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Foro El Salvador

Temor a la factoría del voto 'abertzale'

Temor a la factoría del voto 'abertzale'

Los radicales podrían dar el golpe de efecto de la disolución de ETA a dos méses de las elecciones autonómicas

El temor a una retroalimentación del voto abertzale como consecuencia directa del inmovilismo del Gobierno de Rajoy en materia penitenciaria ha prendido con fuerza en el resto de los partidos vascos, asomados a un escenario político que contiene el aliento ante el ajustado mano a mano que PNV y Amaiur sostendrán en las próximas elecciones autonómicas. Se trata, en esencia, de una fundada inquietud, que va más allá del manido victimismo tradicionalmente asociado como medida de rentabilidad electoral cada vez que la opción soberanista entiende mancilladas sus reivindicaciones. ¿La razón? Una vez alcanzada la paz, y aún pendientes de sustanciarse derivadas tan nucleares como el perdón a las víctimas o la propia disolución de ETA, en un amplio espectro de la sociedad vasca, que incluiría en este caso a la menos ideologizada, existe el firme convencimiento de que “ahora toca mover ficha a Madrid”.

A nivel de la calle, partidos como PNV, PSE-EE y PP saben que mantener por más tiempo en la cárcel a presos etarras enfermos tendrá inopinadamente una traducción inmediata en el ensanchamiento del respaldo electoral de Amaiur. Más aún, tampoco descartan estos partidos que la actual inflexibilidad del Gobierno prolongada en el tiempo podría abocar a la izquierda abertzale a precipitar, sencillamente por hábil tacticismo, una hoja de ruta propia ante la ausencia de soluciones al conflicto, que se traduciría, a buen seguro, en un desequilibrio a su favor en las próximas autonómicas. “No es impensable que cuando queden dos meses para las elecciones en el País Vasco, Amaiur se descuelgue con el anuncio de la disolución de ETA y entonces la convulsión que generaría a su favor le pondría la victoria en sus manos”, aseguraba ayer uno de los asistentes a la conferencia de paz celebrada en San Sebastián en las vísperas de que la banda terrorista anunciase su tregua definitiva.

Pero el debate podría extenderse bajo el mismo supuesto con esta intencionada pregunta: ¿Se atribuiría al PP el mérito de ese hipotético golpe de efecto de ETA? “No”, responde la mayoría de las fuentes consultadas. Y dan una razón que explica su convencimiento: “Si no existe un calendario previo, si para entonces no ha habido movimiento en el tema de los presos, no sería creíble que el PP pudiera estar detrás de esa disolución de ETA”, asegura un dirigente vasco de larga trayectoria institucional. También en este escenario, la izquierda radical saldría ganando, porque el resto de partidos serían meros invitados de piedra que, además, estarían obligados a aplaudir por cortesía democrática la nueva situación.

Después de demasiados años abominando de las virtudes democráticas, el entorno de Batasuna dispone, en su actual catarsis, de un inagotable catálogo de disculpas para irradiar en su purgatorio particular la expectación mediática y social suficientes, que irá ofreciendo en calculadas dosis, conocida su depurada estrategia que tantos réditos le viene aportando, incluso cuando braceaban en la ilegalidad. “La izquierda abertzale irá aportando gestos poco a poco, sobre todo a medida que se acerquen las elecciones, porque lo saben hacer muy bien”, admite un cargo socialista desde San Sebastián, antes de advertir de que “también se quejarán de que por culpa del Estado tienen a su Mandela particular en la cárcel”.

Llegados a este punto, es cuando un consejero del actual Gobierno de Patxi López reconoce, con cierta dosis de desesperanza, que “si todo sigue así”, en una alusión directa a la política penitenciaria, la situación en el País Vasco ante sus próximas elecciones autonómicas —previstas en principio para marzo de 2013— se convertiría en “una factoría de hacer votos abertzales”. Desde el PP no quieren asumir tamaña responsabilidad y creen que “si se nos deja explicar que la reinserción es posible, que ahí está la vía Nanclares que vamos a seguir potenciando, podemos desactivar ese victimismo que tanto le gusta a la izquierda abertzale”, dice un parlamentario de la máxima confianza de Antonio Basagoiti.

Tras vivir apenas medio año en paz, y constatar decididamente que el abrazo de la izquierda soberanista a las vías políticas neutralizará para siempre todo atisbo terrorista, el Gobierno vasco y el resto de grupos parlamentarios entienden que Rajoy dispone de las garantías suficientes en Euskadi para dar un paso al frente. Pero con la misma convicción empiezan a interiorizar que, a pesar de compartir “la reflexión” después de los múltiples encuentros bilaterales mantenidos, “Madrid no lo va a hacer”. Fatídicamente para sus intereses, están en lo cierto: “Todavía no toca”, recuerdan desde Interior.

Esta disculpa temporal, sin embargo, refleja mucho más, porque responde al fundamento estratégico que ante una cuestión tan determinante mantienen ahora mismo en el PP vasco, desde donde, paradójicamente, han salido las propuestas más compresivas hacia el actual escenario sin violencia. Pero si se quiere disponer de un criterio certero sobre la voluntad de los populares, convendría tener claro que la templada acogida de Rajoy al anuncio del cese de la violencia de ETA no supondrá, en ningún caso, un abrazo a las exigencias de flexibilización de la política penitenciaria. “No vamos a dar la sensación de que quienes han estado apoyando la violencia lo tienen todo hecho porque se haya dejado de matar. No podemos dar la sensación de que son ellos quienes marcan territorio. Vamos a aguantar el tipo, recordándoles que claro que tienes medidas de reinserción, pero que son las que ya están”.

Cuando escucha este tipo de mensajes, el PNV se pone nervioso, porque sabe que su enemigo, Amaiur, suma adeptos. Por eso es comprensible que Iñigo Urkullu, presumible candidato a lehendakari, esté “especialmente” interesado en que Rajoy desbloquee su política con los presos de ETA. Quizá en la suerte final de este empeño se juegue la victoria en las urnas. En el PP lo saben porque los nacionalistas y el lehendakari López se lo han dicho, conscientes de que la ausencia de gestos hacia el nuevo escenario de paz solo beneficia a su gran rival, la izquierda radical aglutinada en Amaiur, y consolida una sensación de unidad sin fisuras, como evidenciaron en el Aberri Eguna. Pero Rajoy tiene otras preocupaciones y, además, está convencido de no habrá más sangre.

Juan Mari Gastaca

http://politica.elpais.com/politica/2012/04/15/actualidad/1334523003_285589.html

 

 

Texto completo de la homilía de Don José Ignacio Munilla en la misa por las víctimas del terrorismo

Texto completo de la homilía de Don José Ignacio Munilla en la misa por las víctimas del terrorismo

Texto completo de la homilía de Don José Ignacio Munilla en la misa por las víctimas del terrorismo

Catedral del Buen Pastor de San Sebastián, 15 de abril de 2012.

II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

(Eucaristía ofrecida por el eterno descanso de las víctimas mortales de la violencia terrorista y por el consuelo de sus familiares)

Muy queridos hermanos: Hoy especialmente, quiero dirigir un saludo y un reconocimiento particular a cuantos habéis sufrido las heridas de la violencia terrorista. También deseo expresar mi agradecimiento a todos los que habéis querido acompañarles en esta Eucaristía.

La fecha que hemos elegido para la celebración de esta Eucaristía por el eterno descanso de las víctimas del terrorismo, no se ha decidido al azar… Acabamos de celebrar la Semana Santa, que lejos de concluir con el fracaso de Cristo, ha culminado con su victoria sobre la muerte. Pues bien, hoy la Iglesia celebra el Domingo de la Octava de Pascua, en el que resuena en nosotros el triunfo de Cristo sobre la muerte: la victoria de la esperanza sobre nuestro desaliento y nuestras tristezas; la victoria de la fe sobre nuestra desconfianza y nuestros temores; la victoria del amor sobre el odio y sobre el rencor; e incluso, la victoria de la comunión con nuestros seres queridos ausentes, por encima de nuestro sentimiento de soledad y desamparo…

El Beato Juan Pablo II fue quien instituyó que en el Segundo Domingo de Pascua -que hoy celebramos- se conmemorase en la Iglesia la fiesta del “Domingo de la Divina Misericordia”. En el origen de la intuición del Pontífice estaba una joven religiosa polaca de principios del siglo XX, que murió con tan solo 33 años de edad: Santa Faustina Kowalska. Su vida transcurrió durante los años en los que Europa era azotada por la llamada Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial), y falleció a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. Su vocación religiosa parecía estar marcada por el dolor de la humanidad, hasta el punto de que su experiencia mística le llevó a ofrecerse a Dios como “víctima voluntaria” por la salvación del mundo, especialmente por tantas almas sufrientes de su tiempo y de toda la historia. Os recomiendo que os acerquéis a conocer su vida y su mensaje.

Pero más allá de los hechos históricos que puedan estar relacionados con el origen de la fiesta litúrgica que hoy celebramos, el misterio de la MISERICORDIA se presenta como el mensaje central del cristianismo: Dios es AMOR y su relación con nosotros está fundada en la MISERICORDIA. Cuando conocemos y gustamos interiormente de este misterio, el horizonte de nuestra vida se llena de esperanza. Y por el contrario, cuando ignoramos o rechazamos la misericordia de Dios, inevitablemente, somos presa de la infelicidad. Nosotros creemos firmemente que en la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz y el hombre, la felicidad.

Queridos hermanos que habéis sido víctimas de la violencia, permitidme compartir con vosotros unas reflexiones. Las hago con profundo respeto y consciente de que estoy entrando en un terreno sagrado, como es el sufrimiento en vuestras vidas. Soy consciente de que solo con la actitud del amor misericordioso es posible acercarse a las víctimas para ayudarles a que se levanten y reanuden su camino. La fe cristiana nos permite barruntar que donde hay sufrimiento, allí hay un ‘suelo’ sagrado; y que, por lo tanto, debemos ‘descalzarnos’ antes de entrar en él…

El misterio del mal puede tener dos efectos posibles en nosotros: El primero es el de hacernos sufrir como víctimas inocentes. Pero el segundo puede llegar a ser todavía más grave: lograr que la víctima llegue a contaminarse moral o espiritualmente con el mal que injustamente está padeciendo. En efecto, no nos extrañemos de que, después de haber padecido un daño físico ya irremediable, el Maligno pretenda incluso hacernos un profundo daño espiritual perdurable. Recuerdo unas palabras que escuché en cierta ocasión de labios de uno de vosotros, y que han sido una auténtica lección para mi vida de sacerdote: “Han matado a mi hijo, pero no conseguirán robarme la fe en Dios, ni la esperanza de santidad”.

Este es el primer mensaje que quisiera transmitiros en el día de la Divina Misericordia: Que el sufrimiento que habéis padecido y que continuáis padeciendo, no os impida conocer y experimentar la bondad de Dios, la confianza en el prójimo y la esperanza en un futuro mejor. Sería especialmente triste que las heridas padecidas nos arrebatasen la experiencia del amor de Dios y del amor de los demás. Pido de una forma muy especial a la Virgen María, la Madre Dolorosa, que vuestro sufrimiento no os lleve nunca a cerraros al Amor, a la Fe y a la Esperanza; sino que al contrario, os permita descubrir que Jesucristo –el Crucificado y Resucitado- es el ‘amigo que nunca falla’, y el único capaz de llenar de paz nuestro corazón.

Jesús nos habla en el Evangelio de la necesidad de ‘nacer de nuevo’ para poder entrar en el Reino de los Cielos (cf. Mt 18, 1-7), y me atrevería a añadir que también para alcanzar la felicidad en esta vida. Su mensaje es absolutamente válido para todos nosotros. Nadie ha de ser ajeno a esta invitación a ‘nacer de nuevo’ que Cristo nos hace: ni los más criminales entre los criminales, ni el obispo que os habla, ni las monjas de clausura, ni ninguno de los aquí presentes…

Quizás alguno se pregunte qué camino es el que hay que recorrer para poder nacer de nuevo. Pues bien, Jesús nos dice en el Evangelio de San Juan: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto -el que no nazca del agua y del espíritu- no puede entrar en el Reino de los Cielos” (cf. Jn 3, 3-5). Queridos hermanos, la clave para ese nuevo nacimiento “de lo alto” que nos pide Jesús en el Evangelio es la “MISERICORDIA”. La misericordia no es otra cosa que el Amor que se prodiga en sanar las heridas de los que sufren. La misericordia es el “amor en acción”, el amor que se ‘despoja’ y se ‘arremanga’ para acercarse al misterio del dolor, llevando la esperanza de la Resurrección.

Permitidme un comentario sobre el marco en el que hoy nos encontramos: como habéis podido observar, estamos celebrando la Eucaristía en esta Catedral de San Sebastián que durante todo el mes de abril acoge la preciosa exposición sobre la vida y el carisma de la Madre Teresa de Calcuta. Pienso que el mensaje de la MISERICORDIA reflejado en la Beata Teresa de Calcuta, es uno de los iconos más bellos que la Iglesia nos puede mostrar al predicarnos el mensaje de liberación del Evangelio…

En efecto, las víctimas de la violencia terrorista están reflejadas en los pobres que Madre Teresa atendió y recogió en las calles de Calcuta. Pero las víctimas de la violencia terrorista también están reflejadas en el icono de las propias Misioneras de la Caridad, vestidas con sus saris indios, quienes olvidadas de sí mismas se convierten en ángeles de misericordia para los demás… Me explico:

a) Por una parte, necesitamos abrirnos a la misericordia, y especialmente a la misericordia divina. O dicho de otra forma, tenemos que aprender a dejarnos amar por Dios, así como por los seres queridos que nos rodean: Solamente así podrán sanar nuestras heridas, esas heridas que la violencia terrorista ha generado en nuestros corazones… ¡Dejarse querer o dejarse amar, no es algo tan obvio ni tan fácil como podría parecer a simple vista! Cuando se ha padecido la crueldad de la violencia, con frecuencia ocurre que se sufren traumas, que dificultan la confianza en las personas del propio entorno, e incluso en el mismo ser humano.

¡Qué importante y necesaria puede llegar a ser en este camino de sanación una profunda experiencia de oración! En el Evangelio que hemos proclamado en este Domingo de la Divina Misericordia se ha narrado el episodio del Apóstol Tomás tocando las llagas de Jesús Resucitado, y sanando de esta forma su incredulidad. También nosotros necesitamos tocar a Jesús en la oración; o mejor aún, dejar que Él toque nuestras llagas, nuestras heridas, para que puedan ser sanadas.

b) Pero, en segundo lugar, para poder acoger la misericordia que necesitamos, es preciso practicarla con los que la necesitan tanto o más que nosotros, e incluso con quienes la necesitan menos que nosotros. La mejor terapia para sanar nuestras heridas, es la práctica generosa de la misericordia con las personas que nos rodean. Ésta es una de las paradojas del mensaje de Cristo: para sanar nuestras heridas, es necesario que nos ofrezcamos como ‘sanadores’ del prójimo. Para poder ser ‘hijos de la misericordia’, tenemos que ser ‘padres de misericordia’. Porque dando se recibe; y olvidándonos de nosotros mismos, es como llegamos a encontrarnos… ¡Ésta es la lógica y la dinámica sanadora del Evangelio!: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,7).

Mis queridos hermanos, las heridas de la violencia terrorista sólo pueden ser sanadas por el bálsamo de la misericordia, que se recibe al mismo tiempo que se da, ya que la misericordia no es otra cosa que el amor gratuito que nace de Dios y que se prodiga de modo especial en aquellos que sufren. Como dijo Juan Pablo II al inaugurar el Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia: "Fuera de la misericordia no existe otra fuente de esperanza para el hombre" (17 de agosto de 2002).

Desde esta convicción, ‘con temblor y temor’, pero con la certeza que nos da el Evangelio de Jesús de Nazaret, me atrevo a proponeros en este Domingo de la Divina Misericordia, a todas las víctimas de la violencia que os sentís cristianos, que oréis con fe y esperanza por la conversión de quienes fueron vuestros verdugos. Será una oración heroica que contribuirá en gran medida a la sanación de vuestras heridas. Y, no lo dudéis, será una oración eficaz; si bien es cierto que siempre quedará condicionada al misterio de la respuesta de la libertad del hombre. Aun así, nuestra fe en la misericordia de Dios, nos lleva a cultivar la confianza en el hombre y en su capacidad de regeneración. Con la ayuda de la gracia, la libertad humana es capaz de reconducirse por el camino de la verdad y del bien.

Queridos hermanos, podéis prescindir tranquilamente de las palabras que yo os he dirigido, para quedaros con estas que ahora voy a citar. Nuestro amado Juan Pablo II tenía preparada una alocución para el Domingo de la Divina Misericordia, que no pudo pronunciar, ya que falleció la víspera. Sin embargo, quiso que ese texto se leyera y publicara como su mensaje póstumo: «A la Humanidad, que a veces parece extraviada y dominada por el poder del mal, del egoísmo y del miedo, el Señor resucitado le ofrece, como don, su amor que perdona, reconcilia y suscita de nuevo la esperanza. Es un amor que convierte los corazones y da la paz. ¡Cuánta necesidad tiene el mundo de comprender y acoger la Misericordia divina!».

¡Jesús, confío en ti, confiamos en ti!

Desembarco proetarra en Pamplona (porque ETA sí existe); por Pascual Tamburri (Ruta Norte)

Desembarco proetarra en Pamplona (porque ETA sí existe); por Pascual Tamburri (Ruta Norte)

Los abertzales celebran su gran día el domingo de Pascua. Una herencia de la Euskadi católica soñada por Sabino Arana. Una paradoja que los marxistas y etarras han impuesto en Navarra.

Aquí están, han venido. Los independentistas de Red Independentistak, Aralar, IA, EA, Alternatiba, Bildu y AB, larga suma de siglas de extrema izquierda –EA, ahora, se reviste de ese paradójico ropaje-, se reunieron en Pamplona el domingo de Pascua para celebrar el día de lo que llaman la Patria vasca. Ni su presencia ni su actitud son una casualidad: responden al momento político que vivimos y a los objetivos que se han marcado. Aunque tengan sus diferencias entre ellos, todos, desde el proetarra diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, hasta el coordinador del tambaleante Aralar, Patxi Zabaleta, pasando por Xabier Lasa, Peio Urizar, Maiorga Ramírez, Marivi Ugarteburu, Sabino Cuadra y conocidos imputados por colaboración con banda armada como Rufi Etxeberria, Joseba Permach o Pernando Barrena, comparten lo que los congregados gritaban.

No se vio, pero al menos políticamente sí estaba adherido, a Rafa Larreina y a otras personas que comparten su visión de las cosas. Motivo de escándalo, uno más, porque quieren lo mismo que la manifestación pedía. En este sentido al menos tiene razón Antonio Basagoiti cuando ha comentado en Facebook que "con ETA todo se acaba sabiendo, y quien hace lo que no debe se retrata antes que después". Estará bien que tengan esta verdad en cuenta esta verdad quienes tengan autoridad sobre el dirigente de EA citado, y de paso también el bachiller Iñaki Oyarzábal.

Quieren la independencia, y la pancarta principal lo pedía. También lo pidieron de palabra los oradores y a voces los manifestantes, y de hecho con sus banderas. La independencia es un imposible, gobierne quien gobierne en España, y sólo puede alcanzarse –era ya la idea de Federico Krutwig- con la destrucción de la misma España. Por la misma razón, porque la izquierda teme que el PNV recapacite en su independentismo si reflexiona desde sus principios religiosos y desde sus intereses socioeconómicos, ETA trata de mostrar su rostro menos soviético pero a la vez de dejar claro que el único Estado vasco al que aspiran es uno "socialista". Así que quieren la independencia, pero no la misma, y es una pena que nunca vayan a tenerla porque nos vamos a perder el espectáculo de una masacre despiadada entre ellos.

Quieren la liberación de los presos de ETA, es decir la impunidad de sus crímenes. Porque ETA sigue existiendo, y si alguien lo dudaba puede escuchar lo que pidieron los manifestantes vascos en Pamplona. Y ETA quiere que sus acólitos en política logren las victorias que los terroristas no han alcanzado con sus otros crímenes, aunque las hayan preparado matando. Liberar a los presos y no condenar los delitos cometidos o por cometer implicaría renunciar a la soberanía del Estado –aquí nunca ha habido otro- y a su condición de Estado de Derecho. Eso pide la ultraizquierda. Eso sería la victoria de ETA, y por eso mismo con ETA lo único negociable es el día y la hora de la rendición de sus miembros, la entrega de sus medios y armas y la entrada de todos sus miembros en prisión para ser juzgados con las benévolas leyes en vigor en España (y en Francia) .

Y quieren Navarra, por eso se reunieron allí. Para los que tenemos algo de memoria hay una noticia buena, y es que no fueron muchos, vinieron de hecho menos que las anteriores ocasiones similares; y no fueron muchos navarros, hubo sin duda más navarros cuando en 2007 el Parlamento de Navarra convocó a los navarros a manifestarse contra la política proetarra del Gobierno Zapatero (por cierto, allí se manifestaron del mismo lado Miguel Sanz y Mariano Rajoy). Con el mismo recorrido. Había más navarros con banderas de España entonces que navarros con ikurriñas vascas el otro día. Y eso, según a quién, molesta recordarlo.

Tiene razón Zabaleta, "el porvenir va a ser diferente". Más separados que unidos, y con el aval de una ETA en tregua (¿?), los abertzales quieren lo mismo de siempre, sin pagar el precio de sus errores y sin renunciar a nada esencial. Lo único que puede hacerles avanzar, y triunfar en parte ya que en todo nunca lo harán, es la debilidad, la mezquindad, la cobardía y la ignorancia de los llamados a estar frente a ellos. Pero es verdad, el porvenir va a ser diferente. En ese provenir no van a estar las personas cuya vida liquidó o cambió ETA. Tampoco debe estar ETA, ni los objetivos de ETA.

Aplaudir a ETA es colaborar con ETA. ETA es una banda terrorista y cualquiera que colabora con ella es, por definición, culpable de terrorismo. Los actos públicos de la llamada izquierda abertzale, incluso los pocos que no tienen violencia física o verbal, deben ser observados con arreglo a este criterio por todos los servidores del Estado. Que los criminales hayan interrumpido la comisión de delitos de sangre no ha convertido en legal la banda ni la colaboración con ella en algo imponible. Al revés, la llamada tregua debe entenderse como un signo de derrota de los asesinos y en un estímulo para aniquilar por completo la banda separatista.

Matando durante medio siglo y ofreciendo un régimen totalitario soviético ETA no ha conseguido ninguno de sus objetivos: ni la independencia, ni la sumisión de Navarra, ni la liberación de los asesinos presos. Está en manos de todos nosotros, pero un poco más en manos de los navarros y de los políticos de todo signo, que las semillas puestas por los terroristas no germinen ahora al calor de la tregua falaz, de la democracia que no conocen y de las vacilaciones interesadas de los mismos políticos. Lo único que tienen por hacer los criminales es rendirse a España y aceptar su victoria.

http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=120821&cod_aut=

Mato, luego existo, por Dominique Moisi

Mato, luego existo, por Dominique Moisi

Los ataques de Merah nos recuerdan que el terrorismo sigue siendo una amenaza y que es necesario abordar sus causas

 

“Hay que luchar a un tiempo contra los terroristas y las causas del terrorismo con la misma determinación”. Esa fórmula, acuñada hace diez años, a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, por dirigentes tan diversos como Javier Solana, entonces secretario general de la OTAN, y el presidente de Estados Unidos George W. Bush, es tan válida como siempre a raíz de la reciente matanza habida en Francia.

El Estado francés logró identificar y “neutralizar” al terrorista enseguida, si bien siguen sin haber recibido respuesta dos preguntas: ¿Se le había debido detener mucho antes? ¿Y se le podía haber apresado con vida? Ahora el Estado francés debe hacer algo más. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, estuvo en lo cierto al llamar “monstruo” a Mohamed Merah, pero este era nuestro monstruo. Nació, se crió y se descarrió en Francia, exactamente como los terroristas que atacaron el metro de Londres en julio de 2005 eran productos de la sociedad británica.

Es absolutamente necesario, no solo para Francia, sino también para todo el mundo, entender cómo es que un hombre solo y solitario pudo tomar como rehén a todo un país durante casi una semana. La única forma como Merah pudo dar sentido a su vida parece haber sido la de asesinar a unos soldados y a unos niños judíos. Matar —y con la mayor sangre fría inimaginable— era existir.

Al principio y en secreto, muchos franceses abrigaron la esperanza de que lo que ocurrió en Toulouse y sus alrededores resultara ser una repetición de los ataques habidos en Oslo y alrededores en 2011: que el terrorista resultara ser producto de la extrema derecha. Merah afirmó actuar en nombre del islam fundamentalista; en realidad, era el producto de una secta sangrienta y descarriada. ¿Cómo puede un pequeño delincuente, un niño perdido de la nación francesa, ser presa del odio terrorista de cualquier variedad?

No cabe duda de que la tragedia ha favorecido la campaña de Sarkozy para conseguir su segundo mandato

Los asesinatos habidos en el suroeste de Francia reflejan tres factores principales. En primer lugar, el campo de batalla de Oriente Próximo, ampliado hasta Afganistán y Pakistán. Esos problemas no fueron la causa directa de los ataques, pero tampoco fueron un mero pretexto. Los problemas de esa tenebrosa región hacen de caja de resonancia para la juventud musulmana alienada de Francia.

En segundo lugar, la alienación es la realidad para muchos musulmanes franceses, agravada por una crisis económica que ha causado un desempleo juvenil muy elevado… y que afecta a los varones jóvenes musulmanes muy en particular, lo que retrasa su integración en la República Francesa.

Por último, una desviación identitaria en Francia puede estar cobrando una dimensión más grave. ¿Será una pura coincidencia que Merah, que era de origen argelino, eligiera para actuar el preciso momento en que Francia y Argelia estaban conmemorando el quincuagésimo aniversario de la independencia argelina?

Probablemente Merah no se sintiera ni francés ni argelino. Eligió lo que para él pasaba por ser una identidad musulmana, pero era una versión perversa, extrema, sectaria del islam. Cuestiones personales —la falta de un padre o de una estructura familiar cohesionada— probablemente precipitaran su desviación identitaria. Estaba buscando un modelo que pudiera imponer algunas normas en su vida y no pudo hallarlo hasta que encontró el terrorismo.

Ante el horror de las acciones de Merah, la nación francesa ha demostrado su unidad. Al seleccionar como blancos soldados musulmanes y cristianos, además de niños judíos, Merah fortaleció la solidaridad de un país que quería dividir, pero esa unidad es inestable.

La República Francesa debe recuperar sus más importantes territorios perdidos: los jóvenes alienados y frágiles con orígenes inmigrantes.

No cabe duda de que la tragedia ha favorecido la campaña de Sarkozy para conseguir su segundo mandato en las elecciones presidenciales fijadas para el mes de abril. Tomó las riendas y actuó con decisión y responsabilidad. El programa político, al menos a corto plazo, ha pasado a centrarse en la seguridad, en la que Sarkozy tiene ventaja estructural en comparación con su rival socialista, François Hollande, pero, según el famoso dicho del primer ministro británico Harold Wilson, “una semana es mucho tiempo en política”.

Antes de la primera vuelta de las elecciones puede haber muchos cambios. ¿Qué preocupará más a los votantes franceses cuando acudan a las urnas? ¿Volverán los temores económicos a prevalecer sobre el programa de seguridad? ¿O predominarán los factores personales, con un reflejo como el de “cualquiera menos Sarkozy”, en un lado, y una falta de confianza en un Hollande carente de carisma y posiblemente de preparación, en el otro?

Los salvajes ataques de Merah son un amargo recordatorio de que el terrorismo sigue amenazando a muchas sociedades. Se debe reforzar la seguridad y abordar sus causas. Y no tardaremos en descubrir si ese espasmo de terror fue un paréntesis trágico o un punto de inflexión.

 

Dominique Moisi es autor de La geopolítica de la emoción.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/04/04/actualidad/1333551834_012350.html

El caso Gogorza: ¿humanitarismo o venganza?, por Mikel Buesa

El caso Gogorza: ¿humanitarismo o venganza?, por Mikel Buesa

Acercar por razones humanitarias a un preso de ETA al País Vasco para facilitar el tratamiento médico de las graves dolencias que sufre, no es aplicar ninguna medida de perdón ni puede ser interpretado como una claudicación.

Son pocas las ocasiones en las que la actualidad nos coloca ante un tema tan polémico como es el del tratamiento penitenciario de los reclusos gravemente enfermos que pertenecen a una organización terrorista como ETA. El caso Gogorza es una de ellas, no tanto por el hecho de que las autoridades del Ministerio del Interior hayan resuelto trasladar a este preso a la cárcel de Basauri, acercándolo al País Vasco desde su anterior destino en Sevilla, como por las reacciones políticas que ha suscitado el asunto.

Comencemos señalando que, de acuerdo con la legislación vigente en España, es prerrogativa de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias la determinación del centro de reclusión en el que los penados deben cumplir las sentencias que les privan de su libertad. Es precisamente por este motivo, por el que es posible una política de dispersión de presos, aplicable a los condenados por terrorismo, cuya finalidad no es otra que la de rebajar el control que sobre ellos pudiera ejercer la organización a la que pertenecen. Así pues, las apelaciones que se suelen hacer desde las organizaciones encuadradas en el Movimiento de Liberación Nacional Vasco –también denominado Izquierda Abertzale– y, últimamente, desde el Partido Socialista y el Gobierno vasco que preside Patxi López, a un supuesto derecho de los reos de ETA a ser ubicados en una cárcel próxima a su domicilio o al de su familia, carecen de cualquier fundamento en el derecho español.

Y señalemos también que lo que en el caso Gogorza se discute no es la oportunidad de una política de acercamiento generalizado de los presos de ETA al País Vasco –que desde que Enrique Múgica, allá por los años finales de la década de 1980, ocupó la cartera de Justicia, ningún gobierno ha planteado en España–, ni tampoco los méritos de una política de reinserción de etarras arrepentidos –la llamada vía Nanclares– que, por cierto, he tenido ocasión de analizar ampliamente, para destacar sus inconvenientes jurídicos, políticos y morales, en un trabajo que publicó La Ilustración Liberal hace más de un año. No, lo que se ventila en este asunto va mucho más lejos, pues atañe al fundamento mismo de la sociedad democrática en relación con el papel del sistema penitenciario: ¿debe comportarse el Estado de una forma humanitaria también con los condenados por delitos terroristas o más bien debe ejercer sobre ellos la venganza en nombre de las víctimas de esos delitos?

La pregunta no es retórica y el caso de Aitzol Gogorza la ha puesto sobre la arena política. La autoridad penitenciaria ha resuelto que este preso, gravemente enfermo por un trastorno mental debidamente acreditado, al que hubo que aplicar el protocolo de prevención del suicidio, sea trasladado a una cárcel del País Vasco. Lo ha hecho en aplicación del reglamento penitenciario, donde se establece la posibilidad de un tratamiento especial para los reclusos con enfermedades graves incurables, tratamiento que puede llegar a su clasificación en el tercer grado, aunque esto último ni siquiera se ha planteado para Gogorza. Y lo ha hecho porque la norma establece esa posibilidad, para cualquier tipo de presos, cuando concurren "razones humanitarias y de dignidad personal".

Está claro, por tanto, que la voluntad de nuestros legisladores fue, en su momento, que el humanitarismo penetrara también en el ámbito carcelario y fuera un principio inspirador de la actuación de la administración penitenciaria sobre todo tipo de reclusos, sin que operaran distinciones en función de los delitos que éstos hubieran cometido.

Sin embargo, al saltar la noticia del caso Gogorza, estando en la sede de la Delegación del Gobierno en el País Vasco, la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, ha descalificado la actuación del Ministerio del Interior al señalar su oposición al traslado del etarra y, más en general, al destacar que "nunca" apoyará el acercamiento de presos enfermos de ETA a las cárceles vascas, ni siquiera de los "muy graves" o "los que estén en estado terminal". Cabe deducir, por tanto, de las palabras de esta dirigente de las víctimas que, para ella, el principio humanitario no debiera ser aplicado a los terroristas. No creo excederme si señalo que unas declaraciones así evocan una cierta aspiración de venganza en lo que al cumplimiento de las penas por parte de los etarras se refiere.

Humanitarismo y venganza parecen ser los dos conceptos extremos que concurren en la valoración del caso Gogorza. Dos conceptos antagónicos que conducen a soluciones diametralmente opuestas y, por consiguiente, a políticas penitenciarias también enfrentadas. La adoptada por el Ministerio del Interior, atenta a lo regulado por el legislador, se inspira en la concepción moderna del papel de las penas carcelarias. Recordemos la doctrina que ya en el siglo XVIII formuló Cesare Beccaria: "El fin de las penas no es atormentar y afligir a un ente sensible, ni deshacer el delito ya cometido. El fin no es otro que impedir al reo causar nuevos daños a los ciudadanos y retraer a los demás de la comisión de otros delitos iguales". La de la venganza, por el contrario, se aparta del derecho y propugna un tratamiento excepcional situado más allá de la dureza que implica el régimen carcelario previsto en la ley. Y se aparta también del sustrato doctrinal sobre el que nuestro sistema democrático ha asentado el tratamiento penal del terrorismo, pues si de algo puede dar lecciones España en este terreno es de haber recurrido a la ley ordinaria –y no a los regímenes de excepción– para luchar contra las organizaciones armadas que pretenden subvertir el orden constitucional.

Acercar por razones humanitarias a un preso de ETA al País Vasco para facilitar el tratamiento médico de las graves dolencias que sufre, no es aplicar ninguna medida de perdón ni puede ser interpretado como una claudicación frente a la organización terrorista a la que ese recluso pertenece. Es, sencillamente, un caso especial previsto en las leyes penales y penitenciarias que ahora están en vigor; unas leyes que, construidas a lo largo de un proceso a veces azaroso y en el que no han faltado las ocasiones inicuas, nos han permitido a los españoles alcanzar finalmente la justicia en el tratamiento del terrorismo. Es cierto que a quienes hemos sido víctimas de éste, singularmente cuando los delitos cometidos han sido irreparables, ni siquiera la justicia puede restaurar el daño causado. Pero ello no autoriza a que, como dijo una vez Jean Améry, la solución a nuestro "conflicto irresuelto" con quienes causaron nuestra desgracia "pueda consistir en una venganza que sea proporcional al sufrimiento padecido". De ahí que, utilizando la expresión del escritor austríaco, "la reivindicación moral de nuestro resentimiento" como víctimas no pueda ser otra que la una reclamación permanente de la justicia a través de la ley y sólo a partir de ella.

http://www.libertaddigital.com/opinion/mikel-buesa/el-caso-gogorza-humanitarismo-o-venganza-64042/

ETA pide paciencia a sus presos. Critica al Gobierno por no cumplir los «compromisos» asumidos por el anterior gabinete del PSOE

ETA pide paciencia a sus presos. Critica al Gobierno por no cumplir los «compromisos» asumidos por el anterior gabinete del PSOE

ETA pide paciencia a sus presos. Critica al Gobierno por no cumplir los «compromisos» asumidos por el anterior gabinete del PSOE

DAVID S. OLABARRI

«El Estado no se va a mover ni un milímetro». ETA ha pedido a sus presos que se armen de paciencia para hacer frente a la estrategia de «bloqueo en todos los sentidos» con la que, a su juicio, el Gobierno del PP pretende responder al cese de la violencia anunciado el pasado 20 de octubre. En una circular enviada en febrero a sus militantes encarcelados, la banda terrorista considera que el Ejecutivo de Mariano Rajoy «de momento no quiere tomar riesgos» porque está sometido «a grandes presiones» y busca «alargar» y «desfigurar el proceso lo máximo posible» para llegar a una «solución técnica vacía». Lo que no impide, añade, que también pueda producirse algún «gesto positivo» en materia de presos en los «próximos meses».

En este sentido, critica al Gobierno que no haya cumplido los «compromisos concretos» asumidos por el anterior gabinete del PSOE con «otros agentes», pero «no con ETA», en lo referente a la situación de los presos y la legalización de la izquierda abertzale. El documento del 'aparato de makos' anima a los presos a no desfallecer porque, según dice, la posición política del independentismo «está cada vez más fuerte». Además, frente al descrédito en el que ha caído el Gobierno por no reconocer a la comisión de verificación -que señala que ETA no tiene intención de atentar en el futuro-, la «credibilidad» de la izquierda abertzale y la banda terrorista ha aumentado de forma «asombrosa» tanto «a nivel internacional como en Euskal Herria».

Según la nota, esto se ha producido a raíz de la conferencia de Aiete, que fue presidida por el exsecretario general de la ONU Koffi Annan y que fue recibida por la banda como un gran colchón para anunciar, días después, el «cese definitivo» de su «actividad armada». El documento también contiene críticas al PNV, que no tiene «ninguna oferta estratégica para la sociedad vasca» y que se ha ofrecido de «intermediario del Gobierno de Madrid», y al Ejecutivo del PSE, por el que «nadie da un céntimo». La circular, a la que ha tenido acceso la agencia Vasco Press, fue enviada a los presos semanas antes de que se conociese la sentencia del Tribunal Constitucional que ha reafirmado la validez de la 'doctrina Parot', la jurisprudencia que en los últimos seis años ha servido para alargar las condenas a 63 miembros de ETA con delitos de sangre. La decisión del alto tribunal ha sentado como un auténtico jarro de agua fría entre los reclusos. El cese de la actividad terrorista había permitido frenar las salidas individuales en el seno de un colectivo «cada vez más nervioso» y que había interiorizado que, a partir de ese momento, podrían conseguir «soluciones colectivas» para «acelerar la vuelta a casa» de los «presos y exiliados».

Elemento clave

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, sin embargo, ha insistido en las últimas semanas que solo contempla «reinserciones individuales» para los presos que rompan con la disciplina del colectivo y ha puntualizado que, en este caso, el Gobierno estaría dispuesto a actuar con «máxima generosidad». Su intención, según ha explicado, sigue siendo forzar a la banda a que se «disuelva» sin que pueda esperar contraprestaciones. Expertos de la lucha antiterrorista creen que la cuestión de los presos es particularmente importante para el Gobierno. En un momento en el que la izquierda abertzale ha encontrado cauces para volver a la legalidad -a través de Bildu y Amaiur- y con la operatividad de la banda en niveles mínimos, el futuro de los internos es un elemento clave a la hora de presionar para exigir la disolución de ETA.

http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20120405/politica/pide-paciencia-presos-20120405.html

Impacientarse no es perder las esperanzas, por Guillermo Dupuy

Impacientarse no es perder las esperanzas, por Guillermo Dupuy

Tanto las cartas enviadas al PP vasco, como la "nueva ofensiva integral" anunciada por Batasuna contra el Estado, son muestras de que la mal llamada "izquierda abertzale" se impacienta, pero también de que no ha perdido, ni mucho menos, la esperanza.

Frente a las voces que piden a la Justicia su "colaboración" para facilitar el final definitivo de ETA, el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, ha señalado en ABC que la "fiscalía no puede participar en el fin de ETA", que su "papel como fiscal general del Estado y el de los fiscales que lleven procesos de terrorismo es cumplir estrictamente con la legalidad" lo que significa que "aplicaremos las normas penales y en ejecución de sentencia las normas penitenciarias que fija la ley sin ningún tipo de beneficio, pero tampoco con ningún tipo de perjuicio".

La verdad es que las declaraciones de Torres-Dulce ofrecen un encomiable contraste con las de su antecesor en el cargo, Cándido Conde-Pumpido, quien no dudó en determinados momentos en calificar de "Guantánamo electoral" a la Ley de Partidos; o en hacer llamamientos a jueces y fiscales para que no fueran "obstáculo" para el mal llamado proceso de paz o para que sus "togas no eludieran el polvo del camino".

Con todo, las declaraciones de Torres-Dulce podrían dar a algunos la impresión equivocada de que el fin de ETA queda al margen o es cosa distinta del Sistema de Administración de Justicia, incluido la Fiscalía, cuando lo cierto es que no hay un fin de ETA digno de ese nombre que no consista, precisamente, en el cumplimiento estricto de la Ley.

Cosa distinta es que, tal y como han hecho en un momento dado todos los partidos políticos, se llame "fin de ETA" a lo que el Pacto de Ajuria Enea llamaba "fin dialogado de la violencia", a procesos mediante los cuales las autoridades públicas se sienten temporalmente liberadas del permanente deber legal de detener a terroristas prófugos de la Justicia para, en su lugar, "dialogar", "verificar voluntades de paz", o llevar a cabo "tomas de temperaturas" con los criminales. Esta envilecida forma de entender el "fin de ETA", que ha llevado a gobernantes con capacidad de conceder indultos a ofrecer "generosidad" a los terroristas a cambio de ese supuesto "fin definitivo de la violencia", nada tiene que ver, ciertamente, con una Fiscalía y con una Justicia dignos de ese nombre, sino que son procesos que transcurren al margen y en oposición a un auténtico Estado de Derecho. Esta forma envilecida de entender el fin de ETA es lo que ha llevado a los etarras a no perder las esperanzas de conseguir, no sólo beneficios penitenciarios, sino también muchos otros beneficios políticos.

Tanto las cartas que los proetarras han hecho llegar estos días a dirigentes del PP del País Vasco, en las que les piden reuniones secretas, como la llamada "nueva ofensiva integral" anunciada por Batasuna contra el Estado, son muestras de que la mal llamada "izquierda abertzale" se impacienta, pero también de que no ha perdido la esperanza de conseguir aquellos objetivos políticos a los que su brazo armado ha vinculado su supuesto "cese definitivo".

Naturalmente, una de las cosas que más ha contribuido a que ETA y sus voceros no hayan perdido las esperanzas es el hecho de que, a pesar de la Ley de Partidos, Bildu y Amaiur estén en las instituciones. Mi duda es si el actual fiscal general del Estado ve en este hecho un "cumplimiento estricto de la ley" o ve en él algún tipo de "beneficio o perjuicio" de los que nos hablaba.

Habrá que esperar, sin duda, a que se remodele el Tribunal Constitucional; pero, llegado ese momento, la Fiscalía General del Estado deberá verse concernida a la hora de participar en cómo se quiere poner fin a ETA.

http://www.libertaddigital.com/opinion/guillermo-dupuy/impacientarse-no-es-perder-las-esperanzas-64006/

Víctimas de ETA llevan exposición fotográfica sobre terrorismo a Nueva York

Víctimas de ETA llevan exposición fotográfica sobre terrorismo a Nueva York

La exposición fotográfica internacional "En pie de foto, cien miradas desde el dolor, el terrorismo crimen contra la humanidad" recala desde hoy en Nueva York para afianzar el compromiso de las víctimas de ETA con los valores democráticos y proponer una mirada "sosegada y reflexiva" sobre el terrorismo.

La muestra, que consta de 150 instantáneas aparecidas en medios de comunicación y que se exhibió por primera vez en 2004, está organizada por el Instituto Cervantes y la Fundación Miguel Ángel Blanco, y según declaró a Efe su presidenta, María del Mar Blanco, busca "reconocer a la víctima y reclamar memoria".

"Hemos venido a explicar y condenar lo padecido durante cincuenta años por la sociedad española, y la vasca en particular, y reclamar un reconocimiento internacional a través de nuestra voz y estas fotos, para que ningún crimen quede impune, ya que 300 familias no han visto cumplido su derecho a la justicia", remarcó Blanco.

Además, la hermana del concejal de Ermua asesinado por ETA en 1997 indicó que "una imagen vale más que mil palabras, y éstas plasman que la víctima siempre es el inocente y el terrorista, el culpable".

La directora de esta misma fundación, Cristina Cuesta, señaló a Efe que la exposición "busca un espacio tranquilo, fuera de la dinámica acuciante, para que reflexionemos sobre cómo enfrentarnos al fenómeno del terrorismo".

Además, Cuesta apuntó que con estas fotografías, que se acompañan de textos escritos ex profeso por insignes plumas como la de José Saramago, Mario Vargas Llosa o Juan Goytisolo, defienden "principios que siguen vigentes, como el derecho a la justicia, la verdad y la memoria".

"La legitimación terrorista que se ha dado en los últimos tiempos ha querido neutralizar la historia del terror, y equiparar cosas que no son equiparables. No nos vale cualquier memoria, queremos una que sea significativa", afirmó Cuesta.

Y a ello quiere contribuir la memoria gráfica que suponen las 150 fotografías, procedentes de agencias españolas e internacionales y seleccionadas entre más de 6.000, y que reflejan la historia del terrorismo etarra, pero también la del de otras partes del mundo, como el de Colombia o el del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

"Hace tres años nos dimos cuenta de la necesidad de exportar esta propuesta e incluir el terrorismo internacional, abrirnos a otros contextos, algo particularmente significativo en Nueva York, donde podíamos rendir un homenaje a la sociedad de esta ciudad, en un año tan simbólico como éste, cuando acaba de cumplirse una década del atentado contra las Torres Gemelas", explicó Cuesta.

La exposición ya se ha presentado en 38 ocasiones, por toda España, pero también en Londres, Bruselas, Roma, Oporto o México, lugares en los que ha reafirmado "el compromiso de las víctimas como sociedad civil, porque las víctimas españolas, por su larga resistencia, son un modelo ético en la defensa de los valores democráticos, lo que debe ser compartido con otras sociedades", dijo.

Cuesta recordó, asimismo, que en julio de este año se cumplirá el decimoquinto aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, por lo que, dijo, "es el momento de reivindicar lo mejor de aquellos días atroces, ya que en ellos aprendimos a enfrentarnos al fenómeno".

A la exposición fotográfica le seguirán mesas redondas, obras de teatro, coloquios literarios y proyecciones cinematográficas que, hasta el 14 de abril, reflexionarán sobre el terrorismo.

 

El Correo