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Vieja y nueva política

Un bronco debate de ZP y Rajoy muestra la división de los demócratas

Un bronco debate de ZP y Rajoy muestra la división de los demócratas

La fractura entre Gobierno y PP en política antiterrorista quedó escenificada en el Congreso en un cruce de acusaciones durísimo que hace añicos cualquier posibilidad de pacto.

 

El grado de expectación en torno al Pleno extraordinario celebrado este lunes en el Congreso mantuvo en vilo un debate que quedó en nada pero que llevó a escena como nunca hasta ahora la clara fractura que existe entre Gobierno y PP en materia de lucha antiterrorista. El cara a cara entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy no sirvió más que para constatar, vía diálogo de sordos, que las dos posturas son irreconciliables y que ETA, de nuevo, parece haber triunfado con sus torticeros objetivos.

 

El presidente del Gobierno no sólo reconoció un error, sino dos, si bien con el segundo no lo hizo de manera expresa. Solamente por su intento de concitar el mayor consenso posible tras el fracaso obtenido en el llamado "proceso de paz" puso en evidencia lo que no hizo cuando debería haberlo hecho: no iniciar dicho proceso sin el apoyo del PP; no sacar adelante una resolución (la de mayo de 2005) que no obtuvo el respaldo del principal partido de la oposición y de la cual pidió Rajoy la revocación parlamentaria.

 

El "error" de Zapatero pasa factura

 

Los comentarios que salpicaban los pasillos tras finalizar "el diálogo de sordos" (como lo calificaron algunos) entre Zapatero y Rajoy coincidían en ese pronóstico: la ruptura parece insalvable y ya sólo queda "tirar" con lo que queda de legislatura. Ambos bandos parecían beber de las mismas fuentes de inspiración cuando desde el PP se reprochaba la falta de claridad del presidente con un discurso "hueco", y desde el PSOE se apuntaba a la "hoja de ruta" del PP, de la que Rajoy no se salió ni un milímetro, a juicio de los socialistas.

 

En el entorno del Gobierno se apuntaló en corrillos la idea base que el presidente quiso transmitir a la opinión pública: una llamada inequívoca al "consenso", aun a sabiendas de la dificultad de concitar el apoyo del PP, al que le resulta difícil pasar página de las continuas "traiciones" de Zapatero desde antes incluso de que ganara las elecciones del 14 de marzo de 2004. Ese "error" del entonces secretario general del PSOE y líder de la oposición fermentó sin duda los lodos que se recogen ahora, más si cabe a un año vista de las próximas Generales.

 

Al Gobierno no le duelen prendas en reconocer –eso sí, off the record- que la postura del PP "autoaislándose" les beneficia en términos políticos, si bien –añaden estas mismas fuentes- supone un "fracaso" de cara a la ciudadanía.

 

El pulso que se testó en los pasillos al término de las intervenciones de los dos grandes protagonistas de la tarde, no siguió más que en forma de reproches. Los populares se quejaron de que Zapatero no había contestado a ninguna de las preguntas que le formuló Rajoy; mientras que los socialistas se llevaban las manos a la cabeza con el "brutal" discurso hecho por el líder del PP, y que le valió varias veces los aplausos en pie de toda la bancada popular. Como si de un guión se tratase, los miembros del Gobierno y el Grupo Socialista también lanzaban arengas a su jefe de filas y al igual que los "populares" se levantaron para aplaudir las frases más lacerantes del presidente: cuanto peor, mejor.

 

Ninguno sacó a relucir las manifestaciones del 13-E

 

Fue tal el desencuentro que ya no sólo se reprocharon mutuamente el incumplimiento del Pacto Antiterrorista, sino que incluso se disputaron su autoría. La única "tregua" que se concedieron (aunque no lo afirmaron, fuentes del Gobierno no negaron que ambos hubieran hablado después de su último encuentro en La Moncloa) fue no mentar las manifestaciones celebradas el 13 de enero: para algunos dirigentes populares, la ausencia del PP puede terminar pasándoles factura.

 

Un destacado dirigente socialista hacía su particular valoración del debate contemplando ya la posibilidad de que no se llegue a ningún acuerdo hasta la próxima legislatura. Él mismo sostenía que "difícilmente" el Gobierno se embarcará en un pacto con el resto de fuerzas políticas que excluya al PP y que pasaría necesariamente por hacer una especie de híbrido entre el Pacto de Ajuria Enea y el Pacto Anti-ETA.

 

Para este diputado socialista no se visualiza ya más que un camino: lograr un gran acuerdo y un "pacto de rendición de ETA", ya que lo que el Gobierno no se plantea en ningún caso en volver a intentar una negociación en la misma legislatura, con tregua sostenida o sin ella.

 

La frase de la discordia

 

"Es más lo que nos une que lo que nos separa", señalaba otro dirigente socialista, para quien es más que factible un acuerdo entre el PNV de Josu Jon Imaz y el PP de Mariano Rajoy, no sin que antes éste último abandone la "férrea" posición que mantiene y que –dice- no le reportará beneficios electorales; más bien al contrario, opina.

 

Aunque el debate comenzó muy moderado en las formas (con un Zapatero tendiendo la mano aun a costa de que pareciese lo que finalmente pareció: que reconocía su error por haber comenzado esta andadura de espaldas al principal partido de la oposición), el cara a cara que mantuvo con Rajoy se fue calentando por momentos. En el turno de réplica se vio a un presidente del Gobierno dolido con el duro discurso de Rajoy (por otro lado brillante en términos parlamentarios), al que respondió con mucha acritud, sobre todo cuando le pidió que rectificara una frase pronunciada por el líder del PP y que fue la comidilla en los pasillos del Congreso: "Si usted no cumple le pondrán bombas, si no hay bombas es porque ha cedido", le dijo Rajoy.

 

Zapatero no quería celebrar este debate, pero estaba obligado a ello después de cómo se ha conducido desde el principio acudiendo al Parlamento para autorizar el diálogo con la banda antiterrorista. El problema no fue el debate, si bien la imagen que ha dejado a la ciudadanía fue más preocupante que otra cosa; el problema, como señaló un dirigente popular, es que hay "dos políticas", dos formas de entender cómo se ha de conducir la lucha contra el terrorismo, hasta tal punto que sólo queda la respuesta de las urnas, con un adelanto de elecciones que en ningún momento pidió Rajoy y que quizá debería haber formulado.

 

Isabel García

El Semanal digital, 16 de enero de 2007

Sarkozy

Sarkozy

Si la soberbia de Chirac no lo impide, y parece difícil a estas alturas que pueda impedirlo, Nicolás Sarkozy será investido clamorosamente como candidato del centro-derecha francés a la presidencia de la República. En medio de la grisura dominante en el panorama político europeo, hay que admitir que la figura de Sarkozy ejerce una cierta fascinación, pero hay algo más. En Francia se juegan algunas de las partidas más importantes del ajedrez político-cultural de los próximos años en Europa, y de la victoria o derrota de este nuevo astro dependen bastantes cosas.

 

Hijo de un aristócrata húngaro forzado a abandonar su país y de una mujer griega de religión judía, Sarkozy reúne los elementos típicos de la grandeur francesa, pero al mismo tiempo rompe con la mayoría de los tópicos transversales a toda la casta política de la V República. Brillante, chispeante, con la dosis necesaria de ironía y una sólida base cultural, parece un hombre de mundo pero al tiempo cultiva sus raíces espirituales y culturales a la vista de todos: no es de extrañar que despierte envidias e incluso odios enconados, especialmente en sus propias filas.

 

Pero lo importante es identificar los núcleos del discurso de Sarkozy, que hacen especialmente sugestiva su candidatura. En su famoso libro La República, las religiones, la esperanza , propone una nueva laicidad abierta, en agudo contraste con el caduco laicismo republicano que ha dominado el panorama francés durante los dos últimos siglos. Sarkozy reconoce la aportación positiva de las religiones al bien común, y añade que éstas ofrecen a los ciudadanos algo que necesitan y que ningún Estado puede dar, ya que son fuente de sentido y de esperanza. De esta forma rompe con uno de los tabúes más arraigados en el imaginario de la República, y toma postura en uno de los debates esenciales de este siglo: el lugar de lo religioso en la esfera pública, y por tanto, el significado sustancial de la libertad religiosa en las democracias avanzadas.

 

Pero el candidato en puertas ha roto con más tabúes. Por ejemplo el del papel invasor y abusivo del Estado en la vida económica y social, algo que acomuna en Francia a izquierda y derecha, y que está en el fondo de la crisis de crecimiento y liderazgo que padece nuestro vecino del norte. Citemos también la visión atlántica de la política internacional que postula Sarkozy, dando carpetazo al diletantismo chiraquiano en esta materia, heredado del general De Gaulle. Para Sarkozy, la alianza con los Estados Unidos es esencial para Europa y para la defensa de las libertades, y no una mera carga que hay que sobrellevar.

 

Sólo con estos tres núcleos de interés, ya merece especialísima atención la carrera del aspirante Sarkozy. Entre otras cosas, porque se renovaría el viejo eje franco-alemán con un significado bien distinto del que había tenido en los últimos tiempos: la pareja Merkel-Sarkozy promete interesantes novedades para todo un continente confuso y falto de liderazgo. Pero no vendamos la piel del oso antes de cazarlo: para llegar a la meta deberá sortear primero los cuchillos desenvainados en sus propias filas por el dúo Chirac-Villepin, que no se resiste a abandonar la vieja política que ha empantanado a Francia en la última década. Y después, deberá superar una dura confrontación con Sègoléne Royal, la esperanza blanca de los socialistas galos, que por cierto pregona a todos los vientos su admiración por Zapatero. Con eso ya está dicho lo que se pone en juego en las próximas presidenciales de Francia.

 

José Luis Restán

Páginas Digital, 11 de enero de 2007

Ramón Cotarelo: intelectuales progresistas en el poder

Ramón Cotarelo: intelectuales progresistas en el poder

El diario digital de la izquierda ultra, elplural.com, entrevistó el pasado día de Navidad a un insigne politólogo y cualificado adalid de su línea política: Ramón Cotarelo. Aunque con los naturales límites del medio, la entrevista, un tanto superficial, no tiene desperdicio. Por si alguien tenía dudas –todavía- sobre las intenciones reales de José Luis Rodríguez Zapatero y el lobby que le respalda, reproduciremos para comentar algunas perlas de ese discurso autodenominado “progresista”.

Ramón Cotarelo

Acaso contaminados por un pernicioso “espíritu navideño” –anacrónico vestigio, según el criterio laicista, de la odiada derecha confesional y ultra- que aparentemente facilita la eclosión de buenos sentimientos entre tantas y tantas personas, elplural.com, férreamente dirigido por Enric Sopena, látigo fustigador de la derecha ultra, incansable faro del “progresismo”, vigilante investigador de todas las “conspiraciones” fachas del universo mundo, nos ofreció -en un desnudo alarde de sinceridad- una entrevista al politólogo Ramón Cotarelo. Un interesante texto, http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=8719, exponente y “guía” del izquierdismo irredento que no oculta sus ideas y que persigue incansablemente sus objetivos de siempre… desde el PSOE. ¿Y cuáles son? Ni ellos las enuncian todas, salvo que, en su empresa de poder “hay que acabar con la derecha” y todo lo que –a su juicio- ésta representa.

El entrevistado (catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la UNED, autor entre otros libros de La izquierda en el siglo XXI -Sociología Política y Jurídica, Universidad Externado de Colombia, 2006-, miembro del consejo de redacción de la revista Sistema y colaborador de las diversas publicaciones de la homónima fundación), repasó diversas cuestiones de la actualidad política española desde una neta identidad izquierdista radical y sin complejos.

 

Ramón Cotarelo vota al PSOE, que estima como “su” partido; pero se considera más radical. Es uno de los intelectuales más prolíficos y creativos de su área ideológica, si bien podría situársele, en cierto modo, en la periferia de los “laboratorios de ideas” impulsados por el PSOE -a través de la Fundación Sistema y sus numerosas publicaciones y actividades- a causa de su libérrimo criterio. Presente en numerosas revistas impresas y digitales, nacionales y extranjeras, es uno de los diseñadores más lúcidos de una izquierda que busca nuevos paradigmas; sin rehuir los foros de la izquierda más extremista.

 

¿Qué es la izquierda?

 

El politólogo inició la entrevista asegurando que, frente a la indefinición de la llamada derecha, la izquierda sería “una ambición de órdenes sociales más justos e igualitarios, y libres”. Una definición angelical, escasamente caracterizadora, simplista y sin “memoria histórica”. El GULAG, los “campos de la muerte”, la colectivización forzosa del campo ruso, la “gran hambruna”, la “revolución cultural”, las mayores persecuciones religiosas de la Historia..., ¿no fueron, acaso, frutos de experimentos políticos de la izquierda? La justicia, el cambio social, han sido banderas de todo tipo de ideologías y banderías políticas; y no propiedad exclusiva de las izquierdas. También los nacionalsocialistas propugnaban, según decían, la justicia social para los alemanes. Los comunistas camboyanos diseñaron y ejecutaron, por su parte, el más radical, rápido y violento experimento igualitario de la Historia. La conquista de una mayor justicia social fue pretensión conjunta y convergente de la democracia cristiana y de la socialdemocracia europea en la posguerra. Si la derecha -más correcto sería hablar de “derechas”- es una ideología anterior y la izquierda es la reacción ante la misma, la segunda parte de una inconsistencia conceptual reactiva inicial que le lleva, inevitablemente, a una indefinición susceptible de ser colmada por los idealismos más delirantes en el correspondiente “salto al vacío”.

 

No obstante esa aparente indefinición, bañada con buenas palabras al estilo Zapatero, Cotarelo sabe muy bien lo que quiere para España, expresándolo al reflexionar ante la situación de la izquierda española así: “Pienso que lo está haciendo bastante bien, la prueba es que en el poder está. Y eso me gusta, porque son los míos, aunque me parecen bastante timoratos y bastante aburguesados. Yo sostengo una ideología más radical, pero no por eso me voy a poner en su contra. Me considero más de izquierda que el Gobierno, pero es el partido al que yo voto, porque no quiero fortalecer a la derecha por ser de extrema izquierda”. Extrema izquierda, pues. Y votante del PSOE. No en vano, en las izquierdas, por encima de la ideología, anida un feroz apetito por el ejercicio y el control del poder político, de modo que, dejando de lado opciones testimoniales, en su inmensa mayoría confluyen en la “casa común de la izquierda”: el PSOE. Pragmatismo, sin duda.

 

Memoria Histórica

 

Ramón Cotarelo no podía menos que opinar sobre la Ley de la Memoria Histórica; uno de los principales iconos de la izquierda actual. No obstante, la juzga “poca cosa”. Y, para sostener ese juicio, rememora su propia experiencia personal: “Yo fui juzgado por el Tribunal de Orden Público en el año 67, y condenado a dos años y medio de cárcel por unos jueces que eran unos delincuentes. Ese juicio fue una farsa y por lo tanto es nulo de pleno derecho. Yo jamás admití la legalidad de aquel tribunal ni la de aquellos jueces, ni que yo fuera culpable de nada. Y creo que tengo derecho a que se reconozca que aquel juicio fue una farsa y que los delincuentes juzgaron al hombre justo”. ¡Exactamente los mismos argumentos manifestados por los procesados de ETA -ante las cámaras de televisión- últimamente!

 

Para superar tan corto avance, recuerda que “El Gobierno legítimo de la República, el 22 de julio de 1936, publicó un decreto degradando a Franco y expulsándolo del Ejército, por lo que este país estuvo gobernado por un delincuente, así que sus actos, tanto los juicios, como el resto del régimen, son todos nulos de pleno derecho”. Ciertamente, no está solo en esta pretensión. Isabel Durán y Carlos Dávila en su libro La gran revancha. La deformada memoria histórica de Zapatero (Temas de Hoy, Madrid, 2006) descubren idéntico itinerario y razonamiento en la trayectoria del actual presidente del Gobierno español: obsesionado por una memoria familiar distorsionada, sus pretensiones análogas le han llevado a un completo absurdo jurídico que no ha podido superar… de momento. Pero Cotarelo no reflexiona al respecto como un diletante: lo hace como “otro más” de una extrema izquierda asentada en el PSOE con la pretensión de retomar la que consideran la “legitimidad política” por excelencia: la de la Segunda República española. Veámoslo.

 

Así se manifiesta cuando, interrogado sobre los que denomina la entrevistadora -Virginia Vadillo- “revisionistas históricos”, que responsabilizan a la República de la guerra civil, asegura que: “Si les molesta octubre del 34, yo les podría recordar agosto del 32, cuando se sublevó el general Sanjurjo, que fue el primero en sublevarse”. Pero ¿no se le ocurre nada mejor? De un afiliado de la base del PSOE –aunque queden pocos que no sean “aparatchiks” o aspirantes a ello- podría esperarse un argumento tan pobre; pero de un catedrático de Universidad y “cabeza gris” de la progresía… no lo imaginábamos siquiera. Lo que plantea, en definitiva, y más allá de lo que él mismo presenta como un pobre argumento, es que la legitimidad política que le mueve no es la derivada de la obra de la Transición española, base de la acción política democrática actual, sino aquel régimen sectario que trató de marginar e incluso eliminar, a media España.

 

¿Y España?

 

Por cierto, ¿le preocupa España? “Pero, ¿qué es España? España es lo que en cada momento se llama España, y nada más”, asegura. Un relativismo puro y duro aplicado conforme el prisma leninista de la “cuestión nacional”: la nación es útil en la medida que es un instrumento al servicio de la revolución. Y, de no serlo, hay que destruirla. Poco a poco, las piezas de esta supuesta “nueva izquierda” van encajando.

 

Y directamente relacionado con el interrogante anterior, se manifiesta de la siguiente manera ante el mal llamado proceso de paz: “Creo que va a llegar a buen puerto en cualquier caso, lo que no veo es el puerto. Pienso que cualquiera que sea el resultado vamos a ganar todos mucho”. ¿Todos? ¿O únicamente las izquierdas? Unas afirmaciones, en cualquier caso, voluntaristas… y misteriosas.

 

Si España no significa casi nada para él, inevitablemente considerará que “… el derecho de autodeterminación hay que reconocerlo, y eso es una tarea de la izquierda”. Pero tal derecho lo concibe prescindiendo de la interpretación vigente en el Derecho Internacional. No vamos a desarrollar tal cuestión, pero bien puede afirmarse que su estado actual puede resumirse en el siguiente párrafo procedente de la decisión de 20 de agosto de 1998 del Tribunal Supremo de Canadá relativo a la pretensión de secesión de Québec: “El derecho a la autodeterminación en derecho internacional da (…) apertura al derecho de autodeterminación externa en los casos de antiguas colonias; en el caso de pueblos oprimidos, como los pueblos sometidos a una ocupación militar extranjera; o aun en el caso en el que un grupo definido vea negado un acceso real al gobierno para asegurar su desarrollo político, económico, social o cultural. En estas tres situaciones, el pueblo en cuestión goza del derecho a la autodeterminación externa porque se le niega la facultad de ejercer, en lo interno, su derecho a la autodeterminación”.

 

De esta manera, saltándose todos los límites, ignorando cualquier experiencia, Cotarelo se sitúa en el “terreno común” de todas las izquierdas cuando en los años de la Transición, antes del giro moderado y moderador del PSOE y del mismísimo PCE, preconizaban: “república, derecho de autodeterminación, amnistía, juicios populares a la clase política y colaboradores franquistas”. Pero reivindicar lo mismo que hace 30 años, enlazándolo con la supuesta legitimidad republicana, implica no asumir la realidad: también el futuro político estaría, según su utópica voluntad, por escribir, prescindiendo las enseñanzas del pasado; incluido un derecho a la autodeterminación interpretado de manera iconoclasta.

 

Derecha e izquierda hoy

 

En este clima sociopolítico, propiciado desde las izquierdas, de exacerbación de antiguas rencillas y pasiones partidistas, que parecían superadas por décadas de “democracia consolidada”, ¿cómo está actuando la derecha en España? Nuestro intelectual lo sintetiza con una frase lapidaria: “… están haciendo lo que hacen siempre, agredir”. Sin duda, Cotarelo sufre un lapsus freudiano al atribuir a la derecha sus propios méritos. En todo caso, la emisión de semejante juicio por un intelectual, que se presume frío, analítico y alejado de simplismos demagógicos, es una grave irresponsabilidad y, seguramente, una autentica provocación.

 

Revitalizándose artificialmente, y desde las estructuras del poder real, viejos conflictos e irresueltos traumas personales, ¿cuáles serían las tareas de la izquierda? “Cuando terminó la guerra fría y cayó el comunismo se pensó que vendría la paz. Pero lo que vino fue esa Globalización, vinieron más guerras, más hambre, más injusticia… y vino la ley del más fuerte. Y la Globalización lleva todo esto a nivel mundial, pero lo malo que además ha dividido a la izquierda, que no sabe dónde colocarse, no sabe qué posición tomar, no tiene un componente ético ni moral”. Efectivamente, esa izquierda de la que Cotarelo se manifiesta como vocero, carece de ética y moral. Si antaño, para las izquierdas marxistas, “lo ético y moral” era lo conveniente para el avance de la revolución colectivista, ahora, que han rechazado ese horizonte estratégico, caen en la cuenta de tales carencias. Pero no nos engañemos. Esa ética y moral, sobre las que reflexionan, no son las derivadas de la cosmovisión cristiana. Están teñidas de un marxismo revolucionario al que no renuncian y que pretenden actualizar de alguna manera. Y en ello están.

 

Esta “nueva izquierda” habla del pasado, pero no quiere asumir el propio. Si la responsable de todos los males es la Globalización, ¿olvidan que el mayor experimento globalizador fue el comunismo? De alguna manera reconoce que el comunismo fue causa de guerra también. Pero, en lugar de afrontar la realidad sin los filtros ideológicos que llevaron a sus correligionarios a los mayores desastres de la humanidad, siguen recurriendo a las mismas armas… ideológicas. Por ello les sobra España; consideran la familia como una institución artificial cuyo diseño puede modificarse a gusto del usuario y del “científico social”; les encanta el “proceso de paz”; exigen la revancha histórica… Continúan presos de sus presupuestos ideológicos de matriz totalitaria. Por ello, esas tan aparentemente extrañas convergencias entre socialistas y radicales de izquierda (nacionalistas o no), que padecemos, son “lógicas” e inevitables. Salvo que hubieran cambiado. Lamentablemente, no ha sido así.

 

Esta “nueva izquierda”, en realidad, se nos presenta, progresivamente, como la “vieja izquierda” de siempre. La utópica, la voluntarista que quería “asaltar los cielos”, la que considera que el ser humano y la Historia son productos en blanco en los que escribir según los “avances científicos” del momento.

 

Habrán renunciado al GULAG, pero no a Gramsci.

 

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

Revista Digital Arbil, número 110, diciembre de 2006

Zapatero sigue sin asumir que ignoró excesivos avisos antes del 30-D

Zapatero sigue sin asumir que ignoró excesivos avisos antes del 30-D

Hacer análisis a posteriori siempre ha sido más fácil que predecir el futuro. Pero el presidente Zapatero no tuvo en cuenta numerosos indicios e incluso advertencias directas.

 

No hay nada mejor, para aprender de los errores, que buscar las causas del fracaso. Pero el problema empieza cuando no se reconoce que el fallo ha existido. Y eso le ocurre al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó el último a la "zona cero" de Barajas para vender con pompa sus esfuerzos infinitos por la paz. Hasta ahora, el Ejecutivo solamente ha admitido que falló la interlocución con la banda terrorista. Sin embargo, en la práctica, el Gabinete ha ignorado desde el inicio del "alto el fuego" gran número de pistas e, incluso, avisos directos de que ETA utilizaba la falsa bandera blanca de la tregua para rearmarse y preparaba un atentado:

 

Detenciones de extorsionadores. El 20 de junio de 2006 fueron detenidos 12 miembros de la red de extorsión de ETA que seguían con su actividad recaudatoria. El Gobierno mantuvo que esas detenciones no alteraban el curso de la ruta del "proceso de paz".

 

Terrorismo callejero. En el mes de agosto, Batasuna advierte sobre el estancamiento del "proceso" y saca a la calle a sus falanges juveniles. Ningún destacado dirigente del PSOE sale al paso del terrorismo callejero practicado por los cachorros de ETA para advertir de que sea intolerable, inadmisible o condenable en cualquier caso. Ni hablar.

 

Robo de armas en Francia. Cinco etarras encapuchados robaron el 23 de octubre en Francia 350 pistolas y gran cantidad de munición. Cualquiera puede deducir que si un asesino roba pistolas no es para coleccionarlas. El presidente Zapatero aguantó primero el tirón mientras se reafirmaba por enésima vez en que el "alto el fuego" era irreversible, para finalmente asegurar que tendría consecuencias. Jamás las hubo.

 

Aviso directo de ETA. En el Zutabe de noviembre, la banda asesina acusa al Gobierno de incumplir su compromiso de "dejar de lado la represión" y de retrasar la puesta en marcha de la mesa de partidos. Y advierte de que "si continúan esos ataques a Euskal Herria, ETA responderá", lo que constituye una amenaza directa de atentado.

 

Aviso de la policía francesa. El 20 de noviembre, el máximo responsable de la Subdirección Antiterrorista de Policía Judicial francesa, Fréderic Meaux, manifestó que la actividad de ETA "sigue desarrollándose de forma normal". Es decir, como sucedía antes del alto el fuego. La policía gala señaló que desde la tregua ETA había perpetrado cinco atracos a mano armada y concluía que la situación se parecía mucho a la de 1998, cuando los etarras aprovecharon el alto el fuego para reagruparse, rearmarse y retornar a su actividad criminal. El Gobierno español respondió diciendo que sus informaciones no coincidían con las de las fuerzas de seguridad francesas.

 

Advertencia de Montero. El 11 de diciembre, el ex abogado de Batasuna, Txema Montero, afirmó al Diario Vasco que el "proceso" había "descarrilado" y que ETA rompería el alto el fuego "en 10 o 15 días" y que lo haría por medio de un atentado mortal. "El recreo que ha dado ETA a sus representantes políticos se acabó y vuelve a lo ya conocido", dijo Montero. Sólo se equivocó en su aviso por 9 días. El Gobierno restó valor a su análisis. Según consta a Elsemanaldigital.com, el propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificó en varias conversaciones privadas las declaraciones de Montero de "juicio personal".

 

Nuevos zulos. El 23 de diciembre, poco después de que los emisarios de Zapatero se reunieran con Josu Ternera, la Ertzaintza localiza en Amorebieta un zulo reciente de ETA en el que había detonadores, nitrato amónico y polvo de aluminio, materiales para fabricar bombas. El hecho de que la banda se arriesgue a trasladar explosivos indica habitualmente, según los expertos en la lucha antiterrorista, que está preparando una acción. El ministro de Interior y el director general del Mando Único, Joan Mesquida, minimizaron la importancia del hallazgo.

 

Pese a todo, el 29 de diciembre, José Luis Rodríguez Zapatero derrochó optimismo sobre el "proceso" y el fin de ETA. Menos de veinticuatro horas después, al presidente del Gobierno se le heló la sonrisa.

 

Julio Manzano

El Semanal Digital, 7 de enero de 2007

Páginas y redes de blogs progresistas, con proyectos constructivos. Más iniciativas en favor del diálogo para la paz

Páginas y redes de blogs progresistas, con proyectos constructivos. Más iniciativas en favor del diálogo para la paz La web socialdemocracia.org es una de las impulsoras de la iniciativa "sí en mi nombre", consigna constructiva de apoyo al proceso de paz que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero intentaba mantener, hasta hace pocos días, con la banda terrorista ETA y el entorno de la izquierda abertzale. El sangriento atentado de Barajas ha variado las condiciones, pero la plataforma, a pesar de matizar su posicionamiento, seguirá manteniendo sus objetivos.

Este colectivo socialdemócrata es uno de las plataformas que apoyan la iniciativa "sí en mi nombre", junto a redes de blogs como lasideas.org, así como otros colectivos internautas de corte progresista. Estas actividades suponen una innovación en una red que, desde su comienzo, ha estado dominada por los movimientos de inspiración neocon y ultraconservadores.

 

Socialdemocracia.org es una interesante web de divulgación ideológica y científica que incluye la opinión de especialistas en distintos ámbitos: física, medio ambiente, economía, entre otros. La web publica diariamente artículos de opinión de sus miembros, que disertan sobre temas de actualidad, siempre con una base bastante sólida. De esta web han salido otras iniciativas cívicas de sumo interés y es editora de la revista por Internet "Argumentos socialdemócratas", de suscripción gratuita.

 

A.V.

Elplural.com, 7 de enero de 2007

Nueva Derecha: votarás al PP y apostrofarás a Zapatero

Nueva Derecha: votarás al PP y apostrofarás a Zapatero

En la prensa digital se da por hecho la renovación de Federico Jiménez Losantos, y de su mano el blasfemo de César Vidal, en la cadena COPE. Hasta junio de 2008, tal y como había expresado el señor Jiménez desde los micrófonos de la misma cadena, el mismo micrófono desde el que insulta a quienes le pagan el sueldo, a los obispos que no le caen simpáticos, a los directivos de la propia COPE, a los posibles socios (me refiero a Gaceta de los Negocios) cuya entrada en COPE podría vulnerar sus intereses y, en definitiva, a la cadena que le paga 1,2 millones de euros al año y que le ha servido para lanzar y promocionar su propio imperio periodístico, antes su periódico digital y ahora su televisión digital… en flagrante burla de la propia emisora competidora (por ejemplo, en el caso de Popular TV).

 

Mis fuentes me dicen que el acuerdo no está tan hecho como dicen mis colegas electrónicos. Vamos, que la renovación de Jiménez –no el Curro, sino el menos fino que el Curro- es una noticia anticipada: no es cierta pero corremos el serio peligro de que lo sea. Pero, en cualquier caso, con ser importante, el secuestro de la COPE por manos de Jiménez, Pedro J. Ramírez y Vidal no es tan dañino para la Iglesia como la propagación, desde un medio propiedad de la Iglesia, y al que muchos españoles consideran su portavoz, del mensaje de la Nueva Derecha, que no es otra cosa que neopaganismo, cuando no neofascismo. Hay gente, supongo que con toda su buena voluntad, que afirma, muy seria, que Federico no es fascista. Puede que no lo sea, pero lleva camino de convertirse en un fascistón de mucho cuidado (empleo el mismo término despectivo que él, para quien los cristianos dedicados a este oficio, a quien ha ninguneado, despedido e insultado reiteradamente desde las emisoras de los obispos –por ejemplo, José Apezarena- no son más que “carlistones”) al haber idolatrado a la patria. Y España es muy importante, pero no es Dios. Cuando uno convierte a la nación en su dios, entonces ha entrado de lleno en el fascismo.

 

En definitiva, es preocupante que Jiménez tenga secuestrado el medio confesionalmente católico durante un año más, pero aún más importante es lo que representa ese secuestro. Es decir, más preocupante es el imperio de la Nueva Derecha neopagana. Su mandamiento, en España, es el siguiente: Votarás al PP y apostrofarás a Zapatero. Lo cual es muy legítimo y un poco necio –adjetivos que definen a la perfección el programa de Jiménez- sólo que no tienen nada de cristiano. La derecha pagana, o sea Jiménez, Ramírez y Vidal, emplea a la Iglesia como un medio, mientras la unidad de España es un fin. Y créanme, Cristo nunca se deja utilizar como medio, como instrumento, ni tan siquiera para un buen fin. Hablo de Jiménez y de Vidal, en cuya rectitud de intención me cuesta creer pero que, al menos, puedo admitir. En Ramírez estoy convencido de que ni tan siquiera existe esa rectitud de intención. Dicho de otra forma, puedo aceptar, a regañadientes, que Jiménez y Vidal consideran lícito utilizar la fe cristiana como instrumento para garantizar la unidad de España, pero en el caso de Ramírez no habrá quien me haga comulgar con ruedas de molino. En resumen, que ni le importa la Iglesia ni le importa la unidad de España: lo único que le importa es su engrandecimiento personal, que todo gire alrededor de él. Puede que Jiménez y Vidal no hayan dado ese paso… pero les falta un adarme para terminar su metamorfosis.

 

Un secreto : el futuro del cristianismo español no depende de la caída de Zapatero. Pueden comprobarlo pensando en los ocho años de Gobierno popular. Y, desde luego, entre la derecha pagana y la izquierda me quedo con la izquierda. Por lo mismo que, entre el vino adulterado y el mosto, me quedo con este último. Y es lógico, el hombre siempre ha preferido enfrentarse al adversario que enfrentarse al traidor quintacolumnista. Los enemigos no asustan cuando están delante, sino cuando se sitúan detrás de ti.

 

Eulogio López

Hispanidad.com, 5 de enero de 2007

La incapacidad política de ZP es una bomba

La incapacidad política de ZP es una bomba

Las editoriales de ForumLibertas han dedicado una atención contadísima al mal llamado “proceso de paz” en el País Vasco. La razón es la prudencia: nunca hemos entendido demasiado bien los fundamentos y la lógica del proceso.

 

Por una parte siempre nos ha parecido que lo que planteaban gobierno y ETA era absolutamente irreconciliable. Por otra todo hacía pensar que había cauces de negociación nada recientes y determinados posibles compromisos cuya dificultad radicaba en su concreción. En último término siempre hemos preferido callar y otorgar un margen de confianza a quien tiene la responsabilidad de gobernar que llenar de palabras un papel sin suficientes conocimientos.

 

Pero visto como ha terminado todo, lo que aflora con claridad es un hecho peligroso y por ello preocupante: el presidente del gobierno y su equipo son unos incapaces.

En una democracia responsable guiada por personas con criterio no se da que un día el presidente del gobierno anuncie que mejora el proceso de negociación con los terroristas, a los pocos días de haber hablado con ellos, y que a la mañana siguiente le explote una macro-bomba en un día bien elegido y en una obra pública emblemática. La dimensión del artefacto era tal que a pesar de las previsiones de sus autores, el riesgo de matar a personas era muy alto. Así ha sido.

 

Si ZP es capaz de afirmar “hoy les expreso mi convicción: dentro de un año estaremos mejor que hoy” para recibir enseguida el impacto de una brutal explosión demuestra que es un gobernante perfectamente incapaz para dirigir el país dado que ni su nivel de información, ni su sentido de la prudencia ni la responsabilidad, ni sobretodo su capacidad para interpretar la realidad son las necesarias para ejercer una responsabilidad de aquel tipo.

¿Y esta es una pregunta necesaria que todavía nadie ha formulado si se muestra tan incapaz de interpretar los hechos reales en un tema en el que ha concentrado su atención y la del estado ¿qué no hará en otras cuestiones de gobierno en las que su intervención es menos atenta y más distante?

 

No se trata de si negociación sí o no, del cómo y el cuándo, de si ruptura o suspensión, hay una condición previa mucho más elemental como es el tener como presidente de gobierno a una persona que conduce al país a situaciones de alto riesgo.

 

De hecho esta dirección política que va generando problemas y conflictos es un dato constante en la corta biografía de Zapatero como gobernante. Lo que sucede es que en los temas restantes, por su propia naturaleza las “bombas” tienen un efecto muy retrasado en el tiempo y en ocasiones muy diluido. Mientras que con ETA el juego es a lo bestia e instantáneo. Es mediático y no permite ocultar la realidad.

 

Pero el desnortamiento no ha terminado. El solo hecho de proclamar la suspensión y no la ruptura como ha hecho Zapatero implica dos cosas. Primero miedo a que se “enfade” ETA. Expliquémonos. En política no hay nada permanente, Zapatero puede anunciar la ruptura hoy sabiendo todos que no tiene porque ser eterna. Es decir a efectos prácticos puede resultar un proceso muy parecido a una suspensión sin fecha. La diferencia radica en que ETA podría interpretar esta ruptura como una declaración de guerra. De ahí el miedo del gobierno. Y unos gobernantes atemorizados que ya han demostrado su incapacidad todavía sitúan a la sociedad en un mayor estado de riesgo.

Pero todavía existe otro segundo factor que torna más grave el momento. Si después de un atentado de estas proporciones lo único que se consigue es una “suspensión”, se está aceptando como método negociador que ETA eche mano al detonador cada vez que la negociación no discurre por los caminos que desea. Se está aceptando la bomba como argumento político.

Editorial de ForumLibertas.com, 3 de enero de 2007-01-03

 

Cuántos quieren un centroderecha sumiso, acomplejado y derrotado

Cuántos quieren un centroderecha sumiso, acomplejado y derrotado

Escucho algunas veces, y con mucho gusto, a Juan Carlos Girauta, un joven liberal que, además de intervenir en distintos medios de comunicación, acaba de presentar un libro, La eclosión liberal, defendiendo sus ideas, que son ya las de muchos. Cada vez más españoles se definen a sí mismos como liberales, y oponen al régimen zapateril vigente esa etiqueta ideológica.

 

Creo que es una buena noticia. Durante muchos años en España al imperio político, social y cultural de la izquierda –marxista de origen- sólo se oponía el silencio, o se añadía el nacionalismo antiespañol. Que haya liberales y que sean muchos y coherentes no hace más que enriquecer nuestra vida pública, y estimular por lo demás iniciativas vigorosas hoy muy necesarias. Es, como ha reconocido el propio Federico Jiménez Losantos, un "fenómeno sorprendente", que merece atención.

 

Hablamos de "una oleada de liberalismo joven que aprovecha las nuevas tecnologías para defender sus valores". Y eso está muy bien, siempre que se entienda tanto su naturaleza como sus límites.

 

Decir hoy "liberal" es casi no decir nada, o decir muchas cosas divergentes; y aquí no podemos lanzarnos a un curso de filosofía política. Decir liberal en Estados Unidos es decir Bill Clinton, y en Austria Jörg Haider. Liberales, en España, hemos tenido desde los afrancesados y su feroz enemigo, mi ilustre ancestro Francisco Espoz, hasta José Antonio Segurado, pasando por nuestro cojo más famoso, Romanones. Ser liberal puede significar asumir nuestro régimen político de libertades, o confundirlo con el viejo librecambismo económico, o añadirle matices morales, incluso anticlericales y desde luego agnósticos. ¿Por qué no? Todo eso fue, y puede seguir siendo, nuestro liberalismo.

 

La verdad es que el liberalismo es una flor con muchos colores. Y en España, hoy, es una planta sólo en parte joven que crece en las grietas del plan de Zapatero. Así que nuestros nuevos liberales, como dicen –y es verdad- "se pelean con los progres desde que sale el sol". Ahora bien, no toda la oposición a la avalancha de la izquierda es liberal, y pretenderlo sería una empresa vana cuyo único beneficiario sería José Luis Rodríguez Zapatero.

 

Girauta se pregunta "¿por qué los progres están nerviosos?", y la premisa es correcta: los progres están nerviosos porque se han topado, en el momento de su triunfo, con una sociedad civil que se resiste a la imposición de los dogmas revolucionarios, y con unas minorías intelectualmente activas que no refunfuñan en la nostalgia –como la vieja extrema derecha de Torrente- ni se consumen sólo en las urnas –como hizo, inevitablemente, la AP de Manuel Fraga en los 80-, sino que ofrecen respuestas a las sinrazones del progresismo. Los progres no sólo ven en peligro el poder logrado en 2004, sino también el control social heredado del franquismo.

 

Pero ¿es el liberalismo la única matriz de esa resistencia? Más bien no. Un liberal opone libertad individual –de base material, además- a identidad y comunidad; y si parte de la resistencia al zapaterismo nace en nombre de las identidades falsas, impuestas y falaces otra se hace, precisamente, en nombre de la identidad nacional española. El liberalismo es una de las "familias" de esta Resistencia, pero sabemos que la derecha, la resistencia, me da igual cómo quieran ustedes llamarla, es un frente plural que une cosas diferentes. Frente a Zapatero tenemos laicos y confesionales, centralistas y autonomistas, monárquicos y republicanos, liberales en muy diversas acepciones y ajenos al liberalismo, libertarios y socializantes, moderados y temperamentales: la misma variedad de "derechas" que en Francia estudiaron primero René Remond y después Jean-François Sirinelli.

 

¡Viva el liberalismo!, sí, pero sólo como parte de algo más amplio, de una gran coalición que se coloque en el centro de la sociedad y que, en el mejor de los casos, llegue a elaborar una nueva síntesis. Yo no creo que millones de hombres y mujeres hayan salido a nuestras calles dispuestos a luchar por el Mercado y por Von Mises; pero sí creo que, junto a las gentes normales y sencillas que sólo quieren defender España, el Derecho y la Fe hay sitio, y de honor, para quienes como Girauta hacen bandera de su propia idea de libertad. Aconsejaría mal a Mariano Rajoy quien le recomendase distanciarse del liberalismo; pero le aconsejaría aún peor quien le quisiese hacer sólo liberal. Porque una derecha monocarril, feliz de haberse conocido a sí misma, sería por muchos años oposición, en todos los sentidos.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 28 de diciembre de 2006