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GARA DESTAPA A ZAPATERO: Más de veinte reuniones con ETA: lo que nunca llegó a creer Rajoy

GARA DESTAPA A ZAPATERO: Más de veinte reuniones con ETA: lo que nunca llegó a creer Rajoy

Tras las revelaciones hechas por el diario proetarra, el líder del PP exige al presidente del Gobierno una inmediata explicación en el Congreso sobre las reuniones mantenidas con Batasuna.

 

"Si aún le queda algo de ese talante que tanto prometió es su obligación ir a las Cortes y explicarlo". De esta forma se ha referido el jefe de la oposición a las informaciones publicadas en Gara sobre supuestos contactos entre el PSOE y la organización ilegalizada. "¿Por qué se reunió más de 25 veces con Batasuna?", mientras tenía suscrito el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, se ha preguntado Mariano Rajoy, quien exige a José Luis Rodríguez Zapatero que comparezca de inmediato en el Congreso.

 

Rajoy ha hecho estas declaraciones durante un mitin en el Recinto Ferial de Mahón (Menoría), ante cerca de 400 personas, después de que el diario proetarra publicase que PSOE y PNV se reunieron más de una veintena de ocasiones con Batasuna entre el año 2001 y la declaración de alto el fuego de ETA de marzo de 2006.

 

El líder del PP acusa a Zapatero de "engañar" a los españoles y le ha pedido "que explique por qué se reunía con Batasuna mientras estaba dentro del Pacto Antiterrorista" que el propio secretario general del PSOE suscribió con el PP en diciembre del año 2000, un acuerdo, que según ha recordado Rajoy prohibía expresamente cualquier contacto o diálogo con los terroristas.

 

"Lo que nunca creía es que se pueda estar al mismo tiempo de acuerdo con una fuerza política como es el PP y el Gobierno de España diciendo que vamos a derrotar y no vamos a negociar con ETA y mientras tanto hay 25 reuniones con ETA. La gente tiene derecho al menos a que no se le engañe como ha hecho el presidente del Gobierno", ha dicho.

 

Rajoy ha dicho entender "por qué no quería un acuerdo" el presidente del Gobierno con el principal partido de la oposición desde que comenzó la presente legislatura, al tiempo que ha negado haber utilizado este asunto para desgastar al Ejecutivo. El dirigente popular también ha asegurado que "es difícil confiar" en Zapatero cuando al mismo tiempo que suscribía con el PP el Pacto Antiterrorista estaba manteniendo reuniones políticas con aquellos que decía combatir exclusivamente desde el imperio de la ley.

El Semanal Digital, 18 de mayote 2007

La huella del Gran Terror en Rusia. La purga de 1937 se cobró 700.000 vidas. 70 años después, Memorial ve el reflejo de la catástrofe en la Rusia actual

La huella del Gran Terror en Rusia. La purga de 1937 se cobró 700.000 vidas. 70 años después, Memorial ve el reflejo de la catástrofe en la Rusia actual

 

Hace 70 años, los órganos directivos del Partido Comunista decidieron desplegar una sangrienta purga que se prolongó durante casi dos años. Los historiadores a menudo califican aquella campaña represora de Gran Terror, pero el pueblo llano la suele llamar sencillamente el Treinta y Siete.

El año 1937 se caracterizó por la gigantesca magnitud de las represalias, que se extendieron a todas las regiones y a todas las capas sociales de la URSS sin excepción

El 37 es el restablecimiento en el siglo XX de las normas del proceso inquisitorial medieval, con todos sus atributos tradicionales. Las torturas fueron oficialmente aprobadas

La recuperación del viejo concepto del "entorno hostil", base ideológica del Gran Terror, es una herencia que aún no ha sido superada en la vida política y pública de la actual Rusia

 

Hay que eliminar el nombre de los organizadores del terror y sus cómplices de las calles, plazas y poblaciones que todavía les honran. Su memoria no puede seguir perpetuándose

 

La dictadura comunista en Rusia fue siempre acompañada de represalias políticas tanto antes como después de 1937. Sin embargo, en la memoria humana fue justamente el Treinta y Siete el que se ha convertido en el siniestro símbolo de todo un sistema de masacres, organizadas y perpetradas por las autoridades. Aparentemente, esto se debe a que el Gran Terror se caracterizaba por varios rasgos insólitos que predeterminaron su lugar especial en la historia y la inmensa influencia que tuvo -y sigue teniendo- sobre los destinos de nuestro país.

 

El Treinta y Siete se caracterizó por la gigantesca magnitud de las represalias, que se extendieron a todas las regiones y a todas las capas sociales sin excepción. En el curso de 1937-1938, más de 1,7 millones de personas fueron arrestadas por acusaciones de índole política. El número de purgados por las represalias supera los dos millones. El Treinta y Siete se caracterizó además por la increíble crueldad de las sentencias: más de 700.000 fueron ejecutados.

 

Rasgo de aquella época es también la planificación sin precedentes de las llamadas "operaciones especiales" de carácter terrorista. Toda la campaña fue planeada concienzudamente y con antelación por los altos dirigentes de la URSS y se llevó a cabo bajo su permanente control. Las órdenes secretas del NKVD (Ministerio del Interior) fijaban los plazos para llevar a cabo operaciones concretas, los grupos y clases de la población que iba a someterse a la purga, así como los llamados límites o cuotas; es decir, las cantidades planificadas de detenciones o fusilamientos en cada región.

 

Pero para el grueso de la población, que desconocía el contenido de las órdenes secretas, la lógica de las detenciones resultaba enigmática, inexplicable y ajena al sentido común. A los ojos de los contemporáneos, el Gran Terror parecía una especie de lotería gigante.

 

Las represiones afectaron muy a fondo a representantes de las nuevas élites política, militar y económica de la URSS. La represión sangrienta contra las figuras conocidas por todo el país (los periódicos informaban sobre ellas en primer término), y cuya lealtad estaba fuera de duda, hacía que cundiese el pánico y se agravase la psicosis masiva. En la época posterior nació incluso el mito de que el Gran Terror, supuestamente, apuntaba en exclusiva contra los viejos bolcheviques y la cúspide del Partido Comunista y el Estado. En realidad, la aplastante mayoría de los detenidos y fusilados eran sencillos ciudadanos.

 

El Treinta y Siete es una magnitud de acusaciones falsas sin precedentes en la historia mundial. En 1937-1938, la probabilidad de ser arrestado dependía, principalmente, de la pertenencia a una categoría de la población que figurase en una de las "órdenes operativas" del NKVD, o de los vínculos con aquellas personas que habían sido arrestadas con anterioridad.

Proceso inquisitorial

 

El Treinta y Siete es el restablecimiento en el siglo XX de las normas del proceso inquisitorial medieval, con todos sus atributos tradicionales: procedimientos seudojudiciales que (en la gran mayoría de los casos) se realizaban en ausencia del procesado, sin defensor y con la práctica unificación de las funciones de instructor, acusador, juez y verdugo en un mismo organismo. El afán de conseguir semejante confesión, combinado con las fórmulas arbitrarias y fantásticas de las acusaciones, llevaron al empleo masivo de la tortura; en el verano de 1937, las torturas fueron oficialmente aprobadas.

 

El Treinta y Siete es el procedimiento judicial extraordinario y a puerta cerrada. Es el misterio que cubría la administración de la justicia, es el secreto hermético en torno a los polígonos de fusilamiento y los lugares de enterramiento de los ejecutados.

 

El Treinta y Siete es la caución solidaria con la que los dirigentes estalinistas trataron de atar a toda la nación. A lo largo y ancho del país se celebraban reuniones donde la gente tenía que ovacionar las falacias públicas sobre los enemigos del pueblo desenmascarados y neutralizados. Los hijos tenían que renegar de sus padres detenidos, y las esposas, de sus maridos.

 

El Treinta y Siete son millones de familias destrozadas. Es la siniestra abreviatura de ChSIR, que significaba "miembro de la familia de un traidor a la patria", que por sí sola equivalía a una sentencia de confinamiento en campos especiales donde recluyeron a 20.000 viudas, cuyos esposos fueron ejecutados por decisión de la Sala de lo Militar de la Corte Suprema. Centenares de miles de personas a las que les robaron la infancia y les quebrantaron la juventud son los "huérfanos del Treinta y Siete".

 

El Treinta y Siete es la devaluación definitiva del valor de la vida y de la libertad humanas. Es el culto de la policía secreta -del chequismo-, la idealización de la violencia, la transformación del Estado en un dios idolatrado. Es la época de la total deformación de todos los conceptos jurídicos en la conciencia popular.

 

Finalmente, el Treinta y Siete es la fantástica unión de la bacanal del terror con la irrefrenable campaña propagandística que exaltaba la democracia soviética como la más perfecta del mundo, la Constitución soviética como la más democrática del mundo y las grandiosas realizaciones y las hazañas laborales del pueblo soviético.

 

Hoy, 70 años después, en los estereotipos de la vida pública y en la política estatal de Rusia y otros países surgidos sobre las ruinas de la URSS, se distingue claramente la nefasta influencia de la catástrofe misma de 1937-1938 y de todo el sistema de violencia estatal simbolizado por aquellos años. Este cataclismo contaminó el subconsciente masivo e individual, mutiló la psiquis humana, agravó las viejas enfermedades de nuestra mentalidad heredadas del antiguo imperio ruso, y engendró nuevos y peligrosos complejos.

 

La imitación del proceso democrático acompañada de la simultánea castración de las principales instituciones democráticas, el flagrante desprecio de los derechos y libertades humanas, las transgresiones de la Constitución cometidas al son de los juramentos que prometen la inamovible fidelidad al orden constitucional, todo esto es un modelo social que se probó con éxito por primera vez justamente en el periodo del Gran Terror.

 

La inconsciente hostilidad del actual aparato burocrático hacia la actividad pública y social independiente y los incesantes intentos de someterla al rígido control estatal también son frutos del Gran Terror, que fue el punto final en la larga lucha del régimen bolchevique contra la sociedad civil. Hacia 1937, todas las formas colectivas de la vida pública en la URSS fueron, o bien eliminadas, o bien reemplazadas por sus imitaciones o simulacros; después de lo cual, ya se podía destruir a las personas una por una, erradicando de paso de la conciencia social ideas como la independencia, la responsabilidad civil y la solidaridad.

 

La recuperación en la política actual rusa del viejo concepto del "entorno hostil", que fue base ideológica y cobertura propagandística del Gran Terror; la sospecha y la hostilidad hacia todo lo extranjero; la búsqueda histérica de enemigos en el extranjero y de una quinta columna dentro del país, así como otros moldes ideológicos del estalinismo que vuelven a nacer en el nuevo contexto político, son todos ellos testimonios de la herencia del Treinta y Siete que aún no ha sido superada en nuestra vida política y pública.

Nacionalismo y xenofobia

 

La facilidad con que aparecen y florecen en nuestra sociedad el nacionalismo y la xenofobia, sin duda la hemos heredado también de las "operaciones étnicas especiales" de 1937-1938, así como de las deportaciones, durante la guerra, de pueblos enteros acusados de traición, y de "la lucha contra el cosmopolitismo", "el proceso de los médicos" y otras campañas propagandísticas que acompañaron todo aquello.

 

El conformismo intelectual, el miedo a cualquier otredad, la falta de hábito para pensar de forma libre e independiente, la ductilidad hacia la mentira son, en gran medida, resultados del Gran Terror. El cinismo incontenible es el otro lado de la doble mentalidad, la despiadada moral de los campos estalinianos -"que tú mueras hoy, y yo, mañana"-, la pérdida de los valores familiares tradicionales, estas nuestras desgracias de hoy se deben, en gran medida, a la escuela del Gran Terror, a la escuela del Gulag.

 

La catastrófica desunión de las gentes, el espíritu gregario que ha suplantado al colectivismo, el grave déficit de solidaridad son todo ello resultado de las represiones, deportaciones, migraciones forzosas; el resultado del Gran Terror, cuyo objetivo consistió precisamente en atomizar la sociedad, convertir el pueblo en población, en una multitud fácil de gobernar.

 

Por supuesto que hoy día, la herencia del Gran Terror no se plasma, y difícilmente podrá materializarse en detenciones masivas: vivimos en una época totalmente diferente. Pero esta herencia, si la sociedad no toma conciencia de ella para superarla, puede fácilmente convertirse en un "esqueleto en el armario", en una maldición para la generación actual y las venideras, que se exteriorizará, o bien en forma de la manía de grandeza estatal, o bien en brotes de maniacal busca de espías, o bien en reincidencias de la política represiva.

 

¿Qué se necesita para comprender y superar la experiencia destructora del Treinta y Siete?

 

Los últimos tres lustros han demostrado que es necesario un examen público, desde posiciones jurídicas, del terror político perpetrado en el periodo soviético. Es preciso dar una valoración jurídica clara de la política terrorista practicada por los dirigentes del país de entonces y, sobre todo, por el ideólogo general y supremo organizador del terror (Iósif Stalin), así como de los crímenes concretos cometidos. Sólo una valoración de esta clase podrá convertirse en el punto de referencia, en piedra angular de la conciencia jurídica e histórica, en base para una ulterior elaboración del pasado.

 

Tal vez, para realizar una investigación exhaustiva y de pleno valor, se debería crear un órgano judicial especial.

 

Es lamentable, pero por ahora se observa una tendencia opuesta: en 2005, la Duma Estatal excluyó del preámbulo de la ley sobre la rehabilitación, de 1991, la única mención en la legislación rusa del "daño moral" causado a las víctimas del terror. La valoración política y moral de este paso es obvia. Es preciso restablecer la frase del daño moral en el texto de la ley. La valoración jurídica del terror es un paso importante, pero insuficiente.

 

Es necesario propiciar condiciones favorables para continuar y ampliar las labores de investigación en el ámbito del terror estatal perpetrado en la URSS. A tal efecto se necesita, ante todo, levantar todas las restricciones artificiales no fundamentadas que siguen vigentes y limitan el acceso a los materiales de archivo relacionados con las represiones políticas.

 

Es imprescindible que el conocimiento historiográfico moderno sobre la época del terror sea el patrimonio de todos: hay que redactar, por fin, libros de historia para colegios y universidades que dediquen a las represiones políticas -en particular, al Gran Terror- el espacio que les corresponde por su importancia histórica. La historia del terror soviético deberá convertirse no sólo en una parte obligatoria y sustancial de la enseñanza escolar, sino que deben dedicarse a ella importantes esfuerzos en el terreno de la instrucción popular en el sentido más amplio.

 

Es indispensable crear un Museo de la Historia del Terror Estatal, cuya condición y nivel se corresponda con la magnitud de la tragedia, para que se convierta en el centro metodológico y científico de la labor museística sobre dicho tema. La historia del terror y del Gulag deberá estar representada en todos los museos de historia y de estudios regionales del país, como se hace, por ejemplo, con respecto a otra gran tragedia histórica que fue la guerra contra la Alemania nazi.

 

Finalmente, es preciso erigir en Moscú un monumento nacional a los caídos, que deberá levantar el Estado y en nombre del Estado. Es más: es necesario levantar monumentos dedicados a las víctimas del terror en todo el país.

 

Deben inaugurarse signos conmemorativos y placas memoriales que marquen los lugares relacionados con la infraestructura del terror: los edificios que se han conservado de las prisiones de instrucción y de las de tránsito, centros de aislamiento para presos políticos, direcciones del NKVD y del Gulag, entre otros. Los signos conmemorativos, las señales y paneles informativos deben colocarse también en los emplazamientos de los campos de reclusión, en las empresas construidas por los presos, en los caminos que conducen a las ruinas de los campos.

El recuerdo de los criminales

 

Hay que eliminar de las calles, plazas y poblaciones que todavía les honran los nombres de los organizadores del terror y de sus cómplices. La memoria de los criminales no puede seguir perpetuándose en la toponimia.

 

Hay que lanzar un programa estatal para preparar y publicar en todas las regiones de la Federación de Rusia libros dedicados a la memoria de las víctimas de represiones políticas. Actualmente, semejantes libros de la memoria han sido publicados sólo en parte de las regiones rusas. Según cálculos aproximados, la lista de nombres enumerados en dichos libros abarca en su conjunto, hoy por hoy, no más del 20% de las víctimas de las represiones políticas.

 

Urge elaborar y realizar un programa estatal o incluso interestatal consistente en la búsqueda y memorialización de los lugares de enterramiento de las víctimas del terror. Este problema no es tanto de educación e ilustración como de tipo moral.

 

Todo ello contribuiría a recuperar la memoria de una de las catástrofes humanitarias más importantes del siglo XX y ayudaría a elaborar una inmunidad estable hacia los estereotipos totalitarios.

 

La comprensión del Gran Terror, y, de forma más amplia, de toda la experiencia de la historia soviética, es necesaria no sólo para Rusia o para los países que formaron parte de la URSS o integraron el llamado campo socialista. Este tipo de discusión es necesaria para todos los países y pueblos, para toda la humanidad, porque los sucesos del Gran Terror dejaron su impronta no sólo en la historia soviética, sino en la universal. Gulag, Kolymá, el Treinta y Siete, son símbolos del siglo XX, junto con Auschwitz o Hiroshima. Rebasan los límites del destino histórico de la URSS o de Rusia y se convierten en testimonio de la fragilidad e inestabilidad de la civilización humana, de la relatividad de las conquistas del progreso, en una advertencia de las posibles reincidencias de la barbarie en el futuro.

 

En las vísperas de uno de los aniversarios más terribles de nuestra historia colectiva, Memorial exhorta, a todas las personas que valoran el futuro de nuestros países y pueblos, a que se miren atentamente el pasado y traten de comprender sus enseñanzas.

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El informe de Memorial sobre la represión estalinista

 

En 1937, Stalin desató el Gran Terror: más de 1.700.000 detenciones y deportaciones a los campos de concentración y 700.000 ejecuciones en sólo dos años. Un reciente informe de la organización defensora de los derechos humanos Memorial, del que se ofrece un amplio extracto, sostiene que la huella de aquella gigantesca purga sigue presente hoy en Rusia y se observa en el florecimiento del nacionalismo y la xenofobia, el conformismo intelectual y la falta de hábito para pensar de forma libre e independiente. El arma para superar este estigma es recuperar la verdad: desde investigar los hechos hasta abrir por completo los archivos o editar libros para enseñar en las escuelas aquella realidad histórica.

 

El País, 20 de mayo de 2007

LA AVT CONDENA EL ATAQUE A UN MONUMENTO DEDICADO A LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO EN LA LOCALIDAD NAVARRA DE BERRIOZAR

LA AVT CONDENA EL ATAQUE A UN MONUMENTO DEDICADO A LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO EN LA LOCALIDAD NAVARRA DE BERRIOZAR

Madrid, 17 de mayo de 2007.- La Asociación Víctimas del Terrorismo condena el ataque de varios energúmenos contra el monumento “Puerta de la Libertad”, situado en la localidad Navarra de Berriozar y construido en memoria de las víctimas del terrorismo.

 

Para la AVT, este suceso es un reflejo claro de los despreciables e indignantes ataques que sufren las víctimas del terrorismo por parte de aquellos que no creen en la libertad y en la justicia, y que sólo saben imponer sus ideas a través de la violencia y de manera totalitaria.

 

La AVT quiere alertar de estos y otros ataques más recientes, algunos verbales, ya que también suponen un insulto a todos los demócratas y un deterioro grave del Estado de Derecho, sobre todo cuando no se quieren evitar o no se toman medidas contra ellos.

Además, es importante resaltar que este ataque se ha producido en una localidad en la que gobiernan partidos constitucionalistas y que durante estos días el entorno de BATASUNA-ETA ha incrementado su actividad criminal y acosadora en Navarra y en el País Vasco.

 

 

Los países del G8 deben mantener su promesa de ayuda contra la pobreza

Los países del G8 deben mantener su promesa de ayuda contra la pobreza

Habla el arzobispo de Hamburgo Werner Thissen

 

HAMBURGO, domingo, 20 mayo 2007 (ZENIT.org).- En vísperas de la cumbre de los países del G8 en Heiligendamm, Alemania, monseñor Werner Thissen, arzobispo de Hamburgo, subraya en una conversación con Zenit la importancia de que los ciudadanos se declaren dispuestos, como electores y consumidores, a apremiar a los países industrializados para que mantengan su compromiso de lucha contra la pobreza en todo el mundo.

 

“Cada uno puede hacer el bien”, subraya el arzobispo, responsable en la Conferencia Episcopal alemana de la organización de ayuda «Misereor».

 

Hace dos semanas, el prelado visitó, junto a una delegación de obispos de todo el mundo -sobre todo de África y Latinoamérica-, a destacados políticos europeos con el fin de persuadirles de la necesidad urgente de medidas más concretas y más eficaces al respecto.

 

El empeño episcopal forma parte de la campaña internacional «Haz que la ayuda funcione, ¡el mundo no puede esperar!», y culminó en el encuentro con el Papa Benedicto XVI en Roma.

 

--La lucha contra la pobreza a nivel mundial, y sobre todo la ayuda a los países africanos es, según Benedicto XVI, una prioridad de la política internacional. ¿Cómo valora, en este sentido, los esfuerzos y las medidas de los países industrializados? ¿Qué espera de la próxima cumbre de los países del G8 en Heiligendamm y qué desearía todavía lograr?

 

--Arzobispo Thissen: Los países industrializados y en concreto los gobiernos de los países del G8 tienen una especial responsabilidad por un desarrollo humano de alcance mundial. Sobre todo porque ellos disponen de medios mucho mayores para luchar contra el escándalo de la pobreza y del hambre en nuestro mundo. En segundo lugar, en cuanto muchas de sus decisiones, por ejemplo respecto al comercio mundial y la cancelación de la deuda, tienen consecuencias directas sobre las condiciones de vida de las poblaciones del sur. Los gobiernos de los países industrializados ricos deben asumir esta responsabilidad sin condiciones. Por lo que se refiere a la Cumbre de los países del G8, esto significa que deben mantener sus promesas de ayuda financiera en la lucha contra la pobreza y demostrar con claros programas anuales cómo pretenden alcanzar el 0,51% del Producto Interior Bruto asignado para el desarrollo antes de 2010.

 

Además, deben encontrar soluciones equitativas y sostenibles para la desgravación de la deuda de los países más pobres. Estos deben actuar en el plano interno para que la corrupción no anule nuevamente los esfuerzos por el desarrollo y la lucha contra la pobreza. En tal contexto, es incluso vergonzoso que la mitad de los países del G8, entre ellos también Alemania, no haya ratificado todavía la Convención de las Naciones Unidas para la lucha contra la corrupción.

 

--¿Nos puede describir en alguna medida las condiciones de vida en África? ¿Cuáles son los mayores problemas que debe afrontar este continente?

 

--Arzobispo Thissen: En mis viajes con nuestra Obra católica de ayuda al desarrollo “Misereor”, entro siempre en contacto con la pobreza, a menudo inimaginable, de los países del Sur. Reaparecen siempre algunos problemas: hombres, sobre todo incluso niños, que mueren por enfermedades simples, sólo porque no tiene acceso al agua potable; campesinos y pescadores que no logran ya alimentar a sus familias y por ello emigran a las periferias de chabolas de las grandes ciudades; la falta de escuelas y de posibilidad de formación, por la que los hombres permanecen cerrados en el círculo de la pobreza.

 

En África, se presentan además gravemente algunos problemas. Uno de ellos es el Hiv-Sida: en algunas regiones no hay prácticamente familia que no haya perdido, a causa de la enfermedad, a uno o más miembros. Otra catástrofe humana son los numerosos conflictos violentos. Especialmente trágico es el hecho de que a menudo sea precisamente la riqueza en materias primas de África el factor desencadenante y el alimentador de estos conflictos. Para la población esta riqueza se convierte en una maldición en vez de ser una bendición.

 

--¿Cómo puede una persona sola ayudar a aliviar la miseria en África?

 

--Arzobispo Thissen: Hay muchas posibilidades. Una de estas es el apoyo de las personas a través de obras de ayuda como “Misereor”. Además deberíamos seguir preguntando a los políticos que nosotros mismos hemos elegido qué hacen para afrontar su responsabilidad.

 

En la primera semana de mayo, he viajado con un grupo de obispos del Sur y de los países del G8 a Berlín y Roma. Hemos hablado con los gobiernos sobre lo que pueden llevar a cabo por una lucha más eficaz contra la pobreza y por una globalización más equitativa. Para tal fin no es necesario ser obispo. Cada uno puede, por ejemplo, pedirlo a un diputado de su colegio electoral.

 

Otra posibilidad para la ayuda al desarrollo es nuestro propio cambio de vida. Nuestra comodidad y nuestro bienestar son a menudo co-responsables de condiciones comerciales injustas o de daños ecológicos en los países africanos. También en estos casos el individuo puede hacer mucho.

 

--¿Cómo se pueden evitar influencias “dañinas” de nuestra sociedad, la cual sin descanso nos induce al consumo de de bienes a menudo inútiles y a las más variadas formas de diversión? ¿Cómo llevar una vida más sencilla, en la que también haya espacio para la ayuda a los necesitados?

 

--Arzobispo Thissen: Una premisa fundamental es que cada uno de nosotros se dé cuenta de lo que es verdaderamente importante en la propia vida.

 

Nuestra sociedad de consumo está dominada generalmente por rápidos impulsos de reflejos, sin plantearse grandes problemas. Hablamos de decisiones veloces sobre las adquisiciones. No interesa darse cuenta de que los objetos adquiridos sean luego utilizados o si, al poco tiempo, se abandonarán en un rincón o se desecharán. Poder (o deber) tener todo rápidamente y a buen precio, deprecia los objetos. Paradójicamente no gratifica, sino que confirma el propio vacío. Por el contrario, es útil la atención sobre quién y qué es verdaderamente importante, y la disponibilidad a renunciar por ello a otras cosas. Esta atención puede ser ejercitada. En la Iglesia celebramos anualmente la Cuaresma. También la oración puede ser un ejercicio útil para reconocer lo esencial.

 

--¿Qué posibilidades de éxito tiene el llamamiento del Papa a los países industrializados –a través de la carta a Angela Merkel- y los esfuerzos en el ámbito de la campaña “Haz que la ayuda funcione - El mundo no puede esperar”? ¿Se necesita una inversión de tendencia o un cambio de opinión para que la lucha contra la pobreza sea realmente una prioridad de la política internacional?

 

--Arzobispo Thissen: Éste es, al menos parcialmente, un problema preciso de mentalidad. Mientras tanto, para nosotros muchas cosas se han hecho obvias, es decir, el hecho de que podamos permitirnos mucho sólo en perjuicio de otros hombres en otras regiones del mundo o en perjuicio de las generaciones futuras. Esto se refiere por ejemplo al consumo energético o a productos que son fabricados en condiciones de extrema explotación.

 

Por otro lado, hoy muchos hombres, e incluso políticos, son conscientes de que no puede haber bienestar y paz si una gran parte de la humanidad es excluida. Pero es difícil prestar atención a estos problemas de supervivencia -a largo plazo- en la política y en la economía a corto plazo.

 

Por eso es tan importante que los ciudadanos hagan oír su voz en calidad de electores y de consumidores. Al lado del Papa, nuestra delegación de obispos quiere ofrecer su aportación. Más de 50.000 personas han apoyado hasta ahora nuestras peticiones con su firma Y hay iniciativas análogas en otras partes. Tengo una gran confianza en que los políticos escuchen estas voces.

 

--Jesucristo vivió con sencillez, y muchos santos, como San Francisco, siguieron su ejemplo. ¿Cómo puede el político, empresario o padre de familia vivir la pobreza sin descuidar sus deberes y ocuparse de las personas que le han sido confiadas?

 

--Arzobispo Thissen: Una premisa para la moderación es la conciencia de que no debo demostrar continuamente que soy excepcional. Esta experiencia liberadora, que al mismo tiempo es una experiencia muy religiosa, me permite descubrir que a menudo son fáciles la cosas que nos hacen felices a mí y a los demás. Mucho se hace así superfluo y se resuelve solo.

 

Cada uno puede hacer el bien, cada día. Y en la moderación está la concentración de este bien. Esto no tiene nada que ver con actos de renuncia heroicos, sino que es maravillosamente espontáneo. Y justo nuestra época frenética necesita esta moderación y esta tranquilidad.

ZS07052010

PRESENTACIÓN EN MADRID del libro "NAVARRA: EL PRECIO DE LA TRAICIÓN"

PRESENTACIÓN EN MADRID del libro "NAVARRA: EL PRECIO DE LA TRAICIÓN"


El próximo martes 22 de mayo, Jaime Ignacio del Burgo presentará en Madrid su último libro "Navarra el precio de la traición", en un acto en además del autor también intervendrán Jaime Mayor Oreja, eurodiputado del Grupo Popular; y José Miguel Oriol:, presidente de Editorial Encuentro.

 

La presentación, a la que todos están invitados y que cuenta con entrada libre, tendrá lugar a las 20 horas en el Aula Magna de la Universidad San Pablo CEU de Madrid, en la calle Julián Romea 23.

S. O. S. desde el País Vasco

S. O. S. desde el País Vasco

Durante años, los que hemos vivido en el País Vasco hemos podido leer pintadas como ésta: “S, O, S, desde Herrera de la Mancha. Peligro de exterminio de presos vascos a 600 kilómetros de sus familias”. Unas frases que, como ésta y parecidas, llenaban las calles de ciudades, villas y pueblos del País Vasco.

 

Pero, desde que el presidente Rodríguez Zapatero iniciara el siempre mal llamado “proceso de paz”, ya no se ven semejantes o parecidas frases de socorro a favor de los presos etarras. Ya no lanzan los S. O. S.

 

Todos hemos sido espectadores atónitos y verdaderamente escandalizados al ver al Sr. De Juana Chaos, uno de los asesinos que más daño ha hecho en la sociedad española, paseando por los alrededores de una clínica donostiarra con su novia. ¡Qué justicia la española! De vergüenza. El Sr. De Juana no ha estado ni un año por cada asesinato cometido. ¡Qué poco vale la vida humana en España! Con esta “justicia”, encuentran una gran tentación los familiares de las víctimas para tomarse la justicia por su mano. Si no lo han tomado -o no lo toman- es porque no son unos asesinos como los terroristas, sino personas decentes.

 

Ya no lanzan los S. O. S: sencillamente porque los presos terroristas se sienten ganadores en la mesa de negociación con el Gobierno español, al que pueden amenazar, chantajear y exigir un proceso negociador, planificado en cuanto a los tiempos, espacios y contenidos por la cúpula de ETA.

 

Escandaliza lo que dijo, en su día, el Sr. Otegui al Juez: “¿Ya sabe el fiscal General de mi detención?” Escandaliza la conducta de los terroristas de ETA en la Audiencia Nacional. Conducta de chulería, de superioridad, como si fuesen unos héroes nacionales vascos, de burla hacía los familiares de las víctimas.

 

Ya no hacen falta, y por esta razón no aparecen, las frases de S. O. S. por parte de los presos terroristas. La situación ha cambiado totalmente.

 

Hoy en día el S. O. S. no viene de fuera del País Vasco, de las cárceles españolas como subrayaban. Viene desde el mismo País Vasco en el que la sociedad, por obra y gracia de los terroristas y sus cómplices activos y pasivos, está rota, dividida. Una parte de la sociedad que goza de todas las libertades y que ocupa todos los puestos de poder, y que además es víctima del virus nacionalista por el que, día a día, es más insensible, es más alcornoque al clamor de la otra parte de la sociedad, la no nacionalista, que carece de los más elementales derechos humanos. Hasta tal punto es así que, una mínima reivindicación de esta parte marginada de la sociedad es considerada -por los nacionalistas- como un insulto y provocación. ¿Qué clase de Democracia es ésta?

 

En estos últimos tiempos el terrorismo etarra desempeña un protagonismo que nunca había disfrutado en España. ¿Qué ha pasado en España para que terroristas, convictos y confesos, sean tratados como personas honorables y respetables por las altas instancias del Gobierno, con la complicidad de muchos voceros mediáticos? ¿Qué ha pasado en España para que las víctimas del terrorismo de ETA sean increpadas en la calle y acusadas como enemigas de la paz, por negarse a negociar con ETA? ¡Las víctimas convertidas en verdugos! ¡Qué perversión! Una perversión dirigida desde el poder, con el visto bueno de ETA, y orquestada por los medios al servicio de este poder. Una sociedad que es testigo de tal perversión, y no reacciona, es una sociedad muy enferma, anestesiada por los medios de comunicación; lo que no augura nada bueno.

 

Sobre el terrorismo, ¡qué ideas más claras tenía el magistrado Sr. Garzón hace cuatro años! En el discurso de recepción del Premio Foro de Ermua, que le fue concedido entonces por su lucha contra los terroristas y en favor de las víctimas, el Sr. Garzón fue muy claro afirmando que: . “En la lucha contra el terrorismo sólo hay dos opciones; o estas con los terroristas, o estas contra los terroristas. No hay una tercera opción”. ¡Qué valiente!, ¡qué mensaje más gratificante para las víctimas, y para tantas otras gentes, como son las fuerzas del orden, los movimientos cívicos y todos quienes escogimos la opción de luchar contra los terroristas! Entonces, éramos la mayoría.

 

Sin embargo, en la actualidad, los terroristas, de verse perdedores, y con pocos apoyos, se han convertido en ganadores, con la complicidad del Gobierno, de algunos jueces, de parte de la cúpula de las fuerzas del orden –claramente los que ocultaron varias hojas del dossier preparado para ilegalizar ANV–, y con la complicidad de los medios que trabajan al servicio del Gobierno. ¡Qué escándalo!

 

En este triste escenario, el S. O. S. proviene actualmente de unas víctimas totalmente desmoralizadas por el abandono sufrido desde el Gobierno y de los jueces.

 

El S. O. S. proviene también de quienes nos sublevamos ante la mentira, ante el chantaje de los terroristas al Estado, ante la visibilidad mediática de Batasuna-ETA, y ante la legalización de ANV-ETA; verdadero sinécdoque de ETA. De todos nosotros: que estamos contra los terroristas; a quienes el Gobierno nos pide que no hablemos, que no escribamos, que no luchemos, que no seamos. Y que, no obstante, nos señalan como anti-vascos, como de la extrema-derecha, como guerra-civilistas.

 

Nuestro S. O. S. se dirige a toda persona de buena voluntad –sea de España o del resto de la Unión Europea- que pueda influir en nuestra nación.

 

Nuestros temores sobre el regreso de los terroristas a las instituciones municipales se han confirmados a lo largo de estos últimos días por los titulares de los diarios más importantes de España. Así LA RAZÓN señalaba que: “El Supremo responsabiliza al Gobierno de que Batasuna burle la Ley de Partidos”. EL MUNDO, por su parte, afirmaba que: “El Supremo sostiene que el Gobierno debió pedir la ilegalización del ANV... Subraya que sólo ha podido anular las 133 listas impugnadas al no haber actuado ni el Fiscal ni la Abogacía del Estado contra el partido en su conjunto”. ABC, por su parte, decía así: “El T. S. lamenta que el Gobierno no solicitase la ilegalización de ANV”.

 

Una “Justicia” típicamente española que se lava las manos para no mancharse y que responsabiliza al Gobierno. Una Justicia que así no convence al ciudadano de a pie para quien la justicia debe mantenerse, de día y de noche, siempre contra el delito, contra la injusticia visible u oculta, olvidándose de las formas. Pero, ¿cómo puede haber Justicia si el Fiscal General es nombrado por el Gobierno para servirle, en vez de servir a la Justicia y a los más pobres? Sin duda, esta intromisión de la política en la Justicia, tal y como ocurre en España, es muy negativa para un verdadero Estado de Derecho.

 

De la mano del Gobierno tenemos ya a los terroristas en la puerta de las instituciones municipales. Y serán más fuertes que nunca, pues con nuestro dinero, con nuestros impuestos, harán política, chantajearán, extorsionarán, comprarán armas y -¡ojalá no sea así!- matarán. Ante este escándalo, la Ética cristiana -e incluso el Código Penal- exigen contrarrestar el apoyo y la complicidad social al terrorismo: nos prohíben permanecer neutrales, al margen; nos prohíbe cruzarnos de brazos. Seríamos cómplices. Una posición neutral ayuda siempre al opresor, nunca a la víctima.

 

El silencio estimula al verdugo, nunca al que sufre. Lanzando este S. O. S., a favor de tanta gente del País Vasco, podemos dormir bien y con dignidad; cosa que no les puedo desear a todos los que apoyan a los terroristas.

 

 

Jaime Larrínaga.

Presidente del Foro El Salvador y ex párroco de Maruri (Vizcaya).

Ideas que dejarán a Zapatero peor que a Ségolène

Ideas que dejarán a Zapatero peor que a Ségolène


Ayer Nicolas Sarkozy tomó posesión de la presidencia francesa. No es una victoria más de una derecha más, sino un huracán de ideas que se cierne sobre el pensamiento monocorde, impuesto en Europa por la izquierda durante décadas. El cambio, desde luego, debe preocupar a Zapatero y debe hacer meditar a Rajoy. Pero ya casi todo está dicho: como resumía el otro día el ex ministro de Agricultura italiano, Gianni Alemanno, "las ideas de la derecha vencen en Europa".

 

"Trabajo, identidad, autoridad, mérito: mientras estas ideas-fuerza resonaban de nuevo en el discurso de Nicolas Sarkozy, una intensa emoción recorrió no sólo a los miles de franceses reunidos en la plaza de la Concordia, sino a todos los que en Europa creen en un destino distinto para nuestro Continente. Los resultados de las elecciones presidenciales francesas marcan verdaderamente un giro en la política europea, porque no sólo representan la victoria de una personalidad de derecha que no se avergüenza de serlo, sino sobre todo una fórmula inédita de cambio y de modernización.

 

Como han notado todos los comentaristas políticos, el esfuerzo político y propagandístico de nuevo Presidente francés se ha basado completamente en un equilibrio entre dos polos opuestos: por un lado la ruptura, el cambio, la innovación, y por otro una fuerte recuperación de valores identitarios, de raíces nacionales, de un gallardo sentimiento de pertenencia a la comunidad nacional. Un amor apasionado por Francia –por toda su historia y su identidad, desde Carlomagno hasta Napoleón, desde De Gaulle hasta la Constitución europea- proclamado por el hijo de un inmigrante (…).

 

La larga marcha de Sarkozy hacia esta victoria arranca de dos catástrofes de la historia francesa: la llegada de Jean-Marie Le Pen a la segunda vuelta en las presidenciales de 2002 y el voto negativo en el referéndum sobre la Constitución europea. Estos dos signos indicaban una reacción rabiosamente identitaria de la Francia profunda contra los efectos negativos de la globalización y contra la Unión Europea vista –como ha dicho el mismo neopresidente- como un caballo de Troya dentro de los Estados europeos. Estas catástrofes, en vez de ser olvidadas o demonizadas, son comprendidas por el nuevo golismo que vuelve la espalda a los errores y las ambigüedades del viejo Chirac. El resultado es un proyecto político que no cede nada a la xenofobia, al populismo ni al miedo, pero que ofrece un futuro precisamente al sentimiento de identidad y de pertenencia, para gobernar la globalización, la apertura de mercados, los flujos migratorios y la integración europea sin padecerlos pasivamente.

 

[Entre las lecciones del caso Sarkozy está] esa modernización identitaria que no puede ser más el nuevo camino del modelo europeo, con la capacidad de unir competencia y solidaridad, libertad de mercado y tutela del interés nacional, futuro y raíces. La idea es que la identidad europea deba basarse en las pertenencias nacionales y no negarlas, que la globalización no debe estar dominada por el pensamiento único y por el mercantilismo, sino por el respeto a los derechos de los pueblos, del trabajo y de la persona humana. (…) Pero hay que tener valor, capacidad de romper tópicos, nuevas palabras para comunicar valores antiguos, con esa dosis de irreverencia tan necesaria cuando toca pasar página".

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 17 de mayo de 2007

Menuda papeleta, grande responsabilidad

Menuda papeleta, grande responsabilidad


Queridos Hermanos y amigos: paz y bien.

 

¿Tiene algo que ver con nuestra vida cristiana la política? Parecería que se trata de algo ajeno a nuestra fe y a nuestro compromiso creyente. Y sin embargo no es así. También en la política debemos buscar y apoyar lo que mejor traduzca nuestra cosmovisión de la vida, de la verdad, de la justicia, de la paz. Porque hay caminos más próximos y los hay más extra-vagantes a nuestra manera de ver las cosas.

 

Hay un momento en el que todos los ciudadanos nos hacemos directa y personalmente corresponsables ante la marcha del país y el funcionamiento de nuestras instituciones: cuando nos toca ejercer el derecho y el deber de votar a nuestros representantes políticos. Ciertamente no todo depende de ellos, pero las decisiones políticas y sociales que tomen los elegidos incluso en el terreno municipal o autonómico, afectan al ejercicio de muchos de los derechos humanos fundamentales. Esto nos exige que votemos en conciencia, eligiendo libre y acertadamente a los candidatos, haciendo un seguimiento de la gestión de quienes resulten elegidos, particularmente si estos candidatos ya hubieran mostrado cuál es el verdadero talante y cuál su auténtico talento.

 

Por eso, debemos estudiar responsablemente las propuestas de cada partido político y fijarse en la competencia y en la honradez de las personas a quienes votaremos. Los laicos católicos tienen un campo precioso y urgente para contribuir con su buena preparación profesional y la integridad moral de su compromiso político a la presencia de los valores cristianos en este ámbito de la sociedad.

 

Con el deseo de iluminar la conciencia de los fieles católicos y de las personas de buena voluntad, indico algunos puntos que puedan ser tenidos en cuenta en los programas de los partidos a la hora de apoyarlos con nuestro voto:

 

1. La transparencia en la verdad, en contra del uso de la mentira de quienes confunden a los ciudadanos secuestrándolos en su señuelo, y de quienes con el engaño destruyen política y mediáticamente a los adversarios para perpetuarse en el poder.

 

2. El respeto a la vida, desde su inicio a su fin natural, en contra de la difusión del aborto y de la eutanasia, así como el desprecio de la dignidad y libertad de las personas.

 

3. El apoyo decidido y claro a la familia como unión estable entre un hombre y una mujer abiertos a la vida, reconociendo su impagable función social, así como garantizando una vivienda digna y un trabajo acorde con la condición de la persona humana y remunerado conforme a una legislación justa.

 

4. Una política educativa que respete el derecho natural y constitucional de los padres para elegir el centro educativo, la educación integral de sus hijos basado en sus convicciones morales y religiosas, sin la intromisión adoctrinadora del Estado.

 

5. Una clara ausencia de corrupción, pues no son dignos de nuestro voto quienes se sabe que practican desvíos económicos o tráfico de influencia en favor del partido en el que militan o para el propio bolsillo.

 

6. Una política social sin demagogias irresponsables que ampare a los más desfavorecidos de la sociedad y que esté abierta a la acogida adecuada de quienes buscan entre nosotros mejores condiciones de vida.

 

7. La búsqueda sincera de la paz sin chantajes de ningún tipo, favoreciendo la reconciliación real entre todas las personas y los pueblos, y la condena de toda violencia.

 

Estas siete indicaciones responden a una manera concreta de ver la realidad: la cristiana. Ningún partido político recoge exhaustivamente estos principios, pero algunos los contradicen portentosamente. Entiendo que en conciencia deberíamos votar a quienes menos se distancien por sus programas y sus hechos, de lo que expresa la doctrina social de la Iglesia.

 

Recibid mi afecto y mi bendición.

 

 

+ Jesús Sanz Montes, ofm

 

Obispo de Huesca y de Jaca

 

20.05.2007