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Foro El Salvador

Perdemos el patrimonio de la reconciliación

Perdemos el patrimonio de la reconciliación


El acuerdo entre el PSOE e Izquierda Unida para sacar adelante la Ley de Memoria Histórica supone que no se quede solo en cuestiones simbólicas. Se declaran ilegítimos los tribunales y las sentencias franquistas, lo que abre la vía a que se declaren nulos los fallos. Muchos de esos juicios probablemente no fueron justos, como tampoco lo fueron los del bando republicano, pero es un error garrafal abrir la puerta a la inseguridad jurídica.

Se intenta, de nuevo, hacer saltar por los aires el pacto básico de la Transición. El espíritu de reconciliación que hizo posible la Constitución del 78 se basaba, entre otras cosas, en no avivar los resentimientos y en no establecer ni culpabilidades ni responsabilidades “oficiales” sobre lo sucedido en la guerra y en la postguerra civil. El debate quedaba para los historiadores. Aquella reconciliación nacional fue posible gracias a la generosidad de muchos españoles, a la generosidad de muchas personas que habían perdido a padres, madres, hijos en los dos bandos.

Todo ese gran patrimonio, esa herencia que han disfrutado las nuevas generaciones, salta ahora por los aires por el acuerdo de un Gobierno de Zapatero y por una Izquierda Unida que, a diferencia de lo que hicieron los socialistas y los comunistas de los años 70, se empeñan en reabrir viejas heridas. Si Zapatero quiere distraer la atención por el fracaso del mal llamado proceso de paz más nos valdría que siguiera hablando de economía.

 

F.C.

Páginas digital, 20 de abril de 2007

España se ha rendido ante un puñado de adolescentes

España se ha rendido ante un puñado de adolescentes

Los Servicios Sociales de algunas comunidades autónomas muy afectados por la llegada de inmigrantes adolescentes, como Andalucía y Cataluña, realizan un diagnóstico razonable en cuanto a las causas de su preocupación por estos jóvenes.

Son menores y se consideran adultos. Se lo consideran desde el punto de vista de su responsabilidad para trabajar y generar ingresos como sea. La necesidad les fuerza a ello. Ante este diagnóstico la atención social se las ve y se las desea para encontrar salidas razonables que incorporen la formación al trabajo. Es una preocupación digna de elogio.

Pero lo realmente apabullante es que nuestros propios adolescentes también se creen adultos. Lo que pasa que no lo aplican a un esfuerzo para trabajar sino a otros campos, el de las relaciones sexuales, que se inician ya en los 14 años, en el consumo temprano de droga que causa estragos entre ellos, en la práctica, no de consumir alcohol que ya sería un problema a estas edades, sino de hacerlo en grandes cantidades y en días tasados simplemente para emborracharse.

 

También se consideran adultos en el sentido de que no admiten que existan educadores que les marquen cual ha de ser su comportamiento.

 

Todo esto se traduce en muchos aspectos negativos: tendremos un porcentaje de población adulta terriblemente dañada por las enfermedades ligadas al sexo, las secuelas psicológicas de los abortos, los daños cerebrales del alcohol y la droga, la pérdida de capacidad auditiva por andar pegados horas y horas a los auriculares.

 

Ésta será una carga económica grave, que se producirá sobre una sociedad, además, muy envejecida, registrando un fenómeno combinado que nunca se ha dado en nuestra historia.

 

Pero además estos jóvenes que se consideran adultos son generadores de grandes costes económicos. El atender a los alumnos repetidores cuesta mil millones de euros al año, según el Secretario General del Ministerio de Educación. El impacto positivo que hubiera significado disminuir la tasa de alumnos que no llegan al Bachillerato, del 34% al 10%, utilizando un estudio del Canadá, hubiera representado un impacto positivo de 20.000 millones de euros entre 1989 y 2000.

 

Los empresarios se quejan de los niveles de formación con que les llegan muchos jóvenes, y también de su escasa capacidad para el esfuerzo.

 

En realidad lo que se ha producido en nuestro país es que un puñado creciente de adolescentes junto con los vividores del ocio que los alientan, han convencido a la sociedad que su estilo de vida, el descrito, ha de ser no sólo respetado sino favorecido, y todos los que hacen opinión y deciden, sobre todo, periodistas y políticos, han corrido detrás de ellos como bobalicones para ver quien les hacía la mejor oferta para que continuaran esta bola de nieve.

 

Si nos preocupamos de que los inmigrantes adolescentes no se conviertan en adultos anticipados para trabajar, todavía deberíamos preocuparnos más de que los nuestros no anticipen y magnifiquen conductas que incluso en adultos serían perjudiciales.

 

www.forumlibertas.com/

El Bloc de Josep Miró, 18/04/2007

 

 

El domingo se coloca la escultura en recuerdo de las víctimas del terrorismo. Ha sido creada por Juan José Aquerreta y se ubicará en la plaza del Baluarte de Pamplona

El domingo se coloca la escultura en recuerdo de las víctimas del terrorismo. Ha sido creada por Juan José Aquerreta y se ubicará en la plaza del Baluarte de Pamplona

La escultura en recuerdo de las víctimas del terrorismo se colocará el domingo en la plaza del Baluarte de Pamplona. La obra, encargada por la Fundación Tomás Caballero, ha sido creada por el escultor Juan José Aquerreta y cuanta con la financiación del Ayuntamiento de Pamplona y del Gobierno foral.

La inauguración de la escultura, titulada «Romper la vida (muerte y desamparo)» tendrá lugar a las 13 horas y contará representantes de la Fundación Tomás Caballero, la Asociación del Víctimas del Terrorismo, así como representantes institucionales. La obra de Aquerreta fue premiada con 6.000 euros, aunque el presupuesto del conjunto ha rondado los 200.000 euros.

La escultura es de bronce fundido y representa a un hombre desplomándose hacia atrás después de ser tiroteado. A su lado se puede ver a su hijo extendiendo el brazo. La figura del hombre mide unos 2,20 metros de alto, mientras que la del niño tiene 1,12 metros de altura. Ambas estarán sobre una peana de piedra arenisca de algo más de 2 metros y medio de altura.

 

Según explicó el propio escultor cuando se presentó la escultura en mayo de 2005, la caída del hombre hacia atrás tras ser disparado forma una curva que «intenta expresar la máxima violencia (como un rayo), mientras la actitud del niño trata de expresar la violencia máximo por el asesinato de su padre, del robo de la vida y del desamparo de los que se quedan».

 


Diario de Navarra, 19 de abril de 2007

Sarkozy asegura que el cristianismo es “determinante” dentro de la identidad nacional

Sarkozy asegura que el cristianismo es “determinante” dentro de la identidad nacional

Nicolas Sarkozy, candidato del UPM para las elecciones presidenciales en Francia, ha asegurado que el cristianismo es una pieza “determinante” dentro de la identidad nacional.

A pocos días de las elecciones presidenciales en Francia, el candidato del UPM, Nicolas Sarkozy, ha concedido una entrevista al semanario francés “Familia Cristiana”, donde ha recalcado el papel “determinante” del cristianismo en la llamada identidad nacional.

“El cristianismo ha visto nacer a nuestra nación” aseguró Sarkozy, que al mismo tiempo recordó el “inmenso legado patrimonial de valores morales, intelectuales y espirituales” que ha dejado nuestra religión. Asimismo, señaló la acción cultural que con los siglos ha cubierto Francia con “Iglesias, catedrales y monumentos”.

Sarkozy también señaló la importancia de las religiones, especialmente la católica, en los debates sociales, en los cuales “han de participar” ya que aportan “una dimensión moral y metafísica a todo lo que nos cuestionamos”.

 

En relación a la inmigración que ha vivido siempre Francia, el candidato del UMP, quiso remarcar “el fuerte papel de la Iglesia católica, recordado la necesidad de una apertura y recibimiento basado en la protección” de todos aquellos que llegan del extranjero.

 

Análisis Digital, 19 de abril de 2007

El día que me fusilen

El día que me fusilen

Invitado por el Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, pronuncié el sábado una conferencia sobre educación. Las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan ya conocen sobradamente mi preocupación por este asunto, que juzgo primordial. Me había precedido en el uso de la palabra la viceconsejera de Educación, doña Carmen González, que en un determinado momento de su discurso se había referido de pasada a los «valores tradicionales» como algo sometido a revisión. Fuera por esta mención, o bien porque me presentaba Fernando Jiménez Guijarro, un querido profesor de Latín, decidí vertebrar mi conferencia sobre la defensa del concepto de «tradición», que como todos sabemos significa «entrega» o «transmisión». No existen otros valores, en el estricto sentido de la palabra, sino los tradicionales, los que entregamos a quienes vienen detrás de nosotros como llave para interpretar la realidad, para responder a los retos que la realidad nos plantea. La educación, a fin de cuentas, es la expresión máxima de la tradición: el maestro entrega a su discípulo un criterio para enjuiciar la realidad, una estructura de valores y significados que lo protege de la intemperie. Sólo cuando al discípulo se le ha hecho esa entrega es posible acicatear su libertad de juicio, para que luego él pueda someter los valores que le han sido entregados a inquisición y controversia, incluso a negación; cuando, por el contrario, no se le entrega ningún criterio ni valor, o los que se le entregan son contradictorios, se le condena al caos y a la desorientación. Acto seguido, hilvané un alegato a favor de las Humanidades, que son las disciplinas que, al vincularnos con el pasado, nos enseñan a descifrar el presente. Cuando un joven no conoce su propia historia, cuando ignora la genealogía de su propio idioma, cuando le han sido escamoteadas las disciplinas que le muestran la filiación de las arduas conquistas sociales, morales o jurídicas que adornan su cultura, se le está usurpando el derecho a saber quién es; y cuando uno no sabe quién es ya se ha convertido en víctima potencial de cualquier adoctrinamiento político travestido de «educación para la ciudadanía». Completada mi vindicación de la traditio, no me recaté de hacer un alegato a favor de la auctoritas (del supino del verbo augere, que significa «hacer crecer»): no existe educación posible sin reconocimiento de la autoridad del maestro; y ese reconocimiento actúa como un acicate para el discípulo, que sólo cuando siente que alguien le hace crecer halla en el proceso educativo una vocación de exigencia y esfuerzo.

 

 

Por supuesto, sabía que mi conferencia era sumamente provocadora. Hablar de tradición y autoridad constituye una herejía inadmisible para quienes han convertido la educación en una charca de ranas que ha desgraciado ya a varias generaciones; para quienes, embriagados por un apetito de destrucción, aspiran a arrasar el cuerpo social desde sus cimientos, fabricando remesas de jóvenes aturdidos por el relativismo y la banalidad, carnaza para el adoctrinamiento. Estos concienzudos destructores sociales, amparados en delicuescentes teorías pedagógicas, han logrado, como aquellos sastres de la fábula, convencernos de que el rey está vestido; cuando aparece alguien que se atreve a burlarse de la desnudez del rey se revuelven como basiliscos, pues saben que el día en que por fin aceptemos que nos hemos equivocado se les habrá acabado el chollete. Pero el chollete no se les acaba de momento (quizá cuando por fin se les acabe ya habrán completado su designio destructivo), y cualquier voz que se atreva a exponer desnudamente la magnitud del destrozo los enardece hasta el espumarajo. A esto ya estamos acostumbrados; y confesaremos que nada nos complace más que contemplar cómo algunos se transforman en la niña del exorcista, mientras nos oyen hablar. Pero el otro día, al acabar mi intervención, alguno me asaltó e increpó, con esa seguridad que otorga saberse el amo de la finca; con escasas razones y una infinita munición de odio. Supe que, si hubiesen podido fusilarme, lo habrían hecho; sé que lo harán en cuanto puedan. Sólo ruego que, llegado ese trance, un segundo antes de recibir la descarga del plomo, tenga el valor de dispensarles la misma sonrisa irónica que el otro día engalanaba mis labios.

 

Juan Manuel de Prada

ABC, 18 de abril de 2007

Dos años de Benedicto XVI, "El Restaurador"

Dos años de Benedicto XVI, "El Restaurador"


Hoy hace dos años que se asomó a la logia superior de San Pedro. Y en dos años ha cambiado el mundo. Al menos el mundo católico, lo que no es poco. Su elección suscitó polémica, pero sólo fuera de la Iglesia, tras tres décadas de un pontificado excepcional, el de Juan Pablo II. Hoy, con Karol Wojtyla camino de los altares, su sucesor se ha convertido en símbolo de una Cristiandad que se resiste a morir en las catacumbas de la Modernidad.

El pasado lunes 16 cumplió 80 años, pero Josef Ratzinger es joven. Europa es hoy un continente decrépito, pero más por el horizonte colectivo en el que vivimos que por la edad física de los europeos. Así, tenemos un Papa que fue soldado, que es montañero, que ama la música y que no rehuye ni los peligros físicos ni los desafíos intelectuales; tal vez sea un veterano de muchas batallas de todo tipo, pero tiene la vitalidad y la mirada osada de un joven.

 

Ciertamente no es un conservador, y esto sólo puede sorprender a quienes, alejados de la fe y de la Iglesia, viven aún del recuerdo caduco de lo que de malo nos deparó el Concilio Vaticano II. La tarea de quien, como católico, aspire a "instaurar todo en Cristo", no puede ser conservar la situación actual. La opción conservadora incluiría conservar la ficción patética de la parroquia de San Carlos Borromeo, ajena a la Iglesia; y supondría asumir una inferioridad intelectual y moral respecto a los principios ateos o inmanentes de la modernidad materialista. No, ciertamente Benedicto XVI no es un anciano nostálgico ni conservador.

 

La tarea que se ha propuesto el Papa es extremadamente ambiciosa, y tiene un sentido revolucionario. Ser católico con Benedicto XVI, como se ha demostrado en estos dos años, es un desafío apto sólo para corazones jóvenes. ¿No han visto ustedes cómo rechinan los dientes y palidecen las arrugas de los conservadores cuando oyen hablar de la restauración de la liturgia, del regreso del latín, del final de los experimentos progres? Pues es lo que hay, señores: resulta que es bávaro, y que ha venido para quedarse.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 19 de abril de 2007

El Manifiesto, “periódico políticamente incorrecto” de la derecha, llega a Internet de la mano de Ruiz Portella, Esparza, Duque y Jacobo Machover

El Manifiesto, “periódico políticamente incorrecto” de la derecha, llega a Internet de la mano de Ruiz Portella, Esparza, Duque y Jacobo Machover

El jueves 12 de abril se editaba por primera vez elmanifiesto.com, “periódico políticamente incorrecto” que continúa –desde los ámbitos de la actualidad- el camino del “Manifiesto contra la muerte del espíritu y la tierra” y la revista de pensamiento homónima.

Tras elmanifiesto.com está –como en el resto de iniciativas- el editor barcelonés Javier Ruiz Portella, fundador de la editorial Áltera en 1994. Con un amplio fondo editorial que cuenta entre sus autores a nombres como Álvaro Mutis, Aquilino Duque, Alain de Benoist o Eugenio d’Ors, Áltera está entre las editoriales pioneras de un cierto movimiento que viene a ofrecer un pensamiento y una estética alejadas de los paradigmas de la izquierda, como la Biblioteca Homo Legens, Ciudadela o Libros Libres. El escritor y blogger Pedro Fernández Barbadillo actúa de número dos de una editorial que ahora publica libros como el de Felix Schlayer – Matanzas en el Madrid republicano- que cuestionan la Memoria Histórica postulada desde el Gobierno.

Elmanifiesto.com viene a ser continuidad del “Manifiesto contra la muerte del espíritu y la tierra”, iniciativa lanzada en 2002 por el premio Cervantes Álvaro Mutis y el propio Ruiz Portella. Desde las páginas de El Mundo, dicho manifiesto alcanzó notable eco en ámbitos culturales y suscitó adhesiones de gentes como Eugenio Trías o Fernando Sánchez Dragó, para seguidamente dar pasos a ciclos de conferencias, cursos de verano, etc.

 

En la misma línea, 2004 ve nacer la revista trimestral –últimamente bimestral- llamada El Manifiesto, entre cuyos objetivos fundacionales está “defender la cultura, el pensamiento, la belleza”. Colaboradores habituales son Sánchez Dragó, Mutis, Abel Posse, José Javier Esparza, el politólogo francés Alain de Benoist y el propio Portella. Los últimos números han estado consagrados a la defensa de la idea de España y al análisis de la inmigración.

 

Elmanifiesto.com, dirigido por José Javier Esparza, resume en su bienvenida las características de un medio que se autodefine como inconformista y no alineado con ningún partido. Entre sus firmas, Esparza, Portella, Aquilino Duque y Jacobo Machover.

 

El Confidencial Digital, 19 de abril de 2007

Presentación del libro de Pello Urquiola NERE HITZE BERTSOATAN en Pamplona

Presentación del libro de Pello Urquiola NERE HITZE BERTSOATAN en Pamplona

El Presidente de la Fundación Socio Cultural Leyre tiene el gusto de invitarle a la presentación del libro: NERE HITZE BERTSOATAN (Mi palabra en versos), del Sr. D. Pello Urquiola Cestau, (Editorial SAHATS), que tendrá lugar el próximo 19 de Abril de 2007, a las 19.30 horas, en el Nuevo Casino Principal de Pamplona (Plaza del Castillo número 44 bis, primero).

 

“¿Cómo pudieron ser aquellos antepasados nuestros, los insumisos a los que España debe su supervivencia y Navarra además, concretamente, su tradición comunitaria? Los documentos son escasos y sobre todo no nos han dejado retratos de sus autores. Quienes construyeron sus libertades hicieron y lucharon, vivieron en suma, pero no nos quedaron de sus sueños y de sus cantos otros testimonios que sus obras". (Extracto de la presentación del libro a cargo de D. Pascual Tamburri Bariain).

 

“Soy una persona de poco hablar y es por lo que siento la necesidad de cantar unos bertsos para que, a través de ellos, la gente que los lea pueda conocerme un poco más, tanto a mí mismo como el entorno donde vivo, en Leiza". (Pello Urquiola).

 

"Quiero dedicar esta libro de bertsos a mi amigo y compañero José Javier Múgica Astibia en el quinto aniversario del vergonzoso, vil y cobarde asesinato por parte de la banda terrorista ETA en la mañana del día 14 de julio del año 2001". (Pello Urquiola).

 

 

”Nosotros queremos publicar este libro como testimonio perenne de homenaje al vascuence de Leiza, el mejor de ellos, según decía un ilustre leizarra, Antonio Lizarza." (De la nota sobre la lengua de este libro).