Blogia
Foro El Salvador

Artículos de actualidad

Dos policías de Alcalá confirman que la furgoneta Kangoo estaba vacía

TRAS PASAR POR CANILLAS SE ENCONTRARON 100 OBJETOS

 

 

El capítulo XXIX de Los agujeros negros del 11-M de Fernando Múgica se ha convertido en uno de los más importantes. La furgoneta de Alcalá, pista clave junto a la mochila de Vallecas y que sirvió para que Rubalcaba acusara de mentir al Gobierno del PP, estaba vacía. Así lo aseguran los policías que llegaron primero hasta la Kangoo. Tras pasar por la Comisaría de la Policía Científica aparecieron hasta 100 objetos: detonadores, una cinta con versículos del Corán, un trozo de cartucho con explosivo, herramientas, guantes, ... Cabe recordar que el otro coche encontrado en Alcalá, el Skoda, también estaba vacío antes de pasar por la Comisaría General de Información.

 

 

Libertad Digital, 25 de abril de 2006

 

Lanzan cócteles incendiarios contra una oficina de seguros de Getxo

El incidente, según la Policía, tuvo lugar a las 21:35 horas de esta noche. Los artefactos impactaron contra el cristal de la entidad pero no prendieron fuego, por lo que los daños son escasos y no fue precisa la intervención de los Bomberos.

La Ertzaintza ha recogido en el lugar del ataque octavillas anónimas que relacionan esta agresión con la reciente detención del joven Ibon Meñika con varios "bonos" de ETA.

Las octavillas llevan las leyendas "Ibon askatu" (Ibon libre) y "Herriak ez du barkatuko" (el pueblo no perdonará).

Los daños causados por los cuatro artefactos lanzados por otros tantos encapuchados contra una oficina de la compañía de seguros Mapfre de la localidad vizcaína de Getxo son mínimos, según informó la Ertzaintza. Uno de ellos ni siquiera llegó a explosionar.

Los artefactos chocaron contra las cristaleras de la oficina, no lograron penetrar en el interior y no provocaron fuego, por lo que solamente ennegrecieron los lugares del impacto.

El incidente, según la policía tuvo lugar a las 21:35 horas de esta noche. La oficina atacada esta situada en la confluencia de la plaza Tellagorri con la calle Torrene, del barrio de Algorta.

Varias dotaciones de la Ertzaintza se encuentran trabajando en el lugar para intentar aclarar los sucedido y tratar de identificar a los autores.

Ibon Meñika fue detenido el pasado día 18 en un control de carretera en las proximidades de Abadiño (Vizcaya), cuando transportada 90 "bonos" con el anagrama de ETA y con un valor de 60 euros cada uno destinados supuestamente a ser distribuidos entre simpatizantes para contribuir al sostenimiento de la organización terrorista.

El juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ordenó el pasado día 22 su ingreso en prisión incondicional por un delito de colaboración con organización terrorista.

LA ÚLTIMA TRINCHERA VASCA

A despecho de separatistas y socialistas oficialistas son muchos los que contra viento y marea han asumido la responsabilidad de defender la dignidad del pueblo vasco en su lealtad a España.

 

Y curiosamente la mayoría procedentes de Vizcaya, haciendo buena la leyenda de gloria española que en torno a navegantes y descubridores vizcaitarras, forjó la historia más noble de los vascos.

Algunos desde partidos políticos: La valerosa Rosa Diez, que a diferencia de sus compañeros de partido tiene muy claro lo que es Batasuna. ¿En que parte de Europa una organización que está en la lista de organizaciones terroristas haría ruedas de prensa sin que la Fiscalía, los jueces o la policía actuara? se preguntaba este fin de semana para después afirmar: “Nada de todo aquello en nombre de lo que han matado será posible ni siquiera que hablemos de ello a la hora de cualquier tipo de diálogo, después de que ETA desaparezca".

O Gotzone Mora, todo un símbolo de la resistencia contra la imposición separatista y el terrorismo aberzale, que exige a su propio partido compromiso con las víctimas de ETA y no estrategias electoralistas. También desde el PP, figuras como María San Gil luchan a diario por defender la soberanía de los españoles y el estado de derecho frente a las agresiones separatistas y las transgresiones del PSE. O Antonio Basagoiti, la alternativa no nacionalista a Iñaki Azkuna en el Ayuntamiento de Bilbao, que ha sostenido, como presidente del PP vizcaíno, la entereza de sus concejales ante la constante presión terrorista.

Otros desde la responsabilidad ciudadana: Plataformas cívicas como Foro de Ermua y su portavoz, Iñaki Ezquerra, testimonio de la libertad frente a la coacción separatista, que llevan años denunciando el abandono a las víctimas del terrorismo y que han asumido la defensa de la unidad de España como garantía de convivencia en libertad. O Yolanda Morín, coordinadora de España y Libertad, representante más cualificada de ese pueblo llano que se siente tan vasco como español y se niega a ver desaparecer a su patria.

Todos ellos constituyen el bastión, la última trinchera, que los enemigos de España deberán asaltar para conseguir sus propósitos de destruir la cohesión nacional y la igualdad entre los españoles. Gracias a todos ellos España sigue más viva que nunca en Vizcaya.

 

Editorial de Minuto Digital, 24 de abril de 2006

 

El Gobierno reduce al mínimo las exigencias a ETA para acelerar la negociación

El rosario de declaraciones que este miércoles ha dejado el Gobierno confirma, como denuncia Rajoy, que a Zapatero le basta la “alta probabilidad” del fin de la violencia para negociar. Comenzó Moraleda al restar importancia a la entrega de armas por parte de la banda. Después, tras la reunión de Ibarretxe con líderes de ETA-Batasuna en libertad condicional, José Blanco dijo que Otegi “no es representante de nada”, sólo “portavoz de sí mismo”. Por último, Rubalcaba matizó el optimismo de Zapatero ante el “principio del fin”. Mientras, sigue sin ofrecerse una explicación a la extorsión a empresarios. Según Telecinco, Zapatero envió un mensaje a Josu Ternera sobre este asunto. (Europa Press) El nuevo ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha asegurado, en una entrevista publicada en el número de marzo de ’El Socialista’, recogida por Europa Press, que "estamos viviendo, si no el final, al menos los últimos tiempos" de la organización terrorista ETA. Una matización de aquella frase del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en una rueda de prensa en el Palacio de La Moncloa, en la que aseguraba que "estamos ante el principio del fin" de ETA. "Un fenómeno como el de la violencia terrorista, que dura más de 40 años, no se acaba de la noche a la mañana", ha afirmado Rubalcaba en sus últimos días como portavoz del Grupo Socialista en el Congreso.

"El anuncio de alto el fuego permanente es una buena noticia para todos y hoy podemos estar poniendo las bases para un futuro sin terrorismo en el País Vasco y en España. Este es un momento para la esperanza y para la unidad de todos. Yo espero y deseo que todos estemos a la altura de las circunstancias", ha afirmado el nuevo ministro del Interior.

En cuanto a la actitud de la oposición en este tema, Rubalcaba dice que "es el momento de abandonar los enfrentamientos en la política antiterrorista y es el momento de exigirle a ETA que pase de lo que ha dicho a los hechos". "Quizá el PP también necesite un tiempo de acomodación al nuevo escenario", añade.

En concreto, sobre el presidente del PP, Mariano Rajoy, Pérez Rubalcaba afirmaba, desde su puesto de portavoz parlamentario del PSOE: "Yo estoy advirtiendo cambios en la actitud de Mariano Rajoy, el primer impulso más contrariado, y más colaborador en los momentos siguientes. No podemos defraudar a los ciudadanos".

Preocupación

Por su parte, El PP observa con preocupación que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, haya utilizado recientemente la expresión "alta probabilidad" de que ETA abandone la violencia -en vez de exigir "actitudes inequívocas"- como requisito previo para anunciar el inicio de los contactos con la banda, confirmaron a Europa Press fuentes de la dirección popular.

En la entrevista que concedió al diario ’El Mundo’, Rodríguez Zapatero garantizó que habrá una "constatación fáctica" de que el ’alto el fuego permanente’ es efectivo, así como una "constatación de la voluntad de la banda". Asimismo, apuntó que se tomará el tiempo que considere necesario para llegar a la convicción de que "existe la alta probabilidad de que ETA esté dispuesta a abandonar la violencia". "Al final, si yo decido ir al Parlamento será para decir: ’Señores, voy a abrir como Gobierno un diálogo con ETA’. Esa es una responsabilidad intransferible. No tendremos la seguridad al cien por cien, nadie la puede tener, como todos los españoles entienden, pero sí tengo que ir con una alta probabilidad. Es el término que ya tengo pensado utilizar en el Parlamento, ’alta probabilidad’", añadió.

En este contexto, desde el PP se recalca que eso supone una ’bajada del listón’ que los propios socialistas señalaron en la resolución aprobada por todos los grupos del Congreso -excepto el popular- en mayo de 2005, donde se establece la necesidad de verificar "clara voluntad" y "actitudes inequívocas" sobre la voluntad de ETA de abandonar la violencia.

Los populares, que insisten en su disposición de apoyar al Gobierno para lograr el fin del terrorismo, estiman que la verificación previa a esa comparecencia en el Congreso debe encaminarse a constatar que existe una "decisión irreversible" de ETA -y no una "alta probabilidad"- de poner fin a su actividad criminal, esto es, "asesinatos, extorsiones y terrorismo callejero".

Libertad Digital, 20 de abril de 2006

El redentorista irlandés Alec Reid afirma que en un año se puede alcanzar un acuerdo

MADRID-. El sacerdote irlandés se ha mostrado convencido de que el alto el fuego de ETA no se trata de una "tregua trampa" ya que ahora la organización "está preparada para hacerlo". En un desayuno informativo en Madrid, Reid ha asegurado ETA tomó esta decisión hace ya cuatro años pero, al igual que sucedió con el IRA, "para los dirigentes de estos grupos es muy difícil convencer a sus miembros que dejen de actuar".

 

Por ello, ha descartado que los atentados del 11-M en Madrid influyeran en la decisión de declarar el alto el fuego, ya que dos años antes ETA "ya había decidido que iba a dejar de actuar" como lo demuestran, en su opinión, dos declaraciones hechas públicas por Batasuna en 2001 y 2002.

 

En estas declaraciones, ha destacado Alec Reid, la izquierda abertzale decía que el conflicto debe resolverse a través del diálogo y de una forma democrática, por lo que en su opinión en los últimos cinco años "ha sido la mayor defensora de una política de paz".

 

Reid considera que la mesa de negociación debe estar constituida por partidos políticos con representación parlamentaria aunque ha defendido la participación en la misma de Batasuna pues "no puede haber conversaciones de paz sin ellos".

 

Respecto al hecho de que Batasuna esté ilegalizada, el sacerdote se ha mostrado seguro de que el PSOE ayudará a resolver esa situación.

 

El sacerdote irlandés también confía en que el PP "participe y lidere este proceso" y que tome parte en la mesa de partidos pues si no lo hace "significará que no participa en el diálogo y el diálogo se hará sin ellos".

 

 

El voto de los desplazados

El alto el fuego decretado por ETA está dando lugar a un discurso intencionadamente neutro y con escasos compromisos concretos, en el que empiezan a predominar los lugares comunes de la «pacificación» y la «normalización», entendidos siempre en el sentido más favorable a las tesis de la izquierda proetarra, como se refleja en el documento firmado por un grupo de mujeres diputadas, ediles y sindicalistas vascas, entre las que se encuentran algunas del Partido Socialista de Euskadi. Así, cuando se habla de normalizar el País Vasco, es para que Batasuna se presente nuevamente a las elecciones y desactive -formalmente, porque en la práctica ya lo ha hecho- su ilegalización. Cuando se habla de pacificar es para que los presos etarras salgan de prisión y eludan toda la gravedad de sus crímenes. Cuando se habla de democratizar la sociedad vasca sólo es para recordar que el sistema estatutario y constitucional es ilegítimo porque le falta una consulta sobre la autodeterminación.

 

El motivo de este planteamiento -inadmisible desde cualquier punto de vista, aunque en expansión- es que la nueva etapa que teóricamente ha inaugurado el alto el fuego de ETA se sitúa en el comunicado que lo anunció, y no en el comienzo del terrorismo etarra. La normalización y pacificación del País Vasco son procesos pendientes, sin duda, pero lo son desde que ETA empezó a asesinar, a extorsionar y a provocar el desplazamiento forzoso de decenas de miles de vascos. Por eso, la superación del llamado «conflicto» -que sólo es el de ETA contra las libertades democráticas- habrá de tener en cuenta los efectos que ya ha causado el terrorismo, y entre éstos destaca especialmente algo tan típico del ultranacionalismo etnicista como la limpieza ideológica de la sociedad vasca. El Foro de Ermua ha presentado recientemente una iniciativa, que remitirá a los partidos políticos, para que se reconozca el derecho a votar de todos los ciudadanos vascos forzados por el terrorismo a abandonar el País Vasco. Apoyándose en datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, el Foro de Ermua ha calculado que, en los últimos veinticinco años, en torno a 200.000 personas pueden considerarse desplazadas por la presión de la ETA. Estas apreciaciones se corresponden con encuestas fiables. Por ejemplo, los «Euskobarómetros» elaborados por la Universidad del País Vasco han reflejado constantemente un porcentaje inaceptable en democracia de ciudadanos vascos dispuestos a irse de su tierra.

 

La propuesta del Foro de Ermua, al margen de valoraciones estrictamente técnicas, plantea claramente la responsabilidad del Estado de restaurar en el País Vasco las libertades mutiladas por los terroristas. Y es, sin duda, una manera sensata de recordar, frente a tanta insistencia de que ETA no debe recibir ningún precio, que la banda ya se ha cobrado un alto precio en vida y libertades y que éste es el momento de exigir el reembolso. Ya que tanto se pide culminar el proceso de paz con una consulta que respete la voluntad de los vascos, es preciso devolver la voluntad política a los vascos a los que les fue arrebatada, porque lo ilegítimo no es, como dice la izquierda proetarra, mantener la Constitución y el Estatuto de Guernica, que con tanta saña criminal han combatido los terroristas, sino consultar en estas condiciones sobre su futuro a una sociedad previamente depurada por el terrorismo para asegurarse un resultado favorable a los objetivos máximos que comparten ETA y el nacionalismo vasco.

 

El Foro de Ermua, organización cívica que nació con la rebelión ciudadana de 1997 contra ETA y la hegemonía nacionalista, ha lanzado al debate político una propuesta de fuerte sentido ético, pero también político. Ahora que el Gobierno da síntomas preocupantes de ceder a la internacionalización del proceso de diálogo con ETA, no sería aceptable que este proceso se convirtiera en la repetición de modelos de pacificación aplicados en otros escenarios, que sólo han servido para consolidar las conquistas de los agresores y la inferioridad de las víctimas. La desaparición de ETA no sólo es una exigencia inmediata para un nuevo futuro de auténtica libertad y justicia. También debe ser retroactiva en todo aquello que la ley y la acción política del Gobierno puedan reponer a un estado de plenitud democrática. Empezando por el voto de los desplazados para decidir sobre el futuro de la tierra de la que fueron expulsados.

 

 

Editorial de ABC – 10 de abril de 2006

 

 

Riesgos del diálogo con los terroristas.

¿Tiene sentido dialogar con los terroristas? ¿Son sinónimos diálogo y negociación? ¿Existen razones que obliguen a negociar con los terroristas o que, por el contrario, poderosamente lo desaconsejen? Unas meditadas reflexiones, en torno a todas estas cuestiones, del presidente de Foro El Salvador.

 

Por Jaime Larrínaga, presidente del Foro El Salvador

 

Hace ya meses que el Gobierno de España está creando un ambiente favorable a la negociación con ETA, valiéndose de los poderosos medios de comunicación que tiene a su servicio y silenciando a los distintos foros cívicos, antaño defensores de las víctimas y sus derechos. Actualmente al Gobierno no le interesan las víctimas, yo diría que le molestan para hacer su política, sólo le interesan los etarras para negociar con ellos.

 

¿Tiene algún riesgo el negociar con los terroristas?  ¿Se puede y se debe negociar con los terroristas? La negociación cuenta con mucha prensa a favor, con los partidos nacionalistas (no hay que perder de vista de que los terroristas son terroristas nacionalistas) e incluso las bendiciones de muchos eclesiásticos. Un religioso que intermedió en el conflicto irlandés se ha ofrecido para intervenir en la negociación de los terroristas con el Gobierno español, exigiéndole ya algunas medidas favorables a los presos. Este religioso ha sido incluso galardonado por las autoridades nacionalistas vascas. Su presencia en el País Vasco ha sido bien vista por la jerarquía vasca. Sus declaraciones a la prensa no han gustado a las víctimas, incluso han molestado y han dañado. No ha tenido ningún detalle en favor de las víctimas y, en cambio, trató a los terroristas como presos políticos. 

 

En una situación en la que el terrorismo, el peor enemigo de la libertad, manda en una región de España, como es el País Vasco -mientras que en el resto de la nación están hartos de tanta ETA, de tanto hablar de los vascos y ansiosos de paz- la propaganda del Gobierno a favor de la negociación y las instrucciones pastorales del Obispo de San Sebastián, en el sentido de que hay que aprovechar todas las oportunidades para conseguir la paz, exigen, más que nunca, que la gente responsable hable valientemente y con toda libertad.

 

La Iglesia no debe olvidar que su misión es la de iluminar toda realidad humana. Y nunca debe ser una pieza en el engranaje del programa soberanista y excluyente del nacionalismo, totalmente favorable a la negociación con sus terroristas. En esta línea, el documento “Preparar la paz” de los obispos de las diócesis vascas ahondaba en la división de la comunidad vasca y abría una brecha entre ésta y el resto de la sociedad española. En contra lo que afirmaba, el problema en Euskadi no está en la “fórmula de convivencia”, sino en quienes no respetan dicha fórmula que ya nos dimos con la Constitución y el Estatuto.

 

No basta con que la Iglesia condene los crímenes de ETA. Es preciso ir a su raíz para que la condena sea eficaz; condenar la ideología antidemocrática y anticristiana que los inspira. Todas las ideas y proyectos no merecen el respeto ni el amparo de la ley. Las ideas de Hitler y de Stalin llevaron la desgracia a millones de hogares. El origen de tales tragedias está en anteponer a la frágil vida del ser humano y a sus derechos individuales, abstracciones como la nación, la tierra, el pueblo o la etnia.

 

Basada sobre una de esas abstracciones deshumanizantes, la autodeterminación no es un derecho humano como se ha pretendido no pocas veces desde medios eclesiásticos. No lo es por propia definición y porque no tiene al ser humano como único sujeto de derecho. Sólo es una recomendación de la ONU muy posterior a la Carta Universal y ceñida a casos de invasión y colonialismo, entre los que no se incluye el vasco, donde no hay una nación ni un estado preexistentes y abolidos por la fuerza.

 

El acercamiento de los presos de ETA al País Vasco no es un derecho humano. Ni algo aconsejable, como supone la Pastoral de los obispos vascos (29-05-02), sino cuestionable según las más contrastadas fuentes del Derecho Internacional. La Ley Penitenciaria deja tal cuestión a criterio de los jueces y según convenga a la reinserción del preso. Acercar a un asesino convicto a una familia que le anima a reafirmarse en el delito, no es una opción acorde con la justicia ni con el Evangelio, y los presos tienen derecho a una dispersión que los aleje de un entorno favorable al crimen. La misión de la Iglesia es llevar la ley del amor a los que quebrantaron las leyes humanas y el Quinto Mandamiento, que prohíbe matar. Es suscitar el arrepentimiento en ellos y en esas madres que pasean orgullosas sus fotos, por las calles, como si fueran héroes.

 

En la Instrucción Pastoral “Valoración del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias”, de la Conferencia Episcopal Española de noviembre de 2002, el documento más importante de los últimos 30 años,  la Iglesia española se pronunció claramente sobre el terrorismo de ETA. Lo califica como “una realidad intrínsecamente perversa, nunca justificable”. “Quien quisiera servirse del fenómeno del terrorismo para sus intereses políticos, cometería una gravísima inmoralidad”. “No se puede se neutral ante el terrorismo”. Doctrina clara, que no ofrece dudas.

 

La Iglesia nos recuerda también que la paz es tarea de todos, y el valor de un diálogo respetuoso, leal y libre, como la forma más digna y recomendable para resolver los conflictos. Pero al hablar del diálogo no se refiere a ETA, que no puede ser considerada interlocutor político de un Estado legítimo, ni representa políticamente a nadie. No se puede dialogar con las pistolas, no se puede dialogar con los terroristas.

 

Juan Pablo II afirmaba que “no hay paz sin justicia”. No se puede construir la paz con terror, sin libertad.

 

Expondré a continuación algunas razones por las que no se debe dialogar, negociar con los terroristas:

1º) No se dan las condiciones mínimas. No es suficiente que no haya atentados mortales. Mientras que la mitad de la población, la no nacionalista, esté bloqueada por el miedo al terrorismo etarra, no se puede dialogar ni negociar: traería consecuencias peores y más graves que las que padece actualmente el País Vasco. No sería democracia; no hay que olvidar que el terrorismo es el peor enemigo de la libertad. No nos tenemos que olvidar de que más de 200.000 personas han tenido que huir del País Vasco por falta de libertad. ¿Qué quieren los partidarios de la negociación? ¿Eliminar por el terror a la oposición e iniciar un diálogo? Demos libertad y voz a la oposición y al Estado de Derecho.

 

2º) Antes de negociar hay que hacer justicia y reparar el daño cometido.

 

3º) Y ¿para qué se negocia? “Para que dejen de matar”, se dice. Es decir, parece ser que matar les da el derecho a negociar. Es lo más perverso e inmoral que puede hacer un Gobierno. Dialogar con los asesinos es darles una parte de nuestras propias razones.

 

4º) Al negociar para la paz, ¿con quién se ha de firmar la paz, si únicamente los terroristas persiguieron y mataron, sin ninguna respuesta violenta de las víctimas? Aquí no hay dos bandos como en una guerra. Aquí hay unos que matan, los terroristas, y un Gobierno que no cumple con su misión: acabar con los terroristas usando de toda la fuerza que le da el Estado de Derecho, pero nunca prostituyéndose ante los asesinos.

 

5º) Negociar sería inconstitucional en un Estado de Derecho, ya que supondría una discriminación insultante de los españoles ante la Ley. Un país que negocia un asesinato, ¿qué clase de ética o moralidad tiene? Es extraño que la justicia española, única y última esperanza de las víctimas, no tome medidas para impedirlo.

 

6º) Como decía Savater: “Del diálogo político con el nacionalismo radical, nadie ha conseguido nada, excepto Ernest Lluch, que consiguió que lo mataran”.

 

7º) Por las víctimas, no deberíamos de hablar nunca con los asesinos. Si por ello nos retiran la palabra, sabremos que ésta vale muy poco, comparándola con la de las víctimas que ya no pueden pronunciarla. Espero y deseo que a todas esas personas partidarias del diálogo y de la negociación con los asesinos, la voz interior de las víctimas del terrorismo les persiga a lo largo de esta vida por la monstruosidad que cometen o puedan cometer.

 

8º) Solamente una vez desaparecido el terrorismo, la justicia, basada en la libertad, traerá la paz.

 

           

 

La tregua del demonio.

¿Qué expectativas políticas ha generado la denominada tregua anunciada por ETA en el conjunto del nacionalismo vasco? ¿Qué futuro le reserva para Navarra? ¿Qué hacer?

 

Por José Luis Orella

 

La tregua proclamada por ETA, que se iniciará el 24 de este mes, ha provocado una gran expectación. Por parte del gobierno socialista la tentación de entrar a la historia como el responsable de haber conseguido el fin del terrorismo. En el lado de ETA, de haber vuelto a ser el interlocutor de la sociedad vasca, gracias a su capacidad de matar. En el lado de las víctimas, la impotencia de verse en una mesa de negociaciones, como meros objetos de transacción, sin poder de decisión ninguno.

 

¿Qué hay detrás de cada equipo? Es una buena pregunta. El gobierno ofrece la posibilidad de que si ETA abandona la violencia, su soporte social puede articularse como una Esquerra Republicana Vasca, que forme un tripartito vasco, conducido por el PSE. En ETA, los dirigentes quieren una salida personal, acompañada de un reconocimiento social a su labor. Para los más jóvenes, se quema una etapa hacia el objetivo final, la independencia de un estado vasco y socialista. El precio de todo esto, se encuentra en Navarra, el viejo reino son las treinta monedas de Rodríguez Zapatero. En las próximas elecciones autonómicas, un gobierno apoyado por un tripartito PSN-IU-Nafarroa Bai (PNV-EA-Aralar) votaría por la absorción del reino pirenaico en el País Vasco. La “unidad territorial vasca” abriría la posibilidad de un referéndum “nacional”, donde los elementos dominantes serían un PNV-EA (centro) y un tripartito (izquierda).

 

Desde los movimientos cívicos, como el Foro El Salvador, nuestra respuesta es mantener la guardia alta. ETA no ha abandonado las armas, las ha incrementado por sus compras en el Este, con el dinero obtenido de la extorsión de los últimos meses. Es triste comprobar, que la paz sólo puede ser garantizada por ETA, no por el gobierno. Es peor, comprobar que se da carta de interlocutor a una organización que mata a inocentes que piensan como el 88 % del resto de la población vasca o el 95 % de la navarra. La solución, el trabajo y ejemplo dado por Nicolás, Gotzone, Jaime o Fernando con la juventud vasca.