Blogia
Foro El Salvador

Opinión y análisis

Pedro J. retira su apoyo a ZP

Todos los principales diarios nacionales abren sus ediciones de este jueves con noticias relacionadas a lo que el presidente del Gobierno ha llamado el "proceso de paz" con ETA y su luz verde para que su partido comience a dialogar con los terroristas pese a no dejar las armas. Uno de los más duros en este sentido es el diario El Mundo que asegura que "Zapatero incumple su palabra y autoriza una 'negociación política' con Batasuna" en referencia a una entrevista que concedió el pasado mes de abril y en el que aseguraba que no habría ningún tipo de diálogo con fuerza alguna que esté ilegalizada. Además, el diario de Pedro J. Ramírez señala que "vulnerando la Ley de Partidos, la sentencia del Tribunal Supremo, el Pacto Antiterrorista, la resolución del Congreso de los Diputados y sus compromisos públicos, da luz verde al PSE para que se reúna formalmente con el brazo político de ETA. Por su parte, ABC ha elegido unas declaraciones del líder del Partido Popular como titular principal. Mariano Rajoy señala que "Si el PSE y Batasuna se reúnen, que Zapatero no cuente conmigo: rompo". Asimismo, informa que Felipe González critica el aval que ha dado Zapatero a Patxi López para que hable con Otegi y dice que "la ilegalización funcionó y antes debe renunciar a la violencia". El diario El País informa que "Zapatero avala que las negociación entre partidos sea paralela al diálogo con ETA" mientras agrega que "El PP amenaza con retirar su apoyo al Gobierno si el PSOE habla con Batasuna". Finalmente, La Razón abre su edición con "Zapatero negociará con Batasuna aunque continúe el terrorismo".  En su editorial "Zapatero rompe sus promesas, ETA impone su chantaje", El Mundo recuerda que el presidente del Gobierno "respondió el pasado 17 de abril de forma categórica en la entrevista publicada por EL MUNDO que 'evidentemente' no habría diálogo con ninguna fuerza política ilegalizada. Aseguró que no pagaría 'ningún precio político' en una eventual negociación con la banda. Y precisó sus prioridades: 'Primero, la paz y luego, la política'" y que "ayer dijo lo contrario en el Congreso cuando manifestó que 'el fin de la violencia va a ser una tarea que lleve su tiempo' pero que ello 'no va a impedir que el diálogo político empiece'". Tras señalar todos los puntos que vulnera con esta decisión, el diario opina que "Zapatero se ha cargado de un plumazo todos estos acuerdos. Sus palabras de ayer ponen en evidencia que ha estado haciendo un doble juego, diciendo a unos que no iba a entablar una negociación política con ETA ni con su brazo político y diciendo a otros justamente lo contrario, que es lo que va a hacer". Además, cree que "no hay posibilidad de equívoco ni de interpretación alternativa: lo que el PSE va a hacer es sentarse en una mesa para iniciar una 'negociación política' con un partido ilegalizado, considerado por la Justicia como un mero apéndice de una banda terrorista. Y lo va a hacer sin una previa renuncia expresa a la violencia de esa formación, que sigue actuando como el instrumento de la organización armada". Concluye señalando que "Zapatero ha incumplido su compromiso y ha cruzado las líneas rojas que él mismo se había marcado. Por ello, nuestro periódico suspende 'el apoyo provisional, tasado y vigilante' que concedió al Gobierno en la actual encrucijada. El final de todo esto es muy importante, pero ni siquiera el mejor de los imaginables justificaría la quiebra de la palabra dada, del orden jurídico y de la legalidad democrática. Tres abismos en los que acaba de caer el presidente". Por su parte, El País dice en su editorial "La confusión es mala" que "se trata de un llamativo cambio de posición, ya que hasta ahora los socialistas siempre habían condicionado ese paso a la legalización de dicha formación, lo que a su vez implicaría determinadas actitudes que no se han producido: condena de ETA o desvinculación expresa de la misma en unos estatutos incluidos en la petición de inscripción de un nuevo partido". Agrega que "con independencia de su alcance, parece evidente que el cambio de postura guarda relación con las advertencias lanzadas por portavoces de Batasuna sobre la 'situación crítica del proceso': advertencias cuyo alcance –amenazador o sólo descriptivo– deberán aclarar hoy ante el juez los portavoces de Batasuna. Tales advertencias forman parte a su vez del pulso por intentar conseguir su legalización de hecho sin someterse a la ley de partidos y, sobre todo, una garantía de impunidad respecto a procesamientos de miembros de ese mundo ya en fase de juicio oral o a comportamientos recientes investigados por los tribunales". Finaliza diciendo que "los jueces no pueden dejar de tener en cuenta la situación creada por el alto el fuego a la hora de aplicar la ley (de partidos), pero no hasta el punto de dejarla por inexistente. Esa ley no sólo está vigente, sino que sin ella difícilmente habría habido alto el fuego. Y esa ilegalización fue una medida justa: no puede haber democracia si un partido forma parte de una estructura dirigida por una banda armada que asesina a los candidatos de los demás partidos". ABC critica en "Zapatero 'legaliza' a Batasuna" la decisión del PSE de negociar directamente y dice que "constituye un paso más en el cumplimiento de los peores presagios sobre el rumbo del llamado «proceso de paz», porque rompe de cuajo la condición básica hecha pública por el jefe del Ejecutivo de que no habría negociación sin la previa renuncia etarra a las armas. Traspasadas de largo las líneas rojas fijadas por el PP, la negociación, en las actuales circunstancias, traerá como consecuencia inevitable la ruptura del consenso con el principal partido de la oposición, tal como confirmó ayer a ABC Mariano Rajoy". Además, advierte que "se ufanaba hace meses Arnaldo Otegi de que «vamos ganando». Y es cierto. En este momento preciso del llamado «proceso de paz» ETA va ganando, porque ha conseguido corromper el lenguaje político, hasta el extremo de confundir los conceptos básicos de dignidad y justicia, y porque ha implantado una dinámica en la que cada una de sus amenazas es rápidamente correspondida con una nueva concesión del PSOE y del Gobierno de Rodríguez Zapatero". Critica la decisión por "romper" la condición básica hecha pública por Zapatero "de que no habría negociación sin la previa renuncia etarra a las armas", y que "con estos antecedentes, la anunciada convocatoria del Pacto Antiterrorista carece de contenido y se presenta como un recurso táctico del PSOE para poner al PP en una encrucijada: la de aceptarla y facilitar una imagen de consenso que no existe; la de rechazarla y activar el argumento inmoral de que si el proceso falla es porque el PP no ha querido ayudar". En el editorial "El PSOE ampara a Batasuna" La Razón señala que "Zapatero ha vuelto a burlar a Rajoy y a la opinión pública sobre sus relaciones con ETA. En apenas doce horas, el presidente del Gobierno pasó de recitar vaguedades sobre la cuestión terrorista a dar un salto cualitativo cuyo alcance equivale a una legalización encubierta de Batasuna y a una negociación con la banda etarra aunque siga la violencia". Opina que "se trata, en definitiva, del paso más radical dado por el Gobierno, que pone al borde de la ruptura el pacto con el PP. Una vez más, Zapatero no es un interlocutor del que uno se pueda fiar. A Rajoy ya le faltan dedos en las manos para contar los engaños". Concluye diciendo que "Zapatero se trazó hace ya tiempo el camino a seguir para negociar con ETA, legalizar Batasuna y emular en el País Vasco la experiencia del tripartito catalán. Y no serán los escrúpulos de la oposición, ni las voces de las víctimas, ni los veredictos de los tribunales quienes se interpongan en su camino". EL MUNDO: "Zapatero incumple su palabra y autoriza una 'negociación política' con Batasuna". "Otegi comparece eufórico ante el juez y el fiscal dice que no hay motivos para encarcelarlo". EL PAÍS: "Zapatero avala que la negociación entre partidos sea paralela al diálogo con ETA". "Bush promete castigar a los responsables de la matanza de 24 civiles en Irak". "El fiscal no pedirá hoy cárcel para los dirigentes de Batasuna". "La fuerza narrativa de Paul Auster recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Letras". "La anchoa del Cantábrico entra en riesgo de extinción por la pesca excesiva". "Rescate en la patrullera 'Río Duero': 'No tenían gasolina ni víveres para llegar a Canarias'". ABC: "Rajoy: 'Si el PSE y Batasuna se reúnen, que Zapatero no cuente conmigo: rompo'". "Otegi, en manos del juez Marlaska". "Más de la mitad de los españoles ve 'mal' que no se hablara de ETA en el debate". "Sólo una de cada diez madres trabajadoras puede dejar a su marido al cuidado de los hijos". "Los hoteleros de Cataluña piden que se boicotee el puente aéreo si Iberia deja El Prat". LA RAZÓN: "Zapatero negociará con Batasuna aunque continúe el terrorismo". "Otegi, pendiente de un juez bajo presión". "Los préstamos hipotecarios subirán una media de 62 euros al mes". LA VANGUARDIA: "Pasividad de las administraciones ante el plan de Iberia para El Prat", "Zapatero sugiere que el diálogo político se puede abrir antes de que haya paz" y "Catalunya tiene un policía menos por cada mil habitantes que el resto de España". En su editorial titulado "Legislatura abierta" afirma que "El debate del estado de la nación concluyó con la sensación de que el presidente del Gobierno salió vencedor del choque dialéctico con el jefe de la oposición, sin que ello haya supuesto la hecatombe parlamentaria de Mariano Rajoy. La legislatura sigue abierta. José Luis Rodríguez Zapatero supo planear bien la estrategia del debate. Tras un prolijo balance de sus dos primeros años de Gobierno, contraatacó con eficacia las críticas de la oposición. Una vez más se puso de manifiesto que la presidencia del Gobierno, altísima responsabilidad pública que supone una continua carrera de obstáculos, curte y acera el carácter". EL PERIÓDICO: "Zapatero acelera y respalda hablar ya con Batasuna", "Empieza la pugna por relevar a Iberia en El Prat" y "Maragall recuerda al PSC que él ha ganado todas las elecciones". Su editorial titulado "Realismo en Euskadi" afirma que "El anuncio hecho por el líder del PSE, Patxi López, de que piensa reunirse con Batasuna en cuanto el presidente del Gobierno comunique al Congreso el inicio de contactos con ETA es un paso más en la configuración de un marco de diálogo. Ni es una concesión inadmisible, como sostiene el PP, ni va más allá de aceptar con hechos que, por muy ilegalizada que esté Batasuna, es un elemento determinante para lograr que ETA abandone las armas y la paz quede garantizada. Zapatero coincide básicamente con este análisis, tal como dejó entender ayer al manifestar su disposición a abordar el futuro de Euskadi incluso antes del fin de la violencia". 

Revista de Prensa de Libertad Digital, 1 de junio de 2006

EL PLURAL COINCIDE CON GARA AL TILDAR A MAYOR OREJA DE ULTRADERECHISTA

El diario del más fervoroso periodista de ZP en la red, el ultra gubernamental Sopena, coincide en sus intentos por descalificar a Mayor Oreja con Gara, el diario de los batasunos. El diario de Sopena aprovechó la presencia de Ricardo Sáenz de Ynestrillas en la presentación del libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”, para recordarnos que Ynestrillas “se mostró orgulloso de su pasado violento”. Afirmando a continuación que Mayor Oreja tiene los “mismos planteamientos”, conclusión a la que llega a través de unas declaraciones de Ynestrillas que “quería escuchar los planteamientos de Mayor Oreja”. Unos planteamientos que se asemejan en cierto modo a los suyos. aunque, a su modo de entender, han cambiado desde que saliera del Gabinete de Aznar. El ex ministro “no hizo lo que piensa cuando estaba en el Gobierno”, dijo. Ahora, en su opinión, Mayor Oreja realiza una política y unas declaraciones más extremistas”. Para Sopena “su presencia en ese acto no debe considerarse anecdótica porque tiende a confirmar la tendencia creciente hacia posiciones de derecha radical o de derecha extrema por parte del PP”.

Sin embargo el diario socialista omite a sus lectores un “pequeño” detalle: el padre de Ynestrillas fue asesinado por ETA, algo que sin duda para los socialistas carece de importancia a la hora de explicar la presencia de una persona en la presentación de un libro contra ETA y crítico con las negociaciones del PSOE con los terroristas.

No es la primera vez que se intenta vincular a Mayor Oreja y al PP con la extrema derecha. Gara, el diario de la izquierda aberzale, la misma que por tan buen camino va según el PSOE, ya lo ha intentado en varias ocasiones:

Es muy propio de un concepto de educación doctrinaria e ideológica que debe ser muy cara al PP, que sin duda echa en falta los profesores de Falange impartiendo Formación del Espíritu Nacional en los tiempos todavía muy cercanos, para algunos tan cercanos que todavía viven en ellos, del franquismo…la bestia siempre es insaciable y ahora ya el PSOE es sospechoso ante esa montaraz extrema derecha de las peores tropelías. Del Foro de Ermua, qué decir. Son la representación del radicalismo más extremo, algo así como los unionistas del Ulster. Tuvieron su momento de gloria al amparo de Redondo Terreros y Mayor Oreja. (2005-12-24).

Curiosamente Gara también coincidía con El Plural a la hora de analizar un reciente artículo aparecido en El Mundo. “Los sectores más ultras de la extrema derecha que representa el PP muestran signos de histeria y le marcan el paso a Rajoy. Cayetano González, centurión de Mayor Oreja en sus tiempos de Interior, le leía ayer la cartilla a Rajoy en “El Mundo” (2006-04-14).

 Minuto Digital, 31 de mayo de 2006

Gana espacio

 

Batasuna sigue ganando espacio. Las intervenciones de la formación ilegalizada, que en realidad ya actúa como si estuviera legalizada, son diarias.

Este miércoles nos presentaron a los miembros de su comisión negociadora para el denominado proceso de paz. El jueves Joseba Permach ha amenazado con que ese proceso se bloqueará si los líderes de la formación van a prisión.

En el pulso que mantiene la Fiscalía General del Estado y el juez Fernando Grande Marlaska, que es quien los ha citado, los batasunos saben que Cándido Conde está de su parte. Por eso, aunque el Gobierno recuerde que hay que cumplir la Ley de Partidos, todo queda en nada. Cándido Conde Pumpido no actúa.

F.H.

Páginas Digital, 25 de mayo de 2006

ZP ante ETA: show must go on!

Mal, muy mal debió sentar en Moncloa y en la sede socialista de la calle Ferraz la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la primera sobre la opinión de los españoles ante el alto el fuego permanente de ETA. Según este sondeo, realizado pocas semanas después del anuncio de los terroristas, un 44,9% de los españoles cree improbable que el alto el fuego de ETA sea definitivo. Se trataba de la primera encuesta sobre la supuesta tregua, antes de que se conociera que la campaña de misivas extorsionadoras contra los empresarios no había cesado, antes de que fuera calcinado el negocio de un concejal de UPN de Barañain, antes de comprobar cómo semana tras semana no han cesado los ataques contra sedes de partidos políticos en el País Vasco. El Gobierno esperaba que este CIS fuera de los más optimistas, en plena cresta de la ola de euforia por el anuncio de los tres encapuchados del cese de la actividad terrorista. Sobre todo, después de los continuos mensajes de Zapatero anunciando el “principio del fin” de la violencia, alimentando exageradamente durante meses un horizonte de paz. Sin embargo, los españoles han reaccionado con frialdad, para sorpresa del Gobierno, según los datos del CIS. La mitad no se cree las intenciones de ETA, suponiendo que estos datos no hayan sido demasiado “cocinados”. Datos que se hicieron públicos la semana pasada coincidiendo con unas declaraciones en sede parlamentaria del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en las que, coincidiendo con el sentir de la sociedad española, afirmaba que todavía el Gobierno no tenía certeza de la verdadera voluntad de ETA de dejar las armas. Entonces, la sociedad española y el Partido Popular coincidían en sus advertencias a Zapatero de que este proceso tenía que realizarse con todas las cautelas posibles para que no fracasase, es decir, con la absoluta garantía de la voluntad de ETA de querer dejar la violencia. Con estos datos, el PP no se sentía de nuevo solo, aislado, sino con la mitad de la sociedad junto a él, prácticamente su electorado. La encuesta del CIS ha debido hacer reflexionar a Zapatero, pero quizás no de la manera más prudente y la que aconsejaba los acontecimientos. El 22 de marzo Zapatero anunció que en este proceso quería la compañía del PP y no se movería sin previa autorización del Congreso de los Diputados. Pero a día de hoy se encuentra sin el apoyo del PP y sólo con el respaldo de la mitad de los españoles. Tanto el PP como Zapatero han tomado buena nota de los datos del CIS, el Partido Popular para reafirmarse en su postura de extrema cautela, sabiendo que detrás de esta opción está casi el 50% de los españoles, y Zapatero ha pisado el acelerador preocupado por el estancamiento y el mal desenlace de la situación. Si hace semanas el Partido Popular parecía no querer un pronunciamiento con votación en el Congreso en el mes de junio, para no verse de nuevo fotografiado en la soledad, ahora parece ser el más interesado. Y Zapatero, si prometió debate y votación en sede parlamentaria, ahora al puro estilo de las monarquías absolutas tiene previsto ir a contar su visión y nada más. Una visión con conclusiones extraídas exclusivamente de tres informes de la Dirección General de la Policía. El presidente de nuevo ha cogido el timón y ha puesto la máquina a todo vapor, a velocidad de crucero ante el temor de ver este proceso estancado y con la opinión pública amenazando con darle la espalda. Zapatero quiere aplausos y que el espectáculo continúe: show must go on. Piensa que la sociedad española no le perdonaría un fracaso y por eso quiere el éxito como sea, que no se apaguen las luces. Aunque camine sin el PP y sin el respaldo del Congreso. Ha acelerado su opción consciente de que su superviencia depende en buena medida de ETA, de igual manera que la banda depende de Zapatero, porque no encontrará otra oportunidad mejor para la negociación. Zapatero y ETA dependen el uno del otro y se necesitan. Raquel Martín Páginas Digital, 23 de mayo de 2006

Negociar con ETA: El error Zapatero

Por si el discurso no hubiese sido suficiente, vinieron después los hechos. Apenas transcurrida una semana desde la advertencia de que el «alto el fuego» era reversible en función del progreso de ETA en cuanto a sus pretensiones políticas, el terrorismo callejero volvió a hacer acto de presencia para recordarle al presidente del Gobierno que «lo que toca ahora son los hechos». Y éste no ha necesitado sesudos informes de verificación de una realidad inexistente —la de un terrorismo desaparecido— para dar la respuesta esperada: dentro de pocas semanas, en el mes de junio, empezará su diálogo con la banda terrorista con objeto de impulsar un «proceso de paz» cuyo contenido y límites nos son completamente desconocidos, lo que no obsta para que —considerando los pronunciamientos políticos previos de los dirigentes socialistas— podamos presumir que pueden llegar muy lejos, tanto en el terreno de la definición institucional del País Vasco, como en el de la articulación de su gobernabilidad a través de un acuerdo entre socialistas y terroristas revestidos todos ellos con el ropaje de respetables demócratas.Se ha confirmado así el error Zapatero. Un error que emerge de la traición a los principios que, desde hace muchos años, habían inspirado el combate contra el terrorismo, y a la memoria de los que dejaron su vida en ello. Un error que desoye la voz inspirada de la mayoría de los españoles cuando, escépticos ante los anuncios de ETA, exigen que ésta sea derrotada y que no se le concedan ni privilegios políticos ni perdones injustificados. Un error que, fruto de la aritmética del trapicheo del poder, acepta la hipótesis ingenua de que el «alto el fuego» no tiene otra significación que la del abandono de la violencia por parte de una ETA cuyos dirigentes habrían llegado al convencimiento de que con ella no van a ninguna parte y sólo buscan una salida honrosa que les justifique. Un error que, en definitiva, ha acabado reconociendo en ETA un interlocutor político potencialmente legitimable cuyas pretensiones, en alguna medida no precisada, será necesario atender.Pero no era ésta la única interpretación posible. Así, desde mi punto de vista considero más plausible la hipótesis de que el «alto el fuego» constituye una retirada temporal cuyo objetivo es restablecer la capacidad combativa de ETA para darle la posibilidad de prolongar su conflicto. Ello, por tres razones. La primera, porque los repliegues estratégicos forman parte del sustrato doctrinal de la conducción de la «lucha armada» por parte de ETA, de acuerdo con un principio general de conservación de su capacidad de acción. La segunda, porque todas las manifestaciones de esta organización y de su brazo político, en los dos últimos meses, apuntan en esa dirección y no dejan ver ni un atisbo de abandono del terrorismo. Y la tercera, porque, aún cuando hayan disminuido en intensidad, los actos de violencia no han cesado ni en el ámbito de la intimidación callejera, ni en el de la extorsión a los empresarios, ni en el de las actividades logísticas sobre las que se asienta la capacidad para cometer atentados.Negociar con ETA en estas circunstancias, lejos de dar lugar a un proceso de efectivo abandono del terrorismo, puede acabar revitalizándolo, a la vez que debilita al Estado. A este respecto, nos encontramos ante un juego de suma cero en el que cualquier ganancia que pueda anotarse la banda terrorista, lo será a costa de una pérdida en las instituciones democráticas. El Estado de Derecho no admite la transgresión violenta de sus valores y normas; y cualquier «excepción» a su cumplimiento acabará debilitándolo. Por ello, con respecto al terrorismo tiene que haber vencedores y vencidos; y por ello también, la única aspiración democrática con respecto a ETA es derrotarla. La cuestión no es, entonces, cómo aprovechar el cese temporal de la violencia para llegar a una solución de compromiso, sino más bien cómo convertir esa situación de hecho en la capitulación de ETA.Si nos atenemos a la experiencia de los últimos años, creo que la respuesta más acertada a esa cuestión exige una profunda rectificación de la política socialista con respecto a la lucha antiterrorista. Ello requiere revitalizar del pacto que, en su momento, el PSOE suscribió con el PP con el objetivo marcado en la derrota del terrorismo, lo que, a su vez, implicaría la difícil tarea de restaurar las relaciones de confianza entre ambos partidos para poder concertar entre ellos las medidas que hayan de tomarse. Restablecer este «acuerdo por las libertades» supone también recobrar las deterioradas relaciones entre el Gobierno y los agentes sociales que han contribuido a desacreditar las pretensiones de ETA y a consolidar el rechazo social al terrorismo, como son las asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo y a las organizaciones cívicas. En un marco así, se pueden definir con rigor las condiciones requeridas para la verificación del «alto el fuego» que, en su momento, anunció el Gobierno, de manera que pueda acreditarse que ETA ha abandonado todo tipo de violencia y todo tipo de operaciones logísticas orientadas a su fortalecimiento. Además, debe exigirse a esta organización una declaración formal de abandono incondicional del terrorismo, antes de emprender cualquier tipo de conversación conducente a cerrar definitivamente su ciclo de violencia. En tanto llega ese momento, la política gubernamental debería dar por cerrada toda permisividad con respecto a la actuación política de ETA a través de Batasuna. Ello implica un esfuerzo en el empleo de los medios policiales y judiciales para hacer efectiva la ilegalización de este partido y, por lo tanto, para impedir que, como ha señalado con total precisión Arnaldo Otegi, «se reitere en el delito». Además, la situación de Batasuna y la eventual posibilidad de su concurrencia a los procesos electorales, de ninguna manera puede ser el primer elemento a abordar por el Gobierno. Más específicamente, a la vista de la experiencia pasada, en la que Batasuna, gracias a su participación institucional, se convirtió en un pilar central de la financiación de las actividades terroristas y de la proyección política de ETA, sería un error avanzar en su legalización antes de que, de forma definitiva, ésta se haya disuelto.

Si a la postre se inician conversaciones con ETA, el Gobierno deberá ajustarse a unos márgenes muy estrechos en la negociación. Ésta, para ser aceptable, en ningún caso podrá extenderse sobre un eventual cambio del marco institucional delimitado por la Constitución y, por tanto, de la organización política del País Vasco. Y, a su vez, habrá de tener muy presentes las aspiraciones de justicia de las víctimas del terrorismo, por lo que no cabe la aplicación de medidas de gracia a los etarras que cuenten con responsabilidades penales. Sólo en estas condiciones, el final del terrorismo acabará fortaleciendo a la sociedad española. Pero si Zapatero persiste en su error, entonces es posible que el proceso se salde con un deterioro de la democracia cuyas consecuencias son, hoy por hoy, imprevisibles.

ABC

Por MIKEL BUESA. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

ZP en Baracaldo: Los pasos de la rendición

El presidente del Gobierno, este domingo en Baracaldo, ha dejado claro que el proceso abierto con los etarras es un proceso de rendición de la democracia. Su anuncio, hecho con la solemnidad vacía que tanto le gusta utilizar, del inicio del diálogo con ETA ha sido la confirmación nítida de que estamos ante una dinámica pactada y bien pactada, con unos pasos medidos entre el ejecutivo y los terroristas. El guión es tan burdo que a estas alturas de la película los españoles somos conscientes de que Zapatero está intentando engañarnos.Son muchos los elementos que corroboran estas afirmaciones; pero quizá llama la atención un cambio que el propio presidente debería de explicar. En Baracaldo, este domingo, Zapatero hablaba de que en el próximo mes de junio va a comunicar a los partidos políticos el inicio del diálogo con los terroristas. Ese es el anuncio del presidente, cuando su compromiso, aprobado en las Cortes, era acudir al Congreso para pedir la aprobación de las fuerzas parlamentarias al inicio de ese diálogo, cuando ETA haya anunciado su decisión de dejar las armas.En su momento, esta resolución del Congreso aparecía como una trampa dialéctica construida contra el PP y el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Pero es que el presidente ya no es capaz ni de cumplirla. No quiere pedir permiso, se limita a comunicarlo. Mientras, ETA sigue operativa en Francia, sigue con las extorsiones, sigue el terrorismo callejero, respalda los atentados de Navarra y el País Vasco, exige la anexión de la Comunidad Foral de Navarra, no han perdido perdón a las víctimas y no ha cedido un ápice en sus reivindicaciones. En definitiva, están más firmes, beligerantes y provocadores que nunca. Pero los etarras son los de siempre; es el Gobierno quien se ha colocado en una posición sin precedentes, a disposición de los terroristas, de una forma humillante.Está todo tan fuera de lugar que lo único que explica la situación en la que nos encontramos es precisamente un pacto bajo cuerda entre el Gobierno y la banda terrorista ETA. Lo de ahora es la escenificación pública de unos acuerdos previos. Y es que tener que escuchar encima a Pérez Rubalcaba diciendo que el alto el fuego es "completo y real" después de lo que está pasando es la prueba definitiva de ese engaño. ¿Donde está el texto íntegro de los informes de verificación que nadie ha visto y sobre los que sólo conocemos lo que ha decidido publicar El País? ¿Qué hacemos con esa incapacidad del Gobierno para responder a las amenazas de ETA? Estamos ante un Gobierno cobarde y, encima, mentiroso. Con estos ingredientes, el futuro no puede ser otro que el de la rendición.  Ignacio Villa

Libertad Digital, 23 de mayo de 2006

ETA, ¿no miente nunca?

Es uno de los tópicos que vienen circulando con más desparpajo entre políticos y, sobre todo, entre comunicadores poco avispados. Se asegura que ETA no miente nunca. ETA y, por extensión, el resto de la autodenominada Izquierda Abertzale que lidera y en cuyo nombre sermonea. Pero, realmente, ¿es así? ¿No fue acaso Arnaldo Otegui quien advirtió, el primero, que los atentados de Madrid del 11-M eran obra de la “resistencia árabe”?, recuerdan los listillos de turno. “Es que no mienten nunca”, insisten. Pero ETA, naturalmente, ha mentido en bastantes ocasiones. Y, en otras, ha callado. Sobre todo cuando no le convenía se difundiera algún “error” propio o cualquier noticia que le perjudicara. Ahí están las hemerotecas para recordarlo. No obstante, el tópico circula con fluidez y, sobre todo, últimamente. ¿Por qué, entonces, tamaño buenismo que todo se lo cree y que, para colmo, también quiere que nos lo creamos? Tal vez ello se deba, al menos en parte, a la aparente coherencia interna de los mensajes y discursos políticos de esa izquierda “abertzale”. Bien construidos, provistos de una incuestionable lógica dialéctica, trabados en una sucesión de silogismos y condicionantes… sin duda impactan en cualquier analista. Pero esa “lógica”, totalitaria y de raíces marxistas-leninistas, no es la “lógica” normal del sentido común y del universo democrático. No obstante, no es difícil caer en alguno de los presupuestos o premisas de ese discurso que, sobre todo para los “progres”, sigue siendo atractivo. Ya lo advirtió Rosa Díez en Pamplona, según reseñábamos días atrás: “el procedimiento determina el final”. La tentación es doble: asumir parte de su lenguaje (“proceso de paz”, “ejecución”, “verificación democrática”…) o insertarse en su lógica (“combatir las causas que originan todas las expresiones de violencia”, “remover los obstáculos del proceso de paz”…). Muy peligroso, además de “hacerles el juego”. Así las cosas, el asunto ya no es tanto afirmar bobaliconamente si ETA miente o no, pues ya sabemos que mentirá cuando le interese y punto, sino evitar caer en su diabólico juego eludiendo la trampa de su lenguaje perverso y predeterminado en sus conclusiones. No en vano, ese inteligente empleo del lenguaje, coloreando con un sentido muy preciso diversos conceptos genéricos y equívocos, ya es un triunfo de su estrategia terrorista global. Veamos un ejemplo, de entre cientos que podríamos mostrar. Los dos encapuchados portavoces de ETA respondieron, en la última entrevista que les publicara Gara, a una pregunta de su director sobre el supuesto nerviosismo del presidente del Gobierno Foral de Navarra Miguel Sanz, entre otras cosas muy interesantes, que: “… En realidad, Sanz está situando muy bien cuáles son los nudos que deben desatarse en este proceso y cuáles son realmente las claves políticas del proceso, precisamente el debate en torno a la autodeterminación y la territorialidad.
El empeño del fascista Sanz es colocar un muro frente a esa oportunidad de cambio político. Nosotros vemos en esa actitud a los de UPN, pero sobre todo los vemos totalmente inmersos en el actual debate político”. Fascinante. El pobre Sanz, nervioso y, además, bebiendo en su mano.
 Analicemos tales afirmaciones. Sanz habría analizado correctamente el alcance real del reto separatista que acarrea, en todas sus consecuencias, los conceptos de “autodeterminación” y “territorialidad”, aseguran los terroristas. De modo que Sanz, firme en sus principios y sagaz en sus análisis, es por ello ¡un fascista! Consecuencia que también se deriva de lo anterior: cualquier posición de este fascista será, según estos intelectuales de la capucha, un obstáculo para el “proceso de paz”. Avancemos un poco más. El navarrismo, únicamente por manifestarse como tal, será “fascista” y “enemigo al progreso ineludible hacia la paz”. Pero, ¿qué paz? Por favor, no sea usted aguafiestas. No es una cuestión baladí. Los navarristas empiezan a ser objeto de las diatribas dialécticas de los separatistas; en realidad siempre lo han sido. Reaccionarios, conservadores, caciques, herederos de los requetés que salieron a miles el 19 de julio del 36… y ahora, por si fueran pocos sus pecados ¡enemigos de la paz! Cabe, dentro de lo razonable, que sea ETA y su entorno quienes así lo afirmen, pero mucho tememos que el tópico se difunda, acrítica e irresponsablemente, entre otros muchos políticos y comunicadores. Y, si así sucede, ETA habrá logrado otra victoria. No sería la primera vez, ciertamente. 

No se trata, en definitiva, de analizar si ETA miente o no, sino de tomar conciencia del lenguaje perverso que emplean magistralmente y de no caer en semejantes trampas. Pero, ¿se tiene suficiente cultura política democrática y sentido común como para evitar tamaño riesgo? Recordando algunos antecedentes, numerosos por cierto, y comportamientos muy recientes, miedo nos da.

Fernando José Vaquero Oroquieta

Páginas Digital, 22 de mayo de 2006

Sin salida

Las declaraciones de Zapatero en Baracaldo son teatrales. Vacías. Nada. Dicen que Zapatero había avisado ya a Rajoy sobre esta negociación con ETA. Da igual, aunque bien haría el jefe de la oposición en mostrarse inflexible con esas tácticas secretistas y despreciativas, porque lo realmente decisivo para la política nacional es que Zapatero ha empezado a pagar el precio de la tregua.

La prueba de ese pago fue publicada el sábado en la prensa nacional, aunque hay gente que le cuesta ver lo que tiene más cerca. La noticia que hay que comentar no es, pues, lo de Baracaldo, sino lo publicado el sábado.El anuncio de Baracaldo era previsible desde hace una semana, sí, desde que ETA dijo en Gara que lo quería todo y ya. Zapatero, en efecto, no creía que la cosa con los terroristas fuera a ir tan rápido. Pobrecillo.

¿Qué hacer ahora? Pues, como no sabe hacer otra cosa, ganar tiempo. Sólo pretende demorar el proceso hasta llegar a las próximas elecciones con el cuento de que las cosas van mejor que nunca. ¿Lo dejarán los terroristas explotar ese filón? Lo dudo. Por lo tanto, tiempo, tiempo y tiempo es exactamente lo que los terroristas no le van a conceder a Zapatero. ETA lo repite todos los días: el tiempo se acaba y a ellos hay que darles la amnistía, la excarcelación y la anexión de Navarra. He ahí la tragedia de Zapatero.Porque todas esas exigencias son imposibles de satisfacer, y porque el jefe de Gobierno es muy mal político, ETA acabará más pronto que tarde con Zapatero. De momento ya está envuelto totalmente en la maraña terrorista. Sus ideólogos cada vez dudan más y no saben cómo ayudarlo. Algunos, incluso, se atreven a pedirle un poco de pedagogía política, o sea, un poco de sosiego y cordura.

Ciertas columnas de El País empiezan a ser patéticas, pero en su desazón revelan un poco de inteligencia, pues que no ven cómo alimentar el proceso de negociación con ETA hasta llevarlo a buen puerto. Comprendo que los asesores de Zapatero estén preocupados. Ahora, a la mitad del camino, empiezan "a tener miedo" de haberse equivocado. Creían controlar la lógica terrorista, pero sucede exactamente lo contrario. ETA está minando poco a poco el proyecto suicida de confederación de Zapatero. El engranaje criminal de ETA está dando al traste con el sectarismo totalitario de Zapatero.ETA, de momento, va ganando. El sábado, insisto, estaba escrito en los marcadores de la prensa. Me refiero al barómetro de abril llevado a cabo por el propio Gobierno sobre el alto el fuego anunciado por ETA el 22 de marzo. Los resultados de esta encuesta del CIS son un varapalo para Zapatero, aunque el domingo, en Baracaldo, intentó sacar pecho y hacer unas declaraciones que sólo aparentemente precipitan la negociación con ETA. Esos resultados contienen la verdadera cuestión política que ahora se debate.

Todo lo demás es paja. La encuesta del CIS determina todo el proceso. Para Zapatero tuvo que ser absolutamente descorazonador saber que más del 50% de los españoles no confía en la tregua de ETA. Él, y sólo él solito, que pretendía arrastrar a más del 80% de la población con el rollo de la tregua, se encuentra con que más del 54 % de los españoles ve el alto el fuego de ETA con escepticismo. Con todo, hay en esta encuesta otro pago más gravoso para Zapatero, a saber, que PSOE sólo aventaja en dos puntos al PP en unas posibles elecciones.El resultado de la encuesta, pues, tiene que ser terrible para alguien que tenía fijadas todas sus expectativas electorales en el alto fuego de ETA... ¿Dónde está la salida? ¿Quién dijo miedo?

Agapito Maestre

Libertad Digital, 22 de mayo de 2006