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Foro El Salvador

Observatorio del nacionalismo vasco

Carta de Iñaki de Juana Chaos

Carta de Iñaki de Juana Chaos «Los motivos de mi protesta» A 11 de setiembre de 2006, después de llevar 35 días en huelga de hambre, las muestras de solidaridad que estoy recibiendo me sorprenden y emocionan. Sé bien que sólo una parte de ellas es por mi. No puede ser de otra manera: las muestras de solidaridad que hemos recibido ahora, en cierta medida por mi situación, son para todos los presos y represaliados políticos, para todos los que sufrimos la represión por nuestras ideas. Solidaridad, sí:Contra el inmovilismo de quienes niegan la palabra a Euskal Herria;contra los que han construido de nuevo el delito de opinión;contra quienes aplican el derecho penal de autor característico de los regímenes fascistas (y que repugna a cualquier alumno de primer curso de Derecho);contra los que ponen sobre la mesa dos leyes:una, aplicable para el enemigo y el disidente político, y la otra para el amigo, el corrupto, el ‘galgo’, el neonazi, el financiero, el torturador y el sujeto privilegiado de la razón de Estado. Algunos amigos llevan más años que yo entre rejas. Otros sufren cáncer u otras enfermedades, como castigo añadido. A otros muchos se les está aplicando la aberración jurídica conocida como ‘doctrina Parot’. Quiero darles a todos ellos un abrazo caluroso:sé que estas muestras de adhesión son para ellos y que esa solidaridad permanecerá en pie mientras haya un solo preso político entre los muros de hierro y hormigón. Cuatro motivos me han llevado a la dura decisión de emprender esta huelga de hambre indefinida: ­Primera: Tengo la firme convicción de que lo que se está haciendo conmigo ­y, de paso, la jurisprudencia que se instaurará a partir de este caso, como ha ocurrido en los anteriores­, además de en mí mismo tendrá influencia sobre la libertad de expresión y sobre el disidente político. ­Segunda: Estoy seguro de que al tomar esta decisión no hago daño a nadie. Al contrario, si hay consecuencias beneficiosas, lo serán para todos. Y si son negativas, repercutirán únicamente sobre mí. ­Tercera: La necesidad apremiante de levantarse, rebelarse y luchar contra tanta injusticia. La cuestión no es permanecer indiferente o resignado (ni yo sé cuál de las dos es peor). En estos últimos veinte años he sido una clara marioneta mediática, y como tal me han golpeado, insultado y destrozado. Han intoxicado a la gente, a las claras o a escondidas, sobre mi situación personal, académica y política. He sufrido y sufro todo tipo de descalificaciones. La huelga de hambre es el único modo que tengo en la mano para dar un puñetazo simbólico en la mesa y decir ‘basta ya’. ­Cuarta:Muy sencilla. Debería estar en la calle desde el 24 de octubre de 2004. En los dos últimos años, la manipulación de los informes carcelarios, el ocultamiento o invalidación de resoluciones judiciales definitivas, la creación de otros obstáculos... todos estos elementos están formando la cadena del ‘todo vale’, la pesada cadena que me impedirá salir de prisión, como tantos responsables políticos y judiciales han declarado a menudo en los medios de comunicación. Y al final, el esperpento:quererme castigar con 96 años de cárcel por dos artículos de opinión, cuando el juez instructor no encontró indicios penales. Exijo salir de la cárcel. Estas cuatro razones para emprender la huelga de hambre son fáciles de entender. Y la señal de ello es la oleada de muestras de solidaridad. No tienen otra intención, ni otra interpretación. Yo mismo quiero dar las gracias a todos con mi pequeña aportación, dentro de esa lucha histórica de los presos políticos por nuestros derechos. Al mismo tiempo, prometo que responderé a la situación como es debido, que no fallaré a tantas personas solidarias, y que lo daré todo.

Gora Euskal Herria askatua! Gora Euskal Herria sozialista!

Algeciras, 11 de setiembre de 2006.

 Carta enviada a “Berria’’ por Iñaki de Juana Chaos desde la prisión de Algeciras y publicada ayer por ese diario. El original está en euskara.  

Batasuna recalca que la clave para el desbloqueo es la mesa política

Batasuna recalca que la clave para el desbloqueo es la mesa política

Pernando Barrena afirmó ayer que en las conversaciones con el PSE anteriores a la tregua se alcanzaron unos «compromisos verbales» cuya base era que, con un alto el fuego por parte de ETA, se abriría el camino a todas las opciones políticas. Ahora, el partido de Zapatero «ha echado el freno».

IRUÑEA

El mahaikide Pernando Barrena expuso ayer con claridad el porqué de la actual situación de impasse en el proceso. Entrevistado en Radio Euskadi, apuntó que el «atasco» se debe a que «se confrontan dos esquemas diferentes sobre qué es este proceso y qué no es».

Para la izquierda abertzale, la solución pasa por la búsqueda de «un esquema político que aborde la capacidad de decisión de la ciudadanía vasca y la territorialidad». Ello desembocaría en «la desaparición de todo tipo de expresión violenta definitivamente».

Por contra, Barrena consideró que el Gobierno español pretende «un esquema técnico de ‘se acabó la lucha armada, hagamos algo con los presos y busquemos una manera de que Batasuna sea legal’». Subrayó que «eso se podría hacer mañana mismo», pero que «las claves principales del conflicto político vasco permanecerían totalmente intactas».

«El PSOE, una vez que ha conseguido una situación de distensión, lo que pretende es echar el freno de mano», manifestó. Es por ese motivo por el que el partido que lidera Rodríguez Zapatero muestra un «inusitado interés» en «centrar todo su mensaje político y dar toda su atención al espacio de diálogo entre Gobierno y ETA».

Barrena no restó importancia a ese carril, pero apostilló que «donde verdaderamente se va a acordar el esquema que va a permitir a este país dar carpetazo al conflicto político va a ser en la mesa de resolución, en la mesa de los agentes políticos, que se está retrasando intencionadamente».

«Compromisos verbales»

Uno de los argumentos que está utilizando el PSOE para retrasar esa mesa es la situación de ilegalidad de Batasuna. Barrena reiteró que su formación «no tiene el control de la legalidad». Además, subrayó que en las conversaciones mantenidas estos últimos cinco años con integrantes del PSE se adoptaron una serie de «compromisos verbales» que «no se han cumplido».

«Sus representantes siempre han abundado en la idea de que, con un alto el fuego, se abría una situación en la que todo era posible y no había justificación por ninguna parte para abordar un esquema político de resolución al conflicto, ni para mantener fuera de la legalidad a Batasuna y se eliminaban todos los condicionantes para que los presos estuviesen dispersos», explicó.

Barrena expuso que ahora, tras el alto el fuego, el PSOE «se echa las manos a la cabeza diciendo que es imposible» una reforma legal para superar la ilegalización, y recordó que eso sí fue posible en el caso de la penalización de las consultas populares, una norma impulsada por el PP contra el lehendakari Ibarretxe. Y es que, según los servicios jurídicos de la formación independentista, mientras la Ley de Partidos se mantenga tal y como está «no hay seguridad política ni jurídica» para que sea legal.

La mesa, piedra de toque

Legalización al margen, Barrena insistió en que «la piedra de toque para el desbloqueo es la mesa de partidos, y ahí es donde hay que situar el esfuerzo de todos los partidos políticos y de otros agentes de este país para poner en marcha un ámbito de discusión, de diálogo y eventual acuerdo político». Un diálogo que deberá tener como «premisa fundamental» el respeto a lo que «la sociedad vasca opine mayoritariamente».

En la entrevista, el mahaikide fue preguntado por los últimos actos de kale borroka. Barrena afirmó al respecto que la izquierda abertzale es la que «está tirando constantemente de la situación política, por medio de la iniciativa, de pasos, de documentos y de interlocución», con el objetivo de que en este país se «destierre, de una vez por todas, cualquier episodio de violencia». En este sentido, expuso su deseo de que todos los partidos hagan una «apuesta clara para que todas las expresiones de violencia desaparezcan».

Gara, 15 de septiembre de 2006

Díez: «Se acaba el tiempo de los talantes y las palabras huecas»

Díez: «Se acaba el tiempo de los talantes y las palabras huecas»

LAB considera que la actual situación requiere de «responsabilidad y voluntad política», lo que se traduciría en adoptar «talantes que lleven a compromisos que nos permitan ir construyendo un acuerdo político que nos lleve a un nuevo escenario al conjunto de Euskal Herria». Y la premisa para llegar a ese acuerdo, a su juicio, es que todos los agentes estén dispuestos a respetar la voluntad mayoritaria de los vascos.

BILBO

El proceso de resolución abierto en Euskal Herria está bloqueado. Se trata de una afirmación que en los últimos días se ha escuchado de boca de dirigentes independentistas, y ayer fue el secretario general de LAB, Rafa Díez, quien se pronunció en esa línea. Y, además, planteó «la receta» para resolver esa situación: «El bloqueo de hoy, que es real, sólo puede tener una salida: responsabilidad política, voluntad política. La sociedad no admite que se esté jugando con el anhelo de hombres y mujeres de este país. Es hora de empezar a consolidar compromisos».

En el transcurso de una rueda de prensa de inicio del curso sindical, en la que compareció toda la Ejecutiva del sindicato abertzale (ver página 31), Díez manifestó que su sindicato es consciente de que «tenemos la oportunidad de impulsar una nueva fase de diálogo y negociación que logre un acuerdo que realmente sitúe las bases en una nueva fase política», e insistió en que para ello hace falta voluntad.

Se dirigió a los agentes implicados en el proceso de resolución para advertirles que «se están acabando los tiempos de los talantes, de las palabras huecas», y en su lugar apostó por «pasar a las palabras y talantes que lleven a voluntades reales y compromisos. Es necesario ya consolidar instrumentos y compromisos que nos permitan ir construyendo un acuerdo político que realmente nos lleve a un nuevo escenario al conjunto de Euskal Herria».

«Tenemos que tener muy claro sobre qué bases se tiene que ir desarrollando un proceso de diálogo, de negociación, hacia el acuerdo político. Tenemos que dialogar. Es imprescindible negociar. Pero tenemos que tener claro que no se pueden llevar adelante esas palabras sobre el vacío», afirmó el líder de LAB, quien agregó que «hay una cuestión fundamental» que a estas alturas todos los agentes políticos, sociales y sindicales «deberían tener claro: el factor determinante para construir un acuerdo político es que todos y todas estemos en disposición de respetar la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca. Y la voluntad de la sociedad vasca es la que tiene que marcar el futuro político e institucional de este país. No puede estar condicionada por legalidades, sino que la legalidad se debe adaptar a la voluntad de la sociedad vasca».

Sobre esa premisa, abogó por «superar la fase que llamaríamos de especulación del proceso» y por «entrar ya en un fase de consolidación del proceso con voluntades y compromisos». A preguntas de los periodistas, Díez explicó que esa «fase de especulación» se caracteriza por que, después de cinco meses de alto el fuego de ETA, se mantiene la persecución a la izquierda abertzale y, al mismo tiempo, «debates y cuestiones que estaban muy desarrolladas, como la mesa de partidos, sustentada en el diálogo político antes del alto el fuego, vemos que se han desinflado. Parece que ha llegado el anestesista».

«Ese proceso que tenemos que construir entre todos, es decir, la hoja de ruta, no puede estar condicionado por una fuerza política. El proceso tiene que tener a todos los agentes políticos de Euskal Herria, para que esa hoja de ruta no esté condicionada por factores especulativos e intereses partidistas», destacó Díez.



«Con esas terapias no hay futuro»
Al ser preguntado por los últimos actos de «kale borroka», Rafa Díez afirmó que «es hora de desactivar hechos, posiciones, actitudes, decisiones que interfieren en un proceso de paz», para lo que consideró necesario hacer una reflexión global. Así, resaltó que «con las terapias planteadas desde la Audiencia Nacional, desde el Gobierno, en relación a la izquierda abertzale no podemos construir el futuro». Y citó la persecución, la política carcelaria, los juicios contra la actividad política... «Esas son las cuestiones que tienen que desaparecer para que otro tipo de cuestiones desaparezcan del escenario vasco. Si no, volvemos a la misma noria de siempre». -

Gara, 14 de septiembre de 2006

El histórico etarra Madariaga señala que el PSOE le pidió mediar con la banda terrorista antes de las elecciones del 2004

El histórico etarra Madariaga señala que el PSOE le pidió mediar con la banda terrorista antes de las elecciones del 2004 El que fuera uno de los fundadores de la banda terrorista explicó en la capital francesa que en 2004, antes de que el PSOE ganase las elecciones, Eguiguren le pidió que les pusiera en contacto con ETA

Según informa ETB, Madriaga afirmó que mantuvo una única entrevista con el presidente de los socialistas vascos, que se prolongó por espacio de más de ocho horas, en la que el parlamentario socialista le aseguró que contaba con el beneplácito del ahora presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para comenzar esos contactos, y que estaba "al corriente" de lo que ocurría.

En aquella reunión, Madariaga se negó a hacer de interlocutor. Después, según afirmó, tuvo conocimiento a través de la prensa de que Jesús Egiguren "había comenzado a tener contactos con Arnaldo Otegi y otros miembros de Batasuna".

Julen Madariaga relató que, posteriormente, el 20 de junio de este año fue detenido por su supuesta relación con la red de extorsión de ETA y que, "cuando ví que la orden procedía de Madrid, tomé la decisión de declarar públicamente sobre la petición de intermediación" que recibió por parte de los socialistas, ya que cree que su detención se debe a su negativa de intermediar ante ETA.

"Me sentí traicionado. Resulta que, por un lado, el Gobierno español, con Zapatero al frente, me pide a mí, junto con otro compañero, que haga la gestión de ponerse en contacto con la dirección de ETA y, por otro lado, me manda a la Policía", añadió.

Además, reiteró que su labor de intermediación con los empresarios para el pago de la extorsión se debió a que éstos acudían a él en su calidad de abogado y porque conocían su "recorrido", con el objetivo de que "no les pasara nada y dando ciertas garantías".

Por último, consideró que el proceso de negociación "está pudriéndose" y que el presidente del Gobierno tiene en su mano la posibilidad de que prosiga, realizando "movimientos como el acercamiento de presos".

Desde que fue detenido por orden del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska y trasladado en París, Madariaga se encuentra confinado en la capital francesa por orden de la magistrada Le Vert, quien este martes tendrá que dictaminar si continúa en esta situación.

Análisis Digital, 13 de septiembre de 2006

El acuerdo que dio la clave del futuro

El acuerdo que dio la clave del futuro

El octavo aniversario de la firma del acuerdo de Lizarra-GARAZI ha pasado desapercibido. El abrupto final de aquella etapa y el hecho deque ahora haya una opción de solución en candelero hacen que parezca prehistoria. Pero los conceptos sembrados aquel día son las claves del debate actual y están en discursos de todos los partidos salvo el PP.

El primer aniversario de aquel histórico día de 1998 en Lizarra se festejó todavía con cierta euforia. En los años sucesivos, la fecha del 12 de setiembre siguió siendo referencial para los medios de difusión. Este de 2006, en cambio, ha pasado casi totalmente desapercibido, entre otras cosas seguramente porque la etapa abierta en Anoeta parece dejar en el pasado aquella iniciada en Lizarra. Sin embargo, un repaso al documento presentado aquel día en el Palacio de Fray Diego evidencia que los principios de la declaración están hoy de plena actualidad y se mantienen en el centro del debate político. De hecho, el lema central («Euskal Herria debe tener la palabra y la decisión») aparece plasmado en los discursos de todos los partidos vascos salvo los encuadrados en la derecha española y francesa.

Incluso ­por lejanas que sean las posiciones de partida­ en la declaración hecha por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el 29 de junio de 2006 en el Congreso pueden encontrarse afirmaciones muy semejantes a las que figuran en la declaración enunciada el 12 de setiembre de 1998 en Lizarra por los partidos, sindicatos y organismos sociales que suscribieron el Acuerdo de Lizarra-Garazi.

Por ejemplo, en el epígrafe «Claves de resolución» el acuerdo indicaba lo siguiente: «Ello conlleva que una negociación resolutiva no comporte imposiciones específicas, respete la pluralidad de la sociedad vasca, sitúe todos los proyectos en igualdad de condiciones de consecución...» Y Zapatero dijo esto: «El Gobierno entiende que los acuerdos deben alcanzarse con el máximo consenso posible, respetando la pluralidad política de Euskadi y en igualdad de condiciones para todas las formaciones».

Lizarra-Garazi subrayaba a continuación que «la negociación resolutiva comporta que se respete la decisión [de Euskal Herria] por parte de los estados implicados». Y Zapatero aseguró solemnemente que «el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos».

La afirmación central de «Euskal Herria debe tener la palabra y la decisión» aparece también en el discurso del PSE de Patxi López. Y, sin llegar a ese punto, el PSN de Carlos Chivite y Fernando Puras acepta por vez primera que sería «adecuado» un refrendo ciudadano del marco en un futuro. El mismo PSOE que en 1998 vio aquel acuerdo como un ataque frontal, asume ahora ­aunque sólo sea a nivel dialéctico y a veces jugando con las palabras­ que su base política resultaba irrebatible. Al PSOE y al Gobierno español les falta, claro está, pasar del dicho al hecho en lo que a respetar la decisión de la ciudadanía vasca se refiere.

Fin del modelo estatutario

El Acuerdo de Lizarra-Garazi, suscrito por formaciones del conjunto de Euskal Herria, abrió un tiempo en el que el mapa del conjunto del país fue alcanzando centralidad política para una mayoría social, y en el que se asentó la idea de que la clave para la resolución del conflicto era dar la palabra y la decisión a la ciudadanía vasca en su totalidad. Se hizo evidente que los estatutos ­el autonómico de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, y el Amejoramiento de Nafarroa­ podían ser un instrumento para gestionar cierta descentralización administrativa, pero no daban respuesta a las pretensiones democráticas de un importante sector de la población.

Sin el Acuerdo de Lizarra-Garazi no puede entenderse, por ejemplo, la iniciativa del PNV de poner sobre la mesa la necesidad de un nuevo Estatuto político para la CAV. La propuesta que encabeza Juan José Ibarretxe tras las elecciones autonómicas del 2001 tiene, por un lado, un componente táctico, el de tratar de sacar ventaja con un discurso «atractivo» en un momento en el que la ruptura del Acuerdo de Lizarra está pasando factura a la izquierda abertzale. Pero también tiene la virtud de abundar en algunos de los puntos esenciales de aquel Acuerdo y que finalmente son recogidos en el preámbulo del nuevo Estatuto que se aprobó en el Parlamento de Gasteiz el 30 de diciembre de 2004 y que las Cortes españolas rechazaron el 1 de febrero de 2005. Observar al PNV lanzando una propuesta institucional elaborada sobre la base de un pueblo de siete territorios con derecho a decidir sólo es posible si el partido tiene la evidencia de que es un principio que ya ha calado en la sociedad, y a ello contribuyó el Acuerdo de Lizarra.

Todavía hoy, algunos dirigentes del PNV, como Joseba Egibar, destacan que la aceptación mayoritaria del principio antes mencionado es la garantía ­si es que en política puede hablarse de garantías­ de que en Euskal Herria no ocurra lo sucedido en Catalunya con su reforma estatutaria.

Claro que el PNV no sólo utiliza aquel acuerdo ante el Estado, sino que en su iniciativa “Elkarbizitzarako bake bidea” también remite a uno de los puntos de la Declaración de Lizarra para señalar que «el respeto a lo que las vascas y vascos decidan es incompatible con la vigilancia o el condicionamiento que pretende ejercer una organización armada». Al final del párrafo en el que figura, esta afirmación se presenta como cita de las «claves de resolución» fijadas en el Acuerdo. Pero lo cierto es que en aquel no había ninguna mención de este estilo.

Acuerdo democrático de base

La semilla del trabajo realizado para llegar al Acuerdo de Lizarra-Garazi y la impronta de aquella declaración se ve nítidamente en el Acuerdo Democrático de Base que más de medio centenar de partidos, sindicatos y organismos sociales firmaron el 5 de marzo de 2005 recogiendo que «toda la ciudadanía de Euskal Herria ha de ser consultada sobre su futuro mediante el procedimiento consensuado entre los agentes».

Declaración de alto el fuego

Los principios troncales del Acuerdo de Lizarra-Garazi encuentran también una plasmación casi textual en la declaración de alto el fuego que ETA hizo pública el 22 de marzo de 2006 con «el objetivo de impulsar un proceso democrático en Euskal Herria». En dicha declaración, la organización armada señala que, a su entender, «al final de ese proceso los ciudadanos y ciudadanas vascas deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro, dando así una solución democrática al conflicto».

Añade más adelante que «corresponde a todos los agentes vascos desarrollar ese proceso y adoptar los acuerdos correspondientes al futuro de EuskalHerria, teniendo en cuenta su pluralidad y totalidad».

Como puede comprobarse, aunque el Acuerdo de Lizarra-Garazi no sirvió en su momento para andar todo el camino hasta la superación definitiva del conflicto armado, sí que los principios acordados por una mayoría política y social calaron hondo hasta marcar un hito en la política vasca.

Gara, 13 de septiembre de 2006

Los irredentos de ‘La Razón’

Los irredentos de ‘La Razón’ Algunos llevan con especial dolor de alma la mera posibilidad de que las cosas puedan empezar a avanzar. El ‘especialista’ de ‘‘La Razón’’, Jesús María Zuloaga, mostraba ayer sus inquietudes y desvelos. Decía Zuloaga (apodado Zulo entre los suyos) que si bien «al principio se le llamó ‘proceso de paz’ y ahora de ‘final del terrorismo’», lo que se vive ahora «no es ni una cosa ni otra, sino un proceso de consecución de objetivos. Desde luego, para la banda terrorista ETA y, por algunos datos, parece que también para el Gobierno». A ver cómo nos lo explica.

Aseguraba Zulo que «los cinco meses largos de alto el fuego han permitido confirmar lo que ya se sabía pero que se pretendió enmascarar con un gigantesco engaño. Los terroristas, que se han cansado de explicar a lo largo de toda su existencia que las treguas forman parte de su ‘accionar armado’ (son, como las bombas o las pistolas, meros instrumentos para lograr unos fines), anunciaron el parón de los atentados porque pensaban que servía mejor a su estrategia. Creían que tenían delante un Ejecutivo débil como el de Rodríguez Zapatero que, con tal de conseguir la ‘paz’ y ganar elecciones, era capaz de todo, tanto a nivel internacional como nacional. Desde el principio dejaron claro qué era lo que perseguían ­independencia, Navarra... lo de siempre­, pero desde el Ejecutivo socialista se dijo que eran mensajes de consumo interno y que los comunicados eran pura literatura». Ya empieza a alarmarse el hombre. Lean, lean.

«No era verdad. Han pasado los meses y la banda terrorista reclama lo que considera que es suyo: que se cumplan las promesas que alguien les hizo y que les llevó a conceder el alto el fuego. La situación es complicada porque están envalentonados y amenazan. Ha llegado el momento, demasiado pronto para el calendario del Gobierno, en el que Rodríguez Zapatero va a tener que optar por ceder o mantenerse firme». Y ahí suelta su perla:«Hace unos días le preguntaban desde el diario GARA: «¿Por qué cree que quienes han acreditado tesón y voluntad de resistencia política durante largas décadas frente a enemigos poderosos y brutales, van a rendirse ahora a sus pies, aletargados por un discurso meloso pero vacío de contenido?»

Y contesta él: «La contestación debe salir del Palacio de la Moncloa y sólo puede ser una: que la que no se va a rendir nunca va a ser España». Terminó de escribir y empezó a bailar ‘Paquito el chocolatero’.

Maite Soroa

Gara, 12 de septiembre de 2006

 

Lakua resalta que la clave es la mesa, no la legalización

Lakua resalta que la clave es la mesa, no la legalización

La portavoz del Gobierno de Gasteiz, Miren Azkarate, rechazó que el «verdadero debate» sea la legalización de Batasuna, sino alcanzar un acuerdo entre las formaciones para dar paso al diálogo multipartito, en el que enmarca la fórmula para la participación de la formación independentista.

BILBO

La portavoz del Gobierno de Gasteiz, Miren Azkarate, rechazó ayer el debate continuo sobre la legalización de Batasuna, ya que, en su opinión, «la verdadera apuesta es llegar a tejer esos otros consensos que darán garantía al foro multipartito que se vaya a construir», y en el que «estará implícita»la participación de la formación independentista.

El pasado miércoles el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, ya alertó sobre la situación de «bloqueo» del proceso político y la desviación del contenido a tratar, y apuntó a que «la terapia» pasa por alcanzar sin demora un preacuerdo que dé paso al diálogo multipartito.

Ayer en una entrevista concedida a RNE, Miren Azkarate defendió la necesidad de continuar con el trabajo para poder alcanzar un acuerdo entre los partidos políticos y fijar de esta manera la metodología, los contenidos y los principios del diálogo multipartito en el que «estará implícita», en palabras de la portavoz de Lakua, la participación de la formación independentista.

«Lo otro es ­en alusión al debate sobre la legalización­ no voy a decir entretenernos, pero sí andar echándose la pelota unos a otros en torno a una cuestión que tiene que quedar englobada en otra cuestión de mucho mayor alcance y magnitud», prosiguió Azkarate, que insistió en que «el verdadero debate y la verdadera apuesta no es tanto la legalización de Batasuna» sino lograr un acuerdo entre los partidos para el diálogo sobre la resolución del conflicto político.

«Todas las formas de pensar»

«Si desde el principio unos y otros hemos dicho que en ese foro tienen que estar presentes todas las sensibilidades y todas las formas de pensar de esta sociedad, no puede quedarse al margen Batasuna, lo mismo que no puede quedarse al margen el PSE, ni el PNV, ni EA, ni Aralar, ni EB y ni siquiera debería quedarse al margen el PP, salvo que quieran autoexcluirse del todo», manifestó la portavoz del Gobierno de Lakua.

Aunque no hizo referencia a los tiempos para alcanzar el preacuerdo para el diálogo multipartito, Azkarate aprovechó la ocasión para responder al secretario general del PSE, Patxi López, sobre los planteamientos que las formaciones políticas puedan llevar a la mesa multipartita. En este sentido, precisó que cuando Lakua dice que va a llevar a la futura mesa los principios del preámbulo del Plan Ibarretxe, «no es llevarlos con la idea de imponérselos a nadie, sino como una aportación» del tripartito.

«Estamos pidiendo respeto, no descalificación de las propuestas que legítimamente vayan a llevar las formaciones, sabiendo que es lógico que cada una tenga sus matices e incluso sus diferencias profundas», añadió, para reiterar que la apuesta de Lakua es «intentar alcanzar acuerdos lo más amplios y transversales posibles».

Anteriormente, López advirtió de que no están dispuestos a un diálogo que «sirva a nadie como excusa para tratar de imponer sus planteamientos».

Gara, 11 de septiembrede 2006

Las próximas semanas se presentan cruciales para el devenir del proceso

El gobierno español, PNV y Batasuna coinciden en destacar la importancia de los pasos que se den estos días

Las próximas semanas serán cruciales para el futuro del proceso de superación definitiva del conflicto político. El momento actual es «de bloqueo» según la izquierda abertzale o se puede definir con un «no estamos ni mejor ni peor que antes del verano», como afirma el presidente del Gobierno español. Y esta situación debe clarificarse en los días venideros. Ya dijo el presidente del EBB, Josu Jon Imaz, que «vivimos un momento clave».

Estamos en un momento clave para el futuro del proceso de superación del conflicto. Lo insinuaron con mayor o menor claridad a mediados de semana Arnaldo Otegi y José Luis Rodríguez Zapatero; lo dijo textualmente el presidente del EBB, Josu Jon Imaz, el pasado miércoles; y lo confirman quienes conocen los movimientos que se están produciendo bajo las tablas del escenario político vasco.

El proceso había entrado en una fase de «bloqueo» según la expresión utilizada por la izquierda abertzale. El presidente del Gobierno español no quiso confirmar expresamente esta apreciación, pero lo hizo de manera fáctica al señalar que «no estamos ni mejor ni peor que antes del verano». Es decir, que no ha habido avances en los últimos meses. Josu Jon Imaz, del PNV, eludió definir la situación actual y prefirió apuntar que «cuando todo pase se analizará si fue un momento de avance, de receso o de acelerón». Lo que es fácil de interpretar como que la cosa está parada y que el futuro depende de los movimientos de las próximas semanas.

«Momentos trascendentes»

La importancia de los pasos que se hagan en estos días queda reflejada en las palabras de Rodríguez Zapatero asegurando que «estamos acercándonos a momentos trascendentes en cuanto a las posibilidades de fondo».

También Josu Jon Imaz fue explícito al resaltar la importancia del momento político, cuando afirmó que «vivimos un momento importante, clave». Y luego se refugió en su intención de «mantener la discreción y decir que hay un terreno de juego marcado y que lo que corresponde es avanzar en el mismo. No voy a ser más explícito», concluyó.

«Preacuerdo» para avanzar

La cuestión es cómo salir de esta situación de estancamiento y hacerlo con un avance y un acelerón y no dando lugar a un receso, por utilizar la terminología de Josu Jon Imaz. Según señaló públicamente Arnaldo Otegi el pasado miércoles, la clave está en «pasar sin demora de la fase de negociaciones a un preacuerdo que dé lugar al diálogo multilateral».

Los aspectos que deben recogerse en ese preacuerdo son, en opinión de la izquierda abertzale, qué principios, qué compromisos y qué objetivos tenemos todos en el proceso, y cómo vamos a hacerlo».

La clave, por tanto, está en conseguir un compromiso para avanzar hacia un foro de diálogo multilateral, lo que consolidaría el proceso abriendo nuevas puertas al futuro.

¿Qué probabilidades hay de que se desbloquee la situación actual? Da la impresión de que las partes ven ciertas posibilidades de éxito, no exentas de dificultades.

Josu Jon Imaz, sin querer entrar en predicciones, hizo una declaración de intenciones afirmando que «el PNV va a estar a la altura de las circunstancias», y añadió que «no tengo porqué dudar de que Batasuna o el PSOE no vayan a estarlo también».

Fuentes periodísticas han publicado esta misma semana que el preacuerdo demandado por Batasuna para fijar las bases del diálogo multipartito es una de las opciones que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero contempla para avanzar.

Arnaldo Otegi, por su parte, mostró en rueda de prensa un «optimismo prudente» y reiteró el compromiso de la izquierda abertzale de «llevar este proceso hasta el final», para que «sea efectivo en el camino de la superación del conflicto».

Gara, 10 de septiembre de 2006