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Mesquida: «No hay datos de que ETA se rearme o tenga un comando aquí»

Mesquida: «No hay datos de que ETA se rearme o tenga un comando aquí»

El máximo responsable policial español, Joan Mesquida, no concede especial significación al anuncio de la Ertzaintza del hallazgo de un zulo en Zornotza. Afirmó ayer que no hay datos para decir que la organización armada vasca «se esté rearmando o tenga un comando en el Interior». El PSE prefiere destacar también que el alto el fuego permanente sigue vigente.

 

El anuncio de la Ertzaintza sobre el hallazgo de un zulo en Zornotza que atribuye a ETA y que estima que es «reciente» ha vuelto a ser utilizado por el PP para relanzar el mensaje de que el Gobierno español no puede abrir una negociación con la organización armada. En este contexto, frente a ello el director general de la Policía española y la Guardia Civil, Joan Mesquida, y diferentes dirigentes del PSE trataron de no dar excesiva relevancia al caso.

Mesquida resaltó que «no hay datos que hagan pensar ahora mismo ni que ETA se está rearmando ni que pueda existir un comando» operativo en territorio del Estado español.

 

Preguntado sobre el desmantelamiento del supuesto zulo, Mesquida se limitó a indicar que constata que las FSE «no han bajado un milímetro la lucha contra el terrorismo. A partir de ahí, no hay que hacer ninguna valoración más».

 

Por parte del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, el secretario del partido en Araba, Txarli Prieto, consideró «evidente» que cualquier cuestión de este tipo «es un golpe al proceso» y «una pérdida de confianza en las intenciones de ETA y Batasuna», aunque por encima de ello quiso destacar que «lo sustantivo es que el proceso sigue, que el alto el fuego está, que la voluntad de aprovechar esta oportunidad se mantiene».

 

«¿Cuál es la alternativa?»

 

«Nos tenemos que preguntar cuál es la alternativa: hacia atrás o hacia adelante. Hacia atrás son los años vividos de terrorismo; hacia adelante son tres años sin muertos y la esperanza de que acabe el terrorismo», resumió Prieto.

Rodolfo Ares, portavoz del PSE, añadió sólo que «no se apuesta por la paz ni con violencia, ni con kale borroka, ni robando pistolas, ni preparando zulos». Y prometió que las FSE «siguen con la guardia alta».

 

Llamazares: «Quiere jugar a dos manos»

 

MADRID

 

Varios partidos vascos han evitado hacer especulaciones sobre el supuesto hallazgo de Zornotza. Otros, como EB, consideran que se trata de «un jarro de agua fría sobre el proceso de paz y normalización», en palabras de su portavoz, Mikel Arana, que reclamó a ETA que explique «con qué objetivo almacena explosivos».

 

Desde Madrid, el líder de IU, Gaspar Llamazares, interpretó que la organización armada vasca «quiere seguir jugando a dos manos. Por una parte quiere hablar y por la otra armarse, y eso es incompatible». Añadió que el hallazgo de Zornotza es «preocupante» en la medida en que revela que «la apuesta de ETA todavía no es una apuesta por el fin de la violencia totalmente irreversible».

 

Por parte de Aralar, el número dos de esta formación, Jon Abril, estimó que el zulo de Zornotza debe tomarse como «una excepción dolorosa y grave». «Sin quitarle ninguna importancia, ha de considerarse como un indicio, pero no como una prueba de que ETA tenga intención de romper la tregua ­añadió­. El proceso es irreversible en términos generales y a largo plazo».

 

Gara, 26 de diciembre de 2006

«Si UPN no revalida la mayoría absoluta los efectos para Navarra serían devastadores»

«Si UPN no revalida la mayoría absoluta los efectos para Navarra serían devastadores»

El diputado de UPN, Jaime Ignacio del Burgo, denuncia en Reportero Digital Navarra las cesiones del PSOE a los nacionalistas. Cree que el candidato socialista en la Comunidad foral, Fernando Puras, hará lo que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero le ordene.

 

¿Se ha pagado ya algún precio político a ETA?

 

Por desgracia, sí. El presidente del Gobierno, en su declaración del zaguán del Congreso aceptó pura y llanamente la propuesta de Anoeta, aprobada por Batasuna, con el aval de ETA, en diciembre de 2004. Los terroristas exigen en ella una doble negociación y el presidente se avino a llevar a cabo una negociación bilateral –Gobierno-ETA- para acordar la paz y proceder, en consecuencia, a la excarcelación de los presos y a la “desmilitarización” del conflicto. Todo ello en paralelo a la negociación política con los apoderados de ETA a realizar en una mesa de “agentes políticos, sociales, económicos y sindicales” cuya finalidad es acordar un nuevo marco para Euskal Herria. Esto supone que va a haber una negociación política en toda regla como condición imprescindible para que ETA decida disolverse, lo que hará si el acuerdo alcanzado le satisface.

 

¿Es moral negociar con terroristas?

 

Negociar con los terroristas es inmoral, perverso y subvierte los valores democráticos. Cuando esto ocurre los pacíficos se sitúan en plano de igualdad con los violentos y se verán obligados a ceder en sus posiciones sometiéndose así al chantaje del terror. Por otra parte, el presidente pagó también un importante precio político cuando anunció su disposición a negociar un nuevo estatus político para el País Vasco. Finalmente, al iniciar las conversaciones con la banda terrorista el Gobierno contraviene la resolución del Congreso que dice que sólo podrá llegarse al final dialogado si se constata el cese inequívoco de la violencia y su voluntad, también inequívoca por parte de ETA de disolverse, cosa que no ha ocurrido en absoluto.

 

¿El proceso de negociación está en fase terminal?

 

No está en fase terminal porque ninguna de las dos partes quiere asumir el coste de la ruptura del proceso. Los terroristas saben que desde el 11-S la sociedad occidental rechaza el terrorismo sea cual sea su justificación y el vasco no la tiene. Para el Gobierno la vuelta a los asesinatos sería un tremendo fracaso. Sus cesiones en el terreno de los principios y del procedimiento no habrían servido para nada. El gran obstáculo es la ausencia de Navarra de la mesa de diálogo. Para la “izquierda abertzale” sin Navarra no hay acuerdo.

 

¿Puede el PP fiarse del PSOE después de comprobar su estrategia antiterrorista?

 

Hay sobrados motivos para la desconfianza. Desde que el presidente Zapatero, en su discurso de investidura, anunció que en esta legislatura veríamos grandes avances hacia la paz, el Gobierno ha mantenido una política de total opacidad. Cuando preguntábamos sobre si eran ciertas las informaciones que hablaban de conversaciones para poner en marcha el “proceso”, se nos negaban tajantemente. Nos reprochaban que diéramos más crédito a los terroristas que al Gobierno. Luego ha resultado que nuestras sospechas se han confirmado. Durante dos años y medio el Gobierno no se ha sentido obligado a compartir con el PP ni con UPN ninguna información relevante. El menosprecio hacia Navarra por parte de Rodríguez Zapatero es sangrante.

 

¿Le inspira confianza el candidato del PSN Fernando Puras?

 

Al principio pensé que podía ser un candidato con personalidad propia contrario a cualquier veleidad con los nacionalistas y con las exigencias de ETA-Batasuna. Ahora tengo la convicción de que el candidato Puras se someterá sin rechistar a las órdenes que reciba de Rodríguez Zapatero. Si éste le dice que hay que sentarse a la mesa de diálogo, se sentará. Si le dice que hay que resucitar el Órgano Común porque con ello se favorece el proceso, lo hará. Si le impone –caso de que la aritmética parlamentaria se lo permita- la entrega de una buena parte del Gobierno de Navarra a los nacionalistas, se plegará.

 

Si tal y como anuncian las encuestas, UPN y CDN no logran la mayoría absoluta, ¿qué puede ocurrir con Navarra?

 

Las encuestas anuncian que podría perderse la mayoría absoluta por un puñado de votos. Por lo tanto, no pronostican ningún descalabro de la actual coalición. En cambio, al PSN las encuestas le auguran un resultado similar e incluso inferior al actual. Y eso sí que es un rotundo fracaso para quien alardea de ser la alternativa al actual equipo de gobierno. En el seno del PSN hay quien desearía que hubiera un pacto entre UPN y los socialistas para gobernar en coalición o, al menos, con un pacto parlamentario. Pero tropiezan con la obsesión de Rodríguez Zapatero que quiere echar a UPN del poder en Navarra a toda costa porque cree que de esta forma la negociación con Batasuna ofrecería mayores posibilidades de éxito.

 

Según Carlos Chivite el PSN ya tiene cerrados sus pactos postelectorales.

 

El secretario general del PSN, Carlos Chivite, candidato frustrado, dice que ya están cerrados. ¿Con quién? Como con UPN no hay nada, eso quiere decir que el pacto está hecho con Nafarroa Bai y con IU, y si fuera necesario con Batasuna. Es el frente anti UPN. Estoy convencido de que volveremos a revalidar la mayoría absoluta, pero si no es así los efectos para Navarra serían devastadores. La entrega del Gobierno de Navarra a los nacionalistas sin tener la mayoría en el Parlamento es claramente antidemocrática, no sólo porque con sus propias fuerzas no podrían gobernar sino porque la gran mayoría del electorado rechaza los postulados nacionalistas. Los gobiernos de coalición son legítimos en todo sistema parlamentario. Pero desde el punto de vista político un gobierno tan heterogéneo se vería por muchos como una traición a los electores socialistas. Por último, el PSN tiene el deber moral de desvelar antes de las elecciones no sólo cuáles serán los pactos postelectorales, si es que está en condiciones de promoverlos, sino qué precio que está dispuesto a pagar.

 

¿Debe defenderse el régimen institucional de Navarra mediante movilizaciones?

 

Siempre he pensado que la mejor defensa de Navarra está en las urnas. La movilización tiene ya una fecha: el 27 de mayo de 2007. Ese día los que quieran que Navarra siga siendo Navarra tienen una cita en su respectivo colegio electoral.

 

Biografía

Nació en Pamplona el 31 de julio de 1942.

En 1979 fue nombrado presidente del Gobierno de Navarra.

Ejerció como senador del PDP por Navarra desde 1986.

En 1993 entró en el Comité Ejecutivo del Partido Popular.

Aquel mismo año resultó elegido también diputado por Navarra.

En estos momentos es diputado y presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados.

 

José Monente, Reportero Digital Navarra, 25 de diciembre 2006

 

¿QUÉ ES UN LABORATORIO DE IDEAS?

¿QUÉ ES UN LABORATORIO DE IDEAS?

¿POR QUÉ UN LABORATORIO DE IDEAS


Los acontecimientos que tienen lugar en el mundo circulan a una velocidad excesivamente rápida como para que un solo individuo pueda seguirlos de manera objetiva y al paso con la realidad. La complejidad de nuestro mundo moderno apunta contra la línea de flotación de las individualidades. Hoy ni siquiera se recuerda la canción de Bob Dylan: "Los tiempos van cambiando"... el propio paso del tiempo la ha relegado al olvido. Por eso, los laboratorios de ideas y las sinergias generadas en su interior entre distintas estructuras de este tipo, es una forma de remontar este problema.


LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y SU INADECUACION PRESENTE

 

Los partidos políticos son estados mayores de futuros ministros o de concejales en busca de la recalificación, y en su nivel más mediocre, “aparatchiks” en busca de un salario a cambio de una tarea burocrática. No son, desde luego, el mejor lugar para estudiar tendencias, ni para seguir el paso de la modernidad. Como máximo pueden servir para seguir la actualidad política, siempre, eso sí, bajo el prisma deformante del oportunismo político. Así que ni siquiera sirven para entender otra cosa que el eterno juego entre el poder y la oposición, de yo digo negro donde tú propones blanco. La lectura de la prensa, en el día a día, nos confirma en estas observaciones.

En cuanto a los “tertulianos” y opinadores profesionales, la cosa no mejora. En ocasiones se limitan a ser la voz de su amo –los periodistas “orgánicos” al servicio del PP o del PSOE, resultan francamente previsibles y fastidiosos- y solo una ínfima minoría va más allá del día a día y del comentario pedestre sobre la actualidad. El resultado es que, constantemente, nos levantamos sorprendidos por la confirmación de nuevas tendencias que nadie había sido capaz de prever. Bruscamente, nos enteramos de que el petróleo se acaba. O que el cambio climático es inexorable. O que el agua escasea. O que los chinos se comen la economía mundial. O que Rusia se reconstruye.

Todos estos opinadores, partidos, tertulianos y demás “enteraos” nos hablan del fenómeno que toca, pero ni siquiera son capaces de llegar al fondo de la cuestión. Por ejemplo, llevan seis años aludiendo constantemente al “terrorismo internacional” y a “Al Qaeda”, sin que todavía hoy hayan sido capaces de explicar el fondo de la cuestión, ni quién provoca verdaderamente el terrorismo. Se limitan a comentar los informes emitidos por servicios de seguridad internacionales… los cuales, probablemente, inspiren buena parte de ese terrorismo. El asesinato de Pierre Gemayel en Líbano, tres coches bombas en Ciudad Sadder en Bagdad… ¿verdaderamente son obras terrorismo internacional? O detrás de ellos es más lógico ver un intento de Israel de revitalizar la guerra civil libanesa para descongestionar el frente norte y tener entretenidos a los terroristas de Hezbollah matándose con las milicias cristianas. Y detrás de buena parte de los atentados en Irak, ¿no es más lógico ver a la inteligencia militar americana creando una guerra civil dentro de la guerra contra el ocupante, es decir, contra los propios americanos? ¿Todos los informes que llegan a los medios de comunicación procedentes de servicios, son veraces? ¿O son, antes bien, meras intoxicaciones?

Sea como fuere, el periodista de a pie es incapaz de tamizarlos y en cuanto a los partidos políticos, lo miden todo por interés de partido, en absoluto por su relación con la verdad. Al PP le interesa demostrar que tras el 11-M está ETA y al PSOE le interesa legitimar su victoria electoral sosteniendo que los islamistas radicales están tras la matanza. Pocos son los que reconocen que no se sabe gran cosa de los autores del 11-M.

Detrás de todo esto lo que encontramos es, o bien falta de información, o bien necesidad de información veraz, o bien exceso de información e incapacidad para tamizarla, seleccionarla y ordenarla.

Sea como fuere, en cualquiera de estos casos, ya sea a la hora de analizar la realidad política y los acontecimientos que se van sucediendo o a la hora de prever tendencias y de afrontarlas, lo que está suficientemente claro es:

1) La necesidad de seguir de cerca las modernas tendencias globales de la humanidad a fin de poder establecer y prever políticas y estrategias capaces de afrontarlas.

2) La incapacidad para un sólo observador y analista de procesar todos los datos que tiene a su alcance en la red o en medios convencionales.

3) La necesidad para partidos y grupos que aspiran a rectificar las orientaciones políticas o sociales de tener información veraz y constantemente actualizada para establecer estrategias de intervención.

LOS THINK TANKS COMO FORMA DE ESTABLECER SINERGIAS

 

Un “think tank” es, literalmente, “un tanque de ideas”. La traducción a términos castellanos sería “laboratorio de ideas”. Este tipo de instituciones surgieron en el Reino Unido y EEUU, formadas por profesionales de distintos sectores que generan ideas o consejos útiles para adelantar tendencias de futuro y permiten adoptar estrategias válidas a la hora de planificar y tomar decisiones en una empresa, un sector, un país o un territorio. Se ha definido su tarea así: “Inspiran y dan ideas a personas de acción que mueven la sociedad y generan conocimiento valioso para la toma de decisiones, con un razonamiento coherente y procesos de reflexión elaborados mediante una alianza cooperativa de aportaciones plurales".

Desde principios de siglo, la política anglosajona y específicamente la norteamericana, se ha visto influida por estos think tanks que nunca han tenido en sus manos poder político real, pero sí han influido en las decisiones del poder político, lo han condicionado y, con frecuencia, mediatizado. La Comisión Trilateral, el CFR, el Club Bildelberg, el Instituto de Relaciones Exteriores, el Instituto de la Empresa, o en España, el Instituto Elcano, o el Grupo de Estudios Estratégicos, son distintas formas que puede adoptar un “think tank”.

Los laboratorios de ideas no son “círculos culturales”, sino que disponen de técnicas de trabajo específicas y de formas de actividad por encima de partidos e instituciones. No buscan el poder, solamente situarse bien en relación al mismo y ofrecerle ideas y asesoramiento.

Los laboratorios de ideas agrupan, en síntesis, a gente capacitada y con capacidad de estudio, racionalización y objetivización, para estudiar determinados aspectos, aprovechando unos las conclusiones de los otros.

No es un “círculo cultural” porque no pretende hacer “cultura” –aun cuando una forma de establecer un laboratorio de ideas es acogiéndose a la forma de círculo cultural y aunque algunas de sus actividades (conferencias, cenas-coloquio, seminarios, publicaciones, webs) sean similares a las de este tipo de asociaciones. El laboratorio de ideas aspira a influir sobre ambientes concretos e inspirar acciones determinadas, mientras que un círculo cultural se limita a difundir un determinado aspecto de la cultura.

Así mismo, es posible establecer sistemas de cooperación entre distintos laboratorios de ideas para configurar planes de actuación más ambiciosos.

 

COMO FUNCIONAN LOS LABORATORIOS DE IDEAS

 

Las dinámicas de funcionamiento de un laboratorio de ideas responden a unas técnicas de funcionamiento precisas. Parte de la actividad se realiza colectivamente, por medio de los llamados “brain storming”, literalmente “tempestad de ideas”, donde cada sujeto lanza sobre el tapete su idea, sin criticar a las demás. Al acabar, existen un cierto número de ideas similares y reconducibles a otras; finalmente, se trata de excluir algunas que no se adaptan a la finalidad propuesta. Luego, trabajando sobre las que quedan, es posible, entre todos, irlas perfeccionando, analizándolas o desechándolas. El resultado final es una idea que ha superado la crítica de todos, que todos han contribuido a perfeccionarla y que supone una respuesta al problema inicialmente planteado.

La creación de grupos de estudio es una formulación clásica de los laboratorios de ideas. Se trata de grupos cerrados cuyo trabajo no se pone de manifiesto hasta que termina la reflexión y se publican sus conclusiones.

Luego están las conferencias en las que un personaje notable explica su posición sobre determinado problema y es asaeteado a preguntas por el auditorio a fin de llegar a conclusiones lo más nítidas posibles.

La elaboración del dossier ocupa un aspecto importante de los laboratorios de ideas. Dentro de cada dossier, el material está ordenado por importancia y origen, clasificado y resumido en la introducción.

Los recursos facilitados por Internet allanan esta tarea y la vuelven centrales a la hora de difundir conclusiones, recopilar material, elaborar listas de correo o foros de discusión abiertos, etc.

Finalmente, hay que retener que los laboratorios de ideas son grupos horizontales de reflexión, discusión y elaboración. Son tanto más influyentes cuanto más superior es la categoría de sus integrantes y cuanto más lúcidas son sus conclusiones.

 

LABORATORIOS DE IDEAS, AQUÍ Y AHORA

 

Hasta ahora nos hemos limitado a explicar generalidades. Vale la pena deducir ahora algunas conclusiones sobre el papel que pueden jugar los laboratorios de ideas a la hora de establecer estrategias políticas y, especialmente, a la hora de establecer rasgos, ideas y lanzamiento de una alternativa política transversal que aspire a dar respuestas a los problemas más acuciantes de la modernidad.

Estamos habituados a leer webs y a asistir a seminarios y jornadas convocadas por verdaderos laboratorios de ideas: el grupo de reflexión católico ARBIL es una de estas estructuras que generan material continuamente para uso, no solamente de sus miembros, sino al servicio de sectores más amplios que estimen oportuna la implicación política de los católicos. Hay otros grupos de trabajo que comparten el “pensamiento tradicional” y que han organizado distintas bibliotecas virtuales: desde la de “Textos Tradicionales” a la “Biblioteca Julius Evola”. Existen círculos de reflexión a nivel europeo como “Tierra y Pueblo”, surgida de la matriz francesa del mismo nombre dinamizada por Pierre Vial. En realidad, también existen círculos de reflexión geopolítica nacidos en torno a la revista “Eurasia” o círculos que engloban a simpatizantes de la “nouvelle droite”, de los que el GRECE es, sin duda, el más antiguo.

Así pues, no estamos hablando de una práctica completamente ausente en nuestra tradición política. Están diversificados y entre ellos resulta fácil polemizar. Alejados de las rivalidades y odios habituales en la política activa, estos grupos pueden armar debates entre ellos de los que puede derivarse una mayor claridad.

En la actualidad, en España todavía no existen grupos de reflexión, laboratorios de ideas y thinks tanks con la densidad que sería necesario y mucho menos en el ambiente político identitario y transversal. Así pues, se trata de acometer esta tarea, reforzar los grupos de debate hoy existentes, crear los que hagan falta: grupo de reflexión sobre geopolítica y geoestrategia, grupo de reflexión sobre el pensamiento tradicional y su aplicación en la modernidad, grupo de reflexión sobre marketing político y trabajo sobre medios…

 

© Ernesto Milá

 

Infokrisis, 26 de noviembre de 2006

Patriarca de Jerusalén en Belén: La guerra es el peligro para los cristianos

Patriarca de Jerusalén en Belén: La guerra es el peligro para los cristianos


Y no la mayoría musulmana o judía

BELÉN, lunes, 25 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Al celebrar la misa en Nochebuena, el patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Michel Sabbah, constató que la amenaza que provoca el éxodo de cristianos de Tierra Santa no son las mayorías --musulmana o judía-- sino la guerra.

En la homilía de la celebración eucarística, presidida en la iglesia de santa Catalina, junto a la Basílica de la Natividad, el patriarca respondió a los cristianos que piden noticias a los católicos de Tierra Santa sobre sus condiciones.

En presencia del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, sentado en primera fila, Su Beatitud Sabbah dijo que, por los mensajes que llegan de esos cristianos, se constata que «unos quieren vernos en peligro a causa de nuestras relaciones con los musulmanes. Otros quieren vernos pisados entre dos mayorías, musulmana y judía».

«Sí, la cuestión de la mayoría y de la minoría plantea un problema --reconoció--. Y en nuestras relaciones entre musulmanes y cristianos, no hemos alcanzado todavía el perfecto equilibrio, pero muchos esfuerzos son desplegados para llegar un día a la estabilidad querida».

«Pero la cuestión cristiana hoy en Tierra Santa no es en primer lugar una cuestión de minoría entre dos mayorías ni una cuestión de relaciones entre cristianos y musulmanes», afirmó.

«La cuestión de los cristianos y su suerte se juega hoy sencillamente con el conflicto que dura --siguió diciendo--. El verdadero peligro que amenaza hoy nuestro presente y nuestro futuro como cristianos en Tierra Santa y lleva a algunos de entre nosotros a emigrar es sencillamente la cuestión de la inestabilidad política que amenaza todo, la ocupación y todas sus consecuencias en cada aspecto de la vida».

Por eso, concluyó, «quien está verdaderamente interesado por nuestro destino y quiere ayudarnos, he aquí el campo donde es invitado a actuar: la estabilidad política, la justicia, la paz, el fin de la ocupación y la reconciliación».

«Ayudad a los dos pueblos a comenzar un nueva era de paz, de justicia y de reconciliación en la región, y el futuro de los cristianos estará asegurado», fue su exhortación de Navidad.

En esta Navidad ha descendido considerablemente el número de los peregrinos que han venido a Belén con respecto a los últimos años, según ha considerado el alcalde, Victor Batarseh.
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Recuento de la liquidación sigilosa

Recuento de la liquidación sigilosa

Al desplegar el mapa de 2006, a modo de juego de mesa, uno puede ir saltando, sin gran esfuerzo, de desastre en desastre como de oca en oca. De aplicar el aforismo periodístico: good news, no news (las buenas noticias no son noticia), éste ha sido un año abundante y pleno de material para el tratamiento mediático, sin descartar otros posibles y hasta necesarios, como el psiquiátrico.

 

Con exagerada frecuencia el analista, o sea, cualquiera que intentara entender lo que aquí estaba ocurriendo, tuvo que echar mano de la interpretación de los sueños o de la adivinación. Una parte sustancial de la política se ha sumergido en la penumbra, y otra en la oscuridad absoluta. De las profundidades se ha hecho emerger viejos odios que estaban más muertos que vivos. Mientras, los escenarios no han dado abasto con tanta obra de todo género, llámense operación, sumario o proceso.

Concluida la demolición de la labor de los dos gobiernos anteriores, que era la parte fácil, le llegó al Gabinete Zapatero la hora de construir algo, cosa, naturalmente, más compleja. Como se temía, la construcción también consistiría en un derribo: el del régimen constitucional del 78. Más aún: el del Estado de Derecho. Si esta empresa es consecuencia o causa de la alianza del PSOE con los nacionalistas es algo que no está del todo claro. Pero la asociación entre ambos parecía ir más allá de la urgencia de Zapatero por contar con unas muletas para ir salvando la legislatura. El abrazo se percibía también como estratégico. Y, de hecho, como instrumento para alumbrar un nuevo sistema político.

Todo para realizar un deseo largamente acariciado por las cúpulas socialistas: evitar ese trance doloroso que es la pérdida del poder. Lo había intentado Felipe González. Ahora, el frente "todos contra el PP" que había acompañado a ZP en su ascenso se ha enriquecido con una inclusión novedosa: la de los nacionalistas terroristas, es decir, la ETA.

Los efectos de tan ambiciosos y destructivos planes no se anunciaron con trompetería a la gente, sino todo lo contrario. El camuflaje ha sido imprescindible. Y a ello se ha dedicado con especial intensidad el Gobierno. En esa rama de la acción política que es la propaganda es donde el Ejecutivo ha hecho gala no de talante, lema que no por azar desaparecería del mapa en 2006, sino de talento. No le quedaba más remedio que poner ahí lo mejor de sí mismo. Para darle esquinazo a la ley sin que se note, para aseverar que es de día cuando es de noche, para crear un híbrido de Un mundo feliz y 1984 hay que esmerarse mucho y contar, por supuesto, con una gran potencia de fuego mediático.

Ésta no le ha faltado, que en eso fueron generosos sus predecesores, de manera que sus peligrosas iniciativas políticas y los desaguisados que ha servido su gestión incompetente no han hundido su imagen. El "no pasa nada" ha sido el santo y seña de la temporada. Y el presidente lo repite sin parar: España no va bien, va de cine; aunque el cine español no pase, precisamente, por su mejor momento.

La liquidación ha de ser sigilosa, pero el silencio de los corderos no ha sido absoluto. Una parte de la sociedad española es consciente de los procesos en marcha y, como contrapunto a la deriva gubernamental y a la tibieza de la oposición, o a sus inseguridades, se ha consolidado y ampliado el movimiento cívico que había asomado en 2005.

El año 2006 sería testigo de la paradoja de un alto el fuego de ETA que significaría la resurrección política de la banda. Su momento de mayor debilidad operativa se transformaría en el de su mayor fortaleza política gracias a la decisión de Zapatero de emprender con ella una negociación política.

El proceso de paz, es decir, la componenda del Gobierno con la ETA, ha ocupado el primer plano de la escena. El propio presidente lo quiso así, despertando las expectativas de un final del terrorismo que la continuidad de los actos de violencia y de extorsión irían rebajando, al tiempo que aumentaba la sospecha, hasta convertirse en certeza, de que se trataba de una tregua pactada. La cuestión era, y sigue siendo, a cambio de qué. La respuesta, aunque incompleta, la han ido dando los hechos.

La presión sobre el poder judicial para que tuviera en cuenta las nuevas circunstancias iría in crescendo. El fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, se destapó enseguida como brazo ejecutor de los deseos de un Gobierno que no quiere pagar el precio político de abrir la puerta a la salida de los etarras de las cárceles y a la relegalización de Batasuna y pretende que ese trabajillo lo hagan otros.

El fiscal Fungairiño fue enviado a casa, no hubo quien se atreviera a encarcelar a Otegi; y éste nos dejó una frase, la frase, cuando hubo de pasar una noche entre rejas: ¿Lo sabe el fiscal general? Las peticiones de pena para De Juana Chaos, que realizó la huelga de hambre con más calorías de la historia, y para otros miembros de la mafia etarra fueron escandalosamente rebajadas.

La domesticación de fiscales otrora "indomables" constituyó uno de los espectáculos más penosos. El juez Baltasar Garzón regresó de Estados Unidos con la voluntad de poner su granito de arena en el proceso y siguió dando permisos para que los proetarras tomaran las calles del País Vasco, amén de participar en algunos de los linchamientos que requería el guión.

Batasuna, que según el Supremo es lo mismo que ETA, ha sido relegalizada de facto. Por si no hubiera quedado claro, Patxi López, secretario general del Partido Socialista vasco, lo rubricó al reunirse en julio con dirigentes de esa formación. Fue también en verano cuando vimos a unos encapuchados etarras disparar sus armas al aire durante un tristemente célebre aquelarre batasuno.

Poco después, Francia daba cuenta de que ETA había robado en su territorio 350 pistolas, y ello justo cuando llegaba al Parlamento Europeo una propuesta del PSOE para que esta institución respaldara el proceso. La internacionalización del conflicto, exigencia antigua de la ETA, salía adelante sólo con el apoyo de la mitad de la Eurocámara. Pero el mal ya estaba hecho. La madre de Joseba Pagaza, socialista asesinado por ETA, le había escrito a Patxi López: "Dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre".

Los ingresos en la cuenta etarra se harían como quien no quiere la cosa. Entre ellos, la aceptación del cambalache extraparlamentario de la "Mesa de Partidos". Y la banda no dejaba de manifestar su inequívoca voluntad de aprovechar la tregua para rearmarse.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo convocó cuatro manifestaciones de repulsa del "proceso de rendición". El éxito de las mismas fue respondido por el Gobierno con operaciones de acoso y derribo. Hubo de retirarse Peces-Barba, pero se intentó defenestrar a Alcaraz. En vano. Uno de los ataques más repugnantes fue el que tomó como blanco a un discapacitado de un pueblo de Sevilla.

Los nacionalistas vieron en el Gobierno ZP la oportunidad de oro para dar un salto espectacular en su larga marcha hacia la destrucción de España. Y no se equivocaron. Ibarretxe no había logrado colar su plan el año anterior: era demasiado evidente. Pero el nuevo estatuto catalán disimulaba un poco su naturaleza y llevaba todos los sellos, incluido el del PSC. Introducía el germen que los nacionalistas han estado incubando durante decenios: el reconocimiento de Cataluña como nación.

Tal declaración fue aprobada por el Congreso, donde se constató que, si había descontentos en el PSOE, la inmensa mayoría no estaba por arriesgar nada. Si acaso, algunos se apartaron de la escena, como Bono, lo que colocaría a Rubalcaba al frente de Interior.

La definición de Cataluña como nación fue premiada con una abstención récord en el referéndum. Pero ese revés y una larga lista de desatinos no provocarían, como se esperaba, la desaparición del Tripartito, sino su renacimiento bajo la férula del apparatchik José Montilla, valedor como ministro de Industria de la opa de Gas Natural sobre Endesa, otra de las grandes operaciones fracasadas del Gobierno.

No tuvo lugar el anunciado giro al centro de Zapatero, que hubiera implicado un cambio de Esquerra por CIU.

El factor sorpresa fue, en las elecciones de noviembre, la entrada de Ciudadanos, un nuevo partido abiertamente no nacionalista, en el Parlamento autonómico catalán. Por primera vez en mucho tiempo se oyó en aquella Cámara el español.

El culebrón estatutario catalán aceleraría una carrera identitaria entre las autonomías. El PP, que se opuso al bodrio intervencionista en Cataluña, optó por el posibilismo en Andalucía y aprobó un texto que apela a un manifiesto andalucista en donde se define a aquélla como "realidad nacional". Acosado por el Gobierno y sus socios, tildado de extrema derecha o derecha extrema, perseguido violentamente durante la campaña electoral catalana, el PP afrontó con desigual firmeza y fortuna la operación montada para excluirlo del sistema, o para crear un sistema que lo excluya.

El 2006 fue solemnemente proclamado Año de la Memoria Histórica. Se trataba de poner el broche a una campaña de instrumentalización política de la historia. Sin embargo, la ley destinada a servir de guinda del pastel no pudo aprobarse, y con dificultades, hasta finales de año. Fue otra de las operaciones que causó efectos no previstos por sus iniciadores, entre ellos la guerra de las esquelas, que se libraría en las páginas de los periódicos.

Fue también en los periódicos, bueno, en dos de ellos, El Mundo y Libertad Digital, donde siguieron publicándose revelaciones sobre la masacre del 11-M que desmontaron las piezas que componían la versión oficial. Se descubrió que se había falsificado un informe, el del ácido bórico, para eliminar cualquier referencia a ETA en relación con el 11-M, y Garzón se ocupó de empapelar a unos inocentes. No mucho después haría lo mismo el juez Del Olmo con dos policías, por hablar con periodistas de El Mundo.

El PP osciló entre la demanda de investigación y el carpetazo, recomendado por dirigentes como Gallardón. Pero surgiría una iniciativa ciudadana en torno al blog de Luis del Pino en LD. Los Peones Negros empezaron a convocar concentraciones todos los días 11 de cada mes en decenas de ciudades españolas para demandar la verdad que sigue oculta.

Si el equipo de gobierno de ZP parecía endeble en sus primeros tiempos, en 2006 quedó retratada su ineptitud. La regularización de inmigrantes, alegremente acometida, redobló el tráfico de seres humanos y produjo una marea de cayucos, además de otras riadas menos visibles. Los incendios de todos los veranos causaron en Galicia unos estragos sin precedentes, que se trataron de esconder bajo la invención de unas tramas que apuntaban, naturalmente, al PP.

"La culpa es del PP" siguió siendo el motto preferido del Gobierno. Dieron también la medida de su capacidad gestora la toma del aeropuerto del Prat por unos huelguistas, la quiebra y suspensión de actividades de Air Madrid, con miles de personas empantanadas en Navidades, y la alarma suscitada por las nuevas formas de delincuencia. En cambio, se han mostrado capaces para las artes del encubrimiento y la contraprogramación. Las operaciones de Afinsa y, sobre todo, las lanzadas contra la corrupción urbanística han servido para desviar la atención y para preparar las próximas batallas electorales.

En el año que termina hemos vuelto a comprobar que está en el poder la progresía, y una no especialmente cultivada ni dotada de originalidad, que ha importado, con décadas de retraso, los dogmas de la corrección política de los Estados Unidos. El 2006 se despertó con la Ley Antitabaco, una de las leyes intervencionistas que se irían sacando como sucedáneos de una política de izquierdas ya imposible. La enseñanza quedó lista para sentencia con una nueva ley que no corrige los vicios de la Logse e implanta una asignatura de adoctrinamiento. El envoltorio feminista del Gobierno, tras la publicitada e inútil Ley contra la Violencia de Género, se desplegaría este año en gestos como el carnaval de Maputo y en una Ley de Igualdad que se centra, como manda la nueva ortodoxia, en las cuotas. Y el rancio anticlericalismo, so capa de laicismo, volvió a asomar las orejas.

Pese a tan negativo balance, el Gobierno aguanta mal que bien en las encuestas. La realidad es una cosa, y la percepción que de ella se tenga otra. El invierno mediático ha dado sus previsibles frutos; para entenderlo, conviene leer De la noche a la mañana, el más reciente libro de Federico Jiménez Losantos, que cuenta la historia de la COPE... y muchas cosas más.

Es cierto que los sondeos muestran una desconfianza creciente, un malestar con una situación política que Rosa Díez ha calificado de "encanallada". Se barajaba, ante tanta incertidumbre, la posibilidad de un adelanto electoral. Sólo si al Gobierno no le quedara otra. En cualquier caso, como suele decirse, todo lo que está mal aún puede empeorar.

 

Cristina Losada

Libertad Digital, suplemento Fin de año, 26 de diciembre de 2006.

Tres "conflictos" distintos y una sola víctima verdadera esta Navidad

Tres "conflictos" distintos y una sola víctima verdadera esta Navidad


Palestina, el Líbano e Irak padecen males similares ante una situación internacional donde la paz que mueve a Zapatero es sólo una palabra, y los cristianos resultan ser siempre víctimas.

 

Hoy nace Cristo, pero en el mundo no hay paz. No es una novedad, porque así ha sido desde que el mundo es mundo y así será hasta que deje de ser; la propia y sabia tradición cristiana está muy lejos de todo utopismo pacifista, y prefiere solucionar de modo práctico los problemas reales de la gente concreta. Aunque Zapatero no lo haya entendido, la meta no es la Paz, perfecta y abstracta –que además no es de este mundo- sino la búsqueda de paz posible allí donde hay dolor y muerte.

 

En Palestina no hay paz. No la hay porque ni se recuerda cuándo la hubo, y no se debe al enfrentamiento entre unos Buenos maravillosos y unos Malos perversos: hay muchos intereses, bandos y opiniones, no sólo étnicos ni religiosos, entreverados hace milenios. Los judíos más o menos radicales, hoy con Ehud Olmert, y los árabes, pero también chiíes y sunníes, laicos en Al Fatah con Abu Mazen (Mahmud Abás) contra integristas de Hamas con Ismael Haniye, y así sucesivamente. Una guerra con múltiples combinaciones, y una sola consecuencia constante que complace a todos los que hoy tienen las armas: la discriminación, el exterminio o el exilio de los cristianos de Tierra Santa, siempre víctimas. ¿Es esto, sea paz o guerra, lo que los españoles quieren y el Gobierno de Juan Carlos I debe proteger?

 

En Líbano, una versión corregida y aumentada de lo mismo. Pero no nos dejemos considerar por abstrusas consideraciones económicas, estratégicas o ideológicas que sólo pueden complacer en un despacho con calefacción a miles de kilómetros de distancia. La única consecuencia constante de todos los conflictos habidos en Líbano desde 1918 ha sido el empeoramiento de la posición de los cristianos, jalonado por el sacrificio de los varones de la familia Gemayel y ahora acompañado del riesgo que corren los soldados españoles. He ahí las víctimas, también cristianas, también cercanas por varias razones a España, también olvidadas.

 

¿Y Mesopotamia? Irak podría ser distinto, desde luego, pero el fracaso imperial de Estados Unidos, que tantas incomprensibles e infantiles alegrías produce en quienes viven a la sombra de ese imperio, tendrá muchas consecuencias, de las que la primera está siendo la huida de las milenarias comunidades cristianas y hasta católicas. ¿Gana algo España con esa situación, de la que en parte es responsable por la huida gallinácea de Zapatero? ¿Será el futuro más justo o más pacífico? Probablemente no, y con seguridad será un futuro aún peor para quienes hoy, como nosotros, celebran la Navidad.

 

Cristo ha nacido para todos, pero corresponde a los cristianos anunciar esa noticia de paz, y hacerlo en paz, y crear la paz –con la justicia- allí donde estén. En torno a los Santos Lugares tres conflictos complejos y crueles rompen la paz, y allí donde Cristo nace mueren cada día hombres y mujeres en Su nombre. A los cristianos occidentales de nuestro tiempo nos cabe sobre todo una responsabilidad que nos será exigida antes o después: suceda lo que suceda el siglo XXI no puede ser el de la desaparición del nombre de Jesús de las tierras que van del Nilo al Tigris. Todo lo demás –poder, riqueza- importa menos ante el sufrimiento de estas víctimas olvidadas por todos.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 25 de diciembre de 2006

Monseñor Ricardo Blázquez: Navidad, fiesta cristiana y cuna de humanidad

Monseñor Ricardo Blázquez: Navidad, fiesta cristiana y cuna de humanidad


BILBAO, sábado, 23 diciembre 2006 (ZENIT.org). Publicamos la carta que ha escrito monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal Española, con el título «Navidad, fiesta cristiana y cuna de humanidad».

Navidad, fiesta cristiana y cuna de humanidad



Una buena noticia: Llega Navidad que es una fiesta entrañable. Quizá muchos la han olvidado o nunca la han conocido; quizá algunos han cambiado el contenido de la fiesta; quizá a unos se les ha desvanecido su significación; quizá otros la ven muy distante, perdida en el pasado de su infancia. A todos anunciamos, en medio de muchas noticias preocupantes, la alegre noticia de Navidad. Merece la pena celebrar gozosamente el nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo.

La Iglesia desde muy pronto, al menos desde la primera mitad del siglo IV, hizo coincidir el día del nacimiento de Jesús y el solsticio de invierno. Cuando las tinieblas alcanzan la mayor densidad, comienza a levantarse el “sol invicto”; cuando la noche domina sobre el mundo nace Jesús como luz indeficiente. “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande” (Is 9,2). A media noche celebramos el nacimiento de Jesús que viene a iluminar las tinieblas del mundo. No sólo el universo se oscurece en la noche; también el corazón del hombre y la humanidad tienen sus tinieblas. ¿No carcomen como termitas el odio, el resentimiento y la venganza, que además impiden al hombre mirar con limpieza y compasión? Navidad es una fiesta de la luz. ¿No necesita nuestra sociedad y la humanidad entera que la luz de la verdad y del amor ilumine nuestro camino? Hay muchas cosas que nos hacen pensar con preocupación, que nos desconciertan y nos entristecen. ¡Ojalá sea Navidad como una ráfaga de luz sobre nuestro mundo! Desde hace algunos años, por iniciativa de la animación misionera, cuando se acerca la fiesta de Navidad, muchos niños con un simpático gesto se convierten en “sembradores de estrellas” en su entorno. ¡Que Jesús nacido como Sol del mundo haga que todos pasemos de ser portadores de amenazas e inquietudes a ser sembradores de luz, de esperanza y de paz!

Los cristianos celebramos la Navidad de Jesús como el nacimiento de la Vida. Dios mismo pronuncia sobre cada niño esta entrañable declaración: Tú eres mi hijo, envolviendo su fragilidad con el manto protector de una sublime dignidad; Navidad es el asombro permanente ante el misterio de la vida que nace, y el fortalecimiento de la repulsa del aborto que mata silenciosamente miles de vidas humanas en el seno materno. El ser humano no es producto de laboratorio, sino don sagrado. A cada hombre y mujer el mismo Dios nos dice: Recobra el gusto por la vida; no te sumerjas en el hundimiento de la tristeza; el Niño de Belén viene a comunicarte el sentido de la vida que recibimos como don y entregamos como donación generosa.

En torno al pesebre donde Jesús fue acostado los ángeles anunciaron la paz venida de lo alto. ¿No necesitamos escuchar aquel canto de Belén cada persona, cada familia, nuestra sociedad? “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz!” (Is 52,7). Cuando constatamos la dificultad para hallar los caminos que conducen a la paz, ¿cómo no vamos a saludar a Jesús, el Rey de la paz, que viene a animar nuestra esperanza y a hacernos pacificadores? De la cuna del establo de Belén, donde descansa Jesús, mana una fuerza invencible para trabajar por la paz. Realmente necesitamos celebrar la fiesta de Navidad en nuestro mundo donde la miseria y las guerras siembran desolación.

Jesús recostado en el pesebre y acompañado de María y de José nos invita a mirarlo en silencio, a contemplarlo con espíritu sosegado y sin las prisas que agitan nuestra vida. Tres lecciones podemos aprender contemplando a Jesús en los nacimientos de nuestras casas y templos; la primera lección, fundamental lección, consiste en descubrir en Jesús recién nacido al Salvador de la humanidad e Hijo de Dios, es decir, que se iluminen los ojos de nuestro corazón para penetrar en el misterio de este Niño singular. Una segunda lección: Descubrir el encanto de la sencillez y de la sobriedad; Jesús nos enseña a vivir liberados de la esclavitud del dinero para poder convivir con los necesitados, ya que si las riquezas acaparan el corazón se cierran las manos a la generosidad. En Belén se escucha el clamor de los pobres, de los desamparados y de los excluidos. Y todavía otra lección, en que insisten mucho los pasajes evangélicos de la infancia de Jesús: La alegría y el gozo; la felicidad verdadera no equivale a ponerse alegres provocando artificialmente ese estado placentero, sino en poder recibir el testimonio laudatorio de la buena conciencia.

Si nuestros ojos se purifican con la contemplación de Jesús, podemos mirar a nuestro entorno compasivamente. Desde la adoración de Jesús nos acordamos de los matrimonios cuya convivencia es difícil, de las familias rotas, de las mujeres maltratadas y humilladas, de los niños que crecen sin amor. Belén es una medicina eficaz para la convivencia. En los últimos años hemos recibido muchos inmigrantes; me alegro de que los cristianos que viven entre nosotros hallen no sólo el apoyo en sus necesidades económicas y sociales, sino también la acogida pastoral en las comunidades cristianas y parroquias. Todos, ellos y nosotros, formamos la misma familia de la fe.

La fiesta de Navidad ha creado en nuestros pueblos de hondas raíces cristianas muchas manifestaciones culturales y sociales que nos resultan familiares. Últimamente un goteo constante de noticias sobre eliminación de símbolos religiosos nos llena de preocupación. ¿Por qué excluimos y rechazamos este patrimonio tan entrañable, recibido de quienes nos han precedido en la vida, en la fe y en la orientación de la existencia? La justificación que a veces se aporta para eliminar, por ejemplo, crucifijos o nacimientos es poco convincente: Para que quienes profesan otra religión o son increyentes no se sientan molestos en el Estado aconfesional. Pero el Estado, también el aconfesional como es nuestro caso, no puede excluir lo religioso de los ámbitos sociales perdiendo referencias y símbolos de la religión, ya que sería una forma de imponer el laicismo en la sociedad. Una sociedad como la nuestra, cuyos cimientos son profundamente cristianos, si renuncia a cultivar sus raíces, vivirá desarraigada y perderá vitalidad. Nuestras sociedades son en medida creciente pluriculturales y plurirreligiosas, dado que las migraciones caracterizan a nuestra época; pues bien, esta pluralidad no es respetada sumergiéndola en la invisibilidad, ocultándola en la privacidad y relegándola a la interioridad de cada uno, sino reconociendo abiertamente la diversidad tanto de personas como de grupos, en la intimidad del corazón y en las manifestaciones sociales, y conviviendo respetuosamente unos y otros en el marco del bien común. Sería un recorte indebido pretender conformar la vida social y ética sin los valores específicos de cada pueblo y cultura con el pretexto de que debemos ocultar lo más genuino para que nadie se ofenda. Si despojáramos a nuestros pueblos y ciudades de los testimonios que caracterizan su historia y cultura nos quedaríamos no con una sociedad más convivente sino una sociedad despojada y empobrecida. A nuestras sociedades les urge reflexionar sobre las bases de la convivencia entre ciudadanos creyentes e increyentes, de una religión y otra. La solución no puede ser recortar el derecho a la libertad religiosa, reduciéndola a la conciencia personal, a la sacristía o a la privacidad, sino reconocer la pluralidad como una oportunidad y ayudarle a que se armonice el derecho a la libertad religiosa con los demás derechos fundamentales del hombre que forman una especie de cosmos variado y libre. Nos interesa a todos que meditemos acerca del lugar de la religión en las sociedades democráticas, sin eliminar irrespetuosamente manifestaciones religiosas que no se imponen a nadie sino que recuerdan la historia propia y la profundidad de las tradiciones legítimas de la sociedad donde se vive y convive. ¿Sólo podemos ofrecer a los inmigrantes un trabajo para ganar más euros que en su tierra de origen? ¿Dónde quedarían sus valores culturales y religiosos? En estas condiciones sería obviamente impensable un diálogo interreligioso y un enriquecimiento mutuo de las diversas tradiciones católicas. A quienes llegan de otras latitudes no podemos decirles: “modernízate”, es decir, “entra en la cultura de la secularización”, dejando tus tradiciones, sino aporta tu legítima diversidad a la vida común. ¿Qué comunicamos los cristianos a los que llegan hasta nosotros el frío religioso que congela sus sentimientos o el calor humano y cristiano que los anima y calienta?

Navidad es una fiesta de la Iglesia que tiene un mensaje precioso y capaz de hablar también a los hombres y mujeres de nuestro tiempo; es, demás, una fiesta con múltiples manifestaciones en la sociedad y en la cultura de nuestro pueblo, que a nadie podemos imponer, pero debemos defender contra los asaltos que padece.

Mons. Ricardo Blázquez Perez
Obispo de Bilbao
ZS06122303

El hecho político más relevante ni apareció en el mensaje del Rey

El hecho político más relevante ni apareció en el mensaje del Rey

 

Había expectación por saber cómo enfocaría Don Juan Carlos la situación creada tras el "alto el fuego permanente" de ETA y la evolución posterior de la negociación con la banda.

 

24 de diciembre de 2006.  El mensaje de Navidad de Don Juan Carlos ha tenido dos elementos muy claros. Uno por presencia: la constante apelación a la unidad entre los españoles. Y otro por ausencia: ni una referencia al "proceso de paz" y a la negociación con ETA emprendidos por el Gobierno tras el "alto el fuego permanente" decidido por la banda terrorista el 22 de marzo pasado.

 

El Rey comenzó invitando a considerar "lo mucho que juntos hemos avanzado en las últimas décadas trabajando unidos", hasta lograr, "unidos" también, la modernización de España, un proceso "del que todos podemos sentirnos orgullosos" y que se plasmó en la Constitución.

 

"Soseguemos la vida política"

 

Pero, a modo de advertencia, Don Juan Carlos aclaró que "no podemos dar por sentados los avances conseguidos". Las claves de esa modernización son "la reconciliación", "la concordia" y "la generosidad", así como "la voluntad de construir un Estado democrático" en torno a "una Constitución de todos y para todos". Esa "voluntad de consenso hizo posible la Transición", y por eso el Rey hace un llamamiento "a las instituciones y a los partidos políticos del arco constitucional" para asegurar la mejor solución a los problemas de los ciudadanos "en el marco de nuestra Constitución".

 

La sociedad, dice Su Majestad, "espera de las instituciones y de sus representantes" "un diálogo sincero y responsable". Y para remachar esta idea, Don Juan Carlos lanzó un imperativo que resume bien el espíritu de su intervención: "Soseguemos la vida política" trabajando con "espíritu integrador".

 

"La profunda crueldad del terrorismo"

 

La Constitución es el marco donde puede defenderse "cualquier opción política", y por tanto, "la respuesta contra la extorsión, la coacción y la violencia" sólo pueden consistir "en la primacía de la ley y del Estado de Derecho". La "unidad" y la "cohesión" nos permitirán lograr así, "juntos", el objetivo irrenunciable de poner fin al terrorismo y su "profunda crueldad".

 

La Ley de Dependencia

 

Tras esta apelación a la unidad de todos en torno a la Constitución y su nulo respaldo -obviándolo- al "proceso de paz" que se da ya por encallado, el Rey sí pudo mencionar una norma recientemente aprobada por las Cortes, la Ley de Dependencia, al haberlo sido "por unanimidad". Lo hizo tras elogiar que "España crece por encima de la media europea" y que eso debe traducirse en "mayores esfuerzos para extender" ese crecimiento al conjunto de los ciudadanos, y así corregir "la pobreza, la marginación y la exclusión", así como "las desigualdades".

 

Don Juan Carlos asoció ese éxito económico a "los flujos migratorios", a los que manifestó "reconocimiento y gratitud" por su contribución al bienestar, aunque defendiendo "el rigor y la generosidad para detener el tráfico de seres humanos y la inmigración ilegal".

 

Las menciones a la educación, la investigación y la innovación para ganar en competitividad, a los derechos humanos, a quienes se consagran a la infancia, la juventud y la tercera edad, al medio ambiente y a un "desarrollo industrial y urbanístico que responda al interés general", así como a "reforzar nuestra presencia internacional", ocuparon los últimos minutos de la intervención real.

 

Que se cerró con una mención especial a la labor "por la paz y los derechos humanos" que desarrollan las Fuerzas Armadas "en los Balcanes, Líbano o Afganistán", a los cooperantes, y a cuantos atienden la sanidad o la seguridad.

 

"Tengo confianza en el futuro de España porque tengo confianza en todos los españoles", concluyó el monarca. "Sigamos adelante con orgullo y autoestima", "sin perder nunca la unidad que nos da la fuerza y la entidad suficiente para seguir progresando".

 

Unidad y "proceso de paz"

 

Así concluyó una intervención de apenas trece minutos que puede resumirse en su constante apelación a la unidad de los españoles en torno a la Constitución, y en una determinación muy clara de Don Juan Carlos de no referirse a la negociación con ETA, el hecho político más significativo del año 2006, y que sin embargo ha estado ausente por completo del Mensaje de Navidad del Rey.

 

El Semanal Digital, 25 de diciembre de 2006