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Cardenal Rylko: Persistente urgencia de un «nuevo feminismo»

Cardenal Rylko: Persistente urgencia de un «nuevo feminismo»


Apertura del Congreso Internacional del dicasterio para los Laicos


ROMA, jueves, 7 febrero 2008 (ZENIT.org).- Urge la promoción de un «nuevo feminismo» que reconozca el «genio femenino» y trabaje por la superación de toda forma de discriminación, advierte el presidente del Pontificio Consejo para los Laicos.

Se hizo portavoz de la propuesta, de Juan Pablo II, el cardenal Stanislaw Rylko este jueves, al abrir el Congreso internacional que sobre el tema «Mujer y varón, la totalidad del humanum» promueve su dicasterio en el XX aniversario de la carta apostólica «Mulieris dignitatem».

 

Fue el primer documento del magisterio pontificio dedicado por completo a la mujer; mantiene su actualidad y es de reflexión obligada porque, como alertó el purpurado polaco, presenciamos a diario la «rápida y profunda transformación de los modelos de la identidad femenina y masculina, y de la relación entre sexos».

 

Son consecuencia de «nuevos paradigmas culturales»; entre ellos, dos tendencias dominantes del feminismo radical: el «empowerment», que pretende defender la identidad femenina «haciendo de la mujer la antagonista del hombre», y la «ideología de género», que pretende suprimir la diversidad sexual concibiéndola «exclusivamente como el resultado de condicionamientos socio-culturales», apuntó el cardenal Rylko.

 

De ahí la difusión de identidades masculinas y femeninas «extremadamente confusas» --observó--, reflejo de una modernidad sin puntos de referencia que sustituye la verdad con una pluralidad de opiniones.

 

«Esta tendencia amenaza y pone en cuestión particularmente la figura de la madre y del padre», por lo tanto, «la institución del matrimonio heterosexual y la familia biparental», constató.

 

En concreto alertó de que «hoy está en marcha una gran batalla por la persona humana, por su dignidad y su vocación trascendental, que se combate precisamente en torno a la mujer, al concepto de femineidad».

 

Consciente de ello, el Pontifico Consejo para los Laicos lleva años siguiendo «con gran interés todo lo que sucede en el gran mundo femenino a nivel cultura, a nivel social y también a nivel político», explicó el purpurado a Zenit posteriormente.

 

«Como dicasterio que se ocupa precisamente de los laicos, estamos especialmente comprometidos ante este desafío que actualmente la Iglesia, y sobre todo los laicos católicos, debe afrontar, porque --insistió-- este reto antropológico se dirige no sólo a la Iglesia en abstracto, sino justamente a los hombres y a las mujeres católicas».

 

Ciertamente «se necesita una denuncia de la injusticia y de la discriminación de la mujer, se necesita una denuncia de la peligrosidad de estos nuevos paradigmas culturales, promovidos actualmente en el mundo a nivel global, pero sobre todo se necesita un testimonio», puntualizó.

 

Tal testimonio se debe traducir en «un anuncio positivo de que vale la pena vivir la propia identidad, masculina y femenina, según el plan de Dios, de que esto es bello y da mucha felicidad», recalcó a Zenit.

 

En su intervención, el cardenal Rylko había hecho hincapié la enseñanza de Juan Pablo II: «Femineidad y masculinidad --decía-- son complementarios entre sí no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino ontológico»; «gracias a la dualidad de lo masculino y lo femenino el [ser] humano se realiza plenamente».

 

Ni «igualdad estática y homologante» ni «diferencia abismal e inexorablemente conflictiva»: la relación hombre-mujer es natural y responde al plan de Dios, que es la unidad de los dos «que consiente a cada uno --escribía el fallecido Papa-- sentir la relación interpersonal y recíproca como un don enriquecedor y responsabilizante ».

 

La persona «existe siempre y sólo como hombre y mujer», añadía.

 

Y fue el propio Juan Pablo II quien invitó a los laicos «a hacerse promotores de un "nuevo feminismo"» que supiera «reconocer y expresar el verdadero genio femenino en todas las manifestaciones de la convivencia civil, trabajando por la superación de toda forma de discriminación, de violencia y de explotación», recordó el cardenal Rylko en su intervención.

 

La fuerza moral de la mujer --apuntaba el Papa Karol Wojtyla en «Mulieris dignitatem»-- «se une a la conciencia de que Dios le confía de manera especial al hombre, al ser humano», y se necesita esa sensibilidad por cada persona.

 

«De aquí --apuntó el purpurado-- surge también un papel particular de la mujer en la evangelización de la cultura».

 

De jueves a sábado, el Congreso Internacional --en el que están representados medio centenar de países de los cinco continentes--, con sus trabajos, busca recalcar la necesidad de fundar en principios sólidos, antropológicos y teológicos, toda reflexión orientada a contribuir a una auténtica promoción de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.

 

Benedicto XVI recibirá a sus participantes el sábado.

 

Por Marta Lago

 

E-Cristians: "la Iglesia siempre resulta incómoda para quien manda"

E-Cristians: "la Iglesia siempre resulta incómoda para quien manda"


Los obispos tienen derecho a expresarse -como en toda Europa- sin reacciones anticatólicas de un gobierno en "rebajas" electorales.

 

 

Declaración de E-Cristians (www.e-cristians.net) ante la reacción del Gobierno y el PSOE atacando la libertad de expresión de la Iglesia

 

 

 

1.           España es un estado de derecho. Este es el marco de referencia para formular los juicios que atañen a la cosa pública. En este contexto todas las instituciones de la sociedad civil y por tanto la Iglesia tienen todo el derecho a formular críticas al gobierno y a sus instituciones, sin otro límite que el que pueda tener la libertad de expresión.

 

2.           Reprimir el libre ejercicio de este derecho como hace el gobierno con la declaración de la Conferencia Episcopal Española, es un riesgo para el estado de derecho porque constituye una deriva, una tentación totalitaria.

 

3.           La Iglesia Católica es objetivamente una de las instituciones más importantes de la sociedad civil. Por esta razón, además del derecho que le asiste, su voz debería ser escuchada con respeto y objetividad en una sociedad democrática bien equilibrada.

 

4.           Quienes hablan por boca de la Iglesia son los obispos en sus diócesis en comunión con el Papa, y de manera colectiva las Conferencias Episcopales. Pretender alterar este principio a base de afirmar que los obispos no representan a sus feligreses, como hace el PSOE y el gobierno, es una injerencia improcedente. Sin respeto a los representantes de las instituciones de la sociedad civil, la práctica democrática se vuelve imposible, porque entonces es el poder quien los designa y no cada institución. Esta es otra tentación totalitaria.

 

5.           Los obispos no solo tienen derecho a opinar como parte de la sociedad civil, sino el deber de orientar a los católicos ante cualquier hecho importante. Las elecciones lo son. De ahí que sea una práctica habitual en Europa, incluida la muy laicista Francia, Estados Unidos, y en general todos los estados democráticos. De hecho el que puedan hacerlo sin especiales amenazas es un indicador de la madurez democrática de quien gobierna.

 

6.           Lo que establecen los obispos son principios morales, que luego los laicos deben interpretar y aplicar en último término según su conciencia. No son propuestas programáticas de partido.

 

7.           No coincidir con las tesis del gobierno, no significa estar alineado con la oposición. Porque de ser así la Conferencia Episcopal Española habría sido pro-PSOE cuando la Iglesia estaba en contra de la guerra de Irak, o pro-Batasuna cuando no quiso firmar el Pacto Antiterrorista, ambos conflictos con el PP en el poder. La Iglesia siempre resulta incómoda para quien manda y su voz se convierte en intolerable cuando quien gobierna tiene la pretensión del monopolio de la verdad política, la pretensión totalitaria.

 

8.           El documento, un texto formulado en términos muy respetuosos, tenía muchos más puntos de interés que la frase dedicada al terrorismo, que han sido ignorados. Recomendamos su lectura directa y completa.

 

9.           Afirmar, como hace el texto de la Conferencia Episcopal Española, que no se puede otorgar la interlocución política a quien utilice el terrorismo es un principio moral básico para la salud de un régimen democrático, puesto que de lo contrario, se admitiría el uso de la violencia como un medio político. Confundir deliberadamente –como hace el gobierno- el concepto de negociación política con el diálogo, es demagógico y niega el argumento utilizado hasta el aburrimiento por el propio Rodríguez Zapatero en el Congreso. El Ministro de Justicia, Fernández Bermejo, insistía en ello en unas recientes declaraciones en El Mundo, para justificar que después del atentado de la T-4, se mantuviera el diálogo con ETA.

 

10.       La brutal reacción del gobierno y del PSOE, descalificando a los pastores de la Iglesia y amenazando con romper los acuerdos con la Santa Sede, solo puede obedecer, por su exceso, a dos razones. Una es un profundo sentido anticatólico; otra la voluntad de instrumentalizar a la Iglesia para excitar una pasión malsana en parte de su electorado, dado que su campaña electoral ha degradado el proyecto político hasta convertirlo en una oferta de rebajas de supermercado. En ambos casos este comportamiento define un sujeto político incapaz de gobernar, bien por su tentación totalitaria, bien por su irresponsabilidad política.

nº 115-ARBIL, apostando por los valores. Indice hiperenlazado de Contenidos completo

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Ya puede consultarse en la red el nº 115 de la publicación.

 

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En España, cristianos y musulmanes coexistieron pero no convivieron

En España, cristianos y musulmanes coexistieron pero no convivieron


Juan Eslava Galán desmonta el bulo multicultural de la manida convivencia de las tres culturas en su último libro ‘Califas, guerreros, esclavas y eunucos’.

 

Eslava Galán  aclara en contra de la moda políticamente correcta  que no hubo convivencia sino coexistencia durante la reconquista. «Había tres comunidades: la musulmana, la judía y la cristiana. La judía era una minoría que siempre estuvo aplastada por las otras. En el momento en que se impusieron los musulmanes, los cristianos tuvieron que pagarles tributo. En cuanto la balanza se alteró, fueron los musulmanes los que pagaron tributo a los cristianos. ¿Convivencia? Salvo en los casos extremos de amoríos idealizados en novelas y cuentos, no la hubo nunca».

 

Más que de convivencia habría que hablar de desencuentro. Cada comunidad era muy consciente de su identidad completamente diferente la una de la otra y, alianzas y colaboraciones coyunturales aparte, también de que solo compartían un territorio en el que sus visiones opuestas competían por la hegemonía. La convivencia entre las tres culturas sólo es un tópico creado en la actualidad.

 

Hablando de tópicos Eslava Galan dice que esa idea tan extendida de que la gente del sur desciende de los moros es absurda. «¿Los ojos morunos de las andaluzas? Todo eso son pamemas. La mayoría de los andaluces descienden de gentes venidas de Galicia, León, Cantabria, el País Vasco y de otros puntos de la península».En cuanto a la famosa herencia cultural que los árabes dejaron en nuestro suelo, Eslava Galán destaca su «destreza» en el dominio del agua, sobre todo en los regadíos, y su «amplia y rica aportación a la agricultura y gastronomía». «Trajeron y aclimataron numerosas especies, como el almendro, el castaño, las higueras, la berenjena, el limonero, el naranjo, numerosas especias…. Y haciendo postres eran unos auténticos artistas».

 

Ahora bien, volviendo a la falsa convivencia entre cristianos y musulmanes,  este desencuentro de siglos no debería, a juicio del historiador, enquistarse de forma crónica. «La madurez histórica nos debería hacer comprender, a unos y a otros, que cualquier diferencia se puede solucionar por la vía de la discusión, nunca por la de la confrontación».

 

Esta visión conciliadora no le impide, sin embargo, ser realista. «Hoy por hoy la llamada ‘alianza de civilizaciones’ es una bella aspiración sin contenido. No tiene fundamento porque es como intentar mezclar el agua con el aceite», argumenta. «El cristianismo ha evolucionado a partir del siglo XVIII. Hubo una Ilustración que deslindó la religión del derecho civil. En el Islam ha habido conatos, pero no está clara esa diferencia. Hay sociedades que siguen al pie de la letra el Corán o los preceptos de la ’sharia’ (ley islámica) y otras menos. Por eso no se puede pensar en una religión unificada. Hay muchísimas sectas y muchas maneras de entender esa religión», unas pacíficas y otras integristas.

 

Minuto Digital, 4 de febrero de 2008

ZAPATERO INSISTE EN SU ERROR Y VUELVE A MENOSPRECIAR A LAS VÍCTIMAS DE MANERA INDECENTE

ZAPATERO INSISTE EN SU ERROR Y VUELVE A MENOSPRECIAR A LAS VÍCTIMAS DE MANERA INDECENTE


Un presidente que reconoce haber mentido no puede garantizar que la negociación con ETA se haya roto.

Madrid, 4 de febrero de 2008.- La Asociación Víctimas del Terrorismo, tras la entrevista concedida por el presidente del Gobierno al diario La Razón y las informaciones publicadas por el diario El Mundo, considera que José Luís Rodríguez Zapatero sigue empeñado en negociar con ETA y traicionar a las víctimas del terrorismo.

Zapatero dice que “entiende que a las víctimas les resulte duro un proceso de paz”. Para la AVT, el presidente del Gobierno vuelve a expresarse de manera hipócrita e insiste en su error. Zapatero ha ignorado de nuevo que una sociedad que quiera ser libre y justa no puede negociar con una organización terrorista ni ceder a sus intereses totalitaristas. Según se desprende de dicha entrevista, el presidente del Gobierno estaría dispuesto a seguir traicionando a las víctimas, mercadeando con su sangre, y a toda la sociedad española.

 

 

 

Las nuevas declaraciones de Zapatero no son sorprendentes pero sí muy preocupantes. La AVT considera que después de que el propio presidente reconociera que mintió, por seguir negociando con ETA tras el atentado de la T4, podría seguir manteniendo contactos con la banda terrorista después del asesinato de Fernando Trapero y Raúl Centeno. Un presidente que reconoce haber mentido no puede garantizar que la negociación con ETA se haya roto.

 

 

 

La AVT quiere trasladar a Rodríguez  Zapatero que el único proceso de paz posible es el de la derrota de ETA, sin atajos, sin negociaciones, sin cesiones. Es necesario que Estado de Derecho vuelva a caer como una losa sobre los asesinos y recuperar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Un pacto que Zapatero ha enterrado y no quiere ni mencionarlo.

 

 

 

El Gobierno ha permitido, entre otras cosas, que el asesino De Juana se paseara por las calles de San Sebastián y que los representantes políticos de los terroristas, ANV y PCTV, volvieran a las instituciones vascas y navarras (ambos partidos continuarán presentes a pesar de su ilegalización).

 

 

 

Además, hoy sigue vigente la resolución parlamentaria que permite al Gobierno negociar con ETA; no se ha evitado que los delitos de terrorismo puedan prescribir, dando un premio y un indulto por adelantado a los terroristas huidos o que puedan huir en un futuro; y en los ayuntamientos del País Vasco y Navarra siguen presentes los símbolos y nombramientos que rinden homenaje a los terroristas de ETA. Efectivamente, estos aspectos resultan muy duros para las víctimas del terrorismo y para cualquier ciudadano de bien.

Gobierno: deja a la Iglesia en paz y ocúpate de nuestros problemas

Gobierno: deja a la Iglesia en paz y ocúpate de nuestros problemas


El presidente del gobierno y sus ministros, están en el puesto que ocupan porque se presupone que tienen la capacidad y la responsabilidad para abordar las necesidades y problemas de los ciudadanos y la sociedad española. Este presupuesto ha chocado en más de una ocasión con la práctica política.

 

Zapatero se ha desentendido en demasiadas ocasiones de lo que son las prioridades básicas, empezando por tener criterios claros por el presente y futuro de la economía y de nuestras relaciones internacionales –que hoy en día son una parte sustancial de los intereses económicos-, para abrir conflictos donde no existían.

 

Lo hace con un discurso burdamente hábil que consiste en generar la conflictividad, apelar al diálogo, e ignorar o descalificar como no dialogantes a los que aportan razones distintas a las suyas.

 

En todo estado de derecho las instituciones de la sociedad civil pueden y deben formular críticas al gobierno, sin otro límite que la libertad de expresión. Y este puede responder, debe hacerlo, pero en términos democráticos, es decir, razonables y razonados, sin descalificar.

 

En el caso concreto de la Iglesia católica, el gobierno español no actúa así, a pesar de que en buena lid debería asumir la crítica, de la misma manera que acepta el elogio y el apoyo político de la Junta Islámica, y no se siente con la obligación de decir que esto es una intromisión política.

 

También es grave que pretenda negar la representatividad de los obispos que hablan en nombre de la iglesia, porque entonces lo que está haciendo el gobierno es una acción de injerencia sobre instituciones de la sociedad civil, definiendo quien representa bien y quien no, a aquella institución.

 

Esto es absolutamente inaceptable, a menos que se tenga una visión totalitaria de la sociedad. En este segundo caso es evidente que las instituciones sociales son un reflejo del gobierno del estado, pero no es el caso en un régimen de libertades.

 

Los obispos tienen no solo el derecho sino el deber de orientar a los católicos ante unas elecciones. Es una práctica habitual en todo el mundo libre y debe además mantener una distancia crítica con el poder. Lo que ha hecho y dicho la Conferencia Episcopal no es nada singular en el ámbito de los países civilizados y sus contenidos no son en nada diferentes de lo que ha venido diciendo hasta ahora, como lo fue cuando criticó a la guerra de Irak o no quiso firmar el pacto antiterrorista a pesar de las presiones. ¿Es que en estos casos la Iglesia estaba del lado del PSOE o de Batasuna? Es evidente que no.

 

Lo que está haciendo el gobierno es exactamente utilizar a la Iglesia como un instrumento electoral para distraer la atención de los problemas sociales y económicos que tiene nuestro país, escudándose detrás de la veta agresivamente laicista de una parte de la sociedad española, excitándola, al tiempo que busca con otras cuestiones como el aborto o el matrimonio homosexual, o la introducción de la eutanasia en el debate, el que no se fije el centro de atención en la mala situación, las peores perspectivas y la escasa definición política y resolutiva a la que se enfrentan.

 

Por eso hay que exigir al gobierno que deje de atacar a la Iglesia y dedique el centro de su atención a lo que constituye su misión: afrontar nuestros problemas y dar respuestas para resolverlos.

 

Editorial de Forum Libertas, 3 de febrero de 2008

Foro El Salvador ve "natural" que los obispos pidan no votar a los partidos que negocian con ETA

Foro El Salvador ve "natural" que los obispos pidan no votar a los partidos que negocian con ETA


Apenas pasadas unas horas de la publicación de la nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal ante las elecciones del 9 de marzo, diversos grupos y políticos han empezado a emitir sus opiniones. El primero en reaccionar fue el Foro El Salvador, que agrupa a católicos vascos y navarros no nacionalistas, cuyo portavoz, José Luis Orella, afirmó que ve "natural" que la Conferencia Episcopal Española haya sugerido no votar a partidos que consideren a "una organización terrorista como representante político"

 

En declaraciones a Servimedia, añadió que es de "sentido común" que la Iglesia se pronuncie sobre estas cuestiones, ya que los católicos deben rechazar cualquier cosa que vaya "contra la dignidad humana". Según Orella, los católicos no pueden "manifestar ningún tipo de afinidad o de apoyo consentido a acciones que van en contra de esa dignidad humana", como sucede con el terrorismo. Asimismo, este representante del Foro El Salvador estimó que los cristianos deben rechazar "la defensa de un proyecto político mediante el cual se realice la eliminación de vidas humanas".

 

Duran i Lleida no está de acuerdo

 

Por su parte, el candidato de CiU al Congreso por Barcelona, Josep Antoni Duràn i Lleida, que sin duda no había leído integra la nota de los obispos, ha recordado que la Iglesia "muchas veces" ha jugado "un papel mediador entre Estados democráticos y organizaciones terroristas" tras lo cual expresó su desacuerdo con el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal ante las próximas elecciones generales. Duràn i Lleida, que hizo estas declaraciones en Palma antes de asistir a la entrega del premio Nueva Economía a la canciller alemana Angela Merkel, señaló que la cúpula de la Iglesia católica tiene derecho a "expresar su opinión", pero apuntó que no compartía el rechazo de los obispos hacia las candidaturas de los partidos que respaldaron la negociación del Gobierno con ETA. El dirigente nacionalista lamentó también que la Iglesia ponga "nombres y apellidos" a las recomendaciones políticas que hace a sus fieles.

 

No obstante, el diputado catalán matizó que "es evidente que no se puede hacer ninguna cesión democrática a los terroristas; que ante los terroristas lo que hay que hacer es imponer el Estado de derecho" pero subrayó que la Conferencia Episcopal ha hecho el pronunciamiento en una coyuntura en la que "hay un partido, que es el PP, que ataca directamente al PSOE", al que atribuye la intención de "volver a dialogar con la banda terrorista ETA".

 

Análisis Digital, 1 de febrero de 2008

 

 

Los valores occidentales están vivos y deben ser defendidos del terrorismo

Los valores occidentales están vivos y deben ser defendidos del terrorismo

Recibiendo en Castel Gandolfo los parlamentarios de la Internacional democristiana, Benedicto XVI ha definido el terrorismo un “fenómeno gravísimo que a menudo llega a instrumentalizar a Dios y desprecia de manera injustificable la vida humana”. Y añade: el terrorismo que ataca Occidente usa como “pretexto” la “recriminación de haberse olvidado de Dios, con la cual algunas redes terroristas tratan de justificar sus amenazas a la seguridad de las sociedades occidentales”.

 

Se trata de un retorno al discurso de Ratisbona del 12 de septiembre de 2006, ya ampliamente retomado en el reciente viaje apostólico en Austria. En Ratisbona el Papa había arrancado de un diálogo que había visto contrapuestos en 1391 en Ankara al emperador bizantino Manuel II Paleólogo y a un sabio musulmán. El emperador juega en campo ajeno, tras haber recibido una invitación que no puede rechazar de acompañarlo en una cacería del sultán turco Bayazet, cuyo amenazante ejército es mucho más poderoso que el suyo. Ciertamente Manuel no puede invocar el Evangelio o la teología frente a un público musulmán: propone entonces a su interlocutor de discutir no sobre la base de la fe, sino de la razón. El islámico acepta, pero el diálogo no cuaja porque Manuel y el persa tienen dos ideas distintas de la razón. Para el emperador griego la razón es el fundamento filosófico de todas las cosas. Para el musulmán este fundamento no existe – su Dios, Alá, “no depende de sus actos” y puede cambiar cada minuto las leyes que regulan el mundo, tan es así que todo conocimiento racional es incierto y provisional – y para él argumentar conforme a razón significa sencillamente citar hechos empíricos. Usa por tanto el argumento que piensa da por cerrada la discusión: la prueba de la superioridad del islam sobre el cristianismo es que los ejércitos del Profeta están ganando en todas partes, y el mismo imperio de Bizancio se ha reducido a un estado insignificante. Naturalmente tres siglos más tarde, cuando a partir de la batalla de Viena los musulmanes empezarán a perder, el argumento podrá dar la vuelta y ser dirigido contra ellos. Pero no es éste el punto. Para Manuel II – y para Benedicto XVI – la vida, los derechos humanos y la posibilidad de convivir entre religiones distintas están garantizadas sólo por una confianza en la razón como instrumento capaz de conocer la verdad. Si falta esta confianza, qué es la verdad es decidido por los ejércitos triunfadores, y hoy por quienes están mejor capacitados para poner bombas. La verdad – y Dios mismo, que es verdad – se convierten en simples funciones de la violencia.

 

 

 

El mundo nacido por aquélla confianza en la razón y en la verdad que ya en 1391 el islam había abandonado se llama Occidente. Hoy hay muchos, también entre los católicos, que contestan la noción de Occidente. Para algunos se trataría de un mito imperialista: Occidente jamás habría existido. Para otros Occidente habría dejado de existir: ya que ha ampliamente olvidado a Dios, habría perdido su razón de ser y no quedaría nada merecedero de ser amado y defendido. Benedicto XVI no se avergüenza de llamar Occidente con su nombre, y de denunciar como un “pretexto” la tesis – que no solamente es expuesta por los fundamentalistas islámicos – según la cual la sociedad occidental “sin Dios” ya no es sí misma. No: por muy enfermo que esté, Occidente no ha muerto. También en sus versiones más laicas y parciales, sus valores de razonabilidad y de libertad conservan la huella del origen cristiano. Por esto vale la pena defenderlo de la agresión terrorista. Y declararse, sin vergüenza, occidentales.

 

 

 

Massimo Introvigne

 

 

 

Traducción: Ángel Expósito Correa   

 

 

Publicado por Massimo Introvigne el 30-01-2008 en www.fundacionburke.org