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LA CIUDADANIA VASCA ANTE EL PROCESO POLITICO (I y II)

LA CIUDADANIA VASCA ANTE EL PROCESO POLITICO (I y II)

El abrumador respaldo a la mesa de diálogo desborda los discursos de los partidos
Pese a tratarse de un concepto político nuevo y que aún no ha tomado cuerpo, la ciudadanía de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa muestra una convicción casi unánime de que la mesa de partidos es el camino. Varias encuestas realizadas en los últimos meses en las que se ha puesto esta cuestión sobre el tapete muestran un aval amplísimo a la fórmula, rechazan las exclusiones y reclaman abordar en ella temas claves del conflicto como la autodeterminación o la territorialidad. Además, el respaldo es mayoritario en los tres herrialdes y en todas las franjas de edad.

IRUÑEA

Mientras las posibilidades de apertura de un proceso resolutivo no acaban de concretarse y el bloqueo se centra en la negativa a dar paso al diálogo multipartito, los últimos estudios sociológicos elaborados en los últimos meses, antes y después del 22 de marzo, evidencian el apoyo de la sociedad vasca a un proceso basado en esta búsqueda de un nuevo acuerdo político. Este respaldo resulta abrumador en el caso de la mesa de partidos, lo que no deja de ser llamativo teniendo en cuenta que se trata de un concepto muy novedoso.

La fórmula, lanzada en noviembre de 2004 en el Velódromo de Anoeta, es hoy asumida por todas las formaciones políticas salvo el PP. Pero más importante aún es el apoyo social constatado por las encuestas, sobre todo por la titulada “Mesa de partidos para la normalización política”, encargada por Lehendakaritza sobre 2.872 entrevistas realizadas en febrero, antes del alto el fuego permanente de ETA.

Cuando a los encuestados se les preguntó si consideraban que esta mesa «sería un instrumento adecuado para solucionar los problemas políticos», sólo el 10% respondió que no, y un 9% optó por el «no sabe, no contesta». El 64% de los consultados en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa tienen claro que sí, y un 27% también ve adecuada la mesa aunque «depende de las condiciones en que se cree».

La opción del sí supera a la del no en la opinión de votantes de todas las formaciones políticas, incluido el PP, único partido que se opone rotundamente a participar en ese foro todavía sin concretarse. Quienes más claro lo tienen son los votantes de EA (81% opta por el sí). Entre quienes simpatizan con la izquierda abertzale el respaldo a la mesa es también muy claro (63%), pero más matizado por la reticencia sobre las condiciones en que se forme (el 27% opta por este «depende»).

Ni por herrialdes ni por edades se ven fisuras en este apoyo general y abrumador a la fórmula de la mesa. El llamado Navarrómetro, encargado por el Parlamento de Nafarroa y elaborado en mayo, no incluyó ninguna pregunta al respecto. Pero el elaborado por el Gabinete de Prospecciones Sociológicas de Lakua muestra por ejemplo que en Araba, el herrialde que podría ser más próximo a Nafarroa, el rechazo a la mesa no supera el 10%, aunque el porcentaje de síes descienda al 45%. Y tanto el PSN como UPN afirman en sus últimos discursos estar abiertos a esta fórmula de diálogo multipartito, aunque persista el intento de imponerle condiciones.

Abertzales y no abertzales

El denominado Euskobarómetro elaborado por el equipo de la UPV que dirige Francisco Llera ­cuyas divergencias ideológicas con los promotores de la encuesta anteriormente citada son muy conocidas­ también preguntó por la cuestión de la mesa en 1.800 entrevistas personales llevadas a cabo en mayo. Y las conclusiones fueron similares.

El equipo de Llera indica en el resumen del estudio que «otra de las novedades de la nueva situación es el planteamiento de la doble mesa negociadora por parte de la izquierda abertzale y ETA y la de- manda de la mesa de partidos que incluya a Batasuna propuesta por Ibarretxe para alcanzar un acuerdo político que pueda ser sometido a consulta popular. Les hemos preguntado a los vascos por la necesidad y oportunidad de tal mesa, así como su compatibilidad con la actividad parlamentaria. En todos los casos y con un gran consenso entre nacionalistas o no, casi ocho de cada diez apoyan su necesidad, su oportunidad y la plena compatibilidad con el funcionamiento de la representación popular».

En concreto, el Euskobarómetro preguntó si la mesa «es necesaria en las nuevas circunstancias», y de nuevo sólo el 10% respondió que no frente al 79% que se decantaba por el sí (el 11% no se posicionó). Resalta igualmente el hecho de que la ciudadanía no secundase los discursos políticos sobre supuestas incompatibilidades entre la mesa de partidos y las instituciones oficiales. Así, al plantearse si el foro multipartito «es compatible con el normal funcionamiento del Parlamento Vasco» un 78% respondió que sí, y sólo un 9% dijo que no.

Cuestión paralela objeto de un intenso debate durante los últimos meses es la de quién debe participar en esa mesa. También en este terreno los diferentes sondeos ofrecen un resultado plenamente coherente. La ciudadanía vasca apuesta por un foro en el que estén todas las formaciones políticas. El citado sondeo de Lakua sobre la mesa de partidos lo demuestra, pero también lo hace otro elaborado dos meses después, en abril, y en el que un 86% está de acuerdo con que «ningún partido político debe quedar excluido del proceso de pacificación» y sólo un 7% trata de sostener este criterio.

Resulta especialmente llamativo el resultado entre los encuestados que muestran simpatía por el PSOE. Pese a que este partido lleva meses incidiendo en exigir que la izquierda abertzale se legalice (según Batasuna con la mera intención de dilatar la formación de la mesa), nada menos que el 87% de su gente apuesta por la no exclusión y sólo el 8% respalda este criterio. Y el porcentaje no es muy diferente en el caso del PP.

Las condiciones y el temario

Este sondeo permite concluir también que el apoyo a la mesa de partidos supera todos los condicionantes. Así, el Gabinete de Prospecciones Sociológicas de Lakua preguntó por un amplio listado de posibles «condiciones previas», y en ningún caso superó el 61% el porcentaje de quienes observan algún requisito como imprescindible para hacer eficaz la mesa.

Lo más importante para que el foro dé frutos, a tenor de estas respuestas, no es siquiera que haya una tregua de ETA como ocurre actualmente (54%), aunque esta cuestión esté asumida como razonable por todos los agentes.

Para los encuestados, lo más imprescindible es «establecer con claridad los temas de acuerdo» (61%) y «la presencia de todos los partidos» (60%), así como su «compromiso para usar únicamente vías políticas» (59%).

Siendo lo más importante establecer el orden del día, ¿por qué temas apuestan los ciudadanos? Se ofrecieron tres opciones, y todas ellas fueron aceptadas mayoritarmente como cuestiones a negociar.

A la cabeza está «la forma de relación del País Vasco con el Estado» (76% de síes y 9% de noes). Le sigue «el reconocimiento del derecho de autodeterminación» (69% sí y 14% no), y también obtiene respaldo la opción de abordar en este foro «las relaciones de la CAV con Navarra e Iparralde» (64% sí y 17% no). Los simpatizantes del PP muestran el único desmarque: aceptan hablar de relación con el Estado, pero no de autodeterminación ni de territorialidad.

Arazo politikoa egon badagoela PPkoek ere onartzen duten printzipioa da
Alderdien arteko elkarrizketa mahaiaren beharra baieztatzera heldu aurretik, Euskal Herrian ETAren jardueratik kanpo arazo politikorik ote dagoen galdetu zuen Lakuako Gobernuak pasa den otsailean. Erantzuna ezin argiagoa izan zen:%78 ados agertu zen, eta %12ak baino ez zuen halakorik ezeztatu. Aipatzekoa da PP alderdiko jarrakitzaileek ere Euskal Herrian arazo politikoa egon badagoela onartzen dutela, beren agintarien tesiei bizkarra emanez; alderdi horretako zaleen erantzunen arabera, 26 puntuko aldea dago hori ontzat jotzen dutenen eta ukatzen dutenen artean (%58 eta %32, hurrenez hurren). -



Los que se declaran simpatizantes del PSE también consideran «imprescindible» asumir el derecho a decidir

IRUÑEA

Una de las posiciones que queda más «desnudada» es la negativa del PSE a aceptar el derecho a decidir de la ciudadanía vasca con carácter previo a la formación de la mesa de partidos. Su líder, Patxi López, ha argumentado con reiteración que esta cuestión «es una reivindicación partidista» y que como tal será abordada. Sin embargo, quienes se declaran simpatizantes de esta formación se desmarcan con claridad de este criterio ante una pregunta nítida formulada en el sondeo de febrero.

El interrogante en cuestión era: «En su opinión, ¿es imprescindible, es importante aunque no imprescindible, no es importante, o puede ser incluso perjudicial que todos los que formen la mesa acepten el principio de que la sociedad vasca tiene derecho a decidir su propio futuro?». En todas las órbitas, salvo en la del PP, triunfó la que acepta como «imprescindible» la asunción previa del derecho a decidir. En el caso de los cercanos al PSE, el 40% escoge esta opción. Sólo son el 12% los que creen que no es importante asumir el derecho a decidir, que puede ser la opción más cercana a las tesis públicas de López.

Más equívoca es la posición sobre cómo encajar la territorialidad. Desde la premisa de una mesa de la CAV, este sondeo de Lakua planteó la opción de si se debía «posibilitar la presencia de representantes de Navarra e Iparralde» se sumen. La respuesta es tan confusa como la pregunta, basada en un esquema particionista: el 31% lo ve imprescindible, un 33% lo cree importante, para un 16% no lo es, y el 3% lo estima incluso perjudicial. Llama la atención que en el PP y el PSE sean muchos más los que lo ven imprescindible que se sumen que los que se oponen.

LA CIUDADANIA VASCA ANTE EL PROCESO POLITICO (II)
Ningún sector político niega ya que el derecho a decidir corresponde a la ciudadanía vasca
Lehendakaritza preguntó en febrero directamente si «el pueblo vasco tiene derecho a decidir su futuro libre y democráticamente». Sólo el 12% lo negó. Es un dato significativo del imparable avance social de este concepto, si bien suscita muchas más reticencias entre los simpatizantes de PP y PSE cuando se formula como «autodeterminación».

IRUÑEA

La batalla ideológica librada en los últimos años en torno a la aceptación del derecho a decidir de la ciudadanía vasca está claramente ganada en términos sociales. Así lo evidencian las últimas encuestas en las que se ha preguntado a los ciudadanos vascos bien por el concepto de «autodeterminación», rechazado y denostado siempre desde los poderes estatales, como por el equiparable de «derecho a decidir».

En ambos casos, los porcentajes de los encuestados que niegan que los vascos tengan que determinar su futuro no superan el 21%, aunque el grado de adhesión resulta muy diferente en función de la denominación empleada.

El sondeo sobre la mesa de partidos realizado por Lakua el pasado mes de febrero quiso primero abordar si el concepto de autodeterminación está claro. Interrogó a los encuestados sobre si creían que significaba «ser independientes ahora mismo» (como suelen argumentar sus detractores en tono alarmista) o simplemente «derecho a decidir sobre el futuro político del País Vasco».

Dos de cada tres se decantaron por esta concepción ajustada a la realidad, y sólo uno de cada seis equipararon autodeterminación a independencia. Los simpatizantes del PP fueron quienes más lo hicieron.

Autodeterminación o decisión

Tras esta cuestión previa, se preguntó directamente a los 2.872 entrevistados si «está usted a favor o en contra del reconocimiento del derecho de autodeterminación para el País Vasco». Obligado a decantarse, el 52% respaldó el derecho frente al 21% que se situó en contra y el 27% que no se posicionó.

La respuesta muestra, eso sí, una clara fractura entre los simpatizantes de formaciones abertzales y EB, por un lado, y los de PSE y PP, por otro. En estos últimos se impone el no a la autodeterminación de Euskal Herria.

Paradójicamente, cuando esta denominación se reemplaza por la de derecho a decidir ni siquiera en el PP gana el rechazo. A los encuestados se les pidió que dijeran si estaban en contra o a favor de la formulación «El pueblo vasco tiene derecho a decidir libre y democráticamente su propio futuro».

Sólo el 12% aseguró no compartirlo. En el caso de simpatizantes del PSE, el escaso 28% a favor de la autodeterminación salta hasta el 65% si se le plantea en términos de «derecho a decidir», terminología usada hace tiempo por sus dirigentes.

Estos datos fueron obtenidos en febrero. En abril, tras el alto el fuego de ETA, otro sondeo del Gabinete de Prospecciones Sociológicas lanzó un interrogante similar pero apoyado en la coyuntura favorable. Pidió opinión sobre la afirmación «En un escenario de paz todos debemos respetar la voluntad mayoritaria de los vascos y vascas». Sólo el 4% lo rechazó.

Necesidad de un acuerdo

El Euskobarómetro de la UPV también sondea periódicamente la cuestión de la autodeterminación. Sus encuestas introducen otro elemento paralelo:la necesidad o no de que se logre un acuerdo en torno a este derecho. En el último estudio (mayo de 2006), el 71% defendió llegar a este consenso frente a un 13% que no lo cree conveniente.

En el anterior informe (noviembre 2005) se observaban cotas parecidas. En ese caso, el equipo que dirige Francisco Llera dejó escrito en las conclusiones que «sigue disminuyendo la confusión sobre la autodeterminación» y añadió que «lo más significativo es el avance continuado de la demanda mayoritaria de un acuerdo político sobre la cuestión (veinte puntos porcentuales en los últimos dos años). Es una demanda que aglutina a los nacionalistas, pero también es mayoritaria, de forma creciente, entre los no nacionalistas», añadió el Euskobarómetro.

Por lo que respecta al grado de apoyo a la autodeterminación, el sondeo de la UPV da resultados similares a los de Lakua. Por ejemplo, un 61% apo- ya un referéndum como vía para «encaminar definitivamente el futuro político del país», contra un 20% que lo rechaza. Y son pocos los que suscriben que una consulta «no resolvería nada y nos dividiría más», pese a que la formulación parece invitar casi a lo contrario.

En Nafarroa no hay pregunta

La conformidad con este concepto es uniforme también por territorios, a tenor de las encuestas del Gobierno de Lakua. Esto apunta a que en Nafarroa e Ipar Euskal Herria las cotas de adhesión al derecho a decidir podrían no ser lejanas, aunque no hay datos concretos al respecto.

El último Navarrómetro obvió también esta cuestión, pese a estar en el primer plano político y mediático. Lo más parecido que puede hallarse en el estudio hecho en la pasada primavera es una pregunta sobre la conformidad o no con «el grado de autonomía de Navarra», ante la que el 70% respondió que es «adecuado» y el 20% la entiende «insuficiente».

Cuando se plantea después si sería «conveniente que Navarra tenga mayores competencias», una clara mayoría, sin embargo, responde que «mucho» o «bastante». En cualquier caso, el concepto de «grado de autonomía» no resulta equiparable al de «derecho a decidir».

Una demanda joven y, por lo tanto, con futuro

En todos los sondeos extractados por edades aflora una seña de identidad: los jóvenes son mucho más partidarios de la autodeterminación que los mayores. Por citar sólo un ejemplo, cuando el Gabinete de Prospección Sociológica de Lehendakaritza preguntó en febrero si se estaba a favor de su reconocimiento, el porcentaje subió al 62% entre chicos y chicas de 18 a 29 años, pero se estancó en el 41% en el grupo de mayores de 65. Entre éstos hay además un 10% más de «no sabe, no contesta». Los encuestados de 30 a 45 años también son pro-autodeterminación con claridad. Ahí aparece el punto de inflexión.

Gara, 14 y 15 de octubre de 2006

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