Blogia

Foro El Salvador

El Foro Ermua lamenta la indignidad del Gobierno y llama a la movilización de los españoles

Bilbao. 23 de mayo de 2006.  La intervención del Presidente del Gobierno en un mitin del PSE el domingo pasado en Baracaldo (Vizcaya) significa que asume como propio el planteamiento del  “proceso de paz” que ETA hizo público el 14 de noviembre de 2004 en el velódromo de Anoeta, a través de la ilegalizada Batasuna.    Ante el anuncio, realizado por el Presidente del Gobierno, de la apertura del diálogo con ETA, desde el FORO ERMUA queremos comunicar nuestra más firme oposición a que se abra ningún tipo de conversación o negociación mientras ETA no abandone de manera expresa, definitiva, incondicional e irreversible todo tipo de terrorismo, coacción o reivindicación chantajista. A pesar de la reiterada oposición del movimiento cívico y de las víctimas del terrorismo, el Gobierno y el Partido Socialista se obstinaron en negociar con ETA, pero comprometiéndose públicamente a no iniciar el diálogo mientras el fin de la violencia no fuera definitivo. Por tanto, no estamos sólo ante una decisión equivocada, irresponsable y claudicante, sino ante un incumplimiento radical de los compromisos adquiridos. Consideramos como indigno e inmoral, proceder a anunciar el comienzo de las conversaciones con los terroristas, sin gesto alguno de rendición, desarme o perdón, pocas horas después de los últimos ataques de kale borroka, cuatro días después de que el propio Ministro de Interior informara de que el Gobierno no tiene la convicción de que ETA haya decidido abandonar la violencia y siete días después de que ETA manifestara públicamente que el “alto el fuego” no sólo no es irreversible, sino que reanudarán los atentados si no se accede a sus pretensiones políticas de siempre. El Presidente del Gobierno defrauda la confianza manifestada por las asociaciones cívicas y de víctimas del terrorismo al declararse el “alto el fuego” de ETA para intentar su disolución y desarme y pone en peligro lo que tanto ha costado avanzar en la lucha contra el terror. En esta situación, el Foro Ermua llama a la movilización permanente de todo los españoles contra la indignidad de este Gobierno que desprecia e ignora el clamor de miles de ciudadanos que en dos ocasiones (en el último año) han salido a la calle para pedirle que no negocie con la banda terrorista, que ha desgarrado a miles de familias. En una cuestión tan básica y esencial son inadmisibles vergonzosas estrategias  partidistas. El Foro Ermua no sólo secundará toda movilización contra el anuncio del Gobierno de negociar con ETA sino que llama a todos los partidos, asociaciones, colectivos y ciudadanos para que se movilicen y expresen su rechazo ante esta indignidad anunciada que humilla gravemente a las víctimas del terrorismo, a los desterrados, a los que nos oponemos a la ausencia de libertad propiciada por el nacionalismo totalitario y a toda la ciudadanía de este país a la que el actual Ejecutivo no merece representar. Ninguna mención cínica a las víctimas puede borrar la infamia y el desprecio que supone sentarse a negociar con asesinos que mantienen su actividad criminal, sus pretensiones delirantes de doblegar a dos naciones de la Unión Europea (España y Francia), su proyecto totalitario y su explícito ánimo de chantaje.    Por todo esto, si no se produce una rectificación expresa, en el FORO ERMUA tomaremos cuantas medidas estén a nuestro alcance para oponernos a esta  decisión del Gobierno, que tanto lamentamos, que supone el incumplimiento flagrante de los compromisos adquiridos, la ruptura de la unidad en la gestión del “alto el fuego” y que podrá tener graves consecuencias para el futuro de la lucha antiterrorista, de la democracia y de la libertad en Euskadi y en el resto de España.Algunas declaraciones y compromisos de miembros del Gobierno y del Partido Socialista: "Si los terroristas anuncian un cese definitivo de la violencia, el presidente del Gobierno acudirá a la Cámara para informar y explicar la hoja de ruta y un posible plan se abriría para la paz"; (Mª Teresa Fdz. de la Vega. 17/02/2006; http://www.diariodirecto.com/hem/20060217// DESARROLLOS/3-17022006-gobierno-no-dialogo-eta-violencia.html) “Las fuentes gubernamentales señalaron que el Gobierno no va a precipitarse y se va a tomar el proceso con «calma» hasta constatar «con total seguridad» que el alto el fuego «va en serio». Esa comparecencia, apuntó, «se puede producir en cualquier momento», es posible que se anuncie esta semana o que lo haga el propio presidente del Gobierno el próximo domingo en un mitin del PSE en Bilbao. Antes de que se haga pública la fecha, el jefe del Ejecutivo pactará con el líder de la oposición «qué diálogo» hay que tener con ETA y «cuándo y dónde» se tiene que mantener.” (http://servicios.diariovasco.com/pg060515/prensa/noticias/Politica/200605/15/ DVA-POL-019.html) EFE, Madrid/BruselasEl secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, dijo ayer que el Gobierno será "coherente" con la resolución aprobada en el Parlamento, lo que obliga a que haya "signos inequívocos" de "ausencia definitiva y permanente de violencia" por parte de ETA para iniciar un posible diálogo.” (http://83.175.206.50/2006-03-24/actualidad/actualidad0.htm) “La respuesta de los demócratas a cualquier llamamiento al diálogo de las organizaciones terroristas, de la organización terrorista ETA es abandonar las armas. Esto es lo que se reafirma en la propuesta de resolución. Se han hecho interpretaciones absolutamente simplificadoras e intolerables de la posición del Partido Socialista. ¿Qué es eso de que el Partido Socialista propone el diálogo con ETA? ¿Qué disparate es ese? (Aplausos.) Lo que se hace es decir a ETA lo que siempre le hemos dicho: sólo habrá diálogo si deja de matar, si abandona definitivamente la violencia. Eso es lo que se dice en esta propuesta de resolución y nada más que eso.” (López Garrido; Diario de Sesiones del Parlamento; 17 de junio de 2005. Pág. 4517.) “El método es la unidad de los demócratas, imprescindible, esencial. En estos momentos es el objetivo en el que más me voy a empeñar en esta primera fase. Hay tres puntos básicos. Primero, comprobar que estamos ante el fin de la violencia, de cualquier tipo de violencia...” (José Luis Rodríguez Zapatero; Entrevista en El País, 26 de marzo de 2006).

 

Negociar con ETA: El error Zapatero

Por si el discurso no hubiese sido suficiente, vinieron después los hechos. Apenas transcurrida una semana desde la advertencia de que el «alto el fuego» era reversible en función del progreso de ETA en cuanto a sus pretensiones políticas, el terrorismo callejero volvió a hacer acto de presencia para recordarle al presidente del Gobierno que «lo que toca ahora son los hechos». Y éste no ha necesitado sesudos informes de verificación de una realidad inexistente —la de un terrorismo desaparecido— para dar la respuesta esperada: dentro de pocas semanas, en el mes de junio, empezará su diálogo con la banda terrorista con objeto de impulsar un «proceso de paz» cuyo contenido y límites nos son completamente desconocidos, lo que no obsta para que —considerando los pronunciamientos políticos previos de los dirigentes socialistas— podamos presumir que pueden llegar muy lejos, tanto en el terreno de la definición institucional del País Vasco, como en el de la articulación de su gobernabilidad a través de un acuerdo entre socialistas y terroristas revestidos todos ellos con el ropaje de respetables demócratas.Se ha confirmado así el error Zapatero. Un error que emerge de la traición a los principios que, desde hace muchos años, habían inspirado el combate contra el terrorismo, y a la memoria de los que dejaron su vida en ello. Un error que desoye la voz inspirada de la mayoría de los españoles cuando, escépticos ante los anuncios de ETA, exigen que ésta sea derrotada y que no se le concedan ni privilegios políticos ni perdones injustificados. Un error que, fruto de la aritmética del trapicheo del poder, acepta la hipótesis ingenua de que el «alto el fuego» no tiene otra significación que la del abandono de la violencia por parte de una ETA cuyos dirigentes habrían llegado al convencimiento de que con ella no van a ninguna parte y sólo buscan una salida honrosa que les justifique. Un error que, en definitiva, ha acabado reconociendo en ETA un interlocutor político potencialmente legitimable cuyas pretensiones, en alguna medida no precisada, será necesario atender.Pero no era ésta la única interpretación posible. Así, desde mi punto de vista considero más plausible la hipótesis de que el «alto el fuego» constituye una retirada temporal cuyo objetivo es restablecer la capacidad combativa de ETA para darle la posibilidad de prolongar su conflicto. Ello, por tres razones. La primera, porque los repliegues estratégicos forman parte del sustrato doctrinal de la conducción de la «lucha armada» por parte de ETA, de acuerdo con un principio general de conservación de su capacidad de acción. La segunda, porque todas las manifestaciones de esta organización y de su brazo político, en los dos últimos meses, apuntan en esa dirección y no dejan ver ni un atisbo de abandono del terrorismo. Y la tercera, porque, aún cuando hayan disminuido en intensidad, los actos de violencia no han cesado ni en el ámbito de la intimidación callejera, ni en el de la extorsión a los empresarios, ni en el de las actividades logísticas sobre las que se asienta la capacidad para cometer atentados.Negociar con ETA en estas circunstancias, lejos de dar lugar a un proceso de efectivo abandono del terrorismo, puede acabar revitalizándolo, a la vez que debilita al Estado. A este respecto, nos encontramos ante un juego de suma cero en el que cualquier ganancia que pueda anotarse la banda terrorista, lo será a costa de una pérdida en las instituciones democráticas. El Estado de Derecho no admite la transgresión violenta de sus valores y normas; y cualquier «excepción» a su cumplimiento acabará debilitándolo. Por ello, con respecto al terrorismo tiene que haber vencedores y vencidos; y por ello también, la única aspiración democrática con respecto a ETA es derrotarla. La cuestión no es, entonces, cómo aprovechar el cese temporal de la violencia para llegar a una solución de compromiso, sino más bien cómo convertir esa situación de hecho en la capitulación de ETA.Si nos atenemos a la experiencia de los últimos años, creo que la respuesta más acertada a esa cuestión exige una profunda rectificación de la política socialista con respecto a la lucha antiterrorista. Ello requiere revitalizar del pacto que, en su momento, el PSOE suscribió con el PP con el objetivo marcado en la derrota del terrorismo, lo que, a su vez, implicaría la difícil tarea de restaurar las relaciones de confianza entre ambos partidos para poder concertar entre ellos las medidas que hayan de tomarse. Restablecer este «acuerdo por las libertades» supone también recobrar las deterioradas relaciones entre el Gobierno y los agentes sociales que han contribuido a desacreditar las pretensiones de ETA y a consolidar el rechazo social al terrorismo, como son las asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo y a las organizaciones cívicas. En un marco así, se pueden definir con rigor las condiciones requeridas para la verificación del «alto el fuego» que, en su momento, anunció el Gobierno, de manera que pueda acreditarse que ETA ha abandonado todo tipo de violencia y todo tipo de operaciones logísticas orientadas a su fortalecimiento. Además, debe exigirse a esta organización una declaración formal de abandono incondicional del terrorismo, antes de emprender cualquier tipo de conversación conducente a cerrar definitivamente su ciclo de violencia. En tanto llega ese momento, la política gubernamental debería dar por cerrada toda permisividad con respecto a la actuación política de ETA a través de Batasuna. Ello implica un esfuerzo en el empleo de los medios policiales y judiciales para hacer efectiva la ilegalización de este partido y, por lo tanto, para impedir que, como ha señalado con total precisión Arnaldo Otegi, «se reitere en el delito». Además, la situación de Batasuna y la eventual posibilidad de su concurrencia a los procesos electorales, de ninguna manera puede ser el primer elemento a abordar por el Gobierno. Más específicamente, a la vista de la experiencia pasada, en la que Batasuna, gracias a su participación institucional, se convirtió en un pilar central de la financiación de las actividades terroristas y de la proyección política de ETA, sería un error avanzar en su legalización antes de que, de forma definitiva, ésta se haya disuelto.

Si a la postre se inician conversaciones con ETA, el Gobierno deberá ajustarse a unos márgenes muy estrechos en la negociación. Ésta, para ser aceptable, en ningún caso podrá extenderse sobre un eventual cambio del marco institucional delimitado por la Constitución y, por tanto, de la organización política del País Vasco. Y, a su vez, habrá de tener muy presentes las aspiraciones de justicia de las víctimas del terrorismo, por lo que no cabe la aplicación de medidas de gracia a los etarras que cuenten con responsabilidades penales. Sólo en estas condiciones, el final del terrorismo acabará fortaleciendo a la sociedad española. Pero si Zapatero persiste en su error, entonces es posible que el proceso se salde con un deterioro de la democracia cuyas consecuencias son, hoy por hoy, imprevisibles.

ABC

Por MIKEL BUESA. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

ZP en Baracaldo: Los pasos de la rendición

El presidente del Gobierno, este domingo en Baracaldo, ha dejado claro que el proceso abierto con los etarras es un proceso de rendición de la democracia. Su anuncio, hecho con la solemnidad vacía que tanto le gusta utilizar, del inicio del diálogo con ETA ha sido la confirmación nítida de que estamos ante una dinámica pactada y bien pactada, con unos pasos medidos entre el ejecutivo y los terroristas. El guión es tan burdo que a estas alturas de la película los españoles somos conscientes de que Zapatero está intentando engañarnos.Son muchos los elementos que corroboran estas afirmaciones; pero quizá llama la atención un cambio que el propio presidente debería de explicar. En Baracaldo, este domingo, Zapatero hablaba de que en el próximo mes de junio va a comunicar a los partidos políticos el inicio del diálogo con los terroristas. Ese es el anuncio del presidente, cuando su compromiso, aprobado en las Cortes, era acudir al Congreso para pedir la aprobación de las fuerzas parlamentarias al inicio de ese diálogo, cuando ETA haya anunciado su decisión de dejar las armas.En su momento, esta resolución del Congreso aparecía como una trampa dialéctica construida contra el PP y el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Pero es que el presidente ya no es capaz ni de cumplirla. No quiere pedir permiso, se limita a comunicarlo. Mientras, ETA sigue operativa en Francia, sigue con las extorsiones, sigue el terrorismo callejero, respalda los atentados de Navarra y el País Vasco, exige la anexión de la Comunidad Foral de Navarra, no han perdido perdón a las víctimas y no ha cedido un ápice en sus reivindicaciones. En definitiva, están más firmes, beligerantes y provocadores que nunca. Pero los etarras son los de siempre; es el Gobierno quien se ha colocado en una posición sin precedentes, a disposición de los terroristas, de una forma humillante.Está todo tan fuera de lugar que lo único que explica la situación en la que nos encontramos es precisamente un pacto bajo cuerda entre el Gobierno y la banda terrorista ETA. Lo de ahora es la escenificación pública de unos acuerdos previos. Y es que tener que escuchar encima a Pérez Rubalcaba diciendo que el alto el fuego es "completo y real" después de lo que está pasando es la prueba definitiva de ese engaño. ¿Donde está el texto íntegro de los informes de verificación que nadie ha visto y sobre los que sólo conocemos lo que ha decidido publicar El País? ¿Qué hacemos con esa incapacidad del Gobierno para responder a las amenazas de ETA? Estamos ante un Gobierno cobarde y, encima, mentiroso. Con estos ingredientes, el futuro no puede ser otro que el de la rendición.  Ignacio Villa

Libertad Digital, 23 de mayo de 2006

Esperando a José Luis Rodríguez Zapatero

En el mitin del PSE en Barakaldo, el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, situó el foco mediático en el anuncio del diálogo con ETA, una cuestión que tiene, indudablemente, una importancia enorme. Pero, en Euskal Herria, no era ése ­o no era sólo ése­ el pronunciamiento que se esperaba. No resulta fácil, por lo tanto, evitar la sospecha de que el anuncio que ha adquirido mayor eco en los medios de comunicación ­el del inicio del diálogo con ETA­ haya sido utilizado, en realidad, como cortina de humo para no pronunciar alto y claro las palabras que se esperan por parte de Rodríguez Zapatero. En definitiva, su intervención del domingo podría resumirse en una idea: el presidente del Gobierno español no llegó a formular el compromiso que le exige una resolución democrática del conflicto político. Pudo rondar algunas de las cuestiones que inciden directamente en dicha resolución, pero sin llegar a explicitar la posición que debiera mantener su Gobierno para propiciar una salida justa y duradera: el reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a la decisión que la ciudadanía vasca adopte sobre su futuro. En el mejor de los casos, podría interpretarse que su discurso supone el primer paso para la formulación efectiva de dicho compromiso. Podría ser, ojalá lo sea, la preparación de próximos pasos en ese sentido. Pero también cabe anidar la duda de que esta intervención se haya concebido, precisamente, como una especie de cortafuegos para no tener que ir más allá. Una declaración no de salida, sino de llegada, sin el recorrido hacia la asunción de las obligaciones exigibles para que un escenario de democracia y paz se abra definitivamente en este país. Será Zapatero quien deba despejar la incógnita y desvelar si está realmente comprometido a desarmar este secular conflicto político. En Euskal Herria, a tenor de las reacciones habidas ayer por diferentes agentes, se le sigue esperando. Una espera que tampoco debe hacer perder de vista las claves del proceso político, ni servir para eludir las responsabilidades de los diferentes agentes. El debate democrático y el acuerdo resolutivo deben desarrollarse en Euskal Herria en un proceso que responda al fondo y origen del conflicto. El reconocimiento de esta nación y el respeto a la decisión que tomen sus ciudadanos han de sustentarse en un proceso de diálogo, negociación y acuerdo diseñado y consensuado aquí, no en Madrid o París. Obviamente, se trata también de una cuestión de ambos estados, y a sus gobiernos toca afrontar ese hecho y ajustar y atar lo que sea menester. Y cabe esperar que no caigan en la tentación de escudarse en su legalidad o marcos actuales para hipotecar la decisión que puedan adoptar los ciudadanos vascos sobre su futuro, ya que los más básicos principios democráticos nos dicen que los ordenamientos jurídicos deben adecuarse a la voluntad libre y democráticamente expresada por los ciudadanos, y no al revés. Euskal Herria está ante una oportunidad inmejorable, y es tiempo de asumir responsabilidades y compromisos claros, y de desactivar prácticas represivas que conculcan derechos, algo que no ha ocurrido en estos dos últimos meses. De hecho, el Gobierno español persiste en esas vías, al tiempo que se resiste a dar pasos concretos que propicien el arranque con garantías de un proceso democrático. Dos meses después, cerrada formalmente por el propio Gobierno español la denominada «fase de verificación», ya no hay lugar para más excusas ni dilaciones. -  Editorial de Gara, 23 de mayo de 2006

Batasuna, EA y EB echan en falta mayor concreción en Zapatero

Portavoces de Batasuna, EA y EB criticaron a José Luis Rodríguez Zapatero por no haberse comprometido, en su discurso del domingo en Barakaldo, a respetar la decisión que los ciudadanos y ciudadanas vascas decidan libremente. El mahaikide Joseba Permach explicó que Batasuna considera que un proceso basado «exclusivamente» en una negociación entre el Gobierno español y ETA es «insostenible», por lo que reclamó la puesta en marcha de una mesa de partidos. DONOSTIA Batasuna ofreció ayer su valoración de las palabras pronunciadas en Barakaldo por el presidente español el pasado do- mingo, cuando José Luis Rodríguez Zapatero anunció que en junio informará a las formaciones políticas sobre el inicio de la puesta en marcha de un proceso de diálogo con ETA. El mahaikide Joseba Permach comenzó su intervención retrotrayéndose a la presentación, en noviembre de 2004, de la propuesta «Orain herria, orain bakea». «Dijimos en aquel entonces que se daban las condiciones objetivas para buscar una solución definitiva, justa y duradera. Y para ello propusimos la puesta en marcha de dos mesas. Una entre ETA y los estados, y otra entre los agentes políticos, sociales y sindicales de Euskal Herria». El representante abertzale constató que en el primero de los ámbitos «se han dado pasos, sobre todo en lo que a ETA y al Gobierno español se refiere. Los primeros pasos indudablemente los dio ETA, al demostrar de forma reiterada su voluntad de abrir un proceso de diálogo y negociación. También es cierto que posteriormente en el Congreso de los Diputados se aprobó una moción en el sentido de poner las condiciones para el inicio de un proceso de negociación». Permach enmarcó las palabras de Rodríguez Zapatero dentro de este contexto, al indicar que su anuncio es «el paso necesario para poner el proceso de diálogo y negociación con ETA en marcha en los próximos meses». «No se puede sostener» No obstante, recalcó que «el proceso abierto en Euskal Herria no se puede sostener única y exclusivamente con esa mesa. Es absolutamente necesario poner cuanto antes la mesa de agentes políticos de EuskalHerria en marcha si queremos ser capaces de desatar los nudos que han generado el conflicto y sus consecuencias. Es insostenible un proceso cuyo único ámbito de diálogo y negociación es el de ETA y el Gobierno español». Por ello, Batasuna emplazó nuevamente tanto al inquilino de La Moncloa como al jefe del Estado francés, Jacques Chirac, a que «digan públicamente que están dispuestos a aceptar lo que los ciudadanos y ciudadanas de EuskalHerria y sus agentes políticos, sociales y sindicales hemos acordado. Cosa que en el día de ayer [por el domingo] tampoco escuchamos», subrayó. Joseba Permach insistió en que «la prioridad» en estos momentos ha de ser la puesta en marcha de esa mesa entre partidos políticos vascos. «No existe ningún tipo de excusa, no existe ningún tipo de condición previa», enfatizó. Al respecto, reseñó que «la izquierda abertzale, junto a otros agentes políticos y sociales, hemos dado pasos para que esa mesa se ponga en marcha cuanto antes«. Frente a ello situó «el acoso y las agresiones permanentes contra la izquierda abertzale», una situación que está «blo-queando» el proceso y que «impide avanzar». Permach mencionó como ejemplo la citación a ocho mahaikides desde la Audiencia Nacional y subrayó, recordando que esta iniciativa parte de la Fiscalía, que «los responsables políticos de esas agresiones» son quienes están al frente del Gobierno español. Precisamente, esta comparecencia judicial, fijada para los días 30 y 31 de este mes, coincidirá en el tiempo con el Debate sobre el Estado de la Nación en las Cortes españolas.

La comisión negociadora será presentada mañana
Joseba Permach aseguró que Batasuna «no pondrá piedras en el camino ni palos en las ruedas» a pesar de todas las actuaciones en su contra. En su opinión, la sociedad está percibiendo con claridad «quién da pasos y quién pone obstáculos». En el marco de esta dinámica, desveló que la nueva iniciativa anunciada el pasado sábado por Arnaldo Otegi en Leioa consistirá en la presentación del «grupo negociador de Batasuna». Este nuevo paso tiene como objetivo dar un nuevo impulso a la conformación de una mesa de partidos políticos en Euskal Herria. El acto será mañana por la mañana en Iruñea. -

Declaraciones
Iñaki Anasagasti | Senador del PNV en Madrid El portavoz jeltzale en la Cámara Alta consideró que «tienen que ir las cosas más rápido, pero por parte de todos. Por parte del Gobierno, quitando tensión; por parte de Batasuna, dejando de amenazar a todo el mundo; y por parte de los partidos políticos, poniéndose de acuerdo buscando la solución política». Josep-Lluis Carod-Rovira | Presidente de ERC El líder de ERC expresó su «alegría» porque el Gobierno español «por fin va a iniciar un diálogo formal con ETA». Carod, muy criticado desde algunos ámbitos por su reunión con ETA, destacó la importancia de que «se converse con aquellos que han defendido la violencia para convencerles de que deben abandonarla». Paul Rios | Coordinador general de Lokarri Ríos manifestó que, en general, el anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero es «positivo», aunque apuntó que esperaba concreciones sobre «un proceso de diálogo entre las formaciones políticas» y que el presidente español realizara «alguna declaración sobre el acercamiento de presos y el fin de la dispersión». Francisco Jose Alcaraz | Presidente de la AVTEl reelegido presidente de la AVT anunció otra manifestación contra el diálogo para el mes que viene y declaró que el Gobierno español está en un proceso de «rendición» y que «no puede ceder al chantaje de una banda terrorista como ETA y a un terrorista como Otegi, que es lo que hace en los últimos meses». 

Gara, 23 de mayo de 2006

Batasuna presentará el próximo miércoles su comisión negociadora para poner en marcha el proceso

El mahaikide de Batasuna Joseba Permach ha anunciado hoy que la formación abertzale presentará el próximo miércoles en Iruñea su comisión negociadora para "poner en marcha el proceso político en Euskal Herria", con el objetivo de "poner en marcha una mesa de partidos" y "pasar de una fase de diálogo político a otra de negociación política". DONOSTIA.- El mahaikide de Batasuna Joseba Permach ha advertido que "es insostenible" un proceso cuyo único ámbito de diálogo y negociación es "única y exclusivamente" en una negociación entre el Gobierno español y ETA. A su juicio, es "prioritario" constituir una mesa de diálogo entre los agentes vascos para "desatar los nudos de la autodeterminación y la territorialidad". Permach ha calificado de "paradoja" el hecho de que el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, haya celebrado su acto en Euskal Herria, en el BEC de Barakaldo, "el mismo sitio donde Batasuna quería presentar su oferta política y donde se le volvió a poner en marcha una suspensión". En ese sentido, ha considerado que el anuncio realizado ayer por el presidente del Gobierno español, sobre que en junio comunicará a los partidos el inicio de un diálogo con ETA, se trata de "un paso necesario" para crear la mesa ETA-Estado. No obstante, ha recalcado que "el proceso abierto en Euskal Herria no se puede sostener en absoluto única y exclusivamente con esa mesa" y ha insistido en que es "absolutamente necesario poner cuanto antes la mesa de agentes políticos de Euskal Herria en marcha, si queremos ser capaces de desatar los nudos de la autodeterminación y de la territorialidad que ha generado el conflicto". "Situación de bloqueo" El mahaikide de Batasuna ha denunciado el "acoso y las agresiones políticas" contra la izquierda abertzale y "en especial contra Batasuna" que, en su opinión, "tiene unos responsables políticos claros" y está "situando al proceso en una situación de bloqueo que impide avanzar en la puesta en marcha de las dos mesas necesarias para el desarrollo del proceso" por lo que "tienen que acabar cuanto antes". Asimismo, ha reiterado que "no va a ser en absoluto la izquierda abertzale la que ponga piedras en el camino" y que "son otros quienes tienen responsabilidades políticas en Madrid, los que están intentando condicionar, paralizar y dejar sin efecto cualquier proceso".

Por ello, ha afirmado que Batasuna seguirá "jugando con responsabilidad política" y ha anunciado que presentará públicamente el próximo miércoles en Iruñea su grupo negociador, que tiene como objetivo poner en marcha un foro multipartito y "llevar a buen puerto el proceso y ser capaces de conseguir un escenario de paz, de democracia y de justicia que sea duradera y justa en el tiempo".

 Gara, 23 de mayo de 2006

ETA, ¿no miente nunca?

Es uno de los tópicos que vienen circulando con más desparpajo entre políticos y, sobre todo, entre comunicadores poco avispados. Se asegura que ETA no miente nunca. ETA y, por extensión, el resto de la autodenominada Izquierda Abertzale que lidera y en cuyo nombre sermonea. Pero, realmente, ¿es así? ¿No fue acaso Arnaldo Otegui quien advirtió, el primero, que los atentados de Madrid del 11-M eran obra de la “resistencia árabe”?, recuerdan los listillos de turno. “Es que no mienten nunca”, insisten. Pero ETA, naturalmente, ha mentido en bastantes ocasiones. Y, en otras, ha callado. Sobre todo cuando no le convenía se difundiera algún “error” propio o cualquier noticia que le perjudicara. Ahí están las hemerotecas para recordarlo. No obstante, el tópico circula con fluidez y, sobre todo, últimamente. ¿Por qué, entonces, tamaño buenismo que todo se lo cree y que, para colmo, también quiere que nos lo creamos? Tal vez ello se deba, al menos en parte, a la aparente coherencia interna de los mensajes y discursos políticos de esa izquierda “abertzale”. Bien construidos, provistos de una incuestionable lógica dialéctica, trabados en una sucesión de silogismos y condicionantes… sin duda impactan en cualquier analista. Pero esa “lógica”, totalitaria y de raíces marxistas-leninistas, no es la “lógica” normal del sentido común y del universo democrático. No obstante, no es difícil caer en alguno de los presupuestos o premisas de ese discurso que, sobre todo para los “progres”, sigue siendo atractivo. Ya lo advirtió Rosa Díez en Pamplona, según reseñábamos días atrás: “el procedimiento determina el final”. La tentación es doble: asumir parte de su lenguaje (“proceso de paz”, “ejecución”, “verificación democrática”…) o insertarse en su lógica (“combatir las causas que originan todas las expresiones de violencia”, “remover los obstáculos del proceso de paz”…). Muy peligroso, además de “hacerles el juego”. Así las cosas, el asunto ya no es tanto afirmar bobaliconamente si ETA miente o no, pues ya sabemos que mentirá cuando le interese y punto, sino evitar caer en su diabólico juego eludiendo la trampa de su lenguaje perverso y predeterminado en sus conclusiones. No en vano, ese inteligente empleo del lenguaje, coloreando con un sentido muy preciso diversos conceptos genéricos y equívocos, ya es un triunfo de su estrategia terrorista global. Veamos un ejemplo, de entre cientos que podríamos mostrar. Los dos encapuchados portavoces de ETA respondieron, en la última entrevista que les publicara Gara, a una pregunta de su director sobre el supuesto nerviosismo del presidente del Gobierno Foral de Navarra Miguel Sanz, entre otras cosas muy interesantes, que: “… En realidad, Sanz está situando muy bien cuáles son los nudos que deben desatarse en este proceso y cuáles son realmente las claves políticas del proceso, precisamente el debate en torno a la autodeterminación y la territorialidad.
El empeño del fascista Sanz es colocar un muro frente a esa oportunidad de cambio político. Nosotros vemos en esa actitud a los de UPN, pero sobre todo los vemos totalmente inmersos en el actual debate político”. Fascinante. El pobre Sanz, nervioso y, además, bebiendo en su mano.
 Analicemos tales afirmaciones. Sanz habría analizado correctamente el alcance real del reto separatista que acarrea, en todas sus consecuencias, los conceptos de “autodeterminación” y “territorialidad”, aseguran los terroristas. De modo que Sanz, firme en sus principios y sagaz en sus análisis, es por ello ¡un fascista! Consecuencia que también se deriva de lo anterior: cualquier posición de este fascista será, según estos intelectuales de la capucha, un obstáculo para el “proceso de paz”. Avancemos un poco más. El navarrismo, únicamente por manifestarse como tal, será “fascista” y “enemigo al progreso ineludible hacia la paz”. Pero, ¿qué paz? Por favor, no sea usted aguafiestas. No es una cuestión baladí. Los navarristas empiezan a ser objeto de las diatribas dialécticas de los separatistas; en realidad siempre lo han sido. Reaccionarios, conservadores, caciques, herederos de los requetés que salieron a miles el 19 de julio del 36… y ahora, por si fueran pocos sus pecados ¡enemigos de la paz! Cabe, dentro de lo razonable, que sea ETA y su entorno quienes así lo afirmen, pero mucho tememos que el tópico se difunda, acrítica e irresponsablemente, entre otros muchos políticos y comunicadores. Y, si así sucede, ETA habrá logrado otra victoria. No sería la primera vez, ciertamente. 

No se trata, en definitiva, de analizar si ETA miente o no, sino de tomar conciencia del lenguaje perverso que emplean magistralmente y de no caer en semejantes trampas. Pero, ¿se tiene suficiente cultura política democrática y sentido común como para evitar tamaño riesgo? Recordando algunos antecedentes, numerosos por cierto, y comportamientos muy recientes, miedo nos da.

Fernando José Vaquero Oroquieta

Páginas Digital, 22 de mayo de 2006

El milagro del perdón

La cuestión del perdón ha planeado nuevamente estos días en la opinión pública en relación al proceso del fin de la violencia de ETA. El debate afloró a raíz de unas palabras pronunciadas por el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Ricardo Blázquez, en las que mostraba su deseo de que “se pida perdón, que se ofrezca y se reciba, para que se pueda llegar a una reconciliación más amplia y profunda en la sociedad”. Como era de esperar, no tardaron en sonar algunas voces que reclamaban al obispo de Bilbao mayor vehemencia en pedir el arrepentimiento a lo verdugos que en solicitar el perdón por parte de las víctimas.

Perdón, arrepentimiento, reconciliación… son conceptos con una hondura teológica que no se puede abordar en un artículo como éste. Tampoco se puede agotar en unas líneas esta cuestión, que es con toda seguridad el nudo gordiano de la recomposición de una sociedad que ha vivido casi cuatro décadas bajo el yugo de la violencia etarra.

Entiendo que para quienes hayan sufrido el zarpazo asesino de ETA, la idea del perdón se les antoje imposible, más aún cuando no vemos las mínimas muestras de arrepentimiento en los terroristas. Pero creo que la clave está en distinguir dos clases de perdón: un perdón “laico” y el perdón cristiano. El primero es humano, y por tanto no exentos de límites y cálculos; el segundo es sobrehumano.

Blázquez se refirió al segundo, y lo dejó claro al ligarlo a la misericordia, palabra que, como le gustaba repetir a Luigi Giussani, no debería estar incluida en los diccionarios, al no ser palabra humana sino divina.

Quien piense en este perdón como un gesto que se puede impartir sobre los terroristas de un modo global, tras un arrepentimiento comunitario, irá desencaminado. Esto será bueno y necesario para que no quede viciada la democracia. Pero el perdón cristiano al que se refiere Blázquez es de otra naturaleza. Tal perdón es un milagro que sólo Dios puede suscitar en el corazón de un hombre concreto. La imagen más potente que me viene a la mente es la de un Cristo a punto de morir en la cruz, gritando: “¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!”. Aquél que había predicado el amor a los enemigos adelantaba ahora el perdón a los culpables incluso a su conciencia de pecado y arrepentimiento.

En efecto, un perdón sin arrepentimiento previo genera escándalo. Es éste el perdón el que ofreció Juan Pablo II a Alí Agca, nada más recuperarse del intento de asesinato perpetrado contra él por este terrorista turco. Un perdón como el que han practicado en el instante de la muerte los miles de mártires cristianos a lo largo de la historia.

Este perdón es un milagro imposible para el hombre, pero posible para Dios. Sin embargo, es profundamente correspondiente con el deseo humano. Quien experimenta sobre sí este perdón, haya hecho lo que haya hecho, empieza a ver reconstruida su humanidad. Entonces puede darse un verdadero arrepentimiento, un cambio en el corazón.

Ésa puede ser ahora la gran aportación de la Iglesia a la convivencia porque, como dice Blázquez, este perdón cristiano es la llave de una más amplia y profunda reconciliación, como la que tanto necesita la sociedad vasca.

Ignacio Santamaría

Páginas Digital, 22 de mayo de 2006