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Terrorismo internacional

¿Qué es islamofascismo?

¿Qué es islamofascismo? "Fascistas islámicos" -- utilizado por el Presidente George W. Bush para los conspiradores del complot de atentado aéreo trasatlántico en ciernes -- y referencias de otras destacadas figuras a "islamofacismo", se han topado con protestas por parte de musulmanes que afirman que el término es un insulto a su religión. El significado y el origen del concepto, así como la legitimidad de las quejas acerca de él, han pasado a ser relevantes -- quizá con urgencia.

Admito una falta de modestia o de neutralidad en este debate, puesto que yo fui, como explicaré, el primer occidental en utilizar el neologismo en este contexto.

En mi análisis, tal como salió publicado originalmente inmediatamente después del horror del 11 de septiembre del 2001, islamofascismo se refiere al uso de la fe del Islam como disfraz de una ideología totalitaria. Este fenómeno radical es representado entre los musulmanes sunníes hoy por fundamentalistas tales como los wahabíes de financiación saudí, los jihadistas paquistaníes conocidos como Jama'atíes, o la Hermandad Musulmana egipcia. En las filas de los musulmanes chi'íes queda ejemplificado por Hezbolá en el Líbano y el grupo de amigos exclusivos que rodean al Presidente Mahmoud Ahmadinejad en Irán.

Las tipologías políticas deberían hacer distinciones, en lugar de confundirlas, y el islamofascismo no es ni un concepto improvisado, ni un concepto cogido por los pelos. Debería emplearse con detalle y precisión. Los movimientos indicados deberían ser tratados como islamofascistas, en primer lugar a causa de su congruencia con los rasgos definitorios del fascismo clásico, especialmente en su forma más significativa históricamente -- el Nacional Socialismo alemán.

El fascismo se distingue de la categoría general de política de extrema derecha por su disponibilidad a desafiar el civismo público y violar abiertamente la ley. Como tal, representa una salida radical de la tradición del ultra-conservadurismo. El segundo pretende preservar las relaciones sociales establecidas a través de la implementación de la ley y el refuerzo de la autoridad. Pero las organizaciones fascistas de Mussolini o Hitler, en su conquista del poder, no mostraron escrúpulos al romper la paz y repudiar las instituciones parlamentarias y las demás; los fascistas empleaban el terror tanto contra la estructura política existente, como contra la sociedad en conjunto. Es un error de concepción común de las ciencias políticas creer, a modo de marxistas amateur, que los fascistas italianos y los Nazis buscaban mantener el orden, proteger a las clases en el poder. Tanto Mussolini como Hitler agitaban contra "el sistema" que gobernaba sus países. Su fruidición a recurrir a la violencia callejera, los asesinatos y los golpes de estado apartaron a los fascistas italianos y alemanes de los defensores ordinarios de la élite en el poder, a la que buscaban reemplazar. Esto es una idea importante que nunca debería olvidarse. El fascismo no es simplemente una dictadura difícil u opresión por privilegios.

De manera similar, el islamofascismo persigue sus objetivos a través de la alteración voluntaria, arbitraria y gratuita de la sociedad global, ya sea a través de conspiraciones terroristas o mediante la violación de la paz entre estados. Al-Qaida ha recurrido al primer arma; Hezbolá, al asaltar el norte de Israel, utilizó la segunda. No existen actos de protesta, sino estrategias calculadas para la ventaja política a través de violencia en estado puro. Hezbolá demostró métodos fascistas tanto en su secuestro de soldados israelíes como al iniciar esa acción sin ninguna consideración hacia el gobierno libanés del que forma parte. En la práctica, la democracia libanesa es un enemigo mayor para Hezbolá que Israel.

El fascismo descansaba, desde la perspectiva económica, en una clase media resentida y frustrada en sus aspiraciones, y nerviosa acerca de la pérdida de su posición. La clase media italiana se sentía insegura en su estatus social; la clase media alemana estaba completamente devastada por la derrota del país en la Primera Guerra Mundial. Ambas se enfurecieron de manera irracional por sus dificultades económicas; esta rabia apasionada y sin control fue explotada y canalizada por los acólitos de Mussolini y Hitler. Al-Qaida se apoya en franjas de las clases medias saudí, paquistaní y egipcia que están furiosas por los muchos obstáculos a sus ambiciones, en el estado y en la sociedad. El público de Hezbolá es similar: la creciente clase media libanesa chi'í, que cree ser víctima de discriminación.

El fascismo era imperialista; exigía la expansión de las esferas de influencia alemana e italiana. El islamofascismo tiene ambiciones similares; los wahabíes y sus homólogos paquistaníes y egipcios buscan controlar a todos los musulmanes sunníes del mundo, al tiempo que Hezbolá se proyecta como aliado de Siria y de Irán a la hora de establecer el dominio regional.

El fascismo era totalitario; es decir, fomentaba una visión del mundo totalitaria -- una realidad social distinta que separaba a sus seguidores de la sociedad normal. El islamofascismo se compara con el fascismo al imponer una división estricta entre musulmanes y presuntos infieles. Para los radicales sunníes, la práctica del takfir -- declarar fuera de la comunidad islámica global o ummah a todos los musulmanes que no suscriban las doctrinas de los wahabíes, los Jama'atíes paquistaníes o la Hermandad Musulmana -- es una expresión de islamofascismo. Para Hezbolá, la postura de rechazo tajante en la política libanesa -- oponiéndose a todos los políticos que pudieran estar a favor de negociación política alguna con Israel -- sirve al mismo propósito. El takfir o "excomunicación" de los musulmanes ordinarios, al igual que el radicalismo chi'í de Hezbolá, también son importantes como herramientas indispensables y unificadoras del refuerzo de tales movimientos.

El fascismo era paramilitar; en la práctica, las élites militares italiana y alemana eran reticentes a aceptar el monopolio ideológico de los partidos fascistas. Tanto Al-Qaida como Hezbolá son paramilitares.

No creo que estas características sean intrínsecas de algún elemento de la fe del Islam. El islamofascismo es una distorsión del Islam, exactamente igual que el fascismo alemán y el italiano representaron perversiones del respetable patriotismo en esos países. Nadie argumenta hoy que el Nazismo poseía legitimidad histórica como expresión del nacionalismo alemán; solamente Nazis harían tales afirmaciones, para defenderse. De igual manera, los wahabíes y sus aliados argumentan que sus doctrinas son "simplemente Islam". Pero la cultura alemana existía durante siglos, aún existe así, sin someterse a los valores Nazis; el Islam generó una civilización que se extendió por todo el mundo, sobreviviendo con buena salud en muchos países hoy sin wahabismo ni chi'ísmo políticos, ambos de los cuales tienen menos de 500 años.

¿Pero qué hay de esos musulmanes primitivos que afirman que "islamofascismo" es un insulto? El 14 de agosto, The Washington Post citaba a un orador de una concentración pro-Hezbolá en Washington, como sigue "Sr. Bush: deje de llamar 'fascismo islámico' al Islam", decía Esam Omesh, presidente de la Sociedad Musulmana Americana, provocando una masiva aclamación por parte de la multitud. Dijo que no existe tal cosa, "igual que no existen cosas como fascismo cristiano".

Estos curiosos comentarios se pueden interpretar de diversas formas. Desde que el Presidente Bush utilizase el término "fascistas islámicos" para referirse a una conspiración terrorista, ¿tiene intención Omesh (cuya Sociedad Musulmana Americana es controlada por la Hermandad Musulmana egipcia) de aceptar la equiparación del Islam con dicho terrorismo, rechazando solamente la terminología que no le gusta? Probablemente no. Pero la afirmación de Omesh de que "no existen cosas tales como fascismo cristiano" es prueba de una profunda ignorancia histórica. Analistas importantes del fascismo vieron sus formas italiana y alemana reflejadas en el Ku Klux Klan en Estados Unidos y el movimiento contrarrevolucionario ruso de masas conocido como los 100 Oscuros. Ambos movimientos se basaban en el extremismo cristiano, simbolizado mediante la quema de cruces en América y los pogromos contra los judíos bajo los zares.

La Guardia de Acero fascista de Rumania durante el período entre guerras y en la Segunda Guerra Mundial era explícitamente cristiana -- su título oficial era "la Legión del Arcángel Miguel"; el fascismo cristiano también existe en forma de terrorismo Protestante en el Ulster, y fue visible en el movimiento de los Camisas Azules (católico) activo en el Estado Libre Irlandés durante los años 20 y 30. Tanto la Guardia de Acero como los Camisas Azules atrajeron a intelectuales de renombre; el teórico cultural Mircea Eliade en el primer caso y el poeta W.B Yeats en el segundo. Podrían citarse muchos casos similares. Es también significativo que Omesh no negase [también] la existencia de "fascismo judío" -- sin duda porque entre su tribu, el término se dirige contra Israel comúnmente. Israel no es un estado fascista, aunque algunos grupos judíos marginales ultra-extremistas podrían describirse así.

Concluyo con un resumen de un debate más oscuro acerca del término, que es sintomático de muchas formas de confusión en la vida americana hoy. Observé al principio de este texto que ni soy modesto ni soy neutral en la materia. Yo desarrollé el concepto de islamofascismo tras recibir en junio del 2000 un correo electrónico procedente de un musulmán sufí de Bangladesh residente en América, titulado "Los wahabíes: fascismo en traje religioso". Después residí en Kosovo. El 22 de septiembre del 2001 utilicé el término en el The Spectator de Londres. Pronto recibí el crédito de ello por Andrew Sullivan en su Daily Dish, y después fue atribuido a Christopher Hitchens, reconociéndome el segundo como el que lo utilizó antes. Mientras trabajaba en Bosnia-Hercegovina más recientemente, participé en un debate público con el filósofo musulmán paquistaní Fazlur Rahmán (1919-88), que impartió clases durante años en la Universidad de Chicago (no confundir con el radical paquistaní Fazlur Rehman), y que fue citado hablando de "fascistas islámicos".

Si tales preocupaciones parecen absurdamente egocéntricas, es interesante comprobar cómo Wikipedia, la enciclopedia online, trató la formulación del islamofascismo como herramienta analítica. Tras un largo e insignificante coloquio entre un usuario de Wikipedia que comentaba negativamente un libro anterior mío al tiempo que admitía que nunca había visto un ejemplar suyo y yo, Wikipedia (aludiendo colectivamente, como prefieren sus miembros) decidía adjudicarlo a otro historiador del Islam, Malise Ruthven. Pero Ruthven, en 1990, lo utilizaba para referirse a todos los gobiernos autoritarios de países musulmanes, desde Marruecos a Pakistán.

Hoy en día no me importa nada Wikipedia y sus malos entendidos, o la obsesión por el reconocimiento a mi trabajo. Pero Malise Ruthven estaba equivocado y seguiría equivocado en creer que autoritarismo y fascismo son lo mismo. Para matizar, el fascismo es algo distinto, y mucho peor, que la simple dictadura, sin importar lo cruel que la segunda pueda ser. Esa es una lección que debería haberse aprendido hace 70 años, cuando el Nazismo alemán demostró ser una aberración genocida y salvaje de la historia europea moderna, no solamente otra forma más de dictadura opresiva de derechas o una variedad particularmente violenta de colonialismo.

De igual manera, la violencia practicada por al-Qaida y Hezboláh, y por Saddam Hussein antes de ellos, ha sido distinta de otras expresiones de arabismo reaccionario, simple ideología islamista, o corrupción violenta en el mundo poscolonial. Entre la democracia, los valores civilizados y la religión normal por una parte, y el islamofascismo por la otra, no puede haber compromiso; como he escrito antes, es una lucha a muerte. El Presidente Bush acierta al decir que "Las democracias jóvenes son frágiles... esta podría ser la última y la oportunidad de oro [de los islamofascistas] para detener el avance de la libertad". Al igual que con los Nazis, nada que no sea la victoria de la democracia como mínimo puede garantizar la seguridad del mundo.


Por Stephen Schwartz

Grupo de Estudios Estratégicos

Colaboraciones nº 1168, 28 de Agosto de 2006

La ONU adopta una estrategia global en la lucha contra el terrorismo

La ONU adopta una estrategia global en la lucha contra el terrorismo La ONU adoptó ayer, en vísperas de la conmemoración del quinto aniversario del 11-S, una estrategia global contra el terrorismo, con medidas específicas que deberán aplicar los gobiernos y organismos internacionales y regionales.

Tras la adopción, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, manifestó que "el próximo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 debería servir para recordar solemnemente las consecuencias injustas y atroces del terrorismo en todas las partes del mundo".

En el documento aprobado se recogen las resoluciones y decisiones que se han tomado anteriormente por la Asamblea General y por el Consejo de Seguridad, y se pide a todos los Estados miembros que se adhieran a los distintos convenios y protocolos que se han puesto en vigor.

Por primera vez, en un plan estratégico de esta relevancia, se exhorta a los gobiernos del mundo a poner en marcha un sistema de asistencia para las víctimas del terrorismo y sus familiares con el objetivo de que puedan normalizar sus vidas tras la tragedia.

El documento también deja claro que las actuaciones que se lleven a cabo en la lucha contra el terrorismo deben ajustarse al derecho internacional y respetar los derechos humanos.

Otras novedades que presenta la nueva estrategia hacen referencia a la creación de un equipo especial dependiente del Secretariado de la ONU, para que coordine y dé coherencia a todas las iniciativas en la lucha contra el terrorismo que lleva a cabo la organización mundial.

las medidas En el plan estratégico destaca la creación de una base de datos sobre actos criminales en el campo de la biotecnología, así como acciones para impedir el uso de Internet por parte de los terroristas.

Además, se estipula que los gobiernos garanticen que no conceden el asilo a personas vinculadas con organizaciones terroristas y que aumenten el control fronterizo para evitar el tránsito de sospechosos terroristas, armas y otros materiales susceptibles de ser usados en actos terroristas.

En el área de la prevención, se insta a los gobiernos a promover el diálogo entre civilizaciones, culturas, gentes y religiones.

El Gobierno de Zapatero expresó ayer su satisfacción por la adopción "por primera vez" de una estrategia global de la ONU para combatir el terrorismo consensuada por los 192 países de la Asamblea General. Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores subrayaron que España ha tenido una participación "destacada" en el impulso de esta resolución, "colaborando activamente" con propuestas concretas hechas para el Informe del Secretario General de la ONU, Kofi Annan, titulado Uniéndonos contra el terrorismo: recomendaciones para una Estrategia Global contra el terrorismo . Uno de los elementos de relevancia para el Gobierno es que dicha estrategia reconoce la Alianza de Civilizaciones y otros programas dirigidos a fomentar el diálogo, tolerancia y entendimiento entre culturas, pueblos y religiones. Para el Gobierno, el plan contra el terrorismo "consolida" el papel que la Asamblea General está llamada a jugar en el marco de la lucha internacional contra el terrorismo. La estrategia reafirma la obligación de los Estados de respetar los Derechos Humanos, el Estado de Derecho, el Derecho Internacional de los Refugiados y el Derecho Internacional Humanitario como marco fundamental.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la clave para prevenir la violencia. El plan estratégico destaca que es crucial para prevenir el terrorismo impulsar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, con énfasis especial en la erradicación de la pobreza, y se alienta a la aplicación de programas de integración social de jóvenes inmigrantes.
El término 'terrorismo', sin definir. Algunos países criticaron que no se haya definido el controvertido término de terrorismo, que no haya una diferenciación con los actos que llevan a cabo algunos grupos en territorios ocupados, y que no se mencione el terrorismo de Estado.

Diario de Noticias de Navarra, 10 de septiembre de 2006

Hezbollah en la memoria española

Hezbollah en la memoria española


Visto el oficial tratamiento anestésico del problema libanés, a donde marcharán soldados españoles dentro de la fuerza multinacional interina desplegada por la ONU, no está de más recordar que fueron terroristas hezbollíes de la Yihad Islámica los que dinamitaron en 1985 el restaurante “El Descanso”, frecuentado por soldados norteamericanos de la base de Torrejón. Hubo 18 muertos y más de un centenar de heridos.

Califico de “anestésico” el tratamiento de la cuestión en la que deberán de actuar nuestros soldados, no porque el doctor Clos, especialista en esa materia clínica, venga a Madrid desde el Ayuntamiento de Barcelona a relevar a Moratinos en el Ministerio de Asuntos Exteriores, en vez de hacerlo en el Ministerio de Industria, por regresar a Barcelona su actual titular: el candidato Montilla a la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Lo digo porque en la abierta práctica de la equidistancia política y moral entre Estado y terroristas, entre Israel y la guerra terrorista de Hezbollah —por algo más que parapetarse entre la población civil libanesa—, la política de este Gobierno olvida, si es que lo supo alguna vez, aquello que fue el primer atentado del terrorismo islámico en España.

Conviene menos olvido y ninguna anestesia en materia como ésta. Ya hay sangre española derramada por esta cepa islamista, nacida por amitosis o segregación nuclear de los Guardias de la Revolución iraní en los primeros años de la jefatura revolucionaria del imán Jomeini: guía espiritual el presidente Mahmud Ahmadineyad, que trae en jaque a la comunidad internacional, comenzando por Kofi Annan, secretario general de la ONU que la representa y que ayer visitaba España.

Una visita, principalmente, para agradecer que nosotros los contribuyentes españoles le hayamos puesto el avión con el que ha viajado por toda la geografía del conflicto, incluido el propio Irán, que no sólo amenaza a Israel e invoca su desaparición, sino que despierta sensible inquietud entre los Estados árabes, con los que comparte el golfo del petróleo y la punta de un océano, además de dominar, por el Estrecho de Ormuz, el tráfico marítimo del crudo extraído de aquella cuenca.

La política del actual Irán, ubre nutriente de Hezbollah (que permite a ésta distribuir indemnizaciones de guerra después de la reciente campaña militar), encuentra en la diplomacia de esta Moncloa receptividad, comprensión y poco menos que acogida bajo el arco de la Alianza de Civilizaciones: pacifismo virtual no cuajado y ya engrasado con los caudales del petróleo persa.

El presidente iraní, al igual que el de Venezuela, dispara con el talonario. Y así se enlazan y conciertan las danzas y contradanzas de los emisarios y mensajeros. El propio Felipe González, que reclamó en declaraciones a los medios la condición privada de sus visitas a Teherán, se encuentra en Madrid con Kofi Annan para hablar poco menos que oficialmente del desafío iraní, puesto que ambos han sido recientísimos interlocutores de Ahmadineyad.

Acaso por el temario de la agenda que ayer traía Annan de su periplo por Oriente Próximo y Medio, una música a lo Ketèlbey hacía que por la diplomacia y la paradiplomacia (diplomacia y negocios, política y parapolítica) se escucharan los sones recurrentes de un mercado persa…

También de los frutos de ese mercado vive Hezbollah, a la que, para regocijo de Teherán, se ensalza ahora desde el antisemitismo, por haber inducido en Líbano la demoledora respuesta de Israel contra la emboscada mortal a una patrulla israelí. Hezbollah se configura como terrorismo puro y duro en la memoria española, pero la munificencia de sus promotores hace que parezca otra cosa.

José Javaloyes

Estrella Digital, 8 de septiembre de 2006

Una web islamista radical pone a Albiac y a Juaristi en el punto de mira

Una web islamista radical pone a Albiac y a Juaristi en el punto de mira Al primero que pusieron en la diana fue a Gustavo de Arístegui. Le acusaban de ser "uno de los personajes más representativos de la islamofobia en España". Declaraban así al diputado popular "enemigo del Islam", lo que significa para los radicales una invitación a atentar contra su persona. En la misma web donde aparecían estas acusaciones son ahora tachados de anti-musulmanes e islamófobos diez escritores más, entre los que se encuentran Jon Juaristi, Gabriel Albiac y un blogero de Periodista Digital. No es broma.

Las palabras de Yusuf Fernández, portavoz de la Federación Islámica de España, publicadas en www.webislam.com fueron recogidas por Mohamed Al Moaddem en la página web www.elaph.com. En un artículo, haciéndose eco de la "denuncia" de Yusuf Fernández, Al Moaddem llama al dirigente popular "enemigo del Islam", haciendo referencia a su obra "La Yihad en España" como una “herejía”. Al Moaddem llega a pedir "derramamiento de sangre". Estas acusaciones fueron recogidas por un comunicado de un grupo yihadista internacional. En este comunicado se llama al atentado contra la vida del dirigente popular.

De la caracterización como "islamófobo" a la más descarnada amenaza. Así se las gastan los islamistas radicales. Ahora le toca el turno a otros diez articulistas. En la misma web donde empezó todo, webislam, en un artículo titulado "anti-judio o anti-musulmán, ¿acaso no es lo mismo?" se trasladan textos de diez autores para concluir tachando a los articulistas de anti-musulmanes y de padecer "islamofobia". Entre ellos se encuentran Gabriel Albiac, Jon Juaristi y un blogero que tiene su espacio en Periodista Digital.

Comparando textos "anti-judios" con otros escritos por estos autores el texto, firmado por Abdennur Prado, Presidente de Junta Islámica Catalana, termina caracterizandoles de "anti-musulmanes".

Por su interés, reproducimos la parte concluyente del texto aparecido en webislam:

Espero que este experimento sea ilustrativo sobre el tipo de calumnias a las que estamos acostumbrados los musulmanes: los textos son una muestra entre cientos del mismo tipo. La imagen que se pretende divulgar es la de que el islam es una religión fanática y que todo musulmán es un asesino en potencia. Para lograr este objetivo, toda mentira se considera válida, sin importar su desmesura. Dado que existen numerosos medios de comunicación repitiendo estas consignas, los musulmanes nos vemos desbordados, incapaces de responder a la avalancha. Cuando queremos hacerlo, los medios de comunicación que han publicado las calumnias nos niegan el acceso.

Mediante este ‘juego de las sustituciones’, hemos tratado de poner de manifiesto lo siguiente:

1. En las sociedades occidentales de principios del siglo XXI, se está propagando a gran escala un mensaje de odio hacia el islam, que se difunde con total impunidad en todo tipo de medios de comunicación.

2. Existe una segregación del odio. Las mismas palabras que en relación al judaísmo serían consideradas como racismo anti-judío, si se dirigen contra el islam no despiertan ninguna indignación.

3. Este tipo de odio religioso es habitual en numerosos autores y medios de comunicación judíos (en realidad, debería decir ‘sionistas’: esta islamofobia está relacionada con la demonización de la resistencia palestina, la defensa de la invasión de Iraq, la apología del neoliberalismo y los ataques a la izquierda democrática).

4. La islamofobia repite todos los argumentos utilizados por el antisemitismo clásico europeo, que condujeron a la Shoá. Es un discurso esencialmente antisemita, con la idea de ‘Eurabia’ (el complot para una ‘invasión islámica de Europa’) como equivalente de los ‘Protocolos de los sabios de Sión’.

Al escribir este artículo, mi intención es poner de manifiesto como muchas veces en nuestro afán de defender ‘lo propio’ caemos en el odio ‘al otro’, sin apenas darnos cuenta. Los que hayan juzgado como judeofobos o antisemitas los textos iniciales, se verán en la obligación de reconocer que también los originales constituyen muestras de propagación de odio por motivos religiosos, en este caso hacia el islam. De igual modo, los musulmanes que no haya visto nada ilícito en los textos iniciales, no tendrán derecho a quejarse ante los originales. Dicho de otro modo: también hay musulmanes que se rasgan las vestiduras por la islamofobia, y sin embargo apenas se preocupan de la judeofobia. Esto también es evidente en el caso de muchos judíos (la mayoría de los autores citados son judíos), para los cuales la judeofobia es el gran mal, mientras la islamofobia es algo perfectamente aceptable.

Pero, ¿acaso el odio no es el mismo? ¿Es lícito el odio hacia al judaísmo y no lo hacia el islam, o viceversa? En un artículo sobre el antisemitismo europeo, titulado ‘Viaje al infierno’, la periodista Pilar Rahola escribe: “Y recordemos lo básico: enseñar a odiar a los judíos es, lisa y llanamente, enseñar a odiar.” No podemos estar más de acuerdo: enseñar a odiar a los musulmanes es, lisa y llanamente, enseñar a odiar. En este punto, solo un racista establecería diferencias.

Y sin embargo, lo que parece una aberración en el caso de los judíos, es justificado en el caso de los musulmanes. A pesar de los informes elaborados por la Unión Europea, y de las recomendaciones de Naciones Unidas para luchar contra esta lacra, asistimos a un discurso que trata de justificar el odio. Como ejemplo, queremos fijarnos en una frase del ‘manifiesto anti-islamista’, publicado hace unos meses por Ayaan Hirsi Ali, Salman Rushdie, Bernard-Henri Lévy, y otros. Resulta reveladora la siguiente frase:

«Rechazamos renunciar a nuestro espíritu crítico por miedo a ser acusados de "islamofobia", un concepto desafortunado que confunde la crítica del Islam como religión con la estigmatización de sus creyentes.»

Apliquemos el ‘juego de las equivalencias’:

«Rechazamos renunciar a nuestro espíritu crítico por miedo a ser acusados de "judeofobia", un concepto desafortunado que confunde la crítica del Judaísmo como religión con la estigmatización de sus creyentes.»

¿Se imagina alguien lo que se nos diría si publicásemos un manifiesto donde se justifica la judeofobia, bajo el argumento de que se trata de una crítica del Judaísmo y no una estigmatización de los judíos? Y sin embargo el manifiesto en cuestión es presentado como un manifiesto por la democracia y por la libertad. Entonces, ¿también lo es su traslación? Esto pone de manifiesto lo que nos quieren inculcar: mientras la incitación al odio al judaísmo es considerado como un delito, la incitación al odio hacia el islam es presentada como una muestra lícita de libertad de expresión, en aras de la ‘defensa de occidente ante la invasión islámica’.

En España, el diputado del PP Gustavo de Aristegui ha llegado al extremo de negar la existencia de la islamofobia: “El portavoz de la mezquita de Madrid está declarando en la prensa que hay islamofobia, cuando esta afirmación es absolutamente falsa”.

¿No hay islamofobia? ¿Qué decir entonces de los ataques a mezquitas recogidos en los informes oficiales, de las campañas contra la apertura de mezquitas? ¿Qué decir del discurso que trata de generar el rechazo a todo lo islámico alimentando el mito de la ‘invasión islámica de Europa’? ¿Se trata invenciones creadas pare eludir cualquier crítica al islam? Los musulmanes europeos sabemos lo que es vivir bajo sospecha, mientras se difunde toda clase de calumnias. No estamos contra la crítica hacia nuestra religión. La crítica constructiva y documentada es sana, incluso positiva para los creyentes, ya que nos ayuda a revisar nuestra tradición y a repensar el islam aquí y ahora. Estamos contra la propagación del odio mediante la repetición mediática de toda clase de mentiras. Puede decirse impunemente que el deber de un musulmán es matar al que no lo sea, y a continuación tachar nuestra indignación de ‘victimismo’ y de falta de sentido crítico.

Los musulmanes occidentales vivimos bajo un clima de terror intelectual constante, que afecta y mucho a nuestra vida cotidiana. Hablamos de discursos que nos presentan sospechosos ante nuestros vecinos. Las llamadas a ‘pasar a la acción’ en internet son constantes, lo cual pone en conexión a estos ‘defensores de la democracia’ con los movimientos neonazis. Cada día recibimos correos insultantes, amenazas de ciudadanos contaminados por discursos como los citados. Leemos en un blog: “Cada musulmán que nace en Europa es una bomba de relojería”. Tengo dos hijas pequeñas, y lo único que puedo hacer es estrecharlas. ¿Qué pensaría cualquier lector judío si leyese la misma frase cambiando la palabra ‘musulmán’ por ‘judío’? ¿Son los recién nacidos bombas de relojería? Supongo que el judío que leyese algo semejante se sentiría estremecido, como el cristiano que leyese eso sobre los bebés cristianos en un periódico pakistaní. Debemos ser conscientes de lo que está sucediendo entre nosotros. Se están estableciendo las bases ideológicas para justificar el genocidio de los musulmanes europeos. Dios no lo quiera.

Quiero pedir un mínimo de reflexión a mis hermanos judíos y cristianos, musulmanes o ateos, así como al conjunto de la ciudadanía. La demonización del islam en su conjunto constituye una ofensa hacia millones de personas que nada tienen que ver con las desviaciones políticas que tanto nos preocupan. Buscar en el islam la explicación al terrorismo o a las tiranías del mundo árabe es tan equivocado como buscar las bases de las dictaduras latinoamericanas del siglo pasado en el cristianismo. Tan equivocado como pensar que los asesinatos selectivos de Israel tienen que ver con la religión judía. Las religiones son caminos de salvación, de liberación personal y colectiva. Debemos colaborar en la preservación de lo más noble de nuestras tradiciones, trabajar en el camino del encuentro frente a todos aquellos que tienen intereses (muy poco espirituales) en que el enfrentamiento prevalezca.

Exigimos la equiparación de la islamofobia con el antisemitismo. Segregar entre los diferentes odios por motivos religiosos es una forma perversa de racismo. Como no nos cansaremos de repetir, no se trata de algo diferente, sino del mismo fenómeno con rostro nuevo. La islamofobia es una amenaza para la democracia en Europa. La islamofobia es el fascismo del siglo XXI.

¡No es broma!

Juan C. Osta (Periodista Digital).-

Amenazas a Arístegui: ya están aquí

Amenazas a Arístegui: ya están aquí La condena a muerte a Salman Rushdie a finales de los ochenta suena hoy a prehistoria, pero nos muestra que el pasado siempre es susceptible de empeorar. La amenaza islamista a las libertades humanas se actualiza cada día. La lista cada vez es más larga, pero recordemos algunos de sus miembros: la italiana Oriana Fallaci, la holandesa-somalí Ayaan Hirsi Ali, el danés Flemming Rose, editor del Jyllands-Posten o el francés Alain Finkielkraut. Todos ellos tienen dos características en común: se han posicionado con firmeza frente a la ideología islamista que los amenaza de muerte y son atacados e insultados desde sus propios países por el pacifismo bienpensante. Algunos aún aguantan mal que bien en Europa. Otros ya han huido de sus hogares europeos rumbo a ese rancio y dictatorial país que es Estados Unidos.

Pues bien, ya tenemos a un español para engrosar las listas. Las amenazas de muerte recibidas por Arístegui debieran llamar a la reflexión, y con urgencia. Por un lado porque nos recuerdan que hay gente dispuesta a matar si no oye lo que desea. Por otro lado porque no defender a estas personas con todas las consecuencias, por razones ideológicas, roza lo miserable. Y en este aspecto, mucho deben cambiar las cosas.

Hace cinco años, parte de la "intelectualidad" española hizo a Estados Unidos responsable de los atentados del 11-S. Los mismos hicieron creer que la masacre del 11-M era culpa del pérfido Aznar y de su guerra. Analizaron con detalle los casos de Fallaci o Jyllands-Posten para concluir que lo tenían merecido por provocadores e irrespetuosos. Todo con tal de no llamar terrorista al terrorista, lo que nos es ya bastante conocido: el gobierno de Rodríguez Zapatero creyó que poniéndose de lado, el islamismo pasaría de largo y mataría a otros. Su laxitud moral dejaba a millones de personas abandonadas al burka y a la ablación, pero le daba exactamente igual.

Pero a la flojera moral unió la negligencia política: la estrepitosa retirada española de Irak dio lugar a juergas mitineras de Blanco, De la Vega o Zapatero contra "la derecha y su guerra". Pero los terroristas lo interpretaron como una rendición y como la demostración de que golpeando a las democracias europeas, éstas acabarían cediendo. Favor que les hizo Zapatero a británicos, australianos o polacos, y que algún día le devolverán al pacífico presidente. Además, tampoco nos libra a nosotros del terror.

A Zapatero ni se le ocurrió pensar que los terroristas siempre quieren más, que su odio al decadente Occidente no entiende ni de fronteras ni de las marrullerías electorales que entusiasman al marido de Sonsoles. Nos han declarado una guerra total, que busca matar a nuestros militares, pero también a nuestros políticos, escritores, comerciantes o trabajadores de la construcción. Nadie se libra de estar en el punto de mira de esta gente, porque no elegimos ser sus enemigos, sino que ellos nos eligen a nosotros.

Pues bien, ya han llegado. Ya están aquí. Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que Arístegui es el primero pero no será el último que es situado en el punto de mira del islamismo criminal. La certeza de que al político del PP seguirán otros por decir o escribir algo que incomode al mulá de turno, debiera preocupar, y mucho, a la sociedad y al Gobierno de la paz perpetua. A no ser que éste piense que la cosa no va con él, por ignorancia, por indecencia o por ambas cosas a la vez.

Libertad Digital, 26 de agosto de 2006

Tres muertos y 35 heridos por las cinco explosiones sufridas en Turquía

Tres muertos y 35 heridos por las cinco explosiones sufridas en Turquía Cinco explosiones ocurridas en menos de 24 horas en Estambul y dos ciudades turísticas han dejado tres muertos y 35 heridos mientras la policía intenta esclarecer lo sucedido y un grupo radical ha asumido la autoría de uno de los atentados. La última deflagación, en la que tres personas perdieron la vida y al menos 18 resultaron heridas, según el canal de televisión turco NTV, ocurrió en la ciudad turística de Antalya, situada en la costa mediterránea, a las 16.45 hora local (13.45 GMT).


La detonación, que tuvo lugar en un edificio de oficinas situado en la zona comercial de Kalekapisi, afectó también a varios restaurantes y vehículos ubicados en las cercanías. La policía acordonó la zona para comenzar las primeras pesquisas y los heridos, entre los que se encuentran varios niños, fueron llevados a los hospitales cercanos.

Este suceso, tuvo lugar menos de 24 horas después de que otras cuatro explosiones dejaran 27 heridos en Estambul y en la ciudad de recreo de Marmaris, en la costa del mar Egeo. Según las autoridades, la mayoría de los heridos en Estambul y Marmaris, todos ellos fuera de peligro, son turcos, aunque diez son de nacionalidad británica.

La policía comenzó a investigar los hechos mientras un grupo radical, denominado Halcones de liberación del Kurdistán, que se cree vinculado al Partido de los Trabajadores del Kurdistán, ha asumido la autoría del atentado en Marmaris, en el suroeste del país, en un comunicado enviado a varios medios de información.

En la nota, el grupo promete continuar sus atentados dentro de Turquía y declara que desea que los turistas no visiten este país. Los Halcones de liberación del Kurdistán han sido los responsables de varios ataques con bomba en Estambul.

La tres explosiones que sacudieron Marmaris, en la provincia de Mugla, fueron casi consecutivas y se pudieron sentir al filo de la medianoche hora local (21.00 GMT).

La policía, citada por la agencia Anatolia, ya había mostrado sus sospechas de que uno de estos atentados hubiera sido perpetrado por rebeldes kurdos próximos al PKK. Sin embargo, por el momento se desconoce si los atentados de las tres ciudades están relacionados.

"Los equipos de la policía y la gendarmería están investigando lo sucedido. Capturaremos a los que lo perpetraron y los llevaremos ante el público cuanto antes", dijo el gobernador de la provincia, Temel Kocaklar.

Tras las explosiones, la policía reforzó la seguridad en la zona y se instalaron controles en las principales entradas y salidas de la ciudad. Sin embargo, el despliegue policial no ha logrado, hasta el momento, la detención de ningún sospechoso de haber participado en el triple ataque de Marmaris.

La primera deflagración ocurrió en un microbús y, según fuentes policiales, fue la que causó los veintiún heridos, mientras que las dos siguientes bombas explotaron en sendos cubos de basura situados en una de las principales avenidas de la ciudad, repleta de comercios, aunque no causaron víctimas.

La quinta explosión tuvo lugar, también la pasada madrugada, en un barrio humilde de Estambul, donde seis personas resultaron heridas según fuentes policiales. El suceso ocurrió en el distrito Bagcilar de la ciudad, en las inmediaciones de la oficina del gobernador.

La costa mediterránea turca es un popular destino de vacaciones para cientos de miles de europeos, que la visitan mayoritariamente durante los meses de verano. Antes del inicio del verano, el PKK amenazó con lanzar una campaña de ataques contra objetivos turísticos del país dentro de su lucha contra el gobierno central de Ankara.

El año pasado, grupos separatistas kurdos hicieron estallar una bomba en un minibús de la ciudad turística de Kusadasi, donde acabaron con la vida de cinco personas -entre ellas una mujer británica y un joven irlandés- e hirieron a trece más.

En el 2004, tras cinco años de tregua unilateral declarada por el PKK, los enfrentamientos entre los milicianos kurdos y las fuerzas de seguridad se reanudaron e intensificaron el año pasado en el sureste del país y también aumentaron los atentados en diferentes zonas de Turquía.

Estrella Digital, 29 de agosto de 2006

Sendero Luminoso pedirá una amnistía general al Gobierno peruano

Sendero Luminoso pedirá una amnistía general al Gobierno peruano El líder del grupo terrorista Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, pedirá al Gobierno del socialdemócrata Alan García una "amnistía general" para todos los participantes en la guerra interna que asoló al país entre 1980 y 2000, ha anunciado hoy su abogado, Manuel Fajardo.

El letrado ha añadido que esta solicitud se concretará durante la próxima semana con la intención de lograr "la reconciliación" nacional.

Guzmán y su pareja, Elena Iparraguirre, que están presos junto a la cúpula "senderista" en la base naval del puerto del Callao desde 1992, solicitarán al Ejecutivo peruano "una solución política a los problemas originados por la guerra popular", ha precisado el abogado.

Esta petición ya fue formulada, sin éxito, a los gobiernos de Valentín Paniagua (2000-2001) y Alejandro Toledo (2001-2006), pero en esta ocasión incluirá además a los militares acusados de haber cometido delitos durante ese período.

Asimismo, Sendero también pretende que la amnistía se extienda a los miembros del movimiento ultranacionalista "etnocacerista" que participaron el 1 de enero de 2005 en un levantamiento dirigido por el mayor retirado Antauro Humala contra el gobierno de Toledo en la ciudad andina de Andahuaylas.

En esa asonada murieron cuatro policías y tres rebeldes, mientras que decenas de estos últimos permanecen en prisión a la espera de los procesos en su contra.

La figura de García

Fajardo ha explicado que los dirigentes de Sendero Luminoso han decidido reiterar su petición de amnistía porque el Gobierno de García "está en una mejor posición para asumir la solución a los tiempos de guerra, porque ya ha pasado un tiempo pertinente".

"Tiene experiencia de gobierno que puede ayudar a cerrar la herida abierta en el país, y el Partido Aprista es organizado y, por tanto, tiene mayores posibilidades de resolver los problemas", ha comentado en alusión al primer gobierno de García (1985-1990).

Fajardo ha asegurado que "la reconciliación no puede ser excluyente", ya que, según ha dicho, diversos sectores implicados en la guerra interna también han planteado "sus propias amnistías".

El anuncio de la solicitud ha sido hecho público dos días antes del tercer aniversario de la presentación del Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) que investigó la guerra interna. Ese organismo ha concluido que el conflicto dejó más de 69.000 muertos, la mayor parte de ellos atribuibles a Sendero Luminoso.

Los líderes terroristas fueron condenados a cadena perpetua por tribunales militares, pero en 2003 esas sentencias fueron anuladas y actualmente se les somete a nuevos procesos en el fuero civil en cumplimiento de una resolución del Tribunal Constitucional.

Periodista Digital, 27 de agosto de 2006

Militares y gendarmes marroquíes implicados en una red terrorista

Militares y gendarmes marroquíes implicados en una red terrorista "Ansar Al Mahdi" fue desmantelada recientemente y 52 personas fueron detenidas acusadas de preparar actos terroristas en territorio marroquí

El ministro marroquí de Interior, Chakib Benmusa, dijo ayer ante una comisión de la Cámara de Representantes que cinco militares, tres gendarmes y un oficial de la Dirección General de la Seguridad Nacional aparecen implicados en una red terrorista desmantelada recientemente. "Eso no significa que el Ejército y las fuerzas de seguridad hayan sido infiltradas por los terroristas", indicó el ministro, para quien "se trata solamente de casos marginales".

La red terrorista autodenominada "Ansar Al Mahdi" fue desmantelada recientemente por los servicios de seguridad y un total de 52 personas fueron detenidas, acusadas de preparar actos terroristas en el territorio marroquí.

"Los miembros de esa red han llagado a una fase de preparación muy avanzada y estaban a punto de pasar a organizar ataques contra lugares sensibles en Marruecos, como administraciones del Estado, representaciones extranjeras y personalidades políticas", indicó el ministro.

El grupo "Ansar Al Mahdi" está encabezado por Hasán Jatab, antiguo detenido en el marco de la organización integrista "Salafía Yihadía", que fue acusada de ser la responsable de los atentados de Casablanca del 2003.

El 16 de mayo del 2003 un grupo de doce terroristas suicidas perpetró una cadena de atentados en Casablanca en los que murieron 45 personas.

Más de mil personas fueron detenidas y condenadas por tribunales marroquíes acusadas de formar parte de esa corriente radical integrista.

Estrella Digital, 25 de agosto de 2006