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LA CIUDADANIA VASCA ANTE EL PROCESO POLITICO (y III)

LA CIUDADANIA VASCA ANTE EL PROCESO POLITICO (y III)

La oportunidad, percibida como real, mayor y con más base que en 1998
La ciudadanía vasca mantiene un alto grado de expectativas, mayor que en el proceso de Lizarra-Garazi, en torno al actual. Las diferentes encuestas constatan que una clara mayoría social asume además que el alto el fuego de ETA no es el final sino el primer paso (75%) y estima que hubo algunos avances previos.

La decisión de ETA de iniciar un alto el fuego permanente el pasado 22 de marzo aparece en las encuestas publicadas estos meses como el elemento decisivo para el despegue del proceso. Estos sondeos dejan numerosos detalles más sobre la percepción social mayoritaria sobre cómo se ha gestado la oportunidad actual, quiénes son sus responsables, qué posibilidades de desarrollo tiene y cuáles son sus claves. De los diferentes sondeos pueden extraerse estos titulares:

«Voluntad sincera de ETA»

«¿Cree usted que ETA tiene voluntad sincera de paz?», preguntó la encuesta «Alto el fuego permanente y proceso de paz» encargada por Lakua en abril. La respuesta fue concluyente: el 64% dijo sí, siete puntos por encima de la respuesta a la misma pregunta formulada en febrero de 1999, cinco meses después de la suspensión de acciones armadas tras la Declaración de Lizarra-Garazi. Ahora son además la mitad que entonces (12% frente a 24%) quienes se declaran escépticos.

Se podía esperar que el Euskobarómetro y el navarrómetro matizaran esta impresión, pero en ambos queda de manifiesto el nivel de la expectativa. La última encuesta de la UPV admite que «la mayoría de los vascos cree en la voluntad de ETA». Y en la del Parlamento navarro, pese a su formulación simplista («¿cree usted que se llegará a un cese definitivo de la violencia?»), son un punto más los partidarios del sí que los del no.

«Dialogo y pacto previo»

La sociedad deja claro que a este punto no se ha llegado por casualidad. El Euskobarómetro lo evidencia cuando se interesa por las razones del alto el fuego. Pese a ofrecer un amplio catálogo de opciones en clave de derrota de ETA, las elegidas mayoritariamente son otras dos:para el 79%, la izquierda abertzale ha decidido «cambiar de estrategia para obtener mejor sus objetivos políticos»; y para el 59%, «los intermediarios de ETA y el Go-bierno español han estado dialogando y pactando las condiciones anteriores y posteriores del alto el fuego permanente».

En esta misma encuesta se pide valorar el grado de protagonismo de diferentes actores. Triunfa la opción del «cambio de gobierno y actitud de Zapatero», casi a la par de quienes interpretan que lo importante ha sido «la movilización de la sociedad civil» y «la predisposición de la izquierda abertzale tras Anoeta». Por contra, muy pocos creen que la clave sea «la política antiterrorista del PP», «los efectos del Pacto Antiterrorista», «la acción de las organizaciones de víctimas»...

«Subidon en el PSOE»

La encuesta de Lakua constata una percepción generalizada de optimismo tras el alto el fuego, de la que sólo se desmarca de forma extremada el PP. Quienes más «ilusionados» aparecen según estos datos de abril son los simpatizantes de la izquierda abertzale, de EBy del PSOE. Hay un dato muy reseñable al respecto: tras el alto el fuego de 1998 se realizó esta misma pregunta, y entonces la lectura de los simpatizantes del PSE era diametralmente opuesta a la actual. Entonces sólo el 41% se declaraba ilusionado frente al 63% actual, y por contra el 48% de su base social afirmaba estar preocupada, una opción que ahora sólo escoge el 21%.

La diferencia es especialmente llamativa si se tiene en cuenta que en el resto de filiaciones políticas las sensaciones actuales son prácticamente calcadas a las de entonces. En el PNV, por ejemplo, hay tanta ilusión como hace ocho años, aunque suben ahora factores más objetivos como el «optimismo» y decrecen en paralelo otros como el de la «preocupación» y la «confusión» de entonces.

«El alto el fuego, inicio»

Contrariamente también a algunos de los resultados de 1998 y 1999, en el momento actual el alto el fuego de ETA se percibe claramente como inicio, no como final. El Gabinete de Prospección Sociológica de Lehendakaritza preguntó en el mes de abril si «con este alto el fuego se soluciona definitivamente el problema vasco, es un primer paso para la solución o seguimos igual que antes», y resalta que únicamente el 6% lo interpretó como un punto final (prácticamente todos eran simpatizantes del PSE o el PNV). Tres de cada cuatro encuestados tienen claro que la iniciativa de ETA «es un primer paso para la solución», mientras que el 11% restante (los partidarios del PP) contestan que tras el 22-M «seguimos igual».

«Hablar de todo con todos»

El resultado anterior lleva a preguntarse acto seguido qué cree la sociedad vasca que hay que hacer tras ese primer paso de ETA. La misma encuesta ofrece varias opciones que reciben respaldo abrumador. Así, los encuestados aceptan de forma muy clara y contundente que «ningún partido debe quedar excluido del proceso de pacificación» (85%), que «hay que hablar de todo, sin límites previos» (87%) y que «en un escenario de paz debemos respetar la voluntad mayoritaria de los vascos y vascas» (88%). Yalertan también de que «el enfrentamiento entre partidos políticos perjudica al proceso de paz» (87%), en referencia a las disputas que provoca el PP.

«91% por la negociacion»

El Euskobarómetro posterior al alto el fuego muestra que la ciudadanía vasca no tiene dudas de que el Gobierno español y ETA deben negociar. «En el último semestre se ha vuelto a reforzar (nueve puntos más) la preferencia mayoritaria de los vascos (91%) por una eventual negociación Gobierno-ETA», si bien la encuesta le introduce coletillas como «condicionada a que ETA abandone las armas».

Los responsables de la encuesta constatan que, en coherencia con lo anterior, «sigue habiendo una minoría en constante retroceso de menos de uno de cada diez vascos (5%) que rechazan cualquier tipo de negociación».

«Contrapartidas, si»

Este mismo bloque del Euskobarómetro ofrece unas respuestas muy significativas al plantearse al encuestado qué estaría dispuesto a aceptar en una eventual negociación entre el Gobierno de Zapatero y ETA. El discurso contra el llamado «precio político» no parece tener muchos adeptos entre los interpelados, ya que el 64% afirma que aceptaría «contrapartidas políticas» que no se concretan pero que sólo rechaza el 16% (y eso pese a que tanto el PP como el PSOE insisten en negar cualquier opción al respecto).

Más mayoritaria aún es la posición de quienes están dispuestos a que de esa eventual negociación salga una convocatoria de referéndum (73% de sí y 12% de no). Y en una cota similar (72% frente al 11%) quedan quienes aceptan lo que el encuestador denomina como «las medidas de gracia y reinserción».

Las conclusiones de este estudio matizan que estas opciones son escogidas mayoritariamente por los abertzales (por encima de los cuatro quintos en este sector), «pero dividen profundamente a los no nacionalistas, a pesar de su evolución favorable a tales concesiones, con la única excepción de la de las contrapartidas políticas».

«90% de esperanza de paz»

Como colofón a todo este compendio de valoraciones, la «esperanza de consolidar la paz» es medida por el sondeo de Lehendakaritza de abril, apenas unas semanas después del anuncio del alto el fuego, y alcanza cotas desconocidas: el 90% cree en esta consolidación y sólo el 5% apuesta por lo contrario. Por citar algunos indicadores previos, esta esperanza se situaba en el 59% en octubre de 2002, subió al 79% en noviembre de 2005 (tras la llegada del Gobierno del PSOE, la Declaración de Anoeta y otros elementos) y escala ahora hasta el 90%.

Los más optimistas al respecto son quienes afirman simpatizar con la izquierda abertzale encarnada en la encuesta por EHAK (98%), seguidos de los del PNV (96%), EB (94%) y EA (90%). Y los más escépticos son los del PP, aunque una cota muy estimable del 79% reconoce que sí tiene esperanzas de que la nueva situación se consolide. -

IRUÑEA



80% por el acercamiento y 40% por la amnistia para todos los presos
La desactivación de los mecanismos represivos en un eventual proceso de pacificación no ha sido excesivamente estudiada en estos sondeos. Los impulsados desde el Gobierno de Lakua no han entrado por el momento en cuestiones como la desmilitarización o los sumarios judiciales pendientes, aunque sí lo han hecho en la cuestión de la política carcelaria. El sondeo elaborado a partir del trabajo de campo realizado en el mes de abril sirvió para reafirmar algo conocido a estas alturas: que la demanda de acercamiento de presos está plenamente generalizada en la sociedad vasca, antes incluso del alto el fuego de marzo.

El Gabinete de Prospecciones Sociológicas lo vinculó, en cualquier caso, a esta iniciativa y preguntó si «en su opinión, ante el alto el fuego de ETA, ¿los gobiernos español y francés deberían acercar a los presos y presas vascas a cárceles del País Vasco?». El 73% dijo que sí, y sólo el 10% que no. El rechazo al acercamiento queda monopolizado por el PP (el 52% de sus simpatizantes no lo quiere) y, en muchísima menor medida, por el PSE (20% en este sector).

En el partido de Patxi López, por cada partidario de mantener la dispersión en sus términos actuales aparecen más de tres encuestados proclives a la repatriación. Sin embargo, desde entonces han pasado seis meses y el PSOE sigue sin mover ficha.

El Euskobarómetro, en similares fechas, confirmó el clamor por el cumplimiento de los derechos de los presos políticos vascos. Preguntados por el acercamiento, el 83% de los interpelados se muestran partidarios, y únicamente el 9% lo rechaza.

Esta encuesta introduce otra opción: la de la «mejora de las condiciones de prisión de los presos de ETA y aplicación selectiva de beneficios penitenciarios». Y también en esta ocasión el resultado es rotundo en favor de los derechos de los miembros de EPPK, ya que el 71% apoya estas medidas frente al 16%.

La cuestión carcelaria es recurrente en las encuestas del grupo de Francisco Llera, lo que permite constatar una modificación importante ligada a la situación creada por la iniciativa de ETA: el incremento de casi diez puntos a favor de una amnistía. El penúltimo Euskobarómetro, de finales de 2005, mostró que el 31% de los encuestados era partidario de lo que los promotores de la consulta definen como «reinserción de todos los presos» (otro 39% apoyaba exclusivamente la de los encarcelados «sin delitos de sangre»). En el sondeo del pasado mayo, en cambio, del 31% se ha pasado al 40% y ha subido también dos puntos la disposición a validar la excarcelación de los «sin delitos de sangre». Si antes del alto el fuego el 18% reclamaba el «cumplimiento íntegro de penas», después de marzo son justo la mitad.

En esta misma muestra de opiniones se aborda también someramente la disposición a «aliviar la aplicación de las medidas judicia- les contra acciones legales de la izquierda abertzale». Sólo uno de cada cinco encuestados reclama que la ilegalización siga en sus términos, y son más de la mitad los que apoyan el citado planteamiento de «aliviar» la aplicación del «apartheid político».

Gara, 16 de octubre de 2006

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