ciudadano cualquiera, pero no con estatus privilegiado de víctima", agregó.

 

En cuanto al perdón, dijo que "no se puede exigir ni imponer", sino que "es algo que se concede gratuitamente". No obstante, explicó que "sólo puede ser aplicable cuando la Justicia ha dejado clara la verdad del delito cometido y reconocido".

 

"Todo ello está en relación a la reconciliación entre los individuos que, habiendo sufrido más o menos directamente, con mayor o menor intensidad, las consecuencias de la violencia y que, formando parte de una u otra organización, situada a un lado u otro del conflicto, se hacen capaces de respetarse y compartir juntos las mismas calles y locales, superando el odio, el rencor y los deseos de venganza. Pero, antes de llegar a ello, es necesaria una reconciliación social y política, y esto es tarea principal de las instituciones sociales y democráticas", añadió.

 

Tras insistir en que la Iglesia no tiene el protagonismo en el proceso, "ni tan siquiera le corresponde por sí misma tutelar el buen andar del proceso", dijo que "la sociedad tiene los suficientes instrumentos y mecanismos para ello".

 

"Eso no significa que la Iglesia viva el proceso de forma pasiva o como mera espectadora, sino que se siente obligada a trabajar en dos líneas de acción: crear condiciones, actitudes, fomentando la esperanza para que cada uno, en la sociedad, y en la medida que tenga alguna incidencia sobre el proceso, dé lo mejor de sí para que, al final, podamos conseguir ese bien tan añorado y deseado como es la paz", indicó.

 

Por último, expresó su convencimiento de que, "si la sociedad, que es la que tiene que gestionar el proceso, requiere de la Iglesia una palabra o una actuación que facilite la marcha del proceso, ésta sabrá estar a la altura de las circunstancias", señaló.

 

Análisis Digital, 24 de diciembre de 2006

 

Procesito

Procesito

Hace algunas noches tuve oportunidad de ver en el programa “La Noche Hache” de Canal Cuatro una especie de parodia protagonizada por un Rubalcaba disfrazado creo que de Rasputín, un Zapatero con pinta de profesor loco y un extraño ser supuestamente creado por este último a modo de monstruo de Frankestein, y llamado Procesito. El presidente del Gobierno español se las veía y se las deseaba para mantener vivo a Procesito, frente a las dificultades y las críticas del ministro del Interior, que insistía en que no había nada que hacer. Como quiera que esta cadena de televisión no se distingue por su independencia de criterio frente a grupos de poder, supongo que no es desmesurado atribuir a la historia de Procesito intenciones que van más allá de la mera diversión. No he visto el programa otras noches, así que no sé si siguen con esto, pero la evolución de los acontecimientos parece confirmar que para el Gobierno español lo realmente importante es mantener vivo a Procesito, que no es lo mismo que mantener vivo el proceso.

Estamos asistiendo a una escalada de falsificaciones interesadas que está creando una confusión creciente en nuestra sociedad. El Gobierno de Zapatero no da pasos positivos, ordena a los fiscales que insten a prohibir actos y movilizaciones e impide la acción política de la izquierda abertzale, exactamente lo contrario de lo que debía estar ocurriendo en estos momentos. Lo contrario de lo que ocurriría si el Gobierno español hiciera los deberes y estuviera trabajando para que haya proceso.

Parece que a Zapatero sólo le interesa Procesito, dicho de otro modo, la ilusión de que existe un «proceso de paz» liderado por él mismo y que no tendrá ningún «precio político». Más exactamente, como algunos medios de comunicación han sugerido, el PSOE necesita que no se interrumpa el alto el fuego, y ahí centra sus esfuerzos. Pero esto es una cosa, y alimentar un proceso que resuelva el problema político de fondo es otra.

No es fácil desenmascarar los discursos optimistas de Zapatero y compañía. A fin de cuentas quien llama la atención sobre la gravedad de la situación puede aparecer como un aguafiestas, mientras quien habla de expectativas resulta simpático, aunque sólo venda humo. Pero la sociedad vasca tiene derecho a estar informada, y a que no le vengan con el cuento de Procesito.

Floren Aoiz
Gara, 23 de diciembre de 2006

Batasuna acusa de mentir a «los que dicen que el proceso va bien»

Batasuna acusa de mentir a «los que dicen que el proceso va bien» Joseba Permach considera que mediante la serie de declaraciones y filtraciones «se trata de presentar una realidad que no existe»

 

Las declaraciones políticas y filtraciones de los últimos días sólo tratan de «reflejar una realidad que no existe», denunció ayer Batasuna, que consideró que «es una irresponsabilidad decir que hay proceso y que las cosas están bien». De hecho, Joseba Permach insistió en que en las actuales circunstancias, cuando el Gobierno del PSOE no ha dado «ni un paso relevante», lo único evidente es que «no hay proceso». Por ello, demandó a Madrid «seriedad y responsabilidad» para emprender iniciativas que garanticen «unas condiciones democráticas».

 

Tras los vaivenes producidos en los últimos días en círculos mediáticos y políticos, el mahaikide Joseba Permach reiteró ayer que «en estas condiciones no hay proceso. Lo verdaderamente relevante es eso». En este sentido, acusó a «responsables políticos y ciertos medios de comunicación de irresponsabilidad, poca seriedad y falta de compromiso para sacar el proceso adelante». «Quienes dicen que el proceso va bien y lanzan mensajes optimistas están mintiendo», remarcó, para incidir nuevamente en que con el mantenimiento de la «maquinaria judicial represiva» y en las actuales circunstancias no es posible un proceso resolutivo.

Dentro de esa «maquinaria represiva» situó la petición de la Fiscalía de la Audiencia Nacional de prohibir las movilizaciones convocadas para el miércoles en favor de unas condiciones democráticas. Tras denunciar «la irresponsabilidad» del PSOE y la Fiscalía, Permach felicitó a las miles de personas que pese al veto judicial salieron a la calle «para reivindicar la palabra y la decisión». Y consideró «fundamental el compromiso popular».

 

En la línea de lo expresado en las comparecencias de las últimas semanas, pero ciñéndose a lo ocurrido en las últimas 48 horas, Batasuna volvió a constatar «la actitud negativa» de los estados español y francés.

 

En concreto, Permach acusó al PSOE de no haber dado «ni un paso relevante para situar el proceso en otros parámetros y otra dirección. Precisamente, cuando la izquierda abertzale da la voz de alarma, algunos responsables políticos se han dedicado a decir que las cosas van bien y que el proceso va adelante y han hecho un montón de filtraciones para intentar reflejar una realidad que no existe y ocultar su responsabilidad», remarcó.

 

Por ello, instó al Gobierno de Zapatero a que «se deje de tanta palabrería bonita» y dé pasos «nítidos, claros y valientes para garantizar unas condiciones democráticas y poner cuanto antes en marcha la negociación política multilateral que nos lleve a un nuevo marco jurídico y político que supere los dos nudos que permanentemente alimentan el conflicto: la partición territorialy la negación del derecho a decidir». «Eso sería lo relevante», afirmó.

 

El dirigente de Batasuna insistió en que el camino para que el proceso eche a andar es afrontar un debate político en torno al derecho a decidir y la territorialidad y que cesen las actuaciones policiales y judiciales. «La pregunta es si queremos o no solucionar el conflicto. En caso de que la respuesta sea afirmativa, deberíamos analizar de dónde viene el conflicto e hincarle el diente. Eso es voluntad. Lo prioritario y fundamental es aprovechar esta oportunidad histórica», dijo.

 

Preguntado sobre la reunión de hoy entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, manifestó que le gustaría que el presidente español transmitiera al líder del PP su decisión de «aparcar la maquinaria represiva para condicionar e impedir el proceso abierto en Euskal Herria» y que tanto el PSE como el PSN «se introdujeran definitivamente en una negociación política para elaborar un nuevo marco». Dijo también que le gustaría que Rajoy acepte el proceso por «responsabilidad y porque con la paz ganamos todos». «Pero no parece que el PP esté por eso -aclaró­, y a día de hoy no se puede constatar que Zapatero le vaya a decir que va a hacer un cambio relevante en su actual actitud», añadió el mahaikide.

 

Gara, 22 de diciembre de 2006

 

La cita con ETA y el derecho de reunión

La cita con ETA y el derecho de reunión


El ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, recibió la felicitación del presidente del Gobierno por su intervención, ayer, ante una concurrida sala de prensa. La convocatoria en la sede del ministerio se producía tras las revelaciones periodísticas en relación a eventuales contactos entre Madrid y ETA. En los últimos días, ha habido una rumorología variada en relación a esa eventual reunión o a la preparación de la misma. La víspera de la jornada de movilización, obstaculizada por el auto de Garzón, voces cualificadas del PNV y un rotativo catalán situaban en el futuro cercano esos contactos. Ayer, día de la movilización, un grupo de comunicación ponía fecha a una reunión a enmarcar en la «fase preliminar» del proceso, de asumir el lenguaje empleado por Rubalcaba. El ministro de Interior no confirmó esa reunión, pero seguramente bastaba con que no la desmintiera expresamente, como no lo hizo.

La declaración del ministro valdrá así para que sigan corriendo ríos de tinta sobre una cuestión que, aunque despierte un interés mediático en cierto modo comprensible, debe ser valorada en su justo término. Si además Rubalcaba se compromete a acudir a los medios cada quince días, no cabe albergar grandes esperanzas de que vaya a decrecer ni el interés de los periodistas ni la confusión de una ciudadanía a la que ayer el ministro sacó de pocas dudas. Si la vocación del Gobierno es reclamar discreción al tiempo que expone a su ministro de Interior ante una maraña de micrófonos cada dos semanas, las versiones a interés de parte, las especulaciones y los rumores suplirán al derecho a recibir una información veraz del proceso. Habrá que contar, por tanto, con ese factor ambiental.

Sirva como ejemplo de lo que puede ser una constante en el futuro la referida información sobre el eventual contacto ETA-Gobierno. Al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero y a aquellas fuerzas que tratan de separar lo más posible el final de la violencia de la búsqueda de un acuerdo sobre el problema político de fondo, la «revelación» periodística les sirve para cerrar el año dibujando un horizonte halagüeño de proceso cuando, hoy por hoy, la falta de garantías democráticas no hace posible avanzar. Mientras el derecho de reunión se pisotea con un auto y a golpe de policía en las calles vascas, tratar de trasmitir a la ciudadanía que una reunión Gobierno-ETA tendría un efecto catalizador resulta poco realista. Sin oxígeno político no hay proceso. -

Editorial de Gara, 21 de diciembre de 2006

 

EA sitúa la clave en dejar hacer política a Batasuna

EA sitúa la clave en dejar hacer política a Batasuna


Unai Ziarreta, secretario general de EA, afirmó ayer que la «delicada situación» que vive el proceso exige a todos los agentes implicados «asumir la propia responsabilidad, actuar sin complejos y tomar medidas audaces». En esa línea, consideró imprescindible que el Gobierno español «garantice el derecho de Batasuna a hacer política».
Tras indicar que «aquí hay un conflicto político y la solución tiene que venir desde la política», el secretario general de EA resaltó que la mesa de partidos «va a ser el motor de la solución, pero para eso hace falta que el Gobierno derogue cuanto antes la Ley de Partidos». Y lo debe hacer, añadió, independientemente de la decisión del Tribunal de Estrasburgo sobre la admisión a trámite o no recurso presentado por Batasuna, que EA sitúa en el mes de enero.


Gara, 19 de diciembre de 2006

Barrena culpa a Zapatero de llevar el proceso a «un callejón sin salida»

Barrena culpa a Zapatero de llevar el proceso a «un callejón sin salida»

 

 

 

 

Pese a denunciar que el presidente del Gobierno español ha llevado al proceso a un «callejón sin salida» debido a su inoperancia, el mahaikide de Batasuna Pernando Barrena destacó que la izquierda abertzale sigue dispuesta a «invertirlo todo» para alcanzar una solución al conflicto que vive Euskal Herria. «Queremos un escenario sin un vasco preso en España o Francia y sin nadie en el exilio. Si no es para eso, que no cuenten con nosotros», destacó.

El mahaikide de Batasuna Pernando Barrena volvió a colocar ayer en el tejado del PSOE la responsabilidad del estancamiento que sufre el proceso, acusando al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber «llevado el proceso a un callejón sin salida».

Barrena, que intervino en el acto de presentación del programa de la izquierda abertzale de Iruñea para las elecciones municipales de mayo de 2007, destacó que «hace poco veíamos jactarse a Zapatero en el Congreso español de no haber hecho nada en estos ocho meses de alto el fuego. Ha hecho que el proceso sea inviable. Eso, desgraciadamente, es así».

 

«La izquierda abertzale habla con crudeza y con realismo de la situación del proceso porque quiere rescatarlo de la vía muerta y lo quiere hacer funcionar. Y lo que estamos diciendo es que para que funcione, el Gobierno español debe abandonar las recetas del pasado», añadió Barrena.

 

En este sentido, el mahaikide reconoció que «algunos seguramente podremos hacer más, ya que siempre se puede hacer más», pero destacó que «quien no ha hecho nada de nada y quien se pavonea ante el PP de no haber hecho nada de nada sólo puede dar lecciones de mala fe y de una pésima visión como estadista».

 

En cualquier caso, Pernando Barrena se reafirmó en que la apuesta de la izquierda abertzale por este proceso es sincera. «No nos hemos metido en esto para ver cómo salen las cosas. Estamos en esta apuesta con determinación, dispuestos a jugar y a invertir todo lo que sea necesario par atraer a este país un escenario de paz, de justicia y de respeto a la capacidad de decisión de la ciudadanía vasca».

 

Barrena también fue claro al definir una de las bases de ese escenario futuro: «Ni un solo ciudadano de este país tiene que quedar en las cárceles de España y Francia o en el exilio. Eso es paz y solución. Y si no es para eso, que no cuenten con la izquierda abertzale», indicó.

 

 

 

«Interés partidista»

 

 

La también mahaikide Marije Fullaondo, por su parte, intervino en un acto por la autodeterminación que se celebró ayer en Laudio, en el que destacó que el acuerdo alcanzado por PNV y PSE para aprobar los presupuestos de Lakua «no sirve para estabilizar el proceso poniendo a la Ertzaintza a dar leña, sino que lo único que estabiliza son los intereses partidistas de estas dos formaciones».

Además de culpar al PSOE, tal y como hizo Barrena en Iruñea, del parón del proceso, Fullaondo centró sus críticas en el PNV. «Decimos al PSOE que así no se puede llevar un proceso democrático y lo mismo le decimos al PNV. Decimos a Josu Jon Imaz que no puede ir de la mano del PSOE dando la espalda a un proceso democrático», señaló.

 

«Hace falta tener cara para decirle a la izquierda abertzale que trabajemos, como ha hecho el PSOE, cuando ellos se jactan de no haber hecho nada en estos meses», añadió Fullaondo.

 

 

Gara, 18 de diciembre de 2006

LAS INSTITUCIONES Y EL JUEGO ESTRATÉGICO DE LA PAZ

LAS INSTITUCIONES Y EL JUEGO ESTRATÉGICO DE LA PAZ Decíamos en otra ocasión que este proceso político se iba a desenvolver como todos, como un ‘gran juego’ de estrategias, manifestando los actores en el escenario una gran capacidad de movimientos de posición tácticos de acuerdo con lo que conviene a la línea estratégica que representan. Cada uno de estos actores busca influir, aportar y, si puede, determinar el programa de la paz. La sociedad, que desea abrumadoramente la paz, quiere también verse reflejada en ella a través de sus representantes políticos a los que quieren ver activos y con ideas claras, con iniciativa y sin retraimiento. O sea que participar en ese ‘gran juego’ no supone nada deshonesto.

No obstante, la integridad democrática y la fidelidad a ese clamor de la sociedad exigen tener en cuenta al menos dos condiciones: uno, que el ‘gran juego’ se desarrolle como un proceso democrático, y dos, que la disputa entre estrategias e intereses diversos obligue a pactos y no derive en un choque de antagonismos. Bajo estas condiciones, y al contrario de lo que comúnmente se piensa, la acción y el contraste públicos de las diversas estrategias protagonistas pueden ayudar a incrementar la cohesión democrática de la sociedad.

Hegemonismo. Desde hace algún tiempo, ciertos analistas se valen de un triángulo para representar los vértices en torno a los que se configuran las líneas estratégicas que buscan protagonizar este proceso. Pero, la figura del triángulo no da cuenta de la pluralidad política real del país. En primer lugar, porque deja fuera de juego a los conservadores que, aunque no quieren participar en el proceso de paz, son una fuerza que incide realmente en él. En segundo lugar, porque la cartografía política vasca es tan diversificada que hasta los más pequeños matices juegan un importante papel. Y, en tercer lugar, porque, entre los agentes políticos que actúan ‘intramuros’ del proceso, las líneas estratégicas que más se han empeñado hasta ahora en exhibir su dominio son dos.

¿Quiénes mantienen esta conducta hegemonista? Es claro: ETA y la izquierda radical por un lado, y Zapatero y el Gobierno del Estado por el otro. Para los primeros no hay otro método que el de Anoeta. El alto el fuego no supone la renuncia inequívoca a las armas, ya que la actual situación es reversible, y se trata de crear condiciones de desarrollo para un proceso que colme sus aspiraciones finales. Zapatero quiere el final de ETA y ofrece un diálogo en los términos en los que resolvió el Congreso de Diputados en mayo de 2005; es decir, un diálogo en el marco de la ley como resultado de la previa afirmación por parte de los terroristas de su voluntad inequívoca de dejar las armas. La continuidad de la Kale Borroka, del aprovisionamiento de armas,... rompería las ‘reglas de juego’.

La realidad, por lo tanto, es que una ecuación en la que unos se creen dueños del método y otros determinan las reglas de juego no puede traer más que una crisis tras otra. De esta manera, cada paso preludia un conflicto (o bloqueo) que habrá de resolverse a través de un nuevo acuerdo (Olarra, Gara 2006-11-07). Un acuerdo que, a falta de un norma compartida, siempre podrá venir por la vía del apremio o, dicho más llanamente, del chantaje. Pese a este hecho, ambos contendientes mantienen dos importantes puntos de coincidencia. A saber, se reconocen recíprocamente como protagonistas principales del ‘juego’ y, a la vez, buscan que los demás actores de la política vasca no jueguen más que un papel subordinado a la polaridad que representan: instituciones del Estado/organización terrorista ETA.

Instituciones. Pero, tanto la paz como la normalización forman parte de la ‘res publica’, cuya racionalización y gestión corresponde a las instituciones políticas y sociales. En la medida de que dicha paz y normalización se refieren fundamentalmente a la esfera social vasca, han de ser objeto y deben ser resueltas en el ámbito de la sociedad y la política vascas. Así, es inexcusable reconocer que la sociedad vasca, más allá de su diversa disposición territorial, ha priorizado su condición de sujeto activo contra la violencia y a favor de la política normalizada. Y es, al mismo tiempo, inútil creer que la política vasca, que representa a aquella sociedad, discurre en un vacío institucional. Porque la política, sea con, contra o simplemente sobre las instituciones, debe acabar siempre concretándose en éstas. Por eso lamentábamos, en un artículo anterior, que esta omisión del papel de las instituciones vascas podría conllevar el efecto de sacrificar en el ara de la paz la representación presente de la capacidad de decidir de los vascos de todos los territorios.

En Euskadi, el polo institucionista no está organizado, se mantiene en una reserva prudente, a merced de esa bipolaridad dominante. Ante ésta se han posicionado con una estrategia propia los partidos políticos. Pero, los partidos son algo cuando representan, en las instituciones. Por eso, Imaz (PNV) puede tejer complicidades con Zapatero sin tener posibilidades de discutir su liderazgo, pero éste último e Ibarretxe no podrían hacer lo mismo sin que el presidente español reconociera el protagonismo de las instituciones de Euskadi en un plano de igualdad y respeto recíproco. De la misma manera, la ‘mesa de partidos’ no será nada si no encauza su acción deliberativa y resolutiva a través de las instituciones o si, en su caso, no contrasta la representación política de cada una de las fuerzas aspirantes a la mesa en una convocatoria democrática.

La verdad es que, hasta ahora, las instituciones vascas han quedado inexplicablemente al margen de la actividad de autentificación de la voluntad de desarme de ETA, cuestión en torno a la que se han desarrollado los primeros meses del proceso. Además, no es buen augurio la indeterminación que se mantiene acerca del papel de las instituciones en la configuración de la mesa de ‘representantes políticos’, que es la otra materia trascendental del proceso.

Lehendakari. Ciertamente, la izquierda radical no quiere a Ibarretxe en este proceso. Tampoco, por lo que se dice, lo desea el Partido Socialista. El lehendakari por su parte ha resuelto liderar el acompañamiento del proceso a través de las instituciones locales. La participación social está muy bien. Pero, acompañar es muy poca cosa. Es cierto que supone un nivel de implicación. Pero la implicación manifiesta diferentes dimensiones. Un acompañante puede manifestar interés y preocupación por un tema, puede incluso hacerse con toda la información generada en torno a él, pero acompañar es participar poco, no es dirigir, no es asumir responsabilidades estratégicas, es desistir de la iniciativa política.

La política, sin embargo, es acción y dinámica de fuerzas. El lehendakari (como expresión institucional de la voluntad popular) debería llegar más lejos de lo que hasta ahora ha llegado, fortaleciendo con su liderato la posición de la centralidad vasca, sumando fuerzas a la posición más popular, que es la institucional. Ibarretxe tiene el deber institucional de arbitrar el ‘gran juego estratégico’ de modo que discurra en condiciones democráticas. Y para ello, puede recurrir a las herramientas que tiene a mano: su potestad para aportar iniciativas a la agenda política, su facultad de organizar la participación popular –incluso la más genuinamente política, la electoral- y toda su autoridad para garantizar que este mismo proceso sea democrático y no esté al albur de la tutela de sujetos que no tienen legitimidad democrática de la sociedad vasca.

Joxan Rekondo

Goiz Argi, Nº 40, diciembre de 2006

Batasuna exige un esfuerzo por el proceso y Zapatero le pide calma

Batasuna exige un esfuerzo por el proceso y Zapatero le pide calma

·Otegi reitera que «el proceso es inviable» ahora por la actitud adoptada por el PSOE

 

Arnaldo Otegi y José Luis Rodríguez Zapatero mantuvieron ayer un revelador cruce de declaraciones. Mientras Batasuna reiteraba que el proceso no es viable porque el PSOE y el Gobierno no garantizan las mínimas condiciones de respeto e igualdad entre las partes, el presidente español insistió en tratar de imponer sus «principios y tiempos». «Por su propia naturaleza, éste es un proceso que no permite la ansiedad», argumentó Zapatero desde Bruselas, una hora después de que Otegi le reclamara «todos los esfuerzos para hacer posible el proceso» y apoyara la jornada de movilización convocada para el próximo miércoles.

 

Tras varios días obviando las afirmaciones de la izquierda abertzale de que el proceso está «en vía muerta» o «hundiéndose» debido a su negativa a facilitar condiciones democráticas para su puesta en marcha, José Luis Rodríguez Zapatero respondió de forma directa al último mensaje lanzado ayer por Arnaldo Otegi ante la sede del PSE de Bilbo.

«Son declaraciones que llevamos oyendo mucho tiempo», indicó inicialmente el presidente español tras poner en evidencia que no le agradaba dar respuesta a afirmaciones de Batasuna. «Sería deseable que aquellos que están todo el día hablando de dificultades y de vías muertas trabajaran también en favor del proceso de paz», añadió.

 

«Sería mucho más positivo y quizás, si dieran menos palabras gruesas cada día contribuirían a que el proceso pueda avanzar. Eso es lo que espero y deseo», añadió Zapatero desde la cumbre europea de Bruselas.

 

Al líder del Ejecutivo español se le planteó si teme que ETA ponga fin al alto el fuego permanente, y se limitó a remitirse a lo afirmado el miércoles en el Congreso, donde aseguró que «no daré pasos en falso».

 

Zapatero insistió en que mantiene «las expectativas en torno al proceso de paz» y reiteró su demanda de tiempo y su interés en imponer sus reglas. «Por su propia naturaleza, éste es un proceso que no permite la ansiedad, y que lo que obliga es a trabajar con calma, inteligencia y serenidad», consideró antes de añadir que «así es como ha trabajado el Gobierno, así es como trabajará en un futuro inmediato». «Esto exige tiempo, calma y hacer las cosas bien, dar los pasos bien y sólidos», apostilló.

 

 

 

Otegi, ante el PSE

 

 

Curiosamente, a la misma hora en que Zapatero daba réplica a Otegi, la vicepresidenta y portavoz del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, declinó responder a Bata- suna indicando tras el Consejo de Ministros que el Ejecutivo no polemiza con organizaciones ilegalizadas.

Arnaldo Otegi había comparecido apenas 60 minutos ante la sede central del PSE en Bilbo, adonde Batasuna llevó su denuncia de que la actitud de este partido hace totalmente inviable emprender un proceso de búsqueda de solución al conflicto en este momento.

 

Después de concentrarse junto a otros mahaikides tras una pancarta con el lema «Autodeterminazioaren alde, baldintza demokratikoak Euskal Herriarentzat», Otegi remarcó que «estos nueve meses han acreditado sobradamente que no existe compromiso político por parte del PSOE», que tampoco ha conseguido crear condiciones de respeto e igualdad entre las partes. «El proceso es inviable, y es responsabilidad del PSOE y del Gobierno español hacer los esfuerzos para hacerlo posible», concluyó.

 

Otegi comenzó su intervención destacando que en este momento histórico hay «una oportunidad abierta para solucionar el conflicto político y armado en este país», pero que sin embargo «se ha demostrado hasta la saciedad que la izquierda abertzale no ha sido respetada», ni siquiera en estos casi nueve meses de alto el fuego permanente de ETA.

 

 

 

Jornada del 20-D

 

 

«Reiteramos el compromiso en favor de las soluciones y hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que dé su apoyo y muestre su compromiso con el proceso, y lo proteja de los intentos de sabotaje que sufre», añadió Arnaldo Otegi.

En esta línea, el portavoz de Batasuna resaltó que la izquierda abertzale saldrá a la calle en la jornada de movilización convocada para el miércoles para «defender la paz, el proceso y la autodeterminación».

 

Jone Goirizelaia, presente también en la concentración, abundó en estas consideraciones en una entrevista previa a ETB. Allí indicó que la situación es de «alarma roja» porque «en estas condiciones no se puede avanzar». Resaltó que «el PSOE y el Gobierno están hablando de un proceso de carácter técnico y de imposición» y, además, «está bastante claro que tenía algunos compromisos que no ha cumplido».

 

 

 

 

El PSOE vende «firmeza» y el PP da tregua

GARA

MADRID

 

El PP parece darse esta vez por satisfecho con la posición expresada por el Gobierno español, y da una muestra de ello con la decisión de no hacer preguntas referidas a Euskal Herria en la próxima sesión de control al Gobierno español. De este modo, será la primera vez en dos meses en que Mariano Rajoy y sus compañeros no usen el debate para lanzar reproches al Ejecutivo del PSOE.

 

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, volvió mientras tanto a alabar «el rigor y la firmeza» de su partido frente a la izquierda abertzale. En declaraciones dirigidas a replicar a las críticas e insinuaciones del PP, Blanco recogió las afirmaciones hechas ayer por Otegi y antes por otros dirigentes independentistas para remarcar que contradicen las palabras de Rajoy de que «hay cesiones».

 

Pese a que el proceso ha sido declarado «en vía muerta» por una de las partes, José Blanco considera que su desarollo «es muy positivo». «Es bueno que haya esta iniciativa de paz para garantizar la situación sin cambiar la ley. En eso estamos trabajando. Sólo falta el apoyo del PP».

 

Gara, 16 de diciembre de 2006