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Opinión y análisis

¿Qué le falta a ETA por conseguir? Por Inma Castilla de Cortázar Larrea (Presidenta del Foro Ermua)

¿Qué le falta a ETA por conseguir? Por Inma Castilla de Cortázar Larrea (Presidenta del Foro Ermua)

La negociación con ETA de los gobiernos de Zapatero, negada con reiteración pero ejecutada implacablemente, sumergió a nuestra democracia en un descomunal sumidero aparentemente irreversible. El gobierno socialista presionó en todas las direcciones (Tribunal Constitucional, Audiencia, Parlamento Europeo, opinión pública,…) y logró una tolerante posición del principal partido de la oposición, ahora en el Gobierno, pero –por el momento- comprometido a “gestionar el fin de ETA”, que en modo alguno es su derrota, sino la legitimación de sus objetivos políticos y “el borrón y cuenta nueva”, es decir, la impunidad, que Amaiur denomina los “problemas técnicos”.

 

Hoy, podríamos tener motivos de esperanza porque han concluido las dos legislaturas “terríbilis” del presidente Zapatero, despegadas con el atronador y turbio contexto de los atentados del 11-M, sin embargo, nos sobran motivos de preocupación. Después de las dos pasadas legislaturas, ETA ha recuperado legitimidad, acceso a las instituciones, financiación millonaria, y mucho poder: solo en los ayuntamientos que controla gobierna a 703.000 ciudadanos (1/3 aproximadamente del censo vasco) y se ha convertido en la primera fuerza en el País Vasco con Amaiur. Y el nuevo Gobierno, con una aplastante mayoría, se preocupa de la crisis económica -cosa que en absoluto le afeamos-, pero en esta capital prioridad de nuestra democracia se limita a decir que "ni ha pactado, ni pactará con ETA" y que su "única hoja de ruta es el cumplimiento de la Ley".

 

Lo malo es que el Gobierno socialista introdujo modificaciones en el Reglamento de Prisiones, en concreto el 100.2, que satisfacen extraordinariamente a los presos de ETA, que aglutinados en Nanclares de Oca, esperan confiados su turno. Tanto es así, que a los diputados de Amaiur les parece que para el “problema de los presos” basta con la “aplicación de la actual legislación penitenciaria”. Ya están previstos los  cauces traposos para las excarcelaciones y acercamientos. Por otra parte, en breve estará dictada la Resolución del Tribunal Constitucional sobre el Recurso de Amparo de Parot. Si el TC falla favoreciendo a los presos etarras –que visto lo visto, no nos extrañaría- el Gobierno de Rajoy ya tendría la ley en la mano para ir reinsertándoles uno a uno.

 

¿Qué le falta a ETA por conseguir?: que no se haga nada, y lograr la  impunidad uno a uno… Así, tendremos a Arnaldo Otegui de Lehendakari dentro de un año (marzo de 2013). Y como nos anunció Jesús Eguiguren (en 2010), en su apología sobre la necesidad de que ETA-Batasuna volviera a las instituciones: “allí en las instituciones vascas, entre vascos, con los partidos vascos… llegar a un acuerdo que España no toleraría”.

 

Este pretendido “fin de ETA” es un espejismo, que procura que los terroristas y su  entorno se incorporen a  la “normalidad democrática”, sin solución de continuidad y con ventajas penitenciales y políticas. La realidad es que esto es una anormalidad, una patología de la democracia, que nos ofrece una paz que prostituye la libertad. ETA no pretende su rendición sino el poder.

 

¿Qué conclusión sacamos los vascos que llevamos tantos años peleando por la libertad?: que el partido socialista de Zapatero y Rubalcaba ha vendido el País Vasco a ETA, al empeñarse en contentarla… haciendo lo que siempre hizo el PNV: ceder para “rentabilizar” colocándose en la posición de “moderados”, y, en el caso del PSOE, en la posición de que sólo ellos pueden gobernar una España resquebrajada.

 

EL Mundo, 29 de febrero de 2012

El PP añadirá otra "provincia" vasca y acabará con el ghetto etarra

El PP añadirá otra "provincia" vasca y acabará con el ghetto etarra

¿Voto libre y secreto? Durante décadas los abertzales, ayudados por ETA y su mundo, lo han impedido. El PSOE callaba. ¿Qué pasa si los perseguidos, exiliados y víctimas vuelven a votar?  

Dice Ramón Jáuregui, que del PSOE y del País Vasco sabe mucho y algo menos de Navarra, que estamos ahora disfrutando "una realidad sin violencia". No soy yo tan optimista, viendo criminales juzgados por asesinatos hasta ahora impunes, otros detenidos en Andoain, exhibiciones radicales de apoyo a la banda, cientos de muertes y miles de delitos aún sin investigar y un claro proyecto de control social totalitario (sustituyendo por conveniencia y por ahora las armas por las urnas). Pero en fin, admitamos que don Ramón tenga razón, que no la tenga su antes amiga Rosa Díez y que eso que los etarras y los ilusos llaman "tregua" pueda traer de verdad un tiempo nuevo a estas tierras y a toda España.

 

Para que realmente el tiempo sea nuevo hay que dejar que hablen los que no han podido hacerlo por la violencia. La violencia de ETA y de sus secciones locales, que no sólo mataba, mutilaba, secuestraba y extorsionaba, sino que además reprimía, perseguía, acosaba, extorsionaba, insultaba, zahería y mentía, ha cambiado en unas décadas muchas cosas en muchos de nuestros pueblos y ciudades. Sin ETA muchas cosas eran diferentes, y fingir que aquí no ha pasado nada sólo con que los asesinos nos regalen una pausa en su quehacer sería una gran estafa.

 

¿Queremos presumir sin sonrojarnos de "una realidad sin violencia"? Hay un camino. Aparte de asegurarnos del fin completo, real e inconmovible de ETA, de la destrucción de la banda terrorista marxista, hay que certificar que en lo posible se corrigen todas las consecuencias, también políticas, de lo que ETA ha hecho. Por supuesto que no podemos devolver la vida a los muertos. Pero sí podemos devolver la libertad a quienes la han ido perdiendo, de un modo u otro.

 

Por de pronto, señor Jáuregui, usted que es guipuzcoano sabe muy bien hasta qué punto es difícil no ser nacionalista en muchos lugares del País Vasco y en algunos de Navarra, aún hoy. Durante décadas, los patriotas españoles, los sencillamente españoles y también los indiferentes han sido objeto de esa violencia, y no han sido libres de expresar su identidad. No sólo porque los asesinasen, sino también porque su vida era, y es, más difícil. Es muy difícil recuperar esa libertad perdida, y es imposible hacerlo de golpe incluso aunque se adopten medidas valientes y profundas. Eso sí, hay que empezar ahora para que algún día pueda hablarse, de verdad, de "una realidad sin violencia". Que sigue sin existir.

 

Que hablen los que tuvieron que callar, y que callen los que amenazaron

 

Pero lo que sí es más sencillo de hacer es fomentar que vuelvan los que tuvieron que irse por esa violencia, esa persecución, esa falta de libertad. Desde el Gobierno nacional y desde los regionales cabe hacer mucho para que se garantice a los exiliados vascos y navarros un regreso en absoluta libertad. Y eso sí se puede hacer rápidamente, y se tendrá que hacer si de verdad alguien quiere hablar de "paz" sin que se le caiga la cara de vergüenza. Hay muchas medidas administrativas y de todo tipo para estimular esa vuelta, y ante todo habrá que garantizar la represión implacable de todo lo que prolongue las secuelas de la violencia física y moral abertzale.

 

Y lo primero es que voten los refugiados, los huidos, los desterrados. Su marcha fue una ayuda política para todos los nacionalistas y más aún para los batasunos; el primer paso para que vuelvan es anular esa consecuencia política del terrorismo: que puedan volver a votar en su lugar de origen los que como consecuencia directa o indirecta del nacionalismo violento se marcharon de allí. Y sus descendientes, como es lógico.

 

Hay que reconocer el acierto de Carlos Salvador, o mejor dicho la oportunidad con la que Unión del Pueblo Navarro ha presentado una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados solicitando que se reconozca y devuelva el derecho al voto a todos los navarros y vascos que han tenido que abandonar su tierra. Poco después, en el Congreso del PP de Sevilla vascos y navarros propusieron lo mismo, que fue aprobado como política del Partido.

 

Técnicamente, esto supone una reforma de la legislación nacional (la Ley Orgánica del Régimen Electoral General) y de la autonómica vasca y navarra, y quizás pasos más complicados. Dice ABC que Mariano Rajoy ya ha tratado la cuestión con Antonio Basagoiti, y que la Abogacía del Estado está ya estudiando todos los matices jurídicos de la cuestión. Es indudable que muchas personas han dejado de vivir en las tres provincias y en Navarra a causa de la situación pretotalitaria que se vivía. Ahora queda definir los términos en que esas personas, sin volver físicamente –cosa que en muchos casos es aún imposible, no seamos hipócritas-, podrán recuperar su libertad política perdida y podrán ejercer sus derechos políticos allí donde los perdieron. No es sencillo delimitar quién y cómo fue o se sintió amenazado, aunque quizá convenga que sean ellos mismos y las víctimas quienes lo definan, ya que un político profesional, un aspirante a tal o un burócrata pueden ser demasiado distantes para lo que el caso requiere.

 

Nadie lo sabe con certeza, pero en conjunto podría tratarse de 250.000 con derecho a voto en el País Vasco, o incluso más. Es una "cuarta provincia" que, si se añade antes de las elecciones regionales de 2013, puede cambiar algunos equilibrios y frustrar algunas esperanzas. Por supuesto, los que se fueron y sus hijos serán libres de ejercer su derecho o no, y podrán votar al partido que quieran, también a Amaiur o como se llame, aunque no sea lo más probable. Esa nueva provincia no es más que la concreción –la primera- de ese fin de la violencia.

 

Si ese paso no se diese, no podríamos hablar de democracia. Incluso si se da, quedarán muchas cosas por hacer, como cada día obliga a recordar la antes socialista Rosa Díez, "ven y cuéntalo". Y esa situación no es en absoluto comparable a la de los criminales exiliados, del mismo modo que las víctimas de ETA nada tienen que ver con los presos de ETA, ni cabe comparar su sufrimiento. En esta historia hay buenos y malos, hay criminales y víctimas, y debe haber vencedores y vencidos. A un lado España, al otro sus enemigos. Quien se niegue a este paso ya sabe dónde se coloca: del lado del mal, del crimen y de su derrota.

Pascual Tamburri, “Ruta norte”, 23/02/12

http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=119927&cod_aut=

Mayor Oreja advierte de que no estamos en el final de ETA, sino en el preludio de un desafío brutal

Mayor Oreja advierte de que no estamos en el final de ETA, sino en el preludio de un desafío brutal El portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, ha advertido de que la sociedad española no se encuentra ante la administración "del final del ETA", sino en el "preludio de un desafío brutal" por parte de la banda terrorista, "que cree que puede alcanzar sus objetivo políticos, que los está acariciando y que se producen condiciones y circunstancias que pueden favorecerles".

En declaraciones a los periodistas en los pasillos del XVII Congreso Nacional del PP, celebrado en Sevilla, Mayor Oreja ha insistido en que desde hace muchos meses viene diciendo ante la opinión pública que "el mayor error o desenfoque" que se puede producir entre los españoles es considerar que nos encontramos en la administración del final de ETA.

"Estamos en el preludio de un gran desafío que ETA va a tratar de impulsar desde el Parlamento vasco en las elecciones del mes de marzo (del año 2013) y que, sin duda, tendrá un hito con la posible liberación de Otegi en su condición de candidato", ha afirmado el dirigente ’popular’.

Preguntado sobre si habrá en el marco del Congreso Nacional del PP una ponencia sobre el terrorismo que se manifieste en estos mismos términos, Mayor Oreja se ha mostrado convencido de que todas las resoluciones que pueda aprobar su partido irán "en la buena dirección". Si bien, ha indicado que él no va a formar parte de la ponencia que aborde este asunto en la convención nacional de los ’populares’.

http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2012/02/mayor-oreja-advierte-estamos-final-preludio-20120217.html

Las siete claves de la "dimensión política" de ETA. Jorge Fernández Díaz alerta de que ETA quiera convertir su derrota policial en una victoria política.

Las siete claves de la "dimensión política" de ETA. Jorge Fernández Díaz alerta de que ETA quiera convertir su derrota policial en una victoria política.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se refirió durante un debate parlamentario con la portavoz de UPyD, Rosa Díez, a la "dimensión política" de ETA. Unas palabras que han sido muy favorablemente acogidas por el mundo de Batasuna. El propio Fernández Díez matizó sus declaraciones al asegurar que los terroristas y su entorno quieren convertir la derrota policial en una victoria política. Algo que pasa en estos momentos por estas siete claves.

 

1 La decisión del Tribunal Supremo sobre la libertad de Arnaldo Otegi.

 

Desde hace un mes, el alto Tribunal tiene en su poder los recursos de las defensas de Otegi y de Rafael Díez Usabiaga por el caso Bateragune, por el que fueron detenidos en otoño de 2009 acusados de internar reorganizar la cúpula de la ilegal Batasuna. Unos recursos que apelan a la "apuesta" de estos dos líderes de la llamada izquierda abertzale "por las vías políticas reales", amparándose para ello en el comunicado de ETA del pasado 20 de octubre, en el que se habla de "cese definitivo de la violencia" sin mención alguna a la disolución, a la entrega de las armas o al perdón a las víctimas.

 

Si Otegi sale de la cárcel, tendrá la vía expedita para ser el candidato a lehendakari del brazo político de ETA, al igual que ocurrió en 1998 y 2001. La diferencia principal es que, esta vez, tendría posibilidades de llegar a Ajuria Enea. Baste ver que en las elecciones generales de noviembre, Amaiur ganó en el País Vasco, si bien la fuerza más votada, aunque con menos escaños, fue el PNV. El voto nacionalista aparece más dividido que nunca, aunque supera en conjunto al constitucionalista, que tendría muy difícil revalidar el acuerdo PSE-PP que mantiene en el Gobierno a Patxi López. En cuanto a los posibles pactos, no es descartable la entente PNV-PP que ya se ha producido para configurar el Consejo de Kutxabank, pero tampoco la de la marca de Batasuna con los socialistas, que sin duda tendría la aceptación de algunos dirigentes del PSE como Jesús Eguiguren, partidario de una "Constitución vasca".

 

2 La decisión del Tribunal Constitucional sobre la Doctrina Parot.

 

Se trata de la doctrina que aplica las redenciones de pena sobre cada una de las condenas del reo y no sobre el máximo de treinta años de cumplimiento, lo que se ha traducido en el alargamiento de la estancia en la cárcel de muchos etarras. La norma se ha aplicado desde 2006 a 87 etarras, 58 de los cuales han presentado recursos de amparo ante el TC. El Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, ha negado que se trate de una doctrina inconstitucional y ha pedido que se estudie "caso por caso".

 

3 La decisión del Tribunal Constitucional sobre la legalización de Sortu.

 

Y a esa decisión se remitió Jorge Fernández Díaz cuando Rosa Díez le pedía la ilegalización de Amaiur, la coalición de la que forma parte Bildu y que tiene representación en el Congreso de los Diputados. Sortu fue la franquicia con la que primero intentó presentarse Batasuna-ETA a las últimas elecciones municipales y forales, aunque finalmente activaron, con éxito, el plan B de Bildu, que avaló por seis votos a cinco el TC. Ahora el mismo tribunal debe decidir si en este caso, también, le enmienda la plana a los criterios jurídicos del Tribunal Supremo.

 

4 La "Vía Nanclares" para los presos etarras.

 

Una denominación que hace referencia a la cárcel alavesa de Nanclares de Oca, donde están siendo acercados muchos etarras en los últimos años. Aunque también se refiere a la concesión del tercer grado, que permite salir a la calle. Un beneficio que recientemente se le ha concedido al etarra José Manuel Fernández Pérez, que en 1992 colaboró en el asesinato del guardia civil José San Martín Bretón. Su familia, según ha informado en El Mundo Fernando Lázaro, no ha recibido ninguna petición de perdón.

 

5 La propuesta del PP para que voten los exiliados vascos y navarros.

 

Una propuesta estrella del presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, que ha presentado como enmienda al Congreso Nacional de los populares. Se trata de que los conocidos como vascos de la Diáspora puedan ejercer su derecho al voto en las elecciones autonómicas pese a que la presión terrorista de ETA les haya alejado de su región de origen. Según ABC , el Gobierno quiere sacar adelante la reforma antes de las autonómicas del año que viene. Y lo haría incluyendo también a los navarros víctimas de ETA.

 

6 La derogación de la Transitoria Cuarta que permite la unión del País Vasco y Navarra.

 

Es una promesa electoral del PP, explicitada en la última campaña electoral por Mariano Rajoy durante un mitin en Pamplona con su aliado en la comunidad Foral, UPN. El compromiso es derogarla siempre que se abra el melón de una reforma constitucional. Se trata de la disposición de la Constitución española que permitiría, eventualmente, la unión en una sola comunidad del País Vasco y Navarra, una de las principales reivindicaciones del nacionalismo vasco, que fue pieza fundamental de la negociación del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero con ETA.

 

7 La elección del presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

 

Javier Gómez Bermúdez quiere revalidar el cargo, al que aspiran también Teresa Palacios y Fernando Grande Marlaska. Los tres comparecieron el pasado miércoles ante la Comisión de Calificación del CGPJ, donde Bermúdez omitió cualquier referencia a las víctimas mientras que sus dos contrincantes pusieron especial énfasis en incrementar la atención a las mismas. Sí se atribuyó, sin embargo, el impulso de la doctrina Parot. Grande Marlaska ha sido señalado por el PSOE por no haber manchado su toga "con el polvo del camino" como pidió durante la negociación con ETA el ex fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido.

MARIANO ALONSO 2012-02-17

http://www.libertaddigital.com/nacional/2012-02-17/las-siete-claves-de-la-dimension-politica-de-eta-1276450349/

La Reinserción individualizada; ETA gana (Sevilla nuestra; por Javier Cortes Lucena)

La Reinserción individualizada; ETA gana  (Sevilla nuestra; por Javier Cortes Lucena)

 

Triste y lamentable pero como muchos ya sospechábamos la negociación con ETA ha sido cosa de tres, no sólo de ZP y Otegui.

 

Primero fue humillante comprobar como en el debate televisado entre Rajoy y Zapatero no se habló ni de terrorismo ni de corrupción. Muchos teníamos esperanzas en que el nuevo gobierno entrante supondría un antes y un después en lo que a materia antiterrorista se refiere, pero por desgracia no está siendo así, o al menos tanto como debiera.

 

Hay que reconocer que se están planteando reformas interesantes para la justicia, la estabilidad presupuestaria, la reforma del mercado laboral o la responsabilidad penal para aquellos políticos que nos lleven a la quiebra. Pero como siempre la derecha sólo se dedica a gestionar al país desde un punto de vista económico olvidando la importancia de apartar a quienes usan nuestras leyes para debilitarnos como nación.

 

Encubrir una "Amnistía Parcial" como "Reinserción Individualizada" supone poner en bandeja a los asesinos una victoria que los defensores del Estado de Derecho no podemos tolerar. Perfecto que gestionemos España teniendo en cuenta su economía, su capacidad productiva, su riqueza y sus rentas más altas, pero cometemos un grave error si dejamos en un segundo plano asuntos de estado tan importantes como dejar que, los enemigos de España y la libertad, puedan seguir expoliando y dilapidando nuestro futuro.

 

El PP se equivoca si considera que lo mejor es apartar a los llamados sangilistas, ellos mejor que nadie han entendido la importancia de una derrota no sólo de ETA sino de quienes recogieron sus frutos. Antes idolatrados y ahora ninguneados, como si de simples proscritos se tratara, han tenido que soportar, como Santiago Abascal, la humillación pública de tener que renunciar a su acta como diputado en el País Vasco para que la dirección del partido aceptara el nombramiento de Carlos Urquijo como delegado del gobierno.

 

No me gusta nada este tipo de situaciones y mucho me temo que deben estar relacionadas con la falta de interés que el Ayuntamiento de Sevilla está mostrando para la realización de un monumento a las víctimas del terrorismo que desde el pasado 12 de Octubre empezó a reivindicar y promover Foro Sevilla Nuestra.

 

El Semanal Digital, 2/02/12

En memoria de Gregorio Ordóñez. Un legado más necesario que nunca. Por Jaime Mayor Oreja

En memoria de Gregorio Ordóñez. Un legado más necesario que nunca. Por Jaime Mayor Oreja

No hay, ni habrá, arrepentimiento. Hay solo una vía distinta, la de la política, para alcanzar la meta de siempre: la ruptura

Gregorio Ordóñez, esencialmente, como un hombre abrazado a la fortaleza de la verdad. No era fácil hablar sin pelos en la lengua en el País Vasco, en una época dominada por el miedo; un miedo impuesto por los que acabarían matándole; miedo que él les hizo sentir diciendo la verdad, precisamente allí donde era más peligroso decirla. Para mí, Gregorio Ordóñez fue el hombre que se atrevió a contar la verdad con un lenguaje directo y sin miedo.

 

Diecisiete años después, su legado, el legado de la verdad y el valor de decirla, es más necesario que nunca.

 

ETA está a dos pasos de culminar la toma del poder en el País Vasco. Este ha sido el sentido de su negociación con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El primer paso es la excarcelación de Arnaldo Otegi; el siguiente, su investidura como lehendakari. La banda terrorista decidió hace tiempo que debía legitimarse desde el poder para forzar al Estado a un proceso de autodeterminación.

 

No hay, ni habrá, un arrepentimiento. No hay, ni habrá, una condena de la violencia. Hay solo una vía distinta, la vía de la política, para alcanzar la meta de siempre: la ruptura. El proceso de negociación, irresponsablemente impulsado por Zapatero, ha permitido a ETA instalarse en ayuntamientos y asambleas. Su próximo objetivo es ver a Otegi investido como Lehendakari. La banda terrorista sabe que, en el País Vasco, ya solo tiene un rival, que es el PNV. A diferencia del PNV, ETA podrá presentar un candidato de los tres territorios del País Vasco. Una vez alcanzada la Lehendakaritza, la presión al Gobierno de España será permanente para que active un proceso de autodeterminación. ETA contará con aliados o “mediadores” en el escenario internacional, que intentarán convencer al Estado español de la conveniencia de ceder. No les faltarán los precedentes: Kosovo o, más recientemente, la desafortunada decisión del Gobierno de David Cameron de ir hacia un referéndum de autodeterminación en Escocia. Por muy distintos que sean los casos del País Vasco y los de Escocia e Irlanda, ETA habrá alcanzado el poder y podrá presionar al Gobierno invocando estos precedentes y contando con el respaldo de voces políticas internacionales.

 

La memoria de Gregorio Ordóñez nos obliga a explicar lo que significa este desafío. Del proceso iniciado por Zapatero, lo que le queda a ETA es la excarcelación de Otegi y que este sea el candidato que no tiene el PNV. El camino hacia la ruptura pasaba por la legitimación del terrorismo y por la posibilidad de alcanzar el poder. Esta es la herencia envenenada que Zapatero ha dejado a España.

 

Creo que recordar con fidelidad a Gregorio Ordóñez exige decir la verdad, como él lo habría dicho.

 

Jaime Mayor Oreja, ex ministro de Interior (1996-2001) y, actualmente, miembro de la Dirección Nacional del PP y diputado en el Parlamento Europeo.

Libertad Digital, 23/01/12

Regeneración democrática, desarme y “tierra quemada”

Regeneración democrática, desarme y “tierra quemada”

 

            Al igual que en anteriores convocatorias electorales de nuestra –ya no tan joven- democracia española, ETA capitalizó, en el contexto del pasado 20-N, la atención mediática, con un calculado movimiento táctico; en esta ocasión, una de sus frecuentes, carnavalescas, anónimas y encapuchadas entrevistas. Lo que debiera entenderse como una patología colectiva, inaceptable en cualquier sociedad avanzada, se ha convertido en una pseudotradición: el incómodo asistente no invitado a tan esperado convite. Una de entre tantas otras modalidades de presencia terrorista en nuestro paisaje, pese a su antidemocrática capacidad de distorsión.

            No obstante, de modo inquietante pero no por ello menos esperado, ello redundó además en unos magníficos réditos electorales, aproximando con pasos de gigante a Amaiur, brazo político del engendro, a su objetivo de siempre: el liderazgo del conjunto del nacionalismo vasco y, simultáneamente, el avance en sus posiciones rupturistas con el Estado español. Y con una mirada fija y una férrea voluntad planeando a medio plazo.

            Pero hay que subrayar un factor incómodamente novedoso en este escenario: han plantado, de semejante modo, un jalón más de ese denominado proceso de paz que, pese a su naturaleza esotérica e inédita para la inmensa mayoría de los mortales, y siguiendo el modelo irlandés, han aplicado Josu Ternera, Arnaldo Otegi y compañía, con el beneplácito cegato y arcangélico de los mal llamados mediadores internacionales y el colaboracionismo –explícito o implícito, algún día se sabrá aunque sea por Gara- del PSE/PSOE.

            Como guinda de tan voluptuoso e indigesto pastel, además de las tópicas invocaciones a la paz y a las víctimas, no han sido pocos los políticos y agentes mediáticos que han apelado a la necesaria regeneración democrática, a la pacificación y a la normalización; como supuestos objetivos últimos de tamaño despropósito.

            Pero, ¿cómo normalizar una sociedad que ha sido amputada de una parte sustancial de sí misma? Es elemental, pero hay que preguntarse, más allá de cansinos y comodones tópicos biempensantes, ¿cómo fortalecer la moral democrática? La moral, ¿de quién? Y, ¿por quienes? ¿Acaso de la mano de los antaño terroristas y sus apoyos?

            No nos equivoquemos: la izquierda abertzale no es democrática, en el sentido literal de tan respetable, liberal y occidental concepto: ni en sus prácticas, ni en sus convicciones. Por el contrario, deviene totalitaria y excluyente, lo que arrastra una desorbitada dimensión cultural, social e individual. Y la democracia –seamos claros- le es indiferente: únicamente un medio para la conquista de tan grandioso fin, el que de verdad le mueve; la construcción nacional vasca.

            Tales invocaciones a la moral democrática y a la normalización, por mucho que se reivindique un desarme de la banda terrorista ETA sin contrapartidas, son meros ejercicios de retórica. No es posible regenerar nada entre quienes no tienen interés alguno en ello o, más bien, todo lo contrario.

            Una premisa. A lo largo de estas décadas, no sólo han sido los sectores de la autodenominada izquierda abertzale los que se han excluido voluntaria y voluntariosamente de la normalidad democrática, sino toda una generación de jóvenes, educada y abducida en los contravalores destilados desde las laboriosas factorías socioculturales del comunitarismo nacionalista excluyente.

            No puede ser de otra manera. Para regenerar, en primer término, hay que contar con un cuerpo social susceptible de tan magno empeño; lo que exige una siembra paciente entre las carnes de la sociedad vasca y navarra, un cambio individual, impulsado de sujeto a sujeto, con nombres y apellidos, con la persona como protagonista, manchándose sus operarios con el barro de la historia y la sangre de la vida. En suma, lo que en términos políticos, sin complejos, significa una contrarrevolución cultural compensatoria, e incluso antagonista, de la revolución existencial desarrollada sistemáticamente, desde hace décadas, por el panvasquismo.

            En amplios territorios y espacios colectivos del País Vasco y Navarra impera la ley de la exclusión. Los elementos constitucionalistas más relevantes, o simplemente no nacionalistas, fueron asesinados en una sorda sangría tapada con el abyecto “algo habrán hecho”. Otros emigraron en un exilio callado. Los indiferentes se amoldaron al nuevo modus vivendi de los verdugos; y sus hijos se educaron en las quintaesencias nacionalistas, en cualquiera de sus convergentes versiones. La homogeneización nacionalista se impuso. Por el contrario, las otras perspectivas existenciales retrocedieron hasta casi desaparecer; una mutación social espoleada por el recambio generacional y el obligado exilio interior o exterior. Hoy día, ignorando cínicamente tal realidad, son muchos los que han proclamado que “¡ahora todos han podido votar en libertad!”. Seguro, sobre todo los muertos y los exiliados…

            Desarme, pacificación, normalización, ¡regeneración…! Casi nada, sobre todo tras décadas de ejecución implacable de una táctica de “tierra quemada”, liberándola de los discrepantes, por parte de terroristas y adláteres. Extraordinaria empresa, por tanto, que se antoja nada sencilla: ¿cómo hacerlo?, ¿desde dónde?, ¿para quién?, ¿por quién?

            Si se pretende ir más allá de la retórica, persiguiendo un verdadero cambio social que sustente a una acosada nación española, se impone una perspectiva omnicomprensiva y a largo plazo, por medio de una ambiciosa lucha cultural intrincada en una alternativa atractiva frente a los nacionalismos agresores. Pero, los posibles actores de tal empeño, ¿están dando la talla? Mucho tememos que la respuesta sea negativa. Así, no es precipitado afirmar que Patxi López ha desperdiciado una ocasión de oro; no en vano desde la Jefatura del Gobierno Vasco disponía de medios materiales importantes para emprender esa batalla por el cambio de mentalidades que ya iniciara –en los años de plomo- el movimiento cívico constitucionalista y pacifista vasco. Una epopeya de trasfondo cultural, ético y metapolítico cuyo patrimonio se está dilapidando por intereses políticos cortoplacistas, cuando no simplemente ocultos.

            Decaído y casi anulado tal movimiento, Patxi López y los suyos han eludido esa batalla tan necesaria como legítima. Les ha faltado altura de miras, medios humanos tal vez; en cualquier caso, la necesaria voluntad imprescindible para tan ambicioso proyecto. Seguramente, sus servidumbres ideológicas y sus compromisos políticos les han anulado para tal envite; si es que alguna vez se lo propusieron con la dolorosa lucidez que ello exige.

            Finalmente situado en inexcusable primera línea de la responsabilidad nacional, el Partido Popular viene afirmando, por activa y por pasiva, que los imperativos de la recuperación económica serán su prioridad. Pero, pensamos, que tal determinación no puede ignorar la inevitable confrontación política, en sus nuevas expresiones, que se avecina.

            En esa ineludible empresa por la verdadera regeneración democrática, el Gobierno de Madrid, y la mayoría parlamentaria que lo sustenta, tendrán que responder sin excusas al reto del nacionalismo radical: su presencia en las instituciones, la pervivencia larvada –o mutada- de ETA, sus previsibles desaires cotidianos, sus seguros desafíos rupturistas, su irrenunciable avance social… Semejante herencia envenenada, de no pocas cláusulas acaso inéditas o imprevisibles, deberá ser desbrozada por el Partido Popular; y sin el aval del antaño filón de la tradición socialista vasca, ni la de su agónico Gobierno Vasco en retirada.

            Más allá de tan repetidas como inútiles recetas parciales, ya no sirven las improvisaciones. Ni los atajos. Ni los simplismos. Basta ya de tópicos autocomplacientes, excusas tranquilizadoras, cobardías encubiertas. No queda tiempo. Ya no.

 

Diario Liberal, 2/12/11

Fernando José Vaquero Oroquieta

"Respuestas penitenciarias españolas al terrorismo de ETA".

"Respuestas penitenciarias españolas al terrorismo de ETA".

 

El pasado 29 de mayo de 2008 se celebró, en los locales de la Fundación Leyre en Pamplona, una nueva sesión de los "Talleres de realidad". Dirigida por el escritor José Basaburua, se analizó la respuesta estatal española al terrorismo desde la perspectiva de la ejecución penal-penitenciaria.


Al igual que en otras ocasiones, presentamos las siguientes conclusiones:


1) Como organización nacionalista, revolucionaria, totalitaria, militarizada y centralizada, ETA cuenta con un importante número de militantes encarcelados, cuya realidad organizativa nunca ha descuidado; independientemente de su mayor o menor peso en la toma de decisiones.

2) El ordenamiento penitenciario democrático español se asienta en dos grandes principios: Régimen, o conjunto de actividades encaminadas al orden, la seguridad y la disciplina; Tratamiento, o suma de actividades expresamente dirigidas a la reeducación y reinserción social de los presos y penados.

3) El sistema tratamental español se concreta en los tres grados penitenciarios en que los penados pueden ser clasificados, inicial o sucesivamente. El primer grado se aplica a internos de trayectoria, pena u otras circunstancias reveladoras de una particular y persistente peligrosidad. Así, la mayor parte de los terroristas son clasificados en dicha modalidad.

4) Desde la lógica interna propia de su naturaleza, ETA enjuicia este sistema como “pseudo fascista”, de modo que sus presos no serían meros delincuentes, sino “encarcelados políticos vascos”. Y no sería otra cosa que un ámbito más de la actuación represora de un Estado ilegítimo que no reconocen. El tratamiento penitenciario sería un instrumento más dirigido a la desmoralización de los “gudaris”.

5) Es el “frente de makos” de la dirección de ETA la encargada de esos presos. Sus decisiones se determinan mediante una variedad de la cultura organizativa marxista-leninista del “centralismo democrático”, denominada Batzarre. Así, no se admiten discrepancias a la línea política de la organización; toda decisión personal y colectiva se debate; se toman acuerdos, se hacen llegar a la dirección y ésta acepta o rechaza; los presos de ETA no aceptan los grados penitenciarios: ni los piden ni los recurren. No aceptan los destinos laborales; concebidos como fórmula de “colaboracionismo” con la represión española.

6) No siempre han mantenido los mismos criterios inamovibles. De modo que en su día modificaron su postura en una cuestión muy relevante, para las expectativas personales de sus presos y de sus familiares, al aceptar las redenciones extraordinarias con efectos retroactivos. Su objetivo era acortar las largas condenas, facilitando el adelantamiento de su excarcelación y, de paso, acceder a las peticiones de unos familiares desmoralizados y agotados.

7) La respuesta democrática penitenciaria española al terrorismo arranca en 1977 con la amnistía de octubre; y se configura progresivamente con: la Ley Orgánica 1/1979 de 26 de septiembre, General Penitenciaria (LOGP); la dispersión de 1989; la eliminación de las redenciones de penas por el trabajo por Ley Orgánica 10/1995 de 23 de noviembre de reforma del Código Penal; la canalización de los estudios universitarios en prisión por medio de la UNED a partir de 2003; la reforma de 2003 por la que se crea el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, en la Audiencia Nacional, en Madrid, con la misión de unificar los criterios para el control del cumplimiento de las penas impuestas, entre otros, a terroristas; la Sentencia 197/2006 de 28 de febrero del Tribunal Supremo español que formula la “doctrina Parot”.

8) Si ya en 1977 se acreditó, pese a la reciente amnistía, la voluntad criminal de ETA y otras bandas como el GRAPO, ¿por qué se ha tardado tantos años en elaborar una respuesta “global” al desafío terrorista en su proyección carcelaria? Anticiparemos algunas respuestas: la carencia de una estrategia global del Estado frente al fenómeno poliédrico del terrorismo de ETA; ausencia de instrumentos teóricos analíticos; las complicidades de ciertas izquierdas; los complejos de la derecha; el halo romántico de los nacionalismos y la “bula antifranquista”; el empacho garantista de los primeros años de la democracia; las aparentemente relaciones confusas de las diversas familias nacionalistas entre sí.

9) Ha sido la acción de unas pocas personas –víctimas del terrorismo, activistas, políticos, comunicadores-, la que ha impulsado las más relevantes reformas elaboradas frente al terrorismo. Una acción que ha facilitado el cambio de la opinión pública y la subsiguiente rectificación política.

10) Ello evidencia unas improvisaciones, unas rutinas, y unas carencias, que lindan con la apatía o incapacidad políticas de sucesivos responsables del Estado, y que en todo caso merecen un duro juicio moral.

11) Una importante cuestión terminológica. La supuesta distinción –presos comunes/presos políticos- es una manipulación más de un lenguaje pervertido que pretende ganar otra batalla en el ámbito de las ideas y de la propaganda.


Pamplona, 30 de mayo de 2008