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Poder cultural y educación

Revista Chesterton: César Vidal, Pío Moa y David Gistau, unidos en nueva experiencia

Revista Chesterton: César Vidal, Pío Moa y David Gistau, unidos en nueva experiencia Será en febrero, o sea dentro de nada, cuando junto a otro elenco de columnistas y periodistas puedan ser leídos todos en una misma publicación: la revista mensual "Chesterton".

 

17 de enero de 2007. Esta "revista mensual de análisis, información y sentido común", orientada hacia un lector de perfil conservador, está dirigida por el ex periodista de La Razón José Antonio Fuster, y responde a una iniciativa del editor Alex Rosal, responsable de LibrosLibres, según cuenta Elconfidencialdigital.com.

 

Contará con sendos suplementos culturales (Don Miguel) y humorísticos (La Gallina Ilustrada). En el caso del primero, será responsabilidad de Joaquín Vila, ex director de La Razón, y Angelina Lamelas.

 

Su precio pretende ser accesible, de ahí que haya sido fijado en dos euros, y treinta la suscripción anual.

 

Según cuenta el confidencial de Javier Fumero, "César Vidal ofrecerá retratos de la historia de España con paralelismos en la actualidad. Pío Moa escribirá sobre la Transición, y Alejo Vidal-Quadras sobre tópicos nacionalistas. Emilio Campmany, hijo de Jaime Campmany, tendrá su columna literaria. Luis del Pino y David Gistau serán articulistas desde el primer número de Chesterton, y el periodista especializado Javier Badía se encargará de la sección de Educación, una de las pocas secciones fijas".

 

El Semanal Digital, 17 de enero de 2007

Ya se sabe: los actores tienen bula

Ya se sabe: los actores tienen bula

Desde el comienzo hemos dicho, me parece que bastantes, que resultaba imposible comprender las razones por las que el Partido Popular no había acudido a la manifestación convocada por asociaciones de ecuatorianos y por los sindicatos el pasado sábado en Madrid. Y el desarrollo del debate parlamentario de este lunes tampoco contribuyó, esa es la verdad, a aclarar gran cosa a la ciudadanía sobre el particular. Pero una cosa es una cosa y las "pasadas" de algunos famosos son otra. Una cosa es que el diálogo en el seno de nuestra clase política resulte descorazonador, y como tal lo critiquemos, y otra el linchamiento de algunos hombres públicos y el olvido de las formas y de unas reglas de conducta que no pueden violarse.

 

Esto va, claro, por los actores. Fui el primero en apoyar la manifestación del sábado pasado, pero respetando las razones -que muchos ya hemos calificado de inconcretas o más bien ininteligibles- de quien no quería acudir. Parece lo razonable y lo democrático. Hay quienes no lo interpretan así, al parecer. Primero fue el actor argentino Federico Luppi, quien participó en la manifestación antiterrorista de Madrid. Luppi había pedido "un cordón sanitario para aislar al PP" y tildó a la derecha que representa el principal partido de la oposición (y a diez millones de votantes) de "casi gótica" y "cerril", además de afirmar que su actitud pone en peligro el "propio concepto de la vida", y que para la derecha "lo que ocurre no ocurre, y lo que no ocurre se lo inventan".

 

Ayer fue el también actor, pero estadounidense, Tim Robbins, quien se encontraba en Madrid para presentar el film "Atrapa el fuego" y apoyar el I Festival Internacional de Cine Solidario de la ciudad, el que dijo sentirse "utilizado" por haber sido invitado a posar junto al alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, en la sesión de fotos previa. "Mi intención era apoyar el festival, no salir en fotos con políticos de derecha. Siento que me han utilizado", esgrimió el famoso actor norteamericano ante un grupo de periodistas poco después de la rueda de prensa de su película, que abría anoche la primera edición del FICS.

 

El alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, presentó ante los medios la primera edición de este festival y compareció, posteriormente, en la sesión de fotos que, en principio, tenía previsto realizar en solitario el actor estadounidense. "Es curioso que un alcalde pueda hacer el esfuerzo de venir a hacerse una foto con un actor pero no lo haga para unirse a la ciudadanía en una manifestación", apostilló, en referencia a la ausencia de Gallardón en la marcha en contra de ETA. Antes, estuvo a punto de no dar la mano al regidor madrileño, en un acto de manifiesta hostilidad.

 

"Resulta sospechoso que el representante de la ciudadanía sea incapaz de escuchar la voz de esa ciudadanía a favor de la paz", insistía Robbins, que se ha confesado "sorprendido y entusiasmado por la manera en que la gente reacciona ante la violencia en España. Mi corazón estará siempre con las víctimas".

 

Los primeros ataques al PP, los de Luppi, fueron arropados por otros actores de la valía de José Sacristán, Cayetana Guillén, Juan Diego, Pilar Bardem, etc... presentes la mayoría de ellos en la movilización madrileña.

 

Por supuesto que todos ellos, españoles o no, tienen derecho a opinar lo que quieran sobre el asunto que les parezca pertinente; faltaría más, y no seremos nosotros, desde luego, quienes pidamos que se coarte a nadie en su libertad de expresión. Es un bien, un derecho y hasta un deber que todos deberíamos defender hasta con la vida. Pero, por lo mismo, parece que también tenemos derecho a criticar la demasía en los ataques políticos y la grosería en el trato protocolario que ha sufrido un político que está donde está, nos guste o no nos guste, porque allí le han llevado casi novecientos mil votos de ciudadanos madrileños que fueron a las urnas libremente. A menos, claro, que determinados actores ensoberbecidos piensen que pueden ser más que nadie y hacer y decir cosas que a cualquier periodista e incluso a cualquier político mitinero les costaría la reprobación pública. El talento de Tim Robbins y de Federico Luppi -y sus palmeros- merecería algo menos de sal gorda y algo más de ingenio en la dialéctica política.

 

Fernando Jáuregui

Diario Siglo XXI, 16 de enero de 2007

Aumenta la actividad de las sectas y el satanismo en Francia

Aumenta la actividad de las sectas y el satanismo en Francia

Según un informe de la Conferencia Episcopal

 

PARIS, jueves, 11 enero 2007 (ZENIT.org).- En Francia se ha dado la alarma ante el creciente satanismo que se enfrenta a las estructuras cristianas. La denuncia, apoyada por números y cifras, es del padre Benoît Domergue, sacerdote de la diócesis de Burdeos, responsable el estudio de este fenómeno por encargo de la Conferencia Episcopal francesa.

 

El padre Domergue ha hecho público recientemente un informe en el que demuestra que en el último año los fenómenos de profanación de iglesias, cementerios y lugares de culto cristianos ha llegado a niveles récord: en 2006, se cuentan 214 casos de este tipo, 60% más que el año anterior.

 

Pero según los expertos del sector, se trata de una cifra aproximada por defecto, ya que muchos de los actos anticristianos de signo diabólico no son descubiertos por los investigadores.

 

Son los jóvenes principalmente los autores de estos gestos: «El resurgimiento del satanismo se debe a dos causas concomitantes --explica el padre Domergue al diario «Avvenire»--. Por un lado, una subcultura colectiva, vehiculada por cierta música rock, algunos videojuegos y comics de matriz ‘gótica’; por otro, una neurosis individual, típica de la condición adolescente».

 

Justo por esto, Domergue se ha encontrado, desde 2000 hasta hoy, con unos 50.000 chicos y chicas de la escuela media y superior en todo el país: «Internet, los conciertos, el rock: son estos los momentos en los que los muy jóvenes entran en contacto con el mundo satanista. El fenómeno está mucho más extendido de lo que se cree», dice el padre Domergue.

Y Jean-Michel Roulet, presidente de Miviludes, la Agencia ministerial de vigilancia contra las sectas, aumenta la alarma: «El 5% de los suicidios de jóvenes de menos de 25 años –cerca de cien al año--, son atribuíbles al satanismo», declaró a la revista «L’Express», que en abril pasado dedicó a este fenómeno una investigación detallada.

 

Y justo en su informe sobre las sectas, hecho público en marzo de 2006, la agencia Miviludes considera «sensible» el aumento del fenómeno del satanismo, que encuentra adeptos gracias a «valores anticristianos y antirrepublicanos» apoyándose en «gustos musicales, prácticas sexuales desviadas, pronunciadas actitudes hacia la magia y el vampirismo».

 

La regiones francesas más afectadas por la plaga satanista en versión anticristiana son Alsacia y Bretaña. Fue justamente en Alsacia donde David Oberdorf, un trabajador de la Peugeot, mató con 33 puñaladas a un sacerdote local.

 

Y justo en Bretaña, en 2006, se verificó una serie de inquietantes acontecimientos obra de dos chicos muy jóvenes. En el lapso de quince días, Amandone Tatin, de 20 años y Ronan Cariou, de 21, coleccionaron una serie impresionante de acciones satánicas contra lugares cristianos: dos cementerios profanados, el incendio de una capilla y una cruz, la exhumación de un cadáver.

 

Una vez arrestados, los dos declararon haber actuado bajo el impulso de un «odio absoluto hacia todas las religiones».

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Socorro, mi hija ha recibido demasiados regalos

Socorro, mi hija ha recibido demasiados regalos

Créanme que no soy un monstruo que piensa en cercenar la alegría preadolescente de mi hija. Al contrario, soy el primero en desearle todo el bien que en este mundo pueda recibir, es sólo que no pienso que tener muchos regalos sea bueno para ella, ya ven que soy un padre probablemente atrasado y poco acorde con estos tiempos de intenso consumo que corren. Estoy absurdamente convencido de que no es más feliz el niño que más juguetes tiene, ni el que más manifestaciones amorosas en forma de alegría presupuestaria recibe. Y el caso es que no sé cómo abordarlo, ni seguramente tiene solución. No es que rete a los lectores a ofrecerme una, es que se lo suplico encarecidamente.

Pienso que un número limitado de regalos le vendría mucho mejor a largo y corto plazo, sabría valorar aquello que posee y el esfuerzo necesario para conseguirlo. Y le sería más fácil acordarse de quienes no los tienen y solidarizarse con ellos. Acostumbrarse tanto a esta sobreabundancia material como a lo fácil de su obtención no puede ser bueno para nadie, especialmente para alguien que todavía no ha posee el complejo mundo de criterios éticos y morales elaborado por la sociedad adulta.

 

Permítanme caer en el lugar común de afirmar que la vida no es fácil, que hay que luchar para conseguir una serie de objetivos que todos necesitamos, que hay que ser merecedores de todo aquello cuanto poseemos y que aún así, siendo merecedor de muchos bienes materiales o no, con frecuencia no los conseguimos. Y una vez soltado el tópico tan justo como inevitable, pregunto: ¿Cómo puedo conseguir que mi hija lo aprenda, lo interiorice y viva conforme a estos valores si ella está experimentando lo contrario?

 

Permítanme un ejemplo ocurrido ya hace unos años, cuando no era más que una niña. En casa siempre pensamos que un determinado tipo de muñecas, ésas que los publicitarios nos presentan ya adultas, esbeltas y sofisticadas, no ofrecían el modelo de juego infantil que nosotros estimábamos apropiado. Pues hasta diez llegó a tener. Diez, digo bien. Como es obvio ninguna se la regalamos sus padres sino los vecinos, los amigos, los familiares y hasta algún cliente agradecido. No es ya que esa muñeca estúpida fuese inapropiada, que lo era y lo sigue siendo, sino que ¿cómo va una niña a valorar los bienes materiales que posee si parecen crecer por generación espontánea en su habitación?

 

No, escondérselas, quitárselas, no es lo apropiado, no. Y lo de menos es que el tío o el vecino que le hizo tan absurdo regalo le pregunte luego a la infeliz criatura si juega mucho con la dichosa muñeca. Una vez hecho el regalo el problema es insoluble, la niña siempre sabrá que hay más muñecas y que el canalla de su padre no se las quiere entregar.

 

Y con esto llegan los Reyes, no sé si necesito hacer la salvedad de que este inconfesablemente carca padre defiende a los Reyes Magos por encima del cocacolero Papá Noel. Y con los Reyes llegan los regalos imprescindibles de los amorosos padres, pero también de los tíos de ambos lados familiares. Y de los primos. Y de los amigos, al menos de los más íntimos. Y no vale que digas nada. Año tras año ellos se defienden repitiendo la misma apostilla que además es muy razonable y fácil de entender: Todos tienen el mismo derecho a ofrecerle regalos y manifestarle su cariño. Lo sé, lo sé, es verdad. ¡Cómo no, si yo también les hago regalos a sus hijos y me considero afortunado por ello! ¡He aquí la flagrante contradicción!

 

A mí me gustaría que mi hija creciera educándose en un ambiente de sobriedad, de esfuerzo, donde los bienes materiales tuvieran su importancia justa, pero nunca fuesen en sí mismos un objetivo fundamental de la vida, ¡ya ven que soy impertinentemente absurdo!

 

Por favor, aconsejen a este acomplejado padre.

 

Pedro de Hoyos

Diario Siglo XXI, 10 de enero de 2007

«Las logias masónicas cambian la verdad del hombre por el poder»

«Las logias masónicas cambian la verdad del hombre por el poder»

La masonería tiene una raíz cristiana. El filósofo francés Jean Guitton, en su libro «Le Christ écartelé», sitúa su raíz allí donde se encuentra la madre de todas las herejías: la gnosis. La corriente gnóstica, que reaparece cíclicamente, consiste en el intento de leer el evento cristiano en el seno de una estructura cultural y filosófica, más que en aceptar que el evento de Cristo juzgue la razón y por tanto module la conciencia de un modo distinto. En las raíces de la moderna masonería está este fermento radical de la gnosis. La gnosis hace pensar en algunos seres «iluminados», o poseedores de la «adecuada» interpretación del cristianismo, que ya no será un hecho, sino un mensaje, y por tanto, algo esencialmente interpretable. La verdad del cristianismo, por tanto, según la herejía gnóstica, consiste en la verdad de la interpretación, y sobre ésta radica una proyección de tipo moralista, que los cátaros y los valdenses ya han repropuesto continuamente en el corazón de la cristiandad occidental.

 

Esta imagen gnóstica, y por tanto moralista, del cristianismo marca toda la historia de la cristiandad, también la occidental. Pero la marca de una manera minoritaria; es una realidad que no consigue forzar la unitariedad de la cultura y de la civilización de la Edad Media, porque siendo un fenómeno de tipo sustancialmente intelectual y religioso, en el sentido estricto de la palabra, no tiene la fuerza de convertirse en una alternativa a la grandiosidad del proceso católico de inculturación de la fe, de creación de una civilización como la medieval. Y cuando surge la masonería, se convierte en un hecho explícito, en un factor promotor de un cierto tipo de descristianización de la vida social, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo.

 

Antropología del poder

 

La antropología cristiana nace del advenimiento de Cristo, que es gracia, y se confía a la libertad, porque la gracia se dirige a la libertad, considera la libertad como la gran destinataria de su presencia. Lo sentimos por Lutero y sus secuaces, pero la gracia no elimina la libertad, sino que la promueve, exactamente igual que el abrazo del padre o la madre no ahogan la personalidad de los hijos sino que la invitan a que se haga responsable. Esta es la antropología cristiana, una antropología, por tanto, que no tiene necesidad de negar el mal, ni de negar el bien, que no necesita subrayar el aspecto permeable de las estructuras en las que el hombre vive su propia vida y que ciertamente lo condicionan, pero que ve cómo el hombre emerge de su ser hijo de Dios, porque esta filiación divina es revelada y hecha experiencia por el advenimiento de Cristo reconocido por la efusión de su espíritu. Y hemos visto cómo durante siglos, dentro de la tradición católica de Occidente, se ha realizado esta antropología. La masonería retoma o reasume una responsabilidad enorme, desde el punto de vista cultural y social, cuando cambia realmente el escenario de la antropología; cuando a la antropología de la verdad le sustituye la antropología del poder.

 

La antropología de la verdad encuentra su cumplimiento en la revelación cristiana y su ámbito de educación y de experiencia en la pertenencia al pueblo de Dios, que es la Iglesia, fuente de madurez de las personalidades individuales: la Iglesia tiene como objetivo supremo no la ampliación de su estructura institucional, sino el crecimiento del pueblo cristiano, «sacramenta propter homines» («los sacramentos son para nosotros»), decían nuestros antiguos maestros escolásticos: en su gravedad ontológica decían que la Iglesia está para la educación del hombre, para que el hombre, una vez maduro en su identidad cristiana, asuma la responsabilidad de ser misionero en el mundo, ante Cristo y ante los hombres. Éste es también el gran grito que llega desde la encíclica «Novo millenio ineunte» de Juan Pablo II.

 

La antropología de la persona, que es persona porque pertenece a Cristo en su pueblo, es sustituida por la del individuo que tiene ya valor en sí mismo y por sí mismo. El corazón del masón pertenece a la modernidad, y la modernidad es la construcción de un mundo sin Dios. Y en la masonería, para construir un mundo sin Dios se puede hablar de Dios, es más, se debe hablar de Dios, porque sería un absoluto despropósito, algo estratégicamente incorrecto hablar mal de Él o decir que no existe.

 

El hombre, alternativa a Dios

 

Pero evidentemente, sobre el plano del derecho, sobre el plano teórico, sobre el plano de la impostación filosófica y antropológica, el hombre es concebido como la alternativa a Dios. La masonería se radica en este nuevo ambiente en el que madura en sinergia con los filones racionalistas e ilustrados, que serán más rigurosamente antideístas y anticatólicos y donde no hay lugar para una concepción religiosa de la vida que radique al hombre en la pregunta de sentido, de verdad, de belleza y de justicia, porque este tipo de preguntas son sustancialmente alienantes.

 

La masonería está, por tanto, en el seno del laicismo moderno y contemporáneo, y comparte con el laicismo moderno la gran preocupación de construir un mundo como si Dios no existiese; quizá no formalmente contra Dios, sino como si Dios no existiese. Creo que éstos son los elementos de enfrentamiento. Creo que todos nosotros tenemos el derecho de ser lo que somos, de elegir nuestras opciones, de ser coherentes con nuestros principios, de realizar en la vida social una expresión también pública, de nuestras convicciones, pero es necesario que sepamos lo que está en juego. Y está en juego una alternativa en el plano de la antropología: o existe el hombre de la verdad o existe el hombre del poder, desde el punto de vista de la definición última.

 

Luigi Negri, Obispo de la diócesis de San Marino-Montefeltro (Italia)

 

La Razón, Fe y Razón, 3 de enero de 2007

Siempre Así, grupo musical: «No estamos dispuestos a avergonzarnos de lo que creemos y de lo que somos»

Siempre Así, grupo musical: «No estamos dispuestos a avergonzarnos de lo que creemos y de lo que somos» Editan «La Misa de la Alegría», un álbum en el que la liturgia católica toma ritmos andaluces

 

Madrid- «Sólo tu fe hará que sigas adelante, que te levantes cuando caigas...» dice uno de los textos del último disco de Siempre Así. Y eso han querido plasmar en «La Misa de la Alegría», diecisiete canciones que recorren todas las partes de la Eucaristía, como el canto de entrada, el credo, la acción de gracias o la salve a la Virgen del Rocío. Un proyecto de «brazos abiertos, de participación, de amor a la vida» y de fe en Dios. Durante la entrevista se comprueba su compenetración: todos aportan, algunos dan la idea principal, otros apostillan, nadie se muestra ajeno.

- ¿Cómo surge esta idea?

- Era algo en que habíamos pensado alguna vez. Surge de una reflexión en la madurez del grupo. Igual que en su día hicimos, cuando nacieron nuestros hijos, un disco de canciones infantiles, creíamos que era un buen momento para pararnos a pensar, para ofrecer unas canciones que, siguiendo la liturgia católica, inviten a la reflexión sobre este mundo en que nos ha tocado vivir.

- ¿Por qué una misa?

- Nosotros somos creyentes, somos cristianos y para hacer llegar este mensaje, qué mejor que una celebracióncon la que nosotros estemos totalmente identificados. Venimos del coro de Triana y allí lo que hacíamos era cantar misas. Es como volver a los orígenes. Pero hemos querido que esta misa sirva para las personas que creen y para las que no. Pretendemos dar un mensaje de amor, de paz y de alegría, el mensaje que trajo Jesucristo al mundo. Y eso sirve para cualquiera .

- ¿No da miedo hacer un disco tan marcadamente confesional? ¿No teméis que os encasillen?

- Vivimos en una época en que rechazamos nuestra base y nuestras creencias. Pero nosotros no estamos dispuestos a avergonzarnos de lo que creemos, de lo que somos. Con este disco pretendemos acercar a la gente a la Iglesia actual, en la que hay mucha gente muy comprometida y que se deja la vida por los demás. Todos en realidad somos Iglesia y nuestra idea con este disco es humanizar la Religión.

-Y, ¿llegará a todos?

-Nos gustaría trasmitir este mensaje a la gente: que porque vivamos en este tiempo en que parece que ser cristiano no está de moda y que la palabra «misa» nos echa para atrás no dejen de escuchar el disco. Que no se creen prejuicios antes de escucharlo. Realmente aquí hay mucho corazón y nos hemos dejado la vida.

- Habláis de un antes y un después de «La Misa de la Alegría». ¿En qué sentido?

- Cada uno hemos tenido una experiencia personal aunque también sentimientos que hemos vivido juntos. Para Rafa ha sido «una reflexión muy personal porque ha llegado un momento de mi vida en que me he puesto a rebuscarme por dentro y hay muchas cosas que he ordenado en mi vida». Ángel añade que ya «sabía que todo esto existía, pero hacer el disco me ha removido, me ha abierto una puerta por la que he decidido entrar. Es pasar de un cristianismo más pasivo a uno activo». Nacho señala que al realizar el disco se ha dado cuenta de que «muchas veces los cristianos, verdaderamente, no están bien informados de lo que es en el fondo la religión, no tenemos una formación íntegra. A mí me ha entrado una inquietud de volver al principio, de aprender. Estudiar historia de las religiones nos abriría muchas puertas y nos quitaría muchos tabús a la hora de opinar y de formarse un criterio personal». En definitiva, todos destacan que han pretendido ensalzar «no sólo los valores cristianos, sino también valores éticos universales. Es cierto que la figura de Jesús está presente pero es algo universal».

- ¿Es un trabajo dirigido a lo más íntimo de cada persona?

- Las letras son muy cercanas, muy terrenales. Son cosas del día a día, de lo que vamos viendo a diario. Ésta es la época que nos ha tocado vivir y aunque nos pinten esta vida como la peor, aquí nadie se quiere morir. Ésta es la mejor época y aunque todo parezca muy negativo intentamos transmitir lo mejor, un mensaje de optimismo y de esperanza. Y que Jesús vino al mundo para enseñarnos un camino: «Si nos amamos los unos a los otros vamos a ser felices», y eso es lo que, desde nuestra fe católica, pretendemos transmitir. Son canciones que hablan de la vida, del amor, de la emoción, de los sentimientos. Es un instrumento para transmitir valores, ideas, vivencias.

- Así que puede servir para remover el corazón de alguien...

- Las reacciones, entre la gente de nuestro entorno que ya ha escuchado el disco es que invita a la reflexión. Aunque sean cinco minutos los que te pares a escuchar dices: «Dios mío, que tengo que ser más bueno, que tengo que ser mejor...». Es la primera vez que nos ocurre algo así. Queremos que este disco se escuche para que lo que nos ha ocurrido a nosotros cuando lo estábamos grabando lo experimente la persona cuando lo oiga.

- ¿Es una coincidencia que el disco salga en Navidad ?

- Sí, ha coincidido, pero ésta es una buena ocasión para hacer reflexionar a la gente. Parece que en Navidad la gente se para un poquito a pensar. Pero ha coincidido.

-Será la Providencia...

-Desde que hicimos el disco todo ha sido muy mágico, nos hemos sentido empujados y las puertas se han ido abriendo solas. Dimos con los coros rápidamente en Senegal, y no es fácil. O la colaboración de Carlos Mejía Godoy... Las cosas fluían, iban bien sin que tiráramos del carro.

Senegal e Iberoámerica

Maite Parejo, Paola Prieto, Mati Carnerero, Sandra Barón, Rocío García, Ángel Rivas, Nacho Sabater y Rafa Almarcha forman, desde hace quince años, Siempre Así. Su último trabajo son cantos de una misa donde su esencia sevillana (de Triana) se fusiona con coros de Senegal y los sones latinos incorporados por el productor, el cubano Óscar Gómez, y la leyenda vida que es Carlos Mejía Godoy. Tratándose de una misa católica «queríamos universalizar el mensaje, abrir los brazos, tender puentes a nuevas culturas». A Senegal fueron para grabar la «Salve del olé» y hoy los coros senegaleses cantan este himno rociero. «Íbamos a traernos un poco de su ritmo y, porque Dios lo ha querido, ellos se han llevado nuestra música a su tierra».

 

José R. Navarro Pareja

La Razón, Fe y Razón, 27 de diciembre de 2006

La guerra de los Belenes: una ofensiva contra nuestra identidad

La guerra de los Belenes: una ofensiva contra nuestra identidad

Es la guerra de moda en España. Como en una nueva rebelión de los iconoclastas, la izquierda quiere desterrar el Belén. No son sólo tres colegios: la ofensiva es general. Van a por nosotros.

 

Un colegio de Zaragoza prohibió celebrar la Navidad para no molestar a la minoría de alumnos de otras confesiones. En Mijas, Málaga, la directora de un instituto ha arrojado a la basura el Belén elaborado por los alumnos de Religión porque, según la doña, "en la escuela pública de un país laico no están permitidos los símbolos religiosos". El director de otro instituto, éste en Cartagena, ha vetado el Belén navideño y ha retirado todos los símbolos religiosos "porque España es un país aconfesional". Hay muchos más casos: lo cuentan los lectores. Tampoco falta, por supuesto, quien juzga tales ataques como gestos de "espíritu democrático".

 

No cabe duda de que nos hallamos ante una ofensiva. No propiamente una ofensiva antirreligiosa, como se dice por ahí –a los musulmanes les dejan construir mezquitas en todas partes, y con respaldo oficial-, sino una ofensiva expresamente anticatólica, dirigida de forma deliberada contra la confesión ampliamente mayoritaria de los españoles. ¿Y por qué sacuden sólo a la Iglesia católica, y no a los judíos, a los musulmanes o a los protestantes? Porque el fondo de esta ofensiva no es el ataque a la religión, sino muy concretamente el ataque a la identidad tradicional de los españoles. Y del mismo modo que inventan naciones por todas partes para deshacer la identidad nacional española, así también aspiran a destruir una identidad religiosa que es, además, identidad cultural e histórica. Lo que la izquierda ha emprendido es una ofensiva anti-identitaria.

 

Aunque ellos ya lo saben, recordemos lo esencial. España es un país aconfesional, es decir, donde caben todas las confesiones, porque el Estado no se somete a ninguna. España no es un país laico, es decir, un país que no reconociera a ninguna confesión cualidad de agente en la vida pública. Incluso aunque fuera un país laico, es dudoso que los símbolos religiosos debieran ser perseguidos. De cualquier manera, no es el caso: nuestro sistema es aconfesional, y ello significa que el Estado tiene que respetar las creencias de las personas. Si rompe esa "neutralidad ética", como la llama Habermas –véase nuestro artículo de hace un par de semanas-, entonces limita la libertad de la gente. Es así de simple.

 

Resulta descorazonador que la izquierda española no lo entienda. Vacía de ideas pero borracha de resentimiento, parece decidida a aprovechar el adormecimiento generalizado de la sociedad de consumo, esta narcosis idiota de hipoteca-vacaciones-y-paz, este nihilismo blando de la indiferencia globalizada, para ahogar todo lo que en su día no pudo romper. La izquierda española tiene una acusada tendencia a considerar que la democracia es cosa suya y que todos los demás, aunque sean –o seamos- más que ellos, no ponemos manchar tan sublime palabra poniéndola en nuestra sucia boca. Esa superstición mesiánica, ese fetichismo sectario, ya nos llevó una vez a una brutal catástrofe para toda España y muy especialmente para la propia izquierda. Todos deseábamos creer que era cosa del pasado. Pero ahora tenemos aquí a una nueva generación que sólo mira a sus abuelos para reivindicar sus errores.

 

Y bien: si estos son los términos del combate, la verdad es que no nos quedan muchas otras opciones sino resistir. El célebre adagio schmittiano de que lo esencial de la política es "designar al enemigo" merece un matiz: con frecuencia, es el enemigo quien nos designa. Esta gente nos ha designado a nosotros, derecha genérica –identitaria, nacional, católica, lo que sea- como enemigos de su concepto excluyente de la democracia, y ya se va viendo que de nada sirven los llamamientos a la concordia y a la convivencia. Una buena porción de la izquierda vigente considera que tiene derecho a atacar. En esas condiciones, la única opción razonable es dar un paso al frente.

 

Cristina López Schlichting me decía hace poco que "poner un Belén va a acabar convirtiéndose en un acto revolucionario". Suena cómico, pero quizás ahí esté precisamente la clave de la cuestión. Durante generaciones hemos hecho estas cosas –celebrar la Navidad, respetar a la Cruz, honrar a la bandera, admirar nuestra historia, todo eso- mecánicamente, también de forma inconsciente, con la ritualidad fría que se dispensa a un orden instalado en lo cotidiano. Sencillamente, el mundo era así. Pero hay que "cambiar el chip", como dice el castizo cibernético. El mundo ha dejado de ser lo que era y nunca volverá a ser lo que fue. Ahora, en efecto, poner un Belén es un acto revolucionario. Y todas aquellas cosas que antes hacíamos de manera mecánica, apagada, ritual inconsciente, hay que empezar a hacerlas de manera eléctrica, destello de energía, liturgia consciente de unos emboscados que ya no piden ni reclaman, sino que conquistan su libertad. Poner un Belén, sí, va siendo un acto revolucionario. Por eso, además, hay que hacerlo.

 

Y al bueno de San José quizás haya que añadirle, junto a la tradicional vara, un hacha. Para que se defienda cuando vengan los nihilistas a "okupar" el pesebre.

José Javier Esparza

El Semanal Digital, 22 de diciembre de 2006

La plaga de la pornografía

La plaga de la pornografía


Los obispos preocupados por los efectos sobre la sociedad y el matrimonio

ROMA, miércoles, 20 diciembre 2006 (ZENIT.org).- La pornografía es como una plaga que devasta las almas de las personas y destruye matrimonios. Así lo advertía el obispo estadounidense Paul Loverde en una carta pastoral titulada: «Comprado a precio: pornografía y ataque al templo vivo de Dios».

En el documento, publicado el 30 de noviembre, el obispo de Arlington explicaba que la llegada de nuevas tecnologías de comunicación como Internet, la televisión por satélite y los móviles, está permitiendo a la pornografía llegar a más y más gente.

«Hoy, quizás que en cualquier otra época, el hombre encuentra el don de ver y, por tanto, su visión de Dios, distorsionado por el mal de la pornografía», escribía. «Oscurece y destruye la capacidad de las personas para ver al otro como expresión única y hermosa de la creación de Dios, haciendo que vea a los demás como objetos que puede usar y manipular».

Mons. Loverde también observaba que la experiencia de la pornografía «cambia el modo en que los hombres y las mujeres se tratan los unos a los otros en ocasiones de forma dramática pero con frecuencia de forma sutil».

La cultura de hoy, añadía, suele considerar la pornografía como una debilidad meramente privada, o incluso como un placer legítimo. De hecho, es una grave pecado, como indica el Catecismo de la Iglesia Católica en el No. 2354.

Su inmoralidad viene de la distorsión de la verdad sobre la sexualidad humana. Así, lo que debería ser expresión de la unión íntima de vida y amor de una pareja casada, «se reduce a una fuente degradante de entretenimiento e incluso de beneficio para otros».

Además, continuaba la carta pastoral, la pornografía viola la castidad porque introduce pensamientos impuros en la mente del que mira e incluso conduce a actos impuros, como la masturbación o el adulterio.

Es también un pecado contra la justicia. Esto es así por la lesión grave a la dignidad de quienes participan, cada uno se convierte en objeto de bajo placer e ilícito beneficio para los demás.

«Todos los implicados en la producción, distribución, venta y uso de la pornografía cooperan y, en cierto grado, hacen posible este rebajamiento de los demás», advertía Mons. Loverde.

Daño a la familia
La carta también advertía del daño de la pornografía a la familia y al matrimonio. «Puesto que imbuye todo lo que implica en la ilusión de un mundo de fantasía, el uso por parte de un hombre de la pornografía dirige su atención y afecto lejos de su mujer».

Además, el punto de vista consumista de la sexualidad promovido por la pornografía daña a las mujeres y hace difícil tanto a hombres como a mujeres que se preparen para la fidelidad matrimonial.

Dentro del matrimonio, el uso de la pornografía «es una violación del compromiso matrimonial», observaba el prelado. Su uso por uno de los miembros de la pareja en un matrimonio conducirá a sentimientos de rechazo y traición, que, si no se curan, suelen llevar a la destrucción permanente del compromiso marital».

Mons. Loverde rechazaba también el argumento comúnmente usado para defender la pornografía de que no hay víctimas. De hecho, sostenía, la industria pornográfica frecuentemente se basa en el vulnerable y el necesitado, llevándolos a un comportamiento peligroso.

Así, la misma naturaleza de la pornografía consiste en violencia contra la dignidad de la persona humana. «Al tomar un aspecto esencial de la persona – la sexualidad humana – y convertirlo en una mercancía que se comercia y vende, que desconocidos usan y desechan, la industria pornográfica comente el ataque más violento contra la dignidad de estas víctimas», comentaba la carta pastoral.

Descargar
La preocupación del obispo tiene fundamento. El pasado 28 de mayo, el periódico británico Independent publicaba los resultados de un estudio sobre el uso de internet para acceder a la pornografía. Según una encuesta llevada a cabo por Nielsen NetRatings, casi el 40% de la población masculina en Gran Bretaña visitó páginas webs pornográficas el año pasado.

La encuesta también encontró que más de la mitad de todos los niños han encontrado pornografía en internet «mientras buscaban otra cosa».

En Australia, el periódico de Melbourne Age advertía en un artículo el 4 de junio que los «affairs» de internet han sustituido los romances de oficina como principal causa de rupturas matrimoniales.

El artículo citaba a consejeros matrimoniales que decía que están viendo «más relaciones rotas por al ciber amor secreto que nunca, mientras los abogados informan de un aumento de los divorcios relacionados con internet».

El potencial de traiciones resultaba evidente en los comentarios hechos a Age por la psicóloga clínica de la Universidad de Swinburne, Simone Buzwell. Es la coautora del estudio «Finding Love Online» que incluye entrevistas con más de 1.000 personas. Buzwell encontró que la mitad de quienes han tenido un romance online ya tenían una relación en aquel momento.

Volviendo a Estados Unidos, un artículo en el Christian Science Monitor del 18 de agosto trataba el papel que la pornografía puede jugar al fomentar el comportamiento criminal. Está claro que no todos los adictos a la pornografía se vuelven violentos o comenten crímenes sexuales. Pero, advertía Corydon Hammond, codirector de la Clínica de Terapia Sexual y Marital de la Universidad de Utah: «No creo que pueda ver alguna vez a un delincuente sexual que no esté implicado en pornografía».

Esta preocupación por la pornografía también fue tratada en una sección especial del periódico Colorado Catholic Herald, publicada el 10 de noviembre. Cuando el uso de pornografía alcanza el nivel de adicción «en lugar de dirigirse hacia una relación cariñosa, el sexo se convierte principalmente en una experiencia química», explicaba un de los entrevistados, Dan Spadaro, del Imago Dei Counseling en Colorado Springs.

Esto significa que para un adicto, la mayoría de las demás relaciones importantes quedan a un lado. Los adictos también tienden a negar el problema y, en su lugar, culpan y critican a los demás. Se ha informado de un gran número de adictos que luchan con la depresión, observaba Spadaro.

También comentaba que el uso de la pornografía por los maridos tiene un efecto muy negativo en sus esposas. La esposa puede verse afectada por sentimientos de insuficiencia, pensando que no es suficientemente interesante para el marido. Además, como el uso de la pornografía suele implicar un ocultamiento por parte del marido, las esposa suelen sentirse traicionadas porque se les ha mentido.

Otro consejero entrevistado, Rob Jackson, añadía que los últimos estudios sugieren que las esposas suelen sufrir signos de estrés post-traumático. «Según mi experiencia, la mayoría sufrirá una mezcla de emociones, que incluyen cólera, tristeza, depresión», afirmaba.

Un cáncer
El cardenal Justin Rigali de Filadelfia describía con justicia la pornografía como «un cáncer de la cultura contemporánea». En la edición del 8 de junio del Catholic Standard and Times, el periódico de la archidiócesis, escribía: «La violencia, los abusos sexuales, los traumas psicológicos y las relaciones rotas son fruto de la pornografía».

El cardenal advertía de los peligros de las páginas webs pornográficas y pedía que los padres tomaran medidas para asegurar que sus hijos no tienen libre acceso a dicho material.

También animaba a todos a ir más allá de la atracción de la pornografía, hacia la verdadera belleza del amor marital, «un amor que es tanto unitivo como procreativo, un amor que refleja el amor sacrificial de Cristo por su Iglesia».

Uniendo su voz a los obispos que han hablado sobre este tema, Mons. Thomas Wenski, obispo de Orlando, Florida, se dirigió a los padres que están preparando la lista de regalos de Navidad. Sed cuidadosos al comprar dispositivos que darán acceso a la pornografía a vuestros hijos, advertía.

Escribiendo en el periódico Orlando Sentinel el 26 de noviembre, explicaba que con los dispositivos móviles como teléfonos, pdas, e ipods, «vuestros hijos serán capaces de acceder a toda la pornografía disponible en internet». Y si los adultos y matrimonios pueden resultar dañados con la pornografía, los niños son todavía más vulnerables. Consideraciones sensatas en medio de las preparaciones festivas.

Por el padre John Flynn
ZS06122021