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Foro El Salvador

¿Guerra de sexos?

La juez María Sanahuja explica la injusticia e inutilidad de la ley de violencia de género.

La juez María Sanahuja explica la injusticia e inutilidad de la ley de violencia de género.

María Sanahuja, decana de los jueces de Barcelona, es quizás hoy por hoy una de las mujeres más odiadas por el feminismo radical. Su pecado es haberse convertido en abanderada de la lucha contra esa ley de discriminación del varón que es la ley de violencia de género. Ese odio ha llegado tan lejos como para acusarle de defender a los maltratadores.

Curiosamente Sanahuja es una militante feminista. Pero una feministas coherente cosa no muy frecuente. Ella pretende la igualdad, y lo de la discriminación positiva de la mujer ella lo entiende como un insulto a las mujeres. Un decirle como eres más bien tonta y por tu cuenta no puedes llegar donde el hombre sí es capaz, pues te vamos a dar ventaja en la salida.

Una feminista y una progre miembro de Jueces para la Democracia que ha preferido defender su propia coherencia intelectual que su ideología. Y lo explica perfectamente explicando cómo partiendo del feminismo ha llegado a luchar contra esa injustísima ley: «Las mujeres primero hemos dependido del padre, luego del marido, y ahora el Estado es quien elige quién debe ser nuestro novio». Sostiene, continuando esta misma argumentación, que «si creen que las mujeres somos tan minusválidas mentales, pues entonces también lo seremos para elegir al presidente del Gobierno».

Sea como sea, hoy esta entrevista publicada a fines del año pasado es un documento imprescindible para defender la abolición inmediata de la ley de violencia de género.

Redacción

PREGUNTA: ¿Por qué cree que sus palabras han vuelto a sentar mal?

RESPUESTA: Una vez más, yo no podía imaginar la trascendencia de mis palabras durante la presentación de un libro a la que asistieron unas diez personas. En este libro se ejemplifican con un montón de supuestos concretos lo que está sucediendo con la aplicación de la Ley de Violencia sobre la Mujer, con casos de compañeros de la talla del titular del Juzgado de lo Penal número 20 de Madrid, Ramón Sáez, o de la compañera del juzgado de lo Penal número 4 de Murcia, María Poza Cisneros, que son dos de los compañeros que han interpuesto varias de las cuestiones de inconstitucionalidad que están pendientes contra esta ley.

PREGUNTA: ¿Cuántos recursos se han presentado?

RESPUESTA: Creo que ya son más de cien. La verdad es que son muchísimos, y espero que el Tribunal Constitucional responda. El libro recoge miles de casos, y ya no tengo ninguna duda no sólo de lo que transmiten los compañeros del día a día, sino de lo que se deriva de la falta de información que da el Observatorio de Violencia del Consejo General del Poder Judicial.

PREGUNTA: ¿En qué sentido?

RESPUESTA: Si cada año se interponen más de 140.000 denuncias por malos tratos, y nos dan datos de lo que ha ocurrido finalmente con 8.000 o 10.000 casos, ¿qué ocurre con el resto de miles? No nos dicen qué pasa con el resto. La presidenta del Observatorio dijo, al cumplirse un año del funcionamiento de los Juzgados de Violencia Doméstica, que el 59 por ciento de los casos son archivados o sobreseídos.

PREGUNTA: ¿Y qué sucede entonces?

RESPUESTA: Como cada vez que se produce la denuncia se da la detención inmediata del individuo, supone que son miles de individuos detenidos al año en este país por supuestos malos tratos a sus parejas, en casos que luego acaban en nada. No creo que proceder a la detención inmediata sea razonable sin realizar investigaciones mínimas, porque supone pasar dos noches en el calabozo, y eso causa traumas.

PREGUNTA: ¿Y cómo afecta esto a los jueces?

RESPUESTA: Actuando de esta manera indiscriminada, sin una investigación -que es el factor clave-, los jueces no somos capaces de detectar los casos graves de violencia, y se nos siguen muriendo el mismo número de mujeres o más, que supone el despliegue de una gran cantidad ingente de medios que no llegan para ofertar ayuda a los casos más necesarios. El autor del libro también achaca todos los problemas de esta ley al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando la Ley de Violencia sólo acentúa una línea iniciada y ya perversa por sobre todo el último gobierno del Partido Popular, que modificó el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal en 2003, que fue el que inició toda esta dinámica. Mi primera rueda de prensa sobre este tema fue en 2004, y la ley de violencia ni siquiera estaba en el Parlamento. Y ya se vio que no se estaba yendo por el buen camino.

PREGUNTA: ¿Cuál es su queja?

PREGUNTA: No se puede actuar impunemente contra el hombre por el simple hecho de ser hombre, por lo que se debe denunciar la vulneración de los derechos fundamentales que se está realizando en nuestro país. Sobre todo porque no se está consiguiendo el fin de la ley, ya que no se está ayudando a las mujeres que sufren los casos graves de maltrato. A mí me emociona cuando voy al colegio a buscar a mis hijas y muchas abuelas me dicen que no ven a sus nietos porque con la aplicación de un derecho de un modo abusivo se les está negando no a muchos padres, sino también a muchos abuelos, el volver a ver a sus nietos.

PREGUNTA: Hablemos de cifras.

RESPUESTA: Si el Observatorio dice que en un año hay 8.495 sentencias dictadas por los Juzgados de lo Penal, de las que un 39 por ciento fueron absolutorias, que son 3.273, significa que hubo unas 5.200 condenas. Alguna más habrá en conformidades en los Juzgados de Violencia, pero quiere decir que de las 140.000 denuncias que hay al año, el porcentaje de condenas puede ser ¿10.000? ¿O 20.000? ¿Y qué pasa con las 120.000 restantes, resultantes de todos aquellos a los que hemos detenido? El autor del libro habla de un compañero, del Juzgado de lo Penal número 12 de Valencia, José Luis Ruido de la Torre, que le dijo que «la Policía actúa con dureza hacia el maltratador», que «se detiene a los varones de forma masiva» y que «estamos previniendo», así que está admitiendo que estamos deteniendo por miles para encontrar a unos pocos maltratadores con los que no damos nunca.

PREGUNTA: El Observatorio del CGPJ dice que sus declaraciones son «ofensivas».

RESPUESTA: Somos pocas las personas que manifestamos públicamente lo que pensamos. Sí es cierto que mis palabras tienen más repercusión mediática que lo que dicen mis compañeros en voz baja en los pasillos. Yo creo que molestan mis palabras porque las personas que defendieron ardientemente un proyecto de ley y una ley como ésta, y que comprueban al cabo de un año -ya se ha evidenciado- que no ha sido un buen camino, todos aquellos que no esperaron a ver qué pasaba con las reformas legislativas realizadas por el Gobierno del PP para ver cómo funcionaban, los que nos lanzaron a todos a votar unánimemente una ley, pues reconocer su fracaso les debe costar bastante. Pero la realidad es tozuda, los números son tozudos, y creo que han optado por hacer juegos de cifras en lugar de explicarlas con claridad.

PREGUNTA: ¿Los jueces a los que usted representa la apoyan en su postura?

RESPUESTA: Con mis compañeros no he tenido ningún problema, al contrario. Después de mi primera rueda de prensa recibí aplausos de los compañeros de la Junta de Instrucción de Barcelona, y lo único que hice fue decir en voz alta algo que los demás decían en voz baja. Es cierto que decirlo en voz alta supone recibir un aluvión de críticas, pero yo creo que ya se ha abierto una pequeña brecha para que muchos digan lo que está pasando. Yo siempre digo que cualquier persona vaya a los juzgados de lo Penal, que son públicos, para que se vea lo que estoy diciendo, qué ocurre cada día y que no me lo estoy inventando, como que por supuestos muy leves se están pidiendo penas muy altas. Por un «vete a la mierda» de un marido a su esposa, se están pidiendo nueve meses de cárcel. Por un «te vas a enterar» durante un proceso de ruptura, o por un empujoncito que no causa lesión se están pidiendo también penas altísimas.

PREGUNTA: Ahora los médicos han anunciado que incluirán la sospecha de maltrato en el historial de las pacientes.

RESPUESTA: Ellos evidencian por un montón de síntomas situaciones reales de violencia física y psíquica. Si los médicos decían que les cuesta ver las situaciones graves, y eso que ven a sus pacientes mes tras mes y año tras año, los jueces, en unos minutos, no podemos ver la gravedad. Y luego están las personas que están en una situación más débil, las que realmente necesitan un colchón psicológico y, en algunos casos, económico. Se tiene que replantear qué es maltrato en el Código Penal. Maltrato es cuando yo insulto, cuando pego a alguien, o cuando empujo a alguien y, si no quiero tolerarlo, el Código Penal debe reaccionar con una pena proporcional a la gravedad del hecho: si el hecho es leve, tiene que ser leve. Y ahora llega un momento en que el Código Penal sanciona la mala educación con penas muy graves. Y esto es inaceptable. Ahora bien, evidentemente, los hechos graves deben castigarse con penas graves, por supuesto. Pero no puede ser que al maltratador lo encerremos para siempre, y menos aún por un hecho leve.

PREGUNTA: ¿Qué necesitan los jueces?

RESPUESTA: Se está empleando una cantidad ingente de dinero pero de una manera desorganizada. Pedimos que alguien se encargue. En la ley debería haberse fijado una figura para organizar los distintos departamentos de la Administración -con Sanidad, Educación, Justicia, Interior y con Bienestar Social- para que no se repitan Oficinas de Atención a la Víctima que están informando de una manera desorganizada y distinta unas de otras. Se están repitiendo unas ayudas y no se están garantizando otras. Hay que ordenar esta situación. El resultado es que tenemos a varias administraciones haciendo lo mismo, pero como no se coordinan y como no se han fijado los criterios de actuación, se ayuda mal a las víctimas. Y además se deben ofertar los servicios que hacen falta. Por ejemplo, se han puesto casas de acogida donde no hay nadie, y luego faltan plazas en los lugares donde se necesitan. Y son una buena idea, a la espera de que se haga una investigación inicial.

PREGUNTA: Entonces, sugiere usted que debido a la presión mediática sobre este asunto se están realizando detenciones sin pruebas.

RESPUESTA: Sí, porque la Policía tiene pánico a que una mujer presente una denuncia, que no se proceda a la detención inmediata y luego pase algo, porque entonces van a hacer a la Policía responsable de esta situación. Por eso lo que hace es, por prevención, detener a casi todo el mundo, a menos que vean una situación realmente escandalosa en la que no sea necesario, pero esos son pocos casos.

PREGUNTA: Y entonces empieza el colapso judicial.

RESPUESTA: Así es, ya que luego nos los traen a los juzgados de guardia o de violencia doméstica. Y el juez, que tiene en una mañana infinidad de casos -e invito a cualquier persona a que lo vea- tiene que ver en minutos, y con las simples declaraciones de uno y otro, qué resuelve. Lo más sencillo, en prevención, es dictar una orden de alejamiento, es decir, expulsar a uno de los cónyuges de la casa, que siempre es el señor, claro. Normalmente, en los juzgados tampoco se realiza una gran tarea de investigación, porque principalmente ésta es una labor de la Policía. ¿Y qué hacemos? Si devolvemos a la Policía tal cantidad de órdenes, son incapaces de proteger a nadie. Por eso necesitamos datos suficientes para saber qué casos son los realmente graves. Y la saturación es importante. De cuatro asuntos civiles se resolvió sólo uno. Son unos juzgados con una congestión mayor que la sala primera del Tribunal Supremo.

PREGUNTA: ¿Qué pide usted para solucionar estos problemas?

RESPUESTA: Es imprescindible la modificación inmediata del Código Penal para tipificar hechos graves con penas graves, definir qué es maltrato. Eso es un clamor. Se ha hecho un Derecho Penal de autor, en el que se castiga a un hombre por el simple hecho de ser hombre, y esta fórmula ya ha sido desterrado de todos los países del mundo. Y es que una denuncia sin protección aumenta el peligro para la víctima, porque la devolvemos a su casa con un papelito. Y los policías se quejan porque tienen hasta cuatro órdenes de protección. La mujer va a un juzgado, ve que no se resuelve su problema; se va a su pueblo, y vuelve a hacer lo mismo, lo que evidencia una verdadera ineficacia porque las personas no se sienten protegidas.

PREGUNTA: Resulta paradójico que las feministas la critiquen.

RESPUESTA: El Código Penal de 2003 resultó absolutamente ofensivo para la mujer. Imagine que una pareja va por la calle, discute y se empujan. No denuncian, pero hay un tercero, ya sea un ciudadano o un policía local, que va y denuncia. Se produce la detención, puede haber condena con el testimonio de esa persona que ha presenciado esa situación de maltrato leve, y se obliga a la pareja a estar alejada. En algún caso incluso se les prohíbe que se casen, porque como existe una orden de alejamiento, el empleado del Registro Civil no puede autorizarlo.

Por Xiana Siccardi

FUENTE: La Razón

Un obsceno anuncio de la Comunidad de Madrid

Un obsceno anuncio de la Comunidad de Madrid

Un repulsivo anuncio de la Comunidad de Madrid promoviendo la "igualdad de sexos": unos putos menean obscenamente las caderas, y otros tipos musculados, con la “virilidad” de los chicos de revista porno, tienden la ropa y realizan tareas domésticas. Anuncio sociata en la forma y el contenido, dando por buenas y tratando de imponer las baratas utopías feministas. Los politicastros dedicados a informarnos sobre cómo debemos comportarnos para gustarles a ellos y ser felices. Tan intolerable como su pretensión de establecer por ley la “memoria histórica”.

 

Sugiero otro anuncio, por lo menos tan razonable: “La naturaleza ha dado a mujeres y hombres profundas diferencias físicas y temperamentales, que no afectan a la dignidad y la libertad de unos y otras. Sin esas diferencias la vida se volvería una pesadilla. El intento de anularlas o ignorarlas empobrece la existencia, la vuelve gris, convierte la sexualidad en puterío, socava la familia, fomenta la violencia doméstica, el fracaso matrimonial y de pareja, y compromete el futuro de la sociedad al trastornar la educación de los hijos. La expansión de la droga, el alcoholismo, la violencia o el suicidio juveniles, los embarazos de adolescentes, etc., son solo algunos de sus efectos”.

 

Se dirá que quienes pensemos así tenemos derecho a expresarnos, pero no a abusar del poder y del dinero público. Exacto. Pero quienes abusan del poder y del erario, haciéndonos pagar sus ocurrencias, son esos políticos del PP. Parecen creer, como los del PSOE, que el dinero público no pertenece a nadie y pueden ellos, por lo tanto, apropiárselo para sus fines.

 

Pío Moa

Blog Presente y pasado, Libertad Digital, 18 de febrero de 2007

El 44% de las víctimas de la violencia doméstica fueron hombres

El 44% de las víctimas de la violencia doméstica fueron hombres

Para Monserrat Comas no existe la presunción de inocencia del varón denunciado por malos tratos

 

El día Internacional contra La violencia de genero ( debería llamarse doméstica) la señora Monserrat Comas presidenta del observatorio "contra la violencia de género" (es decir sólo contra la mitad de la violencia, la que ejerce el hombre sobre la mujer, pero nunca al revés) hacía unas manifestaciones públicas en las que declaró lo siguiente.."ahora los maltratadores son detenidos y juzgados en 48 horas".

 

Según se desprenden de estas palabras para la presidenta de este observatorio feminista no existen hombres que sean inocentes de las imputaciones sobre violencia de género. Es gravísimo que una mujer que ocupa un cargo con tanto poder (donde está en juego con las medidas que emanan de ese organismo el que a muchos hombres inocentes se les arruine su vida para siempre) y con mayor agravante al ser conocedora del derecho, que no utilice la palabra PRESUNTO. Ella dice que los maltratadores son detenidos y enjuiciados en 48 horas, omite decir PRESUNTOS.

 

Ayer se pudo leer en este diario las últimas declaraciones públicas de esta señora a los medios... "siete de cada diez maltratadores son condenados"... quiere decir según lo que manifiesta esta mujer que todos los hombres denunciados ya son maltratadores por el simple hecho de haber sido denunciados y ser hombres, sólo que condenan nada más que a 7, pero los otros 3 no es que sean inocentes, sino que son maltratadores no condenados.. INAUDITO, INCREIBLE, lo más preocupante de esto no es la barbaridad y la bestialidad que ha dicho esta señora, sino que desde su cargo y con esas ideas puede decidir el futuro y la vida de cientos de miles de hombres en España, que con esas barbaridades que dice ,y en base a eso, luego el gobierno crea leyes en ese sentido, leyes que a día de hoy han arruinado la vida a cientos de miles de hombres inocentes y que ha generado cientos de suicidios de varones a los que se les ha endosado el estigma de maltratador, se les ha desterrado de sus casas, hijos, trabajos, amigos, pertenencias, dignidad, etc..etc....y como además no existe un Instituto para el hombre, ni concejalías para el hombre, ni abogados gratuitos para los hombres, ni nada que ayude a un hombre en estas circunstancias, muchos de ellos acomete el suicidio, son acorralados y despojados de todo por lo que han luchado durante toda su vida de forma criminal e injusta. Este observatorio es sesgado, sexista, tuerto, y discriminatorio, y habida cuenta de lo que dice quién lo preside, en un estado de derecho y con una constitución en vigor, debería ser abolido junto con su presidenta, porque ese observatorio vulnera el art.14 de la Constitución española.

 

Estamos asistiendo a un incremento de casos de violencia doméstica, una espiral destructiva alimentada por la discriminación al hombre, la manipulación a menores y el mal uso de la Ley de Violencia de Género para obtener ventajas en casos de conflicto. Las estadísticas confirman que la mujer no es la única maltratada: el 44% de las víctimas mortales de 2005 fueron hombres (Ministerio de Interior), con un repunte espeluznante de hombres suicidados en situación de divorcio (72 en 1999 y 630 en 2004, según el INE). Y sobre todo, 20.000 niños cada año son manipulados por sus progenitores divorciados (97% mujeres). Nos encontramos ante una bomba de relojería colocada y activada en los cimientos de nuestra sociedad. Queremos apelar a los poderes políticos a que no esperen a la derogación de la LVG por el Constitucional para promover leyes basadas en la igualdad y el diálogo, custodia compartida y mediación familiar, y la aplicación del fondo de garantía para impago de pensiones de alimentos.

 

Javier Díaz Pérez

 

Cartas al Director, Hispanidad.com, 31 de enero de 2007

El problema central se llama ideología de género

El problema central se llama ideología de género

Sería cómico, si no fuera trágico, la indolencia cuando no ignorancia, sobre cuál es el problema central que va a demoler a la sociedad española si no se activan importantes respuestas para evitarlo: se llama ideología de género, más conocida como “perspectiva de género”.

 

Esta doctrina se ha convertido en el eje de la gobernación española como es fácil constatar por las numerosas medidas legales desplegadas y la concentración de una acción de gobierno, que el barullo autonómico primero y ahora el rotundo fracaso de Zapatero con el terrorismo, tienden a enmascarar.

Pero ninguna de estas dos cuestiones, sin negar su importancia, pueden dañar de manera irreparable a la sociedad española. A veces se razona como si el estado fuera toda la sociedad. Esto es falso, y los cristianos deberíamos ser los primeros en saberlo.

El estado es sólo, y es muy importante, la expresión organizada de la sociedad civil para garantizar con mayor o menor acierto, en ocasiones, ninguno, el bien común. Es decir, no una categoría general y abstracta como aquello del “interés general”, que siempre necesita de jueces áulicos que lo definan.

El bien común es el mayor agregado posible de los bienes personales y de las instituciones sociales valiosas, como el matrimonio, la paternidad y la maternidad, el parentesco, la escuela, la empresa, etc. Esto es lo que configura realmente España.

Cuando las grandes crisis de los años 80 arrojaron al paro a uno de cada cinco españoles, y el estado era incapaz de atender sus problemas, fue la familia española la que actuó de colchón de la crisis con muchos mejores resultados, según los propios estudios británicos, que el desarrollado por el Welfare State del Reino Unido.

 

Pero para que la sociedad civil funcione son necesarias las infraestructuras sociales, especialmente las que están en el fundamento de todas las restantes. Esto es, el matrimonio estable, con capacidad de generar descendencia y educarla, y con él las redes de parentesco, no nominales sino reales, que funcionan a través de relaciones presenciales frecuentes y que configuran la componente fundamental, por primigenia, en la formación del capital social.

 

La ideología de género persigue liquidar a la familia que llama “tradicional” que no es otra que la familia, punto. Pretende liquidar la condición natural del ser hombre y del ser mujer, que ve en la maternidad un práctica de supeditación de la hembra al macho.

La ideología de género es, en definitiva, una ideología que inspirándose malamente en el marxismo proclama la superación del actual modelo de sociedad mediante la transformación de la diferenciación sexual en puras categorías culturales y, por consiguiente, opcionales y elegibles donde tanto da ser hombre, mujer, homosexual, bisexual o transexual. Todo es lo mismo y mudable.

 

España se ha convertido en la punta de lanza mundial en este intento de transformación.

 

ForumLibertas publica en esta ocasión un interesante informe de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social, que identifica con precisión las numerosas leyes que el gobierno de Zapatero ha desarrollado en este ámbito hasta convertir a España en una anomalía en el contexto occidental.

 

Editorial de Forum Libertas, 31 de enero de 2007

La ultrafeminista Montserrat Comas prosigue su compaña de acoso al varón

La ultrafeminista Montserrat Comas prosigue su compaña de acoso al varón

“Siete de cada diez maltratadores han sido condenados”, clama la inefable Montserrat Comas, miembro muy acentuadamente progresista del Consejo General del Poder Judicial y responsable del Observatorio contra la Violencia de Género, que, en contra de lo que su nombre indica, sólo observa la violencia del hombre contra la mujer.

 

Con ello, Comas, especializada, como buena ultrafeminista, en negar lo irrefutable, trata de salir al paso sobre el evidente escándalo de los juzgados de violencia de género, donde ningún varón quiere entrar considerando cómo puede salir. De hecho, con la ley de Violencia de Género en la mano, con las abogadas que aconsejan a toda mujer en separación que alegue violencia –haya existido o no- para quedare con los niños, la casa y el patrimonio y el sueldo del marido, lo asombroso es que sólo resulten condenados 7 de cada 10 acusados. Lo lógico es que por cada 10 encausado fueran condenados 11.

 

El apoyo de los medios de comunicación, asimismo penetrados por las ultrafeministas –en las redacciones televisivas hay instrucciones muy concretas sobre cómo tratar el asunto de la violencia de género-, también ha resultado definitivo. Asimismo, Montserrat Comas ha tomado sobre sus hombros la ingrata tarea de silenciar a cualquier mujer, juez o política, que se atreva a denunciar la gran estafa de la violencia de género y la sarta de mentiras y condenas injustas que se han convertido en práctica habitual de los juzgados especializados (con juezas especializadas y ‘fiscalas’ asimismo especializadas). Comas no deja pasar ninguna comparecencia pública sin reprimir a aquellas juezas (sobre todo a las juezas) rebeldes, a quien incluso se permite abroncar desde su cargo del CGPJ. La bestia negra de de Comas es María Sanahuja, decana de los Juzgados de Barcelona, sencillamente porque es mujer y es juez, pero es ecuánime y ha hablado reiteradamente sobre las falsas denuncias sobre malos tratos que constituyen el grueso de toda esta monumental estafa… de género. Es curioso, a ninguna de las juezas de Violencia de género, entre ellas la más famosa, doña Raimunda de Peñafort, se le ha visto glosar las denuncias de Sanahuja.

 

Hispanidad.com, 29 de enero de 2007

LA FAMILIA ES LA BASE DE OCCIDENTE. Mi respuesta es sí, ¿la tuya?

LA FAMILIA ES LA BASE DE OCCIDENTE. Mi respuesta es sí, ¿la tuya?

Es posible que la más grave tentación de nuestros días sea la tendencia al vaciamiento como primer compás de una política fashion: el hombre sin contenidos, el matrimonio sin contenidos, la educación sin contenidos, la política sin contenidos, los partidos sin contenidos. Kafka aparece de nuevo para recordarnos: "Existe un punto de llegada, pero ningún camino; aquello que llamamos camino no es más que vacilación".

 

El tufillo a calentamiento de urna pone en marcha todos los recursos para la elaboración de los programas electorales de los grandes partidos, con las próximas elecciones generales a primera vista. No es ya una quimera, la carrera de fondo ya ha comenzado, y no se juega precisamente en el pin-pan-pun del día a día. Las investigaciones de mercado funcionan y las estrategias de testado, también.

 

En unas recientes declaraciones de Jaime Mayor Oreja a la revista Huellas, del movimiento Comunión y Liberación, se refería a la anemia cultural y moral que padece Europa. Decía así: "Tenemos un problema dramático, y es que no sabemos reconocernos a nosotros mismos. Algún día se podrá y se deberá hablar más de diálogo de civilizaciones, pero en la medida en la que nosotros tengamos una idea más clara de cuál es nuestra civilización. Entonces tendremos los ojos abiertos, tolerantes, dialogantes, pero primero debemos tener la ambición de saber qué aspectos de nuestras convicciones y valores nos han permitido alcanzar un éxito político y económico como sociedades europeas. Si no nos conocemos a nosotros mismos, nuestro bienestar no sirve para nada porque estar en Europa no es vivir bien. Europa son unos principios y valores que tienen unas raíces cristianas evidentes y determinantes, decisivas en el origen, en el presente y en el futuro de nuestra unidad europea". José María Aznar se refirió, recientemente, a la primera y más principal tentación de Occidente: su destrucción, acaso programada silenciosamente por la ingeniería laicista.

 

Para el ciudadano medio, Occidente es un concepto genérico, que representa un horizonte lejano. A la hora de traducir esta realidad sustantiva, es más persuasivo referirnos a conceptos como libertad, democracia, persona, familia. Y ahí te quiero ver, caro dottore Aznar. Ahí queremos ver a los partidos políticos, en sus programas electorales, para lo cercano o para lo lejano. Pongamos por caso la cuestión de la familia. En Gran Bretaña, la familia se ha convertido en una pieza clave de la política social. Ha dejado de ser, en el imaginario social, una obsesión de los moralistas y de los reaccionarios. No son pocos los que se han empezado a dar cuenta que la familia es una cuestión de supervivencia. Por ejemplo, el líder del Partido Conservador, David Cameron, señaló recientemente que "las familias son la fuente última de la fuerza o la debilidad de nuestra sociedad. Las familias importan porque casi todos los problemas sociales que afrontamos dependen de la estabilidad familiar. Si los índices de matrimonio suben, si los de divorcio descienden, si más parejas permanecen juntas por más tiempo, ¿sería mejor nuestra sociedad? Mi respuesta es sí. Y por lo tanto yo estableceré un sencillo test para todas y cada una de nuestras políticas: ¿Ayuda a las familias?"

 

Los complejos, especialmente los de la derecha, sólo sirven para el verano. Una inteligente consideración del entramado social es convertir la virtud en necesidad. Si la defensa de la familia no alcanza a ser un eje transversal en la construcción de una sociedad por convicciones teóricas, al menos, que lo sea por imperativos de la realidad. Quizá algunos datos puedan ayudarnos, al menos, a que no nos llevemos a engaño: en términos generales, la parejas de hecho son, según el informe Breakdown Britain, dos veces más proclives a romperse que los matrimonios; el 70 % de los delincuentes proceden de familias monoparentales; la tasa de riesgo de pobreza en familias monoparentales es del 40%... y para qué seguir.

 

Ojo al contexto: la invasión de prestaciones "sociales" nunca puede sustituir la pertenencia. El vacío en las ideas en la política lo es, de forma similar, en la vida. En el corazón humano y de lo humano, la primera ley antropológica afirma que el vacío siempre tiende a llenarse; en la sociedad, la política del vaciamiento, también.

 

Por José Francisco Serrano Oceja

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 25 de enero de 2007

La ideología no resuelve problemas

La ideología no resuelve problemas

A juzgar por el incremento en el número de homicidios, la Ley de Protección contra la Violencia de Género ha resultado un rotundo fracaso. Las estadísticas revelan que la norma y las medidas que incorpora parten de un mal diagnóstico de este drama. La ideología no sirve para explicar esta realidad y tampoco para resolver el problema.

 

Hace ahora dos años se aprobaba con gran trompetería la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. En un alarde más de voluntarismo entusiasta, el Gobierno y las organizaciones de la constelación progresista celebraban lo que consideraban el instrumento definitivo para acabar con el maltrato en el ámbito doméstico.

 

Pero una cosa son las buenas intenciones y otra, a veces muy distinta, lo que la propia realidad y las estadísticas indican, que en estos dos años este fenómeno no ha dejado de crecer. De este modo, los homicidios de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas ha aumentado de los 61 de 2005 a los 69 del pasado año.

 

La citada ley no estuvo exenta de polémica. Muchos juristas han alertado de que es una norma que penaliza a los hombres frente a las mujeres, lo cual vulnera el principio constitucional de la no discriminación por razón de sexo. Esta cuestión ya ha motivado que varios jueces eleven consultas al Tribunal Constitucional antes de aplicar la ley. Pero es que además la norma se está convirtiendo en un arma arrojadiza en trámites de separación y, como ha denunciado en repetidas ocasiones la jueza decana de Barcelona, María Sanahuja, miles de hombres son detenidos a raíz de denuncias falsas que luego acaban en nada.

 

Lo cierto es que la ley contra la violencia de género y el resto de las medidas que la acompañan han sido un rotundo fracaso porque parten de un mal diagnóstico de este drama cotidiano. La ideología al uso, de la que emanaron dichos proyectos, hace un retrato del maltratador digno de una película de ficción. Según la llamada “perspectiva de género” (que es en realidad el marxismo aplicado a las relaciones de pareja) el verdugo es siempre el macho “tradicionalista” que se niega a la emancipación de la mujer con la que convive, con lo que la violencia que el Gobierno de Zapatero quiere erradicar es aún más execrable porque se considera un vestigio, una herencia del “rancio pasado”.

 

Pero las estadísticas se empeñan en llevar la contraria a esta teoría y nos presentan esta agresividad como un fenómeno nuevo que afecta a parejas cada vez más jóvenes y avanza a grandes pasos entre las situaciones de convivencia desestructurada, de soledad, frustración y falta de apoyos. Para mirar al mal a la cara, hace falta humildad y dejar a un lado tópicos y justificaciones. Sólo se puede empezar a hacer algo adecuado si antes se va al fondo de las raíces profundas de ese mal.

 

Ignacio Santa María

Páginas Digital, 22 de enero de 2007

Un fruto amargo del relativismo

Un fruto amargo del relativismo En su última carta semanal, el arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, retoma uno de los pasajes del mensaje para la jornada de la paz de Benedicto XVI, en el que se refiere a la violencia que sufren las mujeres, un asunto particularmente trágico en nuestras sociedades occidentales y opulentas.

 

Mons. García Gasco llama la atención sobre el hecho de que las cifras no paran de aumentar, y eso a pesar de la entrada en vigor de la ley de violencia de género, y de las millonarias campañas de sensibilización y educación que la administración lanza al respecto. En 2006 han sido 68 las mujeres que asesinadas por sus parejas, ocho más que en 2005, y a pesar de todo, el ministro Caldera dice que la aplicación de la ley está siendo un éxito. Él sabrá por qué lo dice, pero los números cantan, y ya era hora de que algún personaje de la administración (en este caso ha sido la directora general de la Mujer) reconociera que el problema de fondo no se cura con legislaciones, aunque éstas sean necesarias, especialmente si están marcadas por la sensatez y no por la ideología.

 

Lo que está fracasando no es tanto una ley (cuyos efectos todavía están por ver) sino todo un planteamiento cultural de fondo, que elude afrontar las raíces profundas de esta lacra. Más aún, que ha creado una serie de mitos y espantajos contra los que se dirige toda la artillería, mientras aumenta el clima moral y cultural que alimenta trágicamente la estadística.

 

Los terminales progresistas repiten sin cesar que es el machismo incrustado en la mentalidad hispánica, de inequívoca raíz judeocristiana, el responsable de esta violencia. El topicazo suena bien, pero se desmorona en cuanto se piensa un poquito. Primero, ¿no quedamos en que la benéfica secularización está borrando todo rasgo cristiano de la mentalidad social? Entonces, ¿cómo se explica que las cifras de la violencia contra la mujer se disparen precisamente en el periodo de la más agresiva secularización? Segundo, las estadísticas revelan que los países con índices más terribles en este campo (dentro de la UE) son precisamente Suecia y Gran Bretaña, donde supuestamente se experimentan ya los saludables beneficios de una secularización casi total, y donde la agenda feminista se ha podido desarrollar sin ningún freno.

 

La línea maestra del mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz nos da la clave para salir de este laberinto. El relativismo no es compañero de la paz, como nos vende toda la propaganda retro-progresista, sino su enemigo de fondo. Allí donde ha desaparecido la conciencia clara del valor sagrado de toda vida humana, sea cual sea su circunstancia, es normal que se dispare la violencia, también en el hogar. Allí donde las relaciones afectivas han quedado desvinculadas de un juicio de valor sobre la persona y sólo responden al instinto, es natural que desemboquen en pretensión de dominio y violencia; allí donde la sexualidad ha sido desarraigada de su matriz humana integral, es lógico que derive en agresividad y en maltrato.

 

En el fondo, asistimos a los amargos frutos de la de-construcción llevada a cabo por toda la cultura del post-sesentayocho, y la famosa “liberación” se ha revelado como una hidra que devora a sus hijos. Por cierto, algo de esto decía el famoso y polémico Directorio de Pastoral Familiar de los obispos españoles, que en su día fue brutalmente escarnecido por los mismos políticos y medios de comunicación que ahora se lamentan de su fracaso en la lucha contra la violencia doméstica.

 

El arzobispo García Gasco concluye que es precisa una recomposición moral de la familia basada en el amor estable y la fidelidad, y advierte que la violencia familiar sólo se puede combatir con la ética que nace de esa experiencia. Tiene toda la razón, pero no serán las campañas del gobierno, ni las series televisivas en la cresta de la ola, ni los mensajes cargados de moralina e ideología los que remedien esta gran herida de nuestra sociedad. Una sociedad, no lo olvidemos, en la que el hombre y la mujer ya no saben con frecuencia qué significan las palabras “yo” y “tú”.

 

José Luis Restán

Páginas Digital, 4 de enero de 2007