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Foro El Salvador

El ministro español de Interior considera que éste no es «el momento» para hablar de los presos

Juan José Urrutia, senador de Eusko Alkartasuna en la Cámara Alta española, preguntó ayer al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, sobre el final de la dispersión de los presos políticos vascos y la transferencia al Ejecutivo de Lakua de la gestión de las prisiones de Langraiz, Basauri y Martutene. Rubalcaba dedicó su respuesta a echar balones fuera. «En algún momento tendremos que hablar del marco de las prisiones y de la política penitenciaria, pero no creo que sea éste el momento», manifestó antes de apostillar que cuando llegue ese momento «nos sentaremos a hablar, pero creo que todavía no se dan las circunstancias». El titular de Interior eludió cualquier concreción y se limitó a declarar su voluntad de «seguir trabajando» con el Ejecutivo de Lakua. Urrutia recordó que la transferencia de las prisiones está recogida en el Estatuto de 1979, fecha desde la cual han transcurrido casi veintisiete años «y todavía la competencia no ha sido atendida ni por el PP ni por el PSOE». Al respecto, denunció la «insufrible» situación en la que se hallan sobre todo las cárceles de Langraiz y Martutene, cuyas estructuras están «totalmente deterioradas». En cuanto a los presos políticos, subrayó que «las circunstancias han cambiado» a raíz del alto el fuego de ETA y que la buena marcha del proceso pasa por su «acercamiento» y «posterior excarcelación». Alfredo Pérez Rubalcaba no entró al fondo de la cuestión y apuntó que «aunque estamos lejos de lograr los objetivos que pretendemos, qué duda cabe que estamos en el camino correcto».  Gara, 25 de mayo de 2006

La ilegalización, una bomba de relojería

Hace tres años se celebraron las primeras elecciones bajo la aplicación de la Ley de Partidos que ilegalizaba a Batasuna. Las plataformas locales de la izquierda abertzale se constituyeron en la segunda fuerza de Euskal Herria en número de concejales. De acuerdo a las papeletas, obtuvieron 579 ediles y fueron las más votadas en un total de 21 localidades. Sin embargo, la aplicación del apartheid político hizo que unos cuatrocientos de esos concejales fueran «anulados». Se dio el agravante de que esos puestos no quedaron vacíos. Los ocuparon personas que no tenían el respaldo de la soberanía popular sino el de una ley antidemocrática. Llama la atención que ­salvo honrosas excepciones personales­ ninguna de las formaciones que verbalmente criticaba la Ley de Partidos tuvo empacho alguno en aprovecharse de la conculcación de derechos que denunciaban para engordar su bolsa de cargos, dando así carta de naturaleza a un estado de excepción que todavía hoy se mantiene a pesar de existir mecanismos legales para corregirlo. Pero hace tres años comenzó también un movimiento de fondo en la política vasca. Cerca de 170.000 personas optaron por una papeleta que sabían que iba a ser legalmente anulada. Un acto masivo de insumisión, inaudito en Europa, que da la medida de la firmeza y compromiso político de un importante sector social de Euskal Herria que podrá ser proscrito legalmente pero no anulado. Esos casi 170.000 votos anulados anunciaron la derrota de la Ley de Partidos y de la estrategia represiva del Pacto PP-PSOE incluso a los ojos de algunos de sus principales impulsores. Pero, además, aquella demostración de arraigo está en el inicio de la reflexión que llevó a la izquierda abertzale a la Declaración de Anoeta y, con su desarrollo, a la situación actual. Pese a estar políticamente superada y socialmente fuera de lugar, la estrategia de ilegalización diseñada por el Pacto PP-PSOE sigue manteniéndose todavía vigente y supone un enorme lastre para un proceso de paz y normalización democrática que no acaba de despegar como debiera. Un partido no puede trabajar si hasta la rueda de prensa en la que presenta su delegación para una mesa de resolución del conflicto es considerada delictiva. Es tarea del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero desactivar esa bomba de relojería. Que nadie apele a la aplicación del Estado de Derecho. También el apartheid era legal en Sudáfrica, pero eso no significa que fuera justo ni conforme a las normas más básicas del Derecho. -  Editorial de Gara, 25 de mayo de 2006

Batasuna da a conocer a sus seis interlocutores para la negociación

La comisión negociadora de Batasuna está integrada por tres mujeres ­Olatz Dañobeitia, Arantza Santesteban y Elena Urabaien­ y tres hombres ­Rufi Etxeberria, Xabi Larralde y Arnaldo Otegi­, elegidos en base a criterios de territorialidad, igualdad de género y combinación de experiencia y juventud. La formación abertzale enmarca su iniciativa en la necesidad de «pasar lo antes posible a la fase de negociación». Por su parte, el portavoz del PNV, Iñigo Urkullu, comentó que la preparación de un foro multipartito «no es tarea para mañana», sino que ya se ha iniciado con contactos bilaterales.

 
IRUÑEA Arantza Santesteban (Nafarroa), Xabier Larralde (Lapurdi), Elena Urabaien (Nafarroa), Arnaldo Otegi (Gipuzkoa), Olatz Dañobeitia (Bizkaia)y Rufi Etxeberria (Gipuzkoa) forman la comisión negociadora designada por la Mesa Nacional de Batasuna para superar el conflicto político. Según explicó Arnaldo Otegi en una comparecencia realizada ayer en Iruñea, «en Euskal Herria se ha abierto una posibilidad real de superar en términos democráticos el conflicto político y armado que enfrenta al pueblo vasco con los estados español y francés». Para ello, según subrayó, «los vascos tendremos que organizar nuestra vida cultural, política e institucional respetando la regla de juego básica del respeto a lo que se decida entre todos en este país». No obstante, Otegi alertó del riesgo de «los aspectos negativos que existen actualmente, que son bastantes más que los positivos» para la puesta en marcha de este proceso. Así, destacó que se han dado avances en la negociación que deben mantener el Gobierno español y ETA «pero, sin embargo, hay una situación de bloqueo y lo que debería ser el diálogo más fácil, el que se tiene que dar entre las fuerzas políticas, sociales y sindicales, no avanza». Batasuna considera que esta situación «no es fruto de la casualidad, sino que existe un objetivo político para dar a entender que éste es un proceso técnico, en el que el presidente del Gobierno español marca desde Madrid los contenidos, las condiciones y los tiempos. Por tanto ­matizó­, no estaríamos en un proceso de resolución democrática del conflicto, sino de ‘pacificación’». Agresiones al proceso Las agresiones a Batasuna, «que se producen con mayor intensidad todavía desde la declaración de alto el fuego de ETA», responden, como comentó Otegi, a los intentos de boicotear la solución democrática del conflicto. «Lo que se trata es de posponer e incluso tratar de abortar la posibilidad de que se inicie un diálogo político en este país en una mesa de Euskal Herria en la que estemos todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales», subrayó. El mahaikide recordó que Batasuna ya presentó en Anoeta el método de las dos mesas con contenidos de negociación diferenciados, para avanzar en la resolución del conflicto. Ante esta situación, emplazó al resto de fuerzas vascas a que, tal y como hizo ayer mismo Batasuna, den a conocer ante la sociedad a sus interlocutores para «pasar lo antes posible de la fase de conversaciones entre partidos políticos a la fase de negociación para resolver el conflicto».

Ripa amenaza con nuevas imputaciones
GARA
IRUÑEA Mientras Batasuna presentaba su comisión para negociar una solución democrática al conflicto político, el delegado del Gobierno español en Nafarroa, Vicente Ripa, amenazaba con enviar a la Audiencia Nacional informes policiales sobre esa rueda de prensa. El tribunal especial ya abrió diligencias por otra comparecencia de Batasuna en Iruñea, la que realizó para valorar el alto el fuego de ETA, y ocho mahaikides ­entre ellos Arnaldo Otegi y Rufi Etxeberria­ deberán declarar ante el juez Fernando Grande-Marlaska, los días 30 y 31 de este mes, como imputados a petición de la Fiscalía. Precisamente, el PP, por boca de su secretario de Seguridad y Justicia, Ignacio Astarloa, exigió ayer a la Fiscalía General del Estado que se tomen medidas contra Batasuna, de la que dijo «que está inmersa en una escalada imparable de bravuconería, chulería y exigencia hacia el Gobierno [español] sin que aplique la Ley de Partidos». Nota del PSE La Comisión Ejecutiva del PSE, por su parte, instó a Batasuna a «dar pasos que le permitan convertirse en una formación política legal, en vez de nombrar a su comisión negociadora». En la nota de la dirección del PSE se indicaba que Batasuna debería «adaptarse a las medidas democráticas». Y el presidente del Gobierno navarro, Miguel Sanz, comentó que para que Batasuna «regrese a la legalidad debería aceptar la Constitución», aunque opina que «aún no está preparada para dar pasos en esa dirección».  Gara, 25 de mayo de 2006

Entrevista a José Luis Orella, coordinador del libro “La tregua de ETA”: “El único argumento que tiene ETA para sentarse a negociar es: O usted se sienta o yo sigo matando”

José Luis Orella Martínez, director del departamento de Historia y Pensamiento de la Universidad San Pablo-CEU en Madrid, conversó con Análisis Digital sobre “La tregua de ETA. Mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” (Ediciones Grafite), un libro cuya iniciativa surgió tras la proclamación de la banda terrorista ETA de un “alto el fuego permanente”, el pasado mes de abril.Casi sin descanso, como reconoció el profesor José Luis Orella, con mucho esfuerzo y trabajo, nueve expertos en terrorismo se pusieron manos a la obra para elaborar un estudio en el que quedase vigente la factura de la tregua: “Muchas muertes y una reinterpretación de la historia a medida de un grupo armado, que tiene un apoyo importante en la población pero no determinante en la sociedad”. Así, resumió el objetivo del libro, “que la gente no se hiciese falsas esperanzas”, además de dar a conocer mejor la situación que se está viviendo en este momento en España.

“La tregua de ETA. Mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” es el título completo de la obra que dirige el profesor Orella y cuyos coautores son José Basaburua, Antonio Beristain, José Ignacio Echaniz, Rafael Ibáñez Hernández, Jesús Laínz, Jaime Larrínaga, Manuel Morillo y Fernando José Vaquero Oroquieta. El propio José Luis Orella explicó el porqué del titular.

En relación a las mentiras, hizo referencia a la interpretación de la historia: “La insistencia de un país que es ocupado por otro”. En este sentido, ahondó en que España es una nación fruto en su origen de los propios vascos.

Respecto a los tópicos, sostuvo que se dan por “un mal concepto de nacionalidad”, de hecho, la existencia de diversas lenguas o prototipos raciales no es la causa de que haya distintos pueblos o diferentes naciones sino que España es “una nación plural, una comunidad histórica con una idea común”.

En cuanto a las esperanzas, advirtió de que “no se pueden aceptar los argumentos de un grupo armado por conseguir una situación de paz”, que, además ha conseguido ser interlocutor “poniendo muertos por encima de la mesa”. El profesor José Luis Orella incidió en que no es viable interpretar un discurso político procedente de un sector social que aboga por reconocer una nación no existente. Sin embargo, lamentó que en estos momentos no se sabe ni lo que es una nación, “un concepto sin el cual no es posible ni sentarnos a la mesa”. “El único argumento que tiene ETA para sentarse a negociar es: O usted se sienta o yo sigo matando. En esas condiciones yo no me siento”, apostilló.

Sobre cómo llevar el proceso de negociación, los partidos políticos no coinciden. Según expresó, el PSOE ha encontrado un modelo de Gobierno, “un Estado federal, más bien confederal, en el cual poder reeditar un modelo tripartito en el que el Partido Socialista (grupo dominante) formase coalición de izquierdas con formaciones independentistas”. Sin embargo, el papel del Partido Popular en el proceso no es otro que el “fuera de juego”. El profesor Orella destacó que el principal partido de la oposición “está careciendo de un discurso atractivo y está subrayando un autonomismo muy criticado”.

En toda esta batalla no han faltado las numerosísimas víctimas y es precisamente en este proceso donde deberían ser escuchadas, tenerlas “en primera línea porque son los protagonistas, quienes han muerto por defender sus ideas o por proteger las vidas de los demás”. Otra cuestión a la que se refirió fue al perdón, una actitud que sería consecuencia de una respuesta a un arrepentimiento. “Lo que no se puede es que por unas negociaciones con unos objetivos políticos vuelvan a tener que ser nuevamente las víctimas, testigos abandonados que ya sufrieron. Parece que al final los encapuchados tenemos que ser nosotros. La gente que ha defendido al resto de la sociedad tienen que vivir ocultos por el ambiente de miedo”.

Aún así, consideró que es posible que se alcance la paz en el País Vasco y se mostró optimista ante el futuro que se avecina, aunque defendió que serán aquellos que tienen una visión católica y un compromiso social quienes transformen esa sociedad. “Habrá un relevo generacional”, vaticinó. De ahí, la importancia de grupos y colectivos que comparten este espíritu y que son auténticos grupos de movilización.

El profesor Orella consideró que la influencia de la Iglesia ha sido muy importante en el País Vasco, “es la maestra”. Así, afirmó que se está produciendo un cambio. “La importancia que monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal, tiene actualmente en Vizcaya no es la misma que cuando llegó, porque estaba sólo. Ahora empieza a disponer de un mundo laical católico con una fidelidad a Roma”. Y añadió: “La Iglesia busca respuestas a nivel generacional, habrá que esperar todavía de 15 a 20 años”.

Finalmente, y “poniendo el dedo en la llaga”, puso de manifiesto lo que se propone en la obra, es decir, un intento de entender por qué un grupo terrorista tiene tal apoyo (un 12% de la población vasca) y concluyó: “Su discurso político es muy atractivo”. En esta línea, ahondó en que lo que realmente reivindican los autores es que hay que recuperar el papel pedagógico-informativo de lo que se es España, único mensaje que puede revalidar los principios falsos históricos. “Tenemos un desconocimiento profundo de una historia gloriosa”.
 Análisis Digital, 25 de mayo de 2006

ZP ante ETA: show must go on!

Mal, muy mal debió sentar en Moncloa y en la sede socialista de la calle Ferraz la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la primera sobre la opinión de los españoles ante el alto el fuego permanente de ETA. Según este sondeo, realizado pocas semanas después del anuncio de los terroristas, un 44,9% de los españoles cree improbable que el alto el fuego de ETA sea definitivo. Se trataba de la primera encuesta sobre la supuesta tregua, antes de que se conociera que la campaña de misivas extorsionadoras contra los empresarios no había cesado, antes de que fuera calcinado el negocio de un concejal de UPN de Barañain, antes de comprobar cómo semana tras semana no han cesado los ataques contra sedes de partidos políticos en el País Vasco. El Gobierno esperaba que este CIS fuera de los más optimistas, en plena cresta de la ola de euforia por el anuncio de los tres encapuchados del cese de la actividad terrorista. Sobre todo, después de los continuos mensajes de Zapatero anunciando el “principio del fin” de la violencia, alimentando exageradamente durante meses un horizonte de paz. Sin embargo, los españoles han reaccionado con frialdad, para sorpresa del Gobierno, según los datos del CIS. La mitad no se cree las intenciones de ETA, suponiendo que estos datos no hayan sido demasiado “cocinados”. Datos que se hicieron públicos la semana pasada coincidiendo con unas declaraciones en sede parlamentaria del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en las que, coincidiendo con el sentir de la sociedad española, afirmaba que todavía el Gobierno no tenía certeza de la verdadera voluntad de ETA de dejar las armas. Entonces, la sociedad española y el Partido Popular coincidían en sus advertencias a Zapatero de que este proceso tenía que realizarse con todas las cautelas posibles para que no fracasase, es decir, con la absoluta garantía de la voluntad de ETA de querer dejar la violencia. Con estos datos, el PP no se sentía de nuevo solo, aislado, sino con la mitad de la sociedad junto a él, prácticamente su electorado. La encuesta del CIS ha debido hacer reflexionar a Zapatero, pero quizás no de la manera más prudente y la que aconsejaba los acontecimientos. El 22 de marzo Zapatero anunció que en este proceso quería la compañía del PP y no se movería sin previa autorización del Congreso de los Diputados. Pero a día de hoy se encuentra sin el apoyo del PP y sólo con el respaldo de la mitad de los españoles. Tanto el PP como Zapatero han tomado buena nota de los datos del CIS, el Partido Popular para reafirmarse en su postura de extrema cautela, sabiendo que detrás de esta opción está casi el 50% de los españoles, y Zapatero ha pisado el acelerador preocupado por el estancamiento y el mal desenlace de la situación. Si hace semanas el Partido Popular parecía no querer un pronunciamiento con votación en el Congreso en el mes de junio, para no verse de nuevo fotografiado en la soledad, ahora parece ser el más interesado. Y Zapatero, si prometió debate y votación en sede parlamentaria, ahora al puro estilo de las monarquías absolutas tiene previsto ir a contar su visión y nada más. Una visión con conclusiones extraídas exclusivamente de tres informes de la Dirección General de la Policía. El presidente de nuevo ha cogido el timón y ha puesto la máquina a todo vapor, a velocidad de crucero ante el temor de ver este proceso estancado y con la opinión pública amenazando con darle la espalda. Zapatero quiere aplausos y que el espectáculo continúe: show must go on. Piensa que la sociedad española no le perdonaría un fracaso y por eso quiere el éxito como sea, que no se apaguen las luces. Aunque camine sin el PP y sin el respaldo del Congreso. Ha acelerado su opción consciente de que su superviencia depende en buena medida de ETA, de igual manera que la banda depende de Zapatero, porque no encontrará otra oportunidad mejor para la negociación. Zapatero y ETA dependen el uno del otro y se necesitan. Raquel Martín Páginas Digital, 23 de mayo de 2006

El PP modula su rechazo inicial al anuncio de Zapatero

El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, matizó ayer el rechazo inicial de su partido a la decisión del Gobierno de iniciar un diálogo con ETA. El propio Mariano Rajoy explicó que ha ofrecido su apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero para que verifique la «decisión irreversible» de ETA.

El lunes, tras una reunión de la dirección de su partido, el secretario general del PP, Angel Acebes, aseguraba que el presidente español no tiene su «aval para dialogar con ETA», porque «no se ha producido la decisión irrevocable del abandono de las armas». Algo debió cambiar en las 24 horas que separan tan contundente afirmación de las declaraciones que ayer hizo Eduardo Zaplana, asegurando que el Gobierno del PSOE mantiene el apoyo del PP para «verificar» la voluntad de ETA de dejar las armas y «acabar con el terrorismo». Aunque ese aval no se extiende a «pagar precios políticos» o a propiciar que el Estado de Derecho «deje de funcionar».

Preguntado por esa aparente contradicción, Zaplana respondió que la posición expresada por Acebes es la «oficial» del PP. Además, añadió que José Luis Rodríguez Zapatero debe expresarse con «claridad» y no convertir el «alto el fuego» en un asunto de «necesidad» porque «le vayan mal otras cosas». «Que cuide las formas y que sea leal con la oposición. Que atienda a la oposición con la misma lealtad con la que la oposición le trata a él para acabar con el terrorismo», enfatizó.

No obstante, el portavoz del PP quiso matizar que una cosa es «denunciar» que no se está dirigiendo «bien» el proceso y otra que el PP sostenga su posición de «lealtad y apoyo para acabar con el terrorismo y que verifique el Gobierno si los terroristas quieren poner punto y final a su actividad».

Aclaraciones de Rajoy Horas después, en una conversación informal con periodistas en los pasillos del Congreso, el propio líder del PP, Mariano Rajoy, aclaraba la cuestión explicando que el apoyo que ofreció al presidente del Gobierno es «sólo para verificar la decisión irreversible» de ETA de abandonar la lucha armada.

Y añadió que Zapatero puede cumplir este trámite como crea conveniente. Rajoy considera, incluso, que no es necesario que el jefe del Ejecutivo acuda al Congreso para pedir el aval de la Cámara para el inicio de un diálogo con ETA, ya que tiene el apoyo del PP «en el caso de haber verificado» la decisión de ETA. Rajoy reiteró que mantiene el apoyo que el 28 de marzo le ofreció a Zapatero en La Moncloa. En este sentido, explicó que el PP ofrece al Gobierno del PSOE el mismo respaldo que la oposición dio en su día a José María Aznar.

En la modulación de la actitud del PP podría haber influido la declaración que la víspera hizo el «número dos» del PSOE, José Blanco, de que el diálogo con ETA será «para el fin de la violencia y sólo para el fin de la violencia». Según “Abc”, esas palabras estaban escritas por Zapatero de su puño y letra, y pretendían calmar la irritación de Rajoy, con quien conversó telefónicamente el lunes.



Jáuregui confía en recobrar la unidad

El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, Ramón Jáuregui, calcula a que el presidente español acudirá al Parlamento para comunicar el inicio del diálogo con ETA «en la segunda quincena de junio, después del referéndum catalán». Ayer expresó su esperanza en que para entonces Zapatero haya «fraguado un acuerdo con todo el mundo». «Tiene un tiempo todavía», añadió.

Jáuregui considera que Rodríguez Zapatero busca ese consenso porque es «una condición sine qua non para trabajar bien en este asunto. La unidad es una condición imprescindible». No obstante, admitió que le «preocupa» la reacción del PP tras el anuncio realizado por Zapatero en Barakaldo porque así «los demócratas» no reflejan «una imagen de unidad».

«Una llamada a la unidad es imprescindible», subrayó el dirigente del PSOE, que confía en poder alcanzarla antes de la citada comparecencia en el Congreso.

Gara, 24 de mayo de 2006

El PNV critica a Zapatero por verter «palabras bonitas» sin adquirir «ningún compromiso»

La dirección del PNV ofreció ayer por vez primera su valoración del discurso pronunciado por José Luis Rodríguez Zapatero el pasado domingo en Barakaldo. Para el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu, el presidente español «nos colma de expectativas y palabras bonitas pero, por otro lado, no adquiere ningún compromiso». Al respecto, explicó que «Zapatero sólo señaló que respetará la voluntad de los ciudadanos dentro de los límites de la legalidad, pero nosotros pensamos que dentro de las propias leyes existen algunas ranuras; por eso no entendemos su manera de proceder». En declaraciones en Euskadi Irratia, Urkullu reconoció que desde su formación no esperaban «grandes novedades, ya que antes de realizar cualquier contacto con ETA tiene que tener el respaldo del Congreso de los Diputados». Desde Lakua, Miren Azkarate consideró que Zapatero «no dio ninguna novedad» y que el presidente español coincide, «aunque en otro tono», con Alfonso Guerra cuando éste defiende que «se decidirá lo que se acuerde en Madrid». «Algo con lo que el Gobierno Vasco no está de acuerdo», subrayó. La portavoz del Ejecutivo autonómico también se refirió al referéndum celebrado en Montenegro para manifestar que la capacidad de decidir de un pueblo «es un derecho y no una reivindicación partidista». Otro de los temas abordados durante la comparecencia fue el del anuncio de Batasuna de la presentación de su comisión negociadora para el proceso. Miren Azkarate aseguró que el tripartito «no le ve ninguna virtualidad» a esa iniciativa, al entender que «las relaciones y los contactos» han de seguir «en un ámbito de discreción». Por su parte, Begoña Errazti matizó que en las palabras del presidente español hubo «una novedad en negativo», refiriéndose a la «advertencia» de que los ciudadanos vascos «pueden hacer todo lo que quieran, pueden decir todo lo que quieran, pero siempre dentro del marco de la rígida ley española». A su juicio, eso «es tanto como decir que los deseos generales de la sociedad vasca de ninguna manera pueden avanzar, porque ellos lo encierran en su sacrosanta Constitución española del 78». Tras calificar de «lamentable» la actitud que está mostrando el PP, la presidenta de EA incidió en que «el aspecto fundamental» de este proceso es la configuración de una mesa de partidos, porque sin este foro «no vamos al meollo de la cuestión, no vamos a su origen, y por lo tanto, no podemos llegar a ninguna solución».  Gara, 24 de mayo de 2006

Ezker Abertzalea observa una «falta de voluntad flagrante» para abordar el contencioso de Trebiñu

El grupo parlamentario Ezker Abertzalea ha constatado, durante los últimos meses, «una falta de voluntad flagrante» a la hora de abordar la resolución del contencioso que padece Trebiñu y de tomar medidas para ayudar a paliar la situación que sufren sus habitantes. «Una falta de voluntad práctica que a veces, como sucedió ayer [por el lunes] en el debate de las Juntas Generales de Araba, se convierte en ejercicio de hipocresía partidista». En una nota, consideró que el debate sobre la concesión de una medalla a los ayuntamientos de Trebiñu resulta «hiriente» en la actual situación: «Que el PNV pretenda continuar mareando la perdiz, continuar dando vueltas en torno a un debate agotado, para poder sacar la cabeza demuestra una total falta de responsabilidad e iniciativa», indicó, a la vez que censuró que la Ponencia en torno a Trebiñu, «que el propio tripartito presentó y aprobó en el Parlamento hace casi cuatro meses, ni tan siquiera ha celebrado una reunión». Ezker Abertzalea cree que las instituciones y las fuerzas que las gobiernan demuestran «su incapacidad para abordar con perspectiva de futuro» la resolución del contencioso. Y sentenció que «no podemos permitir que esta Ponencia sirva de excusa para continuar dando vueltas en círculo a costa de alargar la situación de bloqueo de Trebiñu».

Señaló que «no hay solución posible si dejamos la decisión final en manos de Burgos o de la Junta de Castilla y León», y recordó que «lo que se necesita es práctica, medidas que ayuden a paliar la situación de abandono administrativo y las innumerables trabas que sufren los habitantes de Trebiñu; una práctica que, apoyándose en la decisión de los treviñeses, camine hacia su integración de facto en Araba», concluyó el grupo abertzale.

Gara, 24 de mayo de 2006